15 Jun
15Jun

Miguel Ángel Valero

"Una de las peores cosas de envejecer es volverse irrelevante, volverse un anciano nostálgico que no pueda entender el mundo que le rodea ni contribuir demasiado al mismo". Con esta cita del Homo Deus del historiador israelí Yuval Noah Harari comienza Longevidad y Tecnología. Guía Sénior para hacernos cultos digitales, la última aportación del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, en su combate por desmontar el prejuicio de que los adultos mayores, nacidos en el mundo analógico, son los perdedores de la cuarta revolución tecnológica, porque se les considera "incapaces de manejarse con las nuevas herramientas digitales".

Aunque la Guía asume que "las dificultades de adaptación al mundo digital aumentan con la edad", rechaza que a los mayores de 55 años, a los sénior, se les tache de "analfabetos digitales", cuando "la tecnología es el bastón de nuestros días", como proclaman en Senior Tic.

Los datos pueden contra el prejuicio y demuestran que la tecnología se ha incorporado de forma cada vez más natural a la vida cotidiana de los mayores de 55 años. El VI Barómetro del Consumidor Sénior, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics, refleja un crecimiento sostenido en el uso habitual de Internet entre este colectivo. El porcentaje de mayores de 55 años que se conectan a diario ha aumentado, en tan solo un año, 7 puntos. El mayor avance se ha producido entre las personas de 65 a 74 años, con un crecimiento de casi diez puntos, pasando del 65,1% al 75%. También aumenta de forma notable entre los sénior de 55 a 64 años, con un avance de 6,3 puntos, al pasar del 83,2% al 89,5%, y en las edades más avanzadas: entre las personas de 75 a 84 años, el porcentaje pasa del 38% al 42,7% (+4,7 puntos más); entre los mayores de 85 años aumenta del 11,4% al 17% (+5,6 puntos).

La Guía viene a reforzar esa digitalización y a consolidar a los sénior como "cultos digitales", que implica "tener una comprensión amplia de la trascendencia de la tecnología en la sociedad y en el propio ser humano", contar con "la capacidad de analizar, evaluar y cuestionar la información y sus fuentes", y ser "un participante activo y ético en el entorno digital, estar por los derechos digitales y hacerlos cumplir".

“Las personas mayores están cada vez más conectadas y utilizan internet con mayor frecuencia, pero esto no siempre se traduce en confianza y criterio en el entorno digital. Por eso, desde Fundación Mapfre queremos acompañar este proceso reforzando las competencias digitales del colectivo sénior para que puedan desenvolverse con mayor autonomía y seguridad en su día a día”, explica en la presentación de la Guía Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre. "Cada día se incorporan cientos de sénior a la digitalización", subraya.

El sénior no es precisamente un analfabeto digital: lee los medios de comunicación on line cada día (57%), realiza consultas y operaciones bancarias por internet (43%), consume contenidos audiovisuales en plataformas de streaming (43%); el 32% consulta o publica contenidos en redes sociales prácticamente todos los días; el 20% paga a través del móvil; el 14% usa la inteligencia artificial y asistentes,  aplicaciones o servicios digitales del hogar (9%), y hace cursos online (6%).

No obstante, aunque cada vez más mayores incorporan la tecnología a su vida cotidiana, todavía existen barreras relacionadas con la confianza, la seguridad, el conocimiento de las herramientas disponibles, o la capacidad para aprovechar plenamente las oportunidades del entorno digital. Por eso, Fundación Mapfre, a través de su Centro de Investigación Ageingnomics, junto con la asociación SeniorTic Mayores con Tecnología, impulsan esta Guía para construir una digitalización inclusiva, humana y sostenible, con la que ser culto digital suponga no solo saber utilizar herramientas, sino comprender el entorno tecnológico, desenvolverse con seguridad, analizar críticamente la información y ejercer los propios derechos en el ámbito digital. 

No solo busca enseñar tecnología, sino cambiar la relación de las personas mayores con ella, promoviendo una visión positiva, activa y participativa, en la que los sénior no son meros receptores, sino protagonistas de la sociedad digital.

“La iniciativa contribuye a humanizar la digitalización al poner en el centro a las personas. Trata cuestiones como la soledad no deseada, que puede mitigarse mediante herramientas digitales de comunicación, la participación social o el bienestar personal, demostrando que la tecnología puede ser una aliada para mejorar la calidad de vida. Promueve un uso ético y responsable dela tecnología, alineado con los derechos digitales, la privacidad y la protección de los datos personales. En un contexto donde los ciudadanos generan constantemente información sobre sí mismos, la Guía fomenta una actitud consciente y crítica”, destaca Clara Bazán, directora de Seguro y Previsión Social de Fundación Mapfre.

Se ha aprovechado la oportunidad para presentar la asociación sin ánimo de lucro SeniorTIC Mayores con Tecnología, que tiene como objetivo conjugar longevidad y tecnología y procurar que las personas mayores sean cultos digitales, con mayor autonomía, seguridad yconfianza en el entorno tecnológico. “Nuestro objetivo es poner la tecnología a favor de las personas mayores. Aunque se trate de una generación que ha crecido con menos exposición a este entorno, están lejos de ser analfabetos digitales o de estar desvinculados: su relación con lo digital es cada vez más activa. Especialmente, si tenemos en cuenta que muchas personas la necesitan en su día a día para servicios como la asistencia o el control remoto de problemas de salud. Por eso, abogamos por su formación continua y por fomentar su papel activo en el entorno digital, ya que el futuro estará cada vez más marcado por la tecnología en la vida cotidiana”, explica su presidente, Carlos Pérez Llorens. "Hoy podemos hablar con las máquinas, y ese diálogo nos favorece", subraya.

Mercedes Marín, directora general de formación de la Comunidad de Madrid; y Belén García, directora general del Servicio Público de Empleo, han presentado un Plan de Empleo Sénior, que contempla una inversión directa de 135 millones€. “Hablar de tecnología y longevidad es también hablar de oportunidades laborales, de aprendizaje permanente y de la necesidad de que nadie se quede atrás. En la Comunidad de Madrid, donde el 56,8% de la población tiene másde 45 años, el talento sénior debe ocupar un lugar central en cualquier estrategia de empleo. Por eso, queremos acompañar este proceso, reforzando las competencias digitales y profesionales de un colectivo que tiene experiencia, capacidad de adaptación y un enorme valor para las empresas", señala Mercedes Marín.

El Plan pone el foco en mejorar la empleabilidad, impulsar la formación continua, favorecer la cooperación intergeneracional y apoyar el emprendimiento sénior, con un Servicio de Orientación Profesional específico para los mayores.

"Este reto no puede abordarse solo desde la Administración, requiere colaboración público-privada, con la implicación del sector empresarial y una visión compartida para convertir el talento sénior en una verdadera ventaja competitiva y hacer de este periodo una etapa de oportunidades, autonomía y crecimiento personal”, insiste Mercedes Marín.

“Hay mucho conocimiento desaprovechado y el talento sénior puede aportar un valor enorme a través de la experiencia, la mentoría y el acompañamiento a otras generaciones. Desde el sector público, tenemos la responsabilidad de impulsarlo, pero siempre con el apoyo del sector privado y conectando la formación con las necesidades de las empresas. Por eso, trabajamos con un enfoque especializado por sectores de actividad, con expertos que nos ayudan a orientar la empleabilidad hacia oportunidades reales”, añade Belén García.

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