"Miramos a 2026 con perspectivas positivas en todos nuestros mercados. Esperamos seguir creciendo por encima de nuestros competidores y con una rentabilidad en torno al 20%. BBVA está en su mejor momento y muy bien posicionado para cumplir nuestros ambiciosos objetivos a 2028", asegura su presidente, Carlos Torres, en la presentación de resultados de 2025.
El BBVA logra un beneficio de 10.511 millones (+4,5%), con un 16% más de crédito, una rentabilidad superior al 19%, 11,5 millones de nuevos clientes, y creciente peso en "segmentos estratégicos como empresas y negocio sostenible". "Crecemos, y lo hacemos de forma rentable", subraya Torres, que habla de "una creación de valor sin precedentes que nos permite acelerar la remuneración a nuestros accionistas": 5.200 millones, la mitad del beneficio, como dividendo ordinario, 92 céntimos de euro por acción en efectivo, "el mayor dividendo de nuestra historia", más un plan extraordinario de recompra de acciones de casi 4.000 millones. "En conjunto, más de 9.000 millones que muestran nuestro claro compromiso con la remuneración al accionista", según el presidente del BBVA.
La cotización del BBVA en Bolsa no comparte tan triunfalista visión de las cuentas de 2025 y de las perspectivas para este año. La acción se desplomó el 8,8%, la mayor caída desde el Día de la Liberación Arancelaria proclamado por Donald Trump en abril de 2025. Desde un récord de capitalización de 125.000 millones, se ha quedado en 114.000 millones, 10.300 millones menos en un solo día, algo nunca visto hasta ahora.
En ese desplome tiene mucho que ver la recogida de beneficios por parte de los inversores, pero también un resultado por debajo de lo esperado, un deterioro de las ratios de capital (el de máxima calidad baja 72 puntos básicos, hasta el 12,7%, cuando se esperaba un 12,9%) por el crecimiento de los activos ponderados por riesgo y por la mejora del 30% del dividendo, la mala evolución del grupo en Turquía y en Argentina (con más provisiones de las previstas).
Mientras, Torres insiste en que "el banco diseñó un plan estratégico para el futuro que fuera independiente de la eventual adquisición de Banco Sabadell, que finalmente fue rechazada". "Nuestro objetivo y nuestro foco está en ejecutar el plan, las fusiones y adquisiciones no están en él", explica. Pero, la mismo tiempo, reconoce que "la búsqueda de escala sigue siendo relevante, y más con la inversión en tecnología que hay que hacer".
Sobre la operación del Santander en EEUU, cree que "si operas allí, necesitas escala". El BBVA, que salió de EEUU hace cinco años, valoró la potencial adquisición de bancos allí, pero el equipo ejecutivo no vio que eso añadiera valor. "En ese momento los múltiplos de los bancos españoles estaban muy por debajo de los estadounidenses y no tenía sentido diluir a nuestros accionistas para comprar un banco en EEUU", según Torres, que considera que la decisión de abandonar ese mercado fue la "correcta" y dio "grandes resultados".
Sobre España, descarta una burbuja en hipotecas, porque el problema es la falta de vivienda. El consejero delegado, Onur Genç, añade que los precios actuales de estos créditos "no justifican" el consumo de capital.
El BBVA sí ha ganado cuota en empresas (14.2%), especialmente en pymes, donde Genç asegura haber captado al 25% de pymes que han cambiado de entidad financiera.
Sobre Venezuela, Torres considera que se ha abierto "una ventana que genera ilusión de que el país pueda volver a una senda de crecimiento y prosperidad", pero cree que hay que "tener paciencia" porque se están dando los "primeros pasos" en esa senda. Con tres millones de clientes y 1.900 empleados, "estamos bien posicionados para que cuando la situación económica del país acompañe,el BBVA va a ser una pieza importante de esa expansión".
