27Apr

Descuentan que el fin del enfrentamiento se encuentra cada vez más cerca: aunque el camino hasta llegar a ello resulte complejo y esté marcado por avances y retrocesos, ya que las dos partes tienen mucho que perder y muy poco que ganar si la guerra se reavivara.

Miguel Ángel Valero

Las reuniones de los principales bancos centrales desplazan en la atención de los mercados al conflicto de Oriente Medio. ahora rebautizado como la Tercera Guerra del Golfo. Se aprecia un sesgo común: prudencia y sin cambios en los tipos de referencia. En EEUU, la Reserva Federal previsiblemente mantendrá los tipos en pausa –actualmente en el 3,50%-3,75%–, priorizando la evaluación del impacto del repunte de las tensiones geopolíticas y de los precios energéticos sobre la inflación y la actividad económica. Su presidente, Jerome Powell, deberá insistir en la resistencia de la economía estadounidense y en la necesidad de preservar opcionalidad antes de reabrir el debate sobre los recortes.

No obstante, el foco político seguirá ganando peso: la retirada, el viernes 24 de noviembre, de la investigación del Departamento de Justicia sobre Powell despeja el camino para que Kevin Warsh avance en su confirmación como futuro presidente de la Fed. Este miércoles 29 de noviembre el Comité Bancario del Senado deberá refrendar su candidatura, a lo que seguirá el voto del pleno del Senado, previsiblemente en la primera quincena de mayo. El 15 de mayo expira oficialmente el mandato de Powell, que podrá seguir como miembro de la Fed hasta 2028.  

En Europa, el BCE también deberá optar por dejar sin cambios la tasa de facilidad de depósito, actualmente en el 2% en un contexto en el que la desinflación avanza, pero los riesgos externos aconsejan cautela. El mensaje de Lagarde probablemente combinará confianza en la senda de la inflación con la advertencia de que un encarecimiento sostenido de la energía podría limitar el margen para nuevas bajadas. 

Para el Banco de Inglaterra, los mercados descuentan también una pausa en el 3,75% actual, aunque la debilidad del crecimiento y una inflación todavía incómoda mantienen abierto el debate interno.

En el caso del Banco de Japón, seguirá centrado en sus nuevas previsiones macroeconómicas y en calibrar hasta qué punto el entorno global permite continuar, de forma gradual, con la normalización monetaria desde niveles actuales del 0,75%.  

Resultados de los hiperescaladores

Otro foco de atención son los resultados de las empresas en EEUU, con importantes cifras de crecimiento y alto porcentaje de sorpresas positivas. Especialmente, las grandes tecnológicas, con los resultados de los principales hiperescaladores –Alphabet, Meta, Microsoft y Amazon– y Apple. El mercado probablemente no se conformará con buenas cifras de ventas y beneficios, sino que se centrará en señales claras de que el fuerte incremento de la inversión en IA empieza a traducirse en retornos visibles. 

En este contexto, unos resultados sólidos podrían reforzar el liderazgo del sector tecnológico y sostener el apetito por el riesgo, mientras que cualquier decepción en guías, capex o monetización de la IA tendría un impacto relevante, dada la elevada concentración del mercado en estas compañías.  

"Marco viable" para solucionar el conflicto de Irán

La semana pasada se produjo una extensión de las treguas en Oriente Medio: por un lado, Trump anunció la prolongación indefinida del alto el fuego con Irán con el objetivo de retomar las negociaciones. Por otro, Israel comunicó la ampliación de la tregua por un periodo adicional de tres semanas. No obstante, los encuentros diplomáticos previstos entre representantes de Irán y EEUU no llegaron a materializarse. Pese a ello, el ministro iraní aseguró haber presentado un “marco viable” para poner fin al conflicto. 

Con el estrecho de Ormuz aún cerrado, el pulso diplomático se mantiene, mientras Trump se muestra abiertamente dispuesto a negociar y resolver la crisis con la mayor rapidez posible. En este contexto, Irán ha presentado una propuesta para reabrir el estrecho y avanzar hacia el fin de la guerra. A través de mediadores paquistaníes, se ofrece a EEUU un acuerdo para normalizar el tránsito por Ormuz a cambio de que Washington levante el bloqueo sobre los puertos iraníes, dejando para una fase posterior las conversaciones sobre el programa nuclear. 

La Casa Blanca ha reiterado que cualquier acuerdo deberá garantizar que Irán no pueda desarrollar armas nucleares, por lo que el mercado estará atento a si EEUU acepta una solución parcial para aliviar la presión sobre el crudo y el comercio global, o si por el contrario insiste en vincular cualquier distensión a concesiones nucleares más amplias. 

El mercado parece descontar que el fin del enfrentamiento se encuentra cada vez más cerca: aunque el camino hasta llegar a ello resulte complejo y esté marcado por avances y retrocesos, ya que las dos partes tienen mucho que perder y muy poco que ganar si la guerra se reavivara.

N26: el inversor cripto opta por aprovechar las caídas para comprar

Por otra parte, tras el cierre del primer trimestre, N26 ha analizado los patrones de trading agregados y anonimizados para comprender cómo los inversores en España han afrontado un periodo volátil marcado por las tensiones geopolíticas y las condiciones cambiantes del mercado. Los datos revelan desviaciones notables en el comportamiento inversor vinculadas a estos acontecimientos mundiales clave, lo que ofrece una perspectiva sobre cómo los inversores particulares responden en periodos de mayor incertidumbre. La escalada geopolítica impulsa el reequilibrio de carteras de acciones y ETF.

Tras los acontecimientos geopolíticos del 28 de febrero, la actividad de los inversores aumentó considerablemente:

  • Acciones: Esto indica una elevada rotación de carteras en consonancia con la volatilidad del mercado, con los inversores españoles reequilibrando activamente sus posiciones —saliendo eventualmente de activos vulnerables y abriendo nuevos con diferentes niveles de seguridad u oportunidad— en lugar de optar por una salida total del mercado.
  • ETF: En la misma semana, el volumen de transacciones de venta de ETF se disparó hasta un 98% por encima de la media semanal del primer trimestre, mientras que el volumen de transacciones de compra aumentó un +41%, lo que refleja niveles semanales elevados, aunque no excepcionales.
    • El repunte en el volumen de ventas indica una reducción estratégica de la exposición al mercado general a medida que el conflicto se intensificaba y en consonancia con el empeoramiento del sentimiento del mercado.
  • La actividad en el mercado de las criptomonedas viene determinada por los movimientos del mercado, más que por la geopolítica:
    • Si bien las acciones y los ETF experimentaron aumentos significativos en la actividad de compra y venta tras los acontecimientos geopolíticos, la desviación más notable en los hábitos de negociación de criptomonedas se produjo en la semana del 2 de febrero, durante una caída generalizada del mercado en las principales criptodivisas, como Bitcoin y Ethereum. Durante este periodo, el volumen de transacciones de compra de cripto aumentó un 190% por encima de la media semanal del primer trimestre, mientras que el volumen de venta se incrementó en un +103%.
    • Aunque el sector cripto experimentó una alta volatilidad y un aumento de las ventas, el abrumador pico de compras apunta a una sofisticada mentalidad de 'buy the dip' (comprar en la caída). Los inversores minoristas españoles parecen considerar las correcciones de precios en los criptoactivos como puntos de entrada de fuerte convicción, ignorando en gran medida el ruido geopolítico que afectó a los mercados tradicionales.

Antón Díez Tubet, director general de N26 España y Portugal, interpreta que "los inversores en España están siguiendo de cerca los acontecimientos globales y respondiendo de forma dinámica en las distintas clases de activos. Mientras que los eventos geopolíticos se asociaron con un aumento de la actividad en acciones y ETF, los patrones de negociación de cripto parecen estar más estrechamente alineados con los movimientos de precios específicos del mercado. En general, observamos una creciente disposición entre los inversores minoristas a ajustar sus carteras en respuesta a las condiciones cambiantes del mercado, manteniendo almismo tiempo la diversificación y una visión a largo plazo".

Ebury: no hay rastro alguno del 'sell America trade'

Aunque se está manteniendo el alto el fuego en Irán, el bloqueo casi total del estrecho de Ormuz persiste por ambas partes. Tampoco existen demasiado indicios de que las negociaciones de paz estén avanzando o, siquiera, de que se estén celebrando. En este contexto, los mercados de divisas se están moviendo sin una dirección clara, a diferencia de las Bolsas estadounidenses que continúan marcando nuevos máximos. El repunte de los activos de riesgo europeos, en cambio, se está viendo limitado por la preocupación en torno al estado de la economía europea. Lo que sí resulta evidente es que no hay rastro alguno del 'sell America trade' en estos momentos, en tanto que se espera un impacto relativamente menor de la guerra sobre la economía estadounidense. Esta semana será clave. Además de las novedades sobre el conflicto, la atención estará puesta en los bancos centrales: la Reserva Federal se reúne el miércoles y el BCE y el Banco de Inglaterra el jueves. Aunque no se anticipan cambios en los tipos de interés, los mercados estarán atentos a las comunicaciones de los bancos centrales dado que han transmitido muy poca información hasta ahora sobre el impacto de la guerra en la inflación y el crecimiento y sus posibles respuestas. Completarán el intenso calendario económico los datos de inflación de la zona euro y de inflación PCE de Estados Unidos, que serán publicados el jueves. 

