Muchas regiones dependen cada vez más del Kremlin justo cuando Moscú prioriza el gasto militar y los recursos empiezan a tensarse. Incluso empresas consideradas estratégicas han reducido jornadas laborales para contener costes.

Han dejado atrás la sincronía observada tras la pandemia y durante el episodio inflacionista derivado de la invasión de Ucrania por Rusia. Todo ello en un entorno donde la política fiscal parece más alineada, con un impulso previsto en EEUU, Japón y Alemania.

La incertidumbre sobre la política económica está pesando en el ánimo de los empresarios en EEUU, que invierten menos y también reducen la creación de puestos de trabajo.