01Jun

Fernando Ariza, presidente del Instituto de Actuarios de España, avisa que los riesgos emergentes "tienen la característica de alterar de forma rápida y significativa el entorno económico y social al que estábamos acostumbrados". Y "están profundamente interconectados y se propagan en un entorno globalizado entre sectores económicos y geografías".

Miguel Ángel Valero

Fernando Ariza, presidente del Instituto de Actuarios de España, avisa que los riesgos emergentes (los geopolíticos con sus múltiples variantes, los riesgos medioambientales y de sostenibilidad, la inflación y los tipos de interés, la IA y la ciberseguridad, y los energéticos, que son una consecuencia de los riesgos geopolíticos) "tienen la característica de alterar de forma rápida y significativa el entorno económico y social al que estábamos acostumbrados". Y "están profundamente interconectados y se propagan en un entorno globalizado entre sectores económicos y geografías". Además, reivindica el papel del actuario en la anticipación, modelización y gestión de estos escenarios complejos.

Precisamente el último número (el 58) de Actuarios se centra en los riesgos energéticos y su creciente relevancia en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, la transición energética, la inteligencia artificial y los desafíos de sostenibilidad. Expertos nacionales e internacionales, procedentes del ámbito energético, asegurador, regulatorio, científico y académico, analizan desde múltiples perspectivas los principales retos asociados a la seguridad energética, la electrificación, el hidrógeno, la energía nuclear, la inteligencia artificial, los mercados eléctricos y los nuevos riesgos aseguradores.

Mientras tanto, sigue el 'culebrón' del acuerdo entre Irán y EEUU, con una certeza: los precios del petróleo no volverán de forma inmediata a los niveles previos al conflicto: la reparación de las infraestructuras energéticas dañadas llevará tiempo. Así lo refleja la propia curva de futuros, que prevé que las subidas de precios del crudo no se revertirán hasta marzo de 2027. 

Lo que está claro es que la guerra en Oriente Medio pasa factura a la economía de EEUU, con un debilitamiento de la confianza de los consumidores y mayores tensiones inflacionistas. Además, la Reserva Estratégica de Petróleo ha disminuido a un ritmo sin precedentes –más de 9 millones de barriles semanales en las últimas dos semanas–. De continuar esta tendencia, podría caer por debajo del mínimo registrado en 2023 y alcanzar su nivel más bajo desde 1983.

Pero hay más datos:

  • Trump propone el umbral de contenido local para coches más alto jamás visto bajo el USMC: quiere que el 82% sea de origen norteamericano, con al menos la mitad fabricado dentro de EEUU. El plazo de cumplimiento es 2027 y los fabricantes dicen que es físicamente imposible de cumplir. General Motors, Stellantis y Toyota tendrían que redibujar por completo sus cadenas de producción. El coste extra por vehículo podría llegar a los 3.000$.
  • Otra de Trump: los grupos de aerolíneas y empresas americanas advierten que sus propuestas de restricción de vuelos internacionales crearían un caos operativo y económico sin precedentes. Delta, United Airlines y American Airlines están en primera línea. El turismo y los viajes corporativos serían los primeros damnificados, justo cuando el verano arranca a toda máquina.
  • los precios de la carne alcanzan máximos históricos por una escasez estructural de ganado que no tiene solución rápida. El tamaño del rebaño está en mínimos desde los años 50. Más presión sobre el IPC americano justo cuando la Fed considera si subir tipos. El dato es muy malo para cadenas como McDonald's y Yum! Brands (está en negociaciones exclusivas para vender Pizza Hut a LongRange Capital y quedarse con Taco Bell y KFC) aunque muy bueno para los ganaderos.
  • Walmart, el termómetro del consumidor americano de renta media-baja, cierra por debajo de su media de 200 días por primera vez en más de un año. Señal técnica que el mercado no puede ignorar cuando el IPC sigue subiendo y el empleo empieza a flaquear. Walmart es el barómetro. Cuando cae, el consumidor ya ha frenado.
  • Las ejecuciones por hipotecas impagadas se disparan el 26% en el primer trimestre, porque los compradores ya no pueden aguantar el coste del tipo variable. Es uno de los argumentos de Trump para presionar a la Fed sobre una bajada de tipos.
  • El mayor gestor de activos del mundo, BlackRock, reduce su exposición a renta variable, mientras los hedge funds han desmontado coberturas de forma masiva. ¿El resultado? Las acciones con más posiciones cortas se han disparado cerca de un 30% en semanas, y el miedo implícito que medía el mercado de derivados ha caído a mínimos. El rally se retroalimenta porque cada posición corta que se cierra empuja los precios todavía más arriba. El problema es lo que queda cuando se acaban las coberturas. Un mercado sin red de seguridad amplifica cualquier shock. Un dato de inflación malo, un movimiento de la Fed, una escalada en Irán. Lo que antes absorbían los hedges ahora lo absorbería directamente la cartera.

Por su parte, la actividad fabril china retrocede por segundo mes consecutivo en mayo, golpeada por la caída de la demanda global y la guerra arancelaria con EEUU. El PMI manufacturero oficial cae por segundo mes consecutivo en mayo, y ya se sitúa en un 55% la probabilidad de recesión industrial china en el tercer trimestre. El impacto llega directo a las materias primas industriales. El cobre y el hierro ya acusan el frenazo. Y como China exporta deflación al resto del mundo, la situación macroeconómica global no pinta bien. Son malos datos para materias primas y para la energía industrial. Rio Tinto y BHP ya están bajo presión. Las exportadoras europeas con exposición a China acusan el golpe. El lado positivo es que la deflación importada puede aliviar algo al BCE.

Swisscanto: riesgo de sobrecalentamiento

"Los mercados bursátiles ya muestran señales de cierto sobrecalentamiento. Por ello, redujimos ligeramente nuestra exposición a renta variable a mediados de mayo y actualmente solo mantenemos una sobre ponderación en mercados emergentes", explica Roger Rüegg, director de Soluciones Multiactivos de ZKB/Swisscanto:

