30Jul

Para desarrollar una IA de confianza y no depender de los hiperescaladores de EEUU, es necesaria una infraestructura que garantice la seguridad, la transparencia y el control desde el primer momento, advierte Holger Pfister, vicepresidente para la región DACH en SUSE.

Miguel Ángel Valero

El 2 de agosto entran en vigor disposiciones clave de la AI Act en la Unión Europea, como las obligaciones de transparencia y etiquetado, así como los requisitos para los proveedores y operadores de sistemas de IA de alto riesgo. "Hoy ya no nos preguntamos si necesitamos una regulación sobre la IA, sino: ¿sobre qué infraestructura podemos aplicar de forma fiable esas normas?", señala Holger Pfister, vicepresidente para la región DACH en SUSE. Para desarrollar una IA de confianza, es necesaria una infraestructura que garantice la seguridad, la transparencia y el control desde el primer momento. Requisitos como la trazabilidad, la seguridad de los datos o la capacidad de auditoría no pueden cumplirse únicamente a nivel de la aplicación; deben estar integrados en toda la infraestructura tecnológica y de nube. Quien no controle la infraestructura difícilmente podrá cumplir de forma sostenible con las exigencias regulatorias de la IA.

Por ello, el AI Act también se convierte en un impulso para la soberanía digital y complementa la reciente propuesta legislativa presentada por la Comisión Europea: el EU Cloud and AI Development Act (CADA). En este contexto, la soberanía digital no significa aislamiento, sino libertad de elección, interoperabilidad y la capacidad de tomar decisiones tecnológicas de forma independiente y con una visión a largo plazo, en función de los propios intereses. 

Los estándares abiertos y el software de código abierto desempeñan un papel fundamental en este proceso. Aportan transparencia, evitan la dependencia de soluciones propietarias de los grandes hiperescaladores y permiten innovar sobre una base sólida y preparada para el futuro. Estas experiencias ponen de manifiesto una tendencia que va mucho más allá de proyectos concretos: el debate sobre la inteligencia artificial no puede centrarse únicamente en los modelos, las aplicaciones y la regulación. La verdadera cuestión estratégica es sobre qué infraestructura operarán las empresas europeas su IA en el futuro. Porque es precisamente ahí donde se decidirá si la innovación, el cumplimiento normativo y la resiliencia pueden ir de la mano de forma sostenible.

"Por ello, el AI Act es mucho más que una regulación. Es un mandato para construir el futuro digital de Europa sobre una base tecnológica sólida. Las infraestructuras abiertas, soberanas y resilientes para la nube y la inteligencia artificial no solo crean las condiciones necesarias para desarrollar una IA conforme a la normativa, sino que también refuerzan la capacidad de innovación, la competitividad y la independencia digital. Europa tiene la oportunidad de demostrar que la confianza y la innovación no son conceptos opuestos, sino complementarios", concluye Holger Pfister.

Substrate AI crea una Socimi para sus centros de datos e infraestructuras de IA

Substrate AI, compañía española especializada en IA y tecnologías avanzadas, anuncia la constitución de AI european infrastructure Socimi, vehículo especializado para desarrollar los proyectos de infraestructura necesarios para la expansión de su ecosistema de IA, empezando por su proyecto de Talavera de la Reina. La nueva sociedad permitirá separar la gestión de los activos inmobiliarios asociados a las infraestructuras tecnológicas del negocio operativo de IA, creando una estructura más eficiente para abordar proyectos de AI como centros de datos, instalaciones de computación avanzada y otros activos estratégicos y permitiendo la entrada de inversores interesados en aprovechar las rentabilidades que se obtienen del alquiler de estas infraestructuras de IA.

Entre los inversores de la SOCIMI se encontrará Substrate AI lo que demuestra su confianza en este nuevo vehículo que asumirá el desarrollo, adquisición, promoción y gestión de los activos inmobiliarios necesarios para la construcción de las infraestructuras, mientras que Substrate AI continuará centrando su actividad en el desarrollo tecnológico, la operación de su plataforma de inteligencia artificial y la prestación de servicios basados en IA a través de su ecosistema Serenity.

Esta SOCIMI cuenta con Gómez-Acebo & Pombo como Asesor Legal, Armanext como Asesor Registrado y Link Securities SV como entidad agente y colocador.

"Con este paso iniciamos, con un vehículo de Real State, el despliegue de la infraestructura de Substrate AI con Talavera de la Reina como proyecto insignia. Esta infraestructura dará soporte a nuestros clientes con un enfoque a la venta de tokens generados con nuestros LLM Orion, y no a la venta de computación/ hora que consideramos que no aporta valor añadido y se está convirtiendo en una commodity", apunta Lorenzo Serratosa, CEO de Substrate AI.

La constitución de la socimi representa un paso estratégico dentro del plan de expansión de Substrate AI, reforzando su apuesta por la creación de infraestructuras propias que permitan responder a la creciente demanda de capacidad de computación, almacenamiento y servicios avanzados de IA.

Fresno: la IA ahorra 5 horas de trabajo al día

La implantación de Microsoft 365 Copilot en Fresno, consultora especializada en el ámbito social que trabaja con administraciones públicas, organizaciones sociales y otros actores para impulsar la transformación social mediante estrategias, políticas públicas y proyectos innovadores basados en evidencias, ha contado con el acompañamiento de Prodware Group, multinacional europea de transformación digital y soluciones basadas en IA. Junto con Prodware, Fresno diseñó un enfoque estructurado que combinó tecnología, formación práctica y acompañamiento continuo para incorporar Microsoft 365 Copilot en los flujos de trabajo diarios.

La herramienta —que combina grandes modelos de lenguaje (LLM) con Inteligencia Artificial generativa y los datos propios de cada organización— se integró de forma nativa en aplicaciones como Word, Excel, Outlook, Teams, SharePoint y OneDrive, sin que los equipos tuvieran que cambiar de entorno de trabajo. Copilot actúa soasí como un asistente virtual que facilita la generación de contenidos, el análisis de información, la automatización de procesos y la gestión del conocimiento.

“La implantación de Microsoft 365 Copilot ha supuesto un punto de inflexión en nuestra forma de trabajar. Hemos pasado de un uso más tradicional de las herramientas digitales a integrar la IA totalmente en nuestros procesos diarios, lo que nos ha permitido ganar agilidad, mejorar la calidad de nuestro trabajo y dedicar más tiempo a las tareas que realmente aportan valor a nuestros clientes y proyectos”, explica Alia Chahin, directora de Transformación Estratégica y Sostenibilidad en Fresno.
Resultados tangibles desde la primera semana

El proyecto ha dejado resultados concretos desde el primer momento: activación del 100% de los usuarios desde la primera semana y un crecimiento del 51% en el uso de la herramienta en solo siete días, pasando de 1.409 a 2.124 prompts. El 85% de los usuarios se mantiene activo, lo que refleja una adopción sólida y sostenida en el tiempo. En el día a día, los equipos han empezado a automatizar tareas recurrentes —redacción de documentos, preparación de presentaciones, gestión del correo electrónico—, liberando tiempo para el análisis, la toma de decisiones y el desarrollo de propuestas estratégicas, con una mejora en la consistencia y calidad de los entregables. El 64% de los usuarios reporta ahorros de entre 1 y 5 horas en sus tareas diarias, especialmente en generación de contenidos (96%), búsqueda y síntesis de información (82%) y preparación de reuniones (54%). La satisfacción del cliente se sitúa por encima de 4,3 sobre 5, con un 100% de asistencia a las sesiones formativas.

Según Chus Llorente, directora general de Negocio de Prodware, “la IA no es solo una tendencia tecnológica, sino una oportunidad real para transformar la manera en que las organizaciones trabajan y generan valor. El proyecto realizado junto a Fresno es un claro ejemplo de cómo Microsoft 365 Copilot puede integrarse de forma natural en el día a día de los equipos, impulsando su productividad y facilitando una toma de decisiones más ágil y basada en información”.

Precisamente, Microsoft batió las previsiones en su cuarto trimestre fiscal con un beneficio por acción de 4,74$ e ingresos de 90.010 millones, frente a los 4,24 dólares y 87.610 millones esperados. Azure disparó sus ventas un 43%, superó los 100.000 millones anuales, y Microsoft Cloud facturó 59.300 millones, un 27% más. Satya Nadella destacó que Microsoft 365 Copilot ya supera los 30 millones de licencias de pago, mientras el mercado sigue pendiente del gasto en lA.

Meta no convence por el fuerte gasto en IA

La guía de Meta Platforms no convence ya que espera ingresos de entre 61.000 millones y 64.000 millones, por debajo de lo esperado. El beneficio neto bajó un 14% , hasta 15.800 millones, mientras los gastos se dispararon un 55%. Mark Zuckerberg defendió el fuerte gasto  y elevó el suelo del capex para 2026 hasta 130.000 millones$. Thomas Monteiro analista senior de Investing.com sobre los resultados de Meta en el T2 2026Resultados de Meta T2 2026: Thomas Monteiro, analista senior en Investing.com, subraya que "el informe de Meta repite lo que vimos con Alphabet y Tesla la semana pasada: fuerte crecimiento de ingresos, pero un gasto que crece aún más rápido. El mercado está reajustando el precio ante un deterioro en las perspectivas de flujo de caja libre, y en un entorno de mayor costo de capital, eso no cae bien".

Para poner en contexto, el pequeño flujo de caja libre positivo de este trimestre probablemente sea el pico antes de que el ciclo de inversión lo empuje a la baja, posiblemente a terreno negativo el próximo año. Incluso dejando de lado los cargos únicos legales y de indemnizaciones, los márgenes están presionados por el costo de la propia expansión, con la depreciación subiendo el  46% y el gasto en I+D subiendo el 65% por la contratación para Superintelligence, ambos creciendo más rápido que los ingresos. Las propias proyecciones de Meta coinciden, al elevar el límite inferior de su guía de gastos y ajustar levemente al alza su tasa impositiva.

La combinación de financiamiento también está cambiando, y no de forma positiva. Meta emitió casi 25.000 millones$ en deuda este trimestre y no recompró acciones, una reversión respecto a los 10.000 millones que devolvió hace un año, lo que deja que el negocio publicitario cargue con el gasto hasta que lleguen los retornos de la IA. La verdad más dura es que incluso una publicidad sólida no alcanza dado el panorama de gastos. Los ingresos crecieron el 27% con los precios subiendo el 12% gracias a una mejor segmentación con IA, pero el gasto crece todavía más rápido, por lo que el negocio central ya no logra seguirle el ritmo a la expansión que financia. "Dadas las circunstancias, no me sorprendería ver a Zuckerberg recurrir a un nuevo 'año de eficiencia', esta vez apuntando al gasto en IA", apunta el experto de Investing.com.

El software de cadena de suministro se sale del guion. Manhattan Associates se dispara un 25% en el Nasdaq tras batir objetivos de beneficios y de ingresos en el segundo trimestre y subir las previsiones de todo el año. En cambio, Vertiv, que hizo lo mismo (superar beneficios e ingresos) cae el 16%, porque el crecimiento orgánico se quedó en el 17,8% cuando se esperaba el 23,6%. En la infraestructura de IA no basta con crecer, hay que hacerlo mucho.

Dos problemas para la IA: la energía nuclear y la deuda

La industria calcula que revivir la energía nuclear y construir los reactores necesarios para satisfacer la demanda energética de la IA y de los  centros de datos exige 250.000 millones$ anuales de inversión. Es el precio que hay que pagar para que los servidores de Microsoft, Google o Amazon puedan entrenar modelos sin quedarse a oscuras ni quemar carbón. El cuello de botella de la IA ya no es conseguir los chips de Nvidia, sino encontrar dónde enchufarlos. Las tecnológicas están firmando cheques en blanco para asegurarse megavatios a décadas vista. Y claro, el dinero fluye directo hacia todo el ecosistema nuclear. Hay una fiesta montada en los proveedores del sector. Mineras de uranio, empresas de ingeniería que levantan las plantas y las utilities reguladas son las que van a cobrar esa cuenta milmillonaria.

Por otra parte, las grandes tecnológicas emiten deuda a un ritmo récord para financiar la IA y ya pagan yields cada vez más altos. Hasta hace poco, a las grandes tecnológicas les regalaban el dinero. Pero la fiesta del crédito barato se está acabando justo cuando más lo necesitan. Las gigantes de la IA están emitiendo bonos a un ritmo histórico para poder pagar sus faraónicos centros de datos. El problema es que el inversor de renta fija ya no se fía a ciegas y se ha puesto selectivo: les están exigiendo yields (rendimientos) cada vez más altos para prestarles esos miles de millones. 

El bono corporativo pide más prima de riesgo. Si financiarse cuesta más caro, el retorno final de esos mastodónticos proyectos de IA baja. Y si los números no salen, el mercado castiga a las acciones de los que más se apalancan. El coste del capital importa, y mucho. Vigila los márgenes de crédito de los grandes hyperscalers (Amazon, Microsoft, Google). Si la deuda se encarece, su margen de error en la IA se reduce al mínimo.

16Jul

La Reserva Estratégica de Petróleo de EEUU cae a su nivel más bajo en casi 40 años. Es el colchón que el país guarda para emergencias, y llega medio vacío justo cuando vuelven los conflictos a Oriente Medio.

Miguel Ángel Valero

Cuando todo el mundo está comprado hasta las cejas, empieza el nerviosismo. Eso es justo lo que asoma en la última encuesta de gestores de Bank of America. El dinero que los grandes fondos guardan sin invertir, su caja, ha caído al 3,6% de lo que gestionan, desde el 4,1%. Muy cerca del mínimo de este siglo. Bank of America tiene una regla sencilla: cuando esa caja baja del 4 por ciento, salta una señal de venta. ¿El motivo? Si los gestores ya han metido casi todo en Bolsa, no les queda pólvora para seguir comprando y empujar los precios. 

La encuesta, hecha entre 181 gestores que mueven 484.000 millones$, muestra además el ánimo más alcista desde febrero: un récord del 54 por ciento no ve recesión. Y el histórico avisa. En las 16 veces anteriores que la caja bajó a este nivel desde 2002, la Bolsa mundial cayó de media un 1% en las dos semanas siguientes. Por tanto es una señal táctica de cautela, no de pánico. Con el optimismo tan disparado y la caja tan vacía, cualquier susto se amplifica. Si vas cargado de renta variable, y sobre todo de tecnológicas de alto vuelo, toca revisar riesgos, no perseguir el último rally.

Mientras, otro dato preocupante: la Reserva Estratégica de Petróleo de EEUU cae a su nivel más bajo en casi 40 años. Es el colchón que el país guarda para emergencias, y llega medio vacío justo cuando vuelven los conflictos a Oriente Medio. Menos margen de maniobra si el crudo se dispara: atención al petróleo y a las energéticas.

