28May

El BCE resalta que la IA mejora la supervisión y avisa: cada banco debe “encontrar un equilibrio entre innovación y control, evitando tanto la adopción desordenada de nuevas tecnologías como el riesgo de quedarse atrás en un contexto de transformación acelerada”.

Miguel Ángel Valero

El 90% de los directivos de pymes españolas aseguran que la inteligencia artificial (IA) mejora la competitividad de su empresa, según el informe “La inteligencia artificial se convierte en el nuevo motor económico de las pymes”, realizado por The Adecco Group Institute. La IA ya está teniendo un impacto tangible en el día a día de las pymes españolas. Esta mejora se materializa principalmente en una optimización de los tiempos de trabajo (50,1%), avances en la calidad del producto o servicio (39,6%) y en la reducción de costes (35,2%), lo que refuerza la idea de que la IA, además de agilizar procesos, aporta valor al negocio.

“La clave no está solo en incorporar IA, sino en hacerlo con criterio, de forma progresiva y poniendo a las personas en el centro. Solo así las pymes podrán consolidar un crecimiento sostenido y reforzar su posición competitiva en el largo plazo”, apunta Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute.

Esa mejora se refleja de forma directa en la productividad operativa. El 86,6% de las empresas reconoce que la adopción de la IA tiene efectos en este ámbito: el 48,9% destaca la reducción de los tiempos de proceso; el 46% observa un uso más eficiente de los recursos; y un 39,1% apunta a una disminución de errores, lo que contribuye a una mayor fiabilidad en las operaciones.

Más allá de los indicadores operativos, la IA también está transformando la forma en la que se organiza el trabajo. El 88,4% de los directivos señala cambios en la productividad laboral, con efectos que van desde la liberación de tiempo para tareas de mayor valor añadido (45,8%) hasta la automatización de procesos repetitivos (45,2%). A esto se suma una mejora en la toma de decisiones (40,6%), evidenciando un impacto más estratégico en la gestión empresarial.

El 84,8% de los directivos considera que la IA facilita el acceso a nuevas oportunidades comerciales, con una mayor rapidez de respuesta al cliente (52,5%) y una mejora de su experiencia (45%). El 35,4% señala que permite personalizar la oferta y un 22,9% apunta a su papel en los procesos de internacionalización.

Pero el 88,9% de los directivos reconoce la existencia de riesgos y barreras asociadas a la adopción de la IA. Entre los más relevantes figuran la seguridad y la privacidad de los datos (39,1%), la dependencia tecnológica (39%) y la falta de conocimiento (37,8%), factores que demuestran la necesidad de avanzar en formación y gobernanza tecnológica.

En cualquier caso, la percepción general apunta a que su impacto seguirá creciendo en los próximos años. El 90,8% de los directivos cree que la IA influirá en algún aspecto clave de su empresa, especialmente en la productividad (51,2%), en la competitividad (40,4%) y en su papel como ventaja estratégica (33,1%).

Por eso, las pymes aceleran la adopción de la IA, apoyándose en la creciente digitalización: el 54,3% ya ha logrado un nivel medio; el 35,7% presenta un grado alto y solo un 10% se encuentra en un estadio bajo. El 51,4% de las empresas cuenta con un grado medio de adopción de la IA, un 20% ya alcanza niveles altos. Por el contrario, un 20,9% mantiene un desarrollo limitado y solo un 7,7% afirma no haber implantado aún este tipo de soluciones. 

La IA se concentra en áreas directamente vinculadas con la actividad y la relación con el cliente. Marketing y ventas lideran su uso (53,4%), seguidas de la atención al cliente (47,5%) y de los ámbitos financieros y de planificación(36,9%). Esta distribución muestra cómo las empresas priorizan aquellos espacios donde el impacto es más inmediato y medible.

Los asistentes de IA, como ChatGPT, Gemini o Copilot, son los más extendidos (63,5%), lo que constata una adopción accesible y orientada a mejorar tareas del día a día. A estos se suman la IA generativa(39,7%) y los chatbots o asistentes virtuales (37,4%), que permiten automatizar procesos y optimizar la interacción con clientes.

El 48,9% de las pymes desarrolla programas de formación en IA, mientras que un 41% apuesta por incorporar o disponer de perfiles con competencias específicas en este ámbito. Además, un 36,9% está reforzando la inversión económica en soluciones basadas en IA, lo que confirma una apuesta progresiva por su integración en el negocio.

El 37% de las pymes señala que la IA está impulsando la creación de nuevos perfiles profesionales, vinculados principalmente a la gestión y uso de estas tecnologías. Un 30% reconoce que está recurriendo a la externalización de determinadas tareas, mientras que un 26,4% indica que la adopción de la IA ha provocado cambios en el número de empleados, lo que certifica un ajuste progresivo de las estructuras laborales.

Para Ángel Bartolomé, director de la Cátedra CEU-The Adecco Group, "la IA amplía las capacidades, pero no desplaza a las personas. Cuando existe formación adecuada, los profesionales pueden centrarse en tareas de mayor valor y aportar más al negocio”.

El efecto también se deja notar en la calidad del empleo. En el 80% de las empresas, la IA está introduciendo cambios en este ámbito, con impactos visibles en la carga de trabajo(44,5%), en la evolución de las condiciones laborales, ya sea en sentido positivo o negativo (31,3%), y en el nivel de cualificación exigido a los profesionales (29,1%). Estos datos apuntan a una transformación que va más allá de la cantidad de empleo y que incide directamente en cómo se trabaja. 

Desde la perspectiva de los equipos, la percepción de estos cambios es igualmente relevante. El 79,7% de los directivos considera que la adopción de la IA está teniendo efectos sobre los trabajadores. El 47,8% observa un impacto en el grado de aceptación de estas tecnologías, mientras que un 31,4% señala cambios en las funciones que desempeñan y un 25% identifica efectos en su nivel de motivación.

El 76,3% de los directivos de pymes considera que la IA puede tener efectos beneficiosos en el bienestar de las personas. Esta visión se acompaña de una predisposición clara a incorporarla en el entorno laboral, ya que al 74,5% le gustaría utilizarla en su propio trabajo. De forma similar, el 74,3% cree que gran parte de la sociedad se beneficiará de un futuro marcado por la IA, mientras que un 72,3% la define como una tecnología estimulante desde el punto de vista profesional.

Esta percepción positiva convive, además, con un nivel moderado de escepticismo ante los riesgos más extremos. El 47% descarta que la IA sea una tecnología siniestra y un 39,8%. que puedan verse perjudicadas a medida que su uso se generalice.

El 71,9% cree que la inversión en soluciones de IA ha generado o generará un retorno adecuado para la empresa (71,4%). El 69,7% considera que su adopción ha tenido un impacto positivo en el desempeño global del negocio. El 68,7% de los directivos afirma que su empresa tiene previsto aumentar la inversión en IA, lo que confirma que su integración forma parte de una apuesta sostenida en el tiempo.

“El verdadero reto de la adopción de la IA pasa por preparar a las personas. Sin formación ni actualización de competencias, la IA no alcanzará todo su potencial; pero si se apuesta por ello, las pymes tienen ante sí una oportunidad real para avanzar y posicionarse mejoren el futuro”, concluye Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute.

