26 Nov
26Nov

Miguel Ángel Valero

Una de cal y otra de arena. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) reconoce que la economía española "se ha comportado de manera muy destacada, registrando un crecimiento del PIB superior al de otros países europeos y a la mayoría de las proyecciones económicas”.

Pero, a pesar de reformas como el aumento de la edad legal de jubilación, la ampliación del periodo de cotización, el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) y los cambios en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, avisa que la brecha entre el gasto y los ingresos en pensiones se ampliará.

La OCDE hace suyos los cálculos de la Autoridad Fiscal Independiente (Airef), según los cuales el gasto en pensiones crecerá en 3,2 puntos de PIB entre 2023 y 2050, y el gasto relacionado con el envejecimiento aumentará en 5,2 puntos. “El gasto en pensiones aumentará, creando un creciente volumen de pasivos implícitos que no están provisionados actualmente. La indexación de las pensiones a la inflación y la falta de un ajuste automático para el aumento de la esperanza de vida incrementan los costes del sistema”, alerta el informe sobre España.

Por tanto, exige medidas adicionales. Entre ellas, el establecimiento de un ajuste por esperanza de vida (que se acerca ya a los 85 años de media), y la ampliación del periodo de referencia para el cómputo de los derechos de pensión. Porque "para que la deuda siga una senda de firme descenso es necesario abordar el aumento del gasto en pensiones, reducir el gasto ineficiente y mejorar la recaudación fiscal", subraya el informe sobre España de la OCDE.

Además, reclama incentivar que los trabajadores de mayor edad permanezcan empleados y la ampliación de la educación para adultos. “La tasa de empleo de los trabajadores mayores ha aumentado en las últimas dos décadas, pero sigue siendo baja. Su tasa de empleo se encuentra por debajo de los niveles de la OCDE y disminuye drásticamente después de los 55 años debido a la jubilación anticipada, la obsolescencia de las habilidades y la limitada adaptabilidad laboral”, apunta.

La OCDE avisa que nuevos incrementos de las cotizaciones a la Seguridad Social pueden "perjudicar al empleo”. Argumenta que la ratio de impuestos respecto al PIB en España fue del 37,3%, superior al 33,9% de media en el club de las economías más ricas del planeta. 

Sin embargo, recauda menos del consumo que sus socios de la UE y de la propia OCDE, así que el informe una reforma fiscal integral para reequilibrar los pagos y hacer crecer los ingresos, con opciones como "armonizar los tipos del IVA y reducir las exenciones, igualar los impuestos especiales sobre el diésel y la gasolina, y reforzar la tributación de la energía y los vehículos", o "la reducción de las cuñas fiscales para las familias de bajos ingresos”, enumera.

El Gobierno cumple, según el ministro de Economía

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, replica a la OCDE que España está cumpliendo con las reglas fiscales europeas, que el Gobierno ha introducido una cláusula de cierre por la que se activa una subida de cotizaciones automática si se calcula que en el futuro no se cumplen las previsiones de ingresos y gasto. “El informe de la Airef dice que no hay una desviación, y no recomienda medidas adicionales para garantizar sostenibilidad del sistema y las cuentas públicas”, subraya durante la presentación del informe de la OCDE sobre España en Madrid.

El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, asegura que las reformas “ambiciosas” que España ha llevado a cabo en los últimos años deben servir de ejemplo para otros países. No le preocupa la ausencia de Presupuestos desde 2023 porque cree que las dinámicas democráticas son las más eficientes.

Para mejorar la sostenibilidad de las cuentas públicas, España debe acelerar la inclusión de los inmigrantes, especialmente los más cualificados, en el mercado laboral, simplificando los visados de trabajo, potenciando los acuerdos laborales bilaterales, el reconocimiento de títulos o un aumento del personal para gestionar las llegadas de extranjeros, que van a llevar a España por encima de los 50 millones de habitantes antes de que acaba 2026. 

Cormann reconoce que la deuda baja hasta el 101,8% en 2024, pero sigue siendo elevada. Y avisa que la creciente presión para gastar más a largo plazo en partidas como defensa, cambio climático y longevidad, exige contar con más espacio fiscal. “Para afrontar estas presiones sin comprometer el crecimiento, es esencial mantener una política fiscal creíble a medio plazo, creando al mismo tiempo margen para un gasto que impulse el crecimiento, combinado con políticas que fomenten el crecimiento potencial”, explica.

“Dado el fuerte impulso del crecimiento, acelerar el ritmo de reducción del déficit permitiría a España reconstruir con mayor rapidez los colchones fiscales para responder eficazmente a futuras crisis o recesiones”, insiste.

Por otra parte, la OCDE ve a la banca “bien capitalizada y rentable a pesar el endurecimiento de las condiciones financieras”. Sobre la vivienda, propone aumentar la oferta de casas asequibles y sociales, y acelerar los procedimientos de desarrollo urbanístico. 

“Dos tercios de las pymes reportan dificultades para contratar trabajadores con las competencias adecuadas, mientras que muchas carecen de recursos para desarrollar e implementar estrategias de formación”, subraya el informe de la OCDE.

Los retos climáticos están cada vez más interrelacionados

Por otra parte, el informe Perspectivas Ambientales de la OCDE acerca de la Triple Crisis Planetaria resalta que los vínculos entre el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación subrayan la necesidad de diseñar políticas complementarias. Los retos ambientales están cada vez más interrelacionados: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y las presiones sobre los recursos se refuerzan mutuamente. 

Por eso, la OCDE recomienda aprovechar mejor las sinergias entre las distintas medidas políticas, velar por que la implementación de las energías renovables no ejerza presiones no deseadas sobre los hábitats naturales y no genere nuevos problemas de gestión de recursos al final del ciclo de vida de las tecnologías.

El cambio climático superará en 2050 a los cambios en los usos de la tierra como principal motor de la pérdida de biodiversidad, aumentando las presiones sobre los ecosistemas terrestres y marinos. A su vez, la pérdida de biodiversidad debilita la resiliencia de los ecosistemas a los fenómenos meteorológicos extremos y la contaminación, con consecuencias directas para la calidad del aire, el agua y el suelo.

Las políticas de mitigación del cambio climático dirigidas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero también pueden recortar las emisiones simultáneas de otros contaminantes atmosféricos. Y el crecimiento de las energías renovables, como la solar y la eólica, no puede hacerse generando efectos perjudiciales para la biodiversidad, por mucho que contribuyan a mitigar el cambio climático,

Mathias Cormann destaca que "para poder diseñar respuestas políticas eficaces, es fundamental comprender los vínculos que existen entre los distintos retos medioambientales, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. Al coordinar las acciones encaminadas a hacer frente a estos retos, los países pueden alcanzar sus objetivos ambientales de manera más eficaz, de acuerdo con sus circunstancias particulares".

El informe identifica instrumentos prácticos que permitirían ofrecer respuestas de política más integrales y eficaces:

  • Alinear financiamiento e inversión con los objetivos integrados en materia de cambio climático, biodiversidad y contaminación.
  • Gestionar posibles concesiones en la transición hacia una energía limpia, como las presiones sobre la tierra, la demanda de materiales y los efectos al final de la vida útil.
  • Transformar el uso de los recursos y promover modelos de economía circular para reducir los residuos, la contaminación y la demanda de materias primas.
  • Mejorar la sostenibilidad de los sistemas alimentarios y el uso de la tierra para reducir las emisiones, reforzar la biodiversidad y aumentar la resiliencia al estrés climático e hídrico.
  • Resolver las principales deficiencias de los estudios y valoraciones e incorporar consideraciones sobre interrelaciones en los informes y planes nacionales.
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