  • Nasdaq: Toma de beneficios en acciones tecnológicas estadounidenses. No creemos que vaya a producirse una “burbuja puntocom 2.0” y seguimos siendo optimistas respecto a las acciones tecnológicas. Sin embargo, tras el fuerte repunte registrado desde abril (+30%), hemos realizado algunas recogidas de beneficios. En particular, las acciones de semiconductores parecen claramente sobrecompradas, por lo que consideramos probable una rotación sectorial en las próximas semanas.
  • Bonos: subida excesiva de los rendimientos. El estrecho de Ormuz lleva cerrado casi tres meses y el precio del petróleo continúa rondando los 100$ por barril. Además, las cifras de inflación en EEUU han superado las expectativas, lo que ha provocado una fuerte corrección en el mercado de bonos y un repunte generalizado de las rentabilidades a nivel global. Al mismo tiempo, el mercado ya descuenta nuevas subidas de tipos por parte de los bancos centrales. Esto podría ser el caso del BCE, aunque no prevemos nuevas subidas de tipos por parte de la Fed este año y esperamos un cambio de tendencia. Seguimos considerando atractivos los bonos soberanos debido a los elevados rendimientos reales, por ejemplo, superiores al 2 % en el bono del Tesoro estadounidense a 10 años, y mantenemos una sobre ponderación pese a las pérdidas registradas en mayo. Es probable que las rentabilidades de los bonos vuelvan a descender en los próximos meses.
  • Renta variable: perspectivas positivas a pesar de los obstáculos a corto plazo. Los beneficios empresariales siguen mostrando solidez, y el fabricante de chips de IA, Nvidia, ha vuelto a sorprender positivamente. En combinación con la fortaleza de los datos macroeconómicos en EEUU, esto debería seguir respaldando a la renta variable. Sin embargo, tras el fuerte rally de los valores tecnológicos, la renta variable presenta niveles de sobrecompra, y nuestros indicadores de sentimiento apuntan a un entorno de euforia, generando señales de venta. Por ello, hemos vuelto a reducir ligeramente nuestra sobre ponderación en renta variable y actualmente solo mantenemos una posición sobre ponderada en mercados emergentes, que siguen ofreciendo valoraciones atractivas gracias al sólido crecimiento de beneficios del sector tecnológico y al impulso del mercado. La amplitud del mercado en emergentes también sigue siendo débil, lo que nos ha llevado igualmente a realizar algunas recogidas de beneficios en esta área.
  • Inversiones alternativas: actualmente, en su mayoría al margen: Tras haber mantenido una posición relativamente activa en oro y materias primas durante los últimos años, actualmente mantenemos una ponderación neutral en ambas clases de activos. El oro parece haber perdido parte de su impulso y preferimos esperar a un mejor punto de entrada. En cuanto a las materias primas, aunque esperamos una caída en los precios del petróleo, el riesgo sigue siendo elevado debido a la guerra en Irán. La relación rentabilidad-riesgo todavía no resulta lo suficientemente atractiva como para justificar una posición infra ponderada. Por otro lado, los bonos catastróficos (cat bonds) empiezan a resultar interesantes. La temporada de huracanes está a punto de comenzar, lo que marca el periodo más volátil para esta clase de activos. Seguimos considerando atractiva la prima de riesgo.
  • EuroStoxx50: Mantenemos una visión cautelosa sobre el EuroStoxx50. Por un lado, el crecimiento de los beneficios empresariales es menos sólido que en EEUU; por otro, el impacto económico derivado del aumento de los precios de la energía en la zona euro es considerablemente mayor que en Estados Unidos. Los indicadores adelantados ya apuntan a un crecimiento significativamente más débil en la Eurozona. En este contexto, nuevas subidas de tipos por parte del BCE tampoco contribuirían a mejorar el escenario.

UBS: riesgo de concentración en las carteras

El S&P 500 subió un 0,2% hasta alcanzar un nuevo máximo histórico el viernes 29 de mayo, elevando sus ganancias acumuladas en el año por encima del 10%, tras conocerse un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz. "Creemos que las acciones seguirán avanzando a medio plazo, ya que los progresos en Oriente Medio están llevando a los inversores a centrar más su atención en unos sólidos fundamentos económicos y empresariales. Sin embargo, aunque esperamos nuevas subidas en los mercados bursátiles, también consideramos que la reciente fortaleza del mercado representa una oportunidad para que los inversores aumenten la resiliencia de sus carteras", señalan en UBS.

"Las fuertes ganancias de las principales compañías tecnológicas estadounidenses han incrementado los riesgos de concentración en muchas carteras, por lo que resulta prudente considerar una mayor diversificación dentro de la renta variable. La reciente caída de los bonos ha creado, en nuestra opinión, una oportunidad para asegurar rendimientos atractivos. El reciente periodo de volatilidad moderada en los mercados bursátiles hace más atractivo incorporar coberturas a las carteras", añade.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Creemos que la reciente fortaleza del mercado ofrece una buena oportunidad para que los inversores refuercen la resiliencia de sus carteras, con el objetivo de reducir el riesgo de sufrir caídas significativas, al tiempo que mantienen su participación en unos mercados en ascenso”.

"El actual episodio de nerviosismo en los mercados es un recordatorio de que, en un entorno de mayor inflación y rendimientos elevados, las finanzas públicas están siendo objeto de un escrutinio más intenso en todo el mundo", señala Dean Turner, Economista Jefe para la Eurozona y Reino Unido.

"La manufactura en las economías desarrolladas muestra señales claras de estar volviéndose cada vez más regional. Otros mercados, sin embargo, siguen manteniendo un carácter más global", opina Paul Donovan, Economista Jefe.

Ebury: el posible acuerdo impulsa las monedas de los países importadores de petróleo

Los precios del petróleo continúan retrocediendo y se aproximan a sus niveles más bajos desde que comenzó la guerra, ante la expectativa de que el estrecho de Ormuz se reabra en un futuro próximo. Como era previsible, las divisas de los países importadores de energía —especialmente las de la cuenca del Pacífico y Sudáfrica— son las que más se están beneficiando. Sin embargo, las monedas del G10 están cotizando en rangos muy estrechos, a medida que los inversores muestran claros signos de agotamiento y esperan que el conflicto no se recrudezca. En este contexto, destaca la notable resiliencia del dólar ante la reducción de las primas de riesgo y la mejora general de la confianza de los inversores. Aunque los titulares sobre las negociaciones entre Washington y Teherán seguirán dominando la atención de los mercados, esta semana también se publicarán datos económicos de interés tanto en EEUU como en la Eurozona. El martes 2 de junio se conocerá el dato preliminar de inflación de mayo de la zona euro y el informe JOLTS de empleo estadounidense. El viernes 5 de junio se publicará una nueva estimación del PIB de la Eurozona del primer trimestre y el informe de empleo de mayo en Estados Unidos. Hasta el momento, la economía estadounidense parece haber resistido mejor el impacto de la crisis que las europeas, aunque los datos de finales de esta semana aportarán mayor claridad al respecto.

  • EUR: Los miembros del Banco Central Europeo continúan enviando señales claras de que subirán los tipos de interés en la reunión de junio. Los mercados de swaps ya descuentan prácticamente por completo este movimiento. Las expectativas de un endurecimiento adicional a lo largo de 2026 se han reducido notablemente ante la caída de los precios de la energía y los avances en las negociaciones entre EE.UU. e Irán. Aunque esperábamos una recuperación más sólida del euro gracias a la caída del petróleo y a la mejora del apetito por el riesgo, los débiles niveles de confianza y actividad empresarial —reflejados en los PMI— están limitando el rebote de la moneda única. El dato de inflación de mayo del martes será seguido con especial atención. En principio, no creemos que una cifra por debajo de las expectativas pueda poner en peligro la subida de junio, aunque sí podría reducir las probabilidades de nuevos incrementos de tipos posteriores.
  • USD: Los datos económicos publicados la semana pasada, entre ellos los pedidos de bienes duraderos, reforzaron la percepción de que la economía estadounidense se mantiene relativamente aislada del encarecimiento de la energía. La única sorpresa negativa fue una ligera revisión a la baja del crecimiento del PIB del primer trimestre, atribuida a un menor gasto de consumo, mientras que la inversión se mantuvo sólida. La inflación subyacente del PCE, indicador favorito de la Reserva Federal, subió hasta su nivel más alto desde 2023, lo que podría dar argumentos adicionales al FOMC para abandonar su sesgo dovish. El foco esta semana estará puesto en el informe de empleo del viernes. El informe del mes anterior reflejó una fortaleza inesperada en la creación de empleo tras meses de desaceleración. Esperamos una cifra muy similar este mes, mientras el desempleo se mantiene estable y la economía cerca de los niveles de pleno empleo. Los economistas prevén una creación neta de 100.000 puestos de trabajo, lo que sería un dato muy positivo dadas las circunstancias.
  • GBP: La semana pasada transcurrió con relativa calma en el Reino Unido, tanto en el plano económico como político. El principal catalizador para la libra fue la declaración de Andy Burnham, principal aspirante a suceder a Keir Starmer, en la que reafirmó su compromiso con las reglas fiscales actuales. No obstante, las elecciones parciales del 18 de junio —que Burnham debe ganar para poder desafiar formalmente al primer ministro— siguen siendo el evento clave para la libra esterlina. Creemos que una victoria de Burnham no solo fortalecería su posición para llegar al 10 de Downing Street, sino que también abriría un sesgo bajista para la GBP, dada su mayor predisposición a una política fiscal expansiva y, por tanto, a una mayor emisión de deuda pública. Esta semana, la atención se centrará, de forma algo inusual, en las revisiones de los PMI de mayo. Aunque estas revisiones rara vez mueven el mercado, la sorpresa negativa de la lectura anterior hace probable un repunte al alza en esta ocasión.
21Apr

El empleo se mantiene en las empresas española de energía y de logística a corto plazo, pero empeora a dos años vista.

