La Química Básica continúa manteniendo una situación crítica como consecuencia de la debilidad de la demanda europea y, sobre todo, por el elevado diferencial de costes energéticos frente a Estados Unidos y China. Más allá de las positivas medidas temporales adoptadas ante el conflicto de Oriente Medio, es necesario acometer con urgencia medidas estructurales sobre la electricidad (fiscalidad, peajes de acceso, servicios de ajuste y compensaciones por emisiones indirectas de CO2) y el gas (Estatuto de Consumidores Gasintensivos) para garantizar un precio final de la energía más competitivo y evitar desinversiones.
Además de la energía, es preciso abordar reformas para simplificar y mejorar la regulación que afecta a la industria química, acelerar y reforzar las medidas de defensa comercial y desarrollar modelos de Contratos por Diferencias de Carbono para impulsar la inversión en tecnologías para alcanzar la neutralidad climática.
Son los mensajes lanzados por la presidenta de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique), Teresa Rasero, y el director general, Antonio Labat, en la presentación de la situación del sector en 2025.
El sector químico español cerró 2025 con una cifra de negocios de 85.417 millones€ (-0,1% sobre 2024).Aunque la producción creció un 1,3%, la caída de los precios (-1,6%) anuló este crecimiento ajustando a la baja la cifra de negocios. La debilidad de la demanda europea, junto a la creciente presión competitiva internacional y las tensiones comerciales han condicionado el comportamiento negativo de los precios.
Se mantuvo un crecimiento estable en los sectores de Química de Consumo y Farmaquímica, mientras que la Química Básica, que representa un tercio de la producción, volvió a acusar la debilidad de la demanda internacional, fundamentalmente europea, en sectores clave como la automoción o la construcción. Caracterizada por su alta demanda energética, la Química Básica sigue arrastrando un grave problema de competitividad por los desproporcionados precios del gas y la electricidad que Europa afronta en los últimos años, particularmente desde la invasión rusa de Ucrania.
En 2025, las exportaciones del sector químico alcanzaron los 62.926 millones€, registrando un crecimiento del 6,4%, lo que le situó como primer sector exportador de la industria española, al concentrar el 18% de las mercancías vendidas en mercados exteriores, seguido de la automoción (16,1%) y la industria alimentaria (15,2%). La industria química realiza el 73,7% de su cifra de negocios en mercados internacionales: el 56% de las exportaciones tuvo como destino países de la Unión Europea, siendo Francia (9,6%), Alemania (8,9%) y Países Bajos (7,1%) los principales mercados; las extracomunitarias se dirigieron principalmente a EEUU (4,9%), Suiza (3,6%) y China (3,3%).
Por lo que respecta a las importaciones, éstas crecieron un 7,7% hasta los 66.852 millones€. Los principales orígenes de las compras exteriores fueron EEUU (12,7%), Alemania (12,6%) y Francia (10%), mientras que China ocupó la sexta posición, con un 5,9%.
La Química Básica suministra productos esenciales para el 98% de las actividades productivas al estar al inicio de prácticamente todas las cadenas de valor, constituyendo un elemento fundamental para la autonomía estratégica. Existe, por tanto, un evidente riesgo de desinversión. Desde 2022, la industria química básica europea ha cerrado 126 plantas, perdiendo 37 millones de toneladas de capacidad de producción, lo que equivale al 9% de la capacidad instalada.
Impacto de la guerra en Oriente Medio
El principal impacto de la guerra en Oriente Medio sobre el sector químico se concentra en el incremento de los costes energéticos, especialmente del gas natural y la electricidad. En el primer caso, el diferencial de precios registrado en marzo respecto a febrero alcanza los 20,5 €/MWh, lo que supone un sobrecoste estimado de 40 millones€ para el sector. En cuanto a la electricidad, aunque el diferencial de precio medio mensual en el mercado mayorista respecto a febrero es superior, situándose en 23,6 €/MWh, su impacto estimado es más bajo, en torno a 20 millones€, debido al menor peso del consumo eléctrico frente al gas natural.
No obstante, el impacto real sobre el sector químico dependerá tanto del grado de cobertura que las empresas mantengan en sus contratos de suministro energético, como de la capacidad de trasladar los sobrecostes generados a la demanda. En todo caso, el mayor riesgo está en una prolongación del conflicto, que podría elevar el precio del gas hasta el entorno de los 90€/MWh si se extendiera entre 10 y 12 semanas, y trasladar este sobrecoste a los mercados eléctricos durante junio, a medida que haya mayor demanda de gas en los mercados de generación por la menor aportación previsible de eólica e hidráulica. Por otra parte, diversas materias primas químicas también se están viendo afectadas por el cierre del estrecho de Ormuz, entre las que destacan la nafta y la urea, cuyos precios se han incrementado un 67% y un 48%, respectivamente. A ello se suma el encarecimiento de los fletes, con sobrecostes adicionales de entre 3.000 y 4.000$ por contenedor, así como el aumento de las primas de los seguros, en función de las rutas de tránsito.
Medidas estructurales
En ese sentido, Feique reclama medidas estructurales para prevenir desinversiones:
