23Sep

Los emprendedores esperan que las tecnologías de inteligencia artificial abran nuevas oportunidades de crecimiento, en un contexto en el que el optimismo sobre la evolución de sus negocios impulsará inversiones en IA por valor de 367.000 millones$ durante el próximo año.

Miguel Ángel Valero

La inteligencia artificial (IA) está transformando rápidamente la manera en la que las empresas crean y mantienen su software. El reto ya no es únicamente generar código más rápido, sino conseguir que esa velocidad sea compatible con los estándares de seguridad, calidad y control que requiere un entorno empresarial. De hecho, el 80% de las organizaciones reconoce haber incorporado herramientas de IA más rápido de lo que ha desarrollado políticas para gobernarlas, y el 92% identifica algún tipo de dificultad relacionada con la gobernanza del código generado mediante IA, según el AIAccountability Report 2026 de GitLab.

En este contexto, h&k, consultora tecnológica especializada en transformación digital, servicios cloud e IA aplicada al negocio, lanza Ariadna, una plataforma diseñada para que las empresas puedan aplicar IA al desarrollo, modernización y mantenimiento de sus aplicaciones manteniendo el control sobre todo el proceso. La solución surge ante el auge del denominado 'vibe coding', una forma de desarrollar software apoyándose intensivamente en la IA para generar código de manera rápida. Una aproximación que puede resultar especialmente útil para crear prototipos, pero que plantea nuevos retos cuando las aplicaciones deben incorporarse al funcionamiento habitual de una empresa.

“El vibe coding es muy útil para realizar prototipos rápidos, pero resulta más complejo trasladarlo directamente a software que tiene que entrar en producción dentro de una organización. Con Ariadna buscamos aprovechar la velocidad que aporta la IA manteniendo aspectos esenciales para una empresa como la trazabilidad, la calidad y la supervisión humana”, explica Carlos Gutiérrez, Product Lead de Ariadna en h&k.

A medida que aumenta la cantidad de código generado con IA, las empresas se enfrentan también a una cuestión cada vez más relevante: poder identificar qué modificaciones se han realizado en sus aplicaciones, por qué se han producido y quién ha dado el visto bueno antes de ponerlas en funcionamiento. Ariadna aborda este problema incorporando controles durante todo el proceso. Antes de realizar una modificación, la plataforma identifica las partes de la aplicación que pueden verse afectadas y registra los cambios realizados, mientras que las decisiones críticas continúan requiriendo la aprobación de profesionales. De esta forma, la IA puede asumir una parte importante de las tareas repetitivas asociadas al desarrollo de software, mientras que los equipos concentran su intervención en aquellas decisiones que requieren supervisión, conocimiento del negocio o validación.

La plataforma es además independiente del proveedor de IA, por lo que cada organización puede trabajar con los modelos que mejor se adapten a sus necesidades, políticas internas o presupuesto.

h&k ofrecerá Ariadna a las empresas a través de dos modelos. El primero permite utilizarla como un servicio gestionado por la propia consultora para desarrollar nuevas aplicaciones, modernizar sistemas antiguos o realizar el mantenimiento de soluciones ya existentes. En este caso, h&k gestiona todo el proceso y la empresa recibe directamente el software desarrollado junto con la documentación necesaria para su utilización y operación.

La segunda modalidad está dirigida a organizaciones que quieran incorporar este tipo de desarrollo basado en IA dentro de sus propios equipos. h&k analiza en este caso la situación tecnológica de la compañía, define junto a ella una hoja de ruta y la acompaña en la implantación del modelo. En las primeras mediciones internas realizadas por h&k sobre trabajos de mantenimiento de aplicaciones existentes, la utilización de Ariadna ha permitido alcanzar reducciones superiores al 70% en los tiempos de desarrollo y del 50% en los costes, así como una mejora del 30% en indicadores de calidad y seguridad del software frente a procesos tradicionales, de acuerdo con análisis realizados mediante herramientas estándar del sector.

Tras una primera fase de validación con clientes durante el verano de 2026, h&k inicia ahora el lanzamiento de Ariadna al mercado. La solución está dirigida a empresas de cualquier sector, con especial aplicación en organizaciones que gestionan sistemas tecnológicos antiguos o pertenecen a sectores regulados y necesitan incorporar IA sin perder capacidad de supervisión y control.

