España mejora las previsiones de crecimiento de este año y se sitúa muy por encima de sus pares europeos e, incluso, de las principales economías mundiales, según el Coface Risk Review de octubre. La aseguradora de Crédito vaticina un crecimiento del PIB nacional del 2,6% a cierre de 2026, lo que supone una mejora de una décima respecto a las previsiones de febrero, y una estimación superior a la prevista para las principales economías: EEUU (+2,1%), Japón (+0,6%), Alemania (+1 ,1%), Francia (+0,4%),Italia (+0,9%) o Reino Unido (+1,1%).
Además, para el año que viene, los economistas de Coface prevén un aumento del 2% en España, situándose también por encima de las previsiones de otras economías mundiales como EEUU (+1,9%), Japón (+0,9%), Alemania (+1,3%), Francia (+0,5%), Italia (+0,8%) o Reino Unido (0,9%).
A pesar del contexto geopolítico actual, la economía española sigue contando con una base sólida, gracias al crecimiento del empleo impulsado por la inmigración y a los fondos europeos. Aunque el consumo privado se ha mantenido bien hasta ahora, se espera que las persistentes presiones inflacionistas tengan un impacto más tangible en los próximos trimestres.
La situación geopolítica se ha deteriorado significativamente durante el verano , lo que ejerce una presión cada vez mayor sobre los precios de las materias primas y las condiciones financieras y, por tanto, sobre la actividad económica. En consecuencia, Coface ha rebajado la calificación de 3 países y la ha mejorado en 4, además de realizar 20 cambios en las evaluaciones sectoriales (12 rebajas y 8 mejoras).
La reanudación de las hostilidades entre Irán y EEUU y la intensificación del conflicto entre Ucrania y Rusia han sometido a las cadenas de suministro a una fuerte presión y han provocado un fuerte aumento de los precios de las materias primas. Aunque las exportaciones de petróleo que transitan por el Golfo a través del estrecho de Ormuz han aumentado significativamente y se han redirigido los flujos comerciales, los precios de los hidrocarburos han subido más del 50% en el caso del petróleo y casi el 100% en el del gas natural. Los precios de los metales se mantienen altos, mientras que los de las materias primas agrícolas han aumentado considerablemente a raíz de los ataques a las terminales portuarias del mar Negro y las olas de calor que han azotado Europa este verano (+40% interanual en el caso del trigo).
Estos acontecimientos reavivaron los temores de un nuevo repunte inflacionista, lo que llevó a los bancos centrales a subir los tipos de interés oficiales. La Reserva Federal respondió tomando medidas y siguió los pasos del BCE al subir los tipos en 25 puntos básicos (pb), lo que contribuyó a un endurecimiento de las condiciones financieras mundiales. Desde el mínimo alcanzado a mediados de enero, el dólar se ha apreciado más de un 6% en términos efectivos , mientras que los tipos de interés a largo plazo han subido más de 100 pb en la mayoría de las principales zonas monetarias desde finales de febrero.
Por el momento, la resiliencia de la economía mundial se ha mantenido firme, respaldada sobre todo por las inversiones relacionadas con la IA y los efectos de riqueza asociados. Sin embargo, los riesgos siguen acumulándose. En este contexto, Coface mantiene su previsión de una actividad económica más moderada este año (+2,5 %, tras el +2,8 % de 2025), antes de la estabilización prevista para el año que viene (+2,6 %).
En Oriente Medio, se prevé que la actividad económica se contraiga en todos los países del Consejo de Cooperación del Golfo en 2026. Arabia Saudí (A3 → A4) está expuesta a ataques contra su infraestructura energética y la mayor parte de sus rutas de exportación, mientras que los Emiratos Árabes Unidos (A2 → A3) y Catar(A3 → A4) son vulnerables debido a su dependencia del estrecho de Ormuz.
El sector agroalimentario ha sufrido rebajas de calificación en seis países. En Europa (Francia, Austria y Polonia), esta medida se debe principalmente a las condiciones meteorológicas extremas registradas durante el verano de 2026. En los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, la vulnerabilidad se deriva más de su fuerte dependencia de las importaciones de alimentos que de cualquier problema de producción nacional. En Argentina, el sector sigue enfrentándose a un entorno financiero difícil, marcado por varias quiebras de empresas agrícolas,costes elevados y márgenes más ajustados.
Una economía mundial a varias velocidades
“El prolongado conflicto en Oriente Medio está reavivando el riesgo de otra crisis inflacionista mundial. El aumento de los costes de la energía, las materias primas y el transporte está obligando a los bancos centrales a mantener políticas monetarias restrictivas, lo que hace que el entorno sea cada vez más difícil para los gobiernos y las empresas más vulnerables”, subraya Jean -Christophe Caffet, economista jefe de Coface.