Porque las hostilidades continúan en el estrecho de Ormuz, con nuevos ataques por ambas partes y escasa visibilidad sobre el avance de las negociaciones. No obstante, Trump señaló que una ciudadana estadounidense encarcelada por el régimen iraní ha sido liberada, agradeciendo públicamente este gesto. 

El tránsito marítimo se mantiene en torno al 10% del volumen habitual y, aunque no ha regresado a una situación de bloqueo total, sigue estando lejos de una normalización. Las compañías navieras están comenzando a recomendar a sus flotas que eviten la ruta por Omán.

Además,  Trump presiona a las empresas de defensa para disparar la producción de armamento. Las guerras de Ucrania y Oriente Medio han vaciado los almacenes de misiles de EEUU. Y Trump quiere rellenarlos ya. En una cumbre de defensa en Pensilvania, el presidente apretó a los jefes de la industria para acelerar la fabricación de misiles, barcos, helicópteros y drones. El Pentágono está usando contratos a largo plazo para atraer inversión privada, unos 20.000 millones, en armas de alta demanda como los Patriot. Lockheed va a triplicar la producción de interceptores Patriot y se llevó un contrato de sistemas THAAD de hasta 35.000 millones a siete años; RTX se embolsó casi 400 millones en misiles AMRAAM. 

Pero montar fábricas de armas no es abrir un grifo. Los expertos calculan de dos a cuatro años para reponer inventarios. El dinero y los pedidos están; la capacidad, todavía no. Sobre la mesa, además, un presupuesto de defensa de 1,5 billones para 2027, pendiente del Congreso. Viento de cola estructural para el sector de defensa. Lockheed, RTX y General Dynamics tienen cartera de pedidos para años, no para meses. Es de los pocos sectores donde la demanda la garantizan los gobiernos, no el consumidor.

Los resultados de la IA 'pasan' de Ormuz

Todo esto no afecta al inicio de la temporada de resultados, que está siendo muy positivo. En EEUU, los grandes bancos han sorprendido favorablemente, mientras que las empresas que conforman la base de la cadena de valor de los semiconductores también han presentado cifras sólidas. 

ASML anunció en sus resultados una revisión al alza de sus previsiones de ventas para este año, situándolas entre 43.000 millones€ y 45.000 millones, frente a los 39.500 millones que estimaba el consenso de mercado. Además, registró un crecimiento del beneficio del  27 % interanual y mantiene márgenes netos superiores al 30%. 

Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) ha registrado un crecimiento de las ventas del 36 %, márgenes netos del 55 % —los más altos de su historia— y ha señalado que la demanda sigue mostrando fortaleza. Como consecuencia, ha elevado sus previsiones de inversión para este ejercicio hasta los 64.000 millones$, 4.000 millones más de lo previsto a comienzos de año. También incrementará su inversión en EEUU en otros 100.000 millones durante los próximos años.

Aehr Test Systems, una empresa de pequeña capitalización que fabrica equipos para testar chips, se disparó en Bolsa tras presentar una cartera de pedidos récord y prometer que triplicará ingresos montada en la ola de la IA.

3M se alía con Microsoft para meter su tecnología en los centros de datos de IA. Una centenaria de los Post-it y el papel de lija, subida a la ola de la IA. Suena raro, pero tiene toda la lógica. Microsoft Azure será el primer gran proveedor de nube en usar la fibra óptica de 3M, Expanded Beam Optical, resistente al polvo. unos cables especiales que permiten montar los centros de datos de IA más rápido y con menos fallos. A cambio, 3M usará las herramientas de IA de Microsoft para automatizar su propia casa, desde comprobar el crédito de un cliente hasta perseguir facturas atrasadas. Microsoft acelera sus centros de datos y 3M se moderniza por dentro.

La industria de toda la vida, la que fabrica cosas físicas, buscando enchufarse al negocio que más dinero mueve ahora. El mercado aplaudió el movimiento y la acción subió un 2,5% en la apertura. Es otra prueba de que el gasto en infraestructura de IA no afloja, y de que ya no solo llena los bolsillos de Nvidia y los chips. Cada proveedor que entra en la cadena, materiales, fibra, refrigeración, se recalifica y se dispara en Bolsa.

Alibaba sube en Bolsa el 5% tras apuntarse a la fiesta de Apple. Será su socio en el despliegue de Apple Intelligence en China, después de que el servicio superara el gran obstáculo regulatorio en el país.

UBS: los beneficios de las empresas del S&P 500 crecerán el 28%

El ciclo de inversión en IA seguirá desplegándose durante los próximos trimestres, una noticia muy positiva para la inversión en Bolsa. La tensión en Ormuz no debería eclipsar una realidad cada vez más evidente: nos encaminamos hacia otro trimestre de crecimiento de beneficios a doble dígito a ambos lados del Atlántico (+24% en EEUU y +15% en Europa).  Cualquier corrección de mercado motivada por tensiones en Ormuz será una oportunidad dentro de un ciclo de capex que sigue mostrando una notable solidez.

Las acciones estadounidenses avanzaron por segundo día consecutivo el miércoles 15 de julio, después de que el dato del Índice de Precios de Producción de EEUU, más suave de lo esperado, ofreciera un nuevo alivio a los inversores preocupados por la inflación y el endurecimiento de la política de los bancos centrales. Aun así, Irán y EEUU continuaron intercambiando ataques, y se reanudó el bloqueo naval estadounidense a todo el tráfico marítimo iraní hacia y desde sus puertos y zonas costeras.

Para la renta variable, esto significa que, aunque la dinámica geopolítica pueda provocar retrocesos coyunturales, los resultados empresariales deberían seguir siendo el principal motor del rendimiento durante el resto del año. De hecho, con la temporada de resultados del segundo trimestre en EEUU arrancando con sólidas sorpresas positivas, "esperamos otra ronda de resultados fuertes en las próximas semanas. Prevemos que el crecimiento de los beneficios del S&P 500 se acelere hasta alrededor del 28% en el periodo de tres meses, y los 11 sectores del mercado parecen encaminados a reportar un aumento de beneficios. La inversión en infraestructura de IA se mantiene sólida. Las condiciones de negocio en los sectores cíclicos están mejorando. El gasto de los consumidores sigue siendo sólido", explican  en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que el fuerte crecimiento de los beneficios en todos los sectores debería seguir impulsando al alza las acciones estadounidenses durante los próximos seis a doce meses, y esperamos que el S&P 500 alcance los 8.200 puntos para junio del próximo año. Los inversores deberían asegurarse una exposición diversificada a medida que el liderazgo del mercado se amplía, y considerar estrategias de preservación de capital para gestionar los riesgos".

"Los precios del cobre en la LME se han suavizado en las últimas semanas, lo que refleja la incertidumbre en torno a los posibles aranceles de EEUU y el desmonte de operaciones vinculadas a la IA, más que cambios en los fundamentales del mercado físico subyacente. Mantenemos una visión constructiva sobre las perspectivas a largo plazo del cobre y esperamos que los precios coticen por encima de los 15.000 USD por tonelada métrica en los próximos trimestres", apunta Dominic Schnider, responsable global de Divisas y Materias Primas.

"Para los inversores con una perspectiva de más corto plazo, recomendamos revisar su exposición a las terapias genéticas y al Healthtech, y considerar uno de nuestros cinco temas principales, donde vemos oportunidades de entrada atractivas. Aunque nuestra visión a largo plazo para ambos se mantiene sin cambios, actualmente ocupan una posición más baja en nuestro modelo, y vemos mayor valor en nuestros cinco temas principales para los próximos seis a doce meses", añade Alexander Stiehler, responsable de Temas de Inversión a Largo Plazo.

"La economía espacial está lista para despegar, impulsada por una mayor financiación del sector privado, importantes avances en tecnología satelital, una demanda creciente en comunicaciones y seguridad, un sólido crecimiento en aplicaciones e industrias espaciales emergentes y, sobre todo, unos costes de lanzamiento significativamente más bajos", destacan Rolf Ganter, responsable de Renta Variable Europa, Ashim Thakur, analista, y Alexander Stiehler.

13Jul

Reino Unido supervisará a Amazon, Microsoft, Google y Oracle por su riesgo para el sistema financiero, al concentrar la infraestructura crítica de bancos y aseguradoras.

Miguel Ángel Valero

En medio de  la guerra desatada al demandar Apple a OpenAI por robo de secretos comerciales, Meta demuestra reflejos. Al día siguiente de estrenar una herramienta permitía generar imágenes usando contenido público de cuentas de Instagram, la avalancha de críticas por privacidad, incluida la de un sindicato de Hollywood, ha dado marcha atrás. "Nuestra intención era ofrecer una herramienta creativa útil y dar control a la gente", explica la empresa de Mark Zuckerberg

Esta cuestión es un recordatorio de que la carrera de la inteligencia artificial (IA) choca una y otra vez con la privacidad y los derechos de imagen, que son frenos regulatorios y reputacionales para toda la Big Tech.

Al accionista de Meta y del resto de tecnológicas, les recuerda también que el riesgo no es solo técnico: es legal. Cada tropiezo de este tipo alimenta las demandas de regular la IA, que pueden encarecer y ralentizar el gran motor de crecimiento del sector.

En ese sentido, Reino Unido ya ha anunciado que supervisará a Amazon, Microsoft, Google y Oracle por su riesgo para el sistema financiero, al concentrar la infraestructura crítica de bancos y aseguradoras. Es el primer paso regulatorio serio sobre los hyperscalers (AWS/Azure/GCP) y supone una amenaza para el relato de márgenes eternos de estas empresas-

Mientras, el 10 de julio Apple presentó ante un juzgado federal del norte de California una querella, en la que acusa a dos exempleados, hoy en OpenAI, de llevarse diseños de producto y procesos de fabricación para que el grupo de Sam Altman monte su propio hardware. Argumenta que más de 400 de sus antiguos trabajadores están ya en OpenAI. Pide indemnización y que dejen de usar su información.

La querella, que acusa a OpenAI de perpetrar una campaña para sustraer información sobre nuevos productos, evidencia la guerra entre los gigantes tecnológicos por anticiparse en el desarrollo de nuevos dispositivos integrados con IA al alcance de todos los clientes que puedan competir con el iPhone, intratable durante los últimos 20 años.

Hasta ahora, Apple no ha sido capaz de desarrollar un modelo de IA avanzado para incorporarlo a sus dispositivos. En 2024 firmó un acuerdo para que su asistente virtual, Siri, pudiera integrar el chatbot de OpenAI. En junio de 2026 anunció que integraría Gemini, la herramienta de Google, en sus dispositivos.

Para Apple, “el negocio de hardware de OpenAI ahora se asienta sobre cimientos muy inestables, podrido hasta la médula por su dependencia ilegal de secretos comerciales apropiados indebidamente”. En pleno proceso de relevo de Tim Cook por John Ternus, un hombre precisamente dedicado desde hace mucho tiempo al diseño de productos, Apple está trabajando en unas gafas, un colgante y otros dispositivos para el hogar integrados con tecnología IA. OpenAI, por su parte, tiene previsto lanzar en 2027 dispositivos que integren ChatGPT.

La demanda asegura que OpenAI solicitó a exempleados de Apple, e incluso a posibles candidatos, información sobre productos aún no lanzados, incluso que que acudan a las entrevistas con “piezas reales” de los nuevos prototipos para “mostrarlas y explicarlas”. También, que instruyó a los nuevos empleados sobre cómo eludir los procedimientos de seguridad de Apple. 

OpenAI ha captado a más de 400 antiguos trabajadores a Apple, lo que ha obligado a ésta a ofrecer generosas bonificaciones de retención. Tras conocerse la demanda de Apple, asegura en un comunicado que no tiene “ningún interés en los secretos comerciales de otras empresas” y que “seguirá centrada en el desarrollo de tecnología innovadora”.

En el sector se comenta que lo que busca Apple con la querella es tratar de impedir que  OpenAI construya un dispositivo capaz de plantar cara al iPhone. De paso, frenar la fuga de talento. Además, la demanda dificulta el proceso de salida a Bolsa de OpenAI, previsto para después de las vacaciones y con el que espera captar 100.000 millones$.

Todo el sector de la IA está pendiente del desenlace de este asunto, ya que condiciona muchas estrategias de las empresas, sobre todo las proveedoras de OpenAI y de Apple.

24Jun

La startup española ECO-ONE ha desarrollado una herramienta impulsada por IA para que los hoteles puedan leer, organizar y calcular de forma más sencilla y eficiente su huella de carbono. Team Lewis elabora el primer ranking de visibilidad del IBEX 35 en plataformas de IA generativa.

Miguel Ángel Valero

En medio del debate sobre la IA, Microsoft acumula una caída de más del 20% desde su pico de junio, mientras el Nasdaq 100 sube. La brecha entre ambos no se veía desde 2017. El mercado penaliza el coste de la apuesta de la IA: más gasto, más infraestructura, márgenes que todavía no reflejan el retorno. En cambio, Alphabet suma más del 14%  y Amazon aguanta en positivo.

Zeta Global se une a Palantir y reconstruye toda su nube de datos sobre el Foundry Platform. Para una empresa de marketing con IA, pegarte a la infraestructura de Palantir es un mensaje de credibilidad potente — y el mercado lo compra.

IBM sube un 4% gracias a dos factores: JPMorgan recomienda sobre ponderar: el software impulsa ingresos recurrentes, márgenes y flujo de caja; y Trump firma una orden ejecutiva para acelerar la computación cuántica en EEUU. Precisamente, la especialidad de IBM.

No obstante, persisten las inquietudes en torno al sector tecnológico. La volatilidad en los índices de semiconductores se ha disparado —en el caso del SOX, el nivel más elevado desde el shock arancelario desatado por Trump—. En el mercado coreano, las bruscas caídas de la sesión anterior se revirtieron, con los grandes fabricantes de chips de memoria registrando avances. Por tanto, sigue sin haber señales de sobrevaloración en el segmento. En el ámbito de la inteligencia artificial, los analistas coinciden en una visión constructiva, en considerar prematuro hablar de un techo en la inversión cuando el camino hacia el billón$ en gasto ha dejado de ser una utopía. Pero avisan que la manera de capitalizar esta expansión no es solo una cuestión de las compañías sino que exigirá exposición a otros segmentos beneficiados, como las infraestructuras.

Mientras, el mercado de crédito respaldó la continuidad del ciclo inversor, con una sólida acogida de la emisión de bonos de SpaceX. Estas emisiones han alcanzado los 25.000 millones$, con una demanda que superó en más de tres veces la oferta. Se trata de deuda con grado de inversión —elevada calidad crediticia—, que presenta primas moderadas (entre 15 y 70 puntos básicos, pb) frente al promedio del rating BBB. Esto ha permitido a la compañía optimizar su estructura financiera, sustituyendo deuda con costes del 9%-12% por emisiones en el rango del 5% a 6%.En definitiva, el mercado crediticio respalda el proyecto de Musk y descarta riesgos relevantes de impago, confiando en que el crecimiento compensará la elevada inversión (especialmente en centros de datos), lo que evidencia que el mercado sigue identificando un suelo sólido en la inversión en IA pese a las dudas coyunturales.

