El panorama general fue alarmante en lo que respecta a inundaciones, tormentas severas e incendios forestales en 2025. Se atribuye un impacto creciente a largo plazo a estos “riesgos secundarios", que provocaron unas pérdidas totales de 166.000 millones en 2025, de los cuales unos 98.000 millones estaban asegurados.

La Asociación Clúster Catástrofes avisa que la vulnerabilidad no solo depende de la magnitud del evento, sino también de las desigualdades estructurales preexistentes.