Septiembre es uno de los momentos clave del año para replantearse el futuro profesional. El parón estival ofrece tiempo para reflexionar sobre la trayectoria laboral, el equilibrio entre la vida personal y el trabajo, o las expectativas salariales, entre otras cosas. Esto se traduce en un aumento de la intención de cambio de empleo durante este periodo. A su vez, desde la perspectiva de las empresas, este mes supone el inicio de un nuevo ciclo: se reactivan procesos de selección, se reorganizan equipos y, en muchas ocasiones, se fijan los objetivos estratégicos que marcarán el cierre del año y el inicio del siguiente.
Ante esta perspectiva, InfoJobs, la plataforma de empleo, ha realizado un año más su Informe sobre Intención de cambio de empleo, dirigido a población activa. Según los resultados, un 15% de los trabajadores españoles sigue pensando en cambiar de empleo en los próximos doce meses. El porcentaje más alto se dio en 2020, antes del inicio de la pandemia. En aquel entonces, hasta el 23% de los profesionales españoles pensó en cambiar de trabajo. En 2021, la cifra bajó hasta el 15%; en 2022, se registró un 17%; mientras que en 2023 y 2024 se contabilizó un 16% y 15%, respectivamente. Este evolutivo refleja cierta estabilidad en la intención de abandono.
En cambio, hay un dato que crece y consolida una tendencia que ya se apuntaba en años anteriores: aumentan los profesionales que dejarían su trabajo sin tener otra oferta cerrada: un 44% así lo afirma en 2025 (vs. el 39% de 2024, el 35% de 2023 y el 34% de 2022). De estos, un 13% declara no sentirse preocupado por no tener otro empleo de forma inmediata (cifra que permanece estable con respecto a 2024); mientras que un 22% indica que buscaría otro, aunque de forma selectiva y tomándose su tiempo, y un 9% lo haría de forma inmediata.
No obstante, algo más de la mitad de los trabajadores (56%) mantiene una actitud conservadora: sí dejaría su empleo actual, pero con una oferta de trabajo ya cerrada, aunque el porcentaje es 5 puntos porcentuales inferior al de 2024.
En este sentido, los ingresos parecen influir en cómo se afronta un cambio de empleo. Un nivel de ingresos alto –que podríamos vincular con una mayor seguridad económica– empuja a asumir más riesgos, o a ser más selectivo. Así, hasta un 20% de quienes tienen ingresos más altos (+ de 2.000 euros) se enfrentaría a dejar su empleo sin preocuparse por encadenarlo con otro, mientras que alrededor de un tercio de quienes cobran entre 1.500 y 2.000 euros se tomaría su tiempo para hacerlo.
La conciliación es más importante que el sueldo
Por primera vez desde que InfoJobs realiza este informe, la búsqueda de un mejor salario ha perdido fuerza como principal motivo de cambio: aunque continúa siendo la razón más citada por los profesionales, desciende hasta el 45% (vs. el 51% en 2024, 2023 y 2022).
En cambio, todo lo relacionado con la conciliación y compaginar la vida laboral y personal mantiene su peso como factor clave y desbanca al interés por trabajos más motivadores, que decae ligeramente. Esto puede explicarse por lo que ha señalado InfoJobs en otras ocasiones: el desarrollo personal y el equilibro entre la vida privada y la profesional son aspectos cada vez más valorados. Y cobran aún más relevancia si se tiene en cuenta que casi 1 de cada 4 profesionales afirma que conciliar es cada vez más difícil, especialmente en la franja de 35 a 44 años, donde el desafío se intensifica (según datos del último Informe sobre Conciliación). En cambio, la posibilidad de incorporarse a un proyecto más motivador o afrontar un nuevo reto experimenta un ligero retroceso, situándose en el 23% (vs. 30% en 2024, 29% en 2023 y 31% en 2022).
La intención de cambio de empleo también varía de forma significativa según la edad. Casi 4 de cada 10 jóvenes de entre 16 y 24 años se plantean cambiar de trabajo en los próximos 12 meses, mientras que entre los mayores de 55 años el porcentaje desciende hasta apenas un 7%.
Aunque la motivación económica se mantiene como la razón principal de forma transversal, se observan matices generacionales: en los perfiles más jóvenes destacan las ganas de mejorar su posición (con el 30% de las personas que tienen entre 16 y 24 años), mientras que a partir de los 25 años cobran mayor relevancia los motivos vinculados a la conciliación (32% de quienes tienen entre 25-34 años).
La intención de cambio también refleja diferencias en función del nivel salarial. Casi un tercio de los trabajadores con ingresos inferiores a 1.000 euros al mes planea cambiar de empleo en los próximos 12 meses, mientras que entre quienes superan los 2.000 euros la cifra se reduce al 11%. Pese a que la mejora salarial continúa siendo el principal motor de cambio en todos los tramos, en los perfiles con mayores ingresos gana peso la búsqueda de un mejor equilibrio entre vida personal y profesional (con el 36% de quienes ingresan más de 2.000 euros). Asimismo, factores como las oportunidades de desarrollo profesional y la importancia de un entorno laboral saludable se consolidan como elementos decisivos en la toma de decisiones.