Eco-One: innovación en  IA 'made in Spain'

La startup española ECO-ONE, especializada en sostenibilidad hotelera, ha desarrollado una herramienta impulsada por IA para que los hoteles puedan leer, organizar y calcular de forma más sencilla y eficiente su huella de carbono. Esta plataforma de cálculo de huella de carbono, desarrollada por la compañía especialista en implementar estrategias de sostenibilidad en el sector hotelero. Los hoteles pueden acceder a través de eco-one.es y hacer uso de la herramienta de forma gratuita. “El objetivo es facilitar al máximo el cálculo de la huella de carbono en el sector hotelero. Esta nueva herramienta es tan fácil de usar como subir las facturas de las distintas fuentes de emisión. A continuación, mediante IA la herramienta las interpreta, las clasifica según fuente de emisión y periodo y calcula la huella de CO2”, indica Carlos Fluixà, CEO de ECO-ONE. 

Hasta ahora, los hoteles solían gastar miles de euros anuales en contratación de software o de consultoras para poder realizar el cálculo de su huella de CO2. Sobre todo porque tanto touroperadores como clientes finales suelen solicitar esta información.  “Los hoteles deben prepararse cuanto antes porque la tendencia del mercado es que cada vez más inversores, touroperadores o directivos solicitan más frecuentemente la medición de la huella de carbono”, detallan desde la compañía. Y es que el objetivo de la iniciativa es democratizar ese cálculo para poder facilitar la información que cada vez se solicita más.

La herramienta está desarrollada desde el punto de vista de las necesidades hoteleras. El hecho de que ECO-ONE sea una compañía especializada en el sector y con una larga experiencia, ha supuesto que los hoteles estén en el centro del diseño. Desde la selección de fuentes de emisión hasta la presentación de los informes están pensados para satisfacer las necesidades de las entidades hoteleras, facilitando así todo el proceso. Además, se utilizan los factores de emisión oficiales MITECO publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. La IA permite aportar más valor al hotel ya que acelera el proceso y realiza un análisis más eficiente y acertado. Además, es capaz de desarrollar paneles de análisis y reportes con todas las emisiones de alcance. Estos informes se organizan en función de las necesidades del usuario, facilitando a los hoteles el hecho de poder compartir sus resultados con clientes, proveedores, inversores o con la propia dirección de la entidad. Esta plataforma supone una novedad en el mercado. En primer lugar, porque es completamente gratuita para todos los hoteles que quieran emplearla, evitando la inversión de miles de euros anuales que requieren otras plataformas. Y, en segundo lugar, porque está desarrollada desde dentro del sector. ECO-ONE es una startup especializada en la sostenibilidad en el sector hotelero, por lo que el día a día con algunos de los principales hoteles independientes y cadenas hoteleras del país le permiten conocer de primera mano las necesidades de las entidades.

"Esto no parte de una oportunidad de mercado, sino que surge de años de trabajo con los hoteles apostando por estrategias de sostenibilidad. La herramienta se ha diseñado desde ahí, desde lo que necesitan los hoteles”, explica Carlos Fluixà. “En ECO-ONE creemos que los hoteles no deberían tener que invertir grandes recursos en medir su impacto, sino destinarlos a lo realmente importante, implementar acciones concretas que reduzcan su huella medioambiental.”, detalla. Esta iniciativa forma parte de la visión de ECO-ONE de hacer que la sostenibilidad sea accesible, práctica y rentable para los hoteles. Una apuesta que la compañía ya impulsa con otros proyectos, como su plataforma de compraventa de mobiliario de segunda mano o “La habitación que limpia el mar”, indica Fluixá.

Algunas cadenas hoteleras ya se han sumado a esta iniciativa, como Casual Hoteles, cliente de ECO-ONE en otras soluciones de sostenibilidad. La compañía empezará a calcular su huella de carbono en esta herramienta siguiendo su estrategia de apoyar soluciones gratuitas que democraticen la sostenibilidad en el sector hotelero. Para Casual Hoteles, además de ser importante la sostenibilidad en sus 3 pilares (economía, medioambiente y social) y llevar a cabo acciones en todas ellas, es importante medir los resultados que se obtienen para ir año a año mejorando en su intención para con la empresa, la sociedad y el planeta.

ECO-ONE ha logrado expandir su modelo de negocio a Francia y Portugal, ha creado la única plataforma que conecta a los hoteles con las soluciones sostenibles como eficiencia energética, economía circular, formación de empleados o compras sostenibles de elementos del hotel, y recientemente puso en marcha The Hotel Drop by ECO-ONE, una iniciativa que permite que los hoteles vendan su mobiliario de segunda mano al público general, reduciendo sus emisiones y residuos y obteniendo un beneficio económico que antes eran solo pérdidas.

Team Lewis: primer ranking de visibilidad del IBEX 35 en plataformas de IA generativa

Team Lewis, la agencia global de marketing y comunicación, presentar su “Ranking IBEX 35 AI Score”, la primera auditoría que mide la visibilidad y salud reputacional de las empresas del selectivo español en los principales modelos de lenguaje (LLM). La conclusión es rotunda: con el auge de las búsquedas generativas, la visibilidad de una marca ya no depende solo de su inversión publicitaria o de su histórico posicionamiento orgánico (SEO), sino de su capacidad para ser "leída" y "comprendida" por la IA.

El IBEX 35 AI Score se presenta como un índice de 0 a 100 puntos, elaborado a partir de cuatro áreas de análisis: visibilidad (40%), reputación (30%), fuentes (20%) y consistencia (10%). Puig lidera el ranking con 67,48 puntos, seguida de Grifols (66,19) y Rovi (66,15). En conjunto, estas compañías destacan por una mayor consistencia en las respuestas de los algoritmos, impulsada por una huella digital rica en contenido técnico y una menor exposición al “ruido” de las redes sociales. En el extremo opuesto, el sector bancario muestra una mayor vulnerabilidad frente a los algoritmos. Pese a su elevada visibilidad, entidades como Bankinter (24,54) o Unicaja Banco (23,05) cierran la tabla. Para la IA, estas marcas quedan condicionadas por contenidos ajenos —desde foros de usuarios hasta quejas en redes sociales—, lo que debilita la consistencia del relato corporativo.

El sector salud destaca por una consistencia narrativa superior, mientras que en transporte, compañías como Aena alcanzan la máxima puntuación en veracidad (100/100), consolidándose como referencia informativa para los algoritmos dentro de su categoría.

El estudio incorpora la métrica de reputación (30%), concebida como un termómetro de la “huella negativa”. A diferencia de la prensa y de los motores de búsqueda tradicionales, la IA opera con una memoria persistente y un marcado “sesgo hacia el riesgo”: recupera de forma recurrente crisis pasadas, sanciones regulatorias y controversias históricas. En sectores como energía e infraestructuras —con ejemplos como Ferrovial— esta dinámica lastra su puntuación, al priorizar polémicas pasadas frente a hitos actuales.Una crisis de identidad en los modelos de IA: con frecuencia, sus nuevas líneas estratégicas (logística farmacéutica o soluciones tecnológicas en la nube) quedan fuera del relato, destacando sus perfiles históricos (tabaco, viajes). En la práctica, la IA no solo informa, sino que “etiqueta” a las empresas, consolidando marcos difíciles de corregir sin una estrategia proactiva de contenidos.

El pilar de fuentes (20%) analiza las fuentes que utiliza la IA para interpretar y evaluar al IBEX 35. Team Lewis ha categorizado 680 fuentes únicas y ha construido una matriz de autoridad que confirma el papel central de los medios y fuentes Tier 1 —prensa económica de referencia, agencias globales y fuentes institucionales— como principales validadores de realidad para los algoritmos.En paralelo, el informe detecta una brecha importante en medios ganados. Numerosas webs corporativas no están técnicamente optimizadas para ser indexadas por rastreadores de IA, lo que desplaza el peso informativo hacia fuentes secundarias (foros y blogs). Este “ruido digital”, cuando es dominante, puede deteriorar la fiabilidad percibida de una cotizada si la compañía no gestiona de forma proactiva sus nodos de autoridad.

El estudio añade que la consistencia narrativa sigue siendo el gran reto: Perplexity tiende a apoyarse con mayor frecuencia en prensa económica en tiempo real, mientras que ChatGPT y Gemini pueden incurrir en simplificaciones o errores que diluyen la propuesta de valor de compañías diversificadas, como en los casos de LogistaAmadeus.

Para hacer frente a esta situación, la firma propone el salto del SEO tradicional al GEO (Generative Engine Optimization) sin perder de vista el papel clave de la estrategia de comunicación y de las relaciones con los medios como principales fuentes de autoridad para las plataformas de IA. "Ya no estamos ante una tendencia, sino ante un cambio estructural en como los usuarios buscan información," afirma Nuria Mañá Fernández, Head of Team Lewis Spain. “El 'IBEX 35 AI Score' demuestra que la comunicación corporativa debe preocuparse por gestionar la visibilidad de las marcas en los LLM a través de un enfoque basado en la transparencia técnica, la limpieza de la huella digital y la distribución de información veraz y estructurada en los nodos de mayor autoridad que entrenan a los modelos", subraya

23Jun

Dos de cada tres CEO (el 65%) temen ahora estar invirtiendo poco en esta tecnología -frente al 53% del año pasado- y más de dos tercios (el 69%) consideran que la adopción de la IA es indispensable.

Miguel Ángel Valero

Dos realidades paralelas en el mundo de la inteligencia artificial (IA). Por un lado, la sucesión de operaciones, cada una más espectacular que la anterior:

  • Meta pone 900 millones$ sobre la mesa para hacerse con el 20% de Cred, la fintech india impulsada por Kunal Shah, que se convierte en el nuevo jefe de WhatsApp, sustituyendo a Will Cathcart. La apuesta es clara: 500 millones de usuarios en India y pagos integrados en el chat más usado del mundo.
  • SpaceX, la empresa de Elon Musk que debutó en Bolsa hace una semana y ya supera los dos billones$ de capitalización, se estrena también en los mercados de renta fija. Lo hace con 100.800 millones$ en caja, lo que convierte este debut en uno de los más sólidos que se recuerdan. Los inversores están dispuestos a prestarle a la empresa que lleva cohetes al espacio.
  • Chevron llega a un acuerdo de 20 años con Microsoft para proveerle de energía a su gigantesco centro de datos situado en el oeste de Texas. Forma parte de Project Kilby, desarrollado junto a la firma de inversión Engine No. 1, y aportará 2,7 gigavatios de capacidad en la cuenca del Pérmico, uno de los grandes corazones energéticos de EEUU. La petrolera aún debe tomar este año la decisión final sobre la construcción de una central eléctrica alimentada por gas. Aunque no ha revelado el coste, Project Kilby figura entre los mayores proyectos de centros de datos del país. Jeff Gustavson, responsable de nuevas energías de Chevron, presume de que muy pocos proyectos anunciados han alcanzado un nivel de desarrollo comparable. Mientras Exxon Mobil Corporation y NextEra Energy también pisan el acelerador para abastecer a clientes como Alphabet, Chevron busca aprovechar el exceso de gas natural del Pérmico.Las petroleras jugarán un rol fundamental en el abastecimiento de energía para el boom de la IA.
  • OpenAI firma con Getty Images para que su contenido aparezca en ChatGPT y en la búsqueda de OpenAI. Cuando el banco de imágenes más grande del mundo se convierte en proveedor oficial de la IA más usada del planeta, el mercado se lanza sin mirar.
  • Credo Technology es una apuesta en conectividad IA por cobre; con el tiempo irá ganando terreno en óptica. Sube em Bolsa el 8%
  • Amazon utiliza su arma de IA, Alexa for Shopping,  que hace seguimiento de precios, lanza alertas y automatiza la compra cuando el artículo baja al precio objetivo, para combatir los malos presagios con el Amazon Prime Day, que arranca el 23 de junio como un test de estrés del consumidor americano. El Prime Day de Amazon llega antes de lo habitual, trasladado de julio a junio por primera vez desde 2021, en medio del Mundial de Fútbol y el bicentenario americano. Pero el contexto no invita a gastar en caprichos. Bank of America calcula que el evento de 96 horas generará 21.600 millones$ en ventas. Adobe proyecta que superará la suma de Black Friday y Cyber Monday 2025 juntos. Pero lo que llenan los carritos no engaña: comestibles, productos del hogar, material escolar. "La gente ya no tiene el dinero de antes", resume William Stern, el CEO de Cardiff, una financiera para pymes. "El Prime Day este año es para comprar papel de baño y bolsas de basura en oferta", avisa. Si el carrito medio del Prime Day es de básicos, los márgenes de Amazon en consumo no van a brillar. Los retailers tradicionales como Walmart o Target también lo sufren: si Amazon captura el gasto discrecional en oferta, el resto se queda sin él. La confianza del consumidor americano es el termómetro más inmediato de la economía real.
  • Los inversores minoristas han bombeado 150.000 millones$ hacia los principales ETF de renta variable en un solo mes. Es la segunda mayor entrada de dinero retail en la historia. Primera lectura: el inversor de a pie no se cree que esto vaya a caer. Segunda lectura: cuando el retail entra en manada, el mercado suele estar cerca de un techo.

Por otro lado y "como una suerte de profecía autocumplida", como destacan los analistas de Banca March, los reguladores coreanos manifestan su preocupación por la excesiva permisividad en el uso de vehículos apalancados, que han contribuido al rally en los índices del país, impulsado fundamentalmente por dos compañías: SK Hynix y Samsung. Y alertan al inversor minorista sobre los riesgos asociados al uso de apalancamiento en la compra de acciones. Tras una sesión también complicada para la tecnología en EEUU—y con Goolsbee, de la Reserva Federal de Chicago, reforzando el tono restrictivo de la Fed—, se han producido caídas del Kospi cercanas al 10%. 

Si bien la concentración en Corea del Sur y Taiwán es elevada, esta viene acompañada de unos beneficios igualmente extraordinarios. Los múltiplos de los gigantes de semiconductores de memoria coreanos se sitúan por debajo de la decena, mientras que en el caso de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) se encuentran en torno a su media histórica de los últimos 5 años (23 veces beneficios).

En este contexto, la revalorización reciente no responde a unos múltiplos exigentes, sino que ha ido acompañada de un crecimiento de beneficios extraordinario debido a la escasez y la falta de capacidad de fabricación de chips, lo que posiciona a estas empresas entre las que más beneficios generarán a nivel global tanto este año como el próximo. En este momento, el mercado empieza a cuestionar la sostenibilidad de estos niveles, lo que explica las dudas actuales. Parte de estas incertidumbres se irán resolviendo con la llegada de la temporada de resultados: a corto plazo, con las cifras de Micron el miércoles 24 de junio; y, a medio plazo, con la presentación de los resultados del segundo trimestre en algo más de tres semanas. La clave será comprobar si la inversión en centros de datos se mantiene o incluso acelera su ritmo de crecimiento. En nuestro caso, consideramos que es prematuro hablar de una burbuja, ya que no observamos desequilibrios financieros que lo justifiquen. 

