28 Nov
28Nov

El número de personas que perdieron la vida por incendios o explosiones en España en 2024 se situó en 234. El número total de víctimas desciende un 6%respecto al año anterior, según el informe ‘Víctimas de Incendios y Explosiones en España 2024’, presentado en el Museo de Bomberos de Madrid por Fundación Mapfre y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB).

No obstante, pese al descenso en el número de víctimas mortales, el total de incendios volvió a aumentar en 2024. En total, se contabilizaron 133.417 siniestros en España, un 1,3% más que los 131.599 de 2023, de los cuales 30.824 tuvieron lugar dentro de edificios y, de estos, 19.411 se produjeron en viviendas. 

En este contexto, el informe también advierte de que los mayores de 64 años vuelven a ser el grupo más vulnerable, acumulando el 45,9% de los fallecidos, la mayoría en el hogar. Además, se mantiene la brecha por sexo, con los hombres representando el 67% de las víctimas.

De los 234 fallecidos en 2024, 172 perdieron la vida en viviendas, uno menos que en 2023, lo que representa el 74% del total. En este sentido, el salón continúa siendo el espacio más peligroso, con un 35,5% de los fallecimientos, seguido de lacocina (27,3%) y del dormitorio (25,5%).

El informe también refleja que el porcentaje de víctimas mortales en viviendas de edificios plurifamiliares superó en más de 15 puntos a las registradas en unifamiliares, con un 57,6% frente al 42,4%. Muchos de los siniestros en unifamiliares se producen en municipios pequeños, en casas antiguas, donde las características de estas edificaciones, como el uso de materiales combustibles en su propia construcción, instalaciones obsoletas o falta de sistemas de seguridad, entre otros, dificultan la actuación frente a estos siniestros.

Los peores datos se registraron en la planta baja (36,6%), seguido de la primera (18%) y de la tercera planta (7%). La mayoría de los fallecimientos en el hogar se produjeron en la franja nocturna, entre las 20:00 y las 8:00 horas, con 85 víctimas, frente a las 78 durante el día, de 8:00 a 20:00. El jueves se convirtió en el día más trágico, con 41 fallecidos, y los meses más fríos, diciembre y febrero, los más críticos, con 31 y 22 fallecidos, respectivamente.

Además, el informe revela que el riesgo de morir en un incendio fue casi cinco veces mayor entre quienes vivían solos que entre quienes compartían su vivienda, subrayando la vulnerabilidad de este grupo.

Andalucía registró el mayor número de víctimas mortales totales por incendios, con 57 fallecidos, lo que supone casi una cuarta parte del total nacional (24,4%). Le siguen la Comunidad Valenciana y Aragón, con 43 y 23 fallecidos respectivamente.

Sin embargo, por índice de fallecimientos por millón de habitantes, Aragón es la comunidad más afectada, con 17,02, seguida de La Rioja, con 9,25, y la Comunidad Valenciana, con 8,08. Únicamente Ceuta y Melilla no registraron ningún fallecimiento en 2024.

En fallecidos por incendios en viviendas, Andalucía vuelve a situarse a la cabeza en 2024, con 47 víctimas mortales, seguida de laComunidad Valenciana, con 33, y de la Comunidad de Madrid, con 12. Por índice de fallecimientos por millón de habitantes, La Rioja registra la cifra más alta, con9,25.

Intoxicación por humo o gases, principal causa de fallecimientos

Como ocurre prácticamente cada año, la principal causa de fallecimientos en incendios sigue siendo la intoxicación por humo o gases tóxicos, que se cobró la vida de 162 personas, el 69,3% del total de víctimas, lo que subraya la importancia de identificar y reaccionar ante el fuego desde sus primeras fases. Le siguen las quemaduras (23,5%), los traumatismos (3,4%) o afección cardiaca (1,7%).

En cuanto al origen de los incendios en viviendas que han provocado más fallecidos, la causa principal fue de tipo eléctrico, vinculada al 41,9% de los fallecimientos. Le siguen los aparatos o sistemas productores de calor, responsables del 20,4%de los casos, y, en tercer lugar, los incendios relacionados con el hábito de fumar, que representan el 14% de los fallecidos, generalmente provocados por descuidos al fumar en el sofá o la cama.

El aumento de fallecidos por incendio registrado en los últimos cuatro años ha provocado que España suba algunos puestos en los rankings a nivel mundial. En los últimos seis años, la media de fallecidos ha sido de 4,37 por millón de habitantes, una cifra que refleja una situación relativamente favorable, aunque todavía con margen de mejora. Comparativamente, España obtiene un resultado ligeramente inferior al de Portugal (4,5) y Alemania (4,6), pero supera a Francia (4,3); sin embargo, países como Suiza (2) y Países Bajos (1,6) muestran resultados aún más destacados.