Grant Thornton: la IA mejora la gestión de riesgos en la banca

Pero el impacto de la IA no se limita a las pymes, porque se ha convertido en una herramienta relevante para la gestión de riesgos en el sector bancario, según la jornada “AI in the banking sector: transforming risk management and decision-making”, organizada por Grant Thornton en colaboración con el Club de Gestión de Riesgos de España que ha reunido a representantes del Banco Central Europeo (BCE), BBVA, Banco Santander, Lloyds Banking Group y Commerzbank.

El debate se produce en un contexto de creciente atención supervisora sobre la banca europea en materia de IA, ciberseguridad y resiliencia operativa. El BCE coloca el foco sobre la preparación de las entidades frente a potenciales ciberataques potenciados con IA, así como sobre la necesidad de reforzar sus planes de defensa, protocolos de respuesta y capacidades de detección ante este nuevo tipo de amenazas. En este escenario, la gobernanza, la trazabilidad y la capacidad de control se consolidan como elementos clave para adoptar estas tecnologías de forma segura y alineada con las expectativas del supervisor.

Lukasz Kubicki, jefe de la División de Tecnología e Innovación del BCE, resalta el papel de la IA en la supervisión bancaria. Y recuerda que lleva desde 2020 impulsando “una estrategia de transformación digital apoyada en dos grandes pilares: el desarrollo de herramientas tecnológicas avanzadas y la capacitación de los equipos supervisores”. La IA permite mejorar el análisis de datos, agilizar la revisión documental, acelerar la detección de riesgos y reforzar la eficiencia de los procesos de supervisión. No obstante, matiza que estas herramientas no sustituyen el juicio supervisor, sino que actúan como apoyo a los equipos expertos, bajo un enfoque en el que la decisión final sigue correspondiendo a las personas. De esta forma, el supervisor ha abogado por involucrar a todo el equipo directivo de la entidad “en la comprensión de estas tecnologías, hay que hacerles comprender las oportunidades que ofrecen y todo lo que implican”. Y avisa que una posición excesivamente prudente o de espera puede convertirse también en un riesgo: cada banco debe “encontrar un equilibrio entre innovación y control, evitando tanto la adopción desordenada de nuevas tecnologías como el riesgo de quedarse atrás en un contexto de transformación acelerada”.

Por su parte, Daniel Fernández, socio de Riesgos y Asesoramiento de Grant Thornton, avisa que “el reto no está solo en incorporar inteligencia artificial, sino en hacerlo con criterios claros de gobernanza, control y responsabilidad. La innovación en banca debe avanzar de forma compatible con la confianza, la trazabilidad y la gestión adecuada del riesgo”.

Ivana Herraiz, directora de Metodología de Riesgos en Santander España; Ricardo García, director de GRM Data & Analytics en BBVA; Andy Weller, director de Riesgo de Modelos en Lloyds Banking Group; y Ratul Ahmed, directora de Riesgo de Modelos en Commerzbank, moderados por Dwayne Price, socio asesor de Grant Thornton Irlanda, coinciden en que la adopción de la IA en banca ya es una realidad, si bien su grado de desarrollo y control varía en función del tipo de uso. En este sentido, distinguen entre aplicaciones orientadas a productividad y eficiencia interna y casos de uso de mayor riesgo, vinculados a clientes, procesos críticos, riesgo de crédito, prevención del blanqueo de capitales o toma de decisiones automatizada.

“Cuando se trata de IA con fines de productividad y eficiencia, la automatización puede ser suficiente. Pero en los casos de mayor riesgo o mayor materialidad necesitamos algo más: una responsabilidad clara y total sobre el uso de estas herramientas”, opina Ricardo García. “En los casos de mayor riesgo no basta con una simple revisión humana. Necesitamos responsabilidad total y una evolución del papel del ser humano dentro del proceso”, añade Andy Weller

“El problema no son solo los datos, sino los retos que existen detrás: sistemas heredados, trazabilidad, inconsistencias y nuevos riesgos tecnológicos. Hemos incrementado la dependencia de determinados proveedores y eso no es solo una cuestión regulatoria, sino un riesgo que debemos controlar”, advierte Ivana Herraiz.

Los marcos tradicionales de gestión del riesgo de modelos deben evolucionar para responder a la naturaleza de la IA generativa. Frente a modelos más deterministas, estos sistemas incorporan comportamientos más complejos, nuevas capacidades de interacción y mayores exigencias en materia de trazabilidad, explicabilidad, control continuo y supervisión del sistema completo. Esto requeire contar con inventarios completos de casos de uso, clasificados según su complejidad, materialidad, volumen de usuarios, impacto regulatorio y exposición al cliente. También han subrayado la importancia de definir responsabilidades claras entre las tres líneas de defensa: propiedad y control desde la primera línea, supervisión y validación desde la segunda, y una función sólida de auditoría interna desde la tercera.

“Cada organización parte de una realidad diferente. La forma en que actúan la primera y la segunda línea, la estructura de las funciones de riesgo y tecnología, y los distintos marcos nacionales obligan a adaptar la gobernanza de la IA a cada contexto”, recalca Ratul Ahmed.

También destacan la necesidad de avanzar desde esquemas de validación periódica hacia modelos de monitorización continua. Los sistemas de IA requieren indicadores claros, puntos de control definidos, mecanismos de seguimiento permanente y, en los casos de mayor criticidad, capacidades de intervención o desconexión ante comportamientos no esperados.

Lukas Majer, responsable de Riesgos de Grant Thornton, coloca el foco en la validación de sistemas completos de IA: no basta con analizar la precisión de un modelo, sino que es necesario evaluar la calidad y seguridad de los datos, el comportamiento del agente, la coherencia de los resultados, la intervención humana y los mecanismos de monitorización continua.

Nau!: la IA que detecta cuándo hay que cambiar de hipoteca

En este contexto nace en España nau!, la IA que detecta cuándo merece la pena cambiar de hipoteca. Analiza de forma continua las condiciones del mercado y la situación específica de cada cliente para detectar el momento óptimo para cambiar de banco y calcular el beneficio real de la operación. Con un enfoque integral y automatizado, se posiciona como el primer servicio en España que actúa como un gestor inteligente del cambio hipotecario, facilitando decisiones financieras más sencillas.

En España hay casi 6 millones de hogares con una hipoteca activa (INE), mientras el porcentaje que representan los cambios de hipoteca no supera el 5% de las constituidas anualmente. Muy pocas personas están cambiando su hipoteca de un banco a otro para mejorar sus condiciones. Por eso nau! se presenta como un monitor continuo de hipotecas en tiempo real que detecta, de manera gratuita, cuándo merece la pena cambiar de hipoteca: “gracias a la IA más avanzada, nau!  muestra exactamente cuánto mejora tu situación. Además, en siguientes fases de desarrollo,  iremos ampliando nuestro servicio y aportando mayor valor al usuario. Sin que tengas que buscar nada, sin que tengas que perseguir a nadie”, añade Sergio Carbajal.

