04Jun

En los últimos 2 meses, el S&P 500 ha subido a una velocidad que solo se ha visto en dos ocasiones históricas fuera de recesión: justo antes del crash del Lunes Negro de 1987 y en el peak del Dotcom de 2000.

Miguel Ángel Valero

La fragmentación geoeconómica ya le cuesta a la economía mundial hasta 307.000 millones$ en pérdida de producción anual, según el informe Deepening Divides: The Cost of a More Fragmented Financial System, publicado por el Foro Económico Mundial en colaboración con Oliver Wyman. Impulsada por las tensiones geopolíticas, las preocupaciones en materia de seguridad económica y la transformación de las relaciones comerciales entre las principales economías, la fragmentación se aceleró a lo largo de 2025 y 2026 y afecta de forma creciente a los sistemas de comercio, finanzas e inversión. Estas presiones se manifiestan a través de aranceles crecientes, restricciones a la inversión y medidas de represalia. 

Los aranceles y las restricciones a la inversión afectan cada vez más a economías tradicionalmente alineadas, incluidas las de EEUU, la UE, Canadá, Japón y Corea del Sur, lo que eleva los costes para las empresas e incrementa la incertidumbre en el comercio y la inversión transfronterizos.

A medida que la fragmentación se asienta en los mercados y los sistemas financieros y aumentan las barreras incluso entre aliados, crecen los riesgos de escalada y de disrupción económica a largo plazo. Si las tendencias actuales se intensifican hasta escenarios de fragmentación más severa, las pérdidas globales podrían alcanzar hasta 6,9 billones$, o el 6,4% del PIB mundial. Un impacto económico superior al de cualquier economía del mundo excepto las de EEUU y China. 

En última instancia, la fragmentación afecta tanto a las empresas como a los hogares. Se estima que las políticas de fragmentación actuales añadirán hasta 0,3 puntos a la inflación global, erosionando el poder adquisitivo en la mayoría de las economías. Los efectos más pronunciados sobre los salarios reales se observan en EEUU, donde se estima que los salarios reales serán un 0,33% inferiores para los trabajadores con baja cualificación, un 0,49% inferiores para los de cualificación media y un 0,66% inferiores para los de alta cualificación; presiones similares sobre el poder adquisitivo son visibles en otras grandes economías. 

"En las conversaciones con líderes empresariales de todo el mundo, el mensaje es notablemente consistente. Lo que las empresas más necesitan ahora mismo es previsibilidad, y no la están obteniendo", señala Daniel Tannebaum, socio y líder global de Anti-Financial Crime en Oliver Wyman. "Sin reglas más claras en torno a los aranceles, las sanciones y otras medidas económicas, los riesgos para la inversión, el crecimiento y la estabilidad financiera seguirán creciendo", avisa.

Los mercados emergentes y las economías en desarrollo son los más perjudicados por los efectos de la creciente fragmentación financiera. En el escenario de fragmentación más extremo, los países ajenos a los grandes bloques geopolíticos, la mayoría de los cuales son mercados emergentes o economías en desarrollo, podrían sufrir pérdidas de producción del 10,7%, frente a un descenso global del 6,4%. Factores estructurales como el menor desarrollo de sus mercados de capitales hacen que estas economías dependan más de los flujos internacionales de capital y sean más vulnerables a los efectos negativos de un sistema financiero menos integrado. 

África ilustra tanto los riesgos como las posibles vías de resiliencia. La exposición del continente a los flujos de capital exterior implica que un sistema más fragmentado encarecería y haría menos predecible la financiación para el desarrollo. Al mismo tiempo, la integración regional —a través de iniciativas como la Zona de Libre Comercio Continental Africana y sistemas de pago como el PAPSS— ofrece vías para reforzar la resiliencia de África, que además puede beneficiarse de tendencias de largo plazo como el crecimiento demográfico y la abundancia de materias primas críticas. 

