Miguel Ángel Valero
En tiempos de desolación no hacer mudanza, como recomiendan la máxima 318 de los Exercicios spirituales de Ignacio de Loyola. Pero puede ser un buen momento para invertir en bonos corporativos nórdicos, por su solidez, tasas de impago históricamente bajas, y una rentabilidad elevada, entre 50 puntos básicos (pb) y 250 más que sus comparables de EEUU o de la Unión Europea, según los expertos de la gestora Evli.
El tamaño del mercado nórdico de bonos corporativos equivale, aproximadamente, al de High Yield en Europa, con más de 500 empresas emisoras. Alrededor de la mitad no tienen calificación crediticia. Los inversores se fian de las compañías y compran su deuda sin necesidad de análisis crediticios exhaustivos y bastante caros. Estas empresas no requieren análisis crediticio por su buena salud, que se traduce en la capacidad de generar cash flows recurrentes y estables; por su bajísima tasa de impagos y su buena gestión de la deuda; y por su alto conocimiento por parte de los inversores locales, tanto institucionales como minorista; y por su diversificación.
Detrás de estos bonos están Dinamarca, Finlandia, Suecia, Noruega e Islandia, entre los países más ricos del mundo por PIB per cápita y, sobre todo, mucho menos endeudados, con vínculos culturales, históricos, sociales basados en valores compartidos y con marcos jurídicos alineados. También una variedad de industrias y de empresas en las que cada país se especializa: manufactura pesada (Finlandia), empresas emergentes e icónicas (Suecia), sector farmacéutico y sanitario (Dinamarca), petróleo y gas y productos del mar (Noruega).
Uno de los atractivos del bono nórdico es, paradójicamente, la ausencia de rating en al menos el 67% de las emisiones. "El inversor institucional lo tiene asumido", explican en Evli. Por una parte, son emisiones más pequeñas, lo que no atrae precisamente a las agencias internacionales de calificación crediticia. Por otra, tampoco son atractivas para la gestión pasiva o automatizada, que tiende a sobre reaccionar de forma indiscriminada o histérica en momentos de inestabilidad, lo que hace que el bono nórdico sufra muchísima menos volatilidad. Además, el inversor institucional local suele aplicar la estrategia 'buy & hold', comprar y mantener. Conservadora pero muy rentable. Y la ausencia de rating abarata el coste de las emisiones.
Al mismo tiempo, existe un gran peso del tipo de interés flotante (72% en el caso del Evli Nordic High Yield), lo que limita el impacto de cambios en el precio oficial del dinero, evita tener que alargar la duración de las emisiones, y facilita la adaptación permanente a las condiciones de los mercados. Las duraciones de las emisiones son cortas, evitando el riesgo de duración en etapas de subidas de tipos, como la que puede suceder ahora con la situación generada por la guerra en Oriente Medio. De hecho, los gestores de Evli pronostican tres subidas de 25 pb en lo que queda de año por el Banco Central Europeo ante una inflación que registrará el mayor movimiento en dos años
Además, aunque no tengan rating, son empresas que cotizan en Bolsa desde hace tiempo, por lo que sus cuentas de resultados y balance son conocidos. Y las exigencias de sostenibilidad y ASG introducen "la obligación de competir por hacer las cosas bien", resalta Jani Kurppa, gestor de las estrategias Evli Nordic Corporate Bond y Evli Nordic High Yield.
Los expertos de Evli destacan que el mercado nórdico, especialmente el noruego, se beneficia del incremento de los precios del petróleo y del gas por la guerra en Oriente Medio. Y aseguran que el impacto del 'culebrón' de Trump con la anexión de Groenlandia en estas emisiones ha sido "0".
Con más de 40 años de experiencia, en Evli recomiendan, en momentos de tensión geopolítica como los actuales, invertir en la estabilidad de las economías nórdicas.
En España, los compradores de estos productos de Evli son inversores institucionales