Telefónica y otros movimientos en torno a la IA

  • -Telefónica entra en la carrera de la IA europea. Aspira a entrar como "desarrollador" en la gigafactoría europea de IA con hasta un 15% del capital. La operación todavía está en negociación, según Zumitow, pero si lo logra el grupo español se situaría como pieza clave de la infraestructura de IA del continente. Si lo consigue, es una palanca de revalorización importante en un momento en que el negocio de telecomunicaciones tradicional sigue bajo presión.
  • -El gasto en infraestructura de IA ha superado en términos reales el pico del Dotcom. Microsoft, Google, Meta y Amazon llevan gastados cientos de miles de millones en data centers, cables submarinos y chips en los últimos 18 meses. Un ritmo que en el año 2000 hubiera parecido ciencia ficción. Pero esta vez los ingresos acompañan. Nvidia factura más de 40.000 millones al trimestre. Los servicios cloud crecen a doble dígito. Los modelos de lenguaje ya generan ingresos reales. No es 1999, donde todo era promesa y powerpoint. La diferencia entre el Dotcom y hoy es que ahora hay flujo de caja real detrás. Pero el interrogante no desaparece: ¿Cuánto tiempo más puede sostenerse este ritmo de inversión antes de que el mercado exija retornos más grandes? Esto afecta directamente a las grandes posiciones del S&P 500: Nvidia, Microsoft, Alphabet y Meta. Si el capex sigue y los ingresos aguantan, estas posiciones tienen combustible. Si el ciclo se tuerce, el daño será proporcional al tamaño de las inversiones.
  • -Coinbase acaba de conectar el mundo de la IA con el de las finanzas descentralizadas de una forma que hace seis meses parecía futurista. Base MCP es una integración que permite a los modelos de lenguaje grandes, los mismos que usas para escribir correos o buscar información, ejecutar transacciones reales en blockchain con lenguaje natural. El protocolo se conecta directamente con DeFi y wallets. Sin código. Sin extensiones raras. Sin tener que aprender a firmar transacciones manualmente. Es la primera integración a escala de este tipo en la industria cripto. El impacto para Coinbase es doble. Por un lado, Base se consolida como la blockchain de referencia para el desarrollo de aplicaciones de IA con pagos integrados. Por otro, coloca a Coinbase en el centro de la narrativa de "agentes de IA con dinero real", que es exactamente hacia donde van todas las grandes plataformas de IA del mundo. Coinbase es el primer beneficiado directo: más volumen en Base, más ingresos, más narrativa de infraestructura. Si los grandes modelos de IA integran pagos nativos en cripto, los rails de liquidación como Base y Ethereum ganan tráfico real.

25May

Los impagos en cuentas de tarjeta de crédito con más de 90 días de retraso han subido en EEUU al 13,1%, el nivel más alto desde 2011 y rozando los máximos históricos. Y pueden anticipar descensos en los beneficios de los bancos. Mientras, China frena la inversión minorista en el extranjero.

Miguel Ángel Valero

A punto de cumplirse los tres meses desde el inicio del conflicto con Irán y coincidiendo con la celebración del Memorial Day en EEUU –el Día de los Caídos y una fecha que habitualmente se asocia con el inicio de la temporada de vacaciones de verano en el país–, se abre la puerta a un principio de acuerdo que permitiría reabrir inmediatamente el paso marítimo por Ormuz y con ello, comenzar a descongestionar la oferta global de crudo y gas. 

Por eso la semana da sus primeros pasos con un tono de optimismo, con el precio del crudo bajando con intensidad en los mercados globales –el barril de Brent retrocede más de un 4% y se sitúa por debajo de los 100$, mínimos del último mes– mientras que las Bolsas cotizan con subidas por encima del 1%. 

Ahora bien, pese a los mensajes de optimismo que dan por hecho que el anuncio oficial es cuestión de días, lo cierto es que el acuerdo no está cerrado aún y el propio presidente Trump ha lanzado sus frecuentes mensajes contradictorios este fin de semana: el sábado daba prácticamente por hecho el acuerdo, unas optimistas expectativas que enfrió el domingo, llegando a señalar que el tiempo corría ahora a favor de EEUU.

Por el momento, todo indica a que habría un borrador de acuerdo que incluiría un alto el fuego de 60 días mientras se negocia un acuerdo permanente. Por tanto, es un acuerdo en dos tiempos: de forma inmediata se trata de conseguir liberar el paso de buques por Ormuz y para ello lo primero sería desminarlo, mientras que EEUU levantaría el bloqueo naval y otorgaría un alivio parcial de sanciones sobre las exportaciones de petróleo. La segunda parte y para la que se concederá más tiempo –se habla de entre dos y tres meses– sería conseguir avanzar en las negociaciones más técnicas y, sobre todo, acordar los detalles en torno al programa nuclear iraní, el futuro de su arsenal militar y de los activos iraníes congelados en el extranjero. Cuestiones más complejas en las cuales las posturas todavía estarían alejadas.

Una nueva semana clave para conseguir desbloquear el paso por Ormuz y con ello liberar el flujo de energía global, tratando así de evitar mayores daños de los ya realizados al crecimiento mundial. No obstante, aunque se logre el acuerdo, reparar los activos energéticos dañados durante el conflicto y devolver la producción a los niveles previos no será inmediato, a lo que se une que las aseguradoras y armadores necesitarán confirmar cierta estabilidad en la región antes de retomar con total normalidad sus operaciones. El precio del crudo no volverá a niveles previos a la guerra en el corto plazo, sobre todo teniendo en cuenta que veremos una mayor demanda dada la necesidad de recomponer las reservas de crudo.

Grant Thornton: las empresas temen más encarecimientos de materias primas

En cualquier caso, la guerra en Oriente Medio lastra las perspectivas de las empresas. Tras el impulso registrado a finales de 2025, las empresas medianas afrontan el nuevo ejercicio con un descenso generalizado de sus expectativas y un repunte de las barreras de crecimiento.En este sentido, según la última edición —referente al primer trimestre de 2026— del International Business Report, un informe elaborado por Grant Thornton, el coste de las materias primas se establece la mayor barrera de crecimiento para las empresas españolas.

El 46,1% de los directivos nacionales se muestran preocupados por el encarecimiento de materias primas como el petróleo, que ha pasado del entorno de los 70$ el barril de Brent a los 100 en apenas unos meses. Solo la preocupación por la burocracia alcanza esas cifras. A nivel global, la preocupación por el coste de las materias primas es incluso mayor, y afecta al 51,3% de los empresarios. Desde el punto de vista europeo, este porcentaje se rebaja al 42,1%.

El cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas más importantes para el suministro energético mundial, ha provocado una reacción inmediata en los mercados internacionales, impulsando al alza el precio del petróleo y reavivando las tensiones sobre la seguridad energética global. Un shock energético que ha tenido un impacto directo para las empresas medianas.

La preocupación por los costes energéticos aumenta con fuerza (52%) y el precio de la energía se erige ya como la principal barrera de crecimiento para las empresas medianas.

"El middle-market se enfrenta a un nuevo desafío geopolítico. Factores como los costes energéticos o la parálisis del comercio marítimo son percibidos ya por las empresas medianas como claros frenos a su crecimiento”, destaca Ramón Galcerán, presidente de Grant Thornton España.

Más allá de los costes energéticos, las empresas medianas se muestran preocupadas por el convulso escenario geopolítico que se presenta tras el estallido del conflicto en Oriente Medio. Tras caer con fuerza a finales de 2025, la preocupación geopolítica vuelve a crecer y afecta al 50,9% de los empresarios a nivel mundial. En España, el resultado es más moderado (43,3%), aunque también registra un aumento de más de tres puntos respecto al trimestre anterior. De igual forma, también crece la incertidumbre económica a nivel global (57,4%), mientras que en la UE y España se mantiene estable (50,6% y 45,7%, respectivamente).

