Uno de los aspectos más debatidos es el impacto de posibles subidas de tipos en Europa. Por un lado, unos tipos más altos mejoran los fundamentales y la rentabilidad de los bancos; por otro, pueden ser negativos para los bonos, al ajustarse los precios a la baja.

"Estamos empezando a ver cómo se pone de manifiesto la debilidad de estas estructuras. De cara a los próximos dos años, esperamos un aumento de los impagos y de las tensiones en el mercado del crédito privado", advierte Swisscanto.