Cesce ha publicado su segundo Informe de Riesgos y Oportunidades Climáticos de la actividad por Cuenta del Estado, elaborado según las recomendaciones de la Task Force on Climate-related Financial Disclosures(TCFD) y del International Sustainability Standards Board (ISSB). El informe recoge los resultados del compromiso de Cesce por descarbonizar la cartera de proyectos que gestiona por Cuenta del Estado y apoyar la financiación y cobertura de proyectos vinculados al desarrollo sostenible y la transición energética.
Este compromiso está permitiendo una transformación radical de la composición dela cartera y el modelo de negocio, en el que la financiación climática ya supone un 42%, más de 8.400 millones€, del total de la cartera garantizada por el Estado.
Desde 2020 los proyectos de carácter sostenible se han incrementado un 248%, un aumento especialmente relevante en un contexto de crecimiento de la cartera del 40%, impulsado en gran medida por la atracción de proyectos verdes e inversiones estratégicas.
Estas cifras constituyen un caso de éxito de transformación hacia un modelo de financiación sostenible. Esta apuesta por la descarbonización se ha traducido también en la reducción en más de un 30% de las emisiones absolutas financiadas (Alcances 1 y 2) en estos últimos cinco años, así como en el importante recorte de la intensidad económica de carbono de la cartera asegurada, que descendió un 50,8%. Estas cifras son consecuencia de la diminución de la exposición al sector de hidrocarburos, que se redujo un 52% en el último quinquenio, pasando de representar el 42% del total de la cartera al 14% en 2025, con una reducción de las emisiones asociadas del 64%. Este notable descenso se debe a la ambiciosa política de restricciones asumida para esta actividad, que únicamente permite la contratación de nuevas operaciones en muy limitadas circunstancias y por importes reducidos.
El cambio en la composición de la cartera está directamente relacionado con la puesta en marcha en 2022 de las Pólizas Verdes de Inversión, que desde su lanzamiento han concentrado el 50% del total del seguro por Cuenta del Estado emitido por Cesce. Las energías renovables (solar, eólica e hidráulica) y el transporte sostenible (infraestructura y material ferroviario) suman el 86% de toda la financiación climática. Las renovables por sí solas pasaron de representar el 6,9% de la cartera en 2020 al 21,13% en 2025.
Cesce formalizó en junio de 2025 su conversión en miembro de pleno derecho de la Net Zero Export Credit Agencies Alliance (NZECA), la alianza internacional respaldada por la ONU para la neutralidad de carbono en 2050. En cumplimiento de los protocolos de la NZECA, el informe establece como novedad una hoja de ruta con seis objetivos de descarbonización a medio plazo (con año base 2020) que redefinirán la política de suscripción de Cesce.
Pablo de Ramón-Laca, presidente ejecutivo de Cesce, ha explicado que estos objetivos “van a condicionar nuestra política de suscripción, es decir, qué operaciones apoyamos y en qué condiciones. Nuestra adhesión formal a la alianza NZECA y la fijación de objetivos intermedios a 2030 suponen un salto cualitativo. El compromiso de neutralidad en 2050 deja de ser una aspiración a largo plazo para convertirse en un parámetro de gestión que impacta desde hoy en nuestra política diaria de suscripción de riesgos”.
Uno de los dos objetivos obligatorios que marca el protocolo de NZECA se centra en la industria de los hidrocarburos. Cesce se compromete a reducir un 75% sus emisiones financiadas en este sector en 2030, hasta un máximo de 1,38 millones de toneladas. En 2025 estaban ya en 1,98 millones, un 64% menos que en el año base (2020). La nueva meta mide toneladas de CO2 en lugar de exposición económica ya adelanta el horizonte de 2035 a 2030. El compromiso anterior se ha superado con holgura: la exposición al sector se redujo un 52% en 2025, y en la actualidad los hidrocarburos suponen solo el 14% de la cartera.
El otro objetivo obligatorio afecta a la producción de energía eléctrica. La intensidad de emisiones de las centrales que respalda Cesce deberá quedar en 2030 por debajo de 195 gramos de CO2 equivalente por kWh, el nivel que marca la Agencia Internacional de la Energía en su escenario de emisiones netas cero.
Entre los cuatro objetivos voluntarios destaca el de financiación climática, que fija 10.000 millones€ de exposición en 2030 y al menos la mitad de la cartera. En 2025 ya suma 8.418 millones y roza el 42%. Otra meta busca que la exposición a energía de bajas emisiones duplique a la de activos fósiles. En 2025 la superó por primera vez, con 4.865 millones frente a 3.259 millones. Los dos restantes se centran en la información climática: pedir datos a los participantes en las operaciones de más de 100 millones€ y mejorar la calidad de las estimaciones de emisiones.
El informe amplía también la medición del impacto. Por primera vez estima las emisiones de Alcance 3 de toda la cartera, que recogen las emisiones indirectas de la cadena de valor de los proyectos. Además, calcula las emisiones evitadas por los proyectos renovables con dos métricas: 8,80 millones de toneladas atribuibles a Cesce en proporción al riesgo que asume, y 44,94 millones si se considera toda la energía generada por los proyectos respaldados. Estas cifras se presentan como contribución positiva y no se utilizan para compensar las emisiones financiadas.
El documento identifica también los factores que podrían frenar el avance, como posibles refinanciaciones de créditos antiguos del sector de hidrocarburos o la desaceleración de la inversión en renovables en algunos mercados por cambios regulatorios. Para anticiparse a ellos, el Comité de Cambio Climático de Cesce revisará cada trimestre la evolución de las métricas frente a los objetivos y propondrá medidas correctoras si detecta desviaciones. Los avances se publicarán cada año en este mismo informe, disponible en la web de Cesce.