"Una de las consecuencias de este desarrollo tecnológico es el incremento de la precisión en la lucha contra el fraude, lo que hace que cada vez más las sospechas recaigan sobre casos que realmente terminan siendo fraudulentos; evitando molestias sobre los asegurados honestos, que son la mayoría”, destacan en AXA.
Pese al mayor uso de la IA, la tasa de fraude al seguro en España ha aumentado, aunque sea muy levemente, hasta el 1,97%, 4 décimas más que el año anterior. Lo más preocupante es que, mientras los siniestros declarados han permanecido estables en los últimos años, la tasa de fraude mantiene una senda ascendente.