27Feb

Tras las quiebras de First Brands Group o de Market Financial Solucions, Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase & Co, avisa que “cuando aparece una cucaracha, lo normal es que haya más escondidas”.

Miguel Ángel Valero

La reciente calma en el mercado de crédito se ha visto alterada en las últimas semanas. Las vulnerabilidades en el sector del software, la suspensión de reembolsos en los fondos retail de crédito privado de la gestora estadounidense Blue Owl y la reciente quiebra de Market Financial Solucions en Reino Unido empiezan a generar presión, no solo en los mercados privados, sino también en el crédito cotizado. Este impacto es especialmente visible en los préstamos sindicados negociados en mercado y en la deuda corporativa de menor calidad crediticia (High yield), donde los diferenciales se han ampliado desde los mínimos en 25 puntos básicos (pb) en Europa y 32 pb en Estados Unidos. 

Aun así, los analistas de Banca March consideran que las insolvencias observadas hasta ahora son casos aislados, y los temores relacionados con el software todavía no se reflejan en los fundamentales. De hecho, diversas compañías privadas del sector, como McAfee o Rocket Software, han publicado sus resultados de forma anticipada con el objetivo de tranquilizar a los inversores.

Por otra parte, a nivel agregado, el endeudamiento corporativo no muestra signos de excesos: en EEUU se sitúa en el 73% del PIB —su nivel más bajo en una década— y en la Eurozona alcanza el 104%, cifras comparables a las de 2011.

"Ante el aumento del riesgo de crédito, nos reafirmamos en nuestra preferencia por la deuda de mayor calidad dentro del segmento corporativo cotizado, mientras que canalizamos la parte más arriesgada a través de mercados emergentes. No obstante, consideramos que es prematuro hablar de un contagio generalizado y mantenemos una postura vigilante. Por ello, seguimos confiando en la mejora del ciclo económico y entendemos que los episodios recientes son idiosincráticos y, en general, vinculados a entidades financieras fuera del sistema bancario tradicional, como evidencia el caso en Reino Unido", insisten en Banca March.

The Trader: el riesgo no ha desaparecido, se ha desplazado

El analista Pablo Gil aporta en The Trader otra visión. Durante más de una década, el mercado de crédito ha vivido instalado en una anomalía. Tipos de interés excepcionalmente bajos, liquidez abundante y una presión constante por encontrar rentabilidad llevaron a financiar empresas cada vez más endeudadas y con modelos de negocio poco probados. El crédito fluía con facilidad y el riesgo parecía diluirse. Hoy empezamos a comprobar que no había desaparecido. Solo se había desplazado… y camuflado.

El golpe de realidad llegó cuando First Brands Group se declaró en bancarrota tras años de crecimiento alimentado exclusivamente por deuda. Lo relevante no fue solo el tamaño del agujero, cercano a los 10.000 millones$, sino el perfil de los prestamistas: grandes fondos y entidades de primer nivel que, en muchos casos, desconocían el verdadero estado financiero de la compañía. El aviso fue tan gráfico como inquietante. Como señaló Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase & Co, “cuando aparece una cucaracha, lo normal es que haya más escondidas”.

El problema es estructural. En 2025 se concedieron más de 1,4 billones$ en deuda a empresas estadounidenses por debajo del grado de inversión. El universo del llamado 'leveraged finance' (bonos basura, préstamos sindicados y crédito privado) supera ya los 4 billones. Muchas de estas compañías no cotizan en Bolsa, lo que reduce drásticamente la transparencia. Además, buena parte del riesgo ya no está en los balances de los bancos, sino en fondos de crédito, planes de pensiones y aseguradoras, empujados ahí por la regulación posterior a 2008. El sistema parece más seguro porque los bancos están mejor capitalizados. Pero el riesgo no ha desaparecido: se ha desplazado hacia zonas menos visibles.

El crecimiento del crédito privado es paradigmático. Ha pasado de unos 500.000 millones$ en 2020 a más de 1,3 billones en apenas cuatro años. Se trata de un mercado poco líquido, con valoraciones que se revisan trimestralmente y que, en muchos casos, dependen del propio prestamista. No existe una referencia diaria de precios como en el mercado de bonos cotizados. Esa estabilidad aparente ha sido uno de sus grandes atractivos. Y también uno de sus mayores engaños.

Hay otro elemento preocupante: la erosión de las protecciones tradicionales para los acreedores. Durante el auge del dinero fácil, muchas compañías (respaldadas por fondos de capital privado) lograron flexibilizar cláusulas que antes permitían a los prestamistas vigilar el deterioro financiero. En los últimos años hemos visto reestructuraciones en las que los acreedores asumían pérdidas significativas mientras los accionistas mantenían el control. Es una señal clara de que la disciplina crediticia se ha debilitado.

Además, la opacidad no solo afecta a los inversores. También inquieta a los reguladores. El número de empresas cotizadas en Estados Unidos se ha reducido a la mitad en dos décadas, mientras miles de compañías han migrado a los mercados privados. El Banco de Inglaterra, el Banco Central Europeo o el Consejo de Estabilidad Financiera han advertido de “lagunas de datos” que dificultan identificar dónde se está acumulando el riesgo. Es un problema serio: no se puede mitigar lo que no se ve. El sistema puede parecer estable… hasta que deja de serlo.

En este contexto entra en juego el factor que acelera todos los riesgos latentes: la inteligencia artificial. La carrera por la IA está reconfigurando sectores enteros. En Bolsa ya hemos visto el impacto: el sector software ha sufrido correcciones relevantes mientras el índice general se mantiene fuerte. Muchos modelos tradicionales, especialmente los vinculados a tareas administrativas o de back office, están perdiendo atractivo a gran velocidad. Las empresas intentan adaptarse incorporando IA a sus productos, pero no siempre es suficiente ni llega a tiempo.

El verdadero foco de vulnerabilidad está en el crédito que financió esas compañías en el pico de valoración tecnológica de 2021 y 2022. Durante esos años, el crédito privado llegó a cubrir entre el 40% y el 70% de las operaciones de compra apalancada en el sector tecnológico. Hoy, una parte relevante de esas carteras está expuesta a negocios que pueden volverse obsoletos más rápido de lo previsto.

Las estimaciones apuntan a que entre un 25% y un 35% de las carteras de crédito privado podrían estar especialmente expuestas a la disrupción provocada por la IA. Algunos escenarios contemplan tasas de impago que podrían acercarse al 6%, e incluso escalar más si la disrupción es agresiva. Y aquí aparece un riesgo adicional que suele pasar desapercibido. Cuando quiebra una empresa industrial, el acreedor puede recuperar parte del dinero vendiendo activos físicos. En el software, los activos son intangibles: código, licencias, talento. Difíciles de valorar y aún más difíciles de liquidar. Las recuperaciones pueden ser mínimas.

Pero la IA no solo tensiona el crédito de baja calidad. También empieza a afectar al mercado de bonos de alta calificación. Los grandes “hyperscalers” tecnológicos están embarcados en una carrera de inversión histórica en centros de datos e infraestructura. Eso implica mayores emisiones de deuda en un mercado donde los diferenciales ya cotizan en niveles históricamente ajustados. Si la expectativa de retorno sobre esas inversiones se recalibra o si el crecimiento no cumple lo prometido, incluso el crédito de mayor calidad podría verse presionado.

Hay además prácticas que pueden retrasar el reconocimiento del problema. El uso creciente de instrumentos como los préstamos con pago en especie (PIK), que permiten diferir el pago de intereses, puede maquillar temporalmente la tensión financiera. Las valoraciones trimestrales, al no reflejar precios de mercado en tiempo real, suavizan la volatilidad. Todo ello contribuye a una sensación de estabilidad que puede ser engañosa.

Y todo esto sucede con una economía estadounidense que todavía crece. Si el ciclo se deteriora, el ajuste puede acelerarse. El riesgo no parece tanto un colapso inmediato al estilo 2008. Es algo más silencioso. Un “slow burn”: pérdidas que tardan en aflorar, valoraciones artificialmente estables y rentabilidades que decepcionan cuando el polvo se asienta.

El crédito privado no es, por definición, un mal activo. Ha cubierto necesidades reales de financiación y ha ofrecido rentabilidades atractivas durante años. Pero en un entorno de disrupción tecnológica profunda, exceso de deuda, protecciones debilitadas y menor transparencia, el margen de error se reduce drásticamente.

La inteligencia artificial no es un ciclo más. Está redefiniendo qué empresas serán relevantes dentro de cinco o diez años. En ese contexto, financiar modelos fácilmente sustituibles puede convertirse en un error muy caro.

"Si hablamos de invertir en Private Equity o en estrategias de crédito asociadas, la diferencia entre hacerlo bien o mal no está en el cupón prometido ni en el relato comercial. Está en la capacidad del gestor para analizar a fondo la viabilidad del negocio subyacente, anticipar cambios tecnológicos y mantener disciplina cuando el mercado se deja llevar por la euforia. Porque en épocas de disrupción, el mayor peligro no siempre está en el balance. Muchas veces está en la obsolescencia del modelo de negocio que ese balance financia", advierte este experto.

El CEO de JPMorgan Chase & Co. asegura que empieza a ver paralelismos en el momento actual con 2005, 2006 y 2007. La misma dinámica que precedió a la crisis financiera: Competencia agresiva, crédito fácil y una carrera por inflar el ingreso neto por intereses (INI). “La marea creciente elevaba todos los barcos y todos ganaban mucho dinero”, ha recordado ante inversores esta semana… Hasta que dejó de hacerlo.

Dimon afirma que JPMorgan no está dispuesto a relajar estándares para maquillar resultados, pero reconoce que ve competidores haciendo “cosas tontas” para generar más margen. Y deja una advertencia clave: el ciclo crediticio siempre termina deteriorándose. La única incógnita es cuándo… y dónde aparece la primera grieta.

El año pasado cayeron Tricolor Holdings y First Brands Group, entonces Dimon utilizó una metáfora clásica en Wall Street sobre las cucarachas. 

En paralelo al riesgo crediticio, varias industrias viven una “operación de susto” vinculada a la inteligencia artificial. “Esta vez podría ser el software por la IA.” Si la IA reduce barreras de entrada y altera modelos de negocio tradicionales, algunas valoraciones (especialmente en tecnología) podrían tensionarse. Y cuando coinciden una competencia financiera intensa, deuda elevada, innovación tecnológica disruptiva y expectativas extremadamente optimistas, la volatilidad suele aumentar.

El mensaje de fondo es claro: No estamos en 2008, pero cuando la competencia se intensifica y el crédito se relaja, la historia suele empezar a rimar. Si Dimon, que sobrevivió a la última gran crisis, advierte… conviene escuchar.

Guía estratégica para integrar la IA en las organizaciones

En un momento en el que muchas empresas hablan de inteligencia artificial, pero pocas saben cómo integrarla estratégicamente, Cómo transformar el enfoque de tu organización hacia la IA con marcos probados de líderes mundiales, de Michael Lewrick, experto en metodologías de innovación y diseño estratégico, y Omar Hatamleh, asesor jefe de IA en la NASA (Deusto),  aporta un marco claro y estructurado.

Propone una guía estratégica para integrar la inteligencia artificial en organizaciones que buscan innovar de forma estructurada y sostenible y convertir la IA en una ventaja competitiva real. Recogen marcos ya aplicados en compañías como Siemens, GE o Microsoft y los traducen en herramientas prácticas para diseñar una hoja de ruta de cambio.

El mensaje central es contundente: la ventaja en IA no depende solo de la tecnología, sino de la capacidad organizativa para adoptarla con coherencia, rapidez y visión de futuro. Una lectura recomendable para directivos, responsables de estrategia e innovación que quieran pasar del entusiasmo a la ejecución estructurada.

DWS: evita los campos de batalla, concéntrate en los cuellos de botella

La inteligencia artificial (IA) está desafiando los modelos de negocio y la capacidad de análisis de los mercados. Las opiniones sobre a quién afectará negativamente y quién se beneficiará cambian casi cada semana. "No vamos a dejar que este nerviosismo creciente nos afecte. Suponemos que la euforia por la IA continuará, dentro de un entorno general positivo para los mercados de renta variable. Pero también creemos que es difícil invertir en una amplia cesta de IA, la selección de valores es obligatoria", afirma Vincenzo Vedda, Chief Investment Officer de DWS.

El buen comienzo del año en los mercados bursátiles oculta el hecho de que bajo la superficie hay turbulencias considerables. Muchas acciones individuales están experimentando fuertes oscilaciones, y algunas caen un 10% o más en un solo día. Los sectores defensivos están superando a las acciones de crecimiento en un grado que no se veía desde períodos como el del COVID, la crisis financiera o la burbuja puntocom. Tras siete semanas, los productos básicos de consumo del S&P 500 han subido más de un 10%, mientras que el sector del software ha caído más de un 20%. El sector de la IA no suele ser lineal. Las supuestas certezas se desvanecen en un abrir y cerrar de ojos, y los ganadores y los perdedores cambian de posición. Los inversores están nerviosos. Aun así, estos movimientos del mercado concuerdan con nuestra convicción de que no estamos viviendo una burbuja de IA, sino un auge de la IA, al que el mercado se enfrenta con “exuberancia racional”.

El contexto económico favorable sigue beneficiando a las acciones, especialmente a las relacionadas con la inteligencia artificial. Esperamos un crecimiento económico sólido y un incremento aún mayor de los beneficios empresariales, con una probable subida de dos dígitos en el beneficio por acción de las empresas estadounidenses en los próximos años. Tanto en EEUU como en Europa, la política fiscal expansiva y las perspectivas de tipos de interés estables o más bajos proporcionan apoyo a los mercados. Consideramos que el riesgo de que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años se sitúen por encima del 4,5% es muy bajo, lo que supone un importante impulso para las acciones de crecimiento. La temporada de resultados del cuarto trimestre de 2025 mostró que las empresas de IA siguen registrando un fuerte crecimiento de sus beneficios.

El impulso de la IA continuará en 2026. Se espera que los cinco principales 'hyperscalers' aumenten sus inversiones en más de un 50% interanual, superando una vez más las expectativas. Muchos lanzamientos de productos de IA también han superado las expectativas, y un número cada vez mayor de grandes empresas están informando del éxito en la implementación de la IA. La IA ya no es un tema nicho, sino un motor intersectorial de crecimiento de los ingresos y/o reducción de costes. A diferencia de lo que ocurrió durante la era puntocom, vemos casos aislados de sobrevaloración, pero no una burbuja en todo el mercado.  A esto lo llamamos "exuberancia racional", porque no hay signos de exceso de capacidad en el mercado ni de niveles peligrosos de endeudamiento en el sector.  La reciente venta de bonos por valor de 32 000 millones$ de Google, completada en 24 horas, ilustra la facilidad con la que se sigue obteniendo financiación para la IA.

Desde principios de 2026, los mercados han castigado duramente a sectores completos tan pronto como han surgido dudas sobre la resistencia de sus modelos de negocio frente a la disrupción provocada por la inteligencia artificial. Esto incluye a empresas de software, suministro y procesamiento de datos o mercados digitales. Como resultado, las valoraciones del software han caído con una rapidez y severidad inusuales. Seguimos manteniéndonos al margen de este campo de batalla, aunque algunos proveedores específicos de software empresarial esencial para la actividad puedan haberse estabilizado. Seguimos prefiriendo las empresas que operan en áreas de escasez estructural, en particular los fabricantes de semiconductores (asiáticos), especialmente en el ámbito de la memoria, los proveedores de infraestructuras que permiten la IA, como la electrificación, y los productores y distribuidores de energía. Estos cuellos de botella tienen otra ventaja: también ayudan a limitar el riesgo de exceso de capacidad.

A lo largo de la cadena de valor ampliada de la IA, pueden coexistir cuellos de botella y exceso de oferta. Por lo tanto, el bajo rendimiento del mercado no se limita a las empresas directamente amenazadas por la disrupción de la IA, sino que también puede afectar a sectores en los que la oferta crece más rápido que la demanda, lo que puede ocurrir incluso en un contexto de fuerte crecimiento. Dado el ritmo de desarrollo de la IA, la escasez actual puede convertirse rápidamente en un exceso de oferta mañana, lo que puede hacer tropezar incluso a los pioneros.

"Recientemente hemos rebajado la calificación de la renta variable estadounidense y hemos mejorado la de Japón y Europa. Creemos que los nuevos flujos de renta variable ya no serán una vía de sentido único hacia el mercado bursátil estadounidense, dado el temor a la disrupción de la inteligencia artificial, que se espera que limite una mayor expansión múltiple del S&P 500, con gran peso del sector tecnológico. Los inversores globales seguirán mostrando una preferencia creciente por la diversificación de las carteras de renta variable entre las distintas regiones", argumenta.