Miguel Ángel Valero

La subida constante del precio de los carburantes derivada del conflicto en Oriente Medio está acelerando cambios en el comportamiento de los consumidores, que buscan alternativas más eficientes y sostenibles en términos de gasto. Ante este panorama, el interés por los vehículos de ocasión eléctricos ha experimentado un fuerte repunte, disparándose un 73% en comparación con marzo de 2025 y un 26,2% respecto al mes anterior, lo que evidencia una creciente inclinación hacia opciones de movilidad menos dependientes de los combustibles fósiles.

El coste de la combustión puede ser una palanca para la adquisición del vehículo electrificado. Si la guerra de Irán se prolonga en el tiempo, la subida del precio del petróleo podría impulsar un cambio de tendencia, siempre que la estrategia de electrificación se complete con el plan nacional de renovación contemplado en la Ley de Movilidad Sostenible, con el objetivo de que todas las familias puedan acceder a vehículos más eficientes en términos de consumo.

En este escenario, el precio medio de oferta del coche eléctrico de ocasión en España sigue bajando de manera constante. Así se deduce del primer informe trimestral de 2026 Electricar VO, elaborado por coches.net y la patronal de vendedores de vehículos Ganvam. Comprar un coche de ocasión eléctrico cuesta de media 30.588€, un -1,74% que en el mismo primer trimestre de 2025, cuando el precio ya había descendido un 7,78% interanual.

En el primer trimestre de 2024, los españoles teníamos que desembolsar de media 33.755€ para comprar un vehículo eléctrico de ocasión. Sólo dos años más tarde, son necesarios 3.160€ menos. La horquilla entre estos vehículos movidos por baterías y los propulsados por combustión se reduce un poco más cada año que pasa.

El precio en el primer trimestre de 2026 se aleja todavía más de la cifra récord, que se produjo en noviembre de 2022 cuando de el eléctrico de segunda mano alcanzó una media de 37.228€. En poco más de tres años, se ha producido un descenso de más de 6.500€.

Las ventas de automóviles eléctricos de ocasión crecieron en el acumulado del primer trimestre de 2026 un 48,8% respecto al mismo trimestre de 2025. Las ventas de los seminuevos aumenta un 103% y se sitúa como la franja que más se ha vendido en este trimestre. En todas las demás franjas también se ha registrado un notable crecimiento, con subidas a doble dígito en todas ellas. Las ventas de vehículos eléctricos de ocasión entre 3 y 5 años aumentaron un 48,9% respecto al mismo periodo de 2025. Entre 5 y 8 años lo hicieron un 38%, entre 8y 10 años, un 59% y entre 10 y 15 años, un 40,7%.

El Tesla Model 3 sigue en lo más alto de la tabla entre los vehículos eléctricos de ocasión más vendidos en España: 647 unidades  (+17,9%). La segunda posición es para el FIAT 500: 311 unidades(+8,7%). Y la tercera, para Renault Zoe, con 311 unidades (+15,6%). Destaca la subida del 586,4% del Polestar 2, hasta las 274 unidades vendidas. Y la irrupción en la lista del BMW iX1, con 185 unidades vendidas y un crecimiento también de tres dígitos (+184,6%).

Impacto en el empleo de energía y logística

La escalada de tensión en Oriente Medio ha vuelto a situar la energía y la logística internacional en el centro de la incertidumbre económica global, aunque se alivia un poco por el anuncio del mantenimiento del alto el fuego hasta que Irán presente una propuesta, realizado por Donald Trump horas antes de que venciera éste. 

En este contexto, surge una pregunta relevante para el mercado laboral: cómo y hasta qué punto esta incertidumbre empieza a trasladarse a las decisiones de contratación de las empresas. La plataforma de empleo InfoJobs, destaca que la logística y el transporte emplean a casi 850.000 personas, superando los niveles de empleo previos a la pandemia, impulsado por el crecimiento del comercio electrónico, la digitalización y la transformación de las cadenas de suministro. Su peso económico —en torno al 7% del PIB español— refuerza su carácter estructural y su alta dependencia de la estabilidad de los flujos comerciales y energéticos. Los datos del informe Estado del Mercado Laboral en España 2025 muestran que compras, logística y almacén fue la segunda categoría con más vacantes el año pasado; en lo que llevamos de 2026, ha superado ya las 67.300 en InfoJobs, con un crecimiento del 18%, lo que evidencia su fortaleza incluso en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica.

Sin embargo, dentro del propio sector logístico conviven dos dinámicas diferentes en la contratación. Por un lado, los perfiles operativos —como mozo de almacén o responsable de pedidos— mantienen una alta estacionalidad y un mayor peso de contratos temporales o fijos discontinuos, vinculados a picos de consumo. Por otro, los perfiles más cualificados —como analista de logística— presentan mayor estabilidad, con un 90% de vacantes con contrato indefinido, salarios medios superiores a los 37.000 euros y un alto peso de estudios universitarios (71%).

En paralelo, la energía se mantiene como uno de los sectores más expuestos a la volatilidad internacional, con un impacto que trasciende al propio sector y se traslada al conjunto de la economía a través de los costes de producción, el transporte y las decisiones empresariales de inversión y contratación. Dentro de este ámbito, la transición energética continúa impulsando la demanda de perfiles cada vez más especializados y resilientes. En 2025, la subcategoría de energías renovables registró casi 6.500 puestos ofertados en InfoJobs y, en el acumulado de 2026, ya supera las 1.400 vacantes.

Entre los perfiles más demandados destacan los roles tecnológicos vinculados a datos, inteligencia artificial o ciberseguridad, así como profesionales asociados a la transición energética y la sostenibilidad, como ingenieros en energías renovables, sistemas energéticos o medioambientales.

El actual contexto de incertidumbre económica sigue condicionando las decisiones de las empresas, especialmente por la presión sobre los costes operativos en partidas como la energía y el transporte. El 63% de las compañías considera que la situación de empleo se mantendrá en los próximos seis meses. Sin embargo, hay expectativas de aumento en el muy corto  plazo: el 40% planea contratar en seis meses y el 41% en un año. En cambio, al ampliar el horizonte temporal, la percepción de estabilidad pierde peso y crece el porcentaje de las que anticipan un empeoramiento. A un año vista, el 49% espera que el empleo se mantenga y el 34% considera que empeorará, mientras que solo el 17% piensa que mejorará. La tendencia se acentúa en el plazo de dos años, cuando el 43% anticipa un deterioro, por encima de quienes prevén estabilidad (34%) o mejora (23%).

Extensión del alto el fuego para preservar el diálogo

Por otra parte, las reacciones de los mercados a la situación en Oriente Medio indica que los inversores perciben que la paz está hoy más cerca que en cualquier otro momento desde el inicio del conflicto.  Los puntos clave del debate se mantienen inalterados: Washington exige el fin del programa nuclear iraní, que por ahora constituye la principal línea roja de Teherán; por su parte, Irán reclama la eliminación de las sanciones estadounidenses —incluido el actual bloqueo—, compensaciones por los daños derivados de la guerra y, adicionalmente, el control del estrecho de Ormuz

Las tensiones actuales entran dentro de lo previsible y no alteran el escenario de fondo. Ambas partes cuentan con incentivos claros para poner fin al enfrentamiento en el corto plazo. De hecho, el primer paso ha sido la extensión del cese al fuego, con el objetivo de preservar el canal de diálogo abierto.