Aunque es improbable que la fragmentación se revierta a corto plazo, sí puede gestionarse. El informe identifica cinco acciones que los responsables políticos pueden adoptar para mitigar la fragmentación:

  • Establecer principios compartidos para proteger el sistema financiero frente a la fragmentación, como la preservación del Estado de derecho y la independencia de la política monetaria, la limitación de la incautación de activos soberanos y la protección de la integridad de los datos gubernamentales.
  • Acordar normas que orienten el uso de instrumentos de acción económica exterior para avanzar en los objetivos de seguridad nacional y resiliencia sin perjudicar el crecimiento global.
  • Garantizar la previsibilidad de las políticas públicas para sostener los flujos de inversión y permitir el funcionamiento continuo de los mercados de capitales y financieros transfronterizos.
  • Mantener la interoperabilidad entre los sistemas de pago y las monedas digitales, y preparar a las empresas para un entorno geoeconómico cada vez más fragmentado. 
  • Impulsar iniciativas de integración regional como la Zona de Libre Comercio Continental Africana y el Sistema Panafricano de Pagos y Liquidación, así como apoyar el desarrollo de mercados de capitales domésticos y regionales, incluida la Unión Europea de Ahorro e Inversión. 

En conjunto, estas medidas pueden contribuir a preservar la estabilidad y la resiliencia financieras incluso a medida que la economía mundial se vuelve más fragmentada.

Impacto en la industria química

El cierre del estrecho de Ormuz y los elevados precios de la energía están teniendo un gran impacto en la industria química. La región del Golfo suministra aproximadamente la mitad de las exportaciones mundiales de etilenglicol y casi el 40% del metanol, ambos esenciales para los plásticos y los productos químicos industriales. Además, una amplia gama de bienes industriales requiere de productos químicos para su fabricación por lo que el aumento de los precios del petróleo y el gas repercuten en los costes de fabricación, los precios al productor y, en última instancia, la inflación al consumo.

Un informe de Crédito y Caución plantea dos escenarios, en función de la duración del conflicto, analizando el impacto en el sector químico en cada uno de ellos. En el escenario base, que contempla la reapertura del estrecho de Ormuz en mayo, la producción mundial aumentaría apenas un 0,6% en 2026. Pero en el escenario pesimista, con el cierre del estrecho hasta septiembre, se reduciría un 1,7%. 

A la guerra del Golfo se suma la continua incertidumbre en materia de política comercial. Aunque los aranceles impuestos por EEUU en 2025 están paralizados por el Tribunal Supremo, las empresas químicas se enfrentan a una renovada incertidumbre en torno a los regímenes arancelarios y a los riesgos legales.  En Europa, Crédito y Caución prevé una caída de la producción del 2,2%. El repetido repunte de los precios del gas en Europa está agravando los problemas de competitividad, especialmente en relación con China y EEUU. Por una parte, los productores chinos dependen cada vez más de materias primas basadas en el carbón. Por otra parte, en EEUU el incremento de los precios del gas ha sido más moderado, lo que beneficia a los competidores estadounidenses.  Además de estos factores perturbadores, las empresas químicas europeas se enfrentan a una presión creciente para invertir en automatización, transformación y digitalización. Las pymes sin cobertura energética y sin capacidad de inversión para la descarbonización corren un riesgo especial. Por todo ello, la Unión Europea está perdiendo cuota de mercado mundial de productos químicos en los últimos años. Mientras en 2014 contaba con una cuota cercana al 20%, en 2024 había descendido al 14%.   En este contexto, Crédito y Caución ha rebajado la perspectiva de rendimiento empresarial y riesgo crediticio para la industria química en Bélgica, Italia, los Países Bajos y el Reino Unido.

Otro importante reto para el sector es el posible desvío de mercancías chinas, que inicialmente iban destinadas a EEUU, hacia otros mercados, en particular Europa. Este cambio podría suponer una acumulación de stock de productos chinos a menor coste impactando en la demanda de productos europeos, lo que reduciría la producción interna y, por extensión, de los productos químicos utilizados en su fabricación.  

La industria química se enfrenta a importantes retos derivados del cierre del estrecho de Ormuz y la volatilidad de los precios de la energía. Junto a ello, las interrupciones en la cadena de suministro causadas por tensiones geopolíticas, el aumento del proteccionismo, desastres naturales o problemas logísticos suponen riesgos a la baja que supondrán un lastre para el crecimiento de la producción en 2026.

Resiliencia de la economía, pero ojo al S&P 500

Mientras, el mercado sigue a la espera del desenredar de las negociaciones que permitan reabrir Ormuz. Si ayer los ataques se recrudecían, hoy parece girar nuevamente hacia un acercamiento de las posturas: surgen noticias que apuntan a que Israel y el Líbano acuerdan un alto el fuego, algo que facilitaría las negociaciones entre EEUU e Irán y que ha permitido que el propio Trump vea factible alcanzar un acuerdo este fin de semana. A ver qué pasa ya camino del cuarto mes de conflicto.