Desde la perspectiva de los inversores, es probable que el año 2026 esté menos condicionado por factores macroeconómicos y más por los fundamentos de los sectores y las empresas. Cabe esperar períodos de retrocesos y mayor volatilidad, tanto dentro de los sectores como entre ellos, pero esto no socava los argumentos a favor de las inversiones en IA, siempre que se sigan tres principios:

  • 1.    Dejar actuar a los ganadores: cuando el crecimiento y la creación de valor son claramente visibles, tiene sentido permitir que el impulso continúe. No creemos que los mercados de valores vayan a empeorar, siempre y cuando se mantenga el ciclo económico actual.
  • 2.    Evitar campos de batalla poco claros: mantenerse alejado de los sectores en los que aún no está claro hasta qué punto la IA puede alterar o dejar obsoletos los modelos de negocio existentes.
  • 3.    Centrarse en los cuellos de botella: dar prioridad a las áreas de escasez en las que la oferta limitada respalda el poder de fijación de precios y crea una visibilidad más clara de los beneficios.

En la configuración de la cartera, seguimos un enfoque claro en tres partes. Participamos en la innovación tecnológica a través de la renta variable, pero mantenemos deliberadamente una amplia diversificación en lugar de centrarnos únicamente en la inteligencia artificial en sentido estricto. Al mismo tiempo, mejoramos la estabilidad de la cartera mediante la diversificación entre clases de activos y regiones. Este enfoque permite a los inversores beneficiarse del potencial alcista estructural, al tiempo que se mantiene la resistencia ante posibles perturbaciones, que no pueden descartarse dado el actual entorno geopolítico.

UBS: preocupación por ir demasiado rápido

Por su parte, en el UBS CIO Monthly: ¿Demasiado, demasiado rápido?, Mark Haefele, Chief Investment Officer de tUBS Global Wealth Management, analiza las preocupaciones sobre un crecimiento demasiado rápido del Capex en IA, la continua elevada emisión de deuda pública y otros riesgos, así como cómo afrontarlos: "Creemos que los fuertes movimientos de mercado de los últimos meses deberían servir como catalizador para revisar las carteras. Nuestra estrategia consiste en utilizar nuestro marco de análisis de escenarios para rebalancear, diversificar y cubrir riesgo".

"Un gasto en capital mayor de lo previsto y el aumento de la competencia han elevado la incertidumbre en el ámbito de la IA, lo que hace que la selectividad y la diversificación sean aún más importante", señala.

En cuanto a la asignación de activos, afirma: "Calificamos la renta variable como Attractive y nos gustan EEUU, Europa, Japón, China y los mercados emergentes en general. También favorecemos bonos de calidad y el oro".

"La temática de energía y recursos sigue intacta pese a las dudas sobre un pico en el crecimiento del capex en IA. Mantenemos nuestra convicción en la temática de Power and resources y creemos que ofrece oportunidades atractivas para inversores que buscan ampliar su exposición más allá de la tecnología estadounidense”, añade.

"Mantenemos nuestra visión Attractive sobre la renta variable global. Nuestra confianza en una recuperación cíclica se mantiene, impulsada por la reducción de los vientos en contra arancelarios, los recortes de tipos previstos por la Fed y políticas fiscales cada vez más favorables. En este contexto, recomendamos una asignación diversificada por regiones y sectores”, aportan Fabian Deriaz, Strategist, y Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas y Global Head of Equities.

"Calificamos la Eurozona como Attractive en nuestro universo global de activos. Vemos un potencial adicional moderado al alza en la renta variable de la Eurozona, respaldado por 

  • 1) una mejora del ciclo económico,
  • 2) un entorno estructural más favorable
  •  y 3) valoraciones razonables

”, apuntan Matthew Gilman, Strategist, y Rolf Ganter, Head Equities Europe, UBS Global Wealth Management

Renta variable suiza: "Neutral en nuestra estrategia global. La selección de valores y la diversificación siguen siendo clave. En general, preferimos centrarnos en compañías de calidad y líderes en rentabilidad, así como en determinadas mid-caps y valores cíclicos”, señala Stefan R Meyer, Strategist.

Renta variable británica: "Neutral en nuestras preferencias regionales. Favorecemos beneficiarios estructurales y cíclicos en la región. Seguimos prefiriendo los sectores bancario, industrial, IT e inmobiliario como beneficiarios de cambios estructurales globales, una mejora del ciclo y políticas favorables”, resalta Matthew Gilman, Strategist.

Renta variable estadounidense: “Mantenemos una visión Neutral en todos los segmentos por tamaño y estilo”, recalca David Lefkowitz, Head of US Equities.

Renta variable de mercados emergentes: "Attractive en nuestras preferencias globales. Dentro de emergentes, mantenemos nuestras preferencias por tecnología china, China, India, Brasil e Indonesia, y añadimos Malasia a esta lista”, precisan Laura Smith, Analyst, y Alejo Czerwonko, Chief Investment Officer Emerging Markets Americas.

Divisas: “Dado que el EURUSD ha alcanzado nuestro objetivo de 1,2, pasamos tanto el USD como el EUR a Neutral. Mantenemos una visión Attractive sobre AUD, NZD, NOK y CNY, y favorecemos posiciones largas selectivas en divisas de alto rendimiento”, explica Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity. "Cambio en previsiones: introducimos estimaciones para marzo de 2027. Preferimos mantener posiciones largas en divisas pro-crecimiento que ofrezcan rendimiento y en aquellas con componente de materias primas. A nivel regional, creemos que las divisas asiáticas presentan la relación riesgo-recompensa más asimétrica, dado su peor comportamiento en 2025", explica.

Materias primas: “El oro y el cobre destacan entre las materias primas individuales. El aumento de precios beneficia estrategias orientadas a rentas y ayuda a diversificar carteras”, remarcan Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, Strategists.“Nuestras oportunidades de la semana siguen centradas en el JPY. Favorecemos una posición corta en SGDJPY y, además, vemos atractivo en utilizar el JPY y las divisas escandinavas para estrategias de venta de volatilidad”, añade Dominic Schnider. Sobre el cobre, "orientación hacia precios más altos hasta 2027. Nuestra perspectiva de precios a corto plazo es prudente, pero esperamos que el precio del cobre suba de forma anual y hemos incrementado todas nuestras previsiones en 500$/tonelada métrica (proyectando 15.000$/tonelada a finales de marzo de 2027). En consecuencia, seguimos siendo positivos y sugerimos mantener posiciones largas en cobre”.

Renta fija: “Mantenemos nuestras recomendaciones Attractive en bonos high grade, investment grade y de mercados emergentes, y seguimos Neutral en high yield”, subraya Frederick Mellors, Strategist.

26Feb

Las compañías de software afectadas por la desintermediación provocada por la inteligencia artificial y que están siendo castigadas en los mercados de una forma que puede ser duradera, pueden ser oportunidades para el inversor.

Miguel Ángel Valero

Los resultados de Nvidia han sido positivos. La compañía ha logrado mantener sus márgenes en niveles sólidos –55% de margen neto– y los beneficios continúan mostrando fortaleza –alcanzando los 120.000 millones–, superando las estimaciones del mercado. Aunque es cierto que gran parte de la sorpresa provino de un segmento específico dentro del negocio de centros de datos, las cifras siguen reflejando que la inversión en inteligencia artificial (IA) permanece robusta. 

Sin embargo, el equipo directivo de la empresa no logró entusiasmar a los inversores, ya que las previsiones de crecimiento de ventas para el próximo año se mantuvieron sin cambios respecto al trimestre previo. Y surgen preocupaciones sobre el abastecimiento de chips de memoria –necesario en el proceso de fabricación– que podrían desgastar los márgenes del año que viene. 

Nvidia cierra así un ejercicio fiscal extraordinario, situándose como la segunda empresa que más flujo de caja libre generó en 2025 dentro del S&P 500 —aproximadamente 96.000 millones— solo por detrás de Apple. No obstante, persisten los temores sobre una posible sobreinversión, que no se han disipado pese a los excelentes resultados.

Thomas Monteiro, analista senior en Investing.com, opina que los resultados de Nvidia suponen "un fuerte rechazo a la narrativa de que el crecimiento de la IA hiperescalable podría empezar a desvanecerse en 2027". Y lo explica: "si la preocupación era que las cargas de trabajo de IA pudieran fragmentarse y la competencia pudiera ganar cuota de mercado, la respuesta de Nvidia llegó a través de la integración: silicio, NVLink, redes y sistemas completos que trabajan juntos para ofrecer una plataforma aún más robusta. Ese nivel de integración vertical sigue siendo difícil de replicar y ayuda a mantener una ventaja tecnológica significativa".

"Si observamos un mundo en el que los hiperescaladores siguen realizando enormes inversiones en infraestructura de IA, el margen bruto de aproximadamente el 75% sigue siendo, sin duda, el dato más importante. En un trimestre en el que la competencia y las limitaciones de suministro ocuparon un lugar destacado, Nvidia mantuvo su poder de fijación de precios al tiempo que se expandía. Esto sugiere que la demanda sigue estando limitada por el suministro y no por los precios. El aumento de aproximadamente el 75% en los ingresos de los centros de datos refuerza aún más la idea de que el despliegue de la infraestructura de IA de los hiperescaladores sigue firmemente en modo de expansión. Lo más importante es que las previsiones apuntan a una expansión continua de la capacidad, en lugar de a una digestión. La perspectiva de aproximadamente 78.000 millones$, incluso suponiendo que no haya una contribución incremental de los centros de datos de China, respalda la visibilidad de la demanda sostenida de infraestructura de IA y sugiere que los hiperescaladores y las empresas siguen en modo de despliegue activo de soluciones de IA integradas". remarca.

Por otro lado, y algo eclipsados por Nvidia, también se publicaron los resultados de Salesforce —empresa de software orientado al desarrollo comercial—, en los que se aprecia cierta desaceleración en el crecimiento de ventas de su herramienta principal y un avance más notable en su solución de agente de IA para ventas, incrementando la sospecha de canibalización de ingresos. Las previsiones continúan siendo relativamente optimistas —entre un 10% y un 11 % de incremento en ingresos—, pero no representan cifras especialmente llamativas, ni bastan para disipar las preocupaciones sobre el impacto de la IA en el modelo de negocio de la compañía.

Los resultados de Nvidia y de Salesforce aportan cierto respiro al sector tecnológico, pero siguen sin ser suficientes para impulsar una recuperación rápida. Las dudas difícilmente se disiparán únicamente con buenos datos presentes: el mercado exige más, y la narrativa en torno al supuesto apocalipsis que traerá la IA continúa muy presente.

No obstante, resulta especialmente llamativo que los inversores teman una sobreinversión en capacidad computacional y, a la vez, asuman que la expansión de la IA será tan acelerada como para capturar el valor añadido de sectores completos de la economía. Ambas ideas no encajan y difícilmente pueden coexistir: si las soluciones de IA avanzan con tanta rapidez y logran ganar tanto terreno, la inversión actual estaría justificada. Y, por el contrario, si los resultados son más moderados de lo esperado, los temores sobre una disrupción inmediata tampoco tendrían demasiada base. 

La conclusión es que nos encontramos en una fase compleja que requiere mayor prudencia en la selección de compañías y una diversificación más amplia, y que ésta es la mejor manera de beneficiarse de una ola cuyo destino final todavía es incierto.

UBS: la volatilidad a corto plazo persistirá

Por su parte, el UBS CIO Daily destaca que el rally de las tecnológicas estadounidenses se prolongó, con el Nasdaq subiendo un 1,3% en un contexto de mejora del sentimiento inversor, después de que los últimos lanzamientos de herramientas de IA por parte de Anthropic se interpretaran como una vía para construir alianzas, más que para desplazar negocios existentes: "Esperamos que la volatilidad a corto plazo persista mientras los inversores siguen evaluando los efectos disruptivos de la IA. Subrayamos la importancia de ampliar la exposición a la IA para captar todo el abanico de oportunidades que ofrece esta tecnología:

  • Diversificar más allá de la tecnología estadounidense en posiciones con sobre ponderación frente al índice.
  • Considerar oportunidades en el sector tecnológico chino.
  • Posicionarse en las cadenas de suministro en Asia y Europa.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, recomienda "diversificar la exposición a la IA por sectores y geografías a medida que el entorno sigue evolucionando en un contexto de rápido desarrollo».

Banor: oportunidades para el inversor en la desintermediación de la IA

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable europea integrado en Banor Sicav, cree que las compañías del sector del software que se están viendo afectadas por la desintermediación provocada por la IA, y que están siendo castigadas en los mercados de una forma que puede ser duradera, pueden ser oportunidades para el inversor, siempre aplicando el enfoque adecuado.

"Un enfoque que consiste en analizar si estas compañías han adaptado sus modelos de negocio de forma rápida al impacto de esta desintermediación provocada por la IA. Y si lo han hecho, tanto transformando sus modelos como conservándolos, sin límites de financiación derivados de cargas de deuda. Si han tenido la flexibilidad financiera suficiente para invertir en la adaptación necesaria de sus estrategias de crecimiento a la transición tecnológica actual", explica. 

Según este experto, los mercados viven una fase parecida a una carrera de biatlón. En la primera fase, las Bolsas suben constantemente, al igual que los esquiadores que suben rampas en la carrera de esquí de fondo al principio del biatlón. Una subida que está impulsada por el crecimiento de los beneficios y por el apoyo fiscal, especialmente en regiones tradicionalmente menos propicias al endeudamiento público, como Europa y Japón. Así, en los últimos 20 años, las Bolsas han subido de forma continuada, con la excepción de algunos episodios como el Covid, el alza de los tipos de interés, o el “Día de la Liberación Arancelaria decretado por Trump en EEUU, porque la tendencia subyacente del crecimiento económico es sólida, acreditada por el PIB de EEUU, cuyo crecimiento en los últimos años ha sido entre +2,2 % y +2,9 %, con escasas fluctuaciones.

Tras una primera fase de práctica de esquí de fondo subiendo cuestas prolongadas, en el biatlón los esquiadores, después, disparan a cinco dianas. Para los mercados, estos 'blancos de tiro' son las empresas potencialmente expuestas al riesgo de desintermediación por la IA, como las compañías de software.

Por ejemplo, un ETF de software en EEUU ha caído desde principios de año más allá del 27%. Angelo Meda explica que en realidad, el mercado ha castigado a cinco “blancos para disparar”, o sectores especialmente afectados por la desintermediación:

  • Empresas de Software: la IA puede desarrollar rápidamente líneas de código que antes requerían miles de horas de trabajo.
  • Empresas de servicios de TI. Las que ofrecen consultoría para la implementación de soluciones informáticas.
  • Gestoras de activos. Los algoritmos podrían llegar a automatizar el trabajo de los asesores financieros.
  • Empresas de análisis de datos, como FactSet y la Bolsa de Londres, cuyos servicios podrían ser replicados por la IA a costes significativamente menores.
  • Portales verticales de internet, como los sitios de anuncios de coches y viviendas, porque se cree que ChatGPT o Gemini podrían proporcionar directamente a los usuarios las respuestas que buscan.

Al igual que sucede en el biatlón, comenta el gestor de Banor Mistral, la penalización para las empresas que son 'blancos de tiro' preferidos para el mercado, puede ser duradera. Y ello porque en ocasiones, aunque las empresas inviertan en IA, recompren acciones, muestren crecimiento de beneficios o aumenten los dividendos, no es suficiente para que el mercado levante su castigo.

Angelo Meda explica que se está viviendo una transición tecnológica, tal y como sucedió con el boom de internet, el comercio electrónico y la computación en la nube. Y las empresas castigadas por el mercado, pueden serlo durante años. Por ejemplo, fue el caso del diario The New York Times (NYT). La empresa se vio castigada por el boom de internet, que fue sustituyendo los periódicos en papel por diarios online. NYT perdió el 60% de su valor entre 2004 y 2007, años favorables para la Bolsa, pese a que sus beneficios seguían siendo estables.  El mercado estaba dispuesto a pagar cada vez menos por dichos beneficios, y como consecuencia de ello el múltiplo precio/beneficios se redujo de 20x a 10x como nivel más bajo.

La competencia de los diarios online afectó al negocio de muchas editoriales, que quebraron. Sin embargo, las que supieron aprovechar el contenido y la tecnología se recuperaron, que es lo que sucedió con The New York Times, cuya acción pasó de 10$ en 2017 a los 72 actuales.

El gestor de Banor Mistral señala que es necesario que los inversores cambien su visión sobre las compañías de estos sectores, aplicando un nuevo enfoque, que consiste en no comprar para esperar rebotes rápidos en la acción, aunque los directivos de las empresas tranquilicen al mercado o los beneficios se mantengan estables o incluso crezcan. Lo que sugiere es que el inversor analice cada acción y cada sector, poniendo el foco en aspectos como la rapidez con la que puede llegar el impacto de la nueva tecnología a la compañía, el modo en el que las empresas responden a este reto y, sobre todo, si la compañía cuenta con la flexibilidad financiera necesaria para invertir, sin estar limitada por cargas de deuda que puedan reducir su margen de maniobra.

En la fase de transición tecnológica actual y su reflejo en los mercados, en la que se penalizan determinadas acciones aunque ello no se justifique por sus beneficios, es necesario mantener la cabeza fría, y evitar lanzarse precipitadamente a comprar dichas acciones, aunque hayan caído -10 % o -20 %. El mercado puede comportarse de modo irracional un largo tiempo, pero si una empresa no tiene restricciones financieras, esto significa que está aprovechando las oportunidades que surgen, y que ha logrado superar el impacto disruptivo de las nuevas tecnologías. 

