07Sep

Billones$ emitidos con cupones del 3% y el 4% vencen en dos años y habrá que refinanciarlos al 7,5% e incluso al 9,5%. Las agencias ya vaticinan impagos cercanos al 4% este año. Mientras, el mayor fondo soberano del mundo venderá 800.000 millones$ en bonos del Tesoro de EEUU.

Miguel Ángel Valero

La crisis de la deuda pública de EEUU y el fallido rescate diseñado por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, pasan factura a las empresas del país. Las empresas estadounidenses más endeudadas (las que emiten bonos catalogados como 'basura') pagan un coste de financiación disparado, con la rentabilidad del Tesoro en máximos de años. Las empresas con peor nota pagan hoy solo 2,75 puntos  más que el bono seguro, cerca de mínimos históricos. 

El problema es que billones$ emitidos con cupones del 3% y el 4% vencen en dos años y habrá que refinanciarlos al 7,5% e incluso al 9,5%. Las agencias ya vaticinan impagos cercanos al 4% este año.

Se recomienda vigilar el préstamo apalancado, la deuda a interés variable de empresas ya muy endeudadas. Como su factura sube al ritmo del tipo de interés oficial, si la Fed no afloja éste, las empresas 'zombis' (no son rentables, están muy endeudadas, y no cubren sus gastos financieros con sus beneficios operativos) se asfixian primero.  

Esta situación perjudica sobre todo a los bonos de alto rendimiento y a los préstamos flotantes. Y obliga a vigilar si los impagos, de materializarse, tienen algún efecto dominó en sectores más amplios de las empresas.

En este contexto, el fondo soberano de Noruega, NBIM, el mayor del mundo con 2,3 billones$, quiere soltar 80.000 millones en bonos del Tesoro estadounidense y reducir el peso de la deuda pública del 70% al 50%. Esta estrategia comenzaría a aplicarse desde 2027, cambiando deuda pública progresivamente por hipotecas y deuda arriesgada pero más rentable. Que el mayor comprador dé la espalda a la deuda de EEUU presiona al alza los tipos del bono a largo plazo, encareciendo aún más la financiación de ésta.

El bono del Tesoro de EEUU también pasa factura a los REIT (inmobiliarias cotizadas que reparten como dividendo el alquiler que cobran), que cerraron agosto en rojo al dispararse las apuestas de subida de tipos de interés por la Fed. Estas acciones funcionan como los bonos: si el tipo de interés a largo plazo sube, su dividendo pierde brillo y la valoración se comprime.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, intenta animar el mercado con unas llamativas predicciones: augura el crudo a 40$ (ahora mismo el Brent está en los 96$, máximo de seis semanas, y el WTI americano, en los 91$) y tipos de interés a la baja (el bono a 10 años se encuentra en el 4,77%, nivel muy alto) al terminar la guerra con Irán. Argumenta que, cuando se calme Oriente Medio, entrará petróleo de Guyana, Brasil y Canadá y el mercado pasará de escaso a sobrado. 

El petróleo caro empuja la inflación, y con más inflación el mercado exige más por prestar a los Estados y a las empresas. Si el barril de crudo se hunde, el bono se relaja y respiran las Bolsas porque las empresas se pueden financiar más barato. "Si acierta, es gasolina para el bono largo y las tecnológicas. Si falla, la credibilidad del Tesoro queda tocada", avisan en Zumitow, que recomienda vigilar el bono a diez años. Precisamente, el miércoles 9 de septiembre el Tesoro de EEUU subasta bonos a 10 años.

Pero la OPEP+ no parece estar por la labor de ayudar a que las profecías de Scott Bessent se cumplan. Con el estrecho de Ormuz ardiendo y estrangulándose el tráfico de buques por la zona, el cártel del petróleo mantiene sin cambios su producción en octubre. Mala noticia para el relato desinflacionista de los bancos centrales, especialmente de la Fed.