No obstante, parece conveniente no concentrar la estrategia de inversión en IA en un único segmento, cuando también existen oportunidades en otros ámbitos, como el energético y las infraestructuras necesarias para el despliegue de centros de datos. 

UBS: fortaleza sostenida en el gasto de  capital en IA

"Nuestro escenario base contempla una fortaleza sostenida en el gasto de capital en IA, una economía estadounidense resiliente, el gasto fiscal continuado en todo el mundo y una sólida creación de crédito que seguirá respaldando el crecimiento de los beneficios empresariales y los mercados en general", explica Mark Haefele, Director de Inversiones de UBS Global Wealth Management.

"El posicionamiento de los inversores es elevado, aunque no extremo, y en general apunta más a una perspectiva positiva para la asunción de riesgos de lo que sugieren los indicadores de sentimiento. La continuidad del mercado alcista depende, en última instancia, de que la IA cumpla con las expectativas actualmente incorporadas en los precios de mercado; no obstante, el entorno macroeconómico está haciendo su parte y es probable que así continúe durante algún tiempo", añade Jason Draho, Responsable de Asignación de Activos para las Américas.

Cisco

La IA está superando las expectativas de la mayoría de los consejeros delegados de las empresas, y su optimismo va en aumento. El último estudio de Cisco muestra que dos de cada tres CEO (el 65%) temen ahora estar invirtiendo poco en esta tecnología -frente al 53% del año pasado- y más de dos tercios (el 69%) consideran que la adopción de la IA es indispensable para las organizaciones modernas.

Sin embargo, aún persisten importantes retos para las empresas que quieren adoptar la infraestructura, las bases de datos y los controles de seguridad necesarios para que la IA funcione de manera segura, fiable y a gran escala. En Europa, los CEO se centran menos en la velocidad y más en implementar correctamente la IA, priorizando la confianza, la transparencia y la alineación ética, actuando con cautela.

Implementar agentes de IA para que trabajen junto a los empleados es una de las tres principales prioridades de los CEO en 2026. Para 2030, el 91% de los CEO esperan que la IA desempeñe un papel importante en los negocios, pero no que funcione de manera independiente. El 72% contempla un futuro en el que la IA sólo ofrezca apoyo o procese tareas bajo la dirección, el criterio o la supervisión humana. Y sus razones son prácticas: mantener la seguridad de los sistemas de IA, fortalecer la productividad de los equipos formados por humanos e IA y gestionar eficazmente la ética de la toma de decisiones con IA.

La brecha de conocimiento se está reduciendo rápidamente. En 12 meses, el porcentaje de CEO que afirman no desenvolverse con soltura frente a la IA por falta de entendimiento se ha reducido del 74% al 47%, mientras quienes indican no poder tomar decisiones informadas ha caído del 74% al 49%.

No obstante, aunque el conocimiento y la confianza están aumentando, la puesta en marcha de proyectos sigue enfrentándose a tres limitaciones importantes:

  • La infraestructura no está lista: el 53% de los CEO temen que las limitaciones de infraestructura les frenen, y la mejora de la infraestructura para gestionar las cargas de trabajo de IA se sitúa como la principal prioridad en 2026, seguida de cerca por la capacitación de los equipos para la preparación ante la IA.
  • La confianza sigue siendo una preocupación: a medida que los CEO impulsan la incorporación de agentes de IA a su plantilla, la seguridad y el control de estos sistemas autónomos se han convertido en su principal preocupación.
  • Los datos aún están demasiado fragmentados para impulsar la IA correctamente: la calidad, la accesibilidad y los problemas de centralización de los datos que bloquean el progreso de la IA representan la mayor barrera, citada por más CEO (el 34%) que cualquier otro desafío.

Estas preocupaciones de los CEO se ven respaldadas por datos reales. Según el último informe AI Readiness de Cisco, las organizaciones de todo el mundo se enfrentan a tres barreras principales: menos de una cuarta parte (el 22%) consideran que su red es óptima para cargas de trabajo de IA; sólo el 31% se sienten preparadas para proteger y controlar los agentes de IA; y únicamente el 19% disponen de datos totalmente centralizados y accesibles para la IA.

03Jun

South Summit reclama que "Europa debe eliminar los obstáculos que empujan a las empresas a irse a EEUU".

Miguel Ángel Valero

Los mercados globales mantienen un tono constructivo y las Bolsas mundiales alcanzan nuevos máximos –el MSCI AC World acumula diez sesiones consecutivas de subidas con una rentabilidad acumulada del +4,1%– aupados por la creciente inversión en inteligencia artificial (IA) y la aceleración de los beneficios empresariales. Palo Alto, Broadcom y Crowdstrike, entre otras, continúan aupando la tecnología y extendiendo el rally de su vertiente más física (semiconductores) y dando continuidad a la reciente recuperación del software y, en particular, de las empresas relacionas con la ciberseguridad. 

Google se autofinancia a lo grande. Alphabet lanza la mayor emisión de acciones de un tech en años: 80.000 millones$ en capital propio para financiar la guerra de la IA. El capex 2026 se dispara a entre 180.000 millones y 190.000 millones. Dilución a corto plazo, pero la señal es clara: la carrera de infraestructura de IA no tiene freno, y Google no quiere quedarse atrás.

SpaceX vale 780.000 millones$ según Morningstar, exactamente la mitad del objetivo de su IPO. Para llegar a 1,75 billones tendría que crecer ingresos un 40% anual durante una década entera. Starlink ya tiene cinco millones de suscriptores y es el único segmento rentable. El roadshow arranca el jueves 4 de junio.

Microsoft da la campanada al presentarn en el Build 2026 de San Francisco Majorana 2, un chip cuántico diseñado con IA que promete sistemas operativos para 2029. No es un chip de IA generativa más. Es computación cuántica, y surge tres años antes de lo esperado. El chip usa topological qubits, la apuesta diferencial de Microsoft frente a los qubits estándar de Google e IBM. La compañía afirma que Majorana 2 puede resolver problemas que los ordenadores clásicos tardarían millones de años en procesar. La fecha comprometida para sistemas operativos es 2029. El mercado descontaba 2032. IBM, que lleva meses construyendo su posición en quantum, e IonQ, el puro cuántico del Nasdaq, tienen un problema de competencia serio si Microsoft cumple el calendario. Microsoft abre un frente más allá de la IA generativa. Si el calendario se cumple, IBM e IonQ quedan en una posición comprometida frente a la mayor plataforma cloud del mundo.

En plena euforia del Nasdaq, que acumula más de un 30% en lo que va de 2026, Netflix pierde un 8%. El mercado castiga que la narrativa de crecimiento ya cotiza en precio. Raro en un año donde casi todo lo que toca la IA sube. Cuando el contenido no puede competir con los chips, la corriente te deja atrás.

Marvell Technology sube un 30% en el Nasdaq tras afirmar Jensen Huang, el CEO de Nvidia, en público que puede ser la próxima empresa de un billón$. Cuando Huang apunta, Wall Street aprieta el gatillo. 

Hewlett Packard Enterprise logra resultados por encima del consenso en ingresos y beneficio por acción (BPA) del trimestre, con revisión al alza de los objetivos para 2026. No solo bate, sino que mejora perspectivas. Para una empresa IT, eso es mucho. Y la cotización (+16%) lo registra.

En cambio, Credo Technology batió estimaciones en el 4º trimestre, con un BPA ajustado de 1,16$ frente a 1,03 esperado e ingresos de 437 millones frente a 432 millones previstos. Los objetivos del trimestre en curso también superaron el consenso. Y aun así bajó en Bolsa, -3%. Cuando el mercado quiere más de lo que da un nombre de IA, ni un buen trimestre salva.

South Summit: Europa debe avanzar en un entorno ágil para las startup

Por otra parte, la 15ª edición de South Summit Madrid, AI Convergence, coorganizada por IE University, reivindica, a través de su presidenta y fundadora, María Benjumea, el papel de la IA como motor de transformación empresarial y la necesidad de que Europa avance hacia un entorno más ágil y competitivo para sus startups: "La Inteligencia Artificial no es una amenaza sino una herramienta para crecer y mejorar. Europa debe eliminar los obstáculos que empujan a las empresas a irse a EEUU".

"La IA ha dejado de ser una tecnología aislada para convertirse en un eje transversal que redefine industrias, modelos de negocio y capacidades estratégicas", insiste María Benjumea, que ha recordado que, en apenas tres años, la IA "ha pasado de captar el 30% de la inversión mundial de capital riesgo al 61%".

"Esto no es un cambio tecnológico más, es un cambio de paradigma", porque  "la IA ha acortado de forma radical la distancia entre una idea y empezar a construir. Esta herramienta no reemplaza el criterio ni la visión, pero sí acorta los tiempos, acelera y transforma una idea en algo tangible".

Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, presume de la acción del Gobierno: “la OCDE acaba de revisar al alza el crecimiento de España del 2,1% al 2,2%, mientras reduce las previsiones del resto de países. Eso no es casualidad: es el resultado de una apuesta de país por la transformación digital y ecológica”. Y lanza más mensajes: “España tiene la mejor conectividad de Europa: más del 96% de cobertura de fibra óptica y cerca del 94% de 5G. Esa es una de las razones por las que somos líderes en atracción de nuevas inversiones”; “España ya ha destinado 1.500 millones€ s a su estrategia de IA y somos el primer país de la UE en supervisión y desarrollo de una IA confiable y abierta. Un millón de pymes y autónomos han recibido ayudas para digitalizarse. Esa inversión pública ha sido clave para preparar a España para competir en las tecnologías del futuro”.

Para Lee Newman, decano de IE Business School, “estamos ante una oportunidad sin precedentes para emprender y crear valor. La IA permite que equipos pequeños operen con la agilidad, el alcance y el impacto de organizaciones de mucho mayor dimensión. Para el ecosistema emprendedor e inversor, y para todos aquellos que quieren impulsar el cambio, la cuestión ya no es si es posible, sino hasta dónde quieren llegar, cuál es su objetivo”.

“Culminar el mercado único es esencial para que las startups europeas puedan crecer y competir a nivel global”, proclama Enrico Letta, exprimer ministro italiano y actual decano de IE School of Politics, Economics and Global Affairs en IE University. “La reciente adopción por parte de las instituciones europeas de la hoja de ruta ‘One Europe, One Market’, que incluye más de 40 iniciativas legislativas, supone un pasodecisivo hacia el mercado único. Esta iniciativa integra mercados de capitales, energía, infraestructura digital y política industrial bajo un mismo marco político. Europa y el ecosistema emprendedor no pueden esperar, 2027 debe ser la fecha en la que alcancemos un mercado único verdaderamente integrado”, argumenta.

Lucien Burm, presidente de AICoalition for Europe, confía en “la capacidad de las startups europeas para escalar y convertirse en scaleups”. Miguel Ángel Alcalá, Head de BBVA Spark en Europa, cree que "Europa tiene una enorme oportunidad por delante en los próximos años; ya es un referente y lidera algunos de los sectores más exitosos, como el espacial, el energético y el de estilo de vida, pero debemos diversificar las fuentes de capital".

Manuel Muñiz, rector de IE University, plantea que “una de las cuestiones geopolíticas que definirán esta década se centra en si los países pueden seguir siendo abiertos e interconectados mientras preservan su autonomía en el desarrollo tecnológico que configura cada vez más las dinámicas de poder, seguridad y competitividad económica”.

Gabriela Toribio, Investment Director de Rabo Investments, aporta: “Necesitamos construir infraestructuras, movilizar capital, retener talento y mantener al mismo tiempo la competitividad, la escalabilidad y la apertura que han caracterizado históricamente al ecosistema europeo”.

Olivier Huez, partner de RedRiver West, considera que “Europa puede encontrar en el código abierto una oportunidad para construir alternativas competitivas a gran escala sin renunciar a la soberanía”.

Yolanda Pérez Sáez, directora de BStartup de Banco Sabadell, opina que "no parece que Europa tenga un problema de ciencia. Contamos con algunos de los mejores investigadores y con algunos de los mejores centros de investigación e infraestructuras del mundo. El verdadero desafío es transformar esa excelencia científica en empresas competitivas a escala global y capaces de crecer internacionalmente”. Mariona Sanz Ausàs, Head of Innovation and Business Development del Barcelona Supercomputing Center; Montserrat Vendrell, partner de Asabys Partners, y Samuele Grandi, CEO &Co-founder de Arq, coinciden en la necesidad de reforzar la conexión entre ciencia, inversión y empresa para acelerar la transferencia tecnológica y facilitar el crecimiento de startups vinculadas a ámbitos como la computación avanzada, la biotecnología o la IA.

Sebastian Thrun, fundador de Google X y pionero de la conducción autónoma, advierte que la IA ya ha dejado de ser una tecnología limitada a aplicaciones concretas para convertirse en una infraestructura transversal: “La IA física no trata del hardware; los ganadores serán quienes desarrollen el software capaz de manejarla”. Esta evolución permitirá automatizar una parte creciente de las tareas repetitivas que hoy realizan millones de personas y abrirá una nueva etapa de productividad e innovación a escala global. “Lo esencial para empresas y profesionales no es protegerse de esta transformación, sino aprender a aprovecharla y situarse a la vanguardia de la ola de innovación que está impulsando la IA, la clave es que no te pase por encima el tsunami de la IA sino surfear el tsunami”.

Darren Mowry, vicepresidente de Startups y Investor Ecosystems de Google, añade: “La velocidad siempre ha sido un factor decisivo para cualquier emprendedor, pero nunca habíamos visto un ritmo de innovación como el que está impulsando hoy la IA. Las organizaciones que sitúan esta tecnología en el centro de su estrategia están llegando al mercado, desarrollando productos y generando ingresos mucho más rápido que las generaciones anteriores de startups”.

Anabel Díaz Calderón, vicepresidenta de movilidad de Uber, asegura que “España será el primer país de Europa en contar con vehículos autónomos operando en sus calles. Es un proceso complejo que requiere regulación, supervisión y tecnología, pero estamos convencidos de que marcará un antes y un después en la movilidad urbana”. La seguridad debe ser una “prioridad absoluta” en el despliegue de esta tecnología, "Por eso los procesos de implantación son largos y rigurosos, pero también son la mejor garantía para construir sistemas de transporte más eficientes, seguros y fiables”, 

María González Veracruz, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, cree que “España ha hecho los deberes y está en una buena posición para afrontar esta nueva etapa. La clave ahora es la adopción, cómo utilizamos la IA para tener administraciones más eficientes, empresas más productivas y una economía más competitiva. Somos el séptimo país del mundo en el desarrollo de IA según el Global AI Vibrancy Ranking elaborado por la Universidad de Stanford, y debemos seguir impulsando la formación y el talento para aprovechar todo su potencial”.

