En 2018, en su primer mandato, se elevó el umbral para la supervisión reforzada de los bancos de 50.000 millones a 100.000 millones$, dejando fuera a las entidades regionales más pequeñas justo cuando crecieron los fondos de crédito privado y las empresas de desarrollo empresarial.

Los nuevos riesgos geopolíticos presentan una naturaleza diferente a los tradicionales, por lo que la fórmula para abordarlos por parte de los supervisores no debe ser incrementar los requisitos de capital: “Hemos de abandonar el actual capitalcentrismo y sustituirlo por medidas de gobernanza y de toma de decisiones”.