Ebury; más presión sobre la Fed

El excelente informe de empleo de EEUU, publicado el viernes 4 de septiembre, ha incrementado la presión sobre la Reserva Federal de cara a su reunión de septiembre. Ahora los inversores se inclinan más hacia una subida de tipos que hacia su mantenimiento. No obstante, ni el simposio de Jackson Hole ni los datos laborales han despejado las dudas: la subida de tipos de la Fed seguirá siendo una incógnita hasta la publicación del IPC este viernes 11. La decisión será solo una de entre las numerosas que adoptarán los bancos centrales este mes, en un contexto de creciente nerviosismo en el mercado de renta fija. Los rendimientos de la deuda soberana continúan alcanzando máximos de varias décadas, mientras que la paciencia de los inversores se agota tras varios años consecutivos sin que se cumplan los mandatos de inflación. Será el BCE quien dé el pistoletazo de salida este jueves, aunque no se esperan grandes sorpresas al respecto dado que está plenamente descontada una subida de tipos de 25 puntos básicos (pb). Los mercados se centrarán en las pistas que pueda dar Christine Lagarde sobre la posibilidad de subidas de tipos más allá de septiembre y en la valoración que haga del repunte de los rendimientos de los bonos soberanos a largo plazo. El otro acontecimiento clave de la semana es el informe de inflación de agosto en Estados Unidos, el último dato de relevancia antes de la decisión de la Fed. Seguimos apostando por un mantenimiento de las tasas en EE.UU., aunque la cifra de inflación será determinante.

  • EUR: Dada la resiliencia que está mostrando el crecimiento económico, la persistencia de la guerra de Irán y el hecho de que la inflación subyacente sigue por encima del objetivo, el BCE tiene justificación suficiente para subir los tipos este mes. Los mercados de swaps ya descuentan por completo dicha subida. Si no se produce, sería una sorpresa y decepción mayúscula para los inversores. La cuestión más relevante para el mercado de divisas es si el BCE se plantea seguir subiendo los tipos hasta el 3% a lo largo del 2027, tal y como descuentan actualmente los mercados. Una subida adicional más allá de septiembre situaría los tipos en territorio restrictivo, un paso que, a nuestro juicio, sería erróneo dados los riesgos para el crecimiento y la naturaleza del actual shock inflacionario. El euro, no obstante, sigue cotizando sobre todo al ritmo de las noticias procedentes de Estados Unidos, por lo que esperamos que el impacto de dicha reunión en el mercado cambiario sea limitado.
  • USD: El sólido informe laboral de la semana pasada mostró una creación de empleo robusta y un aumento de la participación laboral, lo que aleja aún más el supuesto 'apocalipsis laboral' atribuido a la inteligencia artificial. En agosto se crearon 162.000 puestos de trabajo netos, cifra que supera con holgura tanto la estimación mediana como las previsiones más optimistas. El fuerte repunte de la contratación indica que el mercado laboral no se enfría, sino que gana impulso. Por sí solos, los datos no ofrecen justificación alguna a la Reserva Federal para no endurecer la política monetaria.No obstante, la presión política de la Administración Trump para mantener los tipos bajos —incluido un nuevo arrebato el viernes, en el que amenazó con suspender el comercio con los países que registran déficits con EEUU si la Fed no baja los tipos— nos lleva a pensar que el Comité votará de nuevo a favor de mantenerlos sin cambios. Las vacilaciones de Warsh refuerzan nuestra lectura, salvo que se produzca una sorpresa alcista significativa —y poco probable— en el informe de inflación de esta semana. Esta es, por ahora, nuestra mayor postura contra consenso.
  • GBP: La libra esterlina ha tenido un comportamiento inferior al de la mayoría de sus homólogas del G-10 en las últimas semanas del verano, aunque las oscilaciones han sido moderadas ante la ausencia de noticias relevantes en el Reino Unido. La venta generalizada de bonos soberanos también afecta a los gilt y el recuerdo de la crisis de Liz Truss en 2022 permanece vivo: el rendimiento a 30 años ha superado con creces aquellos niveles y la semana pasada alcanzó máximos de 28 años. Al ser el único banco central que parece haber descartado, en gran medida, una subida en septiembre, la postura acomodaticia del Banco de Inglaterra tampoco proporciona ningún tipo de respaldo a la libra. El economista jefe Pill adoptó un tono más agresivo la semana pasada, aunque no creemos que esa visión sea mayoritaria en el Comité. Uno de los pocos factores de apoyo que le quedan a la libra es el tono ligeramente positivo de los datos británicos. Las cifras de actividad —incluido el PIB del segundo trimestre— siguen sorprendiendo al alza, pese al enfriamiento del mercado laboral y al encarecimiento de la financiación. Entre los acontecimientos clave de esta semana figuran el PIB de julio, el viernes, y las comparecencias del gobernador Bailey ante la Comisión Selecta del Tesoro, el martes.