Ya sea con su estrategia actual o bien transformándola, si la empresa logra adaptase al nuevo entorno, el mercado le recompensará con una medalla “que puede valer más que la de oro”, concluye Angelo Meda.

Trump elevará los aranceles al 15% pero mantendrá los acuerdos

Mientras tanto, EEUU pretende elevar el arancel global del 10% al 15% y, al mismo tiempo, preservar la continuidad con los países que firmaron acuerdos comerciales y reestablecer los gravámenes sobre China –gran beneficiada por la anulación los aranceles IEEPA por el Tribunal Supremo– a los niveles anteriores al fallo. 

El representante comercial de EEUU, Jamieson Greer, explica que la aplicación del nuevo mecanismo tras la invalidación judicial de los aranceles recíprocos no supondrá un aumento acumulado de la carga arancelaria para aquellos socios con los que ya existen pactos comerciales. Admite que podrían pasar “un par de meses” antes de que la Administración restablezca por completo el régimen arancelario de forma compatible con los acuerdos vigentes. 

Trump ha recurrido a la Sección 122 de la Ley de Comercio, que le permite aplicar el nuevo gravamen durante un máximo de 150 días sin aprobación del Congreso. Durante ese periodo, la Administración abrirá nuevas investigaciones que permitirían sustituir el gravamen global por aranceles permanentes dirigidos a países o industrias específicas. 

En paralelo, Greer señaló que EE UU pretende mantener los aranceles a los bienes chinos en un rango entre el 35% y el 50%. China soportaba una tasa del 47% y, con el actual 10% global, se encuentra en un 30%: “Esperamos que ese nivel se mantenga. No tenemos intención de escalar más allá de eso”. Está previsto que Trump se reúna con Xi Jinping en China a finales de marzo para negociar una extensión de la tregua arancelaria entre ambos países. 

Irán: sanciones sin romper las negociaciones

Por otro lado, EEUU ha impuesto nuevas sanciones contra más de 30 individuos y entidades vinculadas a Irán, alegando que facilitan la venta ilegal de petróleo y el comercio de armas del régimen de los ayatolás. Según el Departamento del Tesoro, las medidas afectan a actores repartidos por distintos países de Oriente Medio —incluidos Irán, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos— que, según Washington, contribuyen a sostener las redes financieras y logísticas de Teherán. 

Pese al nuevo paquete de sanciones, las negociaciones entre Estados Unidos e Irán siguen abiertas, y la próxima ronda de negociaciones está prevista para hoy jueves en Ginebra, en un intento de reconducir las conversaciones sobre el programa nuclear iraní.

25Feb

En plena fase de desconfianza inversora sobre la inteligencia artificial (IA), un rotundo mensaje al mercado: ha adquirido una empresa que ha desarrollado un catálogo de datos autónomo basado en analítica avanzada.

Miguel Ángel Valero

Nvidia, actualmente la compañía más valiosa del mundo por capitalización bursátil, lanza, en plena fase de desconfianza inversora sobre la inteligencia artificial (IA), un rotundo mensaje al mercado: ha adquirido Illumex a la gestora de inversiones alternativas Cardumen Capital.

Illumex ha desarrollado un catálogo de datos autónomo basado en analítica avanzada e inteligencia artificial que permite a las compañías optimizar sus recursos de datos, prevenir duplicidades y mejorar significativamente su productividad. Su solución reduce la dependencia de procesos manuales y facilita que los usuarios de negocio accedan de forma ágil y estructurada al análisis de datos.

Cardumen Capital realizó su inversión en 2021, posicionándose como uno delos primeros inversos de la compañía y acompañando activamente su desarrollo estratégico hasta el proceso de venta.

Nvidia, fundada en 1993, es hoy el principal motor de la economía global de inteligencia artificial. Tras revolucionar la informática con la invención de la GPU en 1999, lidera el sector de la computación acelerada. Con una capitalización de mercado que supera los 4,5 billones$, su arquitectura de chips y la plataforma CUDA, utilizada por más de cinco millones de desarrolladores en todo el mundo, se han convertido en la infraestructura estándar para el entrenamiento y despliegue de los modelos de IA más avanzados.

Mientras, todo el mercado espera los resultados de Nvidia correspondientes al último trimestre de su año fiscal.  El consenso espera que los ingresos del segmento de data centers alcancen los 60.000 millones$ en el trimestre y que la compañía cierre el ejercicio con unas ventas de 213.000 millones, lo que supondría un incremento del 63% respecto al año anterior. Y  que el beneficio anual superará claramente la barrera de los 100.000 millones –en torno a 114.000 millones– lo que representaría un avance del 57%.

Tampoco se anticipan retrocesos en los márgenes, ya que la transición entre las arquitecturas Blackwell y Rubin se plantea como un proceso más gradual que en la generación anterior. Esta mayor estabilidad debería contribuir a reducir la volatilidad en la facturación.

Otro aspecto relevante serán las previsiones de demanda de sus principales clientes, especialmente Alphabet —que está impulsando el desarrollo de sus propios procesadores— y Meta, que recientemente anunció adquisiciones a otros proveedores como la propia Alphabet y AMD. Los cinco grandes hiperescaladores representan cerca del 40% de los ingresos de Nvidia.

Además, persiste la oportunidad en China, un mercado actualmente estancado pero que podría dar sorpresas positivas ante una mayor flexibilización regulatoria en relación con los chips de generaciones previas.

En este contexto, las expectativas para el sector tecnológico siguen siendo muy exigentes; cualquier desviación, aunque sea temporal, podría generar movimientos significativos que se extiendan al conjunto del mercado.

Por otro lado, las narrativas del sector cambian casi a diario. Lo que se percibía como una amenaza ahora parece convertirse en un apoyo para el software. Anthropic  mostró cómo integrar en su nueva aplicación Cowork a plataformas como Salesforce, DocuSign o LegalZoom. Este enfoque colaborativo dio soporte al comportamiento del segmento de software en Bolsa, con un avance del +1,1% a nivel global. 

24Feb

El 63% de los profesionales usa herramientas de inteligencia artificial, según Infojobs. Lucanet destaca que aporta una mayor visión estratégica y decisiones más rápidas al equipo financiero de las empresas. Game Strategies usa juegos para enseñar a usar bien la IA.

Miguel Ángel Valero

¿Qué tipo de empresa vale en Bolsa más que los mayores gigantes farmacéuticos juntos, invierte cientos de millones en el sector sanitario y, sin embargo, no quiere ser considerada explícitamente una compañía del ámbito de la salud? La respuesta: Nvidia. Silenciosamente se ha convertido en un actor importante en el sector sanitario. Conocida principalmente como líder en la fabricación de chips de alto rendimiento, Nvidia ha surgido como un proveedor tecnológico clave para aplicaciones de IA en el sector sanitario.  

Este cambio se está volviendo cada vez más visible. Recientemente, Nvidia se asoció con el gigante farmacéutico estadounidense Eli Lilly para invertir 1.000 millones$ en un nuevo laboratorio de investigación en California. El laboratorio se centrará en entrenar sistemas de IA para aplicaciones en el sector biotecnológico, consolidando aún más el papel de Nvidia en la revolución del sector sanitario a través de la IA.

Esto demuestra que la IA no solo se ha establecido firmemente en el sector sanitario, sino que la industria también está a la vanguardia en la aplicación de esta tecnología del futuro. En EEUU, por ejemplo, el número de aplicaciones de IA en el sector sanitario está creciendo a un ritmo tres veces mayor que el de la economía en general. Esta rápida adopción subraya, en nuestra opinión, el potencial de la IA para revolucionar la prestación y gestión de la atención sanitaria.  

Desde una perspectiva de sostenibilidad, las oportunidades que ofrece la tecnología para abordar un problema urgente asociado con los desarrollos demográficos, particularmente en los países industrializados, son evidentes. "Estamos convencidos de que innovaciones como la IA serán cruciales para contrarrestar la inminente explosión de los costos sanitarios", señala un análisis de Swisscanto.

El vínculo entre el aumento de la longevidad y el incremento de los costos sanitarios es innegable. Actualmente, los gastos sanitarios en los países de la OCDE representan entre el 8% y el 18% del PIB. Con los baby boomers más ancianos entrando ahora en sus 80 años, se espera que estos costos sigan aumentando. Al mismo tiempo, la disminución de las tasas de natalidad y la inmigración insuficiente están llevando a una reducción de la fuerza laboral, lo que agrava el desafío de financiar los sistemas de salud. 

A medida que las personas envejecen, aumenta la prevalencia de enfermedades crónicas y condiciones relacionadas con la edad, lo que impulsa aún más los costos sanitarios. Paradójicamente, los avances en la atención médica han extendido la esperanza de vida, pero la duración de la vida saludable – el período de vida en buena salud – no ha seguido el mismo ritmo. Esta brecha subraya la necesidad urgente de soluciones innovadoras para mejorar la eficiencia y la asequibilidad de la atención sanitaria.  

La necesidad de actuar es clara, y muchos expertos ven en la IA una herramienta crucial para abordar los desafíos económicos y sociales que plantean los crecientes costos sanitarios. El norteamericano Paragon Health Institute destacó en un estudio, ya en julio de 2024, el potencial de la IA para reducir significativamente los gastos sanitarios. Según las estimaciones del gobierno de EEUU, los costos sanitarios podrían representar el 20,3% del PIB para 2033, subrayando la urgencia de aprovechar la IA para mitigar esta tendencia.

Si bien la IA aún no es una "solución mágica" definitiva para la crisis de los costos sanitarios, sus aplicaciones prácticas muestran un inmenso potencial para generar ganancias de eficiencia. Desde una perspectiva de inversión, estos avances son particularmente emocionantes. Como parte de la estrategia de inversión Swisscanto Healthy Longevity, la eficiencia sanitaria ha sido identificada como un área clave de enfoque, con la IA sirviendo como un motor central de posibles retornos futuros.    El enfoque está en las siguientes áreas de aplicación: 

  • Detección temprana de enfermedades: Los algoritmos de IA pueden mejorar significativamente el análisis de datos de imágenes médicas de fuentes como ecografías, resonancias magnéticas o tomografías computarizadas. La IA detecta en promedio el 95% de todos los casos de cáncer de mama al evaluar mamografías. En contraste, los radiólogos humanos alcanzan una tasa del 88%. 
  • Investigación y desarrollo de medicamentos: La IA ya está logrando resultados notables en el análisis de grandes conjuntos de datos para identificar posibles principios activos: las moléculas identificadas con IA tienen una tasa de éxito del 80-90% en estudios en etapas iniciales, en comparación con un promedio histórico del 40-65%. 
  • Diseño de ensayos clínicos: La IA recopila datos históricos y en tiempo real para diseñar ensayos clínicos más inteligentes. Según la empresa IQVIA, esto ha permitido reducir a la mitad la duración de algunos ensayos, de un promedio de seis a siete años a solo dos a cuatro años. 
  • Documentación regulatoria: Al presentar documentación de medicamentos para la aprobación regulatoria – según la empresa farmacéutica Roche, se requieren en promedio 1 millón de páginas para la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) – la IA puede ahorrar tiempo y reducir errores. 
  • Uso de robots en el cuidado: Los robots con soporte de IA y otras ayudas técnicas pueden ayudar a las personas mayores a mantener su independencia durante más tiempo. Esto podría, al menos, mitigar las consecuencias adicionales del cambio demográfico: según la OMS, es probable que haya una escasez global de 13 millones de trabajadores de cuidado para 2030. 

Infojobs: el 63% de los profesionales usa herramientas de IA

El IV Informe sobre Inteligencia Artificial, elaborado por Infojobs, muestra que el 63% de los profesionales utiliza herramientas de IA en su trabajo en 2026, frente al 52% en 2025 y el 50% en 2024. “La inteligencia artificial ha pasado de ser una tecnología emergente a integrarse progresivamente en los procesos de trabajo habituales. Más allá del incremento en su utilización, los datos reflejan una mayor identificación y conciencia de uso de esta herramienta por parte de los profesionales, lo que apunta a una adopción cada vez más consolidada en el entorno laboral y a un cambio de paradigma”, subraya Mónica Pérez, directora de Comunicación y Estudios de InfoJobs.

El porcentaje de profesionales que afirma no conocer herramientas de IA desciende del 48% en 2025 al 28% en 2026, lo que supone una reducción de 20 puntos en un año. Al mismo tiempo, tanto los que declaran un uso habitual como ocasional crecen en 5 puntos respecto a la consulta anterior, y sube en 7 entre quienes reconocen un uso muy ocasional. Todo ello consolida una tendencia de mayor exposición y contacto con este tipo de soluciones en el entorno laboral.

Por segmentos de edad, el uso declarado es más elevado entre los menores de 35 años, donde alcanza el 63%, frente al 47% entre quienes superan esa edad. Esta brecha generacional refleja una mayor integración entre los perfiles más jóvenes, aunque el crecimiento del uso se observa en ambos grupos.

Entre quienes utilizan herramientas de IA, el chatbot o las herramientas de procesamiento de lenguaje natural, como ChatGPT, se sitúan como la principal solución utilizada, con un 52% en 2026, frente al 44% en 2025 y el 37% en 2024. La traducción automática desciende del 58% en 2025 al 51% en 2026, mientras que los asistentes de voz pasan del 24% al 20%. Por su parte, las herramientas vinculadas al diseño alcanzan el 17% y las relacionadas con desarrollo y programación el 16%.

En 2026, el 51% de los profesionales se clasifica como usuario activo, es decir, declara utilizar IA y efectivamente la utiliza, frente al 34% en 2025. Este avance consolida un cambio significativo en el perfil de adopción, ya que el usuario activo pasa a convertirse en el grupo mayoritario. En paralelo, el porcentaje de usuario pasivo, que utiliza herramientas, pero no las identifica inicialmente como inteligencia artificial, se reduce del 18% al 12%, mientras que el no usuario pasa del 48% al 37%, lo que refleja una disminución progresiva del desconocimiento o la desconexión respecto a estas tecnologías.

Esta evolución sugiere una transición desde un uso más instrumental o poco consciente hacia una integración más estructurada y reconocida de la IA en los procesos de trabajo habituales. El usuario activo entre alcanza el 61% entre quienes teletrabajan, así como entre quienes perciben ingresos superiores a 2.000 euros mensuales. En conjunto, los datos apuntan a que la adopción más intensiva de estas herramientas se concentra en entornos con mayor exposición a dinámicas digitales y tecnológicas, aunque el crecimiento del usuario activo se observa de forma transversal en el conjunto de la población ocupada.

El 39% de los profesionales considera que se producirán algunos despidos, aunque la IA no sustituirá al trabajo especializado, porcentaje superior al 30% registrado en 2025. Por su parte, el 23% cree que habrá un alto índice de despidos y sustitución de gran parte del trabajo humano, mientras que otro 23% considera que la fuerza laboral no es fácilmente sustituible. El 15% afirma no tener una opinión formada al respecto. 

La percepción varía en función del grado de exposición a estas tecnologías. Entre los usuarios de IA, el 46% considera más probable el escenario de despidos esporádicos frente al 26% entre los no usuarios, que muestran una mayor dispersión en sus respuestas. Esta diferencia sugiere que quienes ya utilizan estas herramientas tienden a anticipar transformaciones en determinadas tareas o funciones, aunque sin prever una sustitución generalizada del empleo.

Lucanet: la IA ofrece mayor visión estratégica y decisiones más rápidas

Según una investigación de Lucanetproveedor mundial de soluciones de software para la dirección financiera (CFO) de las empresas, la adopción de la IA ofrece una mayor visión estratégica y la capacidad de tomar decisiones más rápidas; una mejora en la automatización y eficiencia; y nuevas oportunidades de crecimiento y escalabilidad.

En la economía de la IA las expectativas sobre el rol del director financiero y de la oficina del CFO han aumentado. Si antes se asociaba al financiero con las hojas de cálculo para el mero control de costes y presentación de gráficas, hoy los avances de la inteligencia artificial convierten al CFO en una pieza clave de la estrategia corporativa y la toma de decisiones.

Precisamente, para el 32 % de los CFO, una de las principales barreras hacia ese cambio de rol es la falta de automatización. El 43% sigue citando "el exceso de trabajo manual" como uno de sus principales retos. De ahí que el 74% tenga previsto invertir en gestión e integración de datos, y el 54% de los que tienen proyectos previstos los llevarán a cabo en los próximos 12 meses.

“Los CFO que adoptan la IA con estructura, gobernanza y un propósito hacen algo más que ganar en eficiencia: sientan las bases de una función financiera más rápida, más inteligente y mejor equipada para el futuro. Ello requiere una base de datos sólida, una responsabilidad clara, la integración con los sistemas existentes y el compromiso de desarrollar las habilidades de las personas que se ocultan tras esos números”, explica César Serrano, Senior Solution Engineer de Lucanet.

La digitalización de las organizaciones y la integración de datos permite a los CFO eliminar tareas manuales repetitivas y tener una visión integral de toda la organización en tiempo real con una función más estratégica. Por eso, el 68% de los CFO no cree que la IA vaya a reemplazar sus funciones y la ven más como un aliado.