HSBC: el 79% de los emprendedores aumentará la inversión en IA en 12 meses

Los emprendedores con alto patrimonio esperan que las tecnologías de IA abran nuevas oportunidades de crecimiento, en un contexto en el que el optimismo sobre la evolución de sus negocios impulsará inversiones en IA por valor de 367.000 millones$ durante el próximo año. El informe “Global Entrepreneurial Wealth Report 2026” de HSBC revela que cuatro de cada cinco emprendedores (79%) prevén aumentar la inversión en inteligencia artificial en su principal negocio durante los próximos doce meses. De media, esperan destinar el 21% de sus ingresos anuales a este tipo de inversión.

Muchos de ellos no solo están centrados en invertir en tecnologías de IA, sino que además esperan que estas inversiones se traduzcan en un aumento de plantilla. El 44% considera que la integración de la IA en sus empresas incrementará el número de empleados en los próximos dos años, mientras que un 23% prevé una reducción de plantilla. La principal razón señalada para utilizar la IA en sus negocios es mejorar la productividad de los empleados (43%).

El informe también pone de relieve que los empresarios siguen mostrando optimismo pese a la incertidumbre de los mercados durante el año. Un 95% afirma sentirse positivo respecto a las perspectivas de su negocio y un 90% cree que su patrimonio personal mejorará en los próximos doce meses. Casi la mitad (49%) se muestra “muy positiva” sobre la evolución de su negocio, aunque este porcentaje desciende frente al 54% registrado en 2025.

Ida Liu, CEO de HSBC Private Bank, señaló: “Nuestra última investigación muestra cómo la IA se ha convertido en el nuevo terreno de prueba del espíritu emprendedor, donde fundadores y empresarios hacen lo que mejor saben hacer: transformar la disrupción en oportunidad. Los más exitosos están combinando inversión decidida con una ejecución disciplinada, utilizando la IA para reforzar su resiliencia y aprovechar oportunidades en todo el mundo".

Otros datos destacados del informe incluyen:•

  • Fuerte actividad corporativa: el 83% están considerando operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A). El 52% estudia adquirir una empresa en su propio mercado durante el próximo año, y un 43% busca expandirse a nuevos mercados.•
  • Optimismo entre la nueva generación femenina: uno de los grupos más optimistas es el de las mujeres UHNW de entre 18 y 34 años. El 74% creen que su patrimonio mejorará sustancialmente, frente a una media global del 44%.
  • Estilos de vida internacionales: los emprendedores muestran un marcado perfil global: el 72% ha residido en más de un país a lo largo del año y el 70% prevé trasladarse o sumar una residencia adicional en el extranjero durante el próximo año.•
  • Principales preocupaciones: un tercio (32%) afirma que le preocupa encontrar el equilibrio entre disfrutar y hacer crecer su patrimonio. Sus principales inquietudes financieras son la volatilidad de los mercados (31%), la inflación (30%) y el riesgo de cometer errores de inversión irreversibles (29%).

UBS: los agentes IA orientados al consumidor generan una nueva fuente de ingresos

El Nasdaq alcanzó un máximo histórico, impulsado por el optimismo en torno a la rápida adopción de Muse, el agente de IA personal de Meta. La empresa se dispara y acumula más del 20% de subida en Bolsa desde que lanzó el 8 de septiembre  Muse, su agente de IA que envía correos, reserva viajes y hace compras. Wells Fargo sube el precio objetivo de 640 a 796$; Jefferies ve hasta 10.800 millones de ingresos si Muse alcanza 1.000 millones de usuarios. Ya suma 2,8 millones de descargas en 12 días.

Muse ofrece un indicio temprano a nivel sectorial de que los agentes de IA orientados al consumidor podrían lograr una adopción generalizada. Esto no solo abre nuevas oportunidades de monetización de la IA más allá del ámbito empresarial, sino que también refuerza la creciente demanda de capacidad de computación e infraestructura de IA. Los agentes de IA orientados al consumidor podrían generar una nueva fuente de ingresos a través de la economía transaccional. La posible vía hacia la monetización debería mejorar los retornos de las grandes plataformas tecnológicas (hyperscalers) sobre sus inversiones en IA.Una mayor demanda de capacidad de computación debería seguir respaldando a los líderes en semiconductores y hardware.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos nuestras perspectivas constructivas sobre la operativa (trade) de la IA, respaldada por una adopción y monetización crecientes, así como por un mayor gasto de capital. Favorecemos una exposición diversificada a lo largo de toda la cadena de valor, incluyendo a los líderes de alta calidad en semiconductores y hardware, que ofrecen una sólida visibilidad de beneficios y unos retornos de capital atractivos, así como a los mayores inversores en IA, cuya escala, diversificación de fuentes de ingresos y crecientes oportunidades de monetización de la IA deberían aportar resiliencia ante un amplio abanico de escenarios".

