El 52% de las empresas españolas sufre el impacto negativo de la morosidad en su cuenta de resultados y el 8,1% afirma que corre el riesgo de cerrar por el impacto de los impagados, según Crédito y Caución e Iberinform.

El 73% de las empresas españolas percibe el impacto del entorno económico en el riesgo de crédito de su cartera comercial. El principal elemento de perturbación es la mala evolución de la demanda de los clientes, señalado por el 33%.

Crédito y Caución vaticina nuevas subidas de los tipos de interés oficiales en Brasil hasta el 12% en el primer trimestre en respuesta a la inflación y la devaluación de la moneda.

Los principales impulsores de la demanda serán la aceleración de la digitalización, la automatización industrial y la mayor necesidad de semiconductores avanzados para soportar el crecimiento de la inteligencia artificial y los vehículos eléctricos.

Crédito y Caución se desmarca de esta euforia sobre la evolución económica global y recomienda: "abróchense los cinturones".

El incremento de la concursalidad ha crecido un 100% entre las grandes empresas, seguidas por las microempresas (34%).

El 61% de las compañías españolas renuncian a la reclamación de intereses de demora si el cliente se retrasa en el pago de sus facturas. Y solo el 1% exige el tipo legal del 12,25%.

Esta salida del estancamiento se producirá tras un 2023 desalentador, en el que estos intercambios registraron una contracción del -1,2%.

Crédito y Caución avisa que en Europa los elevados tipos de interés lastran las inversiones privadas en las tecnologías de la información y de la comunicación.

Solo el 13% de las empresas inicia sus acciones de recobro al vencimiento de las facturas, según el Estudio de Gestión del Riesgo de Crédito.

El 46% de las empresas españolas percibe aún el impacto del incremento de la inflación en el comportamiento en pagos y los niveles de solvencia de su cartera comercial, según el Estudio del Riesgo de Crédito en España de Crédito y Caución e Iberinform.

Las grandes inversiones en energías renovables e infraestructuras que se realicen hasta 2030 serán cruciales para una transición energética exitosa que permita acercarse al objetivo de emisiones netas cero en 2050, subraya un informe de Crédito y Caución