04 Jun
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Claudio Aros, profesor de OBS Business School, señala que Donald Trump ha fijado un ultimátum para el 5 de junio de 2026 (Orden Ejecutiva 14404) con el que podrá congelar los activos de empresas que hagan negocio con Cuba, y esto afecta de lleno a la oferta hotelera de la isla. El problema se presenta para algunas cadenas españolas, como Meliá e Iberostar, que no son dueñas de los inmuebles, sino que operan bajo contratos de Gaesa; y es a este conglomerado controlado por una parte de las Fuerzas Armadas cubanas al que la Casa Blanca quiere hacer un bloqueo de negocios, cuentas bancarias y hoteles en territorio norteamericano.

Esto ha provocado una espantada de los grupos españoles, anunciando su salida de la mayoría de los hoteles cubanos, lo que no quiere decir que no sigan funcionando otros hoteles, pero su propiedad es de corporaciones civiles del Estado, que no están en Gaesa, o alojamientos privados gestionados por civiles independientes.

El hecho que los hoteleros españoles hayan acordado negocios con Gaesa es por su poder, influencia y recursos. Gaesa tiene las mejores plazas y la capacidad de influir sobre los hoteles de superlujo, así que tampoco había muchas alternativas. Gaesa tenía sus propias constructoras, importadoras de materiales y logística y transportes, además del control de los suministros. Negociar con ellos habría sido un buen negocio, pero ahora se ha vuelto en contra y los hoteleros españoles buscan otras salidas, como traspasar sus contratos a otras firmas no afiliadas con Gaesa.

Sin embargo, las pérdidas están aseguradas. Además de los hoteles, también se ven afectadas las aerolíneas y otros proveedores españoles. Iberia ha suspendido vuelos directos con pérdidas millonarias, mientras que un importante tejido de pequeñas empresas españolas que suministraban productos para los turistas de lujo dejará de operar y de cobrar, acumulando deudas impagables. 

También se han visto afectadas otras empresas no españolas como Visa o Mastercard, que han suspendido por completo sus operaciones en la isla, y ha habido un éxodo de aerolíneas internacionales, que han suspendido sus vuelos.

Se calcula que Cuba ha perdido más del 60% de todo su turismo y se ha desplomado de forma acelerada. Mientras, otros destinos como Cancún (México) o Punta Cana (República Dominicana) están absorbiendo todos los turistas rompiendo récords. El turismo era el motor de las divisas que tanto necesita el gobierno cubano, que nunca pensó que Trump podría estrangularles justo en un sector en el que tanto han invertido, quitando inversión a hospitales, agricultura o a la red eléctrica.

La estrategia de Donad Trump es estrangular la economía antes que una invasión, de la que se especula tanto. Cortar el suministro de combustible, presionar en el bloque de remesas y la presión diplomática a otros países buscan el colapso del país. Se trata de una guerra financiera que busca forzar al Gobierno cubano a una negociación.

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