Gescooperativo: volver a la normalidad llevará tiempo

Un análisis de Gescooperativo insiste en que el principal escollo para la paz está en el uranio enriquecido, pues ni EEUU ni Israel quieren permitir al régimen iraní mantener las existencias actuales (400 kg. de uranio enriquecido al 60%, cuando para construir una bomba atómica se necesita un 90%). A pesar de que vuelven las dudas de la apertura del Estrecho, el sentimiento no es del todo negativo, y se sigue confiando en un acuerdo. 

En cualquier caso, el abastecimiento tardará semanas en recomponerse y los bloqueos intermitentes pueden evitar escenarios críticos. Los últimos buques que habían cruzado el Estrecho ya están llegando a destino. En la zona están bloqueados desde el inicio del bloqueo, unos 22.000 buques, según la OMI (Organización Marítima Internacional) y evacuar los buques de la zonales llevará un par de semanas desde una reapertura total.

La AIE (Agencia Internacional de la Energía) calcula que la mitad de los yacimientos cerrados en los países productores del golfo Pérsico podrían funcionar a pleno rendimiento en 2 semanas y sería probable alcanzar el 80% en el transcurso de otro mes. La recuperación del 20% restante llevaría en cambio más tiempo. La AIE ya acordó en marzo la mayor liberación de reservas de petróleo de su historia, por 400 millones de barriles. La liberación de dichas reservas comenzó en la última semana de marzo y se espera que continúe durante abril, y si bien no ha contribuido apenas a suavizar el precio del crudo en las últimas semanas, ofrece un valioso colchón frente a los problemas de suministro.

Por otra parte, la baja popularidad de Trump (inferior al 40%) y el riesgo de perder el control de las cámaras en las elecciones de medio mandato de noviembre refuerzan su incentivo para cerrar un acuerdo cuanto antes y limitar el coste político del conflicto.

Tras seis semanas convulsas, varias Bolsas han borrado las pérdidas que habían acumulado desde final de febrero, recuperando los niveles previos al conflicto, apoyadas en los avances diplomáticos, la reapertura puntual del Estrecho de Ormuz y la fortaleza de Wall Street tras la publicación de los primeros resultados del primer trimestre del ejercicio (S&P 500 en máximos históricos y Nasdaq encadenando 13 sesiones al alza). 

Por su parte, el mercado de deuda celebró la reapertura del estrecho y el posible fin del conflicto con fuertes compras de bonos soberanos. Las TIR europeas registraron su mayor caída desde el 28 de febrero (–10 pb en Alemania, –12 pb en España y –30 pb en Italia). El mercado vuelve a especular con alguna bajada de la Fed en el año, al tiempo que espera dos subidas de tipos por parte del BCE.

"Mirando más allá del conflicto: una vez finalice (o incluso antes), el foco volverá a los fundamentales y a la campaña de resultados, cuyo arranque está siendo positivo. En EEUU se espera un crecimiento del beneficio por acción del 14% (87,5% de sorpresas positivas en el S&P 500), frente a un+2,8% estimado en Europa", concluyen en Gescooperativo.

Natixis: visión más optimista del mercado

El equipo de Asia-Pacífico de Natixis CIB, dirigido por Alicia García Herrero, ha elaborado el informe ‘Las negociaciones entre EE. UU. e Irán: un ciclo de giros inesperados’, resalta que el sector petrolero ha atravesado una volatilidad enorme: el Brent cayó hasta un mínimo de 86$ por barril después de que Irán reabriera por completo el estrecho el viernes pasado, aunque repuntó rápidamente hasta acercarse de nuevo a los 96$ por barril tras el cierre repentino durante el fin de semana. 

Pero los diferenciales de CDS (cobertura del riesgo de impago) de los países del Consejo de Cooperación del Golfo han bajado de forma significativa desde el inicio de la guerra, lo que refleja una visión más optimista del mercado sobre una eventual resolución de la crisis, mientras que el mercado de Dubái repuntó y subió en torno a un 8% entre el 1 y el 17 de abril. Sin embargo, este lunes reaccionaron en negativo al nuevo cierre del estrecho, con una caída de alrededor del 2% en la Bolsa de Dubái.

Fidelity insiste en una resolución desordenada

Salman Ahmed, responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, insiste en que "seguimos considerando que sigue existiendo un camino abierto hacia una resolución, pero desordenada. Pero hasta que lleguemos a ese punto, es probable que el ruido y la volatilidad continúen siendo elevados". 

Nadie está señalizando una ruptura del alto el fuego, al menos por ahora. EEUU está destacando el asunto nuclear como principal escollo, pero a partir de informaciones más amplias y filtraciones, queda claro que el Estrecho de Ormuz y el Líbano también forman parte de la ecuación negociadora. ¿Hacia dónde vamos, entonces? La variable clave a vigilar es Ormuz. Irán ha aceptado mantenerlo abierto durante el periodo de alto el fuego, pero después dio marcha atrás tras el resurgir de la cuestión del Líbano. Cualquier acción “óptica” por parte de EE. UU. en ese ámbito, especialmente si no desencadena una respuesta iraní, será un barómetro importante para calibrar la situación. Siguen abiertos canales discretos a través de Pakistán, dado el elevado grado de confianza del que goza el país por parte de ambos actores. La reacción iraní parece haber sido firme, pero respetuosa. 

"Es posible que ahora estemos entrando en otra fase de escalada híbrida: amenazas junto con una apertura continuada al diálogo", añade. "Tanto el reloj iraní como el estadounidense parecen haberse quedado sin tiempo. Pero el reloj israelí es distinto, y esa divergencia será relevante. Seguimos inclinándonos por una resolución desordenada, pero el riesgo de errores de cálculo que conduzcan a resultados materialmente peores ha aumentado claramente", advierte este experto. 

El mercado del petróleo será también una variable clave, tanto como señal como fuente de presión para algún tipo de resolución, especialmente a medida que la posición de China adquiera mayor peso.

06Mar

Aunque insisten en que su escenario central es un conflicto relativamente corto (alrededor de un mes), los mercados temen que se prolongue, lleve al petróleo a los 140$, dispare los precios de la energía, y provoque tensiones financieras en países del Golfo y asiáticos.

Miguel Ángel Valero

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, vaticina que el dólar estadounidense continuará fortaleciéndose mientras la guerra en Oriente Medio se prolongue sin una resolución inmediata, consolidando su papel como principal activo refugio en los mercados financieros internacionales. 

Según el análisis de Ebury, la reacción de los inversores al aumento de las tensiones ha seguido el patrón clásico de 'risk-off', riesgos fuera. Los flujos se han dirigido hacia activos considerados seguros, entre ellos el dólar, que se ha apreciado aproximadamente un 1,5% frente a sus principales pares en lo que va de semana. 

El informe destaca que la divisa estadounidense se está viendo respaldada por varios factores simultáneos. Por un lado, su elevada liquidez refuerza su condición de refugio en momentos de incertidumbre geopolítica. Por otro, el repunte de los precios del petróleo —del que EEUU es exportador neto— y la reducción de las expectativas de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal están apoyando su cotización. 

El escenario central que manejan los mercados es el de una guerra relativamente corta, de alrededor de un mes, en línea con las estimaciones expresadas por el presidente estadounidense, Donald Trump. “Mientras ese horizonte temporal siga siendo plausible, las ganancias adicionales del dólar podrían mantenerse contenidas e incluso dar paso a una corrección si el conflicto concluye hacia finales de mes o a comienzos de abril”, señala Matthew Ryan, jefe de Estrategia de Mercados de Ebury. 

