24Dec

El reto ahora es separar innovación de euforia y crecimiento futuro de flujos de caja presentes. Porque la IA cambiará el mundo, sí, pero no todos los que apuesten fuerte llegarán vivos al final del camino.

Miguel Ángel Valero

Aumento vertiginoso de la inversión, rápida innovación y creciente volatilidad. Son las razones de por qué la inteligencia artificial (IA) está redefiniendo ganadores y perdedores, y de cómo "la selección activa podría ser clave en lo que creemos que podría ser un auge, no una burbuja", subraya un análisis de DWS.

La IA sigue siendo un potente motor para los mercados. Pero en 2025, la adopción exponencial, la innovación y el aumento de las inversiones no solo lograron captar el interés inversor, sino que también introdujeron una mayor volatilidad. "Nuestro objetivo para el S&P 500 de 7.500 puntos para finales de 2026 se basa en la expectativa de que habrá un crecimiento de dos dígitos en los beneficios, con la IA desempeñando un papel clave, especialmente en el caso de las acciones estadounidenses", explican en la gestora ligada al grupo Deutsche Bank. 

Pero la verdadera prueba de fuego para la sostenibilidad de estos modelos de negocio aún está por venir. Hiperescaladores como Microsoft, Alphabet, Meta y Amazon han revisado repetidamente al alza sus planes de inversión en capital y pueden permitírselo, gracias a su sólida generación histórica de flujo de caja. Su gasto en capital como porcentaje del flujo de caja operativo sigue estando en rangos manejables. Sin embargo, estas inversiones están transformando a los gigantes tecnológicos de innovadores con pocos activos a proveedores de infraestructura intensiva en capital, lo que plantea importantes preguntas sobre cómo los valorarán los mercados en el futuro.

La esperanza sigue pasando por que los grandes modelos de lenguaje y los centros de datos proporcionen una infraestructura similar que pueda impulsar años de productividad, como lo hicieron en el pasado los ferrocarriles o las redes de fibra óptica. Pero el riesgo de exceso de capacidad, activos varados y estrés financiero es real, especialmente si la demanda no sigue el ritmo o si las restricciones energéticas son más duras de lo esperado. Los inversores deben sopesar tanto las promesas como los peligros de esta nueva era.

Los fabricantes de hardware y los proveedores de centros de datos fueron los primeros ganadores de la IA, y "creemos que algunos de ellos, como los proveedores de chips asiáticos o las empresas europeas y estadounidenses que están construyendo infraestructuras eléctricas, podrían mantener una posición sólida. También buscamos empresas que apliquen la IA a problemas del mundo real en la industria, la sanidad y la educación", remarcan los expertos de DWS.

En este universo de inversión en IA cada vez más amplio, la necesidad de una selección activa y táctica podría ser aún más importante. Cuando la innovación acorta los ciclos de los productos y la volatilidad sigue siendo alta, las estrategias de compra y mantenimiento pueden parecer cada vez más arriesgadas.

El camino a seguir está lejos de estar claro. La IA está planteando muchas preguntas sin resolver. ¿Se convertirá la demanda energética en el principal obstáculo para la expansión de la IA? ¿Podrá China superar a Occidente con electricidad más barata, regulaciones más laxas y una fuerza de trabajo de ingeniería masiva? ¿Se convertirá la concentración del mercado estadounidense en un puñado de gigantes tecnológicos en una prueba de fortaleza o una vulnerabilidad? ¿Y son los grandes modelos lingüísticos actuales la última palabra o solo un paso hacia algo todavía más transformador? 

Medir las verdaderas ganancias de productividad de la IA también sigue siendo un desafío, ya que los avances que acaparan los titulares suelen tardar tiempo en convertirse en modelos de negocio. Algunas innovaciones tendrán éxito. Otras nunca llegarán a ser fundamentales o serán superadas y quedarán obsoletas. La incertidumbre es lo único seguro.