“Europa va a ser competitiva con una IA ética y segura. La supervisión humana, la transparencia algorítmica y el beneficio para la ciudadanía deben seguir siendo principios irrenunciables. No hablamos solo de valores, sino también de una oportunidad económica y de una ventaja competitiva para construir una tecnología en la que las personas y las empresas puedan confiar”, añade.

Ainhoa Campo Nieto, Chief Investment Officer de BBVA, destaca que "la IA está acelerando una convergencia entre industrias que hasta hace poco evolucionaban de forma independiente. Hoy la conversación ya no se centra únicamente en la tecnología, sino en cómo ésta transforma el talento, moviliza capital, fortalece los ecosistemas emprendedores y redefine sectores completos de la economía”.

Cathy Hackl, CEO de Future Dynamics y cofundadora de Journey, señala que la IA abandona progresivamente las pantallas para integrarse en el entorno físico, una evolución que transformará la forma en que las personas trabajan, se comunican e interactúan con la tecnología: “La verdadera pregunta no es qué puede hacer la IA por mí, sino en quién nos estamos convirtiendo mientras la utilizamos”.

IA para la defensa de Europa

Jyoti Hirani-Driver, COO de Diana, la aceleradora de innovación de la OTAN, destaca cómo la Alianza Atlántica está impulsando la colaboración con startups y tecnologías dual-use en ámbitos como la IA, space tech, quantum, energía, ciberseguridad y resiliencia tecnológica: “Lo que nos han demostrado las guerras de Ucrania y de Irán es que la adaptación tecnológica no es un término abstracto, sino una necesidad”. “La UE está empezando a despertar en materia defensiva. Por un lado, cada vez nos arriesgamos más en inversiones y, sobre todo, ya no trabajamos como 32 ecosistemas distintos, sino como uno solo”.

Amparo Moraleda, presidenta de Airbus, reconoce que “uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos es que aproximadamente el 80% del gasto europeo en defensa termina fuera de Europa. Necesitamos gastar más, gastar mejor y gastar dentro de Europa”.

Pedro Duque, presidente de Hispasat, resalta cómo las comunicaciones satelitales, la conectividad, la observación de la Tierra y las capacidades orbitales se han convertido en activos críticos para la defensa, la autonomía tecnológica y la resiliencia de Europa: “La dependencia de las capacidades espaciales se hace todavía más evidente en contextos de conflicto. La guerra de Ucrania ha puesto de manifiesto hasta qué punto las comunicaciones, la observación y la inteligencia dependen del espacio”.

Miguel Acosta, cofundador y CTO de Arquetipo, el primer venture builder español especializado en defensa e IA, asegura que “la soberanía defensiva no es solo cuestión de capacidad, sino de tener la tecnología y de saber qué quieres hacer con ella. Para ello, hay que poner todas las facilidades para las startups. Muchas veces los problemas burocráticos para los emprendedores frenan esa soberanía”.

Vicente González, cofundador y COO de FOSSA Systems; Adrián Senar, cofundador y CEO de Kreios Space, y José Antonio García Gallego, CEO y fundador de Inventia Kinetics, coinciden en lo mucho que ha cambiado el ecosistema defensivo en los últimos años, destacando el papel de DIANA como aceleradora. “Para nosotros, como emprendedores, es muy difícil poder acceder al ecosistema defensivo decualquier país que no sea España. Para eso, DIANA es la llave que nos ha permitido seguir creciendo”, destaca González. Por su parte, Senar señala que "tenemos la IA, el dinero de los gobiernos y de los fondos privados, pero, sobre todo, las necesidades”.

Sean Seton-Rogers, cofundador y socio de PROfounders Capital, avisa: “El peor escenario que podemos contemplar para Europa es que EEUU y China se embarquen en una carrera dejando a Europa atrás. El mejor: una Europa tecnológica, con gobiernos y ejércitos estables, que no quiera competir sino compartir”. Tim Chrisman, director de HavocAI, insiste en cómo las tensiones internacionales, la seguridad económica, las cadenas de suministro y la resiliencia tecnológica están modificando las decisiones de inversión y la estrategia de los ecosistemas de innovación.

Las tecnologías duales con aplicación civil y estratégica también han tenido su hueco. Fiona Wong, experta vinculada a tecnologías estratégicas y nuevas capacidades industriales relacionadas con defensa y resiliencia tecnológica, y Thomas Tanghe, especialista en tecnologías críticas e innovación estratégica aplicada a autonomía y seguridad, remarcan cómo estas soluciones pueden acelerar la autonomía europea y generar impacto más allá del ámbito militar.

Workiva: la IA no puede hacer su trabajo si los datos no son de calidad

El “Accelerate Madrid 2026: Trust Starts Here”, organizado por Workiva, coloca el foco en la necesidad de confianza en el dato y en que las empresas que tomen "buenas decisiones con rapidez" pueden lograr un 20% más de rentabilidad, según asegura Silvia Ferrer, Head of Sales Iberia y CEMA del grupo. Avisa que "la IA no puede hacer su trabajo si es alimentada con datos de baja calidad, los datos deben ser reales, consistentes, no fragmentados".

Los ponentes insisten en la evolución hacia modelos de gestión basados en datos conectados, fiables y auditables, que integren todas las áreas en un entorno único de información para responder con mayor agilidad a un contexto regulatorio y de negocio cada vez más complejo. Este enfoque permite mejorar la calidad y consistencia del reporting, reforzar la trazabilidad de la información y facilitar una toma de decisiones más ágil y fundamentada en datos verificados. La combinación de IA, automatización y procesos de verificación está permitiendo a las organizaciones ganar eficiencia operativa y mejorar la consistencia de la información, facilitando una toma de decisiones más ágil y fundamentada.

“La incertidumbre geopolítica obliga al 83% de las empresas a acelerar su inversión tecnológica. Pero la tecnología sin datos fiables es un riesgo corporativo que erosiona la competitividad”, subraya Jaime Silos, Director de Desarrollo Corporativo de Forética. 

“En 2026, el riesgo de los datos fragmentados no es un riesgo técnico, sino estratégico”, apunta Andrés Cortés Collado, Responsable del Departamento de Soporte Operativo de la Dirección de Contabilidad y Control Interno de Aena. “Si tu equipo dedica la mitad de su tiempo a reconciliar información en lugar de interpretarla, no estás perdiendo eficiencia; estás perdiendo perspectiva. Y en un entorno donde las decisiones no esperan, eso es realmente caro”.

“En el ámbito de la información de sostenibilidad las empresas hemos pasado muy rápido de un modelo de uso de la información centrado en comunicar las bondades de la compañía, a un modelo más próximo a la información financiera, donde el foco está en explicar cómo se gestionan los aspectos quede verdad importan y contribuyen a impulsar un negocio más responsable y sostenible”, explica Javier Torres, Responsable de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa del Banco Santander. “Para eso hacen falta tres elementos: datos integrados, controles integrados y un gobierno claro. Si la información de sostenibilidad no está conectada con la estrategia, con la gestión del riesgo, o con la planificación financiera, entonces es muy difícil que sirva para crear valor real", añade.

“Los datos ASG impactan directamente en los financieros. La única forma de avanzar con seguridad es dejar de tratar la sostenibilidad como un reporte satélite y empezar a tratarla con el mismo rigor y la misma fuente de verdad que la cuenta de resultados. El objetivo es contar con un equipo de Reporting que no solo una los datos bajo una misma tecnología, sino que traduzca esos datos en inteligencia de negocio, garantizando que cada objetivo estratégico se pueda medir, corregir, defender y auditar con el mismo rigor que el beneficio neto de la compañía” advierte Diego Larrea, Director Corporativo de Reporting del Grupo DIA.

02Jun

El borrador de Directiva establece criterios de adjudicación en licitaciones públicas que favorecen software y hardware desarrollados en la UE. El sector público representa el 30% de todo el mercado cloud de la Unión Europea.

Miguel Ángel Valero

La Comisión Europea ultima la presentación el miércoles 3 de junio de la Cloud and AI Development Act (CAIDA), que prácticamente impediría a Amazon Web Services, Google Cloud y Microsoft Azure el acceso a contratos de cloud ('nube') para datos sensibles del sector público europeo. 

El borrador de Directiva establece criterios de adjudicación en licitaciones públicas que favorecen software y hardware desarrollados en la UE. El sector público representa el 30% de todo el mercado cloud de la Unión Europea.

AWS tiene actualmente el 28% del mercado cloud europeo; Microsoft Azure, el 21%; y Google Cloud, el 14%. Si sale adelante CAIDA, pierden el sector público, los contratos de datos financieros, sanitarios y judiciales de las Administraciones europeas.

Es cierto que el sector privado no se ve afectado, de momento, por esa norma. Y que la nueva Directiva tendrá en cuenta los productos con certificación de soberanía (como el proyecto S3NS entre Thales y Google). Pero no menos cierto es que la nueva situación favorece a los proveedores cloud soberanos europeos, especialmente a Deutsche Telekom.

Continúa la ebullición de la IA

Todo esto se produce en plena ebullición en torno a la inteligencia artificial (IA) y a sus múltiples conexiones. Así, Quantinuum, el brazo de computación cuántica de Honeywell, amplía su IPO (Initial Public Offering) para la salida a Bolsa. Ahora busca colocar 26,5 millones de acciones a entre 53 y 55$, frente a los 21 millones y el rango de 45 a 50$ originales.

Y Nvidia presenta en el Computex de Taiwán dos chips nuevos: el Vera CPU para centros de datos y el RTX Spark para ordenadores personales (PC). Se trata de dos movimientos que amplían el campo de batalla de la empresa más allá de las GPU tradicionales. El primero es el Vera CPU, un procesador basado en arquitectura Arm diseñado para centros de datos de inteligencia artificial. Ya está en producción y empieza a enviarse este otoño. Los primeros clientes son OpenAI, Anthropic, SpaceX (xAI), Dell, Oracle y CoreWeave. Nvidia asegura que Vera ofrece 1,8 veces más rendimiento en inferencia de agentes de IA que los chips x86 tradicionales.

El segundo es el RTX Spark, un superchip para PCs Windows que combina una GPU Blackwell con el nuevo procesador N1X (desarrollado con Microsoft), entrega hasta 1 petaflop de cómputo IA en local y tendrá memoria unificada de hasta 128 GB. Lo llevarán ASUS, Dell, HP, Lenovo, Microsoft Surface y MSI en portátiles de menos de 14 mm de grosor.

Los analistas interpretan los dos movimientos como una expansión Nvidia hacia el segmento de PC premium, un mercado de cientos de millones de unidades y millones de ingresos del que antes estaba casi ausente. Esto supone más competencia para Intel y AMD, que pueden sufrir en Bolsa. El impacto en márgenes de Nvidia puede ser positivo si el RTX Spark logra penetración en el segmento premium. De paso, puede beneficiar a los fabricantes de PC, sobre todo a la cotización de Dell y HP. En cambio, perjudica a Qualcomm.

Mientras, el sector software se dispara en Bolsa: +10%; Servicenow, el 9%; Workday, +7%; Adobe, +6%. Tras una exitosa ronda de financiación privada de 65.000 millones$ que valora la compañía en 965.000 millones, Anthropic ha presentado la documentación necesaria para su salida a Bolsa, si bien han optado por la vía confidencial (solo se conocerán las cifras cuando la fecha de cotización esté cerca). Zoom Communications entró como inversor temprano, por lo quen cuanto más vale Anthropic en la IPO, más vale la posición de ésta.  

Por otro lado, SpaceX ha iniciado su roadshow de cara a una posible salida a Bolsa a mediados de este mismo mes, operación que podría convertirse en la mayor OPV de la historia. 

A esta dinámica se suma Alphabet, que planea captar hasta 80.000 millones$. En una primera fase, 10.000 millones procederían de una colocación privada a Berkshire Hathaway, el conglomerado perteneciente a Warren Buffett, yb que ahora dirige Greg Abel. Posteriormente, se lanzará un programa de 30.000 millones en acciones preferentes convertibles y, a lo largo del tercer trimestre, se prevén nuevas ampliaciones de capital en Bolsa por otros 40.000 millones. Estos recursos se destinarán a reforzar la infraestructura de inteligencia artificial, acelerar el desarrollo de los chips TPU –competidores directos de las GPU de Nvidia– y seguir impulsando el modelo Gemini. Alphabet es el único gran conglomerado tecnológico que compite de forma integrada en toda la cadena de valor de la IA: chips, centros de datos y modelos. 

Y Torsten Slok, economista jefe de Apollo Global Management, entra de lleno en el debate sobre la IA y la inflación, dando la razón a la Fed preWarsh: argumenta que el boom de la IA es inflacionario en el corto plazo y que retrasará los recortes de tipos. Ya van varias voces autorizadas que dicen lo mismo. Mientras el mercado lleva semanas descontando que la IA acabará siendo desinflacionaria porque dispara la productividad, Slok replica. En su último análisis para Apollo, Slok sostiene que el gasto en IA es insensible a los tipos de interés. Las grandes tecnológicas invierten porque no pueden quedarse atrás, no porque los tipos estén bajos. Eso hace que la política monetaria restrictiva tenga menos mordiente de lo habitual.

Los datos de inflación y empleo no le van a dar margen a la Fed para recortar. Los yields largos siguen al alza por la presión del gasto de los hyperscalers y el déficit fiscal.

UBS recomienda no concentrar tanto en la IA

Junio ya ha llegado, y los mercados de renta variable siguen premiando claramente el liderazgo tecnológico. El S&P 500 alcanzó un nuevo máximo histórico el lunes 1 de junio, el Nasdaq ha subido más de un 15% en el último mes y el índice Philadelphia Semiconductor acumula un avance cercano al 70% desde comienzos de abril. El gasto de capital relacionado con la IA continúa acelerándose, impulsando a un conjunto cada vez más amplio de compañías a lo largo de toda la cadena de suministro de la inteligencia artificial, desde fabricantes de memoria y procesadores (CPU) hasta productores de equipos para la fabricación de semiconductores, así como proveedores de componentes ópticos y de otro tipo.

La actual transición hacia la IA se está desarrollando en un contexto de mejora en la monetización y de persistentes restricciones de oferta. En UBS identifican varios principios extraídos de ciclos de innovación anteriores que, en nuestra opinión, pueden ayudar a los inversores a orientarse en el ciclo actual:

  • Las empresas líderes establecidas rara vez dominan automáticamente la siguiente era tecnológica.
  • Las plataformas suelen capturar los beneficios más duraderos.
  • Cuando los ciclos de fuerte inversión en capital (capex) terminan moderándose, el impacto negativo no se reparte por igual entre todos los participantes.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos viendo un entorno favorable para la renta variable a medio plazo en términos generales, pero creemos que los inversores deben evitar una concentración excesiva y mantener una diversificación adecuada entre las principales capas de la IA y su cadena de suministro, en lugar de depender de un reducido grupo de compañías de mega capitalización". Y añade: "Creemos que será importante invertir tanto en la inteligencia como en las aplicaciones, porque un mayor número de usuarios puede generar más datos, mejorar los modelos y reforzar con el tiempo la ventaja competitiva de la plataforma. Además de mantener exposición a los potenciales beneficiarios de la continua monetización de la IA, también sugerimos que los inversores se posicionen para una ampliación del rally bursátil en nuestros mercados y sectores preferidos, aprovechando los periodos de fortaleza del mercado para diversificar las carteras y reducir la concentración en valores individuales".

