Un informe elaborado por la AEB (banca), CECA (cajas de ahorro y bancos ligados a las antiguas entidades) y Unacc (cooperativas de crédito), en colaboración con EY, y presentado durante la jornada ‘Competitividad para el crecimiento, el papel del sector bancario’, organizada por las tres asociaciones, estima que simplificar la regulación y la supervisión bancaria puede incrementar la capacidad de concesión de crédito en 2 billones€ en Europa, 250.000 millones en España. Europa necesita 1,4 billones de financiación al año.
La presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB), Alejandra Kindelán, reclama determinación política para conseguirlo, porque “Europa tiene todo el potencial económico y social para ser una referencia mundial de progreso, innovación y bienestar". Para ello," esta agenda de competitividad necesita valentía y determinación política”, porque "no es una mera cuestión técnica, es una decisión estratégica. La fortaleza económica de Europa en los próximos años depende de cómo y con qué urgencia resolvamos esto”.
La simplificación del marco de capital o la culminación de la integración financiera europea, completando la Unión Bancaria y desarrollando una Unión de Mercado de Capitales efectiva, daría un impulso del 2,7% en el PIB de la zona euro, lo que multiplicaría por tres la media de las últimas dos décadas, y se crearían 2 millones de empleos, 300.000 en España.
“No tenemos mucho tiempo que perder, tenemos diagnósticos, análisis y, lo que es más importante, amplios consensos. Es el momento de la acción porque además hay un contexto internacional en el que otras jurisdicciones ya nos llevan ventaja”, insiste la presidenta de la AEB.
"Necesitamos revisar el marco normativo y que la regulación sea más previsible y estable”, resalta el director general de CECA, Antonio Romero. Por su parte, el presidente de Unacc, Manuel Ruiz Escudero, subraya cómo “en un entorno financiero cada vez más exigente, la proporcionalidad no es una opción, sino una necesidad imperiosa”.
Los representantes del sector bancario insisten que simplificar no es desregular, sino hacerlo de forma más eficiente para que la banca pueda expandir su potencial de financiación ante las necesidades crecientes de inversión.
Estas peticiones han sido refrendadas por el consejero delegado del Santander, Héctor Grisi; el presidente del BBVA, Carlos Torres; y el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar.
El CEO del mayor grupo bancario español coloca el foco en la falta de crecimiento como el principal problema de Europa y reclama soluciones más rápidas que una compleja reforma legal por parte de Bruselas, porque "el tiempo es un lujo que no tenemos". "Competimos contra diferentes mercados y no tener la base adecuada rompe nuestras capacidades. Si no logramos cambios a corto plazo que nos ayuden a crecer, Europa no va a ser competitiva de ninguna manera", alerta.
El consejero delegado del mayor banco de España resalta la necesidad de culminar la Unión Bancaria, pero sin reducirla a un fondo de garantía de depósitos europeo, sino ampliando las normativas comunes a las quiebras, e incorporando los aspectos mercantiles y fiscales. Sin olvidar que hay que seguir profundizando en la supervisión y resolución única. “Tenemos un problema más de rentabilidad y se debe a que aún no tenemos un mercado integrado”, avisa Gortázar. "La unión regulatoria es crítica, sé que supone un sacrificio e implica concesiones de soberanía" por parte de los Estados miembros de la UE, pero es imprescindible para que "grandes, medianas y pequeñas empresas puedan prosperar, crecer".
Torres, por su parte, opta por destacar el papel de los bancos como un canal fundamental para la inversión y la competitividad.
El director general de CECA, Antonio Romero, avisa que la competitividad es un "elemento esencial" en el reequilibrio entre el objetivo de estabilidad financiera y el de búsqueda de crecimiento económico: "Europa se equivocará gravemente si no aborda la competitividad bancaria".