Como resultado, la confianza respecto a la evolución de la economía cae con fuerza. El 68,4% (–5,2 puntos) de los empresarios a nivel global se muestran optimistas respecto al futuro económico; en España, el porcentaje es del 58% (–4 puntos); en la UE, del 57,2% (–3,7 puntos).

El middle-market también rebaja sus propias expectativas de crecimiento. Las empresas españolas recortan su previsión de aumentar ingresos (del 61,6% al 56,7%), mejorar su rentabilidad (del 57,6% al 51,8%), ampliar su plantilla (del 51% al 44,9%) e implementar mejoras salariales por encima de la inflación (del 20% al 14,7%).

Las consecuencias del conflicto bélico de Oriente Medio todavía son desconocidas para la empresa española. Por el momento, la economía global muestra cierto aguante. Las previsiones de crecimiento han pasado del 3% al 2,6% por este conflicto. Pero un análisis elaborado por Oxford Economics para Grant Thornton considera que estas previsiones mejorarán en cuanto se abra el tráfico en el Estrecho de Ormuz. La inflación, en cambio, será más resistente. La previsión ahora es una subida global de precios del 4% para 2026, siete décimas más que antes del estallido de la guerra.

Europa será una de las regiones más expuestas al impacto del encarecimiento energético y de las disrupciones logísticas derivadas del conflicto, debido a su elevada dependencia de las importaciones energéticas que transitan por esta ruta estratégica. El escenario contempla un petróleo Brent por encima de los 110$ por barril durante buena parte de 2026, pudiendo no descender hasta los valores anteriores hasta 2028, así como un aumento de los costes del gas, transporte y materias primas, factores que ya están comenzando a trasladarse a las expectativas empresariales. En este contexto, las compañías europeas y españolas afrontan un entorno de mayor cautela, marcado por la volatilidad, el debilitamiento de la demanda y la incertidumbre sobre la evolución del comercio internacional y de las cadenas de suministro.

En este contexto, el 49% de las empresas españolas reconoce que subirá precios durante el próximo año. Y el 39,2% espera ya un frenazo de la demanda en los próximos meses, ocho puntos más respecto al trimestre pasado. En este sentido, instituciones como Funcas ya han advertido de que los carburantes, la electricidad y los alimentos frescos, que aglutinan el 15% de la cesta de la compra de los hogares, son los responsables de la nueva ola inflacionista.

A nivel global, el 49,3% de los directivos esta desaceleración de la demanda. En Europa, este indicador se sitúa en línea con el resultado español, en el 38,4%. El 35,5% de los empresarios españoles se muestra preocupado por esta desaceleración en la actualidad, lo que supone casi dos puntos más que el trimestre anterior.

En paralelo, se observa una pérdida de dinamismo en la internacionalización. Las exportaciones y los ingresos procedentes de mercados exteriores se mantienen estables a nivel global, pero en España vuelven a caer. Las expectativas de aumentar ventas al exterior caen dos puntos, hasta el 41,2%. Además, la previsión de aumentar mercados se desploma hasta el 34%, el peor dato de la serie. Todo ello refleja un entorno internacional más complejo y menos favorable para la expansión empresarial de las empresas españolas.

Pablo Azcona, socio del área Fiscal de Grant Thornton, destaca que “la guerra de Irán representa un nuevo desafío para la internacionalización de las empresas medianas. Sin embargo, nuestras empresas ya han demostrado en el pasado su resiliencia y capacidad para sobreponerse a estos obstáculos”.

KLN: más flujos comerciales con Oceanía y Latinoamérica

Por otra parte, los grandes acuerdos comerciales previstos para 2026 están redefiniendo el mapa logístico global y abriendo nuevas oportunidades para las empresas europeas en un contexto marcado por la incertidumbre arancelaria, las tensiones comerciales internacionales y la necesidad de diversificar mercados. En este escenario, KLN Iberia considera que tanto la reciente culminación del Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Australia como la entrada en vigor del acuerdo UE–Mercosur impulsarán de forma significativa los flujos comerciales entre Europa y las áreas de Oceanía y Latinoamérica.

La compañía señala que el actual entorno de incertidumbre arancelaria ya está elevando los costes de cumplimiento, las revisiones de origen preferencial y la complejidad de la planificación aduanera, obligando a muchas empresas a revisar cadenas de suministro, diversificar mercados y reforzar la clasificación arancelaria para minimizar riesgos fiscales Además, las tensiones comerciales con EEUU están generando un rediseño de rutas de suministro para evitar posibles derechos adicionales, mientras aumentan las reclamaciones vinculadas a devoluciones de aranceles derivadas de errores en clasificación, valoración aduanera, origen declarado o aplicación incorrecta de preferencias arancelarias..

“Las empresas están entendiendo que la logística y la estrategia aduanera ya no son únicamente un soporte operativo, sino un elemento clave de competitividad. Una planificación eficiente impacta directamente en costes fiscales, tiempos de despacho, acceso a mercados y resiliencia operativa”, señalan desde el grupo especialista en logística Integral y transporte internacional de mercancías. Los sectores más expuestos a este nuevo escenario son automoción, agroalimentario, acero, tecnología industrial y bienes de consumo, especialmente por su dependencia de cadenas globales y su sensibilidad a cambios regulatorios, normas de origen y medidas antidumping.

Uno de los hitos comerciales más relevantes de 2026 ha sido la culminación del Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Australia, anunciada en marzo tras casi una década de negociaciones. El acuerdo elimina prácticamente el 100% de los aranceles sobre las exportaciones europeas hacia Australia y reduce significativamente las barreras comerciales, facilitando el acceso a un mercado estable y estratégico para compañías europeas de sectores como maquinaria, automoción, productos químicos, bienes de consumo y alimentación. KLN considera que este nuevo escenario generará un incremento de las necesidades logísticas entre Europa y Australia, especialmente para empresas que buscan equilibrar rapidez, sostenibilidad y control de costes.

El acuerdo UE–Mercosur acelerará el comercio con Latinoamérica. Junto a Australia, Latinoamérica será otro de los principales focos comerciales para las empresas europeas en 2026. La entrada en vigor provisional del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, el 1 de mayo, abrirá una de las mayores zonas de libre comercio del mundo y reducirá progresivamente los aranceles sobre numerosas exportaciones europeas. Países como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se consolidarán, así como mercados estratégicos para sectores europeos como industria, automoción, farmacéutico, alimentación y bienes de equipo. No obstante, KLN advierte de que, pese a la reducción arancelaria, seguirán existiendo barreras logísticas relevantes relacionadas con infraestructuras desiguales, burocracia aduanera, requisitos sanitarios y diferencias regulatorias locales.

La combinación entre acuerdos comerciales, optimización aduanera y planificación logística avanzada será decisiva para que las empresas europeas puedan aprovechar el nuevo ciclo de expansión internacional que comenzará a consolidarse a partir de 2026.

EEUU: impagos en tarjetas de crédito, en el nivel más alto desde 2011

Mientras tanto, la Fed de Kevin Warsh mira el S&P 500 con inquietud: la Bolsa sube pero los datos empeoran. La guerra en Oriente Medio oscurece el horizonte macro, el consumidor americano acumula impagos en máximos históricos y el mercado inmobiliario se congela otra vez con las hipotecas por encima del 7%. Pero el S&P 500 cotiza en máximos. Algo no cuadra. Y en la Fed lo saben.