No obstante, Ryan advierte de que el principal riesgo para los mercados sería una escalada regional del conflicto o un cierre prolongado del estrecho de Ormuz: “En ese escenario, los precios del petróleo podrían acercarse o incluso superar los 100$ por barril, lo que intensificaría la aversión al riesgo y reforzaría aún más al dólar frente a otras divisas”. En este contexto, las monedas europeas —especialmente el euro, la corona sueca y las divisas de Europa Central y del Este— están siendo las más perjudicadas, en parte por su elevada sensibilidad al encarecimiento del gas, cuyo precio en Europa ha aumentado cerca de un 50%. Otras divisas emergentes de mayor riesgo, como el rand sudafricano, también han registrado caídas.

Aunque la volatilidad en los mercados de divisas ha aumentado de forma significativa desde el inicio del conflicto, el informe señala que los niveles actuales aún se sitúan por debajo de los registrados en episodios de pánico financiero.

Atradius Crédito y Caución: el petróleo puede llegar a los 140$

La guerra en Oriente Medio, iniciada por los ataques de EEUU e Israel contra Irán, puede prolongarse durante varias semanas, lo que aumenta la incertidumbre sobre la duración y la trayectoria del conflicto y sus posibles repercusiones. Las consecuencias inmediatas se han dejado sentir en toda la región. Las perturbaciones en los principales centros del Golfo han afectado al transporte y al tráfico aéreo, ya que las autoridades restringen el espacio aéreo y desvían los vuelos. Las organizaciones internacionales han convocado reuniones de emergencia para evaluar la situación, mientras que dentro de Irán los ataques contra altos cargos han creado incertidumbre sobre la toma de decisiones y la estabilidad política.

Según Niels de Hoog, economista sénior de Atradius, "este conflicto representa un acontecimiento significativo y sin precedentes, con posibles implicaciones para el riesgo país en toda la región y más allá. En este momento, nuestra hipótesis de trabajo es que cualquier escalada regional, incluido un cierre temporal del estrecho de Ormuz, probablemente será de corta duración, entre unos días y varias semanas. En este escenario, esperamos que el impacto económico global sea relativamente limitado".

La presión sobre el estrecho de Ormuz es ahora el factor central que determina el impacto económico y en la cadena de suministro de esta crisis. La combinación de la escalada militar, las advertencias directas a los buques y la suspensión de las operaciones de las principales empresas navieras y energéticas ha provocado un cierre efectivo. Las autoridades iraníes afirman que el estrecho está cerrado y que Irán atacará a cualquier barco que intente atravesarlo. Esto es importante porque Ormuz es el corredor energético más importante del mundo, por el que circula alrededor del 20% del petróleo mundial y aproximadamente el 30% del gas natural licuado. Cualquier interrupción en este corredor repercute rápidamente en los precios de la energía, los riesgos de inflación y las cadenas de suministro mundiales. Los precios del petróleo ya han subido hasta los 80$ por barril y podrían aumentar hasta los 90-140$, dependiendo de la duración de la interrupción.

La reducción de los flujos a través de Ormuz también está afectando al transporte y la logística en general. Las compañías navieras están ralentizando o desviando sus buques, las compañías aéreas están ajustando sus rutas para evitar los riesgos regionales y los principales centros de distribución del Golfo están experimentando restricciones de conectividad. Estos cambios provocan tiempos de tránsito más largos, mayores costes y mayores necesidades de capital circulante para sectores sensibles al tiempo, como la electrónica y los componentes de automoción. Dado que gran parte del comercio entre Asia y Europa depende de estas rutas, cualquier interrupción prolongada tendría importantes repercusiones en las cadenas de suministro que dependen de operaciones "justo a tiempo".

En este sentido, Niels de Hoog apunta que "no esperamos que Irán pueda mantener el estrecho cerrado durante un periodo prolongado, ya que es muy probable que una operación marítima internacional liderada por Estados Unidos ponga fin al bloqueo con relativa rapidez. Un cierre prolongado también iría en contra de los propios intereses de Irán, ya que bloquearía sus vitales exportaciones de petróleo a China".

El escenario base de Crédito y Caución es un conflicto de corta duración seguido de un retorno gradual a la diplomacia, incluyendo un nuevo intento de negociaciones nucleares. Según De Hoog, "Irán está muy aislado y le resultaría difícil mantener una confrontación prolongada. Un cierre prolongado del estrecho de Ormuz también afectaría gravemente a su frágil economía, al interrumpir las exportaciones de petróleo esenciales a China y aumentar las presiones sociales internas. Las recientes acciones de alto riesgo dirigidas contra los Estados del Golfo parecen tener como objetivo principal crear una ventaja política para volver a las negociaciones. Una escalada importante sería contraproducente, ya que podría empujar a los Estados del Golfo a volverse activamente contra Irán".

En un escenario de conflicto breve, el impacto económico en los Estados del Golfo sigue siendo limitado, aunque las perturbaciones son inevitables. Debido al bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz, los Estados del Golfo no pueden beneficiarse del aumento de los precios del petróleo y sus economías no petroleras sufren presiones temporales por el cierre del espacio aéreo y las interrupciones en el turismo, la logística y las actividades de reexportación. Gracias a sus importantes reservas internacionales y a sus grandes fondos soberanos, la mayoría de las economías del Golfo son capaces de absorber una interrupción que dure unas pocas semanas, con un impacto medio estimado en el crecimiento de alrededor de medio punto.

Qatar es el más expuesto, ya que todas sus exportaciones de gas natural licuado deben transitar por el estrecho de Ormuz. Esta vulnerabilidad explica su decisión preventiva de detener temporalmente la producción de GNL tras los recientes incidentes de seguridad. Omán parece menos vulnerable porque su principal puerto, Duqm, se encuentra fuera del estrecho, aunque los recientes ataques con drones e incidentes en el golfo de Omán ponen de relieve riesgos adicionales. Los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí pueden desviar parte de sus exportaciones de petróleo a través de oleoductos, aunque esto solo mitiga parcialmente el impacto.

Una mayor escalada podría implicar una mayor dependencia de las milicias proxy en toda la región y ataques a las instalaciones petroleras y gasísticas vecinas, lo que supondría un riesgo de daños duraderos para la capacidad de producción regional y mundial. Los ataques con drones contra una refinería de petróleo en Arabia Saudí y una planta de GNL en Qatar indican que esta posibilidad se ha vuelto más plausible. Tales acciones también aumentarían la probabilidad de represalias contra la propia infraestructura energética de Irán.

Para los países fuera de la región que dependen en gran medida del petróleo y el gas importados, el principal canal de transmisión es el aumento de los precios de la energía. Muchas de estas economías están más expuestas financieramente que los Estados del Golfo e Israel. Las economías asiáticas, incluidas China y la India, son especialmente sensibles, ya que dependen en gran medida del tránsito físico de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz y se verían directamente afectadas por cualquier interrupción prolongada.

No se puede descartar un escenario negativo que implique una escalada más prolongada. A diferencia de la operación de 2025, que se centró en limitar las capacidades nucleares de Irán, los objetivos actuales se extienden al cambio de régimen y al desmantelamiento del arsenal de misiles balísticos de Irán. Esta dinámica aumenta la sensación de vulnerabilidad estratégica de Irán y la probabilidad de nuevas represalias.

En este escenario mucho más adverso, las estimaciones sugieren que los precios del petróleo podrían subir hasta entre 130$ y 140 por barril. Aunque es poco probable que Irán mantenga cerrado el estrecho de Ormuz durante un periodo prolongado, podría seguir perturbando el tráfico marítimo dentro y fuera del estrecho, lo que crearía una inestabilidad persistente en los flujos energéticos mundiales.