30Apr

Cada vez más, la atención de los inversores se centra en cómo se ejecutan los planes de inversión y en qué medida estos se traducen en crecimiento de ingresos o mejora de márgenes.

Miguel Ángel Valero

Tras el cierre de mercado, y en un intervalo inferior a dos minutos, se publicaron los resultados de los cuatro principales hiperescaladores —Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft—. En conjunto, las cifras fueron positivas, aunque con matices relevantes. Cada vez más, la atención de los inversores se centra en cómo se ejecutan los planes de inversión y en qué medida estos se traducen en crecimiento de ingresos o mejora de márgenes.

Bajo este prisma, los tres grandes proveedores de servicios de computación en la nube –Alphabet, Amazon y Microsoft– superan el listón y, en sus presentaciones de resultados, continúan mostrando indicadores de mejora operativa. Destaca especialmente Alphabet, cuyo negocio en la nube supera por primera vez los 20.000 millones$ en ingresos trimestrales. 

En el lado opuesto se sitúa Meta, que no termina de convencer: la materialización de su inversión en inteligencia artificial aparece diluida dentro de unos resultados sólidos, pero sin un plan estratégico claramente definido. A ello se suma el aumento del presupuesto de inversión para este año hasta los 145.000 millones –20.000 millones más de lo anunciado en enero–, sin una visión concreta sobre cómo se traducirán estas inversiones en creación de valor.

Un trimestre más, puede afirmarse que los planes de inversión continúan creciendo en paralelo al aumento de las necesidades de capacidad computacional. En este contexto, Amy Hood, directora financiera de Microsoft, sigue siendo una de las voces más claras del sector. En su intervención volvió a subrayar que el crecimiento de las capacidades de IA en su nube está limitado por la escasez de capacidad computacional, lo que justifica el incremento de la inversión prevista para 2026, que estima alcanzará los 190.000 millones$

Investing.com: el capex castiga a Meta y premia a Alphabet

Por su parte, Jesse Cohen, analista sénior en Investing.com, destaca que la sorpresa en el Capex opacó los resultados positivos de Meta. Los inversores están asimilando la realidad de que las ambiciosas apuestas de Meta en inteligencia artificial tienen un costo elevado que presionará la rentabilidad en el corto plazo. Las perspectivas más moderadas sugieren que monetizar estas enormes inversiones podría ser un camino más largo e incierto de lo que el mercado esperaba. En este momento, 2026 se perfila como el año decisivo para los grandes proveedores de infraestructura en la nube. 

Si el gasto de Meta en infraestructura de IA no se traduce en una aceleración del crecimiento de ingresos, una expansión sostenida de márgenes o nuevas vías claras de monetización, el mercado lo interpretará como un riesgo de sobredimensionamiento y no como un posicionamiento estratégico.

El umbral crítico será si observamos trimestres consecutivos en los que el Capex sigue aumentando mientras el crecimiento de los ingresos se desacelera. Si eso ocurre, el relato cambiará de forma permanente: de 'construyendo el futuro' a 'quemando efectivo en una visión especulativa' sin retorno garantizado.

Sobre los resultados de Amazon, "fue una clase magistral en ejecución". Amazon entregó otro trimestre sólido, con AWS mostrando un crecimiento robusto que continúa consolidando su liderazgo en la computación en la nube. La marcada reaceleración en el crecimiento de las ventas de AWS es el elemento más destacado, y demuestra que el ciclo de optimización en la nube ha quedado atrás y que las empresas están adoptando plenamente nuevas cargas de trabajo, especialmente en inteligencia artificial. Este impulso se está trasladando claramente a unas perspectivas mejores de lo esperado

Thomas Monteiro, analista sénior en Investing.com, cree que, quizás más importante aún que el impresionante ritmo de crecimiento en la nube de Alphabet, es la justificación más amplia de que el plan de inversión de 180.000 millones$ en Capex —que sorprendió al mercado el trimestre pasado— se encuentra perfectamente dentro de la capacidad de gasto de la compañía, considerando la solidez y calidad de la curva de ingresos mostrada hoy.

En este sentido, Alphabet ha vuelto a replantear el debate sobre el Capex, alejándolo de la inflación de costos y la contracción de márgenes, y acercándolo a la pregunta de quién puede generar la potencia necesaria en el lado de los ingresos para competir en un mercado de infraestructura de IA altamente inflado. Y la respuesta es que prácticamente nadie puede hacerlo en este momento. Mientras otros siguen quemando efectivo y escalando en el lado de la deuda, Alphabet continúa liderando con márgenes saludables y con margen adicional para acelerar si fuera necesario.

En este sentido, el mensaje clave es que Alphabet ya no le está pidiendo a los inversores que respalden el gasto en IA por fe. La compañía ya está mostrando un ciclo cerrado entre inversión en infraestructura, uso de productos, demanda empresarial y apalancamiento operativo.

Combinando todos los aspectos del negocio —desde el crecimiento de ingresos hasta los flujos de caja extremadamente saludables y una demanda sin parangón— Alphabet sigue proyectando un perfil de crecimiento más rápido y diversificado como líder en IA que casi cualquier otro competidor en el mercado.En un mercado donde todos necesitan más capacidad de cómputo, Alphabet está demostrando que puede costear la carrera mientras continúa expandiendo todos los flancos de su negocio.

A pesar de un trimestre excelente en todas las métricas financieras, Microsoft no ha logrado reformular completamente la narrativa del Capex en IA. Si bien la economía de varias iniciativas clave luce considerablemente mejor que el trimestre pasado —respaldada por una saludable expansión de márgenes, mayor eficiencia y una demanda resiliente en la nube e IA— la curva de Capex sigue siendo enorme. Esto ha dejado a los inversores enfocados en si la compañía está gastando desde una posición de fortaleza o si está tratando de ponerse al día en la carrera de infraestructura de IA.

Los resultados respondieron la pregunta de ejecución en el corto plazo, pero no la pregunta de intensidad de capital en el largo plazo. El crecimiento de Azure se situó en el extremo superior de las expectativas, la tasa de crecimiento de los ingresos por IA escala rápidamente y la demanda acumulada sigue siendo excepcional. Aun así, el mercado está tratando estos aspectos positivos como necesarios pero no suficientes, porque la próxima fase del debate gira en torno a los retornos sobre el gasto en infraestructura, no solo sobre la demanda.

El problema central es que la historia de IA de Microsoft es ahora demasiado grande para ser juzgada únicamente por las tasas de crecimiento. Los inversores quieren ver con qué rapidez ese crecimiento se convierte en dólares de margen duraderos, especialmente a medida que los compromisos de infraestructura siguen aumentando. En ese sentido, el trimestre fortaleció el argumento de la demanda, pero no resolvió completamente el argumento del retorno sobre el capital.

UBS: los retornos sobre el capital deben materializarse

Cuatro de las compañías del grupo de los 7 Magníficos publicaron sus resultados del primer trimestre, con tres de los grandes hyperscalers estadounidenses elevando sus previsiones de Capex en IA ante el fuerte aumento de la demanda y el encarecimiento de componentes. Los resultados de las grandes tecnológicas llegan en un momento clave para los mercados globales: tanto el S&P 500 como el Nasdaq han marcado nuevos máximos históricos esta semana, prolongando el fuerte rebote desde los mínimos de finales de marzo.

Aunque creemos que el rally tecnológico aún tiene recorrido, consideramos esta temporada de resultados como una prueba clave para los inversores en IA en torno a tres áreas fundamentales:

  • Los negocios principales deben seguir cumpliendo.
  • La disciplina en el Capex cobra ahora mayor importancia.
  • Los retornos sobre el capital deben materializarse.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos posicionados para capturar el potencial alcista de la oportunidad más amplia en IA, al tiempo que recomendamos a los inversores asegurar una adecuada diversificación dentro de esta temática”. Y añade: “Favorecemos un enfoque equilibrado de la IA a lo largo de las capas de habilitación, inteligencia y aplicación, incluyendo semiconductores y equipamiento para chips, energía y recursos, infraestructuras, así como compañías seleccionadas en EEUU, Asia y Europa que creemos se beneficiarán de la adopción de la IA".

21Feb

La inteligencia artificial promete transformar la economía, pero el mercado ya no compra el relato sin mirar la factura… ni el balance. A partir de ahora, el foco no estará en quién invierte más, sino en quién convierte antes ese gasto masivo en beneficios reales y sostenibles.

Miguel Ángel Valero

Elon Musk ha dado uno de los pasos corporativos más agresivos (y menos convencionales) de los últimos años: SpaceX ha adquirido xAI, su empresa de inteligencia artificial. No se trata de una compra al uso. Es una reorganización interna de poder, capital y narrativa. La operación eleva la valoración del grupo por encima del billón$ y consolida a Musk como el mayor empresario privado del planeta. Pero más allá del titular, lo relevante es por qué lo hace ahora… y qué riesgos asume.

xAI llega tarde a la carrera de la inteligencia artificial. Ha tenido que gastar miles de millones para intentar alcanzar a competidores muy consolidados, con un modelo de ingresos todavía débil. La fusión con SpaceX es, en la práctica, un rescate financiero. SpaceX no es una empresa cualquiera: es un contratista clave de gobiernos, con flujos de ingresos relativamente estables y una reputación tecnológica sólida. Al absorber xAI, importa riesgos financieros, regulatorios y reputacionales que antes no tenía.

Y aquí aparece la primera gran pregunta estratégica de ese movimiento, ¿cuál es el verdadero plan?  Porque sinceramente hace falta un auténtico acto de fe para entender cómo una empresa que combina redes sociales con un chatbot de IA ayudará a SpaceX a lograr lo que Musk ha descrito durante años como su objetivo último: llevar seres humanos a Marte.

Desde el punto de vista del inversor, el intercambio es claro:

  • más ambición
  • más complejidad
  • más incertidumbre

El punto más revelador no es Grok, ni los chatbots, ni las redes sociales. Es esto: Musk quiere llevar centros de datos al espacio. El verdadero plan es infraestructura, no el software. Sin restricciones de suelo. Con acceso directo a energía solar. Y bajo una estructura privada, poco transparente y altamente centralizada.

No es ciencia ficción: es una apuesta a largo plazo por controlar la infraestructura crítica del futuro… como el lenguaje de Musk (como en el de Trump) todo es grandilocuente, no se descarta una posible IPO o salida a Bolsa en 2026, con el objetivo de levantar decenas de miles de millones.  

"La lógica es conocida: crecer primero, explicar después. Esto no va de IA. No va de Marte. No va de redes sociales. Va de algo mucho más clásico: control, escala y poder financiero. El problema es que cuando demasiadas piezas críticas (tecnología, datos, contratos públicos, narrativa y capital) se concentran en una sola estructura, el margen de error se vuelve peligrosamente pequeño", advierte el analista Pablo Gil en The Trader.

Una fase completamente nueva para las grandes tecnológicas

Pero no es solo Elon Musk, SpaceX y xAI. Las grandes tecnológicas han entrado en una fase completamente nueva. Ya no compiten solo con software, talento o cuota de mercado. Ahora compiten a base de hormigón, electricidad, chips y cientos de miles de millones de dólares en inversión física.

Amazon, Microsoft, Alphabet y Meta prevén invertir conjuntamente cerca de 650.000 millones$ este año. Una cifra sin precedentes en este siglo, comparable solo con grandes episodios históricos de construcción de capacidad: la burbuja de las telecomunicaciones de los 90, el ferrocarril del siglo XIX o el New Deal estadounidense.

El destino de ese capital es claro: centros de datos, redes eléctricas, generación de energía, sistemas de refrigeración, infraestructuras de red y chips de alto rendimiento. La carrera por dominar el cómputo necesario para la IA se ha convertido en un mercado de “el ganador se lo lleva casi todo”. Y nadie quiere quedarse atrás.

Cada una de estas compañías va a gastar en un solo año más que cualquier gran corporación estadounidense en la última década. Amazon apunta a cerca de 200.000 millones$. Alphabet hasta 185.000 millones. Meta podría elevar su “capex” cerca de un 90 % interanual. Microsoft ya ha incrementado su inversión más de un 60 %. Todo para sostener modelos de IA que requieren miles de chips fabricados por Nvidia y producidos por Taiwan Semiconductor Manufacturing Company. 

Pero el problema ya no es solo el tamaño del gasto, sino cómo se financia y qué efectos secundarios está empezando a generar. Una parte creciente de esta inversión se está financiando a través del mercado de bonos corporativos de alta calidad. Gigantes como Oracle o Microsoft están aumentando de forma significativa sus emisiones de deuda para sostener esta carrera. El resultado es una presión creciente sobre un mercado que ya cotiza con diferenciales históricamente estrechos, muy cerca de los niveles de finales de los 90.

El mercado empieza a lanzar señales de advertencia. Las nuevas emisiones tecnológicas ya muestran un peor comportamiento relativo frente a los bonos del Tesoro. Los spreads se amplían tímidamente, pero desde niveles tan ajustados que dejan muy poco margen para errores. No hace falta una crisis: basta con una decepción en retornos, retrasos en monetización o una desaceleración inesperada.

Al mismo tiempo, la disrupción que promete la IA está empezando a reflejarse en el crédito. Los préstamos apalancados de empresas de software caen, los modelos tradicionales empiezan a ponerse en cuestión y sectores enteros ven cómo el mercado descuenta que parte de sus ingresos pueden quedar obsoletos. La IA no solo crea ganadores: también acelera la destrucción de modelos de negocio.

Todo esto está transformando la esencia de estas compañías. Durante años fueron negocios ligeros en activos físicos. Hoy, Meta ya gasta más en infraestructura que en ingenieros. Su balance en propiedades y equipamiento se ha multiplicado por cinco desde 2019. La tecnología se está volviendo intensiva en capital… y eso cambia radicalmente las reglas del juego.

Los inversores lo han entendido. A pesar de que los ingresos siguen creciendo y los negocios principales se mantienen sólidos, el mercado ha empezado a castigar los anuncios de gasto. No por dudar del potencial de la IA, sino por cuestionar el ritmo, el retorno y la rentabilidad real de esta inversión colosal. La historia demuestra que las grandes oleadas de inversión suelen ser potentes catalizadores económicos… pero no siempre buenos negocios para todos los accionistas ni para todos los acreedores.

La IA promete transformar la economía, pero el mercado ya no compra el relato sin mirar la factura… ni el balance. A partir de ahora, el foco no estará en quién invierte más, sino en quién convierte antes ese gasto masivo en beneficios reales y sostenibles. Y en paralelo, en cómo esa carrera se filtra al mercado de crédito, donde los precios dejan poco margen para decepciones. La verdadera criba bursátil —y crediticia— acaba de empezar.

