Miguel Ángel Valero
Moldavia se apunta a la sabiduría popular, aquella que proclama que "el que al mundo vino, si no toma vino, ¿a qué vino?". Aprovechando la edición de FiTur 2026, ha presentado sus rutas del vino como eje central de una oferta turística dirigida al viajero español, situando su cultura vitivinícola como principal elemento diferenciador.
Con más de 1.560 kilómetros de itinerarios enológicos integrados en la red europea Iter Vitis, el país propone descubrir un destino diferente a través de 340 bodegas, de las que 40 ofrecen visitas y catas; 14, restaurantes y experiencias culinarias, y 6, hotel. Todo esto, entre paisajes rurales, gastronomía local y tradiciones vivas.

Moldavia sabe de vino, lleva más de 700 años elaborándolo, con 52.000 viticultores. Es el sexto productor de Europa, exporta a 75 países, aunque sus principales mercados son Rumania, Polonia, y Reino Unido.
La bodega con más historia de Moldavia es Castel Mimi, con más de un billón de botellas de vino, una selección de vinos con autógrafos, 150 hectáreas de viñedos, más 7 dedicadas a la elaboración de vino orgánico. Hotel con 0 emisiones, y el primer SPA vinculado al vino del Este de Europa, recibe más de 100.00o turistas anuales.
Pero hay más, como los 70 kilómetros de túneles de Cricova Winery, dedicados a la producción de vino. Un producto que ofrece todas las modalidades (tinto, blanco, rosado, cava), con variantes locales y otras más adaptadas al gusto europeo.
El enoturismo es uno de los activos más sólidos del turismo moldavo y constituye una seña de identidad en Europa. Desde 2020, Moldavia forma parte de las Rutas Culturales Europeas y cuenta con regiones vitivinícolas como Codru, Valul lui Traian y Ștefan Vodă, donde variedades autóctonas como Fetească Albă, Fetească Regală, Fetească Neagră y Rară Neagră están ganando una creciente proyección internacional, conectando patrimonio cultural, territorio y experiencia gastronómica.

En este contexto, Moldavia se presenta como un destino europeo emergente, con un modelo turístico centrado en las experiencias, la sostenibilidad y el contacto con el entorno local. Su paisaje rural, su artesanía y su patrimonio cultural se apoyan en una infraestructura en crecimiento, con una red de explotaciones de agroturismo y bodegas —desde pequeños proyectos familiares hasta productores de prestigio internacional— que conforman un ecosistema turístico coherente y en constante evolución.
Ana Sandra, directora de la Oficina Nacional de Turismo de Moldavia, invita a "descubrir un destino donde los paisajes de viñedos, la hospitalidad local, las tradiciones y el patrimonio cultural se combinan para crear experiencias memorables, tanto en el entorno rural como en la capital, Chișinău”.
Moldavia, un destino poco conocido, "de momento", por el turista español, no ofrece solo vino, también geografía, historia, gastronomía, más de 45 festivales. Y un cambio muy ventajoso: un euro son cerca de 20 MDL. Hay vuelos semanales desde Barcelona (4), Palma de Mallorca (3), Alicante (2), Madrid (la gran novedad de este año, otros 2) y Málaga.
La capital moldava, además, es un atractivo destino para escapadas urbanas, con amplios bulevares, arquitectura del siglo XIX, museos y una escena gastronómica en crecimiento.
Impulso al turismo médico
Moldavia no olvida el país otros segmentos como el turismo médico, con 300 centros privados, 200 clínicas dentales, y una especialización en fertilización in vitro y en cirugía plástica; el de congresos (MICE), y el deportivo, con eventos como el Maratón de Chișinău, previsto para septiembre de 2026.
La oferta se completa con propuestas de agroturismo y naturaleza, conectadas por más de 400 kilómetros de rutas de senderismo, ciclismo y kayak, así como con citas culturales singulares como el Festival DescOpera, que se celebrará en junio de 2026 en el enclave histórico de Orheiul Vechi.
Sin olvidar la Ruta de la Cerámica, que recorre 635 kilómetros en una semana. O las 60 casas rurales que forman parte de 'The Three of Life'. O las propuestas de ecoturismo, como la Reserva Natural Orheivl Kechi, la Reserva de la Biosfera, y las existentes para búfalos.
Elena Stepanov, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Turismo Receptivo y Doméstico de Moldavia, pone el foco en el desarrollo de segmentos especializados: “Además del turismo vacacional, Moldavia está impulsando el turismo médico y el turismo MICE. Servicios competitivos, instalaciones modernas y una atención personalizada atraen a pacientes internacionales, mientras que el turismo de negocios se beneficia de espacios accesibles, servicios profesionales y una reconocida cultura de hospitalidad”.
Esta oferta renovada, presentada en el marco de FiTur 2026, refuerza el la propuesta de Moldavia como un destino europeo emergente que apuesta por un turismo experiencial, diverso y estrechamente vinculado a su territorio, poniendo en valor su cultura del vino, su patrimonio y el desarrollo de segmentos especializados orientados al viajero internacional.