En estas condiciones, Bahrein sería probablemente el primer Estado del Golfo en sufrir tensiones financieras debido a la debilidad de sus finanzas públicas, sus limitadas reservas y su fuerte dependencia de los ingresos petroleros. Otras economías del Golfo también se verían sometidas a una presión sostenida, ya que las perturbaciones en la logística, el turismo y la actividad exportadora se prolongarían durante más tiempo.

Las economías asiáticas, incluidas China y la India, son especialmente vulnerables, ya que alrededor del 80% del petróleo y el gas que transita por el estrecho de Ormuz tiene como destino Asia. Una subida prolongada de los precios también afectaría a otros mercados emergentes con una alta dependencia de las importaciones de energía y un margen fiscal limitado. Incluso si los productores de la OPEP aumentaran la producción, el alivio sería limitado si el petróleo no pudiera llegar a los mercados de exportación.

El impacto en la economía y los mercados mundiales dependerá en gran medida de la duración y la intensidad del conflicto. A pesar de la situación, Crédito y Caución sigue "operando con normalidad en todo Oriente Medio, garantizando la cobertura y el apoyo a nuestros clientes y socios. Supervisamos la evolución del riesgo asociado a las líneas de crédito comercial de nuestros asegurados en la región, seguimos de cerca los acontecimientos y recopilamos información de múltiples fuentes para garantizar que nuestras respuestas sigan siendo precisas y específicas para cada contexto".

Banca March: medidas para contener el aumento de los costes energéticos

La inercia del conflicto se mantiene, con ataques masivos de Irán a diversos puntos de los países del Golfo. En estos momentos, han quedado paralizadas tanto la mayor planta de licuefacción de gas de Catar (Ras Laffan) como la mayor refinería del mundo situada en Ras Tanura, en Arabia Saudí, ambas afectadas por drones iraníes. Del mismo modo, se han registrado agresiones contra varios cargueros en Kuwait. Como consecuencia, el esperado alivio en las futuras garantías estadounidenses se vio cuestionado, provocando un cierto repunte en los precios del gas y del petróleo. En respuesta, el gobierno de EEUU está estudiando intervenciones en el mercado de futuros del crudo y, además, está flexibilizando la presión sobre India para que continúe comprando petróleo ruso. Ambas medidas tienen un objetivo claro: contener el ascenso de los precios energéticos mientras se movilizan los recursos necesarios para garantizar el paso físico por el estrecho.

Pero en Banca March consideran "prematuro" hablar de una crisis energética: aunque el gas y el petróleo han repuntado, siguen muy por debajo de los niveles críticos registrados tras la invasión rusa de Ucrania (el crudo continúa aproximadamente un 30% por debajo del máximo de 2022 y el gas europeo tendría que multiplicarse por 6,5 veces para alcanzarlo). Incluso con la intensificación de la competencia global por el gas —se han identificado varios metaneros estadounidenses con destino a Europa que han modificado su rumbo hacia el sur, posiblemente para dirigirse a Asia—, los precios de la electricidad en Europa se mantienen estables, en niveles similares a los del último mes, lo que indica que aún no han incorporado el encarecimiento reciente de las materias primas energéticas.

En consecuencia, los mensajes provenientes de Estados Unidos muestran que harán todo lo posible por contener el aumento de los costes energéticos, dada la impopularidad que genera el alza de precios. Al mismo tiempo, China incrementará su presión diplomática sobre Irán para que excluya la energía del tablero bélico. Con este contexto, "mantenemos que, una vez se reabra sostenidamente el estrecho, la duración del conflicto perderá relevancia para los mercados. Permanecer fuera del mercado hasta que eso ocurra, en un entorno de volatilidad tan elevada, nos parece una decisión equivocada", señalan los expertos de la entidad.

Pero el FMI advirtió que un aumento del 10% en los precios de la energía que se prolongue durante un año impulsaría la inflación global en +0,4 puntos y frenaría el crecimiento económico entre -0,1 y -0,2 p.p. La directora gerente, Kristalina Georgieva, señaló que la resiliencia del crecimiento “vuelve a ponerse a prueba”, con muchos países afrontando la crisis en Oriente Medio con “amortiguadores agotados” tras los shocks recientes. Aun así, destacó que varias economías asiáticas han reforzado su capacidad fiscal y sus reservas en las últimas dos décadas. 

El FMI mantiene conversaciones con algunos miembros ante la posibilidad de ofrecer asistencia para la balanza de pagos si la incertidumbre aumenta, y alerta sobre la especial vulnerabilidad de los países importadores de petróleo, las economías insulares del Pacífico y los Estados de bajos ingresos con elevada carga de deuda. Las estimaciones del FMI señalan que por cada 10$ dólares adicionales del Brent, el crecimiento del PIB mundial se reduciría en una décima y la inflación aumentaría entre 0,3-0,5 punto.

"Sin embargo, nuestro escenario base no contempla una prolongación tan extensa del conflicto. Por un lado, por la falta de intereses: en el caso estadounidense, una contienda muy larga que implicara una invasión terrestre y pérdidas humanas no resulta conveniente a pocos meses de las elecciones midterm. Por otro lado, el coste de la guerra y el desgaste de recursos para ambas partes: se estima que tan solo el primer ataque supuso para EEUU 4.000-5.000 millones$ y cada día adicional añade 900 millones. En el caso de Irán la limitación es mayor: no dispone de suficiente capacidad militar y económica para sostener un conflicto prolongado. En materia de misiles balísticos, fuentes israelíes estiman el arsenal iraní en 2.000-2.500 antes del conflicto y, en estos seis días, habría consumido ya más de 560 de ellos", concluyen los expertos de Banca March. 

Pictet: los bonos, los grandes perjudicados

Arun Sai, estratega multiactivos en Pictet AM, destaca que el temor predominante es un choque de precios de la energía tan violento como el que se dio con la invasión rusa de Ucrania. "No puede descartarse, pero no es nuestro escenario base. Es raro que las crisis geopolíticas causen daños duraderos en el crecimiento económico y los mercados financieros.  La gran excepción fue la crisis del petróleo en los años 70 y hay pocas señales de que se vaya a repetir", argumenta.

En el análisis de escenarios en un extremo el conflicto bélico termina rápidamente, con el ejército de Irán debilitado, aunque su régimen manteniéndose. En el escenario opuesto extremo, se da el improbable caso de que la guerra se extienda más allá de la región.

Actualmente la economía global es mucho menos intensiva en petróleo que entonces. EEUU es exportador neto de petróleo, las reservas globales de crudo son abundantes y los amortiguadores razonables. Incluso si el precio del crudo sube el 30%, el crecimiento del PIB global se reduciría solo 0,2% y la inflación aumentaría poco más de 1%. Pero el petróleo no es el único factor. El sentimiento es una consideración importante y en este sentido los mercados parecen más vulnerables. Acciones y otros activos de riesgo estaban en un equilibrio frágil las semanas previas al ataque militar, entre la mejora de fundamentales macroeconómicos y pérdida de confianza en las acciones tecnológicas estadounidenses. Así que las acciones pueden ser más volátiles.

Las caídas de las acciones deben ser modestas en la mayoría de los escenarios, a menos que el conflicto se amplíe sustancialmente, por ejemplo, incluyendo a Rusia y China. Los bonos pueden tener dificultades iniciales por el mayor precios del petróleo e inflación. Una mayor escalada provocaría caída del gasto de los consumidores y la confianza empresarial, alimentando expectativas de recortes de tipos de interés, lo que haría caer las rentabilidades a vencimientos de los bonos. El oro puede ser beneficiario clave, como depósito de valor de alta liquidez y cobertura estratégica contra la inflación en el tiempo, aunque es vulnerable a episodios de volatilidad. El dólar también debe apreciarse por la demanda como refugio seguro, respaldada por la posición de EEUU como gran productor de energía, aunque previsiblemente reanudaría su gradual declive si el conflicto llega a su fin.