"Un crecimiento económico resiliente y unos beneficios empresariales sólidos deberían respaldar nuevas subidas de la renta variable durante los próximos seis a doce meses, a pesar de unos tipos más altos y la incertidumbre geopolítica", insiste.

"Seguimos atentos a una serie de riesgos, pero esperamos que la solidez continuada del gasto de capital en IA, la resiliencia de la economía estadounidense, el gasto fiscal sostenido a nivel mundial y una fuerte creación de crédito sigan respaldando el crecimiento de los beneficios empresariales y a los mercados" , aporta Dirk Effenberger, Responsable de Riesgo de Inversión.

Más movimientos en torno a la IA

  • Apple vende sus nuevos Mac como la alternativa barata a alquilar IA en la nube, un tiro directo a Microsoft y Nvidia. Presenta unos Mac mini y Mac Studio para hacer IA en casa, con algunos modelos de equipos que rozan los 20.000$. El Mac mini arranca en 899$ y el Studio en 2.499$. Apple pesa solo un 4,6% del escritorio de oficina frente al 91,3% de Windows, pero movió un modelo de un billón de parámetros en varios Mac. El truco está en el coste. En la nube el usuario paga por cada consulta a la IA. El Mac se paga una vez, así que si cuaja, las empresas soltarían la nube por el hardware. La IA en local amenaza el negocio en la nube de Microsoft y Nvidia.
  • Cognex se lanza a por los ojos de los robots. Compra RealSense por 500 millones$ en efectivo y se mete en la percepción robótica, la vista de las máquinas. Es una apuesta pura por la physical AI, un mercado que pasará de 600 millones a 1.600 millones en 2030.
  • Planet Labs abre en Berlín su primera fábrica fuera de EEUU, empujada por la demanda militar europea de satélites. Podrá fabricar hasta 60 satélites al año y duplica su producción mundial. La producción arranca este otoño y el primer satélite volará a principios de 2027 en un cohete de Isar Aerospace. Contratará a unas 70 personas. Detrás está Alemania, que planea gastar 35.000 millones€ en satélites propios hasta 2030. Europa quiere ojos propios en el cielo y dejar de depender de EEUU. Con el rearme en marcha, cada gobierno quiere sus satélites, así que hay tarta para años. El rearme europeo es una ola de gasto de años. Beneficia a Planet Labs y a toda la cadena de defensa y espacio.
09Aug

El impulso en todo el sector espacial es fuerte hoy, pero el aspecto más importante para los inversores es la trayectoria a largo plazo. Temáticas como esta rara vez avanzan en línea recta: a periodos de entusiasmo pueden seguirles periodos de volatilidad, y las oscilaciones a corto plazo forman parte de la inversión.

Miguel Ángel Valero

En junio de 2022, la economía espacial comercial se encontraba en el radar de la mayoría de los inversores. Los costes de lanzamiento estaban cayendo y surgía una nueva generación de empresas más allá de los gigantes aeroespaciales tradicionales, aunque aún existían pocos vehículos para invertir en esta temática. VanEck vio que se estaba gestando un cambio estructural y creó uno de los primeros ETF de Europa centrados en este ámbito. Cuatro años después, el espacio ha pasado de ser una curiosidad de nicho a convertirse en una de las temáticas invertibles más esperadas.

"La inversión temática se basa en un principio simple pero exigente: reconocer un cambio estructural antes de que sea evidente para todos y permanecer invertido durante los años que tarda en desarrollarse. Llegar pronto es solo la mitad de la disciplina; la convicción para mantener el rumbo es lo que da a una temática margen para desarrollarse a largo plazo", explica Moritz Henkel, Product Manager VanEck Space Innovators UCITS ETF.

Como pionera en inversión temática e innovadora desde 1955, VanEck ha construido su reputación sobre la base de abrir el acceso a ideas antes de que lleguen al gran público, desde el oro y los recursos naturales hasta los semiconductores, la defensa, la computación cuántica y ahora el espacio. "Eso es pretendemos en VanEck: ayudar a nuestros clientes a acceder a las oportunidades de mercado del mañana con productos cuidadosamente diseñados y una perspectiva a largo plazo, en lugar de promesas", subraya Henkel.