  • EUR: Las encuestas publicadas la semana pasada en la zona euro fueron algo desalentadoras. La encuesta ZEW cayó a su nivel más bajo en tres años, a pesar de la resiliencia relativa de los activos europeos. Aún más preocupante fue el hundimiento del PMI de abril, que se situó muy por debajo de las expectativas y en territorio contractivo. Está por ver si estos «datos suaves» reflejan una reacción exagerada al conflicto de Irán y los «datos duros» acaban siendo más positivos. En cualquier caso, queda prácticamente descartada cualquier subida de tipos por parte del BCE esta semana. Los datos de PIB del primer trimestre y la inflación preliminar de abril, junto con las declaraciones del BCE el jueves, ofrecerán una imagen mucho más nítida del impacto del conflicto en la eurozona y de la posible respuesta del banco central a futuro.
  • USD: Los datos económicos estadounidenses siguen mostrando resiliencia frente al conflicto. Las ventas minoristas de marzo resultaron muy sólidas, lo que confirma la desconexión que existe entre la baja confianza de los consumidores y su comportamiento real. Los PMI también sorprendieron al alza. Todo ello respalda la decisión de que se mantengan los tipos esta semana. Se prevé que en la última reunión bajo la presidencia de Powell se adopte un tono cautelosamente hawkish. A la incertidumbre generada por la guerra se suma el cambio de liderazgo en la Fed, que será liderada próximamente por un perfil vinculado a Trump y aparentemente dovish: Kevin Warsh. En este contexto, creemos que la probabilidad de que el siguiente movimiento de tipos sea al alza es la misma que la de un movimiento a la baja.
  • GBP: Los datos económicos de la semana pasada respaldaron la modesta apreciación de la libra desde el inicio del conflicto. Tanto los salarios como el desempleo superaron las expectativas, aunque corresponden a febrero y, por tanto, son anteriores al estallido de la guerra. La inflación subió ligeramente, tal como se anticipaba, pero la buena noticia llegó de las encuestas PMI de abril, que repuntaron hasta máximos de 18 meses a pesar de los sombríos titulares sobre el conflicto y el encarecimiento de la energía. Con casi total seguridad el Banco de Inglaterra no modificará los tipos esta semana, aunque será relevante el resultado de la votación para comprobar si las expectativas del mercado (dos subidas en 2026) coinciden con la visión del Comité de Política Monetaria.

UBS

Los precios del crudo Brent ampliaron sus ganancias tras subir un 16,5% la semana pasada, el mayor incremento semanal en siete semanas. Unos precios del petróleo elevados durante un período prolongado representan un importante riesgo a la baja para el crecimiento global, con múltiples efectos secundarios. Sin embargo, "creemos que el crecimiento debería mantenerse resiliente, que la inflación probablemente quede por debajo de las expectativas del mercado y que existe suficiente demanda para absorber una mayor oferta de deuda. Nuestro escenario base es que el lastre para el crecimiento derivado de unos precios del petróleo más altos es manejable. Esperamos que los aumentos de la inflación general tengan una transmisión limitada a la inflación subyacente. Los mercados de capitales deberían contar con liquidez suficiente para absorber la oferta adicional", señalan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Creemos que sigue siendo importante invertir, y consideramos que un plan claro es más relevante que nunca en un mundo de narrativas que cambian rápidamente. En renta variable, recomendamos que los inversores diversifiquen su exposición más allá de las grandes tecnológicas para captar un crecimiento de beneficios más amplio. En renta fija, vemos oportunidades en bonos de alta calidad a corto y medio plazo. En otros ámbitos, nos gustan el oro y las materias primas como elementos de diversificación, y creemos que los inversores deberían centrarse en diversificar tanto con, como dentro de, las inversiones alternativas.”

“Los precios más altos de la energía son un riesgo, pero en ausencia de un shock prolongado, creemos que el entorno para la economía y los beneficios empresariales sigue siendo sólido, lo que respalda a la renta variable", añade.

“Los precios de mercado siguen reflejando una mayor probabilidad de nuevas subidas de tipos de la que consideramos justificada, tanto en el Reino Unido como en la zona euro. Seguimos viendo esto como una oportunidad para que los inversores aseguren rendimientos, especialmente en bonos de alta calidad a corto y medio plazo en la curva", apunta Dean Turner, economista jefe para la zona euro y Reino Unido.

“Es momento de diversificar alejándose de los mayores pesos de los índices y de rotar desde activos ‘blandos’ hacia activos físicos, que son menos propensos a verse sometidos a una intensa competencia por parte de la IA", aporta Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones para las Américas y responsable global de renta variable.

“Los resultados del primer trimestre siguen siendo sólidos, junto con claras señales de mejora cíclica. Un crecimiento saludable de los beneficios es un factor clave que respalda nuestra previsión de nuevas subidas en los mercados", opina David Lefkowitz, responsable de renta variable en EEUU.

Evli:  los bonos corporativos han reforzado su atractivo para el inversor

La gestora nórdica Evli cree que la negativa evolución de la renta fija en marzo, afectada por una poco habitual combinación de subida de los rendimientos en la curva soberana y ampliación de diferenciales, ha reforzado el atractivo de los bonos corporativos como protección frente a la volatilidad en tipos de interés, y en el caso de los bonos a tipo variable, frente a la inflación provocada por el conflicto en Irán. 

Explica que el Crédito aporta a los inversores una doble ventaja: el carry (efecto de mantener el bono en cartera, que aporta al inversor el cupón más la revalorización del bono a medida que se acerca el vencimiento) y unos retornos esperados elevados, especialmente si el mercado se sigue recuperando de las turbulencias de marzo. 

Juhamatti Pukka, Head of Fixed Income de Evli, señala que el nivel al que se situaron las rentabilidades en marzo ha hecho que la renta fija, y especialmente el mercado de bonos corporativos, resulte muy atractiva. Rentabilidades Investment Grade (IG) del 3,5%, crossover de vencimiento corto al 4%, High Yield (HY) europeo al 6,2% y HY nórdico al 6,7% son niveles que “abren la puerta al inversor para disfrutar de retornos elevados y del carry durante los próximos años”. “No sabemos cuándo terminará la guerra en Irán y los envíos de petróleo volverán a niveles previos a la guerra. Pero los niveles actuales de rentabilidad ya reflejan esa incertidumbre, y la reacción del mercado tras el reciente anuncio de alto el fuego muestra lo rápido que puede reaccionar el Crédito ante acontecimientos positivos”, argumenta.

13Apr

La contundente victoria del proeuropeo Péter Magyar facilita un realineamiento de Hungría con Bruselas y una mayor cohesión interna de la Unión Europea en un contexto de elevada tensión geopolítica.

Miguel Ángel Valero 

¿Acaso alguien esperaba que el conflicto iraní se resolviera en la primera ronda de negociaciones? Como se podía sospechar, a pesar de la prisa de EEUU (en realidad, de Trump ante las elecciones de noviembre), las conversaciones quedaron truncadas, pero desde luego no supone una vuelta a la casilla de salida. El giro de los acontecimientos nos introduce en una salvaje dinámica de tira y afloja, en la que ambas partes buscan maximizar su posición negociadora. Irán es plenamente consciente de que dispone de un elemento de presión clave y, hasta el momento, ha sabido explotar la baza del estrecho de Ormuz. Desde el lado estadounidense, el movimiento actual persigue estrechar el cerco en la negociación: si el bloqueo a los buques iraníes llegara a materializarse con éxito, el régimen se enfrentaría a una progresiva asfixia económica que comprometería su capacidad de supervivencia. Porque Irán continúa exportando petróleo, ya que sus propios barcos siguen atravesando Ormuz.

Trump ordenó a la Armada estadounidense bloquear el estrecho de Ormuz a las embarcaciones que operen con puertos iraníes, permitiendo el paso de los buques con origen y destino no vinculados al régimen de los ayatolás. De este modo, Trump busca impedir la exportación de petróleo iraní, lo que permitirá cortar una de las principales fuentes de financiación del régimen. La falta de un acuerdo entre EEUU e Irán radica en la exigencia estadounidense de que renuncie al desarrollo de capacidades de enriquecimiento de uranio, una condición rechazada por Teherán. Además, la Casa Blanca presionaba para que Irán abriese “completamente” el estrecho, que en los últimos días se encontraba “cuestionablemente abierto”, bajo las condiciones iraníes de pago de peajes en criptomonedas y amenazas hacia aquellos buques que transitaran sin autorización.