"En los días posteriores al ataque nuestros equipos multiactivos han reducido participaciones en activos más arriesgados y añadido cobertura contra nuevas caídas mediante opciones de venta de acciones y de deuda empresarial. Hemos incrementado el peso del dólar, especialmente ante la debilidad del yen japonés, tendiendo en cuenta que tiene margen de apreciación si el conflicto continúa. Sobre ponderamos franco suizo, que puede revalorizarse especialmente porque el Banco Nacional Suizo puede apoyarlo para contrarrestar presiones inflacionarias del precio de la energía.  Mantenemos alta convicción en oro.Consideramos la resiliencia de los mercados emergentes más allá del norte de Asia, donde domina la tecnología. Las acciones de mercados emergentes son una asignación estratégica respaldada por sólidos fundamentales de crecimiento doméstico", explica.

DWS: Las crisis petroleras ya no afectan como antes

El petróleo fue en su día el centro de la mayoría de las crisis macroeconómicas. En 1979, la revolución en Irán contribuyó a elevar los precios del crudo, lo que frenó el crecimiento, aumentó la inflación y empeoró las balanzas comerciales. A medida que se desarrolla la última crisis en Oriente Medio, conviene recordar por qué ese mundo ha desaparecido. Como muestra el gráfico de DWS, el consumo de petróleo por unidad de producto interior bruto (PIB) real ha descendido de forma constante desde finales de la década de 1970, tanto en la economía mundial como en la estadounidense. Las ganancias en eficiencia, el cambio hacia los servicios y la sustitución del petróleo han reducido su participación en los costes de los insumos, que antes provocaban subidas de precios en toda la economía. Cuando la intensidad del petróleo es baja, los precios más altos afectan a una parte más reducida de los costes de producción y tardan más en repercutir en los salarios y la inflación subyacente. A medida que las economías se electrifican, cada dólar o euro adicional de producción “contiene” ahora muchos menos barriles que antes.

Para EEUU, existe un segundo colchón, incluso en caso de un bloqueo persistente del estrecho de Ormuz. Gracias al auge del esquisto, el país ha sido un exportador neto total de energía desde 2019. Eso significa que las interrupciones en el suministro de petróleo y gas ahora redistribuyen en gran medida los ingresos dentro de la economía estadounidense, en lugar de agotar su cuenta corriente. Eso no es inmunidad, pero es un mecanismo de transmisión diferente, típicamente más suave que en la década de 1970.

Hay dos inconvenientes. En primer lugar, la región del Golfo es importante, no solo como fuente de energía, sino también por sus rutas de transporte y comercio mundiales. En segundo lugar, y lo que es más importante para Europa, una menor intensidad del petróleo no significa una menor vulnerabilidad energética en general. En gran parte de Europa, el petróleo ha sido sustituido por la electricidad, y los precios de la energía suelen fijarse al margen por las centrales de gas. Eso cambia el canal, pero no el riesgo: la interrupción del suministro de gas natural licuado (GNL) puede elevar los precios de la electricidad y afectar a muchos sectores a la vez. Aun así, el mensaje central del gráfico es claro: el petróleo en sí mismo ya no es el arma macroeconómica que era antes. O, como dice Christian Scherrmann, economista jefe para EEUU de DWS, “los precios del petróleo siguen siendo importantes para los mercados, pero la economía estadounidense ya no funciona con petróleo como antes”. Lo que nos lleva de vuelta al principio: el crudo todavía puede saltar a los titulares, pero la economía estadounidense ha aprendido discretamente a reaccionar menos que antes.

07Nov

Mientras Europa se vuelva con la energía solar pese a una demanda plana, en EEUU los centros de datos harán que el consumo supere a la suma de Italia, Alemania y Francia.

Miguel Ángel Valero

Europa vive un boom solar sin precedentes. Cada segundo se instalan cuatro paneles en algún punto del continente, y solo en 2025 se añadirán casi 70 gigavatios de nueva capacidad. La energía solar se ha convertido en símbolo de progreso, sostenibilidad y autonomía energética tras la crisis del gas ruso. Pero su éxito está empujando al límite una red eléctrica que fue diseñada para otra época.

Hace una década, los mapas de los centros de control europeos mostraban estabilidad total. Hoy, los paneles de monitoreo se tiñen de amarillo y rojo: señales de saturación. En 2024 se registraron más de 8.600 alertas de voltaje por encima de los límites permitidos, un aumento del 2.000% respecto a 2015, según ENTSO-E

El problema no es la energía solar, sino su velocidad de expansión. Desde 2020, Europa ha duplicado su potencia instalada mientras la demanda apenas creció un 2%. En países como España, Alemania o Italia, la solar ya aporta entre el 20% y el 25% de la generación total. Pero la red no puede absorber toda esa energía: el exceso provoca picos de tensión y, en casos extremos, apagones como el que dejó sin luz a 50 millones de personas en la península ibérica a comienzos de 2025.

El desequilibrio también distorsiona los precios. En Alemania, el 5% de las operaciones de 2024 se hicieron con precios negativos; en España, más de la mitad de la generación solar de mayo de 2025 se produjo bajo esas condiciones. Algunos productores incluso pagan por verter energía a la red. Aun así, las inversiones continúan, impulsadas por el bajo coste de los paneles y los objetivos climáticos. “Tenemos mucha inversión en solar y la demanda está plana”, alertan desde 50Hertz.

Europa empieza a reaccionar: Alemania penaliza la sobreproducción, Italia instala equipos estabilizadores y ENTSO-E propone que las plantas renovables ayuden a controlar el voltaje. Los compensadores síncronos y los inversores inteligentes pueden estabilizar el sistema, pero las inversiones en red avanzan demasiado despacio. España, por ejemplo, no tenía ninguno operativo el día de su gran apagón.

El reto europeo ya no es generar energía limpia, sino integrarla con seguridad. Mientras China y EE. UU. equilibran su oferta con una demanda industrial creciente, Europa enfrenta el escenario contrario: exceso de capacidad y consumo estancado. "Europa quiere liderar la transición energética, pero su infraestructura va por detrás. Si la revolución solar no viene acompañada de una revolución en redes, almacenamiento y gestión, lo que hoy simboliza progreso puede convertirse en una fuente de inestabilidad", advierte el analista Pablo Gil en The Trader.

Europa rebaja sus objetivos de emisiones

Por otra parte, Europa ha rebajado sus ambiciones climáticas y ha optado por fijar la reducción de emisiones al 80% en 2040 en lugar del 90% que estaba fijado. Johel Rodríguez, profesor de Organización Industrial en la Universidad Carlemany, señala que “una de las técnicas más conocidas para la definición de objetivos es la técnica SMART, que proviene de las siglas en inglés: Específico, Medible, Alcanzable, Relevante y Temporalmente definido. Sin embargo, durante la reciente reunión del Consejo de la Unión Europea sobre clima se ha agregado un nuevo matiz a esta definición: convertir un objetivo en 'alcanzable' a cualquier precio. Personalmente pienso que se ha pecado de definir un objetivo excesivamente ambicioso y que, al comprobar que no es posible alcanzarlo en el tiempo previsto, se ha optado por redefinir la estrategia". 

