12 Sep
12Sep

Navin Hingorani, Portfolio Manager, Global Emerging Market Equities de Eastspring Investments Singapore, cree que un enfoque Value activo,  basado en la selección de valores por fundamentales, es la opción más eficaz para navegar en unos mercados emergentes globales cada vez más concentrados en valores de megacapitalización relacionados con la tecnología. Una concentración impulsada por los crecientes flujos de inversión pasiva (ETF).

Los mercados emergentes, que han aportado rendimientos superiores a los desarrollados, constituyen un universo de 24 países y más de 3.000 compañías con diferentes regulaciones, normativas de gobernanza corporativa, perfiles de liquidez, bases de inversores, y cobertura de analistas. El experto de Eastspring Investments cree que la mejor forma de aprovechar las oportunidades en los mercados emergentes, es a través de un enfoque Value, que puede aportar diversificación, accediendo a oportunidades de inversión más amplias en un escenario de tipos cada vez más altos.

Las acciones de mercados emergentes han superado a las de los desarrollados desde comienzos de 2025, con el índice MSCI EM subiendo más de un 60%, casi el doble de la rentabilidad del índice MSCI World. Este mejor comportamiento ha reavivado el apetito de los inversores en la renta variable de mercados emergentes, con más de 100.000 millones$ de entradas de capital en lo que va de año.

La cobertura de analistas del universo Global Emerging Markets también es menos exhaustiva en comparación con los mercados desarrollados. Esto significa que existe un mayor margen para oportunidades mal valoradas y específicas por acción, lo que permite a los gestores activos aportar valor mediante el análisis fundamental y la selección activa de valores. En cambio, la elevada liquidez, la amplia cobertura de analistas, y la eficiente difusión de la información en los mercados desarrollados, complican la posibilidad de que los gestores activos puedan descubrir acciones infravaloradas. 

Estas diferencias se reflejan en los rendimientos relativos de los fondos pasivos que invierten en renta variable estadounidense y de mercados emergentes. En los últimos 10 años, los fondos pasivos que siguen el índice S&P 500 han podido ofrecer rentabilidades mayores que los que siguen el índice MSCI EM.

La heterogeneidad de los mercados emergentes y la amplia dispersión de rentabilidades crean más oportunidades para que los inversores activos generen resultados mediante la selección activa de valores. En un contexto de creciente fragmentación geopolítica y crecimiento económico desigual de cara al futuro, es probable que la inversión activa tenga un mayor impacto en los resultados de las carteras.

Creciente riesgo de concentración

Además de poder perder oportunidades atractivas infravaloradas o fuera del índice de referencia, los sólidos rendimientos de determinados mercados emergentes en los últimos años exponen a los inversores pasivos a crecientes riesgos de concentración.

Tras las subidas impulsadas por la IA en Taiwán y Corea del Sur, las capitalizaciones bursátiles de ambos mercados han aumentado, hasta representar más del 50% del índice MSCI EM a finales de junio de 2026, frente al 37% de enero de 2025. Al mismo tiempo, las capitalizaciones bursátiles de estos dos mercados están cada vez más dominadas por un puñado de grandes compañías tecnológicas de mega capitalización.

Taiwán y Corea tienen cada uno alrededor de 80-85 valores en el índice MSCI EM, pero representan el 27% y el 22% del índice, respectivamente. Por otro lado, China, con entre 5 y 6 veces más valores que Taiwán, representa el 22% del índice. Del mismo modo, India, con 180 valores, representa el 11% del índice MSCI EM. En comparación con Taiwán y Corea, el peso de China e India está repartido entre un mayor número de compañías. Por ello, los inversores pasivos que siguen el índice MSCI EM no están obteniendo una exposición amplia a Taiwán y Corea, sino más bien exposición a unas pocas grandes compañías tecnológicas de mega capitalización.

El auge de los Siete Magníficos y de los gigantes relacionados con la IA en EEUU suscita preocupación entre los inversores por los crecientes riesgos de concentración por valores y sectores en el índice S&P 500. Ahora parecen estar surgiendo preocupaciones similares en los mercados emergentes, donde el sector de Tecnología de la Información (TI) representaba el 41% a finales de julio de 2026.