El análisis de Lucanet recomienda a los CFO fijar cinco prioridades esenciales:

  • Establecer una fuente única de verdad. Los equipos de finanzas siguen dedicando demasiado tiempo a agregar libros de trabajo, rastrear conflictos de versiones y reparar fórmulas defectuosas. Un proceso de datos unificado que reúne diferentes datos en un único centro elimina los procesos manuales propensos a errores y devuelve a los controladores las horas que ahora dedican a recopilar y corregir datos. 
  • Integrar su gestión financiera. A medida que aumentan sus responsabilidades, los directores de finanzas necesitan una visión empresarial más clara. Pero, con demasiada frecuencia, la información clave sigue estando dispersa entre diferentes sistemas y equipos. Una gestión financiera integrada significa conectar las diferentes áreas de la organización para facilitar la toma de decisiones, evitar duplicidades y responder más rápidamente a los cambios.
  • Utilizar la IA para centrarse en lo que realmente importa. Los sistemas modernos pueden adaptarse automáticamente, lo que ayuda a los CFO a ahorrarse tareas repetitivas. La planificación y la previsión asistidas por IA reducen el tiempo dedicado al tratamiento de datos y liberan capacidad para lo realmente importante: interpretar los resultados, identificar tendencias y recomendar una dirección financiera a largo plazo.
  • Gestionar el riesgo y el cumplimiento normativo sin ralentizar los procesos. La mayor complejidad normativa y riesgos de ciberseguridad demandan una tecnología que refuerce la gobernanza financiera sin ralentizar el negocio. Los flujos de trabajo automatizados, la supervisión de riesgos integrada y la transparencia para auditorías son esenciales para evitar obstáculos y generar confianza ante las juntas de administración y los reguladores.
  • Unificar las finanzas de forma ágil. Los paneles compartidos, los datos centralizados y los flujos de trabajo optimizados garantizan la coherencia. Las finanzas ya no pueden operar de forma aislada. La planificación continua permite a los CFO ajustar el rumbo con mayor frecuencia, sin esperar a las revisiones trimestrales, y favorece una toma de decisiones más informada en toda la empresa, al vincular los datos financieros y operativos en tiempo real. 

Game Strategies enseña a usar bien la IA

La inteligencia artificial generativa se ha colado en el trabajo cotidiano mucho más rápido de lo que las empresas han podido regularla. Según la Guía del Mercado Laboral 2025 de Hays, el 52% de los profesionales en España ya utiliza herramientas de IA generativa en su día a día, frente al 34% del año anterior. Y el 51% de las compañías ya fomenta activamente su uso.

El crecimiento es tan acelerado que la conversación ya no es “si se usa”, sino cómo se usa. El gran problema es que, en esa adopción masiva, muchos profesionales no son plenamente conscientes del valor, y del riesgo, de lo que comparten con estas herramientas: textos de propuestas, incidencias internas, información comercial, datos de clientes, fragmentos de contratos, procesos, código, credenciales o documentación sensible. 

“La IA se está usando muchísimo, pero la conciencia sobre el dato no crece al mismo ritmo. El riesgo no es la herramienta, sino elhábito de copiar y pegar información interna sin pensar qué pasa con ese contenido después”, comenta Ibrahim Jabary, CEO de Game Strategies, empresa española de aprendizaje corporativo a través de videojuegos y simuladores.

Innowear es un serious game que sensibiliza sobre el uso de la IA en el trabajo. La historia sitúa al jugador en el equipo de Marketing de una empresa textil que utiliza herramientas de IA para impulsar su creatividad y lograr una colaboración estratégica. El curso incluye lecciones prácticas, simulaciones interactivas con feedback, y mecánicas de progreso como rankings y badges, con una duración flexible de 45 a 60 minutos. El juego trabaja un punto clave para las empresas: la intervención humana, el criterio y los principios éticos del uso responsable (precisamente lo que marca la diferencia entre productividad y riesgo cuando entran en juego datos sensibles.

La otra experiencia formativa es Technocity, que se centra en la IA Act europea y en las implicaciones corporativas de la IA. Ayuda a que los profesionales entiendan por qué el “copiar/pegar” información interna en una IA no es un detalle operativo, sino un asunto de gobernanza, cumplimiento y cultura del dato.

“Innowear enseña a usar la IA con criterio en tareas reales. En cambio, Technocity ayuda a entender el marco y por qué la empresa necesita reglas claras. Juntos convierten ‘la IA’ en competencia, y el ‘dato’ en responsabilidad compartida”, enfatiza Jabary.

“La pregunta no es si tu empresa usa IA. La pregunta es si tu empresa sabe usarla sin regalar datos. La concienciación es el primer cinturón de seguridad”, concluye el directivo.

24Feb

La destrucción creativa de la IA, el lío de los aranceles, y las tensiones con Irán contrarrestan las señales de aceleración de la economía de EEUU.

Miguel Ángel Valero

En EEUU, señales de reactivación de la inversión en el tramo final del año pasado. Los pedidos a fábrica retrocedieron un -0,7% mensual, pero este descenso se explicó por la caída de los bienes de transporte, dado que si se excluyen éstos los pedidos de bienes duraderos crecieron un 0,4% mensual, registrando así una aceleración frente al +0,1% previo. Destaca el crecimiento de los pedidos de ordenadores y electrónica (+3%). También se publicó el dato final de los pedidos de bienes duraderos que una vez más retirando los pedidos de aviones y de defensa (los componentes más volátiles) muestran que la tendencia es positiva y crecieron en diciembre un 0,8% mensual, revisándose al alza el dato previo que apuntaba a un crecimiento del +0,6% mensual.

Los recientes datos macroeconómicos indican que la economía estadounidense está acelerándose. Los indicadores de los segmentos más cíclicos continúan apuntando a un repunte del sector industrial, después de varios trimestres de contracción. Todo ello, unido a unas cifras de inflación moderadas, nos mantiene en un entorno casi ideal. 

Sin embargo, pese a estas buenas noticias, las Bolsas estadounidenses en su conjunto no parecen reaccionar de forma igualmente positiva. Desde comienzos de año han surgido tres focos de incertidumbre. El primero, la destrucción creativa, en este caso empieza a tener nombre propio: Anthropic. El lanzamiento de una aplicación que alerta de las debilidades en ciberseguridad en el código se suma a que, tras conocerse una aplicación desarrollada por la misma empresa que ayuda a la transformación del arcaico lenguaje de programación Cobol, en el que IBM es un consultor de relevancia. Ambos efetos provocaron un castigo al gigante tecnológico, adelantando la pérdida de una línea de negocio. La venta indiscriminada continúa y la incertidumbre se ha extendido a todo el índice.   

El segundo elemento de incertidumbre es el laberinto arancelario. La anulación de los aranceles ha provocado que gran parte de la arquitectura legal que los sostenía quede en entredicho. Como medida provisional, Trump recurrirá a la sección 122, que le permitiría imponer aranceles globales de hasta un 15%, aunque protagoniza un nuevo TACO: del 10% inicial ha pasado a anunciar el 15% para recular y hablar de nuevo de un 10%. No obstante, éstos solo podrían mantenerse durante 150 días sin la aprobación del Congreso. En esta ocasión, la cercanía de las elecciones legislativas de mitad de mandato complica dicha extensión. La herramienta legal más contundente —imponer tarifas por producto o por país— exige investigaciones formales previas. Es posible que la estrategia pase por ganar tiempo y acelerar esos procesos, pero también puede hacerse una lectura positiva: supondría dejar atrás la fase más agresiva del ciclo arancelario.

En medio de este lío, la Unión Europea ha decidido aplazar la ratificación del acuerdo comercial alcanzado con EEUU. En julio de 2025, ambas partes cerraron un pacto destinado a estabilizar la relación comercial, que incluía la fijación de un techo arancelario del 15% para la mayoría de los productos europeos importados por EE. UU. Además, el acuerdo contemplaba que determinados bienes quedaban exentos de gravámenes —como aeronaves, piezas de avión o fármacos genéricos—. Aunque el acuerdo ya estaba firmado políticamente, aún requiere de la ratificación del Parlamento Europeo, paso necesario para convertirlo en legislación aplicable a la Unión Europea. 

Sin embargo, tras la reciente decisión del Gobierno estadounidense de introducir el nuevo arancel global, la vigencia del pacto ha quedado en entredicho, dado que la Casa Blanca no ha confirmado si mantiene las condiciones acordadas con el bloque comunitario. En caso contrario, aumentarían los gravámenes sobre los bienes exentos y los automóviles podrían pasar del 15% acordado al 25%. Ante esta incertidumbre, los eurodiputados han optado por posponer una semana la votación, a la espera de que EE.UU aclare su posición. Con esa información, decidirán si congelan el proceso o si continúan adelante con la aprobación del acuerdo en el pleno previsto para marzo.

El tercer frente de incertidumbre son las tensiones en Irán, que persisten. La acumulación de tropas genera inquietud y está por conocerse si las amenazas lograrán el objetivo de forzar un acuerdo. El Pentágono, no obstante, advierte del coste material de un conflicto prolongado.

Los analistas de Banca March dan "mayor peso al sólido trasfondo económico. La economía estadounidense continúa expandiéndose y los datos recientes ratifican la fortaleza del actual ciclo. Con esto en mente, consideramos que el riesgo arancelario está acotado, esperamos que el conflicto con Irán sea limitado –como en episodios anteriores– y, frente a la disrupción tecnológica, creemos que la respuesta pasa por refinar la selección de compañías, aprovechar oportunidades y apoyarse en el segmento de infraestructuras". 

Lombard Odier: preferencia por la renta variable de emergentes

Por su parte, el Informe Mensual de Estrategia de Inversión correspondiente a marzo de 2026, elaborado por Lombard Odier, considera que "tras un 2025 más sólido de lo esperado, ahora prevemos un panorama ampliamente estable para el crecimiento global en 2026. Después de las elecciones en Japón, la estabilidad política permite una moderada flexibilización fiscal".

"Mantenemos nuestra preferencia por la renta variable a través de los mercados emergentes, así como nuestra preferencia por los bonos de mercados emergentes denominados en divisa fuerte, dentro de una postura neutral en renta fija global. Nuestra visión sobre el oro sigue siendo positiva. Las valoraciones elevadas hacen que mantengamos una postura neutral sobre la renta variable de mercados desarrollados, con preferencia por Japón. Actualmente hemos pasado a una posición neutral en acciones suizas. Seguimos favoreciendo la renta variable de mercados emergentes frente a la de mercados desarrollados, respaldados por unos beneficios sólidos, valoraciones atractivas y flujos de entrada récord", argumenta el equipo de Estrategia de Inversión.

"Mantenemos una postura neutral en renta fija global y preferimos los bonos de mercados emergentes frente a los de mercados desarrollados. Seguimos neutrales en bonos corporativos y con infra ponderación en deuda pública de mercados desarrollados, donde vemos mayor valor relativo en los Gilts del Reino Unido frente a otras alternativas", añade.

"Mantenemos una visión negativa sobre el dólar estadounidense frente a las divisas de mercados desarrollados y, especialmente, frente a las de mercados emergentes. Seguimos manteniendo una postura positiva sobre el oro, con un nuevo objetivo a 12 meses de 5.600$ por onza, aunque esperamos cierta consolidación de precios a corto plazo", apunta.

UBS: el oro llegará a los 6.200$

Según el UBS CIO Daily, el oro podría seguir subiendo en un contexto de renovada incertidumbre geopolítica. A pesar de un ligero retroceso el martes, el oro, en 5.170$/onza, se mantiene cerca de su nivel más alto desde finales de enero, en un momento en que la geopolítica vuelve a ocupar el centro de atención. "Creemos que el precio del oro probablemente seguirá al alza. Nuestra previsión es que el metal precioso alcance los 6.200$/onza en los próximos meses, ya que los factores clave que han respaldado su fuerte rally durante el último año siguen vigentes:

  1. 1.-Es probable que los riesgos geopolíticos se mantengan elevados.
  2. 2.-El ciclo de flexibilización de la Fed debería seguir apoyando al oro.
  3. 3.-Se prevé que la demanda de oro continúe aumentando.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos nuestra visión Attractive sobre el oro y consideramos que el metal amarillo es un eficaz diversificador de carteras que puede ayudar a cubrir una amplia gama de riesgos de mercado y económicos. Los inversores con afinidad por el oro podrían considerar una asignación de hasta un dígito medio en porcentaje dentro de una cartera diversificada".

“El precio del crudo ha registrado su mejor inicio de año desde 2022, con una subida del 17% hasta la fecha. No ha habido señales de exceso de oferta por ahora, lo que probablemente juega un papel importante. El acopio por parte de China está manteniendo bajos los inventarios en otras regiones, lo que también respalda los precios”, añade Giovanni Staunovo, Strategist en esta entidad.

21Feb

La inteligencia artificial promete transformar la economía, pero el mercado ya no compra el relato sin mirar la factura… ni el balance. A partir de ahora, el foco no estará en quién invierte más, sino en quién convierte antes ese gasto masivo en beneficios reales y sostenibles.

Miguel Ángel Valero

Elon Musk ha dado uno de los pasos corporativos más agresivos (y menos convencionales) de los últimos años: SpaceX ha adquirido xAI, su empresa de inteligencia artificial. No se trata de una compra al uso. Es una reorganización interna de poder, capital y narrativa. La operación eleva la valoración del grupo por encima del billón$ y consolida a Musk como el mayor empresario privado del planeta. Pero más allá del titular, lo relevante es por qué lo hace ahora… y qué riesgos asume.

xAI llega tarde a la carrera de la inteligencia artificial. Ha tenido que gastar miles de millones para intentar alcanzar a competidores muy consolidados, con un modelo de ingresos todavía débil. La fusión con SpaceX es, en la práctica, un rescate financiero. SpaceX no es una empresa cualquiera: es un contratista clave de gobiernos, con flujos de ingresos relativamente estables y una reputación tecnológica sólida. Al absorber xAI, importa riesgos financieros, regulatorios y reputacionales que antes no tenía.

Y aquí aparece la primera gran pregunta estratégica de ese movimiento, ¿cuál es el verdadero plan?  Porque sinceramente hace falta un auténtico acto de fe para entender cómo una empresa que combina redes sociales con un chatbot de IA ayudará a SpaceX a lograr lo que Musk ha descrito durante años como su objetivo último: llevar seres humanos a Marte.

Desde el punto de vista del inversor, el intercambio es claro:

  • más ambición
  • más complejidad
  • más incertidumbre

El punto más revelador no es Grok, ni los chatbots, ni las redes sociales. Es esto: Musk quiere llevar centros de datos al espacio. El verdadero plan es infraestructura, no el software. Sin restricciones de suelo. Con acceso directo a energía solar. Y bajo una estructura privada, poco transparente y altamente centralizada.

No es ciencia ficción: es una apuesta a largo plazo por controlar la infraestructura crítica del futuro… como el lenguaje de Musk (como en el de Trump) todo es grandilocuente, no se descarta una posible IPO o salida a Bolsa en 2026, con el objetivo de levantar decenas de miles de millones.  

"La lógica es conocida: crecer primero, explicar después. Esto no va de IA. No va de Marte. No va de redes sociales. Va de algo mucho más clásico: control, escala y poder financiero. El problema es que cuando demasiadas piezas críticas (tecnología, datos, contratos públicos, narrativa y capital) se concentran en una sola estructura, el margen de error se vuelve peligrosamente pequeño", advierte el analista Pablo Gil en The Trader.

Una fase completamente nueva para las grandes tecnológicas

Pero no es solo Elon Musk, SpaceX y xAI. Las grandes tecnológicas han entrado en una fase completamente nueva. Ya no compiten solo con software, talento o cuota de mercado. Ahora compiten a base de hormigón, electricidad, chips y cientos de miles de millones de dólares en inversión física.

Amazon, Microsoft, Alphabet y Meta prevén invertir conjuntamente cerca de 650.000 millones$ este año. Una cifra sin precedentes en este siglo, comparable solo con grandes episodios históricos de construcción de capacidad: la burbuja de las telecomunicaciones de los 90, el ferrocarril del siglo XIX o el New Deal estadounidense.

El destino de ese capital es claro: centros de datos, redes eléctricas, generación de energía, sistemas de refrigeración, infraestructuras de red y chips de alto rendimiento. La carrera por dominar el cómputo necesario para la IA se ha convertido en un mercado de “el ganador se lo lleva casi todo”. Y nadie quiere quedarse atrás.

Cada una de estas compañías va a gastar en un solo año más que cualquier gran corporación estadounidense en la última década. Amazon apunta a cerca de 200.000 millones$. Alphabet hasta 185.000 millones. Meta podría elevar su “capex” cerca de un 90 % interanual. Microsoft ya ha incrementado su inversión más de un 60 %. Todo para sostener modelos de IA que requieren miles de chips fabricados por Nvidia y producidos por Taiwan Semiconductor Manufacturing Company. 

Pero el problema ya no es solo el tamaño del gasto, sino cómo se financia y qué efectos secundarios está empezando a generar. Una parte creciente de esta inversión se está financiando a través del mercado de bonos corporativos de alta calidad. Gigantes como Oracle o Microsoft están aumentando de forma significativa sus emisiones de deuda para sostener esta carrera. El resultado es una presión creciente sobre un mercado que ya cotiza con diferenciales históricamente estrechos, muy cerca de los niveles de finales de los 90.

