El IV Observatorio sobre Vivienda y Sostenibilidad de UCI, Unión de Créditos Inmobiliarios, revela que los españoles ahorran de media el 16,2% de sus ingresos, frente al 14,6% de 2025, aunque todavía por debajo del 17,8% de 2024. Tomando como referencia el salario medio bruto en España publicado por el INE y trasladándolo a una estimación neta aproximada, ese porcentaje equivaldría a reservar en torno a 300€ al mes.
El informe muestra una paradoja cada vez más visible en los hogares: ahorran más que hace un año, pero con menos margen y más renuncias. Ocio, viajes, alimentación, confort térmico y mantenimiento de la vivienda aparecen entre las partidas que los ciudadanos han recortado durante los últimos doce meses para intentar sostener su presupuesto familiar.
A pesar del aumento de los precios, el ahorro sigue formando parte de los hábitos financieros de la mayoría de los hogares españoles. Según UCI, el 84,2% de los ciudadanos afirma ahorrar de forma habitual. El ahorro, sin embargo, no se reparte igual entre territorios ni generaciones. Por comunidades autónomas, la proporción de personas que afirma ahorrar supera el 90% en Cantabria (91,4%), Extremadura (91,3%), Castilla y León (90,7%) y La Rioja (90,2%). También destacan por encima de la media nacional la Región de Murcia (88,7%), Madrid (87,7%), Baleares (86,5%) y la Comunidad Valenciana (86,0%), lo que refleja una elevada cultura del ahorro en buena parte del país.
En el extremo contrario se sitúa Canarias, donde el porcentaje desciende hasta el 78,6%, seguida de Aragón (80,6%), Cataluña (81,0%), País Vasco (81,4%) y Andalucía (81,8%).
Aunque la media nacional se sitúa en 16,2%, existen diferencias relevantes en el porcentaje de ingresos que los hogares consiguen reservar. Mientras que en Castilla y León los ciudadanos destinan de media un 20,6% de sus ingresos al ahorro, la cifra cae hasta el 10,8% en Canarias, lo que supone una brecha de casi diez puntos. También se sitúan por encima de la media nacional la Comunidad Valenciana (20,0%), Baleares y La Rioja (19,5%), País Vasco(19,2%) y la Región de Murcia (19,1%).
En el extremo opuesto aparecen Cataluña (12,1%), Andalucía (15,3%), Galicia (15,4%) y Madrid(15,8%), además de Canarias. El caso de Madrid resulta especialmente significativo, al tratarse de una de las regiones con mayor renta del país, lo que evidencia que la capacidad de ahorro no depende solo de los ingresos, sino también del coste de la vivienda, los gastos corrientes y la presión sobre el presupuesto familiar.
Por edades, la capacidad de ahorro declarada disminuye progresivamente a partir de los 35 años: se sitúa en el 17,5% entre los 35 y 44 años, baja al 14,4% entre los 45 y 54, y cae hasta el 12,6%entre los 55 y 65 años. El dato sugiere que el margen para ahorrar se estrecha a medida que aumentan las cargas familiares, los compromisos financieros y otros gastos recurrentes del hogar.
La capacidad de ahorro de los hogares está condicionada, sobre todo, por los ingresos disponibles. E 74% de los ciudadanos identifica la falta de ingresos suficientes como la principal barrera para ahorrar, muy por delante de otros factores como los gastos imprevistos (41%), las cargas familiares (39,3%) o las deudas asociadas a créditos y préstamos (36,5%).
Los datos reflejan que las dificultades para ahorrar responden más a una cuestión de capacidad económica que de hábitos financieros. Apenas un 4,2% atribuye la falta de ahorro a la ausencia de hábito, mientras que uno de cada cuatro españoles señala la deuda hipotecaria (25,5%) y un 22,2% el elevado coste del alquiler, poniendo de manifiesto el peso que los gastos vinculados a la vivienda siguen teniendo en la economía de los hogares.
La mejora en el ahorro no se traduce necesariamente en una mayor holgura financiera. El 78,6% de los hogares afirma haber reducido o renunciado a algún gasto durante el último año, un dato que sugiere que, para muchas familias, ahorrar sigue dependiendo más de ajustar el consumo que de una mejora real de su situación económica.
Cuando toca ajustar el presupuesto, las primeras renuncias se producen en el ocio. El 46% afirma haber reducido salidas, restauración u otras actividades fuera de casa, y el 39% ha recortado en vacaciones o viajes. Sin embargo, la presión sobre el presupuesto familiar también alcanza partidas más básicas: el 34% asegura haber reducido o renunciado a algún gasto en alimentación. Los ajustes se trasladan igualmente al propio hogar. El 29% afirma haber reducido el uso de la calefacción; el 24%, el aire acondicionado; y el 23%, el consumo eléctrico. Además, el 21% reconoce haber renunciado a mantener una temperatura confortable en casa por motivos económicos. También se posponen decisiones que afectan directamente al estado de las viviendas: un 23% ha aplazado mejoras o trabajos de mantenimiento y un 16% ha retrasado el cambio o reparación de electrodomésticos.