"Una posibilidad habría sido ajustar el objetivo a algo más realista; otra, ampliar el plazo para lograrlo. Pero, como ha demostrado la UE, también existe una tercera vía: mantener los objetivos intactos mientras se relajan las políticas y se buscan atajos que permitan seguir presumiendo de la ambición verde de los Estados miembros. Estas medidas no implican que la UE renuncie al objetivo global, sino que introducen nuevos mecanismos de flexibilidad para la redistribución o compensación geográfica y temporal de las emisiones. Traducido al lenguaje cotidiano sería como presumir de tener la casa impecable y un estricto protocolo para sacar al perro y tirar la basura todos los días, con la diferencia de que ahora puedo delegar esas tareas en alguien que me garantiza que mi casa estará limpia… aunque salga por el vecindario sin bolsa o deje la basura repartida entre mi casa y el contenedor. Aunque la intención es buena, y el objetivo plenamente válido y necesario para la sostenibilidad del planeta, no se puede mantener una agenda verde que entre en conflicto con el crecimiento económico. No se puede obligar a los Estados a elegir entre crecer, mantener los criterios ASG y competir en un mundo donde no todos están sujetos a las mismas reglas. Sin embargo, parece que la UE ha optado por relajar sus promesas y adoptar políticas poco coherentes, más orientadas a ganar votos y preservar una superioridad moral en temas ambientales que a cuestionar el relato construido de 'salvar el planeta'”. 

May López, profesora de OBS Business School y directora de Empresas por la Movilidad Sostenible, añade: “Inicialmente el objetivo no cambiaría, lo que cambiaría es el modo de alcanzarlo, permitiendo a aquellos que no consigan alcanzarlo vía reducción de emisiones de CO2, hacerlo a través de programas de compensación de emisiones. Compra de créditos de carbono que supondría una penalización económica para las empresas que no cumplan los objetivos al tener que invertir en proyectos de compensación en países en desarrollo.”

Robeco: EEUU entra en un superciclo energético

Por su parte, EEUU se está adentrando en una nueva era de aumento de la demanda de electricidad: un superciclo energético. Esto supondrá un cambio radical en la asignación de capital a la generación de energía, la infraestructura de la red y las tecnologías de almacenamiento, así como importantes oportunidades de inversión para la estrategia Robeco Smart Energy.

La IA, la electrificación y la descarbonización están incrementando la demanda de energía. Las redes antiguas y la falta de inversión en infraestructuras limitan la oferta. El desajuste entre la oferta y la demanda está provocando un nuevo superciclo de inversión

EEUU está en el epicentro de este incremento, ya que se espera que su demanda de energía en la próxima década se triplique respecto a su demanda en las dos décadas anteriores. Por lo tanto, su consumo total pasaría de 4.100 TWh en 2024 a5.300 TWh en 2035. Este aumento equivale al consumo anual combinado de Italia, Alemania y Francia.

Los principales factores que impulsan la demanda están claros:

  • Centros de datos y computación de IA: El consumo eléctrico de los centros de datos, los cuales ya son grandes consumidores de energía, aumentará a un ritmo anual del 15% (TCAC) de aquí a 2035. Los centros de datos ya representan alrededor del 3% de la demanda total y podrían llegar al 10% en 2035.
  • Calefacción y refrigeración comerciales y residenciales: Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el uso de electricidad superará al del gas natural para calentar espacios y agua, tanto en edificios de nueva construcción como en los renovados, a medida que las oficinas, los locales comerciales y las instalaciones institucionales pasen a utilizar sistemas eléctricos de calefacción, calentamiento, ventilación y aire acondicionado. Prevemos que estos segmentos crezcan a un ritmo del 1,1% anual (TCAC) hasta 2035, muy por encima del 0,7% de la última década.
  • Electrificación industrial: La industria manufacturera estadounidense se está expandiendo debido a los aranceles y las tendencias de reshoring, y está integrando la automatización y la robótica basadas en IA. Prevemos que la TCAC de la electrificación industrial crecerá hasta un 1,9% de aquí a 2035,un ritmo muy por encima de la media histórica del 0,6%.
  • Transporte: A pesar de las decepcionantes cifras de ventas de vehículos eléctricos (VE) en EEUU, en la actualidad hay unos 5 millones de ellos circulando, lo que representa en torno al 2% del parque total de turismos. Aunque el mix de ventas de vehículos nuevos se mantuviera estable (en torno al 9%), la TCAC del número de VE aumentaría en torno a un15% hasta 2035, con lo que se alcanzarían los 22 millones. En 2035, los VE podrían representar cerca del 10% de la demanda total.

Tras décadas de consumo estable, la red estadounidense no está preparada para este nivel de crecimiento. La retirada del carbón y la lentitud en la concesión de permisos a los sistemas de energías renovables han limitado el suministro eléctrico. Los organismos reguladores de la energía advierten de que la mitad de EEUU se enfrenta a un déficit de suministro eléctrico en la próxima década. 

La distribución complica aún más las cosas. El final de la vida útil de más del 30% de las líneas de transmisión y de casi el 50% de las infraestructuras de distribución está próximo. Los precios de la capacidad en los mercados en los que opera PJM se han multiplicado por diez en cuatro años, mientras que los de la electricidad han aumentado un 4% anual, lo cual subraya la tensión entre fiabilidad y asequibilidad.

En los últimos cinco años, el importe de la factura de la luz se ha incrementado un 24% a lo largo y ancho de EEUU. 

El entorno político de EE.UU. está evolucionando para hacer frente a este gran aumento. La orden ejecutiva de Emergencia Energética Nacional de 2025 contempla permisos por la vía rápida y desregulaciones, sobre todo para las centrales térmicas de gas y las mejoras en la transmisión. Al mismo tiempo, los incentivos heredados de la Inflation Reduction Act (IRA) y de la One Big Beautiful BillAct (OBBBA) siguen canalizando capital hacia las energías renovables y la resiliencia de la red eléctrica. El consenso bipartidista sobre la fiabilidad de la red garantiza un telón de fondo favorable a la inversión en infraestructuras energéticas estadounidenses.

Prevemos que EEUU añadirá entre 500 y 600 GW de capacidad de aquí a 2035, y que las energías renovables representarán aproximadamente entre el 60 y el 70% de estas adiciones. Por su parte, el gas natural seguirá siendo el pilar de la fiabilidad. A pesar del escrutinio político y de la OBBBA, se espera que las energías renovables superen la capacidad de gas adicional. Mientras tanto, con el respaldo de la administración estadounidense actual, la actividad de las centrales térmicas de carbón podría prorrogarse, y las compañías de servicios públicos ya están planificando activamente nuevos proyectos de producción de gas. La popularidad de la energía nuclear también está creciendo, pero su elevado coste y los largos plazos de construcción la convierten en una solución inviable a corto plazo.

Según la AIE, el mix energético de EE.UU. en 2040 podría estar compuesta por 900GW de energía solar, 600 GW de energía eólica, 450 GW de gas natural, 250 GW de almacenamiento en baterías, 100 GW de energía procedente del carbón y energía nuclear. Este mix pone de manifiesto la necesidad de disponer de un volumen de energía despachable que esté 'siempre disponible' para complementar las fuentesde energía renovables intermitentes.

Modernización de la red: Una cuestión público-privada

A medida que aumente el consumo, las redes eléctricas antiguas se verán sometidas a una presión cada vez mayor. El Departamento de Energía subrayó que en los próximos 10 años, EE.UU. tendrá que incorporar una capacidad de transmisión similar a la añadida en los últimos 60 años. En 2050, las redes eléctricas tendrán que ser al menos dos o tres veces mayores para seguir el ritmo de las tendencias de electrificación, expansión de los centros de datos y transición a energías limpias.

Se espera que el gasto en la ampliación de las redes supere los 100.000 millones$ anuales a finales de la década, y que se beneficien de ello los proveedores de infraestructura de redes, componentes de redes inteligentes y equipos para los consumidores finales.