Swisscanto: el 'riesgo de titulares' seguirá siendo elevado

René Nicolodi, director de Renta Variable de Zürcher Kantonalbank, gestora de los fondos de Swisscanto, avisa que el entorno macroeconómico sigue caracterizándose por una mayor incertidumbre geopolítica, debida principalmente al conflicto en Oriente Medio. En marzo, la prima de riesgo de las acciones subió hasta el 3,7% para los valores estadounidenses y superó el 4,5% para los de la UE, acompañada de una volatilidad significativamente mayor debido a la elevada incertidumbre y, en ocasiones, a una comunicación incoherente.

A principios de abril, la situación se calmó tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas, y los mercados respondieron con un fuerte repunte de alivio. Sin embargo, por el momento, las condiciones del mercado siguen marcadas por una fragilidad pronunciada. Por lo tanto, cabe esperar que los mercados sigan experimentando una elevada volatilidad hasta que el alto el fuego dé paso a un acuerdo de paz estable y, sobre todo, hasta que se resuelva definitivamente el cuello de botella energético en el estrecho de Ormuz. La principal incógnita es hasta qué punto las partes en conflicto están dispuestas a negociar sus demandas. Hasta entonces, el denominado 'riesgo de titulares' seguirá siendo elevado y es probable que el sentimiento del mercado se vea impulsado más por el flujo de noticias que por acontecimientos concretos.

"Nuestra hipótesis de base no ha cambiado desde el inicio del conflicto: seguimos contando con una resolución oportuna del conflicto en Oriente Medio. La voluntad declarada de las partes beligerantes de negociar, manifestada a principios de abril, apunta a una normalización a corto plazo de la tensa situación. Desde una perspectiva política, EEUU sigue teniendo un gran interés en limitar las repercusiones económicas y políticas de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Es probable que China también esté trabajando entre bastidores para garantizar la normalización de las exportaciones de energía. Sin embargo, a lo largo del conflicto también ha quedado claro que la solución no depende únicamente de EEUU. Es difícil evaluar el progreso efectivo de las negociaciones, y no se puede descartar un repentino recrudecimiento del conflicto. Cualquier nueva escalada prolongaría la duración del conflicto y agravaría las implicaciones macroeconómicas a nivel mundial. Por el contrario, una reapertura total del estrecho de Ormuz podría acelerar significativamente el proceso de estabilización", argumenta.

En este contexto geopolítico, la confianza de los inversores se ha mantenido hasta ahora relativamente equilibrada: dada la perturbación del suministro energético mundial y las valoraciones históricamente elevadas, la corrección en los mercados de renta variable ha sido comparativamente moderada. Desde el inicio del conflicto, las pérdidas bursátiles (a 10 de abril de 2026) se han mantenido contenidas: renta variable global -1,5%, renta variable estadounidense -0,75%, renta variable UE -2,3% y de mercados emergentes -3,6%. Durante los periodos de tensión, el índice de volatilidad VIX solo alcanzó brevemente niveles superiores a 30 y actualmente cotiza en torno a los 20 puntos. El comportamiento del mercado sugiere que o bien no se esperan repercusiones graves para la economía mundial en este momento, o bien los participantes en el mercado muestran cierta complacencia ante una posible escalada a más largo plazo.

A principios de año, las expectativas eran relativamente optimistas. A pesar de la incertidumbre en torno al potencial de la inteligencia artificial (IA), el anuncio de nuevos aranceles comerciales y el aumento de las tasas de impago en el segmento del crédito privado, los mercados de renta variable registraron rentabilidades atractivas hasta finales de febrero, especialmente en Europa (+5,6 %) y en los mercados emergentes (+11 %).

El mercado reaccionó rápidamente en marzo y las valoraciones de la renta variable se revisaron a la baja. Al mismo tiempo, la relación precio-beneficio actual (a 10 de abril) de la renta variable estadounidense se sitúa en 21, claramente por encima de la media a largo plazo, que ronda el 17,7. Hasta la fecha, los analistas no han realizado ajustes en las previsiones de beneficios para 2026 y 2027.

Por lo tanto, el riesgo predominante para los mercados de renta variable sigue estando vinculado a la duración del conflicto en Oriente Medio y a la cuestión de si el alto el fuego se mantendrá y culminará en un acuerdo negociado. Cuanto más tiempo permanezca cerrado o con fuertes restricciones el estrecho de Ormuz para el transporte de petróleo y gas, más grave será la interrupción del suministro energético mundial. El precio del crudo Brent ha llegado a subir en algunos momentos casi un 60% con respecto a los niveles previos al conflicto. Incluso tras el alto el fuego de dos semanas acordado en abril, sigue cotizando en torno a los 100$ por barril.

Un período prolongado de escasez de suministro y unos precios de la energía significativamente más altos tendrían consecuencias de gran alcance, como el aumento de las expectativas de inflación y el deterioro de las previsiones de crecimiento mundial. En marzo, las expectativas de inflación en EEUU ya se dispararon del 2,4% al 3,3%, mientras que la confianza de los consumidores estadounidenses alcanzó en abril su nivel más bajo en varios años. Si, como consecuencia, se materializaran unas expectativas de beneficios más bajas, esto podría desencadenar nuevos ajustes en los precios de las acciones. Una desescalada del conflicto a lo largo de abril frenaría, a su vez, esta evolución.

El conflicto ha afectado con mayor severidad a aquellas zonas que dependen especialmente de las importaciones de energía procedentes de Oriente Medio. EEUU ha demostrado ser más resistente en este sentido; sigue beneficiándose de su condición de exportador neto de petróleo y, desde el punto de vista de la inversión, sigue siendo un 'refugio seguro' que atrae entradas de capital.

Por el contrario, Europa y los mercados emergentes se han visto más afectados por las turbulencias en Oriente Medio. Estos últimos se ven afectados por la incertidumbre en torno a las posibles repercusiones económicas - incluida una postura de política monetaria más restrictiva -, un dólar más fuerte y el riesgo de unas previsiones de crecimiento mundial más débiles. 

A nivel sectorial, los valores energéticos (+11,3%) fueron los claros ganadores a nivel mundial en marzo, mientras que los sectores cíclicos, como el industrial (-10,6%) y los materiales básicos (-10,7%), fueron los que más se quedaron atrás.

El conflicto en Oriente Medio también ha revertido algunas de las rotaciones del mercado de renta variable que han impulsado la rentabilidad desde principios de año. El rendimiento superior de los valores value se detuvo en marzo. La tendencia de las pequeñas capitalizaciones se invirtió, y los valores de pequeña capitalización registraron un rendimiento un 3% inferior al de los de gran capitalización en marzo, tras dos meses de fuertes ganancias relativas. Y la inversión en la rotación de estilos favoreció a los valores de alta calidad.

Los rápidos cambios en el flujo de noticias geopolíticas exigen cierta serenidad en este entorno volátil. "A la luz de nuestro escenario base, consideramos adecuada una asignación de renta variable entre neutral y ligeramente más defensiva, mediante posiciones en bienes de consumo básico, servicios públicos o salud. Del mismo modo, una mayor asignación a empresas de calidad puede contribuir a mejorar la resiliencia de la cartera", resalta este experto.

Al mismo tiempo, el papel de la IA como posible motor de crecimiento estructural sigue intacto. Es probable que los semiconductores, los equipos de red y los proveedores de infraestructura de centros de datos sean los principales beneficiarios de este ciclo de inversión, impulsado por los sustanciales gastos de capital de los principales hiperescaladores. En un entorno en el que la seguridad y la independencia energéticas cobran cada vez más importancia, el tema de la electrificación también está ganando protagonismo.

El alto el fuego ha proporcionado un respiro, aunque es probable que los riesgos de titulares sigan siendo elevados en los próximos días. Por lo tanto, las condiciones del mercado seguirán siendo frágiles por el momento.

Columbia Threadneedle: la incertidumbre no es temporal

William Davies, Global Chief Investment Officer de Columbia Threadneedle Investments,  destaca que "a medida que entramos en el segundo trimestre de 2026, la economía global está siendo moldeada por una combinación de transformación tecnológica, inestabilidad geopolítica y resultados económicos cada vez más divergentes entre regiones". La fuerza estructural más poderosa sigue siendo la inteligencia artificial. La inversión vinculada a la IA continúa acelerándose a un ritmo notable, liderada por un pequeño número de empresas tecnológicas globales que están comprometiendo niveles sin precedentes de capital en centros de datos, potencia de cálculo e infraestructuras. Esta inversión tiene el potencial de transformar la productividad y el crecimiento económico con el tiempo. Sin embargo, la magnitud del gasto también plantea una cuestión importante: no si la IA cambiará el mundo, sino si todo este capital generará finalmente rendimientos económicos aceptables. La historia muestra que los grandes cambios tecnológicos a menudo implican periodos de sobreinversión antes de que los ganadores a largo plazo queden claros.