El encarecimiento de la cesta de la compra, la energía y otros gastos básicos vinculados a la vivienda tiene un impacto directo en la economía familiar. El 63% de los españoles afirma que sus gastos pesan más o mucho más que hace un año.
“Los datos reflejan que muchas familias están haciendo un esfuerzo constante para ordenar sus gastos y mantener cierta capacidad de ahorro, pero también muestran que ese esfuerzo no siempre se apoya en suficientes herramientas de planificación. La educación financiera es clave para anticipar pagos, priorizar decisiones y gestionar mejor los recursos disponibles en el hogar”, señala Lorena Zenklussen, directora de Financiación Hipotecaria de UCI.
Además, la percepción del aumento de los gastos domésticos no es homogénea en todo el territorio. Castilla y León (71%) encabeza el ranking de comunidades donde más hogares declaran que sus gastos han aumentado de forma notable en los últimos doce meses. Le siguen Aragón, Baleares y Madrid, todas ellas con un 69%. En el extremo opuesto se sitúan La Rioja (52%), Cataluña (56%) y Navarra (58%), donde esta percepción es menos intensa. Aun así, los datos muestran que la presión sobre la economía doméstica es transversal y alcanza a una parte mayoritaria de los hogares españoles.
Uno de cada cuatro españoles (26%) admite que no tiene bajo control los gastos del hogar. La falta de control es especialmente significativa entre quienes no consiguen ahorrar a final de mes. En este grupo, el 71% asegura que sus gastos domésticos pesan más que hace un año y solo la mitad afirma mantener sus cuentas bajo control. El análisis por edades apunta, además, a una brecha generacional en la gestión del presupuesto doméstico. Los perfiles más jóvenes son quienes declaran mayores dificultades para tener bajo control sus gastos mensuales, mientras que la percepción de control aumenta progresivamente en los tramos de mayor edad. Esta diferencia puede estar vinculada a etapas vitales en las que coinciden gastos recurrentes, acceso o pago de vivienda y menor estabilidad financiera.
La cesta de la compra, la principal preocupación
En plena vuelta a la rutina, llenar la nevera continúa siendo el gasto cotidiano que más inquieta a los españoles. La cesta de la compra obtiene una preocupación media de 6,9 puntos sobre 10, por delante de la factura de la luz, con 6,4 puntos. Por detrás aparecen la factura del agua (5,2), la cuota hipotecaria (4,9), los gastos de comunidad(4,5) y las cuotas de otros préstamos, la factura del gas e internet, todos ellos con 4,4 puntos.
La vivienda es una de las principales partidas del presupuesto doméstico de muchas familias. Casi la mitad de los españoles considera que el pago de su vivienda es asumible, pero ajustado, mientras que un 29% lo define como complicado o muy complicado (18%). Solo el 8,6% asegura afrontarlo con comodidad.
La percepción cambia de forma significativa según la situación residencial. El 64% de los que ya son propietarios considera el pago cómodo o asumible, frente al 36% de quienes aún no poseen una vivienda.
La dificultad también es más acusada entre los jóvenes. Entre las personas de 25 a 34 años, el 51% considera complicado o muy complicado pagar su vivienda, aunque son también quienes declaran ahorrar una mayor proporción de sus ingresos: un 22%. El dato refleja una tensión relevante: los jóvenes hacen un mayor esfuerzo de ahorro, pero siguen encontrando más dificultades para afrontar una de las principales partidas del hogar.
Además de renunciar a determinados gastos, los hogares están incorporando medidas de ahorro a sus rutinas, especialmente aquellas que no requieren grandes inversiones. El 66% de los españoles utilizan bombillas LED, frente al 63% de 2025, y un 56% afirma intentar aprovechar al máximo la luz natural. El 51% asegura reducir el uso de calefacción o aire acondicionado para ahorrar, el 49% controla el consumo innecesario de agua y el 48% planifica sus compras para gastar menos. Otras prácticas cotidianas son evitar dejar los aparatos eléctricos en standby (39,5%), controlar la temperatura de la vivienda (39%) o utilizar electrodomésticos de bajo consumo en las horas valle (31%).
Estas medidas muestran cómo muchos hogares buscan margen en decisiones cotidianas, desde el consumo energético hasta la planificación de compras. En este contexto, planificar los gastos, anticipar pagos y revisar consumos se convierte en una herramienta clave para afrontar el día adía con mayor seguridad y preservar la estabilidad económica del hogar.