16 Sep
16Sep

Entre los españoles que invierten activamente, el 69% lo hace de forma regular. Pero esa cifra global esconde un país con formas muy distintas de relacionarse con el dinero: mientras un catalán invierte cada mes de forma disciplinada (y se atreve con los criptoactivos más que nadie), un valenciano prefiere productos con bajo riesgo, un castellanoleonés invierte casi obsesionado con la jubilación, y casi la mitad del país ni siquiera se plantea empezar, frenada sobre todo por el miedo a la inestabilidad geopolítica, según el Barómetro Mintos 2026.

En Cataluña, el 47% invierte de forma planificada y regular, lo que equivale a hacerlo al menos una vez al mes. En Madrid esa cifra baja al 35%, y en Andalucía, al 33%, una brecha de 16 puntos entre las regiones más y menos constantes del país. La Comunidad de Castilla y León, por su parte, no destaca tanto por la frecuencia como por el volumen: es, junto con Galicia, la comunidad que destina un mayor porcentaje de sus ahorros totales a inversión

Sobre los productos que prefieren a la hora de invertir a futuro, los españoles sitúan en primer lugar a las cuentas de ahorro con ventajas y los depósitos (28%), seguidos de los fondos de inversión (27%) y la Bolsa (24%). Sin embargo, entre quienes ya invierten, estos mismos productos tienen una presencia mayor en sus carteras: cuentas de ahorro y depósitos (46%), Bolsa (43%) y fondos (42%).

Esta diferencia entre preferencia declarada e inversión efectiva refleja que las decisiones de quienes ya han dado el paso de invertir pueden ser más amplias de lo que sugieren sus intenciones iniciales. La Bolsa, por ejemplo, ocupa una posición especialmente relevante en las carteras reales, con una presencia 19 puntos superior a la proporción de españoles que la señala como su opción preferida. Cataluña es el caso más llamativo: un 46% invierte en fondos y un 33% en criptoactivos, ligeramente por encima de la media nacional en ambos casos. En la Comunidad Valenciana, el 43% de los consumidores afirma que prefiere inversiones seguras con menor rentabilidad. Castilla-La Mancha, por su parte, combina una preferencia por la Bolsa (31%) con una menor exposición a opciones de alto riesgo: solo un 2% de sus inversores se siente cómodo con ellas.

“Como evidencian los datos, los inversores se muestran abiertos a ampliar sus opciones una vez que empiezan a invertir. Explorar distintas clases de activos permite construir carteras más adaptadas a los objetivos y al nivel de riesgo de cada inversor. Por eso, el reto está también en facilitar que los inversores conozcan y puedan evaluar las diferentes alternativas”, señala Martins Sulte, CEO y cofundador de Mintos.

Casi dos tercios de los no inversores no prevén empezar, y la preparación también varía por región. Entre quienes no invierten, el 63% no prevé empezar en el futuro. El 49% además afirma que no se sienten preparados para hacerlo. Esta falta de preparación es especialmente elevada entre los no inversores de la Comunidad Valenciana (55%), Madrid (54%) y Cataluña (53%).

Aquí también hay contrastes: la Comunidad Valenciana es la región donde más gente se siente preparada para dar el paso (9%, frente al 7% de media nacional),justo lo contrario de lo que cabría esperar siendo la comunidad más reacia al riesgo de todo el país.

“Los datos muestran que todavía existe una importante barrera de confianza a la hora de dar el primer paso. Para que más personas puedan acercarse a la inversión, es fundamental facilitar el acceso y ofrecer alternativas que permitan empezar con importes pequeños, al tiempo que se proporciona información clara para tomar decisiones con mayor seguridad”, enfatiza Martins Sulte.

Intrum: más presión sobre las economías domésticas

La presión sobre las economías domésticas vuelve a hacerse visible en Europa. El 56% de los consumidores europeos ha solicitado algún préstamo, excluyendo hipotecas, o utilizado una tarjeta de crédito para pagar facturas durante los últimos seis meses, según el Informe Europeo de Pagos de Consumidores 2026 de Intrum. El dato supone un aumento frente al 45% registrado en 2025 y contrasta todavía más con el 24% de 2019, reflejando un recurso creciente al crédito para afrontar los gastos cotidianos.

España presenta una situación comparativamente más favorable en algunos indicadores de pago. Si se consideran únicamente los préstamos, es el país europeo donde menos consumidores haber recurrido a ellos para pagar facturas. Además, el 83% asegura abonar todas sus facturas a tiempo, porcentaje únicamente superado por Países Bajos.