Dentro de los mercados emergentes, el riesgo de concentración es potencialmente aún más pronunciado en índices orientados al crecimiento, como el índice MSCI EM Growth, donde el peso del sector TI se situaba en el 47% a finales de julio de 2026, o en estrategias sesgadas hacia el crecimiento.

Dada su afinidad por compañías con características de crecimiento más sólidas, es probable que las estrategias sesgadas hacia el crecimiento tengan una inclinación natural hacia semiconductores, beneficiarios de la IA y hardware tecnológico en el entorno actual. Esto puede traducirse en riesgos elevados de concentración a nivel  valor, país y sector.

Un efecto estrechamente asociado de la concentración de los mercados emergentes en unos pocos nombres ha sido la reducida amplitud del mercado. Actualmente estamos viendo el mercado más “estrecho” en casi 25 años en los mercados emergentes. A medida que menos valores baten al mercado, este estrecho impulso provoca valoraciones muy tensionadas en unos pocos valores y sectores que están caros, y que corren el riesgo de sufrir correcciones posteriores, lo que subraya la importancia de la inversión activa.

La brecha de valoración entre los valores más caros y los más baratos dentro de los mercados emergentes se sitúa actualmente de forma significativa por encima de las medias históricas. Esto refleja la fuerte preferencia actual de los inversores por un reducido grupo de ganadores de crecimiento y relacionados con la IA frente a negocios cíclicos y orientados al Value, como bancos, energía y cíclicos domésticos. Estas condiciones crean un terreno fértil para los inversores activos Value a medida que las valoraciones se normalizan y el liderazgo del mercado se amplía.

Al mismo tiempo, la historia sugiere que el aumento de los tipos de interés tiende a favorecer más a las estrategias Value. Una economía estadounidense resiliente, combinada con presiones inflacionarias, está impulsando las expectativas del mercado respecto a futuras subidas de tipos de interés. En comparación con las compañías de crecimiento, las compañías Value son activos de menor duración, ya que generan la mayor parte de sus flujos de caja y beneficios antes y, por tanto, son menos sensibles a los cambios en los tipos de interés.

Históricamente, las estrategias value han superado a las estrategias de crecimiento a largo plazo, ya que las estrategias Value compran acciones cotizadas por debajo de su valor intrínseco y se benefician cuando estas valoraciones se normalizan. Los dividendos de compañías Value maduras y generadoras de caja también han contribuido a la rentabilidad total a largo plazo.

Para los inversores que ya están invertidos en renta variable de mercados emergentes, o que buscan exposición a este activo, la creciente concentración en el índice MSCI EM refuerza el argumento a favor de un enfoque más activo. Los índices de referencia actuales reflejan cada vez más un conjunto de oportunidades más estrecho, dominado por determinados países, sectores y grandes compañías tecnológicas de mega capitalización.

Los gestores activos pueden mirar más allá de las ponderaciones del índice para identificar oportunidades infravaloradas, gestionar el riesgo de concentración, y responder de forma más dinámica a los cambios en las condiciones macroeconómicas, geopolíticas y de mercado.

En este contexto, una estrategia value en mercados emergentes globales puede ofrecer una diferenciación significativa frente a los enfoques pasivos y sesgados al crecimiento. Su foco en valoraciones, flujos de caja y fundamentales proporciona exposición a un conjunto distinto de motores de rentabilidad en un momento en que partes del mercado parecen caras y cada vez más saturadas.

Dado que es probable que los mercados sean cada vez más volátiles, la cuidadosa selección de valores y un riguroso análisis fundamental cobrarán mayor importancia. Un enfoque value disciplinado, anclado en los fundamentales y en las valoraciones, puede estar bien posicionado para captar oportunidades que se hayan pasado por alto, al tiempo que ayuda a los inversores a navegar en un panorama de mercados emergentes más desigual.

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