Además, el S&P 500 supera al S&P Equal Weight por el mayor margen en 24 años. Solo 7 u 8 acciones están tirando del índice. El 99% del mercado va mucho más lento. Cuando los índices igual ponderados se quedan tan rezagados, suele ser señal de vulnerabilidad del rally. Si los grandes valores empiezan a fallar, no hay colchón debajo.

El dato que más preocupa es que los impagos en cuentas de tarjeta de crédito con más de 90 días de retraso han subido al 13,1%, el nivel más alto desde 2011 y rozando los máximos históricos. Los tipos de interés siguen al 5,25%, con la Fed sin mover ficha y la inflación presionando al alza. Una combinación que "es veneno puro para el consumo", subrayan en Zumitow. Las hipotecas por encima del 7% cierran el mercado inmobiliario. Las tarjetas con intereses del 22% se convierten en trampas. Los salarios reales crecen, sí, pero no lo suficiente para compensar dos años de inflación acumulada y tipos altos. El consumidor que sostuvo el ciclo 2023-2025 ya no tiene munición.

Negativo para JPMorgan (NYSE:JPM), Bank of America (NYSE:BAC), Capital One (NYSE:COF) y Synchrony (NYSE:SYF); alerta para retailers que dependen del crédito al consumo como Target (NYSE:TGT) y Kohl's (NYSE:KSS); señal adelantada de deterioro del ciclo que puede anticipar una revisión a la baja de beneficios en el sector financiero para el segundo semestre.

China endurece la inversión minorista en el exterior

Otro dato que suscita inquietud es que China endurece los controles de capital sobre el trading transfronterizo justo cuando el el inversor minorista del país empezaba a llegar masivamente a Occidente. Desde Europa hasta el Nasdaq, había flujos crecientes de inversores minoristas chinos saltándose los controles de capital a través de brokers que miraban para otro lado. Pekín ha decidido que se acabó.  Las autoridades han penalizado a varios brokers que permitían a sus clientes operar en mercados extranjeros sin cumplir los controles de capital vigentes. El grifo se cierra de forma repentina y sin avisar. La medida coincide con un momento delicado: el dinero chino se había convertido en un flujo comprador no desdeñable para acciones europeas y americanas. Menos presión compradora desde China sobre acciones europeas y americanas a corto plazo; señal de que el régimen chino prioriza el capital doméstico sobre la liberalización financiera.

UBP revisa a la baja las previsiones sobre el oro

Las previsiones a corto plazo para el oro han sido revisadas por UBP a la baja, reflejando el reajuste de las expectativas sobre la Reserva Federal y el aumento de los tipos de interés a corto y largo plazo observado en las últimas semanas. Se espera que el oro cotice hacia la parte baja de los rangos recientes en el corto plazo, a la espera de una mayor claridad sobre el desenlace del conflicto en Oriente Medio. Aunque las entradas de capital en ETF se han desacelerado de forma significativa, las compras por parte de los bancos centrales continúan a un ritmo subyacente sólido.

Buenos días, Envíamos adjunto el último análisis sobre el oro de UBP.  Oro – Cambio en las previsiones• Las previsiones a corto plazo para el oro han sido revisadas a la baja, reflejando el reajuste de las expectativas sobre la Federal Reserve y el aumento de los tipos de interés a corto y largo plazo observado en las últimas semanas.• Se espera que el oro cotice hacia la parte baja de los rangos recientes en el corto plazo, a la espera de una mayor claridad sobre el desenlace del conflicto en Oriente Medio.• Aunque las entradas de capital en ETFs se han desacelerado de forma significativa, las compras por parte de los bancos centrales continúan a un ritmo subyacente sólido.
04May

Un 51% destaca que la medida permitirá reducir la escasez de mano de obra. Otro 45% considera que combatirá la economía sumergida.

Miguel Ángel Valero 

La mayoría de empresas españolas valora positivamente la regularización masiva de migrantes anunciada por el Gobierno. Según la última edición del International Business Report (IBR), el informe elaborado por Grant Thornton, un 39% de los empresarios españoles ve esta regularización como positiva para su negocio. Otro 42% cree que tendrá un impacto limitado en su negocio y solo un 16% considera que la medida generará un impacto negativo.

Los empresarios esgrimen dos motivos fundamentales para apoyar esta regularización. Entre los directivos que consideran que tendrá un impacto positivo, un 51% destaca que la medida permitirá reducir la escasez de mano de obra. Otro 45% considera que esta política combatirá la economía sumergida. Solo un 4% enmarca esta iniciativa como una herramienta para rebajar los costes laborales.

Los empresarios no perciben la regularización como un instrumento de abaratamiento laboral, sino como una vía para estabilizar y formalizar una parte del mercado de trabajo que actualmente opera en condiciones irregulares. Según los últimos datos del IBR, el 45% percibe como un obstáculo para su negocio la escasez de mano de obra cualificada.

Las respuestas de los empresarios encuestados por Grant Thornton están alineadas con la valoración que han hecho de la medida las principales patronales empresariales. Organizaciones como CEOE, Cepyme o Foment han valorado positivamente la regularización de migrantes, al considerar que supone una vía para cubrir determinadas vacantes de trabajo que actualmente quedan vacías. El Gobierno ha previsto que la regularización permitirá incorporar al sistema laboral a unas 500.000 personas que actualmente se encuentran en situación irregular.

Preocupación por el absentismo laboral

La última edición del IBR, correspondiente al primer trimestre de 2026, también recoge el impacto que está teniendo el absentismo laboral en las empresas españolas. El 63% de las empresas reconoce que esta práctica se ha convertido en un problema para su compañía. Un 28% admite que ya ha tomado medidas para intentar combatir el absentismo en su empresa, y otro 35% planea introducirlas en un futuro cercano.

Únicamente el 27% asegura no haber percibido el impacto de las ausencias injustificadas. El 10% restante señala que este fenómeno no tiene repercusión en su empresa porque ya ha implantado una serie de políticas efectivas.

Según Aurora Sanz, socia directora de Tax & Legal de Grant Thornton, “el absentismo se ha convertido en un problema estructural para muchos sectores de la economía de nuestro país que requiere una solución adaptada y un abordaje específico en cada compañía. Es importante conocer los ratios en los que una falta de trabajadores en su puesto puede comenzar a afectar a la operativa habitual y ponerle remedio preventivamente”.

Según los datos de Randstad Research, el absentismo laboral afectó al 7,1% de las horas pactadas al cierre de 2025, lo que supone un incremento de cuatro décimas respecto al año anterior. En esta misma línea, la Autoridad de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha alertado recientemente sobre la gestión de las bajas en España y ha reclamado un mecanismo para dar seguimiento a este fenómeno.

Más allá del debate interno sobre el mercado laboral, el IBR del primer trimestre recoge también la percepción de las empresas sobre el entorno internacional, marcado por la inestabilidad desatada por la guerra en Oriente Medio. En este sentido, el optimismo de las empresas medianas cae seis puntos a nivel global, hasta el 68%.

La última edición del IBR también muestra un aumento de cinco puntos en la preocupación por las perturbaciones geopolíticas, ya que el 51% de los líderes empresariales creen que son una limitación para su negocio. Como resultado, la preocupación por la incertidumbre económica crece cuatro puntos y afecta al 57% .

