17 Feb
17Feb

El Pensiómetro del Instituto Santalucía correspondiente al 4º trimestre de 2025, pone el foco en la situación económica de las personas mayores a través de un análisis comparado de ingresos, pobreza y desigualdad en la vejez en el entorno europeo. El informe destaca un dato especialmente relevante en clave social: España figura entre los países de la Unión Europea donde la pobreza relativa afecta menos a los mayores que al conjunto de la población. 

Este indicador muestra la proporción de personas mayores que viven con ingresos inferiores a la mitad de la mediana nacional de ingresos disponibles. La tasa de pobreza relativa en mayores de 65 años ascendía al 13,1%, frente al 13,7%para la población total, situando a España en el puesto 19 dentro de la UE. Sin embargo, la situación de España no es una excepción, ya que hay 17 países de la OCDE donde la incidencia de la pobreza relativa es menor entre las personas mayores que en el conjunto de la población.

Desde 2011 hasta 2022, la evolución de este indicador ha sido, en términos generales, desfavorable. España presenta una evolución similar a la media de la UE, con una subida de la pobreza relativa de los mayores de 65 años de 4 puntos, situándose en el puesto 15 en términos de variación.

En cuanto a los grupos de edad, se observa que la pobreza incide más en los mayores de 75 años. En el caso de España, vuelve a mostrar diferencias mayores que en la UE, con un 15,1% para los mayores de 75 años y un 11,5% para el grupo de 66 a 75 años. Estas diferencias por edad ponen de relieve que el riesgo de pobreza aumenta con la edad dentro de la población mayor, especialmente entre quienes superan los 75 años, un colectivo más expuesto a trayectorias laborales antiguas, pensiones más bajas y a la pérdida de economías de escala en el hogar.

En cuanto al género, la pobreza relativa es mayor en las mujeres (el 15% tiene ingresos inferiores al 50% de la mediana) que en los hombres (10,7%)..

Los ingresos disponibles de las personas mayores son, en promedio, inferiores a los de la población total. En 2022, los mayores de 65 años en España tenían ingresos equivalentes al 96,7% de la media de la población total. Si comparamos los datos de 2022 con los del año 2000 se aprecia una mejora generalizada de la situación, con una subida promedio en torno a 5 puntos tanto en la OCDE como en la UE. En España se aprecia un crecimiento muy importante al pasar del 81% al 96,7%, lo que la sitúa como el cuarto país de la UE con mejor comportamiento de este indicador.

En el caso de España, los ingresos promedio de los hombres mayores son superiores a la media de la población general, con un 102,1%, unos 10 puntos por encima de la UE y de la OCDE. Respecto a las mujeres, España con el 92,4% se sitúa a unos 10 puntos por encima de la OCDE y de la UE. Sin embargo, la brecha entre hombres y mujeres es elevada, de unos 10 puntos, pero es más elevada aún entre los mayores de 75 años (86,5%) y el grupo entre 66 y 75 (105,3%), que casi llega a los 20 puntos. Estas brechas son dos de las asignaturas pendientes de España y, en general, de la mayoría de los países analizados.

“Los datos reflejan que España presenta una posición favorable en pobreza relativa entre las personas mayores, y que el sistema ofrece un nivel de protección relevante. Al mismo tiempo, el análisis de ingresos permite identificar matices y oportunidades para seguir mejorando la suficiencia económica en la vejez”, señala José Manuel Jiménez Rodríguez, director del Instituto Santalucía.

El Pensiómetro subraya que la desigualdad de ingresos en la vejez suele ser menor que en el conjunto de la población, también en España. En 2022, el índice de Gini (que mide la desigualdad económica, principalmente la distribución de ingresos o riqueza dentro de una población) fue de 0,302 entre los mayores, frente a 0,316 en la población total en España. Estas cifras desvelan que España presenta una mayor desigualdad que la media de la UE, pero se encuentra en una posición algo mejor que la de los paísesde la OCDE.

Si nos centramos en la evolución del índice Gini de 2000 hasta 2022, en el caso de España ha aumentado la desigualdad, tanto en el caso de los mayores de 65 años, +0,0007 puntos, como de la población general, con un incremento de 0,003.

El efecto amortiguador de la inmigración no es suficiente

El Pensiómetro confirma una tendencia estructural de envejecimiento que sigue afectando a la sostenibilidad del sistema. La inversa de la tasa de dependencia cae a 2,9, bajando a un ritmo prácticamente constante de 0,01 puntos, lo que pone de manifiesto que, pese al efecto amortiguador de la elevada inmigración reciente, el proceso de envejecimiento poblacional sigue predominando y no logra frenarse la tendencia de fondo. La tasa de cobertura (pensionistas sobre población mayor) se sitúa en 74%, reflejando un contexto demográfico cada vez más exigente. 

En paralelo, la edad efectiva de jubilación continúa al alza y alcanza los 65,41 años, una evolución coherente con los cambios normativos y con un mercado laboral que retrasa progresivamente la salida hacia la jubilación. 

En el plano del empleo —clave para la financiación— los indicadores muestran un comportamiento relativamente favorable. La tasa de afiliación sube hasta el 72,6% y la ratio de afiliados por pensionista mejora a 2,31, lo que contribuye a sostener el equilibrio del sistema en el corto plazo. Sin embargo, el informe advierte de una señal a seguir de cerca: el indicador de pensión por euro cotizado empeora y se sitúa en 2,25, sugiriendo que la pensión media crece más que la cotización media y que, por tanto, la mejora por el lado del empleo no elimina por sí sola las tensiones de medio plazo.

La generosidad en términos absolutos, medida a través de la pensión media por pensionista, mejora continuamente en el tiempo, situándose en septiembre de 2025 en 1.452,45€, un 4,5% más que en septiembre de 2024.

En cuanto a la brecha de género, se aprecia una tendencia a su reducción en el largo plazo. A nivel agregado, la pensión media de jubilación de las mujeres se sitúa en un 69,8% de la de los hombres (59,9% en 2012).

En la parte contable, el informe muestra que el déficit contributivo anual ha bajado ligeramente (1,83% del PIB en septiembre de 2025 frente al 1,9% en septiembre de 2024), siendo su cuantía absoluta de 30.390 millones€, frente a 29.856 millones del año anterior. El saldo por pensionista ha empeorado en 6€ en el último año hasta -3.258 y el saldo por cotizante ha mejorado 7 euros hasta -1.413. El Pensiómetro advierte, además, de un estancamiento en la tendencia de mejora iniciada tras la pandemia.

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