El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, pide fortalecer el papel conjunto de los supervisores y a completar la Unión Bancaria Europea con el objetivo de que la legislación europea garantice una capacidad de actuación rápida en caso de deterioro de la actividad de una filial localizada en otro Estado miembro.
Al mismo tiempo, exige a los bancos que "mantengan criterios prudentes de concesión de crédito, la experiencia demuestra que los riesgos suelen acumularse en las fases alcistas, cuando la percepción del riesgo tiende a relajarse". "La situación del mercado inmobiliario requiere seguimiento y un análisis granular", añade.
"La competitividad no es un fin sino una condición necesaria para que la banca pueda financiar mejor a empresas y hogares y canalizar el ahorro hacia la inversión productiva. La solidez es un patrimonio que debemos conservar pero el marco se ha vuelto más denso, complejo y difícil de gestionar. Pero simplificar el marco no es desregular ni rebajar requerimientos, sino identificar dónde se puede mejorar, eliminar solapamientos, reducir cargas de escaso valor añadido y hacer las reglas más claras y previsibles", recalca.
El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, pide un equilibrio entre proteger la estabilidad financiera y facilitar que los bancos puedan competir. "Hay unas enormes necesidades de financiación en un mercado que sigue estando demasiado fragmentado", advierte. Habla de 1,2 billones€ anuales, el 7% del PIB de la UE.
"En un mundo que va muy rápido, nos jugamos quedarnos rezagados y no ser dueños de nuestro propio futuro, Europa está perdiendo el tren del crecimiento", enfatiza.
Simplificación, pero sin menos exigencias de capital
Y llega el turno de los reguladores y supervisores europeos. Frank Elderson, el vicepresidente del consejo de supervisión del BCE, acepta que el problema de falta de competitividad se debe, entre otras razones, a la fragmentación, por tanto reclama más integración. “Debemos terminar los deberes que tenemos”, citando expresamente, además de la Unión Bancaria, la de los Mercados de Capitales, porque puede ayudar a los bancos a reforzar su relevante papel en la financiación de las inversiones que necesita Europa.
Aquí empiezan los matices. Simplificación, sí, pero no una reducción de los niveles de capital de los bancos. Como mucho, requisitos de capital más claros y simples. "Si bien algunos dicen que los requisitos de capital europeos son más altos que en otras jurisdicciones, algo que afectaría a la economía, no observamos indicios de que los requisitos de capital actuales para los bancos europeos más grandes y con mayor actividad internacional sean más estrictos que los de sus competidores no europeos, tampoco que haya afectado al crédito", argumenta. "Nuestro objetivo es mantener los niveles actuales de capital para que los bancos puedan seguir desempeñando su papel fundamental en la economía, financiando a empresas y hogares", insiste.
"Consideramos que existe margen para que el legislador simplifique el marco de capital, por ejemplo, fusionando los cinco colchones macroprudenciales existentes en dos. En resumen, queremos requisitos más sencillos", asegura. Destaca que "el 80% de las decisiones sobre el capital, como las titulizaciones, se aprueban ahora en semana y media, cuando antes se tardaban meses", que el BCE está revisando más de un centenar de normas para simplificar, "y un número significativo de ellas se retirará definitivamente", y que se ha reducido un 55% el número de datos exigidos para las pruebas de resistencia (stres-test) de los bancos.
Y 'regaña' a los bancos, porque "alrededor del 80% de los préstamos se conceden a hogares y empresas en los países de origen, menos del 2% de los depósitos se gestionan a nivel internacional y la actividad de fusiones transfronterizas ha disminuido drásticamente".
José Manuel Campa, expresidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), destaca que los niveles de capital de los bancos están 4,8 puntos por encima de los requerimientos de los supervisores. Y sugiere que el problema es que los bancos no encuentran dónde invertir con rentabilidad y seguridad esos excesos de capital.
Tanto Campa como Fernando Restoy, presidente del Financial Stability Institute del BIS, creen que el objetivo principal del BCE es la estabilidad financiera, no la competitividad de la banca.