Cuando el fondo JEDI ETF se lanzó en junio de 2022, la economía espacial comercial seguía situándose en el radar de la mayoría de los inversores. Los costes de lanzamiento habían caído con fuerza durante la década anterior, los satélites se estaban volviendo mucho más capaces y estaba surgiendo una nueva generación de empresas cotizadas más allá de los gigantes aeroespaciales tradicionales.

Durante buena parte de 2022 y 2023, el progreso fue real, pero era fácil de pasar por alto. El crecimiento de la industria fue evidente antes en las métricas operativas más que en las valoraciones de mercado o en los titulares. Los lanzamientos orbitales globales aumentaron de 186 en 2022 a 259 en 2024. En el mismo periodo, el número de satélites activos en órbita superó por primera vez los 10.000, impulsado principalmente por el despliegue de grandes constelaciones de banda ancha en órbita baja terrestre. También fueron años de sentar las bases tecnológicas para los siguientes pasos: la misión Artemis I de la NASA hizo volar una nave Orion no tripulada alrededor de la Luna, el primer paso del programa de la NASA para devolver astronautas a la Luna; y SpaceX llevó a cabo las primeras pruebas de vuelo integradas de Starship, el sistema de lanzamiento más potente jamás construido. 

Más allá de los titulares, el universo invertible siguió ampliándose a medida que empresas de lanzamiento, fabricación de satélites, comunicaciones y exploración lunar accedían a los mercados públicos. La industria estaba avanzando claramente, aunque la atención de los inversores aún no se había puesto al día por completo.

A partir de 2024, eso empezó a cambiar. El espacio comenzó a considerarse, cada vez más, un activo estratégico, no solo para las comunicaciones y la navegación, sino también para la seguridad nacional, la resiliencia y la soberanía tecnológica. 

Varios hitos reforzaron este cambio, incluida la validación con éxito de la misión de defensa planetaria DART de la NASA, que alteró la órbita de un asteroide. Desde una perspectiva comercial lo más importante fue que las comunicaciones por satélite directas al dispositivo pasaron del concepto a la realidad: AST SpaceMobile completó la primera llamada de voz del mundo y posteriormente la primera conexión de banda ancha 5G desde el espacio a un smartphone corriente, sin modificar, mientras que Starlink comenzó a probar servicios direct-to-cell con socios de telecomunicaciones. 

Estos avances apuntaban a una industria que maduraba simultáneamente en materia de exploración, conectividad y defensa. Las previsiones externas empezaron a reflejar la magnitud de la oportunidad a medida que las oportunidades se expandían hacia nichos cada vez más especializados: como el mantenimiento en órbita y la retirada de residuos, o el radar de apertura sintética y la inteligencia geoespacial. El Foro Económico Mundial y McKinsey estiman que la economía espacial mundial podría alcanzar los 1,8 billones$ en 2035, triplicándose así en la próxima década.

Durante 2025, las distintas partes de la cadena de valor comenzaron a reforzarse mutuamente. La conectividad por satélite se acercó más a la realidad comercial; los datos de observación de la Tierra encontraron nuevos usos impulsados por la inteligencia artificial (IA), y una demanda pública constante respaldó las carteras con sistemas satelitales, robótica e infraestructura de comunicaciones. El impulso comercial creció al mismo tiempo: desde la financiación de la NASA de sucesores operados de forma privada de la Estación Espacial Internacional hasta el despliegue de nuevas constelaciones de banda ancha en órbita baja terrestre. El espacio ya no consistía solo en alcanzar la órbita; cada vez trataba más de lo que podía construirse, conectarse y comprenderse desde allí.

Esta temática se consolidó como corriente en 2026, cuando SpaceX completó la mayor OPV de la historia (cotizando en el Nasdaq en junio con una valoración superior a los 2 billones$) en un contexto más amplio de ambición que incluía Artemis II de la NASA, la primera misión tripulada de regreso hacia la Luna en más de medio siglo. 