El mercado empieza a lanzar señales de advertencia. Las nuevas emisiones tecnológicas ya muestran un peor comportamiento relativo frente a los bonos del Tesoro. Los spreads se amplían tímidamente, pero desde niveles tan ajustados que dejan muy poco margen para errores. No hace falta una crisis: basta con una decepción en retornos, retrasos en monetización o una desaceleración inesperada.

Al mismo tiempo, la disrupción que promete la IA está empezando a reflejarse en el crédito. Los préstamos apalancados de empresas de software caen, los modelos tradicionales empiezan a ponerse en cuestión y sectores enteros ven cómo el mercado descuenta que parte de sus ingresos pueden quedar obsoletos. La IA no solo crea ganadores: también acelera la destrucción de modelos de negocio.

Todo esto está transformando la esencia de estas compañías. Durante años fueron negocios ligeros en activos físicos. Hoy, Meta ya gasta más en infraestructura que en ingenieros. Su balance en propiedades y equipamiento se ha multiplicado por cinco desde 2019. La tecnología se está volviendo intensiva en capital… y eso cambia radicalmente las reglas del juego.

Los inversores lo han entendido. A pesar de que los ingresos siguen creciendo y los negocios principales se mantienen sólidos, el mercado ha empezado a castigar los anuncios de gasto. No por dudar del potencial de la IA, sino por cuestionar el ritmo, el retorno y la rentabilidad real de esta inversión colosal. La historia demuestra que las grandes oleadas de inversión suelen ser potentes catalizadores económicos… pero no siempre buenos negocios para todos los accionistas ni para todos los acreedores.

La IA promete transformar la economía, pero el mercado ya no compra el relato sin mirar la factura… ni el balance. A partir de ahora, el foco no estará en quién invierte más, sino en quién convierte antes ese gasto masivo en beneficios reales y sostenibles. Y en paralelo, en cómo esa carrera se filtra al mercado de crédito, donde los precios dejan poco margen para decepciones. La verdadera criba bursátil —y crediticia— acaba de empezar.

El mensaje estratégico de Alphabet: un bono a 100 años

Por eso hay movimientos financieros que, más allá de la cifra, envían un mensaje estratégico muy potente. Alphabet ha emitido deuda por valor de 5.500 millones de libras (unos 7.530 millones$) dentro de un programa más amplio que también incluye 3.055 millones en francos suizos y hasta 20.000 millones con vencimiento en 2066. Pero el titular que realmente destaca es otro: un bono a 100 años por 1.000 millones de libras con un cupón del 6,125 % anual.

Ese 6,125% es el interés que la compañía pagará cada año a los inversores que han comprado ese bono. Durante un siglo. Y en 2126, además, devolverá el principal. No es una cifra menor. Supone fijar hoy el coste del dinero durante cien años, algo que solo pueden permitirse empresas con enorme fortaleza financiera y credibilidad en los mercados.

Ahora bien, la pregunta interesante no es por qué Alphabet emite ese bono. Es porque alguien lo compra. Ningún inversor particular adquiere un bono a 100 años pensando en esperar al vencimiento. Los compradores son grandes instituciones, fondos de pensiones y aseguradoras que necesitan activos capaces de generar flujos estables durante décadas. Tienen obligaciones futuras muy largas y necesitan emparejar esos compromisos con ingresos previsibles. Para ellos, un 6,125% anual en una compañía como Alphabet puede resultar atractivo dentro de una estrategia de largo plazo. Además, estos bonos cotizan en mercado secundario, por lo que no es necesario mantenerlos hasta el vencimiento.

Conviene también distinguir entre un bono a 100 años y un bono perpetuo. En el bono centenario existe una fecha concreta de devolución del principal, aunque esté muy lejana. El inversor sabe que, además de los cupones, hay una amortización final. En un bono perpetuo no hay vencimiento: el emisor paga intereses indefinidamente y no tiene obligación de devolver el principal. Desde el punto de vista del comprador, eso implica que toda la rentabilidad depende exclusivamente de los cupones futuros y que la sensibilidad a los tipos suele ser todavía mayor.

Pero lo verdaderamente relevante es el destino del dinero. La carrera por la IA se ha convertido en una competición de capital intensivo. Centros de datos, chips especializados, energía, talento, adquisiciones estratégicas… Todo exige miles de millones. Y las grandes tecnológicas han entendido que esto no va de pequeñas mejoras incrementales, sino de dominar infraestructuras críticas para la próxima década.

Si una empresa decide endeudarse a 100 años es porque percibe que el retorno esperado de esa inversión es superior al coste de la deuda durante un siglo. Es una apuesta implícita sobre el crecimiento futuro de la demanda de servicios basados en IA, sobre la monetización de modelos avanzados y sobre su capacidad para mantener márgenes elevados en un entorno cada vez más competitivo. Estamos viendo cómo la IA no solo transforma modelos de negocio, sino también estructuras financieras. Las tecnológicas ya no compiten solo con código y talento, sino con balances capaces de absorber inversiones históricas.

"Cuando una compañía es capaz de comprometerse financieramente durante cien años para acelerar su apuesta tecnológica, no está pensando en el próximo trimestre. Está construyendo una posición estructural para dominar el siguiente ciclo económico. Y como inversores deberíamos preguntarnos si estamos valorando estas decisiones con la profundidad temporal que realmente merecen", apunta Pablo Gil.

Quién define las reglas del juego

Durante años, los grandes líderes de la inteligencia artificial han repetido el mismo mensaje: Queremos regulación”. Pero cuando la regulación empieza a tomar forma, el discurso se vuelve más complejo. En EEUU se está librando una batalla poco visible pero muy relevante para el futuro del sector: una guerra de influencia política entre las propias empresas de IA, una batalla silenciosa por regular la inteligencia artificial.

Dos grandes actores del sector, OpenAI y Anthropic, están apoyando —directa o indirectamente— organizaciones políticas con visiones muy distintas sobre cómo debe regularse la inteligencia artificial. Por un lado, está OpenAI, creadora de ChatGPT y probablemente la empresa más reconocida del sector. Nació como organización sin ánimo de lucro con la misión de desarrollar una IA “segura y beneficiosa para la humanidad”, pero hoy opera bajo un modelo híbrido con fuertes alianzas estratégicas, especialmente con Microsoft. Es uno de los grandes impulsores de la adopción masiva de la IA generativa.

En el otro lado está Anthropic, fundada por antiguos investigadores de OpenAI y centrada desde el inicio en el desarrollo de modelos con fuertes mecanismos de seguridad. Su modelo Claude compite directamente con ChatGPT, pero su posicionamiento público ha sido más prudente y orientado al control de riesgos. Ambas compiten en el mismo mercado. Pero no comparten la misma visión regulatoria.

Anthropic ha anunciado estos días una aportación de 20 millones$ a un PAC o grupo que defiende reglas más estrictas en materia de seguridad y control de la IA. En paralelo, otro PAC respaldado por figuras cercanas a OpenAI ha reunido más de 100 millones para promover una regulación federal más uniforme y evitar un mosaico de leyes estatales que frene la innovación. No es solo una discusión técnica. Es una disputa estratégica sobre quién define las reglas del juego.

En EEUU, un PAC (Political Action Committee) es una organización que recauda dinero para influir en elecciones o en políticas públicas. Un 'super PAC' puede recaudar cantidades ilimitadas de dinero de empresas, inversores o particulares para financiar campañas publicitarias y apoyar candidatos o causas concretas. Aunque no pueden coordinar directamente con los políticos, su capacidad de influencia es enorme. En la práctica, son una herramienta clave para moldear el entorno regulatorio, o ganar elecciones.

Todo esto es relevante porque la regulación que se diseñe en EEUUU marcará el estándar global. La IA ya no es solo una cuestión tecnológica. Es una cuestión geopolítica, económica y laboral. Mientras algunas empresas apuestan por menos restricciones para acelerar la innovación, otras temen que el desarrollo sin límites genere riesgos sistémicos: desde pérdida masiva de empleo hasta problemas de seguridad o de concentración de poder.

"Y aquí está la clave: la discusión ya no es si habrá regulación. La discusión es quién va a ser quien la escriba", resalta Pablo Gil.

19Feb

Las compañías que emprenden una rápida expansión de activos tienden a obtener un rendimiento inferior al de sus pares en períodos posteriores, reflejando sobreinversión competitiva y ampliaciones de capacidad que comprimen los retornos.

Miguel Ángel Valero

Durante décadas, los mercados de renta variable han estado moldeados por el auge de la economía intangible. La asignación de capital se desplazó desde los activos físicos (fábricas, maquinaria, equipos industriales) hacia los activos no físicos (software, datos, propiedad intelectual), lo que permitió escalabilidad, efectos de red y dinámicas de “el ganador se lo lleva todo”. La inversión en intangibles superó el gasto en tangibles en las economías avanzadas a finales de la década de 1990, y hoy los activos no físicos representan la mayor parte del valor corporativo en los principales índices. Este cambio sustenta la concentración del mercado, las valoraciones elevadas y el dominio de las empresas de plataformas digitales.

Sin embargo, el lanzamiento de ChatGPT y el posterior auge de la inteligencia artificial generativa (GenAI) parecen estar remodelando este patrón. El gráfico que aporta un análisis de Robeco compara el gasto de capital (capex) de las acciones de los conocidos como Siete Magníficos -Alphabet, Amazon, Apple, Meta Platforms, Microsoft, Nvidia y Tesla- (barras apiladas) con sus gastos agregados en investigación y desarrollo (I+D) (área gris). Durante la mayor parte del período de la muestra, la I+D superó al capex, lo que es coherente con modelos de negocio de baja intensidad en activos físicos. Pero desde 2023, el capex se ha acelerado con fuerza, ya que las empresas han ampliado centros de datos, capacidad de cómputo e infraestructura de apoyo para escalar la IA. Como resultado, el capex superó a la I+D a mediados de 2024. El período de la muestra abarca desde el primer trimestre de 2012 hasta el cuarto trimestre de 2025.

Más que marcar el fin de la economía intangible, este cambio probablemente refleja su industrialización. La producción de modelos de IA y aplicaciones basadas en datos requiere cada vez más inversiones físicas a gran escala, lo que desplaza el equilibrio de la asignación de capital en el futuro previsible. En este sentido, la tendencia actual representa un renacimiento del capital tangible dentro de una economía intangible. 

¿Qué implica el auge del capex en IA para la selección de acciones? En primer lugar, un capex elevado hoy se traduce en mayores gastos por depreciación en el futuro. Las inversiones físicas se capitalizan en el balance y se deprecian con el tiempo a través de la cuenta de resultados. La incertidumbre en torno a la vida útil de tecnologías que evolucionan rápidamente, como el hardware de IA, complica las previsiones de beneficios, ya que pequeños cambios en las estimaciones de vida útil pueden afectar materialmente la trayectoria de los resultados reportados. 

En segundo lugar, la evidencia histórica sugiere cautela cuando las empresas expanden agresivamente su base de capital. El conocido “efecto inversión” indica que las compañías que emprenden una rápida expansión de activos tienden a obtener un rendimiento inferior al de sus pares en períodos posteriores, reflejando sobreinversión competitiva y ampliaciones de capacidad que comprimen los retornos. Sin embargo, la inversión a gran escala en infraestructura también puede fortalecer las ventajas competitivas de las empresas ya dominantes al reforzar sus economías de escala, profundizar la integración de sus ecosistemas y elevar las barreras de entrada. Las empresas capaces de financiar y desplegar eficazmente dichas inversiones pueden consolidar su liderazgo estratégico. Por tanto, el auge del capex en IA tiene el potencial de afianzar aún más su posición de mercado mediante la construcción de infraestructura de centros de datos. 

Esta tensión entre la posible sobreinversión y el refuerzo de las ventajas competitivas es especialmente relevante en los actuales mercados de renta variable altamente concentrados. Con un peso combinado en el MSCI World cercano al 25%, los 7 Magníficos ejercen una influencia sustancial en los resultados de referencia. La generación de alfa en estrategias activas, sin embargo, no tiene por qué depender en igual medida de este pequeño grupo. 

Una forma de abordar este desafío es mediante un enfoque sistemático y consciente del índice de referencia que enfatice la amplitud en todo el universo global de acciones, como la estrategia Robeco Global Developed Active Equities. En lugar de adoptar grandes posiciones direccionales en un número reducido de acciones de mega capitalización, distribuye el riesgo activo entre cientos de posiciones, guiado por un modelo cuantitativo de selección de acciones y una gestión disciplinada del riesgo. De este modo, la estrategia busca navegar la industrialización de la economía intangible y la incertidumbre introducida por el aumento de la intensidad de capital de manera equilibrada y resiliente.

Mediolanum: buscar carteras con múltiples motores de rentabilidad

Por su parte, Terry Ewing, director de Renta Variable de Mediolanum International Funds, se pregunta qué lecciones deberían extraer los inversores de la corrección en las tecnológicas, del 'AI scare trade. La IA tendrá un impacto profundo en la sociedad, los negocios y la vida cotidiana. Las implicaciones completas de su impacto no pueden determinarse hoy, dado que el ritmo de desarrollo y la mejora de los modelos de IA avanzan a una velocidad sin precedentes. La oportunidad para que las empresas ganen eficiencia y se beneficien de mejoras operativas es evidente, pero conlleva riesgos para muchos modelos de negocio. En los dos últimos años, la progresión de la IA ha impulsado la revalorización bursátil de numerosas compañías. Este año, sin embargo, se observa un cambio significativo, con un mayor escrutinio sobre aquellas empresas tradicionales que podrían verse perjudicadas.

¿Estamos ante una burbuja impulsada por la IA, una corrección normal o un cambio estructural de largo plazo comparable a anteriores olas tecnológicas? Aunque el auge de la inversión en capital vinculada a infraestructuras está plenamente en marcha, todavía nos encontramos en fases tempranas del despliegue de casos de uso de la IA. Existe una 'carrera' entre las mayores tecnológicas globales, cada una tratando de liderar el desarrollo de la 'superinteligencia. Esta competencia no se limita a empresas cotizadas: compañías privadas como OpenAI y Anthropic, desarrolladoras de modelos de lenguaje avanzados, también compiten en este ámbito.

Dado que una parte creciente del gasto en infraestructuras se ha financiado con deuda en los últimos seis meses, ha aumentado la preocupación de los inversores respecto al retorno de esta inversión de escala billonaria. La fuerte caída de los rendimientos de flujo de caja libre de las grandes tecnológicas refleja cuestiones como la circularidad de la deuda, la adecuación de las vidas útiles de amortización y la sostenibilidad de un escenario con hasta diez grandes modelos de lenguaje compitiendo por el liderazgo, cuando en la práctica solo unos pocos probablemente mantendrán modelos de negocio duraderos. En síntesis, el análisis de estas preocupaciones es razonable y ha provocado una corrección saludable en el sector.

¿Deberían los inversores reducir exposición a la IA ahora o se trata de una oportunidad de compra? La IA generará ganadores y perdedores, y la respuesta es hoy mucho más matizada que en los últimos 24 meses. "Esperamos una divergencia de retornos significativamente mayor —ya visible en los últimos tres meses— no solo dentro del sector tecnológico, sino en la mayoría de sectores, como rasgo del comportamiento futuro del mercado", responde. Éste es un entorno propicio para la selección activa de valores. Los inversores podrían verse igualmente recompensados al identificar empresas capaces de integrar la IA de forma eficaz y productiva en su modelo de negocio, más allá de aquellas que simplemente ofrecen servicios vinculados a la IA.

¿Qué implica la rotación actual para los mercados? ¿Otros sectores están en posición de beneficiarse? ¿cuáles? Se ha observado una rotación desde valores de growth y tecnología hacia estilos value y sectores cíclicos. Se trata de un desarrollo saludable para la renta variable, ya que en años recientes los retornos han estado dominados por un reducido número de megacapitalizaciones, "algo que considerábamos poco equilibrado. La reciente ampliación del liderazgo a otros sectores es una señal positiva y debería permitir que la renta variable continúe generando retornos favorables", resalta.

"Los acontecimientos recientes del mercado han puesto de relieve la importancia de la diversificación. Los inversores deberían considerar carteras con múltiples motores de rentabilidad", añade.

"Consideramos que los sectores bancario y farmacéutico están bien posicionados para mejoras de productividad de aquí en adelante. Las industrias más expuestas probablemente a la estandarización experimentarán presión sobre márgenes, con el mercado de consultoría y numerosos proveedores de servicios empresariales en riesgo. Creemos que las industrias vinculadas a infraestructuras energéticas —especialmente gas natural y redes eléctricas— se encuentran en una posición sólida para beneficiarse de crecimiento estructural y expansión de márgenes. Los proveedores de infraestructuras de centros de datos contarán con un respaldo significativo. Las empresas de ciberseguridad también deberían figurar entre los ganadores", apunta.

¿Es previsible que la IA aumente la concentración del mercado o que amplíe las oportunidades entre más compañías? "El impacto positivo de la IA sobre la base de costes de muchas empresas aún no está plenamente reflejado en las valoraciones bursátiles; por ello, comparto la visión de que contribuirá a una ampliación del liderazgo y de los retornos en el mercado", concluye el experto de Mediolanum.