UBS: dos subidas de tipos de la Fed en 2026

La economía estadounidense sumó considerablemente más empleos de lo esperado en agosto, reforzando los argumentos a favor de que la Reserva Federal suba los tipos de interés. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha advertido de que las subidas de tipos son probables si la inflación no mejora a una "velocidad satisfactoria". Los datos de actividad, las tendencias de creación de empleo y el seguimiento del crecimiento del PIB son lo bastante sólidos como para sugerir que la política monetaria no es restrictiva, lo que reduce la confianza en que la inflación siga moderándose sin necesidad de tipos más altos. Ahora esperamos que la Fed suba tipos dos veces en 2026. 

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, advierte: "Los inversores no deberían confundir un posible cambio en los tipos de la Fed con un cambio en las perspectivas de inversión. Las mismas fuerzas que han respaldado nuestra visión constructiva de los mercados —en particular la inversión en IA, el crecimiento económico resiliente, el empleo sólido y los beneficios saludables— podrían estar contribuyendo ahora a una Fed más hawkish. La pregunta importante no es si los tipos suben, sino en qué contexto lo hacen. Una Fed que responde a la fortaleza económica de EEUU es muy distinta de una Fed que responde a problemas de inflación. Para las carteras, esa distinción importa mucho más que la próxima reunión de política monetaria".

"Ahora esperamos dos subidas de tipos de 25 pb, la primera en septiembre seguida de una segunda subida en diciembre, tras las elecciones de mitad de mandato. Esto llevaría el rango objetivo de los fondos federales del 3,50-3,75% actual al 4,00-4,25%, un incremento acumulado de 50 puntos básicos. Unas lecturas de inflación subyacente mensual cercanas al 0,3% en el segundo semestre de 2026, junto con una proporción creciente de partidas que suben más del 3%, respaldarían una trayectoria de tres subidas. Sin embargo, si las lecturas de inflación hasta octubre promedian por debajo del 2% anualizado y sitúan las tasas de inflación anualizadas a seis meses por debajo del 2,5%, es posible que la segunda subida se posponga. Nuestra opinión es que el tipo de interés más alto se mantendría hasta el tercer trimestre de 2027, cuando la inflación en las medidas a 12 meses estaría cerca del objetivo durante varios meses", añade Andrew Dubinsky, economista,

"El verdadero significado del reciente desplome de los bonos es este desplazamiento del foco desde la política monetaria hacia la sostenibilidad fiscal, y desde el próximo trimestre hacia la próxima década. Los 'vigilantes de los bonos' no están advirtiendo que los gobiernos vayan a dejar de pagar su deuda. Están planteando una pregunta más incómoda: cuando finalmente llegue la factura, ¿quién la va a pagar?", se cuestiona Dean Turner, economista jefe para la Eurozona y el Reino Unido.

"La caída de la participación de los trabajadores en la actividad económica podría deberse a la cambiante composición de la economía. Si los sectores más intensivos en mano de obra contribuyen menos al crecimiento y los menos intensivos en mano de obra contribuyen más, la participación laboral en el PIB descendería. La investigación de la Reserva Federal sugiere que esto no está ocurriendo", aporta Paul Donovan, economista jefe.

