Las renovables aportan el 21% de toda la energía que consume la Eurozona. No obstante, el aumento de los costes energéticos ya está empezando a lastrar la demanda interna en varios países, y se intensificará en el segundo trimestre, donde no se puede descartar una contracción.

Desde 2022, la industria química básica europea ha cerrado 126 plantas, perdiendo 37 millones de toneladas de capacidad de producción, lo que equivale al 9% de la capacidad instalada.