22 Jan
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En el año 2025 las cifras de envejecimiento en España experimenta el mayor crecimiento de toda la serie histórica, 5,7 puntos. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, ya hay 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16: el 148% (en 2024 la cifra alcanzó el 142,3%).

En este contexto, el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco presenta el análisis Envejecimiento y edadismo laboral. El envejecimiento demográfico se ha convertido en un factor determinante para el futuro del mercado de trabajo. Por ello, resulta esencial impulsar la incorporación y permanencia del talento sénior, una condición indispensable para asegurar la capacidad y resiliencia del tejido productivo a medio y largo plazo.

La evolución del índice de envejecimiento en España muestra una tendencia sostenida al alza que, año tras año, marca un nuevo máximo histórico. Una progresión que, además, se está acelerando: solo en el último ejercicio el indicador ha aumentado un 4% (5,7 puntos porcentuales), el mayor crecimiento registrado hasta la fecha.

Detrás de esta realidad se combinan diferentes factores, especialmente, una natalidad persistentemente baja y una esperanza de vida en aumento, que configuran un escenario demográfico cada vez más desequilibrado.

Contrasta el actual 148% con el 99,8% de 1999. En aquel momento España presentaba prácticamente la misma proporción de personas mayores de 64 años, que menores de 16. Es a partir del año 2000 cuando España se convierte en un país envejecido, con una tasa de envejecimiento que supera el 100% (103,3%)y que aumenta velozmente cada año, aunque entre 2003 y 2009 el índice de envejecimiento experimentó cierta contención por el impacto de los flujos migratorios, que incrementaron de forma significativa la población joven.

Sin embargo y, desde entonces, el envejecimiento no ha dejado de incrementarse, haciéndose especialmente evidente a partir de 2010. Si se compara la cifra de hoy con la de hace cinco años, es 22,2 puntos superior (en 2020  alcanzó un 125,8%). El índice de envejecimiento se ha disparado un 18% en el último lustro.

Este fenómeno no solo redefine la pirámide poblacional, sino que plantea implicaciones para el mercado laboral, que deberá afrontar una reducción de la población activa (faltará relevo generacional) y una presión creciente sobre la disponibilidad de talento.

Por comunidades autónomas, vuelve a liderar el ranking de envejecimiento Asturias, con un índice del 265,3%, seguida de Galicia (231,6%) y Castilla y León (230,7%). Estas tres comunidades ya presentan más del doble de población mayor de 64 años que menor de 16 años. En el otro extremo, Ceuta (74,5%) y Melilla (60,4%) son las únicas que resisten con índices aún por debajo de 100%, registrando -todavía- una mayor proporción de jóvenes. Por su parte, Murcia, que hasta el pasado año era una región joven, ha pasado en 2025 a alinearse con la tendencia demográfica nacional, registrando por primera vez una mayor proporción de población mayor de 64 años que menor de 16 -con un índice del 102,7%-.

Talento sénior para reducir en un 30,4% la brecha de relevo generacional

España afronta una paradoja estructural: mientras la población envejece y la fuerza laboral es cada vez más sénior, el mercado de trabajo continúa desaprovechando a los profesionales mayores de 45 años y perpetuando barreras que limitan su empleabilidad. Esta incoherencia se traduce en que, pese a ser un segmento de la población imprescindible para sostener la actividad económica, algunos profesionales mayores de 45 años quedan excluidos de los procesos de selección o pierden su empleo sin lograr reengancharse al mercado laboral, debido a prejuicios y estereotipos que vinculan a los sénior con obsolescencia profesional, menor dinamismo o exigencias salariales superiores. Todo ello dispara las reticencias de los empleadores a la hora de incorporarles a los equipos de trabajo. 

Como consecuencia, el desempleo en estas edades tiende a cronificarse y, en numerosos casos, se convierte en un puente precario hacia la jubilación, desaprovechando experiencia, talento y capacidad productiva. Así, el paro de larga duración afecta al 34% de las personas desempleadas en España, una cifra que se eleva hasta el 48,5% en el caso de las personas mayores de 45 años, y que sigue incrementándose progresivamente con la edad.

Por otra parte, y según el análisis Relevo generacional y talento sénior, desarrollado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, en España hay 4.831.209 personas entre 6 y 15 años que, en la próxima década, alcanzarán la edad legal para incorporarse al mercado laboral. Si aplicamos la tasa de actividad del 37,8% registrada en la Encuesta de Población Activa (EPA) para los menores de 25 años, solo 1.826.197 de estos jóvenes pasarán a formar parte de la población activa en los próximos diez años. 

Esta cifra contrasta deforma significativa con las 5.318.600 personas de 55 años o más que abandonarán la actividad laboral en ese mismo periodo. Por cada tres personas que se jubilan, solo una se incorpora al mercado laboral, lo que evidencia un llamativo desequilibrio en el relevo generacional.

La diferencia entre las 5,3 millones de personas de 55 años o más que dejarán de trabajar y los 1,8 millones de jóvenes que previsiblemente se incorporarán a la población activa en la próxima década, se traduce en una brecha de relevo generacional de aproximadamente 3,5 millones de personas.

“España se adentra en una nueva realidad demográfica que desafía la competitividad empresarial y la sostenibilidad del Estado del Bienestar. El índice de envejecimiento no deja de crecer y esta realidad demográfica coloca a nuestro país ante un desafío estructural que no admite más demoras; en este contexto, el edadismo se revela como un fenómeno obsoleto y como un profundo contrasentido. España no puede permitirse prescindir de la experiencia y la capacidad productiva de millones de profesionales  mayores de 45 años. De hecho, si todas las personas mayores de 45 años que actualmente se encuentran en situación de desempleo empezaran a trabajar (actualmente, 1.061.100), la brecha de talento derivada de la falta de relevo generacional podría reducirse en un 30,4%. Esta situación -el pleno empleo de los mayores de 45 años- es evidentemente utópica en términos absolutos, pero pone de manifiesto el enorme potencial desaprovechado y sugiere que la activación del talento sénior constituye una de las palancas más inmediatas y efectivas para sostener nuestra estructura productiva”, explica Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco y director de sostenibilidad de TheAdecco Group.

“La modernización de España pasa, sin duda, por integrar plenamente a las personas sénior en el mercado laboral, a través de políticas activas que favorezcan su empleabilidad, y de estrategias de Diversidad, Equidad e Inclusión orientadas a erradicar el edadismo y a combatir de manera definitiva los sesgos de edad. Las organizaciones que sepan aprovechar la experiencia, el conocimiento y la capacidad de adaptación de los profesionales sénior estarán mejor preparadas para afrontar los retos de competitividad, productividad y transformación que exige el contexto actual. Apostar por el talento sénior no es solo una cuestión de responsabilidad social, sino una decisión estratégica para garantizar la sostenibilidad del tejido empresarial y del propio mercado laboral en el largo plazo”.

Además, para mitigar las consecuencias de la falta de relevo generacional, la apuesta por el talento sénior deberá ir acompañada de un enfoque integral que combine la activación de personas con capacidad para trabajar que actualmente permanecen inactivas -como, por ejemplo, las personas con discapacidad-, el desarrollo de políticas migratorias claramente orientadas al empleo, capaces de atraer y retener aquellos perfiles que el mercado interno no logra cubrir, así como el aprovechamiento de la inteligencia artificial como una palanca clave para automatizar tareas repetitivas, reducir errores y liberar tiempo y recursos que puedan destinarse a actividades de mayor valor añadido.

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