La intensidad de esa operación dejó una lección en sí misma para los inversores: las temáticas impulsadas por la innovación rara vez avanzan en línea recta, el capital puede rotar con brusquedad entre nombres consolidados y nuevas incorporaciones. Precisamente por eso importa el enfoque basado en reglas de JEDI: una temática construida sobre la innovación siempre generará tanto líderes como rezagados, y una metodología disciplinada permite que la cartera evolucione al mismo ritmo que la industria. Cuatro años después, la cuestión ya no es si el espacio es invertible, sino cuál es la mejor forma de acceder a él.

Llegar pronto es una disciplina; ser puro es otra. La exposición al espacio puede obtenerse de muchas formas, pero gran parte de ella se encuentra dentro de grandes conglomerados aeroespaciales, de defensa o de telecomunicaciones, donde el espacio puede representar solo una fracción de los ingresos. JEDI se diseñó para evitar esa dilución. Se dirige a empresas para las que el espacio es una parte central del negocio y reparte la exposición a lo largo de toda la cadena de valor en lugar de concentrarse en uno o dos nombres muy conocidos. Esa amplitud es importante. La economía espacial moderna no es una única industria, sino un ecosistema: proveedores de lanzamiento, fabricantes de satélites, redes de comunicaciones, plataformas de observación de la Tierra, especialistas en análisis de datos y empresas de infraestructuras desempeñan funciones diferentes. La OCDE describe el sector como cada vez más global, respaldado por un mayor número de programas espaciales gubernamentales, más actores comerciales y la maduración de nuevos sistemas espaciales.

La amplitud se aprecia con mayor facilidad empresa por empresa, observando simplemente los 3 principales contribuidores. Estas tres empresas ilustran cómo la economía espacial comercial ha madurado desde la infraestructura hasta los servicios: Rocket Lab proporciona la columna vertebral de lanzamiento y hardware orbital, mientras que AST SpaceMobile está construyendo la capa de conectividad directa al dispositivo. Planet Labs refleja uno de los cambios más importantes: que, en la economía espacial moderna, el mayor valor se genera cada vez más no por llegar a la órbita, sino por lo que haces con los datos una vez que estás allí. En conjunto, estas empresas trazan todo el arco de la economía espacial moderna: alcanzar la órbita, construir infraestructura en órbita, conectar a través de la órbita y transformar los datos orbitales en inteligencia comercial en la Tierra. "Es importante destacar que no todas las partes de la tesis de inversión han funcionado, y eso resulta igualmente instructivo", admite Henkel.

El turismo espacial, que en su momento se consideró una de las oportunidades comerciales definitorias del sector, sigue estando lejos de alcanzar una escala significativa. Virgin Galactic, uno de los nombres más reconocidos de la industria al inicio de la década, perdió más del 90% de su valor durante la vida del fondo y fue eliminada del ETF en 2024. La lección es que la viabilidad tecnológica y el éxito comercial no son lo mismo. Algunos de los conceptos más publicitados del sector generaron una enorme atención, pero no lograron desarrollar modelos de negocio sostenibles. A lo largo de la vida del fondo, la diferencia entre los mejores y los peores resultados superó los 2.600 puntos porcentuales, una dispersión inusualmente amplia incluso para los estándares de los sectores de innovación. 

Visión a largo plazo

El espacio sigue siendo una industria muy técnica en la que las tecnologías dominantes, los modelos de negocio y las ventajas competitivas aún se están definiendo. Predecir con confianza los ganadores a largo plazo es excepcionalmente difícil, y la historia sugiere que muchas de las empresas en las que hoy se fijan los inversores quizá no sean las que definan la industria dentro de una década.

El impulso en todo el sector espacial es fuerte hoy, pero el aspecto más importante para los inversores es la trayectoria a largo plazo. Temáticas como esta rara vez avanzan en línea recta: a periodos de entusiasmo pueden seguirles periodos de volatilidad, y las oscilaciones a corto plazo forman parte de la inversión en innovación. Por eso JEDI sigue una metodología de índice clara y basada en reglas, así como un enfoque equilibrado y diversificado en toda la cadena de valor espacial, en lugar de apuestas concretas. El objetivo es una lograr una exposición duradera a una temática estructural, no una previsión sobre hacia dónde irán los precios a continuación.

Cuatro años después, JEDI ha pasado de ser una idea temprana a una forma consolidada de invertir en la economía espacial. Sus próximos capítulos —exploración más profunda, expansión de las redes satelitales, casos de uso orientados a la IA y las empresas que aún están por llegar a los mercados públicos— apenas están empezando a desarrollarse. Para los inversores pacientes, la historia sigue en sus primeros capítulos.