Miguel Ángel Valero
La economía mundial combina un crecimiento estable, cercano a su "velocidad de crucero" (estimada en el 3%), una inflación moderándose (aunque con posibles repuntes esporádicos en energía y alimentos) y políticas monetarias que avanzan hacia tipos de interés neutrales, con una elevada incertidumbre (avivada por los procesos electorales), polarización, e inestabilidad geopolítica in crescendo, que condiciona las decisiones políticas y de inversión, advierte el presidente de Mapfre, Antonio Huertas, en la apertura del II Evento Anual Observatorio Mapfre Economics, organizado con El Confidencial. Se trata de un momento "decisivo" que exige análisis rigurosos que permitan anticipar riesgos y tendencias a medio y largo plazo: "Las sociedades necesitan información veraz, acreditada y transparente para tomar buenas decisiones".
"Siempre que las condiciones geopolíticas no lo impidan, el ciclo actual puede ofrecer estabilidad y oportunidades", insiste el presidente de Mapfre, que reclama inversión estratégica en transición verde, digitalización e inteligencia artificial (sin olvidar el riesgo de 'burbuja').
En línea con el Fondo Monetario Internacional, Mapfre Economics vaticina que España seguirá siendo la economía más dinámica de Europa: +2,2% en 2026, +1,9% en 2027, gracias a la inversión asociada a los fondos europeos, el buen comportamiento del mercado laboral y el papel del turismo como motor. La inflación converge hacia el 2%, el objetivo del BCE, aunque persisten presiones en servicios y alquileres. Pero el margen fiscal es limitado, y restringe nuevas expansiones del gasto público.
A Mapfre (y al seguro en general) el entorno de crecimiento, tipos de interés en fase de normalización le beneficia, aumentarán los rendimientos de las carteras, se impulsará otra vez el seguro de Vida Ahorro e Inversión. Además, los tipos altos contribuirán al crecimiento de América Latina, su otro gran mercado.
Pero Antonio Huertas avisa: "la bonanza de la economía mundial no llega al ciudadano".
Airef: Previsibilidad y compromiso fiscal
Por su parte, la presidenta de la Autoridad Independiente de la Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero, reclama "previsibilidad y compromiso" de la política fiscal, ante la situación creada por EEUU ("los riesgos a veces se cumplen), una Europa "dividida y frágil, que debe decidir si quiere seguir siendo un bloque relevante", y una ruptura del multilateralismo, cuando hay que dar una respuesta al envejecimiento de la población y a las necesidades de defensa. "La incertidumbre no es excusa para no presentar unos Presupuestos Generales del Estado. Al revés, es momento de que la política fiscal aporte previsibilidad y compromiso, guías claras de actuación", argumenta.
Aunque reconoce que el contexto es poco propicio para la reducción del déficit público, recomienda vigilar la desviación de las reglas fiscales y garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas "sin frenar el crecimiento económico". "Estamos en unas tasas de crecimiento de la regla de gasto más próximas al 4% que al 3% en el periodo 2025-2028", y, aunque el margen previsto en el marco permite que la Comisión Europea no vaya a abrir a España un protocolo de déficit excesivo en 2025 y 2026, "será más difícil en 2027 y 2028" y se necesitarán medidas adicionales para poder cumplir con ésta.
La mejor receta para reducir la deuda pública es el crecimiento del PIB. España se ha beneficiado de diferenciales positivos en los últimos años, con crecimientos por encima del 2% anual desde 2021. Esto ha permitido una reducción de casi 25 puntos de la ratio de deuda sobre el PIB desde que se disparó en 2020 por la pandemia. Sin embargo, la cifra continúa en el entorno del 100% y las expectativas de reducción en lo que queda de década son de una desaceleración del ritmo, hasta llegar al 95% del PIB en 2030, muy por encima del 60% comprometido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. "Aunque estamos en años de bonanza, quedan retos importantes", como el insuficiente crecimiento de la productividad, que "no va a compensar la menor afluencia de población y el envejecimiento" "Medio punto menos de crecimiento puede suponer tres puntos menos de reducción de la deuda en el medio plazo", alerta.
Choques estructurales
Manuel Aguilera, director general de Mapfre Economics, modera un debate entre Arancha González Laya, decana de la Paris School of International Affairs y exministra de Exteriores; Alejandra Kindelán, presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB), y José Manuel Amor, socio director de Afi, sobre un panorama "que oscila entre lo inquietante y lo perturbador, con choques estructurales que eran inimaginables".
La exministra ve complicada la situación de Europa pro su dependencia de EEUU, con un Trump "disruptivo y depredador", que exige más inversión en defensa, y de China. "Europa está en el ojo del huracán, no podemos engañarnos y vivir del pasado, sino ponernos manos a la obra y profundizar en el mercado único, dar pasos adelante para gestionar y reducir su dependencia".
La presidenta de la AEB habla de una nueva etapa "al romperse los consensos", y en la que "la prioridad debe ser el crecimiento, porque sin crecimiento no se podrá hacer frente a los desafíos". "Es el momento de ejecutar pasos hacia la Unión Bancaria, romper la barrera normativa de 90.000 páginas de regulación en 4 años, hacer más con menos coste y más eficiencia", desarrollar el capital privado, "un ecosistema más diverso para financiar a las empresas" para impedir que cada año 300.000 millones€ de ahorro europeo se vayan a EEUU, y poner en marcha el euro digital, "clave para reducir la dependencia del sistema de pagos de EEUU".
Para el experto de Afi, hay una liquidez enorme en los mercados, que "son máquinas de descontar a corto plazo, egoístas y miopes", pero que mandan señales de alerta temprana: "cuánto se está pagando por derivados de cobertura, la diferencia entre la volatilidad real y la cotizada", y llama la atención sobre un dólar afectado por esos trasvases de liquidez global.