22Feb

Otras opciones son invertir en los facilitadores que hacen que los centros de datos funcionen; en los servicios públicos regulados; en la tecnología y hardware; en las materias primas vinculados a estas infraestructuras clave.

Miguel Ángel Valero

En la última década, los centros de datos han pasado de ser una infraestructura secundaria a convertirse en un pilar fundamental de la economía global. Los hiperescaladores, los grandes actores del cloud y la inteligencia artificial (IA), han liderado esta transformación, ya que el número de grandes centros de datos a hiperescala casi se ha duplicado, pasando de menos de 600 a alrededor de 1.189 a principios de 2025, lo que representa aproximadamente el 44% de la capacidad global de éstos.

La rápida expansión de los centros de datos se perfila como uno de los cambios más importantes en la infraestructura mundial. Su creciente huella energética está remodelando las trayectorias de la demanda de energía, especialmente en EEUU, algunas partes de Europa y otros puntos calientes emergentes. A medida que se acelera la intensidad del procesamiento de datos, las empresas de servicios públicos y los operadores de redes se ven presionados para suministrar electricidad confiable a una escala sin precedentes, mientras que los responsables políticos de determinadas jurisdicciones luchan por conciliar este aumento con los objetivos de descarbonización.

Sin embargo, este crecimiento se ve limitado por una compleja serie de obstáculos que van mucho más allá de la electricidad. Entre ellos se encuentran las dificultades para obtener permisos y la disponibilidad de tierra y agua, que determinan dónde y con qué rapidez se pueden construir nuevas instalaciones. Estos retos están catalizando una nueva ola de innovación, desde tecnologías avanzadas de refrigeración y generación in situ hasta una gestión más inteligente de la red. 

Al mismo tiempo, la huella de la economía digital está repercutiendo en los mercados mundiales de materias primas, ya que la construcción y el funcionamiento de los centros de datos están intensificando la demanda de materias primas como el cobre, el aluminio, el acero y los metales de tierras raras.

Para los inversores, estas fuerzas entrecruzadas están creando tanto retos como oportunidades. Comprender cómo las restricciones energéticas, la modernización de la red, la demanda de materiales y la orientación de las políticas están configurando el futuro de la economía digital será esencial para identificar dónde está más expuesto el capital y dónde puede beneficiarse de la que probablemente sea una de las transformaciones de infraestructura más importantes de la década. 

Un informe de DWS detalla las oportunidades para los inversores:

