FrauDfense, compañía participada a partes iguales por CaixaBank, Banco Santander y BBVA, pone en marcha su primer servicio, FrauDfense Check. Esta iniciativa pone de relieve el papel pionero e innovador de las tres entidades en la promoción de modelos de colaboración sectorial, posicionando a la industria financiera española como referente internacional en la prevención del fraude.
FrauDfense ha desarrollado una plataforma tecnológica avanzada de alto rendimiento, diseñada para operar conforme los estándares más exigentes de la operativa bancaria. Sobre esta base, la compañía pone en marcha un servicio concebido para prevenir el fraude antes de que ocurra, mediante el intercambio seguro de información entre entidades financieras.
En este contexto, FrauDfense abre la participación al conjunto del sector financiero español, poniendo el servicio a disposición de nuevas entidades y marcando un hito en la lucha colectiva contra el crimen financiero. La incorporación de nuevas entidades permitirá ampliar el alcance y la efectividad del modelo colaborativo, contribuyendo a mejorar la protección de los clientes y a consolidar una respuesta común y más robusta frente al crimen financiero.
Durante el último año, CaixaBank, Banco Santander y BBVA han llevado a cabo un piloto de FrauDfense Check, aplicándolo a múltiples casos de uso relevantes para la operativa bancaria diaria, entre ellos el alta de clientes, la contratación de productos, transferencias, pagos con Bizum y operaciones con tarjetas. Como resultado de este piloto, se ha logrado demostrar la capacidad del servicio para prevenir millones de euros en fraude, demostrando que la colaboración sectorial y la inteligencia compartida son una palanca clave frente a las nuevas tipologías de fraude, que refuerza y potencia los sistemas de seguridad de cada entidad.
Un ecosistema colaborativo para luchar contra el crimen financiero
FrauDfense ha construido un ecosistema de colaboración en el que los responsables y expertos en crimen financiero de las principales entidades financieras españolas intercambian información, analizan patrones comunes y diseñan e impulsan acciones conjuntas frente a amenazas emergentes.
Este modelo colaborativo supone además un apoyo clave para anticipar y facilitar el cumplimiento de los futuros requisitos regulatorios previstos en el Reglamento Europeo de Servicios de Pago (Payment Services Regulation, PSR), actualmente en fase de aprobación, que refuerza la obligación de compartir información sobre fraude entre proveedores de servicios de pago. El enfoque de FrauDfense permite hacerlo de forma estructurada, segura y respetuosa con la privacidad, elevando el nivel de protección del sistema financiero en su conjunto.
FrauDfense busca impulsar iniciativas innovadoras que refuercen las capacidades del sector financiero en la lucha contra el crimen financiero. A través de tecnología avanzada y colaboración sectorial, FrauDfense aspira a convertirse en el hub de referencia para la prevención del fraude en España. La misión es FrauDfense es “prevenir el crimen financiero, fomentando un ecosistema colaborativo que favorezca la seguridad y confianza de ciudadanos y empresas en su actividad diaria”.
Alberto López Nestar es el director general de FrauDfense (en la fotografía). El Consejo de Administración está compuesto por dos representantes de cada entidad: Hazel Díez Castaño, global chief information security officer (Global CISO) de Banco Santander, Jesús García del Valle, chief information security officer (CISO) de Banco Santander España, Natalia Ortega Gómez, responsable global de prevención del crimen financiero de BBVA, Valentín Sánchez Rodríguez, responsable global de seguridad corporativa de BBVA, Alberto Rosa Gámez, chief technology officer y chief information security officer (CTO/CISO) de CaixaBank, y Marina Rodríguez Díaz, Directora adjunta de Seguridad e Inteligencia de CaixaBank.
BDO: El principal riesgo empresarial
La ciberseguridad ha escalado drásticamente hasta convertirse en el principal riesgo para el cual las empresas se sienten menos preparadas, pasando del 23% al 40% en solo un año, según el informe Global Risk Landscape 2026, elaborado por BDO, una de las mayores firmas globales de servicios profesionales. Una preocupación natural teniendo en cuenta que, según datos del World Economic Forum, los ciberataques aumentaron a nivel global un 58% entre 2023 y 2025.
El estudio revela además que el 68% de los líderes percibe un aumento en la velocidad a la que las crisis impactan sus organizaciones, lo que evidencia una aceleración en la materialización de amenazas empresariales.
