25 Jan
25Jan

Miguel Ángel Valero

El estado mexicano de Veracruz ha sido uno de los grandes protagonistas en la última edición de Fitur, mostrando al público internacional todo el atractivo turístico que lo convierte en un destino en plena tendencia. La participación de Veracruz se enmarca, además, en un contexto especialmente relevante: México ha sido el país invitado en esta edición de la Feria Internacional del Turismo, convirtiéndose en el gran foco de atención de la feria y reforzando la visibilidad internacional de destinos como Veracruz, que destaca por su diversidad y autenticidad.

Aunque  Veracruz no acoge directamente ningún partido del Mundial que se celebra en México (el partido inaugural entre México y Sudáfrica se juega el 11 de junio en el Estadio Azteca Banorte, en Ciudad de México), Canadá, y EEUU (donde se jugará la final el 19 de julio en el MetLife Stadium, Nueva Jersey), tanto la gobernadora del Estado, Rocío Nahle, como el secretario de Turismo, Igor Rojí, anuncian ofertas específicas para los aficionados de los países que jugarán en su país, entre ellos los de España.

Se han realizado inversiones en 570 espacios deportivos para fomentar la práctica del fútbol, dentro de la estrategia nacional de “Mundial Social México 2026”, que busca usar el evento como palanca de cohesión social, turismo y mejora de infraestructura deportiva. Para Veracruz se enfatiza el impulso al turismo, la generación de empleo y la creación de entornos más seguros mediante la recuperación de canchas y espacios públicos.

Al margen del fútbol, Veracruz tiene mucho que ofrecer. Aprovechando el Mundial, propone rutas de varios días para conocer un Estado que Igor Rojí describe como "multidestino, con mucha historia, destinos naturales, Patrimonio Cultural de la Humanidad, gastronomía, sobre todo marisco y pescado, 745 kilómetros de playa, selva, dunas, desierto, tenemos todo". "Presumimos especialmente del café", subraya el secretario de Turismo.

Entre las rutas, destacan:

  • Color, sabor y aroma (2 días): Puerto de Veracruz, la isla de Enmedio en el Parque Nacional Sistema Arrecifal, playas del Caribe mexicano; la Fortaleza de San Juan de Ulloa (el inicio del México mestizo), el centro histórico y el malecón; el Museo Naval; el Barrio de la Huaca, El Chuchumbé (el templo de la cultura afro y el son jarocho) el Aquarium; Boca del Río, la Laguna de Mandinga (santuario de manglares), Alvarado (con taller culinario para preparar el arroz a la tumbada).
  • Cortés (4 días): Enmedio, Laguna de Mandinga, Puerto de Veracruz; San Juan de Ulúa, La Antigua (uno de los primeros asentamientos españoles en el continente); las zonas arqueológicas de Zempoala y Quiahuixtlán; las dunas de Chacalacas; la Cascada del Descabezadero, Xalapa y su Museo El Lencero, Pueblo Mágico de Coatepec y su renombrado café; Valle del Perote, Xicochimalco, Ixhuacán de los Reyes, Fortaleza de San Carlos,
  • Secretos (cinco días): Jalcomulco, rafting en el Río Pescados, Orizaba, Paseo del Río, Polifórum Mier y Pesado, Parque Nacional Pico de Orizaba, Villas Puerta del Cielo (el lugar más alto de México y de todo América del Norte); Sierra de Atoyac; Sierra de Zongolica, con el Cañón del Río Blanco, el Sótano de Popoctal y la Cueva de Tocomochapa, grutas y cascadas, taller gastronómico (tamales de flor de izote y chileatole); Coscomatepec, con mirador al Citlaltépetl
  • Joyas: Veracruz, con el Café de la Parroquia, el Zócalo, Barrio de la Huaca, Baluarte de Santiago, el Convento Betlemita, las Atarazanas; la Fortaleza, las aduanas del Nuevo Reino, recorrido en lanchas por el río, playas y dunas; zonas arqueológicas, Quebrada de Villa Rica; Tlacotalpan, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, el Museo de Agustín Lara, un taller para construir instrumentos  musicales tradicionales, Santuario de la Virgen de la Candelaria; Alvarado; Ruta de la Esclavitud.
  • de un día: Úrsulo Galván (cuatrimoto por las dunas, playa de Chacalacas); Tlacotalpan; Cementerio Totonaco de Quiahuiztlán. Playa Muñecos, Villa Rica; Xalapa y su Museo de Antropología, Coatepec y el Museo del Café, Xico, cascada de Texolo; Orizaba, con el Cerro del Borrego, centro histórico, el Puente de Cristal Atalaya, Bori, Poliforum Mier y Pesado, Casa Vega; Cañón Ma-Xico, con caminatas, natación, rappel en cascadas, Xico Viejo, Xico; Museo de la Orquídea, Xico, Paraíso de Pextlan, Coatepec; Xico, Barraco de Llano Grande, Cascada de Tocuapan, rápel, Río Texolo; Ruta del Café Mágico con Coatepec y Xico; Perote y su Barranca, Ex Normal, con rápel y senderismo.