El optimismo respecto al futuro de la economía española cae cuatro puntos respecto al trimestre anterior, hasta el 58%. Un resultado condicionado por la preocupación por las disrupciones geopolíticas, que aumentan tres puntos, hasta el 43%.

En cuanto a los nuevos acuerdos comerciales de la UE con India y Mercosur, las opiniones también reflejan cierta división. Un 37% de los empresarios los ve como una oportunidad para diversificar su estrategia internacional, otro 37% considera que no tendrán impacto en sus planes, y un 22% apunta que aún es pronto para valorar sus consecuencias reales. Un resultado que invita a la cautela, pero que deja margen para el optimismo en aquellas empresas con vocación exportadora.

15Dec

“España debe responder con estrategia, no con resignación. Es necesario proteger a corto plazo a los sectores más expuestos, pero también convertir este nuevo contexto en una oportunidad para ganar presencia internacional con productos de mayor innovación y valor añadido”, subraya el Club de Exportadores.

Miguel Ángel Valero

La inflación y los costes emergen como nuevos desafíos para las empresas españolas. En un momento marcado por la nueva escalada del Índice de Precios al Consumidor (IPC) el 56% de las empresas reconoce durante el tercer trimestre que va a subir los precios  de sus productos durante 2026, como reacción al encarecimiento registrado en bienes como la energía y las materias primas, y también a los aranceles.

Así lo acredita la última edición -referente al tercer trimestre de 2025- del International Business Report (IBR), el informe elaborado por Grant Thornton a partir de una encuesta que analiza las expectativas y preocupaciones de las empresas del middle-market (en España, entre 50 y 3.000 empleados), a escala global y nacional. 

En esta edición, las expectativas de subir precios por parte de las empresas medianas han alcanzado el máximo histórico de la serie. Entre el segundo y el tercer trimestre, las expectativas de subir precios han crecido 7 puntos en España, que además refleja una tasa más elevada en este indicador que el dato de la Unión Europea (50%) y el global (53%).  

El dato refleja la tendencia que mantiene la inflación en España. En noviembre, el IPC alcanzó el 3% en España, según los datos adelantados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En el conjunto de la Eurozona, este indicador se situó 8 décimas por debajo, en el 2,2%. 

De igual forma, crece la inquietud por el encarecimiento de las materias primas (49%, nueve puntos más que en el segundo trimestre) y los costes de envío de mercancías (43%, cuatro puntos más). Unos niveles por encima de la media europea (43% y 39%, respectivamente). 

Repercusión de los aranceles sobre la internacionalización 

Más allá de la subida de los costes y la presión sobre los márgenes empresariales, la última edición del IBR refleja una desconexión entre el boyante crecimiento macroeconómico y las perspectivas empresariales en España. El porcentaje de directivos que considera que la economía mejorará en el próximo año se sitúa en el 59%, mínimos desde 2023. En el último año, el optimismo empresarial se ha desplomado diez puntos. Mientras tanto, en Europa se estabiliza, y marca máximos históricos a nivel global (75,7%); motivado por el resultado final de la guerra comercial, que no ha sido tan crítica como parecía en un primer momento.

En este contexto, las empresas señalan como palancas críticas la estabilidad regulatoria y la calidad institucional. La percepción de la regulación y la burocracia como barrera al crecimiento aumenta hasta el 47,8%, a la par que ganan peso la incertidumbre económica (54%) y las perturbaciones geopolíticas (49%). El 42% de los empresarios reclama una mayor simplificación administrativa y burocrática. De manera similar, ven relevante la reducción de carga fiscal a las empresas (40,4%), el impulso de la formación profesional y reciclaje (40%), un paquete de apoyo a sectores afectados por la guerra arancelaria (40%) y una bajada en las cotizaciones sociales (35,3%).

A nivel exterior, la guerra arancelaria está empezando a tener repercusión real sobre la internacionalización de las empresas españolas. El déficit comercial de España con Estados Unidos se situó en los nueve primeros meses del año en 10.785,6 millones€, cifra un 38,7% superior al saldo negativo de 7.772,4 millones de euros del mismo periodo de 2024.

Las exportaciones cayeron un 30% en agosto y un 7,4% hasta septiembre. Es cierto que España ha elevado a doble dígito sus exportaciones a Hong-Kong, Vietnam y Emiratos Árabes, pero estas cifras no cubren por el momento la caída de exportaciones hacia Estados Unidos recogida en los últimos meses. 

Aumento de los salarios, pero falta mano de obra

El middle‑market mantiene, eso sí, su apuesta por el empleo. La expectativa de aumentar plantilla mejora hasta el 48%. Tras dos trimestres consecutivos a la baja, el porcentaje de empresas que prevé un incremento real (por encima de la inflación) de los salarios vuelve a crecer. Según un informe publicado recientemente por Randstad, los salarios repuntarán un 5% en 2026 debido a la falta de mano de obra y la inflación.  En este sentido, la última edición del IBR demuestra que el porcentaje de empresas preocupadas por la falta de mano de obra también crece hasta el 46%. 

La estimación de rentabilidad repunta tres puntos frente al trimestre previo (del 50,9% al 53,7%). Eso sí, continúa por debajo del mismo periodo de 2024 y de la media global. En cuanto a facturación, el porcentaje de compañías que espera crecer en los próximos 12 meses se mantiene en niveles similares al trimestre anterior (57,2%), pero con una tendencia a la baja desde mediados de 2024.
Implantación de la Inteligencia Artificial 

Pese a la inestabilidad, las empresas del middle-market mantienen una apuesta estratégica por la sostenibilidad, la innovación y la digitalización. El 60% de las compañías encuestadas mantienen su intención de llevar a cabo inversiones en digitalización, y el 44,4% en ciberseguridad. 

La implantación de la Inteligencia Artificial avanza con rapidez, y el 38% de las empresas españolas reconoce utilizar la IA en su operativa diaria y otro 47% asegura que la usa pero su uso todavía no está muy extendido.

“Estamos viviendo un momento determinante en España, porque las amenazas son cada vez más crecientes y las empresas necesitan adaptar sus sistemas ante el nuevo entorno”, Cristina Muñoz-Aycuens, explica la socia de Ciberseguridad de Grant Thornton.

Además de ello, otras apuestas de inversión siguen siendo la marca, la sostenibilidad y los espacios de trabajo. Este último indicador crece seis puntos respecto al trimestre anterior, lo que consolida la tendencia de un teletrabajo limitado entre las empresas del middle-market. 

El Club de Exportadores exige ayudas para los afectados por el acuerdo EEUU-UE

Por su parte, el Club de Exportadores e Inversores Españoles ha publicado una Nota Técnica, elaborada por Rafael Pampillón, catedrático de la Universidad CEU San Pablo y de IE University, en la que se analizan las consecuencias del acuerdo comercial alcanzado en julio entre EEUU y la UE. La Nota destaca que el pacto ha devuelto estabilidad a las relaciones transatlánticas tras meses de tensiones arancelarias, aunque a un precio significativo para la competitividad de las exportaciones europeas.

Según el análisis, Estados Unidos impone hasta un 15% de arancel a los bienes procedentes de la UE, muy por encima del 4,5 % previo, mientras que Bruselas mantiene en el 0% los aranceles a los productos industriales estadounidenses. “Europa ha comprado estabilidad a cambio de aceptar un trato asimétrico”, afirma Pampillón, quien subraya que el acuerdo “rompe con el principio tradicional de reciprocidad y refuerza la dependencia europea de EEUU en energía, tecnología y seguridad”.