¿Es la IA una burbuja o un auge? Para los analistas de DWS, podría ser un auge, pero con algunos excesos. Las comparaciones con la era puntocom son tentadoras, pero imperfectas. Las ganancias actuales probablemente estén más impulsadas por los beneficios que por las valoraciones. Los beneficios, las inversiones y las innovaciones son reales, y la creciente selectividad del mercado puede ser una señal de madurez. 

"Se espera que el tren de la IA mantenga su rápido ritmo, y la mejor manera de disfrutar del viaje parece ser mantener la curiosidad, cuestionar regularmente nuestras propias convicciones sobre la IA y seguir bien diversificados", concluyen en DWS.

The Trader: No todos llegarán al final del camino

Por su parte, el analista Pablo Gil aporta sus reflexiones sobre la IA en The Trader. Larry Ellison, cofundador de Oracle, uno de los veteranos más influyentes y polémicos de Silicon Valley, lleva casi cinco décadas dejando su huella en la industria tecnológica. A sus 81 años, lejos de retirarse, ha decidido protagonizar el mayor salto estratégico de su carrera: convertir a Oracle en un pilar central de la revolución de la inteligencia artificial.

Lo que empezó con un mensaje en LinkedIn terminó convirtiéndose en el mayor contrato de computación en la nube jamás firmado: OpenAI se compromete a gastar 300.000 millones$ en servidores de Oracle. El proyecto, bautizado como Stargate, exige construir algunos de los centros de datos más grandes del mundo y situó a Ellison en el epicentro del boom de la IA.

La reacción inicial fue eufórica. Oracle sumó 250.000 millones$ en capitalización, Ellison llegó a encabezar la lista de multimillonarios y el mercado asumió que, en IA, ningún riesgo era demasiado grande. Pero esa narrativa ha empezado a agrietarse. La construcción de los megacentros está disparando costes, alargando plazos y llevando el flujo de caja de Oracle a niveles negativos no vistos desde los años 90. El suministro eléctrico se ha convertido en un cuello de botella y la empresa depende en exceso de un único cliente: OpenAI, que pierde miles de millones al año y cuyos ingresos aún no justifican semejante infraestructura. 

Microsoft (socio histórico de OpenAI) rechazó un acuerdo similar al considerar que dedicar centros multigigavatio a un solo cliente era una apuesta demasiado arriesgada. Oracle, en cambio, la asumió sin dudar.

Las señales de alerta ya están en los mercados: sus “credit default swaps”, seguros contra impagos de deuda, se han disparado y sus acciones han corregido casi un 50% en pocos meses. Oracle ha pasado de símbolo del entusiasmo por la IA a termómetro del miedo creciente a un posible exceso.

La compañía se ha convertido así en el barómetro del momento. Su apuesta puede ser histórica si la IA cumple las expectativas transformadoras que promete. Pero si la adopción avanza más lenta de lo previsto, podría quedar atrapada con infraestructuras gigantescas, carísimas y difíciles de rentabilizar.

El tiempo dirá si, tal y como Ellison piensa, “la IA es el mejor negocio en la historia de la humanidad”, o si estamos ante el preludio del pinchazo de la mayor burbuja tecnológica de nuestra era. 

"Creo firmemente en la IA como revolución, pero también sé que los mercados suelen adelantarse demasiado a la economía real. Oracle no es el problema; es el síntoma. El reto ahora es separar innovación de euforia y crecimiento futuro de flujos de caja presentes. Porque la IA cambiará el mundo, sí, pero no todos los que apuesten fuerte llegarán vivos al final del camino", advierte este experto.

20Nov

Los nuevos productos, basados en los chips Blackwell y Rubin, generarán en Nvidia ingresos por 500.000 millones$ hasta finales de 2026, una cifra equivalente a un tercio del PIB de España.

Miguel Ángel Valero

Las cucarachas son un tipo de insecto de los que existen más de 4.000 especies diferentes, divididas en seis familias. La gente las percibe como insectos sucios, que provocan disgustos e incomodidades en la vida cotidiana, porque prosperan en ambientes insalubres e invaden las viviendas y los edificios. Aunque en realidad la mayoría son inofensivas, e interfieren muy poco en la vida de las personas.