Junto a este cambio tecnológico, la geopolítica ha vuelto con fuerza al centro de las perspectivas económicas. El conflicto en Oriente Medio ha tenido trágicas consecuencias humanitarias, pero también está reconfigurando los mercados a través de los precios de la energía y las cadenas de suministro. La interrupción de los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz pone de manifiesto lo vulnerable que sigue siendo la economía global a los shocks regionales. Los precios de la energía aumentaron con fuerza durante marzo, y aunque el impacto inmediato se ha dejado sentir en los mercados, las consecuencias económicas completas podrían manifestarse solo en los próximos meses a medida que los mayores costes se trasladen a la producción y el consumo.

Esto crea un entorno difícil para los bancos centrales. La inflación en muchas economías sigue por encima del objetivo, y unos precios de la energía más altos añaden más presión. Al mismo tiempo, el impulso económico se está ralentizando y los mercados laborales se están enfriando gradualmente. Los responsables de política económica deben equilibrar el riesgo de responder de forma demasiado agresiva a una inflación impulsada por la energía frente al peligro de socavar un crecimiento ya frágil. Por esta razón, esperamos que los bancos centrales actúen con cautela, vigilando si los efectos inflacionarios persisten o si la debilidad de la demanda se convierte en la fuerza dominante.

Una de las características más importantes del entorno actual es la divergencia. Las regiones importadoras de energía, en particular partes de Europa, están más expuestas a los precios elevados y a las interrupciones del suministro que las economías autosuficientes en energía. El optimismo previo sobre el crecimiento europeo se ha visto cuestionado por estos acontecimientos, mientras que otras regiones podrían demostrar mayor resiliencia. Esta divergencia también es evidente en los mercados de divisas. La incertidumbre ha reforzado el papel del dólar estadounidense como activo refugio, y a pesar de las preocupaciones fiscales a largo plazo, "no vemos ninguna alternativa realista a la posición del dólar como principal moneda de reserva mundial", recalcan en Columbia

La incertidumbre política es otra característica persistente del panorama. Incluso si las tensiones en Oriente Medio disminuyen, la historia sugiere que la inestabilidad en la región es poco probable que desaparezca. Los periodos de calma han dado paso repetidamente a nuevos estallidos, y esta fragilidad subyacente seguirá influyendo en los mercados, los precios de la energía y la confianza.

En conjunto, estas fuerzas apuntan a un entorno definido menos por un único ciclo global y más por la fragmentación. Es probable que las políticas, las tasas de crecimiento y los resultados de mercado difieran notablemente entre países y sectores. La disrupción tecnológica derivada de la IA creará ganadores y perdedores significativos, los riesgos geopolíticos seguirán reconfigurando las cadenas de suministro, y la inflación seguirá siendo más volátil que en la década anterior a la pandemia. En este contexto, la incertidumbre no es una fase temporal, sino una característica definitoria de la actual era económica. Para gobiernos, empresas e inversores por igual, la capacidad de adaptación, más que las previsiones de estabilidad, será esencial a medida que navegamos el resto de 2026 y más allá

UBS: ambas partes buscan una solución

El UBS CIO Daily resalta que la falta de avances en las conversaciones entre EEUU e Irán ha puesto a prueba el optimismo de los mercados: "Esto refuerza nuestra opinión de que los inversores buscan mitigar riesgos mediante la diversificación y la cobertura. También seguimos recomendando mantenerse invertidos, ya que ambas partes están interesadas en encontrar una solución. Los esfuerzos por lograr una resolución del conflicto parecen destinados a continuar, a pesar del intento inicial fallido. Los recortes de tipos de la Reserva Federal siguen previstos para más adelante en el año, a medida que la inflación subyacente en EEUU se modera. Los resultados del sector tecnológico podrían reforzar la confianza de los inversores en la IA".

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Para afrontar la incertidumbre a corto plazo, seguimos aconsejando a los inversores que aseguren la resiliencia de sus carteras mediante la diversificación y la cobertura. Vemos valor en bonos de calidad a corto plazo, en el oro y en un amplio conjunto de materias primas, así como en alternativas como los hedge funds para aquellos que puedan y estén dispuestos a gestionar riesgos inherentes como la iliquidez”.

“En el primer trimestre, esperamos un crecimiento del beneficio por acción (BPA) del 17% para el S&P 500, un 3% por encima del consenso y el ritmo de crecimiento más rápido en cinco años. El fuerte crecimiento de las empresas de semiconductores vinculadas a la IA impulsa un tercio de esta tasa de crecimiento”, apunta David Lefkowitz, Responsable de Renta Variable de EEUU.

“La demanda de combustibles para motores ha disminuido en muchos países. El precio es una forma de lograrlo, si los gobiernos no intervienen”, añade Paul Donovan, Economista jefe.

Ebury:; los mercados tratan de digerir la avalancha de titulares

"Aunque EEUU parece estar considerando la reanudación de ataques limitados contra Irán, la reacción de momento parece estar siendo relativamente contenida: los precios del petróleo han subido, los futuros bursátiles han retrocedido y el dólar ha repuntado ligeramente, pero sin llegar aún a los niveles previos al alto el fuego. Esto sugiere que los inversores interpretan el fracaso de las negociaciones más como un contratiempo temporal que como un obstáculo definitivo en el camino hacia la paz. No obstante, el colapso de las conversaciones supone un claro revés para los mercados", avisa el Análisis del Mercado de Divisas de Ebury.

 A partir de ahora, las declaraciones de la Casa Blanca y los acontecimientos militares seguirán marcando la pauta. Esta semana destacan la publicación el martes de los precios al productor (IPP) de marzo en EEUU, el miércoles la producción industrial de febrero en la zona euro y el jueves el PIB mensual de febrero del Reino Unido. Estos datos ofrecerán pistas sobre el impacto real de la guerra en la actividad económica y las presiones inflacionarias. Ante la posibilidad de nuevos ataques estadounidenses y el bloqueo de los puertos iraníes, la tendencia bajista del dólar podría frenarse temporalmente.

  • EUR. En Hungría, Viktor Orbán ha perdido las elecciones legislativas tras 16 años de en el poder. El resultado supone una buena noticia para la Unión Europea, después de que Orbán –aliado de Putin pero también amigo de Trump– utilizase de manera recurrente su derecho a veto para frenar decisiones comunitarias clave, erosionando la capacidad de la UE para actuar con rapidez en ámbitos como las sanciones a Rusia o la ayuda financiera a Ucrania. La contundente victoria del opositor Péter Magyar, de perfil proeuropeo, abre la puerta a un realineamiento de Hungría con Bruselas y a una mayor cohesión interna del bloque en un contexto de elevada tensión geopolítica. La derrota de Orbán debería haber supuesto, al menos, un ligero impulso para el euro, al eliminar a un euroescéptico recalcitrante y un obstáculo recurrente para la formulación de políticas en la Unión Europea. Sin embargo, el fracaso de las negociaciones de alto el fuego ha vuelto a centrar toda la atención en la guerra con Irán. A pesar del revés en las conversaciones, el EUR/USD se mantiene justo por debajo de 1,17. Este nivel sugiere que los operadores mantienen un optimismo cauteloso y confían en que, a la larga, prevalecerá la cordura y la paz. De momento, esperamos que la moneda única se vea influida por dos fuerzas contrapuestas. A su favor juega el tono cada vez más hawkish de los responsables del BCE, que está reduciendo la brecha de tipos de interés con respecto al dólar. En contra actúa, por un lado, la mayor vulnerabilidad de la zona euro al encarecimiento energético como importadora neta de petróleo y gas y, por otro, la tendencia natural de los inversores a refugiarse en el dólar mientras persista el conflicto.
  • USD: La inflación en EEUU se disparó en marzo, tal como se esperaba, impulsada por el fuerte repunte de los precios de la gasolina, que elevó el índice general casi un 1 % en un solo mes. El subíndice subyacente mostró un comportamiento más moderado, pero esta relativa buena noticia quedó en entredicho tras la publicación del PCE correspondiente a febrero, que registró una tasa anualizada a tres meses cercana al 5 %. El índice de precios al productor (IPP) de marzo, que se publica este martes, suele pasar desapercibido. Sin embargo, en el contexto actual, cobra especial relevancia como indicador del impacto que el encarecimiento de la energía está teniendo a lo largo de la cadena de producción. Otros datos sugieren que, hasta el momento, el impacto de la guerra en la economía estadounidense ha sido relativamente limitado, más allá del alza en los precios de la gasolina, cuyo repunte, además, no resulta tan dramático si se analiza en un contexto histórico. Los inversores siguen confiando en que la Reserva Federal hará caso omiso de estos picos temporales en la inflación general. No obstante, tras el colapso de las negociaciones de paz, los futuros de tipos han vuelto a descartar cualquier recorte de interés este año. Esta percepción podría cambiar rápidamente si se observan avances hacia una solución antes de que expire el alto el fuego el próximo miércoles
  • GBP: La guerra ha eclipsado por completo los acontecimientos domésticos a la hora de explicar el comportamiento de la libra esterlina. En condiciones normales, ya estaríamos analizando con preocupación las elecciones de mayo, el riesgo de una política fiscal más expansiva y un marco regulatorio menos favorable para las empresas. Sin embargo, las noticias procedentes del conflicto con Irán han relegado todo lo demás a un segundo plano y, al menos de momento, han aliviado considerablemente la presión sobre Keir Starmer. Los datos de febrero que se publicarán esta semana no nos podrán ofrecer una imagen clara del impacto de la guerra. Mucho más relevante será la intervención del gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, el martes. Esperamos que vuelva a descartar una subida inmediata de tipos. Dado que el Comité de Política Monetaria se mostraba dispuesto a recortar los tipos antes del estallido del conflicto, seguimos viendo difícil un endurecimiento agresivo de la política monetaria a lo largo del año, especialmente si se produce una mayor distensión en las próximas semanas. Salvo sorpresas, la libra esterlina tenderá a moverse en línea con el euro, en función de cómo evolucione la guerra.