El contexto macroeconómico está mostrando una notable resiliencia, los empresarios siguen viendo una actividad sostenida y apuntan a que seguirán con sus planes de inversión al tiempo que persiste un empleo robusto, especialmente en EEUU. Un factor que apunta a que, liderado por la inversión, seguiremos inmersos en un ciclo de expansión económica que apoyará a las Bolsas, aunque tras las importantes subidas acumuladas, el inversor deberá ser más selectivos y aprovechar oportunidades en sectores y regiones que se han quedado rezagadas.

En EEUU, la confianza de los empresarios de los servicios mejora más de lo esperado y la economía sigue creando empleo. La batería de indicadores es alentadora, con el ISM de los servicios repuntando en mayo hasta 54,5, su primera subida tras el estallido del conflicto en Irán. Este repunte mantiene la confianza de los empresarios estadounidenses en niveles cómodamente acordes con expansión económica. Además, la lectura de los componentes fue especialmente positiva, dado que esta mejora de la confianza vino liderada por la fuerte subida del subíndice de nuevos pedidos (57,3 vs. 53,5 anterior). Por otro lado, siguen las tensiones inflacionistas, con el subíndice de precios pagados subiendo en mayo hasta 71,3, un incremento que, no obstante, fue algo menor de lo esperado.

Crece el empleo privado y, según los datos de la consultora ADP, en mayo se crearon 122.000 puestos de trabajo, su mayor nivel desde enero de 2025 y una aceleración frente a los 105.000 del mes previo. Cifras que apoyan la percepción de resistencia del empleo en estos primeros meses de subidas de los costes energéticos. Por sectores, solamente 2 de los 10 analizados no lograron crear empleo y, además, los más cíclicos como Construcción, Manufacturas y Ocio y hostelería han registraron creación neta positiva.

En cambio, en la zona euro se aceleran las presiones inflacionistas. Los índices de precios industriales repuntaron en abril y registraron un crecimiento de los costes del 4,9% interanual frente al +2% anterior y su mayor incremento desde marzo de 2023. Unas cifras que comienzan a reflejar ya el incremento de los precios de la energía y que apuntan que la inflación continuará presionada al alza en los próximos meses a medida que se van traspasando estos mayores costes a través de las cadenas de producción hasta los precios finales.

En esta corriente de optimismo sobre la economía, pese a la fragmentación, los aranceles y las guerras comerciales, un toque de aviso: en los últimos 2 meses, el S&P 500 ha subido a una velocidad que solo se ha visto en dos ocasiones históricas fuera de recesión: justo antes del crash del Lunes Negro de 1987 y en el peak del Dotcom de 2000. No es una predicción de caída inmediata. Es un patrón histórico. El que avisa no es traidor.

UBS: el oro supera a los bonos del Tesoro de EEUU en los bancos centrales

Según nuevas estimaciones del Banco Central Europeo (BCE), el oro ha superado a los bonos del Tesoro de EEUU en la composición de las reservas de los bancos centrales a nivel mundial, confirmando un cambio significativo en la estructura de las reservas. Aunque podría interpretarse como un desafío a la hegemonía del dólar, "creemos que el mensaje para los inversores globales es más matizado: el dólar estadounidense sigue siendo el principal pilar de las reservas mundiales. El oro se ha consolidado como una cobertura estratégica y práctica.El euro está ganando terreno, aunque de forma gradual", precisan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Interpretamos este aparente cambio en el comportamiento de los bancos centrales como un recordatorio para que los inversores mantengan siempre presente la construcción de sus carteras y aseguren una adecuada diversificación entre clases de activos, geografías y divisas. Seguimos siendo positivos respecto al oro a medio plazo, a pesar del riesgo de una mayor volatilidad en el corto plazo. Prevemos que el precio alcance los 5.500$ por onza durante el primer semestre de 2027. En la práctica, creemos que los inversores deben mantener una cartera diversificada, incluyendo exposición al oro y a otras materias primas, determinados activos denominados en euros y renta fija de alta calidad. Mantenemos un objetivo para el EUR/USD de 1,2 a mediados de 2027, a medida que los precios de la energía se normalicen y la Reserva Federal retome finalmente los recortes de tipos, mientras que el apoyo fiscal en Europa debería seguir respaldando la moneda única”.

“Esperamos que los precios de las viviendas vacacionales en Suiza e Italia sigan aumentando con más fuerza que en Austria y Francia durante los próximos trimestres. Los principales destinos suizos destacan por una moneda estable, políticas fiscales atractivas y altos niveles de seguridad y discreción”, aporta Maciej Skoczek, economista inmobiliario.

