“La pregunta clave no es ‘inmigración sí o no’, sino ‘cómo la gestionamos’. Si fortalecemos la integración rápida y equitativa y dimensionamos vivienda, servicios y políticas de empleo, los beneficios económicos pueden repartirse mejor y reducir tensiones sociales”, señala José Manuel Jiménez, director del Instituto Santalucía.

El 43% de los extranjeros que entran en España para trabajar tenían estudios terciarios, mientras que los de bajo nivel educativo suponían un 30%, según el Banco de España.