Sin embargo, estos datos conviven con señales de presión sobre los hogares. Aunque el 91% de los consumidores españoles afirma poder afrontar gastos esenciales como alimentación o combustible y un 54% confía en poder vivir sin preocupaciones económicas, frente al 47% de media europea, el encarecimiento de la vivienda y el estancamiento de los ingresos están condicionando cada vez más las decisiones financieras.

Enrique Tellado, CEO de Intrum España, destaca: “Los datos muestran que los consumidores españoles mantienen, en términos generales, la confianza en su capacidad de pago, aunque siguen afrontando un entorno económico que exige prudencia y planificación, especialmente en un contexto marcado por la persistencia de presiones inflacionistas y la incertidumbre sobre su evolución en los próximos meses. En este escenario, contar con información clara y herramientas adecuadas resulta fundamental para tomar mejores decisiones financieras, anticiparse a posibles dificultades y gestionar de forma responsable la economía doméstica”.

Entre los españoles que han dejado alguna factura sin pagar durante el último año, el 82% afirma que ocurrió únicamente en una ocasión, frente al 69% registrado en 2025. En el conjunto de Europa, sin embargo, los retrasos en los pagos han vuelto a aumentar después de varios años de mejora. Alemania encabeza el ranking de consumidores que reconocen haber pagado alguna factura tarde en los últimos doce meses, con un 53%, por delante de Suiza, Francia y Grecia.

Respecto a las causas del retraso en España, el 51% que dejó alguna factura pendiente afirma que se debió a un olvido, un porcentaje superior a la media europea y once puntos mayor que en 2025.

La capacidad de pago no elimina la preocupación por la evolución de la economía doméstica. Aunque solo un 5% de los consumidores españoles afirma tener dificultades para hacer frente a sus deudas, entre quienes reconocen haber dejado alguna factura sin pagar, el 76% señala el elevado precio de la vivienda como uno de los principales motivos, y el 57% apunta a los ingresos bajos o estancados.

En ambos casos, España registra los porcentajes más elevados de Europa y prácticamente duplica la media europea, poniendo de manifiesto la presión que el coste de la vivienda y la evolución de los salarios ejercen sobre los presupuestos familiares. A ello se suma la preocupación por el impacto que el aumento de los precios pueda tener sobre la capacidad económica durante la jubilación.
Este escenario está llevando además a los consumidores a adoptar una actitud más cauta. El 72% de los españoles afirma evitar riesgos financieros en el actual contexto económico, como cambiar de trabajo o iniciar un negocio, situándose entre los países europeos con mayor aversión al riesgo, junto con Italia y Grecia.

La prudencia también se refleja en las decisiones de ahorro. Un 74% de los consumidores españoles destina cada mes parte de sus ingresos a afrontar posibles imprevistos, mientras que un 62% prioriza el ahorro frente al gasto, frente al 49% de media europea.

Los datos dibujan así una posición relativamente más sólida de España en el cumplimiento de pagos, pero en un contexto marcado por una elevada cautela financiera y por factores estructurales, como el coste de la vivienda y la evolución de los ingresos, que continúan tensionando la economía de los hogares.

El recurso a nuevas fórmulas de financiación también continúa extendiéndose. Según el informe de Intrum, cuatro de cada diez consumidores europeos han utilizado servicios de “compre ahora y pague después” (BNPL – “buy now, pay later”) durante los últimos doce meses. España se sitúa cerca de la media continental, con un 37% de los consumidores que reconoce haber recurrido a esta modalidad durante el último año. Alemania, Suiza, Irlanda, Austria y Bélgica destacan como los mercados europeos donde su utilización está más extendida.

La evolución del BNPL se produce en paralelo al creciente recurso al crédito para atender pagos cotidianos y refleja el mayor peso que están adquiriendo las fórmulas de pago aplazado en las decisiones financieras de los hogares europeos.

España encabeza la preocupación por el uso de datos financieros mediante IA

La inteligencia artificial (IA) gana presencia en los servicios financieros, aunque los consumidores españoles mantienen reservas sobre su aplicación. El 42% considera que podría contribuir a hacer más consistentes y justos los procesos de recobro, en línea con la media europea, mientras que el 61% muestra preocupación por la seguridad de sus datos, el porcentaje más alto de Europa.

Su uso sigue siendo limitado: solo el 20% emplea frecuentemente herramientas de IA para gestionar sus finanzas personales y el 28% considera que estas tecnologías le ayudan a tener un mayor control sobre su situación económica. Además, el 59% afirma que confiaría más en la IA si pudiera recurrir a un asesor humano cuando fuera necesario, por encima de la media europea.

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