Esta asimetría, explica el experto, permite evitar una guerra comercial y desactiva la amenaza de aranceles extremos —como el 30% general que llegó a plantearse—, lo que proporciona previsibilidad para las empresas europeas. “Aunque un arancel del 15 % perjudica la competitividad, sigue siendo manejable y permite mantener la presencia en el mercado estadounidense”, apunta. 

La Nota Técnica señala que el impacto global para España será moderado, ya que solo alrededor del 5% de las exportaciones españolas de bienes se dirigen a EEUU, una de las proporciones más bajas entre los países europeos. España mantiene, además, una estructura comercial particular con EEUU: suele registrar déficit en mercancías, pero superávit en servicios, especialmente gracias al turismo. “A los servicios no se les pueden poner aranceles”, recuerda Pampillón, por lo que esta fuente de ingresos seguirá actuando como amortiguador del impacto negativo. No obstante, el acuerdo sí genera focos de riesgo en sectores clave, entre otros:

  • Automóvil: El arancel medio pasa del 5 % al 15 %, lo que afecta directamente a la competitividad del sector automoción y componentes.
  • Aceite de oliva: El sector evita el escenario extremo del 30 %, pero el nuevo marco mantiene incertidumbre.
  • Vino: La Federación Española del Vino advierte de un posible desplazamiento de productos europeos en favor de competidores con menor carga arancelaria.

“El nuevo marco comercial introduce desafíos en sectores donde España compite directamente con países que mantienen aranceles más bajos, como Marruecos o Turquía”, subraya Pampillón. Además, el compromiso europeo de aumentar las compras de gas y petróleo estadounidenses podría mantener los precios energéticos elevados, añadiendo presión a la inflación en las economías europeas. 

La Nota Técnica propone varias líneas estratégicas para afrontar la nueva situación. En primer lugar, destaca la necesidad de diversificar mercados y alianzas comerciales, impulsando la apertura de nuevos destinos de exportación —como Mercosur o países asiáticos como India e Indonesia— y reforzando los acuerdos ya existentes con México, Canadá, Japón o Corea. 

También subraya la importancia de ofrecer apoyo a los sectores más afectados, como el agroalimentario, el automóvil o el químico, que podrían requerir medidas de acompañamiento. 

Insiste en que la mejora de la competitividad será clave: la innovación, la calidad y la diferenciación resultan esenciales para que los consumidores estadounidenses sigan eligiendo productos españoles pese al incremento de costes. 

El análisis señala que la eliminación de aranceles europeos a los bienes industriales estadounidenses abre la puerta a aprovechar nuevas oportunidades, permitiendo importar maquinaria, equipos y piezas a precios más competitivos y ofreciendo margen para renegociar contratos o diversificar proveedores. “España debe responder con estrategia, no con resignación”, concluye Pampillón. “Es necesario proteger a corto plazo a los sectores más expuestos, pero también convertir este nuevo contexto en una oportunidad para ganar presencia internacional con productos de mayor innovación y valor añadido”. 

Constructoras: el 42%, en riesgo elevado de impago

De acuerdo con los datos que ofrece Insight View, de Iberinform, el 42% de las constructoras dedicadas a la edificación residencial y no residencial se encuentra en un nivel máximo o elevado de impago, lo que supone un ligero empeoramiento con respecto a los niveles de 2024. El desempeño del sector está marcado por la falta de mano de obra cualificada, las dificultades de acceso a la financiación, la pérdida de dinamismo de los visados de obra nueva y el impacto de las variaciones de precio de los materiales de construcción en los márgenes comerciales.

El sector muestra una fuerte atomización, con un 97% del tejido compuesto por micro y pequeñas empresas. Las grandes empresas apenas representan el 0,3% del total. De acuerdo con los datos que ofrece Insight View, las constructoras de edificios residenciales y no residenciales se concentran en las provincias de Madrid (16%), Barcelona (11%), Baleares (7%), Alicante (6%), Valencia (6%), Málaga (4%) y Sevilla (3%). De las primeras provincias del sector por tamaño, Baleares presenta el mayor deterioro del riesgo de crédito: el 61% de las constructoras de edificios del archipiélago (tres puntos más que hace un año) se encuentra en un nivel máximo o elevado de impago. Le siguen Málaga (56%) y Madrid (47%). Los menores ratios se registran en Murcia (36%), Alicante y Sevilla  (38%) y Barcelona (40%).

El 54% de las empresas del sector cuenta con menos de 10 años. La antigüedad es un factor relevante en el riesgo de crédito: entre las empresas que se encuentran en su primera década, el 51% se encuentra en un nivel máximo o elevado de impago. Este porcentaje cae sensiblemente, hasta el 31%, entre las empresas entre los 11 y los 25 años y al 32% entre las de más de 25.

Acero: los aranceles de EEUU redirigen exportaciones hacia la UE

Por otra parte, un informe elaborado por Iñaki Ballesteros, coordinador de Analistas Zona Norte de Solunion España, recuerda que en 2013 la Comisión Europea presentó un plan de acción para una industria del acero competitiva y sostenible. El sector se encontraba entonces en una situación muy difícil, agravada por la crisis económica. La UE era el segundo mayor productor de acero del mundo, con una cuota global del 11% en un mercado ya globalizado, donde la débil demanda y la sobrecapacidad se convertían en el principal reto de la industria, al tiempo que se enfrentaba a unos precios de la energía elevados y a la necesidad de invertir para ajustarse a las exigencias de la economía verde. Doce años más tarde, estos retos, lejos de controlarse, se han agravado, en perjuicio de los mercados más maduros: UE, Norte América y Japón.

India ha adelantado a la UE como segundo productor mundial, y la sobrecapacidad global está ejerciendo una presión enorme sobre las importaciones, tanto en términos de precios como de volúmenes. Desde 2014, las importaciones han aumentado alrededor de un 70%. Durante los últimos años, China ha sido el principal actor internacional, inundando los mercados y exportando deflación ante la desaceleración de su mercado doméstico, con una demanda incapaz de absorber la producción interna que, a su vez, está subsidiada por el Estado. 

Como consecuencia de ello, la industria siderúrgica de la UE ha perdido una capacidad de más de 30 millones de toneladas (-15%). La tasa de utilización de la capacidad está en torno al 67 % en 2024, cuando se considera necesario un 80% para mantener unos niveles de rentabilidad razonables. 

Además, la introducción en junio de 2025, por parte de EEUU, de un arancel del 50% a las importaciones de acero y aluminio no solo está afectando negativamente a los productores europeos al limitar el acceso al mercado estadounidense, sino que también aumenta la presión de las exportaciones previamente destinadas a EEUU que son redirigidas hacia la UE. Se espera que el problema de sobrecapacidad aumente en los próximos años, con políticas de exportación más agresivas hacia la UE, siendo este el principal mercado de importación a nivel mundial por volumen, y uno de los más atractivos por precios.

Estos aumentos de capacidad no se corresponden con la demanda esperada, que se mantiene en niveles prácticamente planos en Europa, en un entorno de baja actividad. Esta situación presiona a la baja los precios, con unos costes de producción superiores a la mayor parte de terceros países, y evidentemente daña la competitividad de la industria europea.