Según Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo integrado en Banor SICAV, el inventor del término 'cucarachas' en el mundo de las finanzas, fue Jamie Dimon, CEO de JP Morgan. Apelando a esos bichos, Dimon se refería a los posibles problemas ocultos en el mercado de Crédito, especialmente en los préstamos para automóviles. El colapso de empresas como First Brands y Tricolor era una señal de que pueden aparecer otros problemas parecidos, aunque no se trata de un riesgo sistémico. 

No obstante, Meda cree que están surgiendo en la economía y los mercados una serie de problemas que, en realidad, son señales de que otros muchos, que el mercado no ha detectado, pueden surgir sin previo aviso. Esos fracasos en el mercado de Crédito pueden ser señales de una mayor tensión en el crédito privado y la banca en la sombra (prestamistas no bancarios).

La metáfora utilizada por Dimon tuvo éxito, y seguidores. El CEO de Carlyle, Harvey Schwartz, describe estas señales tempranas de riesgo con el término conocido como “canario en la mina”. 

Otros analistas interpretaron las palabras de Dimon como una forma de justificar las provisiones de 170 millones$ que JPMorgan tuvo que hacer por estos dos fracasos empresariales, una forma de culpar a terceros de sus propios fallos.

Para el gestor de Banor Mistral, la situación es ciertamente menos optimista de lo que sugieren los índices bursátiles, pero aún es pronto para decir si se acerca un punto de inflexión en los mercados y la economía. En cualquier caso, están produciéndose acontecimientos que merecen la atención del mercado.

En el sector bancario en EEUU, por ejemplo. Recientemente hubo una reunión entre altos ejecutivos de bancos y John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, en la que éste expresó su preocupación porque las entidades financieras están evitando las facilidades de liquidez de emergencia (como la SRF, Standing Repo Facility) como una estrategia para que no parezca que están en apuros, ya que el uso de estos instrumentos es público. 

Los bancos prefieren la financiación anónima a tipos de mercado más altos, lo que genera tensión en el mercado interbancario y drena liquidez. Un drenaje de liquidez, que, junto con otros factores técnicos, ha provocado una fuerte caída en los criptoactivos (el Bitcoin cayó por debajo de los 100.000$ por primera vez en casi seis meses) y en segmentos de mercado altamente especulativos con gran apalancamiento (tales como la computación cuántica y los centros de datos).

En el mercado de bonos, también han aparecido señales de advertencia: por ejemplo, el CDS (el coste de asegurar contra impago en cinco años) de Oracle superó el 1% tras meses en torno al 0,4%. Esto sugiere, según Meda, que el mercado empieza a centrarse no sólo en el gasto de inversión de los gigantes tecnológicos, sino también en los retornos, que actualmente parecen inciertos tanto en tamaño como en plazo.

En la renta variable, las empresas relacionadas con el consumo siguen teniendo dificultades. Incluso en EEUU, donde los consumidores deberían ser más resilientes gracias a la elevada exposición al mercado bursátil y el bajo desempleo,. Los índices de comercio minorista, moda y restauración siguen cayendo, con las empresas mostrando una demanda débil y la necesidad de mayores descuentos para mantener el nivel de transacciones en las tiendas.
Situación compleja cara a la Navidad

El gestor de Banor Mistral indica que la situación es compleja, porque están surgiendo algunas 'cucarachas'' y 'canarios en la mina', aunque todavía no en un nivel de intensidad que requiera una postura excesivamente defensiva entre los inversores, especialmente en sectores que ya descuentan una fuerte desaceleración de ingresos.

Esta Navidad será diferente a la de años anteriores. Porque las tendencias eran antes más claras, y las preocupaciones estaban limitadas a unos pocos segmentos de la economía o la geopolítica que eran impredecibles y que ahora parecen de importancia relativa, incluso cuando aumentan las tensiones (por ejemplo, entre China y Japón).

En el contexto actual, según Angelo Meda, hay numerosos factores de riesgo, y cualquier chispa puede desencadenar una escalada que podría dar lugar a correcciones violentas en el mercado, que sólo se podrían explicar una  vez que se hubieran producido.