  • 1. Servicios públicos regulados: Las redes eléctricas se han convertido en una infraestructura habilitadora para dar cabida a la electrificación y a las crecientes necesidades de demanda de energía de los Data Center. Se prevé que esta demanda de energía sin precedentes provoque un aumento de las necesidades de inversión de las empresas de servicios públicos, especialmente en EEUU. Según las estimaciones del sector, las empresas de servicios públicos gastarán en los próximos cinco años tanto en inversiones de capital como en los últimos diez años. Esto ofrece a los inversores una serie de opciones para aprovechar esta ola de inversión en capital, incluida la exposición a servicios públicos regulados y propietarios de redes a aquellos con generación baja en carbono con compras tecnológicas a largo plazo. Los inversores también deben posicionar sus inversiones donde exista un entorno regulatorio y de permisos favorable. Para resolver la congestión y los cuellos de botella a corto plazo, los operadores de sistemas y los responsables políticos están recurriendo a un conjunto de medidas para mejorar la red existente. Esto podría incluir tecnologías de mejora de la red, acuerdos de conexión flexibles y por fases, generación y almacenamiento in situ, y una orientación más firme sobre la ubicación para dirigir los nuevos proyectos hacia zonas con capacidad disponible. A largo plazo, la planificación integrada de los clústeres de centros de datos y la expansión de la red, junto con las reformas de las colas de interconexión y los marcos reguladores, serán fundamentales para alinear el crecimiento de la infraestructura digital con el ritmo intrínsecamente más lento de las inversiones en transmisión.
  • Los REIT de centros de datos se han convertido en una forma habitual para que los inversores del mercado público obtengan exposición a la infraestructura digital. Un REIT (Real Estate Investment Trust) es una sociedad de inversión inmobiliaria que cotiza en Bolsa y que posee o financia activos inmobiliarios (lo más parecido en España es la Socimi, la sociedad cotizada de Inversión en el mercado Inmobiliario). El sector ofrece algunas características atractivas, como la demanda plurianual de los hiperescaladores, los arrendamientos a largo plazo y la ocupación resistente. Una característica distintiva de este mercado es la sostenibilidad, que es una parte fundamental del modelo de negocio de los hiperescaladores. Esto ha dado lugar a programas de incentivos para los centros de datos energéticamente eficientes o ecológicos. Estos programas ofrecen apoyo a condición de que se cumplan criterios de rendimiento, como una alta proporción de energías renovables o el cumplimiento de las normas de construcción ecológica. Entre los ejemplos de programas de incentivos se incluyen las desgravaciones fiscales y la amortización acelerada de los equipos de ahorro energético. Otra opción son las subvenciones específicas y los programas de certificación para centros de datos 'ecológicos', como ha ocurrido en Singapur. Esto ha significado que los centros de datos energéticamente eficientes y respaldados por energías renovables se están convirtiendo en el segmento premium del universo REIT. Esta oportunidad no está exenta de riesgos, dada la sensibilidad del sector a los tipos de interés, su dependencia de un conjunto concentrado de inquilinos tecnológicos y los cuellos de botella en el suministro de energía. Un enfoque posiblemente más prudente podría serla exposición a operadores de coubicación multitenant (MRDC), especialmente aquellos con bases de clientes diversas y ecosistemas de interconexión sólidos. Esto podría proporcionar una forma más táctica de abordar el tema de los centros de datos, ya que el perfil de demanda de los MRDC debería estar menos vinculado a los ciclos de inversión de los hiperescaladores.
  • Los facilitadores de centros de datos son las tecnologías, la infraestructura y los servicios que hacen que los centros de datos funcionen. Mientras que los REIT de centros de datos proporcionan exposición física al sector inmobiliario, los facilitadores suministran la energía, la refrigeración y la resiliencia necesarias para el funcionamiento de los centros de datos. En lo que respecta a la energía, los desarrolladores están recurriendo cada vez más a las microrredes, la generación in situ y el almacenamiento para evitar los cuellos de botella de la red y garantizar un suministro eléctrico fiable. Al mismo tiempo, los fabricantes de equipos de refrigeración líquida y distribución de energía se beneficiarán del cambio de la refrigeración por airea la refrigeración líquida para los clústeres de IA de alta densidad. Más allá, los inversores también podrían apostar por las soluciones de energía limpia emergentes que se están promocionando cada vez más en los grandes campus de centros de datos. Entre ellas se incluyen los reactores modulares pequeños, la geotermia avanzada y las turbinas de gas de última generación. Aunque se encuentran en una fase inicial de desarrollo, podrían convertirse, con un entorno normativo y de permisos favorable, en importantes proveedores de energía baja en carbono para los hiperescaladores.
  • Tecnología y hardware. El crecimiento de los centros de datos también ofrece oportunidades de inversión en los componentes, sistemas y arquitecturas que hacen que la computación de IA searápida, eficiente y escalable. Por lo tanto, el hardware y la tecnología pueden considerarse como la maquinaria habilitadora de la era de la IA, que se sitúa aguas arriba de las plataformas en la nube y aguas abajo de los servicios públicos y los bienes inmuebles. Este tema de inversión está creando un viento de cola estructural para las empresas que suministran el hardware especializado que permite el cálculo de IA de alto rendimiento. En el centro de todo ello se encuentran los sistemas informáticos avanzados, como las GPU. Mientras tanto, la demanda energética de los centros de datos está acelerando la adopción de electrónica de potencia de alta eficiencia. Además, también está aumentando el papel de la robótica y la automatización, que mantienen los entornos hiperescala estables, optimizados y rentables.
  • Minerales y metales críticos. La expansión de los centros de datos depende en gran medida de los minerales y metales incorporados en la infraestructura para construir y alimentar los centros de datos, así como de los materiales habilitadores necesarios en los componentes clave. Esto crea un impulso estructural para los mineros y procesadores de estos insumos clave. Por ejemplo, los inversores corren el riesgo de subestimar la contribución de los centros de datos y las mejoras de la red eléctrica al déficit de suministro de cobre durante varios años y las posibles implicaciones alcistas en los precios y la volatilidad. Los principales beneficiarios de esto podrían ser los mineros con opciones de expansión de terrenos industriales abandonados de alta calidad. Por lo tanto, los inversores deberían fijarse en aquellos mercados con restricciones de suministro existentes o potenciales y en los que existen largos plazos de desarrollo.