UBS recomienda diversificar posiciones concentradas en tecnología

El UBS CIO Daily aporta que el crecimiento de la inversión (CapEx) de los hiperescaladores puede estar perdiendo fuerza, mientras la competencia entre modelos de IA y en el sector del software se intensifica. Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos teniendo una visión favorable sobre la bolsa estadounidense en su conjunto, aunque recomendamos diversificar las posiciones concentradas en tecnología hacia sectores como industria, bancos, salud, servicios públicos y consumo discrecional. En tecnología, es fundamental ser selectivo"

EEUU: el sector manufacturero empieza a ganar tracción

En este contexto, el sector manufacturero estadounidense empieza a ganar tracción en este inicio de 2026. Una de las grandes promesas de la campaña de Trump fue atraer inversiones a territorio estadounidense y reforzar el empleo industrial, algo que no se había materializado hasta ahora. Sin embargo, en el último mes se crearon 5.000 puestos en la industria manufacturera tras más de año y medio de descensos. Todo apunta a que el impacto de los aranceles está empezando a diluirse, incluso favorecido por las iniciativas para reducir tarifas sobre el acero y el aluminio, y que los segmentos más cíclicos de la economía muestran señales de mejora. 

Las actas de la última reunión de la Fed reflejaron que la mayoría de sus miembros mantienen una postura prudente respecto a la evolución de los precios y requieren más evidencias antes de respaldar una bajada de tipos. Aunque la inflación ha cedido en términos interanuales —parcialmente influida por el vacío estadístico del mes de octubre debido al cierre de la Administración—, los datos más recientes de enero deben analizarse con cuidado. La serie mensual muestra ciertos indicios de repunte en los precios —especialmente en los servicios— que podrían generar inquietud si se consolidan en los próximos meses.

Los pedidos de bienes duraderos superaban las expectativas en diciembre, apuntando a que la inversión se mantendrá firme a comienzos de 2026. Cedieron un -1,4% en el último mes del año, por encima del -2% previsto. No obstante, si excluimos la parte más volátil relacionada con los pedidos de aviones y de defensa, el crecimiento fue del 0,6% mensual, superando las estimaciones de +0,3%.

Las cifras de producción industrial dejan un tono positivo. En enero, asistimos a una variación mensual del +0,7%, por encima del +0,4% estimado y del +0,2% anterior –dato revisado a la baja–. Asimismo, la utilización de la capacidad productiva del sector se elevó hasta el 76,2% desde el 75,7% previo, aproximándose cada vez más al promedio de los últimos 25 años (76,8%).

12Feb

Las iniciativas orientadas exclusivamente a reducir costes son las que ofrecen menor retorno. Entre las principales oportunidades destacan la mejora de la experiencia de cliente, la expansión de cuota de mercado y el refuerzo de la resiliencia.

Miguel Ángel Valero

La dinámica de la denominada “destrucción creativa” de la inteligencia artificial (IA)continúa manifestándose en los mercados con ejemplos más allá del sector del software. El caso más reciente es el de la gestora y consultora inmobiliaria CBRE, que retrocedió un -12% en Bolsa a pesar de los buenos resultados, precisamente por la posible disrupción de la IA en su negocio. 

El mercado se encuentra en modo “vende primero y pregunta después”, ya que resulta precipitado calibrar el impacto real en modelos de negocio tan diversos y se anticipan consecuencias sin evidencias empíricas. 

No obstante, estos movimientos bruscos pueden representar oportunidades atractivas para la gestión activa, que además cuenta con el apoyo de una menor concentración en los retornos gracias a una ampliación en la base del crecimiento de beneficios: se espera que el 90% de las compañías del S&P 500 registre incrementos en ganancias en 2026, frente al 60% promedio de los últimos tres años.

Pero ese dato contrasta con este otro: solo el 30 % de los consejeros delegados de las empresas confía en el crecimiento de ingresos en 2026. Hace un año era el 38 %, en 2022 era el 56 %. "La caída no es solo macro. Es estructural", señala un análisis de The Trader sobre el último  Global CEO Survey de PwC, que dibuja un escenario incómodo para muchas compañías: años invirtiendo en transformación digital y en inteligencia artificial… pero con retornos todavía muy desiguales y que pueden serlo más porque la IA se ha convertido en una línea divisoria.

Solo 12% de CEO dice que la IA ya ha generado beneficios en costes y en ingresos; 3 de cada 10 ve mejoras parciales, y más de la mitad no ve un impacto financiero relevante.

Las empresas que han integrado IA de verdad (en producto, decisión estratégica y experiencia cliente) están siendo los grandes beneficiados. La IA no está fallando, pero sí está ya exponiendo quién sabe ejecutarla… y quién no. El informe de la consultora muestra cómo los CEO están gestionando un entorno cada vez más hostil entre aranceles, riesgos del ciberespacio y la geopolítica. Curiosamente, la inflación deja de ser el centro del miedo; ahora a los que más asusta a los que dirigen es quedarse atrás estructuralmente. Y tal vez por ello más del 40% de empresas ya compiten en sectores nuevos.

La tecnología es el principal destino de expansión. Pero el problema con el que muchas empresas se encuentran a la hora de hacer negocios es la ejecución y el tiempo; los CEO pasan casi la mitad de su tiempo abordando problemas del próximo año y solo un 16 % dedicado a tomar decisiones en el medio plazo.

"2026 puede ser el año en el que el mercado deje de premiar el discurso de transformación… y empiece a premiar solo la ejecución real. La ventana para capturar el valor de la IA se está estrechando y las compañías que ganen esta década no serán las que experimentaron más. Serán las que apostaron antes, integraron mejor y ejecutaron con convicción", subraya el analista Pablo Gil.

SAS: un problema de confianza

En este contexto, un estudio de SAS realizado en el seno del sector asegurador demuestra que éste confía más en la IA generativa que en la tradicional, pero no siempre se invierte lo suficiente en gobernanza para que esa confianza esté justificada. El Informe sobre el impacto de la IA y los datos: La confianza como clave explica cómo, en un escenario marcado por el rápido avance de la tecnología, la confianza sigue siendo un territorio complejo y lleno de retos. Y precisamente por eso, en un momento donde se espera que la IA impulse el valor de negocio, las aseguradoras deben resolver los desafíos vinculados a la gobernanza, calidad del dato y madurez de las infraestructuras para alcanzar todo su potencial.

Óscar Saavedra, Consulting Manager de SAS para España, afirma: “La IA es un imperativo para las empresas, pero no es una píldora mágica. Para que genere valor en toda la organización, es necesario el talento, pero también datos fiables y conectados. Las aseguradoras que integren la IA en sus operaciones y establezcan la gobernanza necesaria para desplegar una IA segura y responsable a escala ganarán una ventaja competitiva en crecimiento, innovación y creación de valor para sus clientes”.

El informe identifica patrones que apuntan a un enfoque prudente del sector frente a la IA, en comparación con otros como la Administración Pública o la banca. Solo el 7% de las aseguradoras se considera “transformadora” (el porcentaje más bajo del conjunto) y el 14% mantiene infraestructuras de datos en silos, lo que frena la innovación y la adopción a nivel corporativo.

Además, sorprende que solamente un 8% prevé aumentar el gasto en IA un 20% o más en el próximo año; cerca de un 60% espera incrementos de entre el 4% y el 20%. Alrededor de un tercio anticipa subidas menores (3% o menos) o incluso reducciones. Al mismo tiempo, existen brechas de confianza: más del 40% se sitúa en escenarios de infrautilización (baja confianza en sistemas fiables) o dependencia excesiva (alta confianza en sistemas no probados).

Estos porcentajes, lejos de ser desalentadores, indican que las aseguradoras buscan una base de datos sólida para aplicar estas tecnologías emergentes de manera que aporten valor además de eficiencia. El 51% afirma carecer de una gobernanza de datos eficaz y el mismo porcentaje señala que sus bases de datos no están centralizadas u optimizadas. También combinar las herramientas emergentes con un equipo humano capaz de supervisar y acompañarlas, ya que el 44% percibe escasez de talento especializado en IA.

Kathy Lange, Research director, AI and Automation Practice (IDC), añade: “Nuestra investigación muestra que la industria aseguradora está en línea con otros sectores a la hora de ofrecer una IA fiable. Sin embargo, en lo relativo a la madurez de la IA y de las infraestructuras de datos, las aseguradoras se quedan atrás”.

A medida que las aseguradoras evolucionen hacia una mayor madurez, el foco tenderá a desplazarse hacia casos de uso con mayor impacto en crecimiento. El estudio de SAS indica que las iniciativas orientadas exclusivamente a reducir costes son las que ofrecen menor retorno dentro de los usos de IA analizados. Entre las principales oportunidades destacan la mejora de la experiencia de cliente, la expansión de cuota de mercado y el refuerzo de la resiliencia.

11Feb

Los trabajadores tienden a pensar que en los próximos 15 años esta tecnología afectará a otros sectores en mayor medida que al suyo propio, según una investigación de la Cátedra Santalucía de Analytics for Education.

La Cátedra Santalucía de Analytics for Education, de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (Comillas ICADE) de la Universidad Pontificia Comillas, ha confirmado en un estudio publicado en la revista científica Scientific Reports, propiedad de Nature, la existencia de un “sesgo de invulnerabilidad” frente a la inteligencia artificial (IA). 

Según los investigadores, el 59% de personas piensa que le IA afectará más a otros empleos que al suyo.  “Los trabajadores tienden a pensar que en los próximos 15 años esta tecnología afectará a otros sectores en mayor medida que al suyo propio”, según José Luis Arroyo, codirector de la Cátedra. Además, el análisis muestra que un mayor conocimiento sobre la IA se correlaciona con un menor sesgo de invulnerabilidad.

Este estudio forma parte del portfolio de investigación de la cátedra de Comillas ICADE a lo largo de este segundo año de actividad, en el que destacan otros cinco papers de investigación y el desarrollo de un MOOC (curso online masivo) en el que, de forma gratuita, se forma a cualquier persona en Business Analytics sin necesidad de matemáticas. “Hemos hecho esta formación pensando en democratizar el acceso al Business Analytics y ponerlo a disposición de personas que no tengan conocimientos avanzados de matemáticas”, explica Carlos Álvarez, codirector de la Cátedra.

Los dos codirectores de la Cátedra, Carlos Álvarez y José Luis Arroyo, repasaron los principales hitos del año 2025, con especial énfasis en la actividad investigadora, sin olvidar la dimensión divulgativa y formativa, materializada en iniciativas como su canal de YouTube, con más de 120 vídeos publicados. Entre los aspectos destacados, subrayaron el carácter interdisciplinar del equipo, integrado por investigadores de ámbitos como la economía, el derecho, la ingeniería y la educación, siempre desde una óptica cuantitativa.

Por su parte, Raquel Redondo, Vicedecana de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (Comillas ICADE), enmarcó la actividad de la cátedra dentro de la estrategia de la Universidad Pontificia Comillas en materia de investigación aplicada, destacando el papel de la producción científica como eje vertebrador del proyecto, así como su nexo con iniciativas docentes y de divulgación. 

Andrés Romero, consejero director general de Santalucía, subrayó la importancia estratégica de incorporar una visión de largo plazo que permita a las organizaciones identificar, evaluar e integrar innovaciones con alto potencial transformador. En este sentido, señaló que la colaboración con el ámbito académico resulta clave para explorar de forma rigurosa y responsable tecnologías emergentes.

La jornada incluyó una lección magistral titulada “Computación Cuántica: Perspectivas en Educación”, impartida por Raquel Galazo, profesora de Métodos Cuantitativos en Comillas ICADE. En este contexto, Carlos Álvarez subrayó que se trata de una línea de investigación emergente dentro de la cátedra, ya concretada en un proyecto exploratorio en curso sobre la aplicación de machine learning cuántico a la predicción del rendimiento académico y del abandono universitario, cuya finalización está prevista a lo largo de 2026.

10Feb

Alphabet acudió al mercado de deuda estadounidense para captar 20.000 millones$, emitirá en el mercado suizo y trabaja en un programa de emisiones en libras esterlinas que incluirá un bono a 100 años.

Miguel Ángel Valero

El UBS CIO Daily explica por qué, tras un repunte del 6% del sector de Tecnología de la Información del S&P 500 en las dos últimas sesiones bursátiles, la entidad ha decidido rebajar el sector de Attractive a Neutral. Y aporta tres motivos:

  • Probable desaceleración del crecimiento del Capex de los hyperscalers.
  • La incertidumbre en el segmento de software podría prolongarse.
  • Las valoraciones del hardware tecnológico parecen exigentes.

El informe precisa que "rebajamos el sector de Tecnología de la Información del S&P 500 a Neutral, pero mantenemos nuestra visión Attractive sobre la oportunidad en inteligencia artificial, que es más amplia que la tecnología de la información en EEUU. También mantenemos nuestra visión Attractive sobre el mercado estadounidense, donde creemos que un rally cada vez más amplio estará respaldado por un entorno favorable de política fiscal y monetaria, así como por un sólido crecimiento de los beneficios".

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Recomendamos que los inversores mantengan una exposición estratégica a la tecnología en sentido amplio, a la IA y al mercado estadounidense en su conjunto. Rebajar el sector tecnológico estadounidense a Neutral no implica una visión negativa sobre la tecnología en general, y es importante reconocer que la oportunidad en IA va más allá de este sector. El sector de Tecnología de la Información del S&P 500 representa solo el 24% de nuestra Transformational Investment Opportunity (TRIO) en IA, y mantenemos nuestra visión Attractive sobre la IA".

"La economía estadounidense también se está beneficiando tanto del estímulo fiscal como del monetario. Esperamos dos recortes adicionales de tipos de 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal este año, y las condiciones financieras ya son laxas. Un crecimiento económico sólido, apoyado en parte por las mejoras de productividad, está respaldando los beneficios empresariales, que creemos que crecerán un 14% en el cuarto trimestre. Para el conjunto de 2026, esperamos un crecimiento del 12%. Mantenemos nuestros objetivos para el S&P 500 en junio de 2026 y diciembre de 2026 en 7.300 y 7.700 puntos, respectivamente", añade.

Tras las recientes reticencias del mercado hacia el sector tecnológico, parte de la sobrerreacción registrada la semana pasada se está corrigiendo. Destacó especialmente el segmento de software (+2,9% en EEUU), que recuperó una parte de las pérdidas en un entorno donde las valoraciones del sector reflejan la desconfianza ante la posible disrupción derivada de los nuevos modelos de IA. 

También contribuye a la mejora del sentimiento inversor la publicación de cifras de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, cuyas ventas de enero repuntaron un 37% interanual. Este desempeño confirma que la demanda de chips continúa siendo robusta, especialmente tras los recientes anuncios de mayores inversiones por parte de los hiperescaladores.

Por otro lado, Alphabet acudió al mercado de deuda estadounidense para captar 20.000 millones$, emitirá en el mercado suizo y trabaja en un programa de emisiones en libras esterlinas que incluirá un bono a 100 años. A pesar del incremento en las emisiones, Alphabet parte de una posición de deuda neta negativa, mantiene más efectivo que obligaciones financieras en su balance. Aunque este equilibrio irá cambiando a lo largo de este año, la fuerte capacidad de generación de caja de la compañía seguirá respaldando sus nuevas inversiones, lo que no disparará su endeudamiento. Se trata de un patrón que puede extrapolarse a los otros cuatro hiperescaladores —con la excepción de Oracle—, lo que no garantiza el éxito, pero sí reduce el riesgo financiero de las colosales inversiones. 

Nos encontramos en un momento en el que el aumento de la inversión continúa acompañado de un mayor crecimiento esperado. El consenso prevé que el beneficio por acción de los cinco grandes hiperescaladores avance entre un 22% y un 55%, muy por encima del +15% estimado para el S&P 500. 

09Feb

Las grandes compañías tecnológicas han dejado atrás la temporada de resultados con un mensaje claro: acelerar su inversión en centros de datos e inteligencia artificial.

Miguel Ángel Valero

Asia protagoniza la atención de los mercados. En Japón las elecciones anticipadas han dejado una histórica victoria para la primera ministra Sanae Takaichi, cuya formación (Partido Liberal Democrático – LDP) alcanzó la mayor mayoría parlamentaria de la posguerra (316 escaños en la Cámara Baja y 352 sumando los de su coalición en un parlamento de 465). Unos resultados que le otorga un control excepcional y refuerzan su capacidad para impulsar el crecimiento con un previsto incremento del gasto público, rebajas de impuestos e incluso reabrir el debate sobre la reforma constitucional. 

Algunas de sus últimas propuestas económicas tratan de frenar el malestar por la inflación y visan entre otras medidas la de reducir el impuesto a los alimentos al 0% durante los próximos dos años, una medida que tendría un coste fiscal de 5 billones de yenes anuales adicionales al presupuesto actual. Estos mayores estímulos están elevando el optimismo sobre el crecimiento en el corto plazo y las Bolsas japonesas han registrado subidas del 2,2% para el Topix y de casi 4% para el Nikkei. 

Frente a ello, y aunque la primera ministra señala que no requerirá de emisiones adicionales de deuda, crece la presión con las ventas de bonos soberanos a largo plazo (el tipo a 10 años subió 6 puntos básicos, pb, y se acera nuevamente a niveles del 2,3%, no vistos en Japón desde los años 90), mientras el Yen sigue debilitado cerca de mínimos históricos frente al euro (cotiza cerca de 186 EUR/JPY).

