Lucía Valero Merchante
Hoy hemos ido a Billy Brunch, un local que me salía siempre recomendado en redes sociales, y no me extraña las buenas reseñas que he visto. Me ha sorprendido gratamente.
Billy Brunch se ha convertido en uno de los referentes más potentes de lo que es una comida que se toma a media mañana, normalmente entre las 10:00 y las 13:00 horas, y que combina platos típicos del desayuno y del almuerzo. La palabra proviene del inglés, fusionando breakfast (desayuno) y lunch (comida), y se ha popularizado en España como una opción gastronómica social y relajada, especialmente los fines de semana en España.
Precisamente gran parte de su éxito se debe a que rompió con el clásico 'postureo' hipster para ofrecer algo mucho más real. Te cuento toda la historia detrás de su icónico pollito, quién es su fundador y cuál es el motor del negocio: El alma del proyecto es Blaise Thorens (a quien todos conocen como Billy), un emprendedor suizo nacido en 1988. Su trayectoria es una mezcla perfecta entre el campo y la alta hostelería de lujo.
El logotipo de Billy Brunch es un simpático pollito. Para Billy, este animal representa lo rústico y sus raíces en el campo. A diferencia de otras cafeterías de especialidad que pueden llegar a sentirse un poco frías o exclusivas, la marca se define por un ambiente desacomplejado, cercano, industrial y con toques vintage. Sus cocinas son abiertas, todo se cocina al momento y el horario es riguroso: de 09:30 a 17:00 todos los días. Como dice el propio fundador, prefirió el formato del brunch porque quería huir de los turnos nocturnos de la hostelería y de los clientes bajo los efectos del alcohol.
La visión de Billy Brunch gira en torno a tres pilares fundamentales:
El crecimiento es firme, operando con locales propios distribuidos en ciudades como Barcelona, Madrid y Sevilla. El que hemos visitado está en la Puerta de Toledo, en Madrid. Un local amplio muy bien decorado (estilo vintage), mesas amplias con buena iluminación y zona infantil, perfecto para familias y grupos. Fíjate que vas a sitios super bonitos y a veces luego te llevas una sorpresa al entrar al baño, pero aquí hasta el baño lo tienen bonito y decorado, aparte de limpio.
Tienen una carta con todo lo necesario, los platos son abundantes, y es comida de calidad y sana. Nosotras pedimos un plato cada una y un postre para compartir, la verdad es que salimos muy llenas (perfectamente hubiera valido con un plato y un postre para compartir).
Pedimos sus famosos pancakes de dulce de leche y coco (riquísimos, llenan muchísimo), su club sándwich (muy abundante, acompañado de sus patatas y ensalada) y sus huevos benedict (riquísimos, ahora se han vuelto muy populares). También tienen una amplia carta de bebidas, a mí me encantó el zumo de naranja natural, y su receta propia de sangría. La próxima vez que vaya quiero probar sus tés helados.
Los precios me parecen adecuados para un sitio en el centro de Madrid y por la calidad y cantidad de los platos.
En cuanto al personal, muy amable y atento. A nosotras nos atendió Bastian, que nos orientó perfectamente sobre la comida y bebida. Además, son muy rápidos.
Esta empresa tiene varios locales en Madrid (yo he estado en el que está en Puerta de Toledo, muy bien comunicado en Metro y a 15 minutos andando desde Sol) y en otras ciudades. Así que mira si te pilla bien alguno porque te recomiendo ir (ya sea para un desayuno, un Brunch o para comer).