El mensaje estratégico de Alphabet: un bono a 100 años

Por eso hay movimientos financieros que, más allá de la cifra, envían un mensaje estratégico muy potente. Alphabet ha emitido deuda por valor de 5.500 millones de libras (unos 7.530 millones$) dentro de un programa más amplio que también incluye 3.055 millones en francos suizos y hasta 20.000 millones con vencimiento en 2066. Pero el titular que realmente destaca es otro: un bono a 100 años por 1.000 millones de libras con un cupón del 6,125 % anual.

Ese 6,125% es el interés que la compañía pagará cada año a los inversores que han comprado ese bono. Durante un siglo. Y en 2126, además, devolverá el principal. No es una cifra menor. Supone fijar hoy el coste del dinero durante cien años, algo que solo pueden permitirse empresas con enorme fortaleza financiera y credibilidad en los mercados.

Ahora bien, la pregunta interesante no es por qué Alphabet emite ese bono. Es porque alguien lo compra. Ningún inversor particular adquiere un bono a 100 años pensando en esperar al vencimiento. Los compradores son grandes instituciones, fondos de pensiones y aseguradoras que necesitan activos capaces de generar flujos estables durante décadas. Tienen obligaciones futuras muy largas y necesitan emparejar esos compromisos con ingresos previsibles. Para ellos, un 6,125% anual en una compañía como Alphabet puede resultar atractivo dentro de una estrategia de largo plazo. Además, estos bonos cotizan en mercado secundario, por lo que no es necesario mantenerlos hasta el vencimiento.

Conviene también distinguir entre un bono a 100 años y un bono perpetuo. En el bono centenario existe una fecha concreta de devolución del principal, aunque esté muy lejana. El inversor sabe que, además de los cupones, hay una amortización final. En un bono perpetuo no hay vencimiento: el emisor paga intereses indefinidamente y no tiene obligación de devolver el principal. Desde el punto de vista del comprador, eso implica que toda la rentabilidad depende exclusivamente de los cupones futuros y que la sensibilidad a los tipos suele ser todavía mayor.

Pero lo verdaderamente relevante es el destino del dinero. La carrera por la IA se ha convertido en una competición de capital intensivo. Centros de datos, chips especializados, energía, talento, adquisiciones estratégicas… Todo exige miles de millones. Y las grandes tecnológicas han entendido que esto no va de pequeñas mejoras incrementales, sino de dominar infraestructuras críticas para la próxima década.

Si una empresa decide endeudarse a 100 años es porque percibe que el retorno esperado de esa inversión es superior al coste de la deuda durante un siglo. Es una apuesta implícita sobre el crecimiento futuro de la demanda de servicios basados en IA, sobre la monetización de modelos avanzados y sobre su capacidad para mantener márgenes elevados en un entorno cada vez más competitivo. Estamos viendo cómo la IA no solo transforma modelos de negocio, sino también estructuras financieras. Las tecnológicas ya no compiten solo con código y talento, sino con balances capaces de absorber inversiones históricas.

"Cuando una compañía es capaz de comprometerse financieramente durante cien años para acelerar su apuesta tecnológica, no está pensando en el próximo trimestre. Está construyendo una posición estructural para dominar el siguiente ciclo económico. Y como inversores deberíamos preguntarnos si estamos valorando estas decisiones con la profundidad temporal que realmente merecen", apunta Pablo Gil.

Quién define las reglas del juego

Durante años, los grandes líderes de la inteligencia artificial han repetido el mismo mensaje: Queremos regulación”. Pero cuando la regulación empieza a tomar forma, el discurso se vuelve más complejo. En EEUU se está librando una batalla poco visible pero muy relevante para el futuro del sector: una guerra de influencia política entre las propias empresas de IA, una batalla silenciosa por regular la inteligencia artificial.

Dos grandes actores del sector, OpenAI y Anthropic, están apoyando —directa o indirectamente— organizaciones políticas con visiones muy distintas sobre cómo debe regularse la inteligencia artificial. Por un lado, está OpenAI, creadora de ChatGPT y probablemente la empresa más reconocida del sector. Nació como organización sin ánimo de lucro con la misión de desarrollar una IA “segura y beneficiosa para la humanidad”, pero hoy opera bajo un modelo híbrido con fuertes alianzas estratégicas, especialmente con Microsoft. Es uno de los grandes impulsores de la adopción masiva de la IA generativa.

En el otro lado está Anthropic, fundada por antiguos investigadores de OpenAI y centrada desde el inicio en el desarrollo de modelos con fuertes mecanismos de seguridad. Su modelo Claude compite directamente con ChatGPT, pero su posicionamiento público ha sido más prudente y orientado al control de riesgos. Ambas compiten en el mismo mercado. Pero no comparten la misma visión regulatoria.

Anthropic ha anunciado estos días una aportación de 20 millones$ a un PAC o grupo que defiende reglas más estrictas en materia de seguridad y control de la IA. En paralelo, otro PAC respaldado por figuras cercanas a OpenAI ha reunido más de 100 millones para promover una regulación federal más uniforme y evitar un mosaico de leyes estatales que frene la innovación. No es solo una discusión técnica. Es una disputa estratégica sobre quién define las reglas del juego.

En EEUU, un PAC (Political Action Committee) es una organización que recauda dinero para influir en elecciones o en políticas públicas. Un 'super PAC' puede recaudar cantidades ilimitadas de dinero de empresas, inversores o particulares para financiar campañas publicitarias y apoyar candidatos o causas concretas. Aunque no pueden coordinar directamente con los políticos, su capacidad de influencia es enorme. En la práctica, son una herramienta clave para moldear el entorno regulatorio, o ganar elecciones.

Todo esto es relevante porque la regulación que se diseñe en EEUUU marcará el estándar global. La IA ya no es solo una cuestión tecnológica. Es una cuestión geopolítica, económica y laboral. Mientras algunas empresas apuestan por menos restricciones para acelerar la innovación, otras temen que el desarrollo sin límites genere riesgos sistémicos: desde pérdida masiva de empleo hasta problemas de seguridad o de concentración de poder.

"Y aquí está la clave: la discusión ya no es si habrá regulación. La discusión es quién va a ser quien la escriba", resalta Pablo Gil.

24Dec

El reto ahora es separar innovación de euforia y crecimiento futuro de flujos de caja presentes. Porque la IA cambiará el mundo, sí, pero no todos los que apuesten fuerte llegarán vivos al final del camino.

Miguel Ángel Valero

Aumento vertiginoso de la inversión, rápida innovación y creciente volatilidad. Son las razones de por qué la inteligencia artificial (IA) está redefiniendo ganadores y perdedores, y de cómo "la selección activa podría ser clave en lo que creemos que podría ser un auge, no una burbuja", subraya un análisis de DWS.

La IA sigue siendo un potente motor para los mercados. Pero en 2025, la adopción exponencial, la innovación y el aumento de las inversiones no solo lograron captar el interés inversor, sino que también introdujeron una mayor volatilidad. "Nuestro objetivo para el S&P 500 de 7.500 puntos para finales de 2026 se basa en la expectativa de que habrá un crecimiento de dos dígitos en los beneficios, con la IA desempeñando un papel clave, especialmente en el caso de las acciones estadounidenses", explican en la gestora ligada al grupo Deutsche Bank. 

Pero la verdadera prueba de fuego para la sostenibilidad de estos modelos de negocio aún está por venir. Hiperescaladores como Microsoft, Alphabet, Meta y Amazon han revisado repetidamente al alza sus planes de inversión en capital y pueden permitírselo, gracias a su sólida generación histórica de flujo de caja. Su gasto en capital como porcentaje del flujo de caja operativo sigue estando en rangos manejables. Sin embargo, estas inversiones están transformando a los gigantes tecnológicos de innovadores con pocos activos a proveedores de infraestructura intensiva en capital, lo que plantea importantes preguntas sobre cómo los valorarán los mercados en el futuro.

La esperanza sigue pasando por que los grandes modelos de lenguaje y los centros de datos proporcionen una infraestructura similar que pueda impulsar años de productividad, como lo hicieron en el pasado los ferrocarriles o las redes de fibra óptica. Pero el riesgo de exceso de capacidad, activos varados y estrés financiero es real, especialmente si la demanda no sigue el ritmo o si las restricciones energéticas son más duras de lo esperado. Los inversores deben sopesar tanto las promesas como los peligros de esta nueva era.

Los fabricantes de hardware y los proveedores de centros de datos fueron los primeros ganadores de la IA, y "creemos que algunos de ellos, como los proveedores de chips asiáticos o las empresas europeas y estadounidenses que están construyendo infraestructuras eléctricas, podrían mantener una posición sólida. También buscamos empresas que apliquen la IA a problemas del mundo real en la industria, la sanidad y la educación", remarcan los expertos de DWS.

En este universo de inversión en IA cada vez más amplio, la necesidad de una selección activa y táctica podría ser aún más importante. Cuando la innovación acorta los ciclos de los productos y la volatilidad sigue siendo alta, las estrategias de compra y mantenimiento pueden parecer cada vez más arriesgadas.

El camino a seguir está lejos de estar claro. La IA está planteando muchas preguntas sin resolver. ¿Se convertirá la demanda energética en el principal obstáculo para la expansión de la IA? ¿Podrá China superar a Occidente con electricidad más barata, regulaciones más laxas y una fuerza de trabajo de ingeniería masiva? ¿Se convertirá la concentración del mercado estadounidense en un puñado de gigantes tecnológicos en una prueba de fortaleza o una vulnerabilidad? ¿Y son los grandes modelos lingüísticos actuales la última palabra o solo un paso hacia algo todavía más transformador? 

Medir las verdaderas ganancias de productividad de la IA también sigue siendo un desafío, ya que los avances que acaparan los titulares suelen tardar tiempo en convertirse en modelos de negocio. Algunas innovaciones tendrán éxito. Otras nunca llegarán a ser fundamentales o serán superadas y quedarán obsoletas. La incertidumbre es lo único seguro.

¿Es la IA una burbuja o un auge? Para los analistas de DWS, podría ser un auge, pero con algunos excesos. Las comparaciones con la era puntocom son tentadoras, pero imperfectas. Las ganancias actuales probablemente estén más impulsadas por los beneficios que por las valoraciones. Los beneficios, las inversiones y las innovaciones son reales, y la creciente selectividad del mercado puede ser una señal de madurez. 

"Se espera que el tren de la IA mantenga su rápido ritmo, y la mejor manera de disfrutar del viaje parece ser mantener la curiosidad, cuestionar regularmente nuestras propias convicciones sobre la IA y seguir bien diversificados", concluyen en DWS.

The Trader: No todos llegarán al final del camino

Por su parte, el analista Pablo Gil aporta sus reflexiones sobre la IA en The Trader. Larry Ellison, cofundador de Oracle, uno de los veteranos más influyentes y polémicos de Silicon Valley, lleva casi cinco décadas dejando su huella en la industria tecnológica. A sus 81 años, lejos de retirarse, ha decidido protagonizar el mayor salto estratégico de su carrera: convertir a Oracle en un pilar central de la revolución de la inteligencia artificial.

Lo que empezó con un mensaje en LinkedIn terminó convirtiéndose en el mayor contrato de computación en la nube jamás firmado: OpenAI se compromete a gastar 300.000 millones$ en servidores de Oracle. El proyecto, bautizado como Stargate, exige construir algunos de los centros de datos más grandes del mundo y situó a Ellison en el epicentro del boom de la IA.

La reacción inicial fue eufórica. Oracle sumó 250.000 millones$ en capitalización, Ellison llegó a encabezar la lista de multimillonarios y el mercado asumió que, en IA, ningún riesgo era demasiado grande. Pero esa narrativa ha empezado a agrietarse. La construcción de los megacentros está disparando costes, alargando plazos y llevando el flujo de caja de Oracle a niveles negativos no vistos desde los años 90. El suministro eléctrico se ha convertido en un cuello de botella y la empresa depende en exceso de un único cliente: OpenAI, que pierde miles de millones al año y cuyos ingresos aún no justifican semejante infraestructura. 

Microsoft (socio histórico de OpenAI) rechazó un acuerdo similar al considerar que dedicar centros multigigavatio a un solo cliente era una apuesta demasiado arriesgada. Oracle, en cambio, la asumió sin dudar.

Las señales de alerta ya están en los mercados: sus “credit default swaps”, seguros contra impagos de deuda, se han disparado y sus acciones han corregido casi un 50% en pocos meses. Oracle ha pasado de símbolo del entusiasmo por la IA a termómetro del miedo creciente a un posible exceso.

La compañía se ha convertido así en el barómetro del momento. Su apuesta puede ser histórica si la IA cumple las expectativas transformadoras que promete. Pero si la adopción avanza más lenta de lo previsto, podría quedar atrapada con infraestructuras gigantescas, carísimas y difíciles de rentabilizar.

El tiempo dirá si, tal y como Ellison piensa, “la IA es el mejor negocio en la historia de la humanidad”, o si estamos ante el preludio del pinchazo de la mayor burbuja tecnológica de nuestra era. 

"Creo firmemente en la IA como revolución, pero también sé que los mercados suelen adelantarse demasiado a la economía real. Oracle no es el problema; es el síntoma. El reto ahora es separar innovación de euforia y crecimiento futuro de flujos de caja presentes. Porque la IA cambiará el mundo, sí, pero no todos los que apuesten fuerte llegarán vivos al final del camino", advierte este experto.

04Dec

Columbia Threadneedle ve en 2026 especialmente favorable para la renta fija gracias a un ciclo generalizado de bajada de tipos. UBS recomienda bonos de calidad tanto públicos como corporativos.

Miguel Ángel Valero

Las Bolsas aguantan el pulso a unos decepcionantes datos de empleo privado en EEUU y a nuevas dudas sobre IA y sobre ventas de las tecnológicas, haciendo valer una guerra comercial en retroceso, una política monetaria menos restrictiva y unos beneficios empresariales crecientes. La destrucción de empleo privado publicado por ADP (-32.000, frente a -47.000 en el mes previo), cuando se aspiraba a una ligera creación en noviembre (+10.000) da al mercado una mayor seguridad de que la Fed recortará el precio oficial del dinero el próximo miércoles 10 de diciembre. Estos confirman que en el último trimestre del año las empresas están frenando las contrataciones. 

Más positivos fueron los datos de confianza de los empresarios de los servicios, con el ISM servicios superando las previsiones al repuntar dos décimas hasta el 52,6 y superando el 52 previsto. Con este repunte, la confianza alcanzó máximos desde febrero. Además, de la mejora del indicador agregado, también fueron alentadores las lecturas de los componentes, dado que el subíndice de empleo subió siete décimas hasta el 48,9 y sobre todo porque los nuevos pedidos escalaron ocho décimas hasta 52,9 apuntando a que las perspectivas de actividad están acelerándose.