El UBS CIO Daily destaca que la renta variable japonesa subió con fuerza después de que la coalición de la primera ministra Takaichi lograra una supermayoría histórica, lo que desbloquea un nuevo impulso para el llamado “Takaichi trade”. Con estabilidad política y catalizadores de reforma en juego, los inversores deberían estar atentos a un mayor potencial alcista, así como a episodios de volatilidad a corto plazo en los bonos y en el yen.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos nuestra calificación de Attractive para la renta variable japonesa y vemos margen para nuevas subidas, especialmente en sectores que se benefician de las políticas domésticas (defensa, bancos, inmobiliario y servicios de TI) y de temáticas globales (energía, centros de datos, automatización y algunos valores del sector automóvil). En cuanto al USDJPY, las autoridades ya han señalado un elevado grado de urgencia respecto a los movimientos de la divisa, lo que debería ayudar a contener las presiones".

China baja al tercer puesto entre los tenedores extranjeros de deuda de EEUU

En China, surgen rumores que las autoridades habrían recomendado a sus principales entidades financieras tener una menor exposición a la deuda de Estados Unidos. Una indicación que abarcaría sus bancos comerciales, pero no la gestión de sus reservas oficiales, lo que obedecería a una gestión del riesgo por la mayor volatilidad de la deuda pública estadounidense estos últimos meses y “a priori” no sería una medida de mayor presión sobre el dólar. 

Estas indicaciones surgen cuando China lleva ya unos años reduciendo su tenencia de bonos y actualmente es ya solo el tercer mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro estadounidense, detrás de Japón y Reino Unido, con unas posiciones que han caído a 683.000 millones de dólares, el nivel más bajo desde 2008 y un 48% por debajo de los máximos de 2013.

IA: sin freno a la inversión

El otro asunto que acapara la atención de los mercados es la inteligencia artificial (IA). Las grandes compañías tecnológicas han dejado atrás la temporada de resultados con un mensaje claro: acelerar su inversión en centros de datos e inteligencia artificial. Los ambiciosos presupuestos de los cinco principales hiperescaladores —Meta, Amazon, Alphabet, Microsoft y Oracle— alcanzarán este año los 712.000 millones$, frente a los algo más de 500.000 millones estimados antes de sus presentaciones. Se trata de un volumen de inversión que continúa aumentando ante una demanda de capacidad computacional que no deja de crecer y sigue desabastecida.

No obstante, el mercado percibe este incremento del gasto como un posible riesgo, especialmente por el escepticismo que existe respecto a la capacidad de monetizar los grandes desembolsos. A falta de conocer los resultados de Nvidia y Oracle, la gran tecnología estadounidense mantiene un buen estado de forma, al menos desde un punto de vista fundamental —crecimiento de beneficios por acción del 19% promedio en el caso de los cuatro hiperescaladores vs. el +12,5% del índice—.

Pero a llamada “destrucción creativa” volvió a manifestarse tras la publicación de los nuevos modelos de Anthropic relacionados con información financiera y legal, lo que provocó caídas significativas en empresas del sector y en diversas firmas de software de aplicación. Aunque es prematuro hablar de la “muerte del software”, ya que su propuesta de valor no se limita al código, sino también al conocimiento especializado y al rol de estándar de la industria, lo ocurrido durante la semana refleja claramente el potencial disruptivo de los modelos de IA.

Pictet sobre pondera acciones 

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, considera que el entorno global favorece las estrategias pro-riesgo. Las mayores oportunidades están en acciones de mercados emergentes sin China. Por sectores, industriales, salud y bancos. En Japón un nuevo paquete fiscal puede generar preocupaciones sobre su sostenibilidad, aunque hay alto crecimiento nominal del PIB y la mayor parte está en manos nacionales, en alta proporción del Banco de Japón. 

Las condiciones de liquidez son favorables, los Gobiernos aumentan el gasto público, las perspectivas de crecimiento son sólidas y las presiones inflacionarias moderadas. "De manera que sobre ponderamos acciones e infra ponderamos bonos. Hemos aumentado exposición a sectores industriales y a mercados emergentes, que se benefician de resiliente crecimiento interno, exposición a IA y dólar débil", explica.

En EEUU el sentimiento empresarial es positivo y hay intenciones de contratación, aunque el gasto de los hogares se financia con ahorro, no ingresos, lo que probablemente no es sostenible a medio plazo.  

En Europa el crecimiento depende de la eficacia del estímulo fiscal y gasto en infraestructuras, especialmente en Alemania. Las reformas estructurales -Unión de Mercados de Capitales de la UE- mejoras del mercado laboral y diversificación energética pueden proporcionar catalizadores, aunque la fortaleza del euro es un riesgo para los exportadores.  

En Japón la apreciación del yen afecta a sus exportaciones. Tras las elecciones anticipadas, se puede abrir la puerta a un paquete de estímulo y promover una política monetaria más estricta.

Pero la diferencia de crecimiento de PIB entre economías emergentes y desarrolladas puede ampliarse a 2,5 % este año tras 2,3 % en 2025, especialmente si el dólar se debilita más.

Las condiciones son menos claramente positivas en China. Ha cumplido un objetivo de crecimiento del 5 % en 2025, pero tiene dificultades para pasar de exportaciones a demanda interna.

17 bancos centrales a nivel mundial está relajando su política monetaria, 12 están neutrales y solo en Japón se endurece -la moneda puede ser una prioridad para su banco central, que esperamos continúe normalizando su balance, suba tipos en abril y diciembre e intervenga en los mercados de divisas-.

La Reserva Federal, además de relajar tipos de interés ha cambiado de endurecimiento cuantitativo a comprar activos de gestión de reservas con bonos del Tesoro. Esta política favorece a las acciones, pero cuanto más tiempo persista, mayor la probabilidad de cambio repentino en el sentimiento de los inversores, especialmente si surgen presiones inflacionarias cuando las empresas siguen gastando libremente en IA y el Gobierno de EEUU pone a prueban los límites fiscales.

Globalmente las entradas de renta variable siguen sólidas y las encuestas de inversores minoristas e instituciones actitud pro-riesgo. Las acciones estadounidenses ya no son el mercado de renta variable más caro, aunque el múltiplo precio-beneficio del índice S&P 500 está ajustado. En acciones europeas "estamos neutrales a la espera del impacto retrasado de los recortes de tipos de interés y que el apoyo fiscal se traduzca en beneficios empresariales". Pero las acciones suizas cuentan con sólidos fundamentales empresariales y un entorno macroeconómico estable.

Las mayores oportunidades están en acciones de mercados emergentes sin China. Estas economías emergentes han podido en gran medida, resistir los efectos de la guerra arancelaria de EEUU y se benefician de economías nacionales fuertes, dólar débil, liquidez y aumento del comercio intrarregional atraen capital.  Los mercados latinoamericanos, ricos en recursos, se benefician de precios más altos de las materias primas y Asia emergente de exposición a tecnología. En Corea, Taiwán y China hay fuerte demanda de hardware y semiconductores de IA y las cadenas de suministro se reconfiguran a su favor con las tensiones geopolíticas y comerciales. "Esperamos que las empresas de estas economías logren un crecimiento de beneficios este año de más de 11 %, frente a 10 % de las estadounidenses y japonesas y el doble que en la euro zona", explica.

El rally de IA se está ampliando más allá del grupo reducido de pesos pesados tecnológicos estadounidenses. "Favorecemos suministradoras de chips, servidores, hardware para centros de datos y almacenamiento en la nube y red, aunque las empresas de software se enfrentan a presiones a corto plazo por aumento de costes y limitada disponibilidad de chips y memoria para IA. Además, sobre ponderamos acciones industriales, que se benefician de mayor inversión de capital fijo, incremento del gasto público y dinámicas de crecimiento. También sobre ponderamos salud, con propiedades defensivas frente a un posible retroceso, siendo el sector más barato en un entorno de aumento de fusiones y adquisiciones. A ello se añade que el impulso de crecimiento y una curva de rentabilidad a vencimiento de la deuda más pronunciada, que favorece a bancos y aseguradoras. De todas formas, en EEUU la política de asequibilidad puede reducir los ingresos y rentabilidad de los bancos", añade.

Las preocupaciones respecto a bonos del Tesoro de EEUU por la imprevisibilidad política se ha manifestado en debilidad del dólar y ascenso del oro. Pero sigue siendo el principal activo libre de riesgo.  El dólar muestra una correlación pequeña, aunque positiva, con las acciones, incentivo para que los inversores extranjeros cubran riesgo cambiario, lo que añade más presión al dólar. La deuda de Japón parece más atractiva. Un nuevo paquete fiscal puede generar preocupaciones sobre su sostenibilidad -supera el 220% sobre PIB y ha llegado a haber liquidación con la rentabilidad a vencimiento a diez años en máximo. Aunque el nivel de deuda nacional es muy alto, hay alto crecimiento nominal del PIB y la mayor parte está en manos nacionales, en alta proporción del Banco de Japón.

Ebury: crecen los riesgos bajistas del yen

Las divisas a nivel mundial soportaron relativamente bien la volatilidad de la semana pasada en los mercados de valores y criptomonedas. Todas las divisas del G10 cerraron la semana con variaciones inferiores al 1 %, salvo la notable excepción del yen. La moneda japonesa registró fuertes caídas durante toda la semana y continuó depreciándose inmediatamente después de las elecciones del domingo, aunque ha recuperado parte del terreno perdido ante la creciente expectativa de una posible intervención por parte de las autoridades niponas. El partido de Takaichi consiguió una mayoría cualificada de dos tercios en la Cámara Baja, lo que le otorga vía libre para implementar su política fiscal expansiva. 

La libra esterlina también se vio presionada por el giro dovish del Banco de Inglaterra. Las divisas que mejor se desempeñaron la semana pasada fueron las latinoamericanas, que siguen liderando el ranking de ganancias en lo que va de año. 

El retraso en la publicación de varios datos económicos estadounidenses, provocado por otro cierre parcial del gobierno, implica que el informe de empleo de enero no se conocerá hasta el próximo miércoles. Por su parte, el IPC de enero se ha pospuesto al viernes. Estos dos indicadores serán el foco principal de la semana y anticipan un entorno de elevada volatilidad en los mercados, ya que rara vez se publican en la misma semana. 

El otro factor clave en el mercado de divisas será la reacción del mercado de bonos a la contundente victoria del PLD en las elecciones japonesas y a la perspectiva de mayores déficits fiscales. Este resultado electoral pondrá a prueba la relativa calma que se había observado recientemente en el mercado de bonos japonés. 

  • EUR: El euro recibió un modesto impulso la semana pasada, ya que el BCE no mostró una preocupación excesiva por la reciente apreciación de la moneda. La reunión transcurrió sin grandes sorpresas: el banco se ciñó al guión previsto y ofreció pocas nuevas pistas sobre el rumbo futuro de la política monetaria. Lagarde subrayó que la política monetaria se encuentra en una «buena posición» y que los riesgos para la inflación y el crecimiento están, en términos generales, equilibrados. Aunque reconoció que el banco está monitoreando el tipo de cambio del euro, restó importancia a su reciente fortalecimiento. La inflación general se redujo al 1,7 %, confirmando que el BCE se ha convertido en el primer banco central del G10 en devolver la inflación a su objetivo del 2 %. Este dato refuerza la confianza de la institución en que puede mantener una postura paciente durante un tiempo prolongado y esperar a que se clarifiquen las tendencias. Los mercados ahora ven mayores probabilidades de que la próxima decisión sea otra bajada de tipos en lugar de una subida, aunque los swaps continúan descontando que no habrá cambios en la política monetaria durante el resto de 2026. 
  1. USD El dólar se ha estabilizado tras un comienzo de año particularmente turbulento. Los aranceles y el deterioro institucional continúan haciendo que la cobertura de riesgos en dólares siga siendo la opción más sencilla y cómoda para los gestores de activos extranjeros. Sin embargo, los datos económicos estadounidenses se han mantenido sólidos y los mercados han digerido con relativa calma el nombramiento de Kevin Warsh —un aliado político de Trump— como sustituto de Jerome Powell al frente de la Fed. Seguimos considerando que Warsh probablemente representa la opción menos mala para presidir el FOMC. La reciente volatilidad y agitación observadas en los mercados de renta variable y criptomonedas han tenido un impacto muy limitado en los mercados de divisas y bonos. Esta relativa calma se pondrá a prueba esta semana con una inusual triple publicación de datos macroeconómicos clave: las ventas minoristas el martes, el informe de empleo de enero el miércoles y el IPC inflación de enero el viernes, para cerrar la semana. 

  2. GBP Los temores sobre la estabilidad del liderazgo de Keir Starmer resurgieron con fuerza la semana pasada a raíz de las repercusiones del escándalo Epstein. Este episodio, combinado con el aparente giro dovish del Banco de Inglaterra, generó una semana complicada para la libra esterlina. Consideramos que la retórica más cautelosa del Comité de Política Monetaria influirá principalmente en el calendario de los recortes de tipos más que en su magnitud total, y que el tipo terminal apenas experimentará variaciones. Actualmente, el mercado anticipa que el próximo recorte se llevará a cabo entre las reuniones de marzo y abril, con alrededor de dos bajadas de tipos ya ampliamente descontadas por los swaps para el conjunto del año. Por otro lado, el tono de los datos económicos ha mejorado en las últimas semanas.En general, creemos que la reciente caída de la libra refleja bastante bien los riesgos asociados a un posible fin del mandato de Starmer. Sin embargo, el riesgo de un giro hacia la izquierda en el Gobierno, especialmente bajo el liderazgo de Angela Rayner en el Partido Laborista, supone un claro riesgo bajista para la libra y los activos británicos en general.
06Feb

""En el caso de apostar por una recuperación del sector creemos que hay que ser muy selectivo en la elección de valores. Pese a la tendencia bajista, todavía existen modelos de negocio resistentes, cuyos fundamentales no se ven tan impactados por la disrupción de la IA", señalan en Ibercaja Gestión.

Miguel Ángel Valero

Toda disrupción tecnológica termina produciendo cambios en la forma en la que vivimos y trabajamos. Como en todo proceso de cambio, aparecen modelos de negocio ganadores, que impulsan la nueva tecnología y se aprovechan de ella para crecer, y perdedores, que terminan desapareciendo o pasando a un segundo plano. En este sentido, la inteligencia artificial (IA) y el desarrollo de agentes está impulsando una narrativa que prevé el fin de los negocios de servicios de Software (SaaS), destaca un análisis de Ibercaja Gestión.

La creciente penetración de la IA, su continua mejora y la previsión de que sea capaz de reemplazar a un elevado número de trabajadores ha provocado un cambio en las expectativas de los inversores. La preocupación se ha acrecentado en los últimos seis meses, provocando grandes caídas en buena parte de los valores cotizados que cuentan con un modelo de negocio centrado en el SaaS.

Los inversores que tienen una visión negativa del sector cuentan con múltiples argumentos que la avalan. En 2024 el sector ha pasado de vivir en un entorno con incontables vientos de cola (nula competencia, expectativa de bajadas de tipos de interés, elevados márgenes e inversores centrados en el largo plazo) a un escenario completamente opuesto, con expectativas de entrada de nuevos competidores, necesidad de sacrificar márgenes para competir con la IA y un cambio en las expectativas de los inversores acerca del valor terminal.

Todo esto se ha visto reflejado en cifras de crecimiento de los ingresos por debajo de lo habitual, con escasas revisiones y una compresión en el múltiplo derivada de la menor seguridad y visibilidad en el crecimiento de los ingresos y la estabilidad de los márgenes.

La lista de riesgos antes no contemplados -ya sea por su baja probabilidad de producirse o porque no existían-,es material. El inversor no solo tiene la obligación de conocerlos, sino que además debe contar con una respuesta definida ante ellos. Dentro de esta lista se incluye:

  • La diferenciación de las plataformas tiende a cero, con aceleración en la tendencia de que toda plataforma es capaz de ofrecer múltiples soluciones.
  • Las empresas que nacen en este nuevo ecosistema con IA ofrecerán un valor enorme a precios más bajos, reduciendo la cuota de mercado de los SaaS actuales.
  • A medida que los agentes de IA realizan más trabajos, el modelo de ingresos basado en el cobro por licencia/trabajador pierde atractivo.
  • Los SaaS actuales se enfrentan a complejidades para evolucionar a un modelo de ingresos distinto y su adopción de la IA es más lenta.
  • Los márgenes se deterioran por una degradación en el poder de fijación de precios y por el mayor coste computacional que necesitan los agentes.
  • El coste de adquisición de los clientes (CAC) se incrementará por un cambio en los usos de internet, a medida que crece el uso de los LLM.

El mercado es un agregador de expectativas que pone en precio los riesgos al alza y a la baja de forma veloz. De este modo, la negatividad de los inversores se ha trasladado a una caída de los múltiplos de valoración. La valoración por múltiplos suele ser el reflejo de dos factores:

  • las expectativas acerca de la capacidad decrecimiento
  • y la incertidumbre -o el riesgo- a la que se expone el inversor.