Estas propuestas, y muchas más, permiten vislumbrar la enorme riqueza cultural de Veracruz: música, danzas tradicionales, folclore y una herencia histórica viva que se combina con la hospitalidad de su gente. Quien llega a Veracruz descubre, desde el primer momento, un territorio marcado por una fuerte identidad. La música y el baile forman parte del paisaje cotidiano: el son jarocho, los trajes tradicionales, las celebraciones populares y el ambiente festivo llenan plazas, calles y escenarios naturales. La cultura no se muestra como algo estático, sino como una expresión viva que acompaña al visitante y lo invita a formar parte de ella.

El viaje continúa a través de los sabores. Veracruz es sinónimo de una gastronomía rica, mestiza y profundamente ligada a su tierra. El café veracruzano, reconocido por su intensidad y aroma, se convierte en un ritual cotidiano, una pausa necesaria para disfrutar del entorno y recargar energía. Junto a él, las recetas tradicionales, contundentes, llenas de carácter y elaboradas con productos locales, reflejan la historia, la diversidad y el mestizaje que definen al estado. Comer en Veracruz es conocer su pasado y su presente, sentarse a la mesa con su gente y entender su forma de vivir.

Veracruz también seduce por su profunda tradición mística, heredera de antiguas culturas indígenas y rituales ancestrales que aún laten en su territorio. Desde la espiritualidad totonaca hasta las prácticas de sanación y conexión con la naturaleza, ofrece una dimensión intangible que convierte cada visita en una experiencia transformadora.

En la última edición de la Fitur, el stand de Veracruz ha contado con la presencia de una chamana de magia blanca y un chamán de magia negra, que realizan rituales de limpieza energética en directo, mostrando dos tradiciones ancestrales profundamente ligadas a la historia, la cosmovisión y la identidad espiritual tanto de ese Estado como de todo el país. Es una oportunidad para conocer qué hay detrás del chamanismo, la brujería tradicional y las prácticas rituales, las diferencias entre la magia blanca (rituales de protección, limpieza y equilibrio) y la magia negra, vinculada simbólicamente a la confrontación de bloqueos y procesos de transformación, siempre desde la tradición popular.

Veracruz también es naturaleza en estado puro. Su geografía ofrece una diversidad poco común: playas abiertas al Golfo de México, selvas, montañas, ríos y paisajes verdes que invitan tanto al descanso como a la aventura. Para quienes buscan emociones fuertes, ofrece experiencias como el rafting en ríos caudalosos, una forma única de recorrer el territorio desde dentro, sintiendo la fuerza del agua y la conexión con el entorno natural. Para otros, el simple contacto con el paisaje, el sonido del mar o la tranquilidad de los espacios naturales se convierte en el verdadero lujo del viaje.

Este equilibrio entre cultura, gastronomía y naturaleza define a Veracruz como un destino completo, capaz de adaptarse a distintos perfiles de viajeros. Desde quienes buscan experiencias culturales y tradicionales, hasta los amantes del turismo activo, pasando por aquellos que desean desconectar y dejarse llevar por el ritmo pausado y acogedor del lugar.

Rocío Nahle, la gobernadora, lo explica: "Veracruz es un estado que se vive con todos los sentidos. Nuestra cultura, nuestra gastronomía y nuestra naturaleza son una invitación permanente a descubrir un destino auténtico, lleno de energía y experiencias inolvidables. Quien nos visita encuentra un destino auténtico, cercano y lleno de experiencias que se quedan en la memoria”.

El secretario de Turismo, Igor Rojí, no se olvida del turismo corporativo. Veracruz tiene un  Centro de Convenciones de 9.000 metros cuadrados y ya ha comprado terrenos para ampliarlo a 24.000. En la zona petrolera hay otro Centro de Convenciones. Y en el norte, el Parque Temático. "Se puede hacer turismo de reuniones y convenciones en todo el Estado", asegura.

No rehúye la cuestión de la violencia, el estigma de México que asusta a tantos turistas: "En 2025 no hemos tenido turistas víctimas de la violencia organizada. El turismo no se ve afectado por los enfrentamientos entre bandas".

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