En este contexto, desde julio de 2018 la Unión Europea ha venido aplicando medidas de salvaguarda en la industria, que legalmente expirarán el 30 de junio de 2026 (no pueden extenderse más allá de 8 años según la OMC), basadas en cuotas de importación específicas por país para los socios comerciales y otras cuotas residuales donde se incluye a los demás países no socios, con volúmenes de importación a la UE más pequeños. Fuera de estas cuotas, liquidables trimestralmente, se aplica un arancel del 25% a todas las importaciones.

La nueva propuesta de la Comisión Europea presentada en octubre 2025 endurece notablemente las barreras de protección, incluyendo los siguientes puntos:

  • La cuota libre de arancel se reduce a 18,3 millones de toneladas, lo que representa una reducción aproximada de -47% respecto a 2024.
  • Las importaciones que queden fuera de la cuota libre quedarán sujetas a un arancel del 50%.
  • Requisito de fundición (pour&melt): la norma exigirá a los importadores proporcionar evidencia del país donde se fundió el acero para mejorar la trazabilidad y evitar fraudes en la aplicación de las cuotas.

En julio de 2021, la Comisión Europea presentó una propuesta como parte de su iniciativa “Fit for 55”, que tenía como objetivo alcanzar una reducción neta del 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para 2030 y alcanzar la neutralidad climática en 2050. 

La propuesta incluía un Mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM) y revisiones al Sistema de comercio de emisiones de la UE (ETS). El CBAM es un instrumento de política ambiental que busca aplicar a los productos importados los mismos costes del carbono en que incurrirían las instalaciones que operan en la UE. De este modo, reduce el riesgo de deslocalización por traslado de la producción a países con políticas medioambientales menos ambiciosas. Actualmente, la industria europea intensiva entrega derechos de emisión por cada tonelada de CO2 emitido. Dado que un porcentaje cada vez mayor de estos derechos se compran en subastas o en el mercado secundario, estos productores tienen que hacer frente a un «precio del carbono» sobre la base de sus emisiones. Sin embargo, en muchos países los productores no están sujetos a esta obligación. Con el fin de proteger a la industria en este periodo de transición hacia el acero verde, los fabricantes europeos han estado recibiendo una buena parte de sus derechos de emisión de forma gratuita. Sin embargo, a partir de 2026 se acelera la eliminación de la “asignación gratuita” de derechos de CO2 con su eliminación total en 2035. 

El CBAM busca que los importadores asuman unos costes del carbono similares a los fabricantes europeos y no dañar la competitividad de la industria local. De este modo, el importador de la UE debe declarar antes del 31 de mayo de cada año la cantidad de bienes y las emisiones incorporadas en dichos bienes importados a la UE durante el año anterior y, al mismo tiempo, debe comprar el número de certificados CBAM que corresponda a la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero incorporadas en los productos, cuyo precio estará vinculado a los ETS (Emission Trading System).

En ambos casos, los efectos inmediatos que veremos con las nuevas medidas de protección del comercio y del medio ambiente son:

  • Fuerte reducción de las importaciones, que algunos organismos calculan en torno al 30%, y que va a impulsar una subida de precios (~100€/150€ tonelada) por parte de las acerías europeas. 
  • Mayor presión sobre los centros de transformación del acero y sectores downstream, que van a tener que trasladar el incremento de precios a un mercado actualmente deprimido. Adicionalmente, hay un repunte de las importaciones previo a la implementación de estas medidas y ante la previsible subida de precios que conllevaran, que supone un volumen adicional que el mercado va a tener que digerir en los primeros meses del 2026.

España ocupa el puesto 17 en el ranking mundial, con 11,9 millones de toneladas producidas en 2024, un 3,7% más que en 2023. En los últimos 10 años ha perdido una posición y un 16% de su producción. El consumo aparente creció un 6,5% en 2024 hasta los 13,5 millones de toneladas, su mejor cifra desde 2018, aunque gran parte del crecimiento favoreció a proveedores extracomunitarios, que aumentaron su cuota hasta el 34,5 % del consumo nacional. También se detectó un mejor comportamiento de productos planos (+9,5%) frente a los largos (+3,7%).El Indicador de Coyuntura Industrial (ICI) muestra niveles de actividad bajos, aunque estables. Con datos a octubre, la producción de acero en los 10 primeros meses del 2025 se mantiene ~ +1%, con un impacto limitado de los aranceles del 50% aplicados por Estados Unidos desde junio de 2025: España exporta unas 250.000 toneladas de acero al año a EE. UU., con un valor de alrededor de 400 millones de € en 2024 (~ 3,5% del total de exportaciones de acero).

El principal reto es la rentabilidad. En un sector intensivo en capital, tanto por inversiones como por costes de producción, y que soporta una enorme presión de las importaciones, es complicado mejorar la rentabilidad cuando la demanda no soporta una subida de precios. Dentro del sector en España, vemos la fabricación y distribución de tubo como la más perjudicada en este momento. Es una industria muy pegada al ciclo y con sobrecapacidad estructural. Se espera que las nuevas medidas que aplicará la UE a partir de 2026 tengan un efecto inmediato positivo por revalorización de stocks aunque, más allá de esa primera rotación, sus costes de producción subirán por el incremento de precios de materia prima y, de nuevo, se van a enfrentar a un mercado con exceso de capacidad y baja demanda. En este sentido, habrá que observar si el mercado absorbe las subidas de precios sin deteriorar aún más el volumen de toneladas. 

El ritmo anual de concursos en el sector se ha mantenido estable durante los últimos años, en torno a los 150-155 concursos al año. El sector metal mantiene una siniestralidad estructural por debajo de la media de sectores en España. El diferencial entre ambos se agrandó durante los años 2022 – 2024, debido al aumento de siniestralidad en otros sectores, mientras el sector metal se vio beneficiado por la extraordinaria rentabilidad en los años 2021 – 2022. El diferencial se ha ido estrechando, sin embargo, entre 2024 y 2025, debido a un peor comportamiento de metal con relación a la media del resto de sectores.

Por subsectores, hay una mayor volatilidad en la comercialización y distribución por la propia estructura de las compañías, aunque es la producción y transformación el subsector con mayor impacto en euros. *Informe elaborado por Iñaki Ballesteros, Coordinador de Analistas Zona Norte de Solunion España.

OBS: Menos opacidad con los sueldos

A final de año es cuando muchos trabajadores están negociando su salario para la próxima temporada. Vienen subidas, congelaciones, bonus… Pero ¿Somos capaces de hablar abiertamente con nuestros compañeros sobre nuestro sueldo? José Luis Bosch, director del máster en recursos humanos de OBS Business School, afirma que España es un país mucho más opaco que otros de Europa con este tipo de información. 

Según él, los salarios deberían ser públicos para todos dentro de una empresa; quizá no los detalles de cada persona pero, al menos, por equipos, tal como se hace en otros países. 

Todavía hay mucho empresario de cuño antiguo que considera que el salario es una prebenda a cambio de la cual recibirá la fidelidad del empleado, y acaba generando una cultura de “hacer la pelota”. “Eso genera una toxicidad muy propia de nuestro país”, asegura. Y recomienda publicar en la web los niveles salariales para que cada uno sepa en qué rango se mueve. Lo que marcará la diferencia es el 'salario emocional', es decir, el agradecimiento personal por una manera 'especial' de desarrollar el trabajo más allá del pago por el servicio prestado: mayor flexibilidad horaria y vacacional, por ejemplo", explica José Luis Bosch.