La compresión actual del múltiplo promedio de las compañías del sector refleja los riesgos. En los últimos meses, se ha producido una convergencia entre el múltiplo del promedio de las compañías de SaaS y el resto del índice SPX. En el gráfico se observa como el SaaS ha vuelto a su promedio histórico de x24 veces los beneficios de los próximos 12 meses, mientras que el mercado en su conjunto se encuentra en máximos, cotizando a x21 veces.

El cambio de narrativa ha afectado negativamente a las empresas de SaaS, pero ha fortalecido las valoraciones del sector de semiconductores. Históricamente el sector del software ha cotizado con una prima de valoración frente a los semiconductores, por las mayores fortalezas y expectativas de crecimiento. Desde el lanzamiento de Chat GPT, esta prima ha pasado a ser negativa y se encuentra en mínimos de los últimos 20 años.

"Es pronto para ver una recuperación, pero buen momento para tomar posiciones en compañías sólidas cuyos fundamentales no se han visto tan deteriorados. Tras las caídas experimentadas durante los últimos meses muchos inversores se preguntan si hemos tocado mínimos. Por valoraciones ya hemos visto que los niveles actuales son atractivos, pero también es cierto que el paradigma actual es diferente. Por ahora, es difícil saber si estamos ante una equivocación del mercado en la valoración o ante una trampa de valor. El sentimiento de los inversores se mantiene en mínimos, pero un cambio de narrativa -como el que vimos con Google a mediados de 2025- podría resultar en una revalorización rápida de estas compañías", explican en Ibercaja Gestión.

"En el caso de apostar por una recuperación del sector creemos que hay que ser muy selectivo en la elección de valores. Pese a la tendencia bajista, todavía existen modelos de negocio resistentes, cuyos fundamentales no se ven tan impactados por la disrupción de la IA. En este sentido, creemos que tiene más sentido analizar las empresas desde una visión bottom-up (de la micro a la macro) para llegar a detectar las oportunidades. Ante la amenaza actual, preferimos estar expuestos a esos SaaS que se dirigen a sectores regulados, con un alto coste de error para el cliente y con un ciclo de adopción largo. Estas características aumentan la defensividad delos negocios y ralentizan una posible caída en las ventas. Por otro lado, preferimos aquellos Software con una complejidad técnica elevada, que ofrecen beneficios de estar integrados en una única plataforma y tienen la propiedad de los datos", concluyen.

Banca March: la  IA como motor de crecimiento económico

Los avances tecnológicos son una fuente de disrupción, pero también el principal motor del crecimiento económico. Así ocurrió durante la revolución industrial, la electrificación de los años 20 – llegando al 68% de los hogares estadounidenses en tan solo una década–, o el desarrollo de internet, periodos en los que la enorme inversión supuso un destacado impulso de la productividad. A pesar de las fortísimas inversiones que actualmente se están llevando a cabo, equivalentes a un 7% del PIB norteamericano, "no nos encontramos en niveles desproporcionados si tenemos en cuenta la tendencia histórica de inversión en tecnología e I+D. De hecho, la variación de la inversión como porcentaje del PIB fue mucho mayor en otros ciclos previos de progreso tecnológico, como la minería en Australia a comienzos del milenio (+5,1 puntos desde 2005 a 2012), o el petróleo en EE.UU. en los 70’ (+1,5 puntos)", señala el House View de Banca March.

Hoy en día, la inversión agregada supone un 27% del flujo de caja mientras que, en el año 2000, llegó a alcanzar el 90%. Es fundamental tener en cuenta que las actuales inversiones se están abordando con mucha menos deuda que en el pasado. Dentro de los hiperescaladores –grandes proveedores globales de servicios y computación en la nube– hay compañías como Alphabet que, aunque están destinando a inversión la mitad de su flujo de caja, no tienen deuda neta. Otros, como Microsoft, Meta o incluso Amazon, tienen una deuda neta contenida respecto a sus beneficios que se sitúa ampliamente por debajo de las 1,6x del promedio de compañías que componen el S&P 500.

En cualquier caso, por más que se vayan a extender las inversiones en IA y que la deuda esté contenida, la visión de los expertos de Banca March para 2026 es que hay que continuar “ampliando el espectro de inversión”. No debemos limitarnos exclusivamente a los hiperescaladores, los desarrolladores de código o a las compañías de semiconductores porque la ola de destrucción creativa generará ganadores adicionales en esta revolución tecnológica. 

Como ejemplo, los centros de datos necesarios para ofrecer más capacidad de computación necesitarán grandes redes de conexión, compañías de infraestructuras, energía y agua. Simplemente por tener una referencia del tipo de cambio al que nos enfrentamos, la demanda de electricidad para abastecer a los centros de datos en EE.UU. en el año 2030 supondrá un 20% del total estadounidense y a nivel mundial alcanzará consumos equivalentes a los que actualmente soporta la India –tercer mayor consumidor del mundo con más de 1.500 millones de habitantes–. En conclusión, la evidencia es clara: la inversión asociada a la ola tecnológica, lejos de agotarse, está entrando en una frase más profunda y transversal con implicaciones estructurales para un número creciente de sectores. 

Tras los resultados presentados por Amazon el 5 de febrero, es evidente que las grandes tecnológicas volverán a acelerar su inversión en centros de datos e inteligencia artificial en 2026. En esta ocasión, el gigante del comercio electrónico anticipó que destinará 200.000 millones$ a infraestructura de centros de datos, chips y equipamiento, abarcando no solo proyectos vinculados con la IA, sino también otras áreas como su división aeroespacial o la robótica aplicada a la logística. La compañía espera que este esfuerzo inversor le permita consolidar su liderazgo en el mercado de servicios en la nube a través de Amazon Web Services (AWS), cuyos ingresos crecieron un 24%, el mayor avance de los últimos tres años.

Al igual que los directivos de Microsoft y Alphabet, el CEO Andy Jassy considera que el actual escenario representa una oportunidad excepcional y observa una demanda de capacidad computacional que continúa estando por encima de la oferta disponible. Este contexto explica el incremento de la inversión en un 50% con respecto al año anterior.

Si agregamos las inversiones previstas para este ejercicio por los cinco principales hiperescaladores —Meta, Amazon, Alphabet, Microsoft y Oracle—, la cifra asciende a 670.000 millones$, frente a los algo más de 500.000 millones estimados antes de las presentaciones de resultados. En definitiva, el volumen de inversión sigue creciendo ante una demanda de computación que no da muestras de desaceleración. Las grandes tecnológicas mantienen una estrategia alineada y un objetivo claro: no quedarse atrás en el desarrollo, despliegue y soporte de la inteligencia artificial. Sin embargo, el mercado sigue escéptico en la capacidad de rentabilizar estas inversiones y continuó castigando al sector tecnológico. 

The Trader: la IA ya no es Software, es infraestructura

En el Foro de Davos se dijo en voz alta algo que los mercados empiezan a asumir en silencio: la IA ya no es Sofware, la IA es infraestructura. La inteligencia artificial no es una moda tecnológica, sino el mayor despliegue de infraestructuras de la historia moderna. La frase la pronunciaba el CEO de Nvidia, Jensen Huang, quien puso cifra al fenómeno: 85 billones$ en 15 años destinados a energía, chips, centros de datos y fábricas de IA. No lo hizo como previsión o visión futurista, sino como confirmación de lo que ya está en marcha. El mercado reaccionó con fuerza porque esta vez el relato es tangible.

La IA no empieza en una app ni en un modelo matemático. Empieza mucho antes:

  • Energía y generación eléctrica
  • Redes y capacidad de transporte
  • Chips y fabricación avanzada
  • Centros de datos, suelo, refrigeración
  • Infraestructura cloud
  • Y solo al final, la capa de aplicaciones

Cuando todo ese 'pastel de capas' tiene que construirse y operarse, lo que aparece no es un ciclo tecnológico, sino un cambio de régimen económico. Si el capital sigue comprometiéndose a esta escala, la IA deja de ser una historia de productividad digital y pasa a convertirse en infraestructura básica, al nivel de la electricidad, las carreteras o las telecomunicaciones.

Este despliegue, explicaban en el Foro de Davos, no destruye empleo: elimina tareas. La IA libera tiempo y amplía capacidades en sanidad, industria o servicios financieros, desplazando el trabajo desde la ejecución mecánica hacia el propósito, o dicho de otro modo, la automatización libera tiempo para que las personas hagan mejor aquello que realmente aporta valor.

Este despliegue está teniendo, además, una consecuencia poco comentada: la IA está impulsando una reindustrialización silenciosa. La demanda ya no es solo de ingenieros de software, es de electricistas, técnicos de redes, obreros de construcción, fontaneros, diseñadores industriales, arquitectos y operadores de centros de datos entre otros. La economía digital vuelve a necesitar mundo físico. Y eso explica por qué los grandes inversores no están tratando este momento como una burbuja, sino como una fase larga, desigual y estructural de construcción.

Si hay una idea clave que se repite en todo el discurso del Foro de Davos es que el mayor beneficio económico llegará en la capa de aplicaciones: sanidad, industria, servicios financieros, logística, robótica, educación, donde por primera vez los modelos son lo suficientemente buenos como para construir negocios encima. No es casualidad que el capital riesgo esté fluyendo de forma masiva hacia empresas nativas de IA.

"La pregunta incómoda hoy no es si hay una burbuja. La pregunta es otra: ¿y si el riesgo es quedarse fuera de la mayor inversión estructural de las próximas décadas? Nadie duda de si cambiará el mundo. Eso ya está ocurriendo. Lo que ahora inquieta a los expertos el momento en el que una tecnología deja de ser una herramienta y se convierte en infraestructura (como la energía o las finanzas), también se convierte en poder. Y el poder, si no se regula, no desaparece: se concentra", señala en The Trader  el analista Pablo Gil

Mustafa Suleyman: una ola de poder sin precedentes

En The Coming Wave, la Ola que viene, Mustafa Suleyman, cofundador de DeepMind, aborda el gran dilema tecnológico del siglo XXI: la inteligencia artificial y la biología sintética avanzan más rápido que nuestra capacidad para gobernarlas. El libro publicado por Debate sostiene que no estamos ante una innovación más, sino ante una ola de poder sin precedentes, comparable a la Revolución Industrial, pero mucho más rápida y difícil de contener. La tecnología ya no solo impulsa productividad: redistribuye poder, amplificando lo que individuos, empresas y Estados pueden hacer.

Suleyman no adopta un tono apocalíptico ni optimista. Reconoce el enorme potencial económico y social de la IA, pero advierte que, sin reglas claras, coordinación global y responsabilidad institucional, el riesgo no es el colapso tecnológico, sino la desestabilización política, económica y social. Es un libro incómodo con una conclusión clave, la ola no se puede detener, pero sí gobernarse. 

Morgan Stanley: las empresas británicas han  perdido el 8% del empleo por la IA

En este sentido, el Reino Unido se ha convertido en el primer gran laboratorio donde la inteligencia artificial empieza a mostrar su cara más incómoda. No por falta de avances tecnológicos, sino por la velocidad a la que esos avances se están traduciendo en destrucción neta de empleo.

Según un estudio de Morgan Stanley, las empresas británicas han registrado en los últimos doce meses una pérdida neta de empleo del 8% atribuible directamente a la adopción de IA. Es la cifra más elevada entre las principales economías desarrolladas y duplica la media internacional. Alemania, EEUU, Japón o Australia están lejos de ese impacto.

Lo llamativo es que el problema no es la productividad. Las empresas británicas que han incorporado IA reconocen mejoras medias del 11,5%, prácticamente idénticas a las observadas en EEUU. La diferencia está en la reacción empresarial. Mientras en EEUU la ganancia de eficiencia se ha acompañado de creación de nuevos puestos, en Reino Unido se ha optado por recortar plantilla o no reemplazar vacantes.

Este fenómeno no llega en un buen momento. La economía británica ya venía lastrada por bajo crecimiento, costes laborales al alza, subidas del salario mínimo y mayores cotizaciones sociales. El resultado es un mercado laboral tensionado, con despidos al ritmo más rápido desde 2020 y una tasa de paro en máximos de casi cinco años.

La IA está afectando especialmente a empleos de 'cuello blanco' y perfiles cualificados. Desde el lanzamiento de ChatGPT en 2022, las vacantes en ocupaciones expuestas a la automatización (desarrolladores, consultores, servicios profesionales o IT) han caído un 37%, frente a un 26% en el resto de los sectores. No hablamos de trabajos precarios, sino de la base tradicional de la clase media urbana.

El impacto es aún más duro entre los jóvenes. Muchos de los puestos recortados son empleos de entrada, aquellos que permiten acumular experiencia y progresar dentro de una empresa. La tasa de paro juvenil ha subido hasta el 13,7%, el nivel más alto desde la pandemia, y crece más rápido que el desempleo general. La IA está cerrando la puerta de acceso antes incluso de que los trabajadores puedan demostrar su valor.

La paradoja es evidente. Instituciones como el Banco de Inglaterra y la oficina presupuestaria británica señalan que la IA podría elevar el crecimiento de la productividad hasta 0,8 puntos en la próxima década, mejorando el nivel de vida y las cuentas públicas. El potencial está ahí. El problema es el reparto de sus beneficios… y de sus costes.

El caso británico es una advertencia para Europa. La IA no destruye empleo por sí sola. Lo hace cuando se introduce en economías con bajo crecimiento, márgenes estrechos y empresas más preocupadas por sobrevivir que por reinventar su modelo productivo. Si la eficiencia solo sirve para recortar costes y no para crear nuevas oportunidades, la tecnología deja de ser progreso y se convierte en un acelerador de desigualdad. La pregunta ya no es si la IA cambiará el mercado laboral, sino qué países sabrán convertirla en crecimiento inclusivo y cuáles pagarán el precio de hacerlo mal y deprisa.

investing.com: Amazon deberá hacer más hincapié en la eficiencia

Thomas Monteiro, analista senior en investing.com, señala: "Los últimos resultados financieros de Amazon ponen de relieve la rapidez con la que el ciclo de inversión en IA está poniendo a prueba los balances de las grandes empresas tecnológicas. Si bien la decepcionante reacción general del mercado no es una sorpresa en sí misma, especialmente en un mercado que se ha mostrado implacable con los grandes errores tecnológicos, el alcance de las pérdidas en ambos lados del balance sin duda es motivo de alarma".

Para Amazon, este trimestre deja claro que la escala de la IA ya no es una cuestión de ambición, sino de resistencia del balance. Por un lado, la combinación del debilitamiento de la demanda de los consumidores, principalmente en los segmentos de ingresos bajos y medios, y las presiones sobre los precios derivadas de las continuas repercusiones de los aranceles ha creado una situación difícil para el negocio tradicional de Amazon de cara al resto de 2026, especialmente en lo que respecta a los márgenes.

Por otro lado, los continuos retos competitivos en el ámbito de la nube, observados a lo largo de esta temporada de resultados, están empezando a sembrar dudas sobre la suposición del mercado de que Amazon podrá seguir ampliando masivamente el crecimiento de AWS gracias a unos vientos favorables en gran medida incrementales. Aunque la trayectoria a largo plazo sigue siendo alcista para AWS, estas cifras indican que la empresa tendrá que realizar un gran gasto en infraestructura. 

Mantener un crecimiento trimestral del 20% no será barato. A medida que la competencia sigue aumentando tanto el CapEx como el OpEx, duplicando lo que ahora parece ser un ciclo sostenido de inflación a largo plazo de la infraestructura de IA en lugar de una fase de aceleración temporal, la capacidad de generar un flujo de caja libre creciente a partir de ofertas ya monetizadas y operativas se ha convertido en el campo de batalla clave para las grandes tecnológicas. "En este contexto, es posible que Amazon tenga que hacer mayor hincapié en la eficiencia. También es posible que tenga que recurrir a sus sustanciales reservas de efectivo más pronto que tarde", añade.

UBS: las tendencias estructurales de la IA siguen intactas

El UBS CIO Daily subraya que la volatilidad del mercado no descarrila las tendencias estructurales: "Los inversores que se centran en los movimientos de valores individuales pueden sentirse inquietos ante la avalancha de resultados empresariales publicada en los últimos días. Creemos que esta volatilidad en el comportamiento de las acciones pone de relieve la necesidad de diversificación. Igualmente importante es que los detalles de estos resultados recientes sugieren que las tendencias estructurales de la inteligencia artificial, el envejecimiento demográfico y la electrificación siguen intactas. Seguimos esperando que la innovación transformacional sea un motor clave de la rentabilidad de los mercados de renta variable en los próximos años":

  • Los mercados están premiando a las compañías que pueden demostrar beneficios financieros tangibles derivados de la IA.
  • Los productos y servicios que favorecen vidas más largas, más sanas y más activas deberían beneficiarse de los cambios demográficos globales.
  • El aumento de la demanda mundial de energía y de infraestructuras de red debería impulsar un gasto sostenido.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos la visión de que los cambios estructurales en la IA, las infraestructuras energéticas y la atención sanitaria transformarán industrias y ampliarán los beneficios globales, y esperamos que las oportunidades alineadas con estas temáticas ofrezcan un crecimiento estructural sólido y duradero, que vaya mucho más allá de la volatilidad de corto plazo de los mercados".