Evli confía en una rápida resolución del conflicto

Evli, la gestora de activos de Finlandia, cree que es cada vez más probable una rápida resolución de la guerra con Irán porque EEUU no tiene interés en un conflicto prolongado. Una señal de ello es la tregua de dos semanas anunciada por Irán, y las negociaciones de paz en marcha. Si la guerra termina pronto, los mercados bursátiles globales podrían registrar un rebote significativo porque la economía mundial no se habría visto afectada de manera material.

Valtteri Ahti, estratega jefe de Evli, afirma que Donald Trump ha subestimado a Irán y busca una salida rápida a la guerra. The Wall Street Journal comparte esta visión y publica que Trump ha encargado a sus asesores encontrar vías para poner fin al conflicto lo antes posible. Como señala Valtteri Ahti, "está claro que Donald Trump está nervioso y bajo presión. A Trump no le gusta cuando cae la Bolsa. Además, se acercan las elecciones legislativas de mitad de mandato en EEUU, en las que el coste de la vida tendrá una gran influencia en los votantes. Por esa razón, Trump quiere evitar que los precios de la gasolina suban aún más".

El estratega jefe de Evli sostiene que será Teherán —y no Washington— quien decida cuándo termina la guerra. Irán sigue enviando petróleo a China y a otros países asiáticos a precios más altos, lo que significa que su capacidad para resistir la presión es mayor de lo esperado: "EEUU podría haber frenado los envíos de petróleo de Irán mediante un bloqueo si hubiera querido. Pero la Casa Blanca no se atreve a restringir aún más la oferta, porque eso llevaría a un mayor precio del petróleo y a más presión política».

Valtteri Ahti describe la postura de Donald Trump como un error estratégico, ya que Irán cuenta con un salvavidas económico y puede adoptar una posición dura en las negociaciones. Por otra parte, al igual que EEUU, Irán tampoco está interesado en que el conflicto se prolongue, para que el daño a la economía global no llegue a ser significativo: "Irán está en una posición ventajosa porque puede permitirse esperar. Sin embargo, si esa espera se alarga demasiado, EEUU no tendrá más remedio que abrir el Estrecho de Ormuz por la fuerza. Y si eso sucede, Irán perdería todo su poder negociador y no tendría otras opciones para seguir lanzando amenazas".

Por todo ello, aunque el riesgo de un conflicto prolongado y de una escalada de las hostilidades es elevado, ya se están produciendo negociaciones para poner fin a la guerra. Valtteri Ahti describe este conflicto como la culminación de una guerra encubierta entre ambos países durante 40 años, que ha alcanzado una fase final en la que cada parte pone a prueba la fortaleza de la otra. En este momento, el objetivo de Irán es obtener garantías de seguridad para que Estados Unidos no vuelva a intentar derribar al régimen iraní mediante bombardeos masivos.

Por eso, el hecho de que haya comenzado una fase de tregua implica que tanto Irán como EEUU no quieren infligir el máximo daño a la otra parte: la parte positiva es que, tras esta crisis, podríamos tener un Oriente Medio relativamente calmado, porque Irán ha demostrado que puede cerrar el Estrecho de Ormuz si lo considera necesario, algo que eleva el umbral para que otros países inicien una disputa con Irán

Esta posibilidad de que las negociaciones conduzcan al fin del conflicto a corto plazo es lo que lleva al estratega jefe de Evli a mostrarse optimista sobre las perspectivas de los mercados bursátiles globales. Según Valtteri Ahti, este escenario daría lugar a un rebote en forma de V, siempre que la crisis se resuelva antes de que la economía mundial sufra un daño significativo: "Los mercados se recuperarán relativamente rápido. Además, en ese escenario desaparecerían las tres o cuatro subidas de tipos del BCE que actualmente descuenta el mercado".

No obstante, Ahti subraya que cualquier escalada del conflicto podría tener consecuencias devastadoras para la economía global, y podrían surgir tensiones geopolíticas en otras partes del mundo: "Trump es bastante eficaz a la hora de orquestar crisis como esta, así que simplemente tendremos que esperar y ver con qué sale".

30Mar

La perspectiva de un conflicto prolongado e incierto ha provocado fuertes caídas en acciones, bonos y la mayoría de las divisas, con la única excepción del dólar. La presión vendedora se acelera, mientras los precios de la energía se disparan y arrastran al alza al resto de las materias primas

Miguel Ángel Valero

La guerra de Oriente Medio entra en su segundo mes sin que se vea la luz al final del túnel, aunque los mercados parecen aferrarse a la convicción de que, más allá de la retórica, ninguna de las partes parece dispuesta a cruzar líneas irreversibles. El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, asegura en la reunión de ministros de Exteriores del G‑7 que el conflicto está planificado para unas seis semanas y sin tropas sobre el terreno.

Mientras Trump opta por ganar tiempo, ampliando los plazos y posponiendo decisiones críticas, sugiere “controlar” los recursos petroleros iraníes, planteando incluso la posibilidad de tomar el enclave estratégico de la isla de Jarg, principal terminal de exportación de crudo de Irán, y amenaza de nuevo con atacar las centrales eléctricas del país de los ayatolás.

Los hutíes se suman al conflicto enviando misiles a Israel, lo que pone en riesgo el acceso al mar Rojo, por el estrecho de Bab el-Mandeb, y compromete un punto de desahogo clave para el crudo saudí, como es el puerto de Yanbu. 

Emiratos Árabes Unidos propone la creación de una coalición internacional para asegurar la libertad de navegación en el estrecho.

Con el tráfico marítimo bloqueado se acelera la presión para lograr una solución tanto para EEUU como para las demás potencias mundiales porque difícilmente se conseguirán rutas alternativas para el 20% de la producción global de crudo y del comercio global de gas natural licuado (GNL) que pasa habitualmente por el estrecho. Además, por Ormuz no solo sale petróleo: más de una cuarta parte de las importaciones globales de dos fertilizantes clave –urea y fosfato diamónico– proceden de países del Golfo, a lo que se une el 48% del azufre –otro componente clave para la industria de fertilizantes–. De esta región proviene el 9% de la producción mundial de aluminio.

Todo ello, tensiona las cadenas de producción globales y esta semana se empezará a reflejar en los datos macroeconómicos: habrá un repunte de la inflación y un freno en la confianza de los empresarios.

Coface: máximo histórico de la gasolina en EEUU

Precisamente, un análisis de Coface subraya que,  un mes después del inicio de la ofensiva israelí-estadounidense contra Irán, las interrupciones en el suministro de materias primas a través del estrecho de Ormuz siguen alimentando la volatilidad de los precios. El petróleo y el gas, los fertilizantes, los derivados petroquímicos y el aluminio se ven especialmente afectados.“La actual escalada en Oriente Medio está afectando duramente a los mercados de materias primas. El hecho de que el conflicto llegue o no a un punto muerto determinará el alcance del impacto actual en la parte descendente de la cadena de valor” , afirma Simon Lacoume, economista sectorial de Coface.

Los ataques al complejo gasístico de RasLaffan, en Catar, han provocado una nueva subida del precio de las materias primas energéticas. El crudo Brent, que alcanzó un máximo de 119$ a mediados de marzo, subió un 50% en un mes. Sin embargo, los expertos de la compañía de gestión integral del riesgo comercial destacan que esta subida no es uniforme: el crudo DME de Omán ha superado los 160$ por barril, mientras que el WTI estadounidense ronda los 100$ por barril, lo que refleja un impacto muy desigual en los precios según la región y el producto.

A medida que el conflicto se prolonga, esta subida ya está empezando a extenderse a lo largo de la cadena de valor. En EEUU, los precios minoristas de la gasolina normal han alcanzado un máximo histórico (3,96$ por galón, un 35% más que el mes anterior). En Asia, los precios del gasóleo (Singapur) casi se han triplicado desde el inicio del conflicto, hasta los 256 dólares por barril ; los precios mundiales del combustible para aviones se han duplicado, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

La subida también es evidente en el gas natural. En Europa, los contratos de futuribles de gas (el índice TTF holandés) se han disparado un 85% en un mes, hasta los 55€/MWh ; mientras que el índice de referencia asiático (LNG Japan/Korea Marker ) se ha duplicado durante el mismo periodo, lo que refleja la persistente vulnerabilidad de los mercados importadores. En comparación, el mercado estadounidense parece menos expuesto a las interrupciones del suministro. No obstante, el Henry Hub estadounidense se encuentra bajo una fuerte presión alcista (+36% intermensual), una señal de que las tensiones energéticas ya se han extendido a nivel mundial. 