Los centros de datos se han convertido en un nuevo motor de crecimiento para la demanda de energía: su demanda de energía representa el 1,5% de la mundial total y se prevé que esta proporción aumente hasta situarse entre el 3% y el 4% en 2030. Sin embargo, EEUU ya es un punto caliente en cuanto a la demanda de energía de los centros de datos, ya que representa más del 15% de la demanda estatal de energía en Virginia, Dakota del Norte, Oregón, Wyoming, Nebraska y Iowa.

Los centros de datos amenazan los objetivos climáticos: incluso con el aumento de la demanda de energías renovables, los hiperescaladores están viendo cómo aumentan sus emisiones, mientras que sus compromisos climáticos para 2030 exigen recortes drásticos. Para salvaguardar el suministro eléctrico, las empresas de servicios públicos de todo EEUU están posponiendo el cierre de las centrales decarbón.

Los proyectos de Data Center se enfrentan a una compleja red de limitaciones: La falta de capacidad de generación o transmisión de las empresas de servicios públicos, la disponibilidad de tierra y agua. El 52 % de las instalaciones de Microsoft se encuentran en regiones clasificadas como de escasez de agua alta o extrema.

Las restricciones amenazan con retrasar el desarrollo de los centros de datos: en varios centros maduros, como Dublín y Singapur, el transporte y la distribución de electricidad ya se han convertido en restricciones vinculantes, que determinan dónde y con qué rapidez se puede suministrar la nueva capacidad de los centros de datos. Los responsables políticos están recurriendo a un conjunto de medidas para ampliar la red existente. Esto podría incluir tecnologías de mejora de la red, acuerdos de conexión flexibles y por fases, y generación y almacenamiento in situ.

El acceso a materias primas clave se ha vuelto esencial para el desarrollo de infraestructuras y la producción de componentes: los centros de datos están añadiendo una nueva y persistente fuente de demanda estructural de materias primas como el aluminio, el cobre, el acero y las tierras raras.

