¿Puede volver a ocurrir? Sí, porque las plataformas de criptoactivos concentran cantidades extraordinarias de dinero y operan en un entorno digital que las convierte en objetivos especialmente atractivos. Además, los atacantes no necesitan vulnerar directamente la tecnología de Bitcoin o Ethereum. Basta con encontrar una debilidad en los sistemas informáticos de las empresas que custodian los activos, en los mecanismos que autorizan las transacciones o incluso en los equipos de sus empleados.