Consecuencia: los precios de muchos compuestos petroquímicos están aumentando exponencialmente Los países del Golfo son los principales proveedores asiáticos de productos petroquímicos, que son esenciales para toda la industria del plástico. Una tonelada de nafta ha alcanzado los 1.000$ en Singapur, lo que supone un aumento de más del 60% desde el inicio del conflicto. La combinación de las tensiones en el estrecho de Ormuz y las existencias asiáticas históricamente bajas (de 2 a 3 semanas) ya ha disparado los precios de los polímeros (polipropileno, polietileno, poliestireno, PVC). Esto plantea ahora un riesgo de contagio a toda la cadena de valor.

Esta tendencia también está afectando al azufre , un insumo clave para el proceso de lixiviación de los minerales de cobre y níquel. El aumento del 25% en su precio en un solo mes está poniendo en riesgo a los principales productores mineros altamente dependientes, como Chile, la República Democrática del Congo e Indonesia.

Gracias al abaratamiento de los suministros energéticos nacionales, los países del Golfo ocupan una posición central en estos mercados , representando casi el 19% de las exportaciones mundiales de fertilizantes nitrogenados y el 36% del volumen mundial de urea, mientras que Arabia Saudí es el cuarto mayor exportador de fosfatos. Sin embargo, el gas natural representa hasta el 80% de los costes de producción de los fertilizantes nitrogenados . Por lo tanto, el aumento de los precios del gas provoca, automáticamente, un incremento de los precios de los fertilizantes: una tonelada de urea granulada (FOB Oriente Medio) ha subido un 37%, hasta los 665$, desde el inicio del conflicto. No obstante, el impacto sigue siendo limitado. Por el momento, solo los productores de cereales estadounidenses parecen verse afectados; pero, si las perturbaciones persistieran, Brasil, la India o, incluso, Europa estarían más expuestos.

Los efectos negativos podrían incluso extenderse más allá de los flujos directos de fertilizantes —la India, Brasil o EEUU, para los que los países del Golfo representan el 63%, el 24% y el 21% de las importaciones de fertilizantes nitrogenados, respectivamente — y afectar a terceros países como Marruecos, el principal productor mundial de roca fosfórica, que depende en gran medida del azufre exportado por los países del Golfo.

Con el estrecho de Ormuz bloqueado, los países del Golfo —que representan el 8% de la producción mundial de aluminio— no pueden exportar su producción nacional ni importar las materias primas (bauxita y alúmina) que necesitan sus fundiciones. El lunes 16 de marzo, Aluminum Bahrain (Alba) —que produce el 25 % del aluminio de la región — anunció la suspensión del 19% de su producción, lo que representa el 5% de la producción de aluminio de la región. Lejos de la agitación en Oriente Medio, Mosal ha anunciado la suspensión d e sus operaciones en Mozambique, alegando unos costes energéticos excesivos.

En este contexto de deterioro, los precios del aluminio siguen, por tanto, una tendencia al alza (+11,5% intermensual) , alcanzando un máximo de 3.500$/tonelada tras casi una subida del 25% durante el último año. 

Franklin Templeton destaca la solidez del crecimiento económico mundial

Sonal Desai, CIO de Renta Fija de Franklin Templeton, destaca la solidez del crecimiento en las principales economías, a pesar de que el contexto geopolítico y el encarecimiento de la energía estén elevando los riesgos de inflación. Y señala que la política monetaria sigue siendo el principal factor de ajuste, con posibles divergencias entre los bancos centrales.

El crecimiento de EEUU ha demostrado ser sorprendentemente resiliente a pesar de una constante sucesión de narrativas bajistas. Aunque el aumento de los costes energéticos vinculado a la escalada de tensiones en Oriente Medio, de mantenerse, probablemente presione el consumo, el inminente estímulo fiscal debería compensar parcialmente ese impacto negativo. Mientras tanto, el ciclo de inversión en capital (capex) impulsado por la inteligencia artificial (IA) se mantiene intacto. 

"Nuestra previsión, superior al consenso, de un crecimiento del producto interior bruto (PIB) estadounidense del 3% para 2026 presenta ahora ciertos riesgos a la baja. Aunque el riesgo de recesión ya no es irrelevante, sigue siendo un riesgo de cola. El escenario más probable es un crecimiento más lento, no una contracción, con la expansión estructural aún intacta. Esperamos que la Reserva Federal mantenga su postura sin cambios hasta el final del mandato de su presidente, Jerome Powell, y posiblemente durante todo el año, dado el aumento de los riesgos al alza para la inflación", explica. Si la inflación se extiende más allá de la energía y se vuelve persistente, la Fed podría verse obligada a mantener los tipos de interés elevados durante más tiempo o incluso considerar nuevas subidas.

El conflicto en Oriente Medio ha reintroducido un shock energético en las perspectivas macroeconómicas de la Eurozona, elevando los riesgos inflacionistas y debilitando el perfil de crecimiento a corto plazo, pero creemos que el contexto actual es sustancialmente diferente y será menos severo que en 2022. El shock de oferta no coincide con las dinámicas de reapertura tras la pandemia, y la posición energética de Europa es más sólida: el suministro de gas se ha diversificado, las importaciones de gas natural licuado (GNL) han aumentado y la contribución de las energías renovables ha crecido, por lo que el riesgo de escasez es considerablemente menor. La inflación se manifestará primero a través de la energía, elevando la inflación general hasta alrededor del 3% en un plazo de tres meses, mientras que el crecimiento apunta a una recuperación más lenta en lugar de una recesión. El Banco Central Europeo (BCE) está evaluando distintos escenarios y podría ajustar su política, mientras que el euro afronta presiones moderadas, pero se mantiene resiliente.

Los últimos datos de Japón apuntan a una senda de crecimiento “lenta pero constante”, con una mayor relevancia de la demanda interna y de la política económica. El PIB del cuarto trimestre de 2025 fue revisado al alza, situándose por encima de su potencial, impulsado íntegramente por una sólida demanda interna. El impulso a comienzos de 2026 parece más firme, a medida que se recuperan los ingresos reales, mejora la confianza empresarial y repuntan las exportaciones, especialmente hacia EEUU y China, de cara al Año Nuevo Lunar. La política fiscal es clave en las perspectivas, con posibles recortes de impuestos y la continuidad de la inversión respaldando el crecimiento hasta 2027. La inflación se modera a corto plazo debido a medidas políticas, pero las subidas salariales deberían mantener las presiones subyacentes sobre los precios. Se espera que el Banco de Japón continúe con subidas graduales de los tipos de interés, mientras que los mercados de bonos siguen siendo volátiles.

Ebury: más inflación y menos crecimiento

Nos adentramos en el segundo mes de la guerra y no observamos signos claros de que se vaya a producir una tregua ni de que se vaya a reabrir el estrecho de Ormuz. La perspectiva de un conflicto prolongado e incierto ha provocado fuertes caídas en acciones, bonos y la mayoría de las divisas, con la única excepción del dólar. La presión vendedora se acelera, mientras los precios de la energía se disparan y arrastran al alza al resto de las materias primas, que se convierten en el único activo que se está beneficiando de la situación. 

Los primeros datos macroeconómicos ya reflejan el impacto del conflicto: mayor inflación y menor crecimiento. El factor dominante en los mercados sigue siendo, sin duda, la evolución de la guerra. Las declaraciones erráticas de Trump, que recuerdan a aquellas que pronunció en los días previos y posteriores al  “día de la liberación”, tienen cada vez menos influencia en las fluctuaciones diarias de los precios. Aunque sigue siendo prácticamente imposible anticipar el curso del conflicto, esta semana llegarán datos macroeconómicos relevantes que ayudarán a calibrar su impacto real en las principales economías. Destacan, entre otros, los indicadores laborales de marzo en Estados Unidos (culminando con el informe de nóminas no agrícolas del viernes), la encuesta ISM empresarial del miércoles y el dato preliminar de inflación de marzo en la zona euro, que se publicará el martes.