Acciones de los inversores

  • Asignar a las empresas de servicios públicos donde los vientos favorables de la regulación están apoyando el desarrollo de los centros de datos: las empresas deservicios públicos se están embarcando en sólidos planes de inversión. Para aprovechar esta tendencia, los inversores deben considerar aquellas empresas de servicios públicos cuyos planes de inversión se centren en la transmisión, junto con estrategias integradas de energía limpia. Los inversores deben buscar oportunidades en aquellos mercados en los que exista un entorno regulatorio y de permisos favorable.
  • Los REIT de centros de datos han ganado atractivo: los inversores pueden beneficiarse de los REIT centrados en la hiperescala con disponibilidad de energía y un fuerte poder de fijación de precios, especialmente relevante en un entorno en el que puede haber escasez de energía.
  • Para los inversores más prudentes, la exposición a los centros de datos de coubicación puede resultar atractiva: los operadores de coubicación multitenant (MRDC), especialmente aquellos con bases de clientes diversificadas y sólidos ecosistemas de interconexión, son una forma optimista pero táctica de aprovechar el tema de los centros de datos, ya que su perfil de demanda debería estar menos vinculado a los ciclos de inversión de capital de los hiperescaladores.
  • Comprender las limitaciones regionales y específicas de cada emplazamiento para el desarrollo de centros de datos: las limitaciones energéticas, la escasez de agua y el riesgo climático físico varían considerablemente según la región, lo que crea una posible divergencia en cuanto al valor, la viabilidad y el riesgo a largo plazo. Esto significa que el valor de la «calidad de la ubicación» está aumentando.
  • Oportunidades de inversión para los facilitadores de centros de datos: Para abordarlos problemas de disponibilidad de energía y agua, los inversores podrían considerar la posibilidad de explorar la exposición a microrredes, energía solar y almacenamiento in situ, así como a fabricantes de refrigeración líquida. Podrían surgir oportunidades adicionales en nuevas tecnologías energéticas, por ejemplo, en reactores modulares pequeños, geotermia avanzada y turbinas de gas de próxima generación.
  • Aumento de la atención prestada a los fundamentos físicos de las materias primas clave: Posición ante un déficit de suministro de cobre durante varios años y las posibles implicaciones alcistas para los precios y la volatilidad. Los principales beneficiarios de esta situación podrían ser las empresas mineras con opciones de expansión de alta calidad en terrenos industriales abandonados. Los inversores también deberían considerar una exposición diversificada a factores clave como los minerales críticos.

Marsh amplía límites y coberturas de aseguramiento de centros de datos

Por otra parte, ­Marsh Risk, el corredor de seguros y asesor de riesgos, resalta que Nimbus proporciona ahora límites de hasta 2.700 millones$ –incluyendo coberturas por retraso en el inicio de operaciones e interrupción de negocio– para proyectos de construcción de centros de datos en Europa, el Reino Unido, EEUU, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Lanzada en junio de 2025, como la primera solución de segurospara proyectos de construcción de centros de datos, Nimbus proporciona una mayor protección para los clientes de Marsh Risk y sus proveedores de capital. Nimbus ya se está implementando en numerosos proyectos en Europa, EEUU y Reino Unido.

Además de ofrecer una amplia capacidad a través de un panel de aseguradoras con calificación A, el equipo Global Digital Infrastructure de Marsh aporta una sólida experiencia sectorial —que abarca construcción, ciberseguridad y operación—. Esto permite a los clientes de todo el ecosistema de centros de datos proteger su capital, gestionar activos críticos y crecer con mayor seguridad y eficiencia.

Mike Mathews, líder global de Infraestructura Digital de Marsh, destaca la última mejora de Nimbus y afirma: “La demanda creciente de centros de datos más potentes y eficientes está acelerando la innovación tecnológica, en torno a la inteligencia artificial, que revolucionarán la forma en que vivimos y trabajamos, y transformarán nuestro entorno durante la próxima década. Marsh está ayudando a las empresas de este sector a colaborar con las comunidades para desarrollar estrategias empresariales que les permitan crecer de manera sostenible”.

Santiago Manglano, Managing Director, Líder de Construcción en Marsh Risk, comenta: “España continúa consolidándose como uno de los países con mayor inversión en Centros de Datos en Europa, de hecho, en 2024, la inversión en proyectos para la construcción de centros de datos se incrementó exponencialmente en nuestro país. Marsh acompaña activamente en el desarrollo de este tipo de infraestructuras mediante soluciones aseguradoras especializadas, diseñadas para proteger infraestructuras críticas desde su fase de construcción hasta su operación. La experiencia adquirida nos permite ofrecer coberturas adaptadas a la complejidad de estos proyectos, garantizando la correcta gestión del riesgo y la continuidad de la cobertura en cada etapa del proyecto”.