Claire Joster: el directivo prioriza la flexibilidad laboral frente al salario
En la misma línea, la forma en que los líderes valoran un cambio profesional está evolucionando. Según el informe sobre ‘Nuevos Liderazgos para Nuevos Tiempos’, elaborado por Claire Joster People first, la firma de Executive Search, selección especializada y desarrollo de talento de Eurofirms Group, apunta que el 39% de los directivos sitúa la flexibilidad laboral por encima incluso del salario a la hora de elegir un nuevo proyecto, una tendencia que refleja un cambio claro en las prioridades de liderazgo.
“En un entorno laboral cada vez más dinámico y competitivo, los líderes están redefiniendo sus prioridades. La flexibilidad laboral no solo es un beneficio atractivo, sino una necesidad para equilibrar el bienestar personal y profesional” explica Carolina González, Business Leader de la firma. "Estos cambios están impulsando una gran transformación en el liderazgo, que ahora valora tanto el desarrollo continuo como la conexión auténtica con la cultura de la empresa”, subraya.
Con todo esto, el salario sigue teniendo un peso importante (52% en directivos), pero pierde protagonismo frente a otros factores: oportunidades profesionales (30%), proyectos motivadores (30%) y aprendizaje continuo (29%). Estos datos reflejan un liderazgo cada vez más orientado al bienestar y al desarrollo personal y profesional.
Más allá de las condiciones materiales, el encaje cultural con la empresa se ha convertido en un elemento determinante para la permanencia de los líderes en un proyecto. Cuando los valores, la visión y la forma de trabajar no están alineados, la rotación aumenta, lo que supone un riesgo directo para la estabilidad de los equipos y el rendimiento.
Entre las competencias más valoradas para liderar en este nuevo contexto, los directivos destacan la empatía (47 %), el trabajo en equipo (46 %) y la comunicación efectiva (41%). Estas habilidades están directamente relacionadas con la capacidad de generar entornos de trabajo inclusivos y con propósito.
Los retos del liderazgo en los próximos años refuerzan esta tendencia hacia un liderazgo centrado en las personas. En el caso de los directivos, el principal desafío es la atracción y fidelización del talento, con un 31%, seguido por la conciliación familiar, con un 30%, y la flexibilidad horaria, con un 29%. Las políticas que integran teletrabajo y flexibilidad horaria están ganando terreno. De hecho, el 52% de los directivos ya permiten el teletrabajo en sus equipos.
Estos cambios en las prioridades de los líderes reflejan una transformación real en la forma de entender el trabajo y el liderazgo. La flexibilidad laboral, el desarrollo profesional y el encaje cultural se posicionan como elementos clave para atraer y retener talento directivo en un contexto cada vez más competitivo y cambiante. Adaptarse a estas nuevas expectativas será fundamental para las organizaciones que quieran mantener equipos estables y comprometidos.
Fundación VASS: El sector digital mantiene la búsqueda de talento especializado
De acuerdo con los datos del barómetro TIC Monitor, elaborado por Fundación VASS y el Centro de Predicciones Económicas CEPREDE, el sector de servicios digitales ha experimentado un repunte significativo en su cifra de negocio, con un crecimiento interanual del 3,5% entre junio de 2025 y el mismo mes de 2024, lo que se traduce en el mejor registro desde diciembre del año pasado.
No obstante, el panorama no es tan optimista si se corrige el efecto de los precios. En términos reales, el sector estaría retrocediendo ligeramente, lo que contrasta con el crecimiento acumulado del 6% en el primer semestre de 2024.
Esta combinación de inflación y debilidad de la inversión mantiene al sector en una senda de contención. Las expectativas empresariales, tanto en España como en el conjunto de la UE, muestran una tendencia al enfriamiento. En julio, el 61,2% de las empresas consultadas prevé una mejora de la actividad en los próximos tres meses, frente al 38,9% que anticipa un empeoramiento. En cuanto al empleo, el 52,9% de las compañías espera aumentos de plantilla, mientras que el 47,2% prevé reducciones.
A pesar de este contexto, el empleo sigue creciendo. En julio se alcanzaron los 510.039 afiliados a la Seguridad Social, con 26.686 nuevos trabajadores en los últimos 12 meses. No obstante, el ritmo de crecimiento interanual se ha moderado al entorno del 2%, lejos del 4,1% observado en el primer semestre de 2024. La facturación por empleado se mantiene en positivo, con un crecimiento del 2,6% en los últimos doce meses
Para Antonio Rueda, director de la Fundación VASS y responsable del TIC Monitor, “el comportamiento del empleo revela que, aunque el entorno de negocio es más frágil, las empresas siguen apostando por el talento como activo estratégico. La mejora puntual de la facturación debe interpretarse con cautela, pues el sector aún enfrenta una contracción real del negocio y un clima inversor que no termina de despegar”.