  • EUR: El euro se depreció la semana pasada a medida que el optimismo sobre una posible desescalada se desvanecía, aunque se mantiene dentro del amplio rango en el que viene cotizando desde el verano pasado. Los PMI mostraron una caída notable, pero, al igual que en Reino Unido, siguen apuntando a un crecimiento modesto incluso después de que las empresas hayan empezado a considerar las posibles ramificaciones económicas del conflicto. A primera vista, el sector manufacturero vuelve a mostrar resiliencia, aunque consideramos que esta será efímera , ya que parece deberse a que las empresas se apresuran a acumular existencias ante las subidas de precios previstas, y no a una auténtica expansión impulsada por la demanda. Las señales del BCE indican que el banco central no dudará en subir los tipos de interés como respuesta a las presiones inflacionistas derivadas del encarecimiento de la energía. Esta postura restrictiva está ayudando al euro a recuperarse de los mínimos recientes.  Sin embargo, las recientes declaraciones de algunos miembros del Consejo de Gobierno no han dado precisamente luz verde a una subida en abril, y tanto el momento como el alcance de cualquier endurecimiento de la política monetaria siguen siendo una incógnita. El dato preliminar de inflación de esta semana será, por ello, uno de los más importantes de los últimos meses.
  • USD: La revolución del esquisto, que convirtió a EEUU en exportador neto de energía y puso fin a su dependencia de las importaciones, ha blindado al país frente a la subida de los precios del petróleo y el gas. Esto explica el fortalecimiento generalizado del dólar frente a las principales divisas. Seguimos apostando por una subida del dólar mientras la guerra continúe sin que se vislumbre un final claro. Un pequeño consuelo es que Trump, al menos, parece estar buscando una 'vía de salida' relativamente rápida de la guerra. Queda por ver si será capaz de orquestar una desescalada controlada y que pueda presentar razonablemente como una 'victoria'. El principal lastre para la moneda estadounidense en estos momentos es la postura relativamente moderada de la Reserva Federal, que parece más reticente que sus homólogos del G-10 a responder con subidas de tipos al repunte energético. Los datos de empleo de esta semana pondrán a prueba esta visión: si, como se espera, muestran una resiliencia notable pese a la guerra, es probable que aumente la presión sobre más miembros del FOMC para endurecer la política monetaria.
  • GBP: La libra esterlina comienza a acusar el impacto de la guerra. La semana pasada se depreció tanto frente al dólar como frente al euro. Hasta el momento, el principal indicador disponible sobre el efecto del conflicto en la economía británica es el PMI de la semana pasada. Aunque empeoró respecto a febrero, no resultó catastrófico: la economía sigue en expansión y el sector manufacturero registró un sorprendente repunte, aunque este último se debió en parte a la acumulación de existencias ante las posibles interrupciones en el suministro que se avecinan. Mientras tanto, la intensa ola de ventas de bonos soberanos a nivel global está golpeando con especial dureza al mercado británico de deuda pública. El rendimiento del gilts a 10 años alcanzó la semana pasada su nivel más alto desde 2008. Los temores inflacionistas están plenamente justificados: el Banco de Inglaterra prevé que la inflación al consumo alcance un pico de entre el 3,5 % y el 4 % a finales de año, impulsada por el repunte de los costes energéticos. Esta trayectoria prácticamente descarta nuevas bajadas de tipos en el corto plazo. Sin embargo, no creemos que justifique un endurecimiento agresivo de la política monetaria, teniendo en cuenta la debilidad del mercado laboral británico. Por ello, las tres subidas de tipos que el mercado descuenta para el Banco de Inglaterra en 2026 nos siguen pareciendo excesivas.

UBP: semana clave para el dólar

El Forex Outlook de UBP cree que se avecina una semana clave para el dólar  con la publicación de los datos del mercado laboral de EEUU: "Sin embargo, no anticipamos un impacto significativo en divisas dado el foco en los acontecimientos en Oriente Medio". La publicación de los datos preliminares del índice de precios al consumo (IPC) de la Eurozona de marzo debería ofrecer una indicación de las próximas presiones inflacionarias, aunque es poco probable que el euro se beneficie de una cifra de inflación superior a lo esperado. El dólar/ yen japonés vuelve a estar en el centro de atención, con el Banco de Japón afrontando decisiones difíciles. 

UBS: aumenta la vulnerabilidad de las carteras

El UBS CIO Daily subraya que las acciones globales cayeron por cuarta semana consecutiva y los precios del petróleo tendieron al alza, a medida que los inversores comenzaron cada vez más a valorar la posibilidad de un conflicto más prolongado y de interrupciones en el suministro energético. Estas preocupaciones están aumentando la vulnerabilidad de las carteras de renta variable y renta fija, ya que las elevadas correlaciones están erosionando los beneficios tradicionales de la diversificación.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Los inversores no deberían intentar ‘operar’ con eventos geopolíticos, sino más bien mantenerse invertidos mientras toman medidas para reducir progresivamente el riesgo de sus carteras cuanto más tiempo se mantengan altos los precios del petróleo. Nuestro objetivo no es la perfección, sino la gestión del riesgo y la mitigación de pérdidas”.

Evli: no cambia la rotación desde EEUU a Europa

Por su parte, la gestora nórdica Evli opina que la guerra en Irán no ha cambiado la tendencia actual de rotación en renta variable desde valores growth en Estados Unidos, hacia acciones value en Europa y en otras regiones. Cree que los efectos del conflicto en Irán en los mercados y la economía serán transitorios, mientras que la rotación es estructural y durará varios años, porque se apoya en las valoraciones, el estímulo fiscal, y la mejora de beneficios empresariales. El conflicto en Irán podría crear nuevas oportunidades en las temáticas ya favorecidas por el ciclo, como Europa y Defensa europea, sectores manufacturero e industrial, y la electrificación derivada de la transición energética y la demanda de infraestructuras para la IA. 

En febrero, la rotación en renta variable continuó, con flujos desplazándose desde valores growth caros, hacia opciones value más baratas. Geográficamente, desde EEUU a Europa, Japón y los Mercados Emergentes, y por sectores, desde tecnología hacia industriales y materiales. Sin embargo, todo se vio interrumpido cuando EEUU e Israel atacaron Irán, desencadenando una oleada de aversión al riesgo que provocó recogida de beneficios y pérdida de parte de las ganancias por la rotación.

La temática IA se volvió más compleja. El mercado espera que nuevas herramientas de IA sustituyan a las tradicionales, lo que perjudicaría a empresas de software y servicios, Por su parte, los grandes proveedores de infraestructura (“hiperscalers”) siguieron su tendencia bajista, por el temor a un exceso de inversión y a cuellos de botella relacionados con el suministro energético y los chips de memoria. 

En el plano macroeconómico, los estímulos fiscales de Alemania, Estados Unidos y Japón continúan impulsando la disposición de las empresas a invertir, y apoyan los sectores cíclicos en todas las regiones. Los sectores manufacturero e industrial siguen beneficiándose del gasto en capital fuera del sector tecnológico.

Con la liquidez obtenida, los gestores incrementan las posiciones en acciones que todavía están lejos de su valoración histórica, o bien sus precios continúan a la baja. Y este proceso se repite continuamente, desde el lanzamiento del fondo en 2007.

Según los expertos de Evli, el escenario de rotación desde valores growth USA hacia value en Europa y otras regiones no cambia, pese a la guerra en Irán. Porque la rotación sigue respaldada por factores estructurales, como las valoraciones, el estímulo fiscal y la mejora en beneficios empresariales. Dado que la situación de guerra será temporal y la rotación se apoya en factores sólidos, los expertos de Evli confirman que el estilo value y las temáticas de inversión fuera de Estados Unidos siguen siendo atractivos, no así el estilo growth en USA y las estrategias en IA.

Temáticas con potencial:

  • Europa: El cierre de la brecha de valoración con EEUU sigue favoreciendo los mercados europeos frente al resto. La expansión fiscal de Alemania beneficia a sectores industriales, materiales y financieros, reforzando una rotación que según Evli es estructural y durará varios años. 
  • Defensa europea y reconstrucción de Ucrania: Los presupuestos europeos de Defensa siguen creciendo con apoyo de la OTAN, mientras que las empresas europeas se van posicionando en la futura reconstrucción de Ucrania. Ambos factores son estructurales y refuerzan estas temáticas, aportándoles visibilidad durante años. Temáticas que combinan valor, crecimiento e impulso geopolítico. 
  • Manufactura y recursos: El estímulo fiscal en Alemania, Japón y EEUU se materializa en la inversión en empresas industriales y productores de recursos, soportando la rotación en una tendencia cíclica que la consolida.
  • Electrificación: Tres tendencias macro de fondo sostienen el atractivo de invertir en electrificación: la transición energética, el despliegue de infraestructura de IA (que exige enormes cantidades de energía) y el resurgimiento del sector manufacturero. Además, según Evli, es una temática que permite invertir en IA en aquello que la impulsa, (infraestructura eléctrica y de redes), evitando los riesgos de los hiperscalers y los fabricantes de software. Por último la creciente demanda energética global, favorece esta temática.
24Mar

Existe un gran peso del tipo de interés flotante (72% en el caso del Evli Nordic High Yield), lo que limita el impacto de cambios en el precio oficial del dinero, evita tener que alargar la duración de las emisiones, y facilita la adaptación permanente a las condiciones de los mercados.

