Miguel Ángel Valero
La décima edición del Barómetro sobre clima y perspectivas dela inversión del Reino Unido en España, elaborado por la British Chamber of Commerce in Spain juntamente con Analistas Financieros Internacionales (Afi), vuelve a evidenciar el compromiso inversor que tiene Gran Bretaña, cuarto en inversión directa (tras EEUU, Alemania y Francia), pero primero por flujos acumulados (107.127 millones).
Solo en los seis primeros meses de 2025 han llegado 1.077 millones procedentes del Reino Unido, cifra solo superada por los 1.442 millones de EEUU. Destacan la Comunidad de Madrid, que acapara el 70% de la inversión, muy centrada en telecomunicaciones y servicios de información, frente al 19% de Cataluña.
El Reino Unido genera el 10,5% de la inversión extranjera directa en España. Se caracteriza por su estabilidad y visión de largo plazo, y por concentrarse en sectores estratégicos: telecomunicaciones, servicios de información (estos dos sectores suman el 60% de la inversión directa en el primer semestre de 2025), energía, metalurgia, industria extractiva, comercio mayorista, actividades inmobiliarias.
Los flujos provenientes del Reino Unido representaron un tercio del total de la inversión extranjera directa en España. Históricamente, el Reino Unido ha sido uno de los principales inversores en España. Desde 1993, acumula 107.127 millones€, equivalentes al 16,9% del total, seguido por EEUU (94.387 millones) y Francia (72.461 millones).
Los 12.407 millones que se alcanzaron en 2024 representaron una cifra récord para la inversión británica en España, que se multiplicó por tres respecto al año anterior, supuso el 31,9% de toda la inversión extranjera directa, gracias a operaciones de gran tamaño.
En cuanto al stock de inversión, que apela a la inversión que aún se mantiene presente en España, el Reino Unido ha aumentado su presencia en un 4,6% anual, alcanzando los 68.477 millones, cifras a las que no se llegaban desde antes de la crisis de la Covid-19 y que permite situarse en la cuarta posición, por detrás de EEUU, Alemania y Francia.
La inversión directa del Reino Unido en España contribuye a mantener 331.155 empleos, el 1,5% del total.
La inversión británica se verá reforzada por el acuerdo firmado entre España y Reino Unido, "una señal inequívoca de la voluntad de ambos países de reforzar su relación no solo comercial y empresarial, sino también estratégica". En ese sentido, el nuevo marco de cooperación económica "contribuye a generar un entorno más estable y previsible, favoreciendo el crecimiento de los flujos de inversión bilateral, crea condiciones propicias para que las empresas británicas amplíen su presencia en España y para el desarrollo de nuevas oportunidades de inversión conjunta".
La consejera delegada de ICEX, Elisa Carbonell, cree que, en un momento de tensiones comerciales y geopolíticas, la inteligencia comercial es fundamental “para afrontar los desafíos y aprovechar las oportunidades de inversión de forma segura y eficiente”. Las empresas necesitan “información fiable y actualizada, como la que ofrece este Barómetro, antes de lanzarse a conquistar nuevos mercados”. Y reafirma el compromiso de ICEX de “seguir trabajando de la mano de nuestros homólogos británicos y de instituciones como la British Chamber y la Cámara de Comercio de España, para ofrecer todo nuestro apoyo a las empresas británicas y españolas en la consolidación de su actividad inversora”.
Por su parte, Alex Ellis, embajador británico en España, ha remarcado que “las empresas británicas confían cada vez más en el dinámico mercado español, lo que impulsa nuevas oportunidades decrecimiento. La relación Reino Unido-España sigue prosperando, basada en valores compartidos y confianza mutua”.
Isabel Perea, presidenta de la British Chamber, añade que “la relación entre España y Reino Unido sigue siendo un pilar estratégico para ambos países, no solo por el dinamismo empresarial y las oportunidades de inversión, sino también por la conexión que compartimos en ámbitos como la educación, la cultura, el turismo y la innovación tecnológica. Nuestro objetivo es seguir impulsando un entorno que favorezca el crecimiento y la colaboración, reforzando el diálogo entre el sector público y privado”.
Buenas expectativas para 2026
Las empresas británicas en España cuentan con buenas expectativas sobre el comportamiento de la economía española, así como de su inversión en el país. El 64% de las empresas británicas encuestadas para el X Barómetro incrementarán el volumen de la inversión en España durante 2026, frente al 8% que lo reducirá.
Esta llegada de capital desde las matrices británicas estaría destinada, en un 72%, a ampliar las líneas de negocio de sus filiales en España; el 39%, a acelerar la digitalización, y otro 39%, a la innovación. Solo el 6% lo hace para mitigar los riesgos geopolíticos.
Pero las empresas británicas advierten que, más allá del contexto internacional, el entorno político y fiscal en España se percibe como una fuente de incertidumbre relevante. La volatilidad institucional, la fragmentación normativa y la falta de previsibilidad en el marco económico español son señaladas como barreras que exigen un seguimiento constante y que podrían influir en futuras decisiones de inversión.
Ebury: los Presupuestos de Otoño tranquilizan a los mercados
Por otra parte, Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, asegura que la presentación de los Presupuestos de Otoño en el Reino Unido por parte de la ministra de Hacienda, Rachel Reeves, ha cumplido su objetivo principal: tranquilizar a los mercados garantizando una senda de consolidación fiscal creíble, gracias a un margen adicional de £22.000 millones que supera ampliamente las expectativas.
“La reacción ordenada de los gilts y de la libra confirma que los inversores interpretan la estrategia de Reeves como un giro hacia la prudencia fiscal, en contraste con episodios anteriores de inestabilidad política y presupuestaria”, explica Matthew Ryan, jefe de Estrategia de Mercado de Ebury.
La ausencia de grandes sorpresas también ha contribuido a esta estabilidad: “las medidas estaban descontadas, y la continuidad en los tipos del impuesto sobre la renta evita un choque negativo inmediato sobre el crecimiento”, comenta.
No obstante, el analista de Ebury reconoce que el impacto macroeconómico y en los mercados a medio plazo permanece abierto a interpretación. “La recaudación futura depende de mecanismos graduales —como la congelación de umbrales del impuesto sobre la renta hasta 2030/31— cuya eficacia está sujeta a riesgos políticos y a la evolución salarial. Las medidas adicionales, más fragmentadas y de baja intensidad, difícilmente alterarán la trayectoria de crecimiento a corto plazo, pero pueden erosionar lentamente la renta disponible”, explica. Según Ryan, el mensaje clave para los mercados es que “el riesgo fiscal se reduce hoy, pero la sostenibilidad del impulso de crecimiento quedará bajo escrutinio en 2025–2026”.