Propuestas para reducir las muertes

Durante la presentación del estudio, Jesús Monclús, director de Prevención y Seguridad Vial de Fundación Mapfre, compartió una serie de pautas basadas en el libro ‘112 Recomendaciones. Apuntes para un Libro Blanco de la Prevención de Incendios y sus Consecuencias’, realizado por la Fundación y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos. 

El documento recoge propuestas dirigidas a mejorar la prevención y la respuesta a los incendios en España, como reforzar la investigación sobre sus causas, avanzar en la aprobación de la Ley de Coordinación de Servicios de Emergencias o prestar mayor atención a la protección contra incendios en ámbitos relacionados con la transición energética.

También propone algunas pautas para reducir los riesgos de incendio ligados a los nuevos hábitos y estilos de vida. Se recomienda evitar las sobrecargas eléctricas, especialmente por el aumento de dispositivos conectados en los hogares. Conviene extremar la precaución con estufas de leña, braseros y materiales que facilitan la propagación del fuego. También es importante revisar el uso de mobiliario, iluminación y elementos combustibles en balcones y terrazas, que pueden aumentar la carga de fuego en las fachadas. 

De igual modo, se recuerda la necesidad de realizar revisiones periódicas de las instalaciones eléctricas, que las comunidades de vecinos conozcan las características de sus edificios, y que las inspecciones técnicas relacionadas con la protección contraincendios incluyan análisis de protección pasiva.

De manera adicional, los expertos han subrayado que uno de los elementos más eficaces para proteger los hogares es el detector de humo, un dispositivo sencillo, pero fundamental que puede alertar a tiempo a los ocupantes y salvar vidas. Tras reclamar su obligatoriedad en España, siguiendo el ejemplo de países de su entorno como Francia, Reino Unido o Alemania, en 2022 se creó una comisión de trabajo liderada por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana para estudiar su implantación, y en noviembre se ha dado un primer paso ya formal para incorporar la instalación de detectores de humo de forma obligatoria en viviendas de nueva construcción, al incluirse la medida en el nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE), que está en pleno periodo de alegaciones y que entraría en vigor a lo largo de 2026.

Por su parte, el presidente de APTB, Carlos García Touriñán, insiste en la “absoluta necesidad de potenciar la formación entre la ciudadanía en general, tal y como llevamos haciendo ya 20 años Fundación Mapfre y nuestra Asociación con la campaña de la Semana de la Prevención de Incendios. Desde APTB siempre decimos que el mejor incendio es el que no se produce, por lo que todos los miembros de la familia deberían conocer unas pautas mínimas tanto para prevenir incendios como para hacer una primera actuación, siempre sin correr riesgos, en el caso de que al final se produzca un fuego en el hogar, el lugar de trabajo o un establecimiento público”.

Por otra parte, Fundación Mapfre ha realizado una encuesta con el objetivo de conocer el porcentaje de hogares españoles con detectores humo y determinar su opinión sobre la posible obligatoriedad de contar con este dispositivo en sus hogares. Entre las conclusiones destaca que tres de cada cuatro hogares españoles deben mejorar su seguridad en caso de incendio, ya que sólo uno de cada cuatro cuenta con detectores de humo. Estos dispositivos son más frecuentes en hogares de personas jóvenes (uno de cada tres) que en los de personas mayores (menos de uno de cada cinco), lo que evidencia una brecha generacional en la prevención.

Las familias con mayores ingresos y con estudios superiores son las más protegidas, mientras que los hogares con menos recursos están más expuestos.

A nivel autonómico, Andalucía (34%), Navarra (29%) y Asturias (28%) lideran la instalación, frente a Baleares (11%) y La Rioja (13%), que presentan los niveles más bajos.

Existe un amplio consenso sobre la obligatoriedad de los detectores: el 60% de los españoles creen que deberían ser obligatorios, porcentaje que asciende al 76% entre quienes ya los tienen. Jóvenes, mujeres y personas con mayores ingresos son quienes más apoyan esta medida, mientras que solo una de cada seis personas se muestra totalmente en desacuerdo con su implantación.

Fundación Mapfre y APTB consideran que la instalación de un detector de humo es necesaria en todos los hogares y prioritario en los de personas vulnerables, por este motivo se han apoyado campañas de promoción del uso de este dispositivo en ciudades como Córdoba, Oviedo y Alicante.

Otro dispositivo fundamental en la lucha contra los incendios, especialmente en edificios como las residencias, son los rociadores, unos dispositivos que extinguen el fuego de manera automática.

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