Miguel Ángel Valero

En tiempos de desolación no hacer mudanza, como recomiendan la máxima 318 de los Exercicios spirituales de Ignacio de Loyola. Pero puede ser un buen momento para invertir en bonos corporativos nórdicos, por su solidez, tasas de impago históricamente bajas, y una rentabilidad elevada, entre 50 puntos básicos (pb) y 250 más que sus comparables de EEUU o de la Unión Europea, según los expertos de la gestora Evli.

El tamaño del mercado nórdico de bonos corporativos equivale, aproximadamente, al de High Yield en Europa, con más de 500 empresas emisoras. Alrededor de la mitad no tienen calificación crediticia. Los inversores se fian de las compañías y compran su deuda sin necesidad de análisis crediticios exhaustivos y bastante caros. Estas empresas no requieren análisis crediticio por su buena salud, que se traduce en la capacidad de generar cash flows recurrentes y estables; por su bajísima tasa de impagos  y su buena gestión de la deuda; y por su alto conocimiento por parte de los inversores locales, tanto institucionales como minorista; y por su diversificación.

Detrás de estos bonos están Dinamarca, Finlandia, Suecia, Noruega e Islandia, entre los países más ricos del mundo por PIB per cápita y, sobre todo, mucho menos endeudados, con vínculos culturales, históricos, sociales basados en valores compartidos y con marcos jurídicos alineados. También una variedad de industrias y de empresas en las que cada país se especializa: manufactura pesada (Finlandia), empresas emergentes e icónicas (Suecia), sector farmacéutico y sanitario (Dinamarca), petróleo y gas y productos del mar (Noruega).

Uno de los atractivos del bono nórdico es, paradójicamente, la ausencia de rating en al menos el 67% de las emisiones. "El inversor institucional lo tiene asumido", explican en Evli. Por una parte, son emisiones más pequeñas, lo que no atrae precisamente a las agencias internacionales de calificación crediticia. Por otra, tampoco son atractivas para la gestión pasiva o automatizada, que tiende a sobre reaccionar de forma indiscriminada o histérica en momentos de inestabilidad, lo que hace que el bono nórdico sufra muchísima menos volatilidad. Además, el inversor institucional local suele aplicar la estrategia 'buy & hold', comprar y mantener. Conservadora pero muy rentable. Y la ausencia de rating abarata el coste de las emisiones.

Al mismo tiempo, existe un gran peso del tipo de interés flotante (72% en el caso del Evli Nordic High Yield), lo que limita el impacto de cambios en el precio oficial del dinero, evita tener que alargar la duración de las emisiones, y facilita la adaptación permanente a las condiciones de los mercados. Las duraciones de las emisiones son cortas, evitando el riesgo de duración en etapas de subidas de tipos, como la que puede suceder ahora con la situación generada por la guerra en Oriente Medio. De hecho, los gestores de Evli pronostican tres subidas de 25 pb en lo que queda de año por el Banco Central Europeo ante una inflación que registrará el mayor movimiento en dos años

Además, aunque no tengan rating, son empresas que cotizan en Bolsa desde hace tiempo, por lo que sus cuentas de resultados y balance son conocidos. Y las exigencias de sostenibilidad y ASG introducen "la obligación de competir por hacer las cosas bien", resalta Jani Kurppa, gestor de las estrategias Evli Nordic Corporate Bond y Evli Nordic High Yield.

Los expertos de Evli destacan que el mercado nórdico, especialmente el noruego, se beneficia del incremento de los precios del petróleo y del gas por la guerra en Oriente Medio. Y aseguran que el impacto del 'culebrón' de Trump con la anexión de Groenlandia en estas emisiones ha sido "0".

Con más de 40 años de experiencia, en Evli recomiendan, en momentos de tensión geopolítica como los actuales, invertir en la estabilidad de las economías nórdicas.

En España, los compradores de estos productos de Evli son inversores institucionales

17Mar

Si EEUU consigue asegurar el tránsito por la zona, buena parte de las tensiones actuales en los mercados se mitigarán. Hasta ahora, las disrupciones reales solo se perciben en países como Japón o Singapur, altamente dependientes del suministro petrolero de Oriente Medio.

Miguel Ángel Valero

El tiempo sigue avanzando, la guerra en Oriente Medio camina hacia el mes, y el estrecho de Ormuz continúa cerrado al tránsito. No obstante, durante el fin de semana las negociaciones entre Irán e India fueron productivas, permitiendo que dos buques de gas natural licuado atravesaran el paso. Aun así, el resto del tráfico permanece bloqueado debido a ataques contra barcos civiles en otras zonas del golfo Pérsico, lo que alimenta la inquietud.

En este contexto, Trump es cada vez más consciente del valor estratégico de controlar el estrecho. Por ello, volvió a generar cierto optimismo al señalar que las operaciones para escoltar navíos estaban más próximas y reiteró su llamamiento a los aliados para que se sumen a esta iniciativa. Con el programa de reaseguro patrocinado por Washington ya en negociaciones con las aseguradoras, aumentan progresivamente las probabilidades de que el tráfico marítimo en la región se restablezca. Así, los mercados mostraron ayer una mayor estabilidad y reflejaron ese sentimiento positivo, mientras que los precios del petróleo y del gas descendían, incluso tras los nuevos ataques sobre Fujairah –el puerto de salida al otro lado del estrecho– y las recientes incursiones de drones contra instalaciones gasísticas en los Emiratos Árabes Unidos.

Si EEUU consigue asegurar el tránsito por la zona, buena parte de las tensiones actuales en los mercados se mitigarán. Hasta ahora, las disrupciones reales solo se perciben en países como Japón o Singapur, altamente dependientes del suministro petrolero de Oriente Medio. En los mercados occidentales, más allá del encarecimiento de los combustibles, el efecto sobre el sector eléctrico es prácticamente nulo. El impacto global continúa siendo moderado, y gracias a la histórica liberación de reservas estratégicas, la economía mundial está siendo capaz de gestionar esta situación, de momento, sin daños significativos. 

Ecovadis: las renovables son una cuestión de estabilidad

La escalada de tensión en el golfo Pérsico ha vuelto a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales y la dependencia energética de determinadas regiones. Pierre-François Thaler, cofundador y co-CEO de EcoVadis, opina que "la situación actual es un recordatorio de que depender de una única fuente de energía o de una sola región del mundo crea vulnerabilidades sistémicas. Cuando el centro de extracción se paraliza, toda la cadena de suministro se resiente”.

“Una parte fundamental de las compras sostenibles es diversificar: contar con varios proveedores, de múltiples orígenes, y priorizar ubicaciones seguras y estables, no únicamente las más competitivas económicamente. Esto es clave para construir cadenas de suministro resilientes”, añade.

"Aumentar el uso de energías renovables no es solo una cuestión climática, también es una cuestión de estabilidad económica y geopolítica. Reducir la dependencia de los combustibles fósiles ayuda a las empresas y a los países a protegerse frente a disrupciones”, argumenta.

“En un contexto de creciente volatilidad geopolítica, la transición energética se consolida como una prioridad estratégica para reforzar la estabilidad económica y reducir dependencias. En 2025, la inversión global en la transición energética alcanzó los 2,3 billones$ y la economía verde ya supera los 5 billones anuales. Al mismo tiempo, no actuar también tiene un coste: según datos de la organización CDP, el impacto económico del cambio climático es tres veces mayor que el de abordar sus causas”, subraya.

Gescooperativo: fuerte aversión al riesgo

Mientras los bombardeos se suceden, también lo hacen las medidas encaminadas a contener el alza del precio del crudo tratando, además, que la oferta (dada la demanda inelástica en el corto plazo) no se vea excesivamente restringida. La Agencia Internacional de la Energía anunciaba la liberación parcial de reservas estratégicas, para hacer frente a la escasez puntual de crudo, en una cantidad que equivale aproximadamente a 20 veces el tránsito diario por el Estrecho de Ormuz. Pero, teniendo en cuenta que el cierre de dicho Estrecho no es total (Irán confirma el paso de buques con destino a ciertos países, como laIndia), junto a la posibilidad de otros productores para encontrar vías alternativas (parece que Arabia Saudíes capaz de desviar hasta 5-7 millones de barriles al día por el Mar Rojo -gracias al Oleoducto Este-Oeste-, hacia el Canal de Suez o hacia el Estrecho de Bab el-Mandeb), pueden ser un parche para unas cuantas semanas. EEUU, de forma unilateral, elimina ciertas sanciones a Rusia para exportar petróleo, lo que podría redundar en cierto aumento de capacidad por su parte.

Fernando Cano y Alberto Salgado, del Área Gestión de Carteras de Gescooperativo –Banco Cooperativo, señalan que, aunque se produce un incremento lógico en la aversión al riesgo, continúa sin existir pánico en el mercado. Las caídas acumuladas en las Bolsas son del entorno del 7%-8% en Eurozona y Asia, pero mucho menores (2,5%-3,5%) en EE.UU. Respecto a movimientos en los tipos de interés, se