El gestor de Banor Mistral cree que los inversores necesitan estar preparados para defender las ganancias recientes, proteger las carteras y buscar activos de baja correlación, mientras estas 'cucarachas' serán eliminadas gracias al crecimiento económico y la fortaleza del mercado laboral. También pudiera ocurrir que aparecieran nuevas “cucarachas”, que requerirían una desinfección más agresiva.

Nvidia tendrá en 2026 ingresos equivalentes a un tercio del PIB español

Por otra parte, y aunque parecía difícil, los resultados de Nvidia volvieron a sorprender al alza. Las ventas este trimestre alcanzaron los 57.000 millones$, 2.000 millones más de lo esperado– (+62% interanual), con unos márgenes ligeramente por debajo de lo previsto, pero que siguen siendo muy elevados –73% margen bruto y 56% margen neto–. Durante la presentación de resultados, el tono fue marcadamente optimista. Jensen Huang, CEO de Nvidia, anunció que esperan que sus nuevos productos, basados en los chips Blackwell y Rubin, generen ingresos por 500.000 millones$ hasta finales de 2026 —una cifra equivalente a aproximadamente un tercio del PIB de España-, de los que ya se han servido pedidos por valor de 150.000 millones. Además, señaló que la capacidad de fabricación de las GPU de nueva generación está al máximo. Por su parte, Colette Kress, directora financiera de la compañía, señaló que estiman una inversión anual global en centros de datos de entre 3 billones$ y 4 billones hacia finales de la década.

Los principales motores de crecimiento y demanda computacional se centran en la evolución de las redes de agentes de inteligencia artificial y en el desarrollo de IA para simulaciones físicas —los llamados gemelos digitales—, que permitirán entrenar robots y vehículos autónomos, acelerando su implementación en el mundo real.

Desde la compañía subrayan que la competencia en el ámbito de soluciones para IA sigue siendo escasa, y que sus productos continúan liderando el mercado con una ventaja significativa. También, se anunció el calendario de lanzamiento de los nuevos chips Feynman, previsto para mitades de 2027 y principios de 2028. Con estas nuevas proyecciones, se estima que en el ejercicio fiscal de 2027 —que abarca de enero de 2026 a enero de 2027— Nvidia podría triplicar sus ingresos, superando los 300.000 millones$. Si logra mantener sus márgenes de rentabilidad, se convertiría en la empresa más rentable entre los 7 Magníficos, con beneficios que alcanzarían los 170.000 millones.

El tono más prudente vino de la mano de una posible presión sobre los márgenes en los próximos trimestres, debido al encarecimiento de ciertas materias primas. Además, la compañía sigue operando bajo la hipótesis de que las ventas en China se reducirán a cero, como consecuencia de las recientes recomendaciones impuestas por el Gobierno, que ha instado a sus empresas a no adquirir productos de Nvidia por motivos de seguridad nacional.

En conclusión, los temores recientes en torno a la inversión en inteligencia artificial se disipan tras otro trimestre en el que las expectativas no solo se han cumplido, sino que se han superado. La efervescencia continúa en un entorno cambiante. Por ahora, las voces más escépticas se apagan, al menos hasta la presentación de resultados del ejercicio en curso en febrero de 2026.

Reducción del déficit comercial en agosto

En agosto el déficit comercial se redujo hasta los 59.600 millones$, frente a los 78.200 millones$ del mes anterior. Esta importante corrección del déficit exterior se debió a que las importaciones cayeron un 5,1% mensual (frente al +5,9% anterior) reflejando la normalización tras el fuerte efecto anticipación de las compras durante el primer semestre. 

Si se analizan los datos acumulados de los ocho primeros meses del año, las importaciones se han incrementado en términos nominales un 7%, pero con importantes diferencias por países: las importaciones estadounidenses se han reducido un 21,5% con China, un -4,6% con Canadá y apenas un -0,3% con Alemania. Frente a ello, se han incrementado un 3,9% con México, un +48% con Taiwán y un +40% con Vietnam. 

Por el lado de las exportaciones, presenciamos pocos cambios: se registró un crecimiento del +0,1% mensual, una desaceleración de dos décimas frente al mes previo.