“Esperamos que la mayoría de los bancos centrales de los mercados desarrollados —incluida la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y otros— mantengan los tipos de interés sin cambios a corto plazo. El Banco Central Europeo destaca por la probabilidad de nuevas bajadas de tipos en junio y posiblemente también en julio, reflejando respuestas divergentes de política monetaria ante la inflación y la evolución del crecimiento económico”, opina Dean Turner, economista jefe para la Eurozona y el Reino Unido.


13Mar

Para Trump, la guerra tiene un coste electoral muy elevado. Las encuestas más recientes estiman que un 70 % de los estadounidenses están en contra de la guerra. Otros costes que asume EEUU son el efecto inflacionario que produce la subida en el precio del crudo y las caídas en Bolsa derivadas del aumento en la incertidumbre.

Miguel Ángel Valero

El conflicto en Oriente Medio continúa camino de su tercera semana y los ataques a buques civiles en el golfo Pérsico han eliminado el optimismo de los últimos días, presionando nuevamente los precios de la energía. No obstante, el objetivo del Gobierno estadounidense es amortiguar en la medida de lo posible el impacto energético. Con este fin, se han retirado temporalmente las restricciones a la compra de petróleo ruso, lo que permite desbloquear la llegada de petroleros –con crudo y derivados sancionados– que permanecían en aguas internacionales, generando así una nueva vía de suministro. 

Paralelamente, India mantiene conversaciones con Irán para autorizar el paso de una veintena de barcos cargados de crudo y gas por el Estrecho de Ormuz. Los ministros de Exteriores de ambos países siguen en contacto mientras el primer ministro Narendra Modi expresó que el tránsito sin obstáculos de bienes y energía es de “principal prioridad”. India, tercer mayor importador mundial de petróleo, depende del exterior para alrededor del 88% de su consumo de crudo, lo que la hace especialmente vulnerable a disrupciones energéticas. Además, India es destino del 13% de las exportaciones de crudo que pasan por el estrecho y del 17% de GNL. De hecho, se asegura que algunos navíos con pabellón indio han entrado al golfo Pérsico sin ser atacados.

Para aliviar la presión derivada del cierre de Ormuz, EEUU concedió a Nueva Delhi una exención temporal de 30 días (hasta el 11 de abril) que le permite adquirir petróleo ruso, una medida destinada a estabilizar los mercados. Esta decisión representa un giro tras meses de presión estadounidense para que India redujera sus compras de crudo ruso. Aun así, la Administración Trump insiste en que se trata de un arreglo puntual y espera que India incremente sus compras de petróleo estadounidense una vez superada la emergencia actual. 

Estas decisiones, sumadas a la liberación de reservas estratégicas, ofrecen cierto margen de maniobra a la Administración Trump. Sin embargo, los mercados vuelven a tensionarse, con nuevos descensos en el S&P 500 y en el resto de las Bolsas globales. Igualmente, los bonos de mayor duración retroceden ante el repunte de las expectativas de inflación y el aumento en las expectativas de tipos oficiales. Por tanto, a la presión mediática, electoral y política, ahora se suma también la del mundo financiero. 

Esta situación difícilmente podrá prolongarse en el tiempo, por lo que Trump buscará una salida en el corto plazo. Además, tampoco es necesario que el conflicto finalice: bastaría con que el estrecho mostrase una cierta apertura sostenida para que los precios de la energía se moderasen, como cuando por error el secretario de Energía, Chris Wright, publicó en redes sociales que un barco había logrado atravesar el estrecho, lo que provocó una caída del precio del petróleo intradía del 10%. 

Por otro lado, estas tensiones en los mercados de petróleo y gas aún no se han trasladado a los precios de la electricidad, a diferencia de lo ocurrido tras el conflicto generado por la invasión rusa de Ucrania. En Alemania, por ejemplo, el precio de la electricidad ayer alcanzó el tercer precio más bajo del año. Por tanto, hasta el momento, el impacto económico de las recientes presiones en los mercados energéticos sigue siendo limitado y cuenta con una solución inmediata: la reapertura del estrecho de Ormuz. Solo con que este punto crítico quede aislado del conflicto, el resto pasará a un segundo plano para la economía y los mercados. 

Aunque no es posible precisar cuándo ocurrirá, un hito temporal relevante será la reunión entre Trump y Xi Jinping a finales de mes. Las principales potencias mundiales tienen incentivos claros para presionar a Irán y este horizonte coincide con las previsiones de duración del conflicto que había adelantado inicialmente Trump (entre 4 y 5 semanas). 

Ibercaja Gestión: coste electoral muy elevado para Trump

"Las guerras siempre deben analizarse desde un punto de vista de coste y beneficio, incluso si es Trump el que las inicia", señala un análisis de Ibercaja Gestión. Los beneficios que busca obtener EEUU -e Israel- con la guerra son terminar con el desarrollo de armas nucleares y misiles de largo alcance de Irán. Para EEUU, que la inestable Irán sea una potencia nuclear supone una limitación en su dominio de Oriente Medio y, para Israel, una amenaza directa.

Para Trump, la guerra tiene un coste electoral muy elevado. Las encuestas más recientes estiman que un 70 % de los estadounidenses están en contra de la guerra y el propio presidente prometió en campaña no adentrarse en ninguna. El coste electoral es un desincentivo claro, más teniendo en cuenta que en noviembre hay elecciones de medio mandato. Otros costes que asume EEUU son el efecto inflacionario que produce la subida en el precio del crudo y las caídas en Bolsa derivadas del aumento en la incertidumbre. Durante todo el mandato, Trump ha estado muy pendiente a los mercados y gran parte de sus decisiones geopolíticas -aranceles, Venezuela, Groenlandia y, ahora, Irán- se han llevado a cabo durante el fin de semana, con los mercados cerrados.

Lo trascendental para EEUU es asegurarse de que Irán no continúa con el desarrollo de armas nucleares. De conseguir eso, probablemente veamos una desescalada rápida. Irán no está en una posición de poder y con su líder supremo fuera de combate podría ceder. Por lo tanto, "prevemos un conflicto corto, que presumiblemente no se extenderá más allá de dos meses. A su vez, descartamos cualquier escenario de intervención terrestre por parte de EEUU y no creemos que la afectación a los mercados y cadenas de suministro sea excesiva".

"En los momentos de crisis es cuando se nota si hemos hecho bien los deberes. Primero, veremos si nuestras carteras están bien diversificadas y en el lugar correcto de riesgo en el que queríamos que estuvieran. Y segundo, tendremos que aplicar todos los conocimientos financieros que hemos ido adquiriendo con el tiempo, eso de que 'los momentos de volatilidad son momentos de oportunidad' y que 'la inversión hay que hacerla con un horizonte de largo'. Nuestra recomendación: seguir invertidos, seguir diversificando y dejarse asesorar por los especialistas", concluyen en Ibercaja Gestión.

GTA Villamagna: desajustes entre los costes de ejecución de un proyecto y el precio pactado

La evolución del conflicto en Irán y su posible extensión a otros países del Golfo Pérsico vuelve a situar en primer plano de la actualidad la estabilidad de los mercados energéticos y de materias primas. En un contexto global marcado por la interdependencia económica, cualquier tensión prolongada en la región puede trasladarse con rapidez a los costes de producción y transporte, con efectos directos en sectores especialmente sensibles como la construcción. En economías como la europea, con una elevada dependencia energética exterior, “este tipo de tensiones puede amplificar las presiones inflacionistas y repercutir en múltiples cadenas de valor”, subrayan los expertos de GTA Villamagna.

La industria de la construcción se encuentra entre las más expuestas a este tipo de escenarios, ya que la ejecución de proyectos depende directamente del coste de la energía, del transporte y de materiales intensivos en consumo energético. Mercedes Bértolo, socia de GTA Villamagna, señala que “cuando se producen disrupciones en los mercados energéticos o en las cadenas de suministro, el impactoacaba trasladándose con rapidez al precio de los materiales utilizados en obra. Lo vimos tras la pandemia del COVID-19 y el estallido de la guerra de Ucrania”. Los primeros en reflejar la volatilidad suelen ser los combustibles y productos derivados del petróleo, cuyo encarecimiento termina trasladándose a materiales clave como el acero, el aluminio o el cemento. A ello se suman los costes logísticos necesarios para su transporte, lo que termina impactando en los presupuestos de los proyectos.

“Si el conflicto se prolonga, el principal impacto a corto plazo será un aumento de los precios de la energía y, en cadena, de los costes del transporte y de determinadas materias primas”, lo que introduce “un importante factor de incertidumbre en la planificación económica de los proyectos”.

La consecuencia inmediata puede ser un desajuste entre los costes reales de ejecución de una obra y los precios pactados en el contrato. Cuando los incrementos son significativos e imprevistos, el equilibrio económico del contrato puede verse alterado, especialmente en proyectos de larga duración. Para los contratistas, el principal riesgo es la reducción o desaparición de sus márgenes si los sobrecostes no pueden trasladarse al contrato, mientras que, para los promotores, el impacto suele traducirse en retrasos en la ejecución, solicitudes de revisión de precioso renegociaciones que elevan el coste final del proyecto.

“Cuando se producen incrementos sustanciales en el coste de la energía, el transporte o determinadas materias primas, el equilibrio económico del contrato se altera”, explica Bértolo. “Esto obliga a analizar los mecanismos previstos en el contrato o, en su defecto, a abrir procesos de renegociación para evitar que el proyecto se vuelva económicamente inviable”.

Desde el punto de vista jurídico, el sector cuenta con distintos instrumentos contractuales para afrontar estas situaciones. Entre ellos, en contratos de obra a precio cerrado, destacan las cláusulas de revisión de precios o los sistemas de indexación vinculados a índices de energía o materiales, que permiten ajustar el precio cuando se producen variaciones significativas de los costes. Cuando el contrato no prevé estos mecanismos, es frecuente que las partes negocien adendas para revisar el precio del contrato. 

En cambio, la invocación de la doctrina de la cláusula 'rebus sic stantibus' suele tener un alcance limitado, ya que los tribunales consideran que las oscilaciones del mercado forman parte del riesgo empresarial. “En la práctica, la respuesta suele encontrarse antes en el propio contrato y en la negociación entre las partes que en la invocación judicial de esta doctrina”, señala la socia de GTA Villamagna.

Ante este escenario, las empresas refuerzan el análisis de riesgos en la formalización de contratos y prestan más atención al sistema de determinación del precio y, dentro del sistema de precio cerrado, a cláusulas que regulen incrementos extraordinarios de costes. La tendencia apunta a mecanismos de revisión de precios más precisos, vinculados a índices que reflejen adecuadamente la evolución de los insumos, y a procedimientos que faciliten la renegociación o la resolución temprana de controversias.

“En proyectos de larga duración a precio cerrado, las cláusulas de revisión de precios o indexación cumplen una función clave para preservar el equilibrio económico del contrato, ya que permiten ajustar el precio pactado cuando cambian sustancialmente determinados costes, reduciendo la exposición de las partes a la volatilidad de los mercados”, concluye Mercedes Bértolo.

Oliver Wyman: El fin de las tensiones no significará un retorno inmediato a la normalidad.

Las tensiones en Oriente Medio están generando un impacto en las cadenas de suministro globales que va mucho más allá del petróleo, avisa un informe de Oliver Wyman: la interrupción del Estrecho de Ormuz, por el que transita el 20% del petróleo y gas mundial, está provocando alzas de precios que oscilan entre el 25% en crudo hasta el 58% en combustible de aviación, con efectos que se extienden a fertilizantes, polímeros, metales y gases industriales críticos para sectores que van desde la alimentación hasta los semiconductores.

El informe identifica tres canales principales: energía, materias primas industriales críticas y transporte Asia-Europa. Los efectos ya son visibles en forma de mayores costes de componentes, plazos de entrega más largos, presión sobre el capital de trabajo, erosión de márgenes y riesgo real de escaseces de suministro. 

El primer impacto visible ha sido el choque energético. Entre el 27 de febrero y el 11 de marzo, el Brent subió un 25%, pasando de 73 a 91$ por barril tras alcanzar picos temporales por encima de los 100$. Los contratos futuros del gas europeo aumentaron un 56%, de 32 a 50€ por megavatio-hora, con picos superiores a 60 EUR/MWh. El mayor impacto se registró en el combustible de aviación, que se disparó un 58%, alcanzando los 157$por barril en promedio semanal, frente a los 99$ de finales de febrero.

Este aumento se está convirtiendo en un motor de inflación generalizada, con efectos sobre toda la estructura de costes industriales y de transporte, tal como ocurrió durante el shock energético de 2021-22. El impacto va más allá de la energía y alcanza materias primas que están al inicio de cadenas de suministro globales. La región del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) es exportador principal de insumos que han registrado alzas significativas. En el sector agrícola, el precio de la urea, producto crítico para los sistemas alimentarios globales, subió más del 26% tras el cierre de la mayor planta de Qatar, pasando de 466 a 585$ por tonelada. Los fertilizantes de fosfato, con Arabia Saudí controlando el 20% del comercio global, aumentaron un 4%. Estas subidas amenazan directamente los rendimientos de cultivos y los precios finales de los alimentos.