A pesar de ello, solo el 9% de las compañías afirma contar con una gestión de riesgos “muy proactiva”. Esta regresión contrasta con una evolución positiva en el comportamiento corporativo frente a los riesgos, ya que más de un tercio de las empresas (36%) afirma conocer sus riesgos y asumirlos cuando es necesario, una cifra que aumenta un 10% respecto al año anterior y refleja una creciente disposición a asumir riesgos calculados.
Este avance se encuentra con obstáculos estructurales. Según el informe de BDO, más de la mitad de los líderes admite tener dificultades para identificar qué señales de riesgo realmente importan frente al ruido de fondo, mientras que el 55% señala que las presiones operativas de corto plazo anulan con frecuencia su planificación a largo plazo. La falta de una respuesta coordinada derivada de la información aislada entre departamentos supone otro gran problema para la mitad de los directivos encuestados.
A pesar de estas barreras, prácticamente la totalidad de las organizaciones (99%) está priorizando alguna forma de mejora en la gestión de riesgos para los próximos tres años, lo que demuestra un compromiso creciente con la transformación de sus modelos de respuesta.
El ranking de riesgos ha experimentado cambios significativos respecto al informe anterior de BDO. En 2026, el riesgo más preocupante (40%) entre los empresarios es la ciberseguridad, seguida de la Inteligencia Artificial con un 27%, y la geopolítica, que se mantiene en un 25%. El riesgo regulatorio, tradicionalmente prioritario, cae del 35% al 24%, mientras que la cadena de suministro desciende del 28% al 24%.
El salto exponencial de la ciberseguridad como principal preocupación responde a deficiencias estructurales que van más allá de la inversión. Una de las causas principales de esta vulnerabilidad es la incorporación tardía de los equipos de ciberseguridad en las iniciativas de transformación digital. Solo uno de cada diez (10%) equipos se involucra durante la fase de ideación de proyectos, mientras que más de la mitad (57%) lo hace durante la planificación y uno de cada cuatro (26%) durante la ejecución. Esta participación diferida obliga a los equipos técnicos a incorporarse una vez las decisiones han sido tomadas, lo que compromete la seguridad desde el origen y multiplica las vulnerabilidades evitables.
El informe elaborado por BDO también detecta una brecha significativa entre CEO y líderes tecnológicos. Aunque ambos coinciden en que la ciberseguridad es el riesgo principal hoy, sus visiones sobre el futuro difieren, ya que solo el 29% de los CEO cree que seguirá siendo un riesgo principal dentro de cinco años, frente al 41% de los líderes tecnológicos. Esta discrepancia refleja un optimismo entre la alta dirección, donde además el 23% reconoce que su organización gasta menos de lo necesario en ciberseguridad, lo que evidencia una desconexión entre amenaza percibida y recursos asignados.
La IA: de amenaza a oportunidad
La percepción sobre la IA es otro de los riesgos que ha sufrido una gran transformación. El 66% de los directivos consideran ahora su evolución como una oportunidad para el negocio, frente al 57% de 2025, mientras que el porcentaje de quienes la perciben como un riesgo ha descendido del 30% al 24%. Este cambio refleja una mayor familiaridad con sus aplicaciones prácticas y confianza en su potencial transformador.
A pesar de los datos, la IA se incorpora como el segundo riesgo que más preocupa a los CEO en el informe de este año, principalmente por sus riesgos asociados. En este sentido, les preocupa especialmente la privacidad de datos con un 61%, los desafíos de cumplimiento normativo con un 51% y la ciberseguridad con un 50%. Otro riesgo relevante asociado a la IA es el fraude, aunque la preocupación de los altos directivos sobre este tema ha caído de forma drástica y actualmente el 93% de los líderes no lo considera un riesgo principal a pesar del auge de las tecnologías deepfake.
El informe de BDO revela que solo el 13% actualiza de forma activa sus defensas contra el fraude por IA, frente al 79% que afirmó tener un plan específico en 2025. “A pesar de que las empresas cada vez reconocen que los riesgos están interconectados y son más complejos, siguen gestionándolos de forma aislada y reactiva. Debe haber un cambio, ya que las empresas tienen que comenzar a anticipar escenarios y gestionar los riesgos de forma transversal. Aquellas compañías que consigan dar ese salto estarán convirtiendo la incertidumbre en una ventaja competitiva”, asegura Gonzalo García Liñán, socio responsable de Risk Advisory Services de BDO España.