Se siguen conociendo estadísticas atrasadas por el cierre del Gobierno. La producción industrial de septiembre creció un 0,1% mensual, pero se revisó a la baja el dato del mes previo, que mostró ahora una contracción del -0,3% mensual. En conjunto, la cifra muestra que en el tercer trimestre la actividad industrial estadounidense siguió debilitada y que la utilización de la capacidad productiva del sector bajó hasta 75,9%, manteniéndose así por debajo del promedio de los últimos 25 años (76,8%).

Además, informaciones sobre una reducción de los objetivos de crecimiento de Microsoft en ventas al no lograr sus equipos comerciales las ventas previstas en productos de IA castigaron su cotización. El desmentido de Microsoft no oculta la creciente preocupación del mercado sobre una adopción de IA más lenta de lo esperado, con solo una pequeña parte de los proyectos avanzando más allá de la fase piloto. La presión aumenta para estas empresas, obligadas a demostrar que sus enormes inversiones en IA se traducirán en ingresos sostenibles.

Microsoft mantiene crecimientos sólidos en Azure y anticipa restricciones de capacidad hasta mediados de 2026 debido a la fuerte demanda. La compañía se mantiene como uno de los principales beneficiarios de la infraestructura de IA, aunque la implementación más lenta y los problemas del lado del cliente incrementan la cautela y alimentan comparaciones con burbujas tecnológicas previas. Frente a la burbuja de comienzos del año 2000, las empresas tienen hoy fundamentos financieros sólidos, generan ingresos reales y la tecnología está integrada en la economía, a diferencia de muchas empresas de entonces que carecían de rentabilidad y claros modelos de negocio.

Columbia Threadneedle: entorno especialmente favorable a la renta fija

Por su parte, Columbia Threadneedle Investments ve en 2026 un escenario de crecimiento global moderado, con un entorno especialmente favorable para la renta fija gracias a un ciclo generalizado de bajada de tipos, y a un contexto constructivo para la renta variable impulsado por la mejora de beneficios y el avance de la inteligencia artificial. 

2026 será un año de crecimiento global moderado pero resistente - entre el 2,5% y el 3% - impulsado por el consumo, la inversión tecnológica y políticas fiscales más expansivas, aunque condicionado por el impacto persistente de los aranceles sobre los precios y las cadenas de suministro. Las economías desarrolladas crecerán en torno al 1,5%, frente al 4% previsto para los países emergentes, favorecidos por un dólar más débil y condiciones financieras más flexibles. A escala global, la inflación mostrará un panorama fragmentado y seguirá moderándose hasta el 2,9% en el G20, aunque persistirán riesgos derivados de las tensiones comerciales y los costes energéticos.

En EEUU, la inversión en inteligencia artificial seguirá sosteniendo la actividad pese a un mercado laboral menos dinámico y una inflación cercana al 3%, que llevará a la Reserva Federal a bajadas graduales de tipos. Europa se beneficiará de mejores condiciones de financiación y estímulos en infraestructuras, con una inflación próxima al 2% y un crecimiento cercano al 1%. Asia mostrará un ritmo desigual, con China desacelerando hacia el 4,4% e India consolidándose como el principal motor regional.

Para Rubén García Páez, director general para Iberia y Latam, “2026 será un año de resiliencia con riesgos, donde la gestión activa y la diversificación serán esenciales para capturar oportunidades. En este contexto, los inversores deben pensar en tres dimensiones: entre clases de activos (renta variable, renta fija y alternativos); regiones (EEUU, Europa y mercados emergentes); y temáticas (como inteligencia artificial, resiliencia fiscal o transición energética)”

6Columbia Threadneedle proyecta que 2026 será un año favorable para la renta fija, aunque no exento de riesgos. Si bien la Fed ha iniciado en 2025 un ciclo de recortes preventivos, el mercado descuenta una bajada de tipos mucho más profunda - de hasta 175 puntos básicos (pb) entre 2025 y 2026 -, una expectativa que podría no cumplirse y que abre oportunidades para los inversores. En su escenario base, la gestora sitúa los rendimientos del Tesoro a 10 años en torno al 4% y el crédito con grado de inversión cerca del 5%, lo que configura una propuesta de valor atractiva en un entorno de inflación moderándose hacia el 3%.

La firma identifica focos claros de oportunidad: préstamos al consumo; valores respaldados por hipotecas de agencias como alternativa más interesante al crédito corporativo; necesidades de financiación derivadas del despliegue de infraestructuras de inteligencia artificial y los bonos de mercados como Japón, Francia o Australia, además de oportunidades selectivas en deuda emergente. Columbia Threadneedle ve recorrido en los préstamos apalancados como extensión del universo high yield.

Roman Gaiser, de Renta Fija para EMEA, añade: “En un entorno marcado por la dispersión crediticia, el posible enfriamiento del mercado laboral y el impacto retardado de los aranceles, apostamos por duración, rentabilidad y una diversificación disciplinada como claves para capear la volatilidad y capturar oportunidades en renta fija”

Columbia Threadneedle mantiene una visión constructiva para la renta variable en 2026 y pronostica un mayor abanico de oportunidades para la inversión selectiva y diversificada, apoyada por una política monetaria más relajada, el impulso de la inteligencia artificial y la expansión fiscal en Europa, junto con las reformas estructurales en Japón. En EEUU, la gestora prevé que los beneficios empresariales vuelvan a ser un motor esencial del mercado, con un crecimiento robusto y ganancias de un dígito alto.

Nicolas Janvier, director de Renta Variable Norteamericana, lo explica: “Las compañías estadounidenses han demostrado una notable capacidad para adaptarse a aranceles más altos y a un entorno más exigente, y esa resiliencia será un pilar fundamental en 2026”.

La tendencia a la baja de los tipos de interés y la ampliación de inventarios deberían favorecer a sectores que han atravesado años más complejos, mientras que Europa y Japón podrán avanzar al ritmo de EEUU, con un conjunto más amplio de sectores - incluidos defensa y financiero -capaces de generar valor. A pesar de los riesgos a medio plazo, como la fragmentación política o el elevado endeudamiento público, Columbia Threadneedle ve poco probable una corrección significativa en los valores ligados a la inteligencia artificial, pese a sus valoraciones elevadas, gracias a la combinación de tipos más bajos y un crecimiento de beneficios previsto de cara a 2026.

UBS: se refuerzan las expectativas de recortes de la Fed

Los datos de EEUU refuerzan las expectativas de recortes de la Fed. El mercado da ahora casi un 90% de probabilidad a un recorte de 25 puntos básicos (pb) por parte de la Reserva Federal en su próxima reunión, frente al 25% de hace menos de dos semanas.

"Los datos recientes de empleo e inflación en EE. UU. siguen respaldando nuestra visión de que la Fed se mantiene en camino de realizar dos recortes adicionales antes de que termine el primer trimestre de 2026. Esto apoya nuestra preferencia por bonos de calidad dentro de una estrategia orientada a asegurar ingresos diversificados", señalan en la entidad:

  • Los datos del mercado laboral estadounidense continúan reforzando el argumento para una mayor relajación, mientras que la inflación no debería frenar estos recortes.
  • El consenso sobre la Fed sigue apuntando a un proceso de flexibilización prudente, y el nombramiento de un nuevo presidente no debería alterar de forma significativa esta perspectiva.
  • La probabilidad de un entorno de represión financiera respalda nuestra visión de que los rendimientos de la deuda pública pueden seguir bajando.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: “Somos positivos respecto a los bonos de calidad, en concreto la deuda pública de alta calidad y los bonos corporativos con grado de inversión. Creemos que los bonos de calidad con duración media (entre cuatro y siete años) pueden ofrecer rentabilidades de un dígito medio gracias a la combinación de cupones y ganancias de capital conforme la Fed recorta los tipos. Según nuestras previsiones, los rendimientos de los bonos superarán a los de la liquidez, especialmente en escenarios adversos en los que los precios de los bonos suben a medida que caen las expectativas de tipos. Consideramos que los bonos de calidad deben formar parte de una estrategia más amplia para asegurar fuentes de ingresos diversificadas”.

31Oct

Se sugiere una estrategia más ambiciosa a largo plazo, en la que se sacrifica parte del crecimiento inmediato para situarse como líderes en el efervescente mercado global de la inteligencia artificial.

Miguel Ángel Valero

A falta de Nvidia, que los presenta el 19 de noviembre, las grandes tecnológicas de EEUU han hecho públicos sus resultados en los nueve primeros meses de 2025 y sus previsiones para el próximo ejercicio. Tanto Microsoft como Meta superaron las expectativas, pero decepcionaron con sus expectativas para 2026. 

Ambas compañías comienzan a reflejar en sus cuentas el impacto de sus apuestas por la inteligencia artificial (IA) y los costes asociados que se esperan para los próximos ejercicios. Amy Hood, directora financiera de Microsoft, reconoce que, a pesar del fuerte incremento en la inversión, no están logrando satisfacer la demanda de capacidad para IA. Los ingresos de la división Azure mantienen un ritmo de crecimiento de doble dígito (+27%). 

Por su parte, Meta anticipó un aumento sustancial de los gastos en 2026 y, además de algunos costes extraordinarios, no ofreció cifras claras sobre cómo la inversión en IA está impulsando sus ingresos. Y su línea de gafas inteligentes continúa generando pérdidas, esta vez por valor de 4.400 millones$ en el trimestre, aunque según Mark Zuckerberg, CEO y fundador de la empresa, se trata de una gran oportunidad. Admite que podría producirse una sobreinversión en capacidad computacional, en cuyo caso se plantearían venderla a terceros, aunque aclara que aún no se ha dado esa situación.

Alphabet, que indicó que su asistente Gemini tiene ya 650 millones (+44% desde el último trimestre) de usuarios activos al mes –frente a los más de 3.000 millones que se estiman para Chat GPT– y ofreció cifras mejores a las esperadas en su negocio de computación en la nube.

Google (Alphabet) está reabriendo una central nuclear en Iowa para alimentar sus centros de datos.

Entre las tres compañías, han gastado 78.000 millones$ en inversión de capital este trimestre, un 89% más que el año pasado. Esta tendencia continuará en los próximos meses.

Por su parte, Amazon superó ampliamente las expectativas, con una sorpresa positiva del +25%. Sus cifras reflejan que la demanda de capacidad computacional sigue siendo sólida: el negocio en la nube continúa creciendo a un ritmo interanual superior al 20%. De hecho, Andy Jassy, CEO de la compañía, destacó que la demanda actual es la más fuerte desde 2022.

Precisamente, Amazon ha anunciado que reducirá alrededor de 14.000 puestos corporativos (el 4% de su plantilla) en una decisión que, "lejos de reflejar debilidad, simboliza la nueva fase de la revolución de la inteligencia artificial", opina el analista Pablo Gil en The Trader. El ajuste afectará a un máximo de 1.200 trabajadores de sus oficinas corporativas en España (Madrid y Barcelona), pero no a empleados de entregas o de los centros logísticos.

El movimiento encaja con el mensaje que su CEO, Andy Jassy, lleva meses repitiendo: la IA permitirá a Amazon operar con menos personas y más productividad. Menos gasto en salarios, más inversión en algoritmos. Y deja muy claro que no será el último ajuste: la compañía planea seguir “eliminando capas” en 2026.

Aunque el despido masivo previo a Navidad pueda parecer impopular, el mensaje subyacente es claro: las tecnológicas siguen priorizando la eficiencia y el capital intensivo en IA sobre el empleo humano. Esto sugiere que el ciclo de inversión en inteligencia artificial aún está en plena expansión, y que la 'burbuja' que muchos temen no muestra señales de pincharse. Lejos de entenderse como debilidad, Amazon está reconfigurando su estructura para alimentar el mayor cambio tecnológico de las próximas décadas y adelantarse siempre gusta a los mercados.

Apple —una de las tecnológicas más alejadas de la ola de inversión en inteligencia artificial— presentó unos resultados que convencieron a los mercados, registrando el mejor tercer trimestre de su historia en términos de ventas, al superar la barrera de los 100.000 millones$. Su segmento más rentable, el de servicios, creció a una tasa interanual del 15%. Tim Cook, CEO de la empresa, anunció que se incrementarán los gastos operativos relacionados con el desarrollo de IA, aunque serán apenas 1.500 millones$, una cifra significativamente inferior a la de otras compañías del sector.

Además, Apple recibió buenas noticias en el ámbito comercial: el único arancel que paga actualmente —relacionado con el fentanilo y China— se reducirá a la mitad. La obligación de pago del resto de aranceles fue eliminada tras el compromiso de aumentar la inversión doméstica. En este trimestre, la compañía abonó 1.100 millones en aranceles, y estima que esta cifra podría ascender a 1.400 millones en el último trimestre del año.

 No obstante, la nota negativa vino precisamente de China, donde la demanda sigue siendo débil debido al aumento de la competencia local. En los últimos tres años, la participación de China en las ventas de Apple ha descendido del 20% al 14%.Llama la atención la diferente evolución en Bolsa tras presentar resultados: Alphabet (+2,5%), frente a los retrocesos de Microsoft (-2,9%) y sobre todo Meta (-11,3%). 

En el caso de la propietaria de Facebook, los mercados censuran sobre todo la decisión de Mark Zuckerberg de emitir deuda por 30.000 millones$, en una petición al mercado para seguir impulsando la inversión en IA, que tuvo en cualquier caso una demanda récord cercana a los 110.000 millones.

OpenAI pide a EEUU duplicar su capacidad energética anual (100 GW/año) para sostener el boom computacional. Y Qualcomm entra en el negocio de chips para servidores de IA, llegando a subir un 11% en Bolsa.

Todo esto apunta a un patrón: las grandes tecnológicas están reorientando su gasto hacia infraestructura, chips y energía para sostener el crecimiento del sector. Según estimaciones de analistas, el capex de las grandes nubes (Amazon, Microsoft, Google) crecerá más del 50% este año. En 2026, ese crecimiento bajaría al 20%, y ahí llegará el examen real: demostrar retornos tangibles de la inversión.

Las grandes tecnológicas han superado con creces las expectativas de crecimiento trimestral. Sin embargo, los cuatro principales “hiperscalers” —Amazon, Meta, Microsoft y Alphabet— comienzan a mostrar señales de que los costes operativos y la fuerte inversión en inteligencia artificial podrían empezar a limitar la expansión de márgenes que han disfrutado en los últimos años. Esto sugiere una estrategia más ambiciosa a largo plazo, en la que se sacrifica parte del crecimiento inmediato para posicionarse como líderes en el efervescente mercado global de la IA.

Puede que las cifras trimestrales recientes de las grandes tecnológicas generen ciertas dudas, pero la carrera por el dominio de la IA sigue su curso, en un entorno geopolítico más estable y con una Reserva Federal menos restrictiva. Estos tres factores, junto con la buena estacionalidad de los últimos meses del año, permitirán a estas empresas y a las Bolsas seguir avanzando.