En manufactura, los polímeros críticos para empaquetados, automoción y construcción registraron subidas del 15% en polietileno y del 16% en polipropileno. El aluminio primario subió un 9%, pasando de 3.147 a 3.440$ por tonelada, con especial relevancia para Europa, que depende de la región para el 20% de sus importaciones.

El caso más crítico es el del helio, gas industrial utilizado en sistemas de resonancia magnética, semiconductores, fibra óptica y aplicaciones científicas. Tras el cierre del complejo Ras Laffan en Qatar, que suministra el 30% de la oferta mundial, los precios subieron un 35%.

El impacto sobre el transporte Asia-Europa añade presión adicional. Las principales navieras han suspendido cruces por el Estrecho de Ormuz y están desviando tráfico, lo que añade entre 8 y 15 días a los tiempos de tránsito. CMA CGM introdujo recargos de emergencia de hasta 4.000$ por contenedor refrigerado y sobrecargos de combustible que equivalen a incrementos del 11% al 14% sobre tarifas base. El mercado de seguros marítimos refleja la escalada de riesgo: las tarifas pasaron del 0,25% al 1,25% del valor del casco en menos de una semana. Tras la cancelación de coberturas de riesgo de guerra, la mayoría de las navieras dejaron de aceptar nuevas reservas desde y hacia Oriente Medio.

En transporte aéreo, el aeropuerto de Dubái cerró y solo había reanudado parcialmente operaciones el 7 de marzo. Las restricciones de capacidad, retrasos y cancelaciones continúan en corredores aéreos de Lejano Oriente-Europa y Asia-Oriente Medio.

El fin de las tensiones no significará un retorno inmediato a la normalidad. Las crisis pasadas demuestran que la disrupción comercial suele tardar entre días y semanas en deshacerse. La normalización dependerá del tiempo necesario para restaurar la cobertura de riesgo, reposicionar buques y despejar retrasos acumulados. Los mercados energéticos pueden estabilizarse más rápido que algunas cadenas de suministro físicas, pero los efectos en cadena sobre fertilizantes, químicos, polímeros, metales y helio podrían continuar durante semanas a través de inventarios, contratos y planes de producción. Para las empresas, esto significa un período prolongado de costes elevados y volatilidad en tiempos de entrega, con impacto directo sobre márgenes y flujo de caja.

El informe apunta que la prioridad para los equipos de liderazgo no es predecir la trayectoria geopolítica sino cuantificar rápidamente la exposición real. Las compañías deben identificar dónde dependen de una única fuente, tienen inventarios escasos o están expuestas contractualmente, y actuar antes de que la disrupción llegue a los resultados trimestrales.

Robeco

Richard Briggs (Portfolio Manager) y Meena Santosh (Client Portfolio Manager)de Robeco, colocan el foco en los mercados emergentes. El fuerte aumento de los precios del petróleo tras la escalada del conflicto en Oriente Medio ha seguido pesando sobre los mercados locales, aunque los de divisas han mostrado mayor resiliencia que en periodos anteriores de volatilidad. La liberación de aproximadamente 400 millones de barriles de reservas estratégicas por parte de la Agencia Internacional de la Energía ayudó a aliviar parte de la presión inmediata, pero los precios de la energía siguen siendo elevados. Los mayores costes energéticos han sido especialmente desafiantes para los países importadores de petróleo, provocando una venta inicial de deuda local de mercados emergentes, aunque aproximadamente la mitad de ese movimiento se ha revertido desde entonces a medida que los mercados se estabilizaron.

Las regiones más afectadas han sido las economías importadoras de energía, particularmente en Europa Central y Oriental (CEE). Para estos países, el mayor desafío es el gas más que el petróleo, ya que es significativamente más difícil de sustituir si el shock persiste. El gas es más difícil de sustituir, y las restricciones de suministro —especialmente en torno a las entregas de GNL de Qatar— significan que Asia podría enfrentarse a escasez si el estrecho permanece efectivamente bloqueado, y CEE por extensión a través de la búsqueda de exportaciones de gas spot. América Latina parece algo más aislada dado el mayor equilibrio energético de la región. "De cara al futuro, estamos monitorizando de cerca la fuerte caída del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz y los riesgos inflacionarios más amplios asociados con precios del petróleo persistentemente más altos", señalan.

Desde la perspectiva de la cartera, "inicialmente adoptamos una posición larga en dólares a medida que el conflicto se intensificaba y aumentaba la aversión global al riesgo. A medida que las condiciones comenzaron a estabilizarse, revertimos ese posicionamiento y añadimos riesgo de forma selectiva, comprando en algunos de los mercados más afectados. Desde entonces hemos vuelto a una exposición larga en deuda local de Egipto tras una fuerte venta en el spot FX, aunque en menor tamaño. También añadimos tipos de interés turcos, donde la mayor volatilidad ha creado puntos de entrada más atractivos. Hemos comenzado a volver a añadir tipos en CEE donde la venta ha sido severa", explican.

"En FX, seguimos siendo constructivos sobre las divisas de emergentes, centrándonos en nombres de mayor beta y exportadores de materias primas. Aunque estas divisas se depreciaron durante el shock inicial, deberían mantenerse relativamente resilientes dado su estatus como exportadores netos de energía, similar al patrón observado durante la crisis del gas de 2022. Por el contrario, seguimos siendo cautelosos con el FX asiático, particularmente el won coreano (KRW) y el baht tailandés (THB), dada su sensibilidad al crecimiento global y su exposición a precios del gas más altos. En general, nuestro posicionamiento táctico y selectivo ha respaldado la resiliencia de la cartera durante el periodo de volatilidad", añaden.

"Dentro de la deuda en divisa fuerte, redujimos nuestra exposición defensiva a Oriente Medio al cerrar nuestra protección a cinco años sobre Arabia Saudí (KSA), que estaba en vigor para cubrirnos frente a un posible ensanchamiento de los spreads de crédito saudíes, aunque seguimos infra ponderados en la región. A medida que el conflicto se intensificó y los precios del petróleo se dispararon, la cobertura funcionó bien, permitiéndonos tomar beneficios y reducir la posición. Posteriormente, cuando surgió una respuesta de política global más coordinada —incluyendo liberaciones estratégicas de petróleo y primeras señales de desescalada diplomática— volvimos a añadir riesgo a la cartera. Las principales exposiciones actuales en divisa fuerte incluyen Argentina, Colombia, Ecuador, Egipto, Ghana, México (Pemex) y Rumanía. Estas posiciones están respaldadas por dinámicas favorables de materias primas en América Latina y por una resiliencia fundamental selectiva en varios mercados", remarcan

UBS: Europa está mejor preparada para un shock energético

El UBS CIO Daily aporta varias razones por las que la actual crisis energética debería ser menos perjudicial para Europa que la experiencia vivida con Rusia y Ucrania en 2022. Europa depende menos de Oriente Medio de lo que dependía de Rusia. El impacto inflacionario en 2026 debería ser más moderado que en 2022. Los consumidores, las empresas y los gobiernos europeos se han adaptado.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Si bien la situación es obviamente preocupante, consideramos que los riesgos actuales procedentes de Irán son manejables para las perspectivas de crecimiento económico de Europa y para los mercados de renta variable, y recomendamos mantener las inversiones durante este período. Aun así, creemos que se justifica un cambio importante en un sector: hemos rebajado nuestra calificación para los bancos europeos a Neutral (desde Atractivo), y también hemos cerrado nuestra temática de ‘bancos globales’, ante unas valoraciones menos atractivas y el aumento de la incertidumbre macroeconómica”.

“En cuanto al crédito europeo, creemos que cualquier nueva caída en los bonos soberanos del Reino Unido, Italia, España o Grecia podría ofrecer rentabilidades interesantes, especialmente si las preocupaciones por la inflación disminuyen como esperamos. Por el contrario, si los shocks en los precios de la energía persistieran, los bonos ligados a la inflación en Europa probablemente obtendrían un mejor rendimiento que los nominales”, añade.
Para más información, adjuntamos el último CIO Daily House View de UBS Global Wealth Management. 

“Para los inversores con afinidad por el oro, creemos que una asignación moderada, en el rango medio de un solo dígito del total de activos, puede mejorar la diversificación y servir de protección frente a riesgos macroeconómicos”, explican Wayne Gordon, estratega, y Dominic Schnider, responsable global de FX y materias primas. “Aunque esperamos que la sólida demanda de inversión continúe respaldando a los metales preciosos, preferimos la exposición al oro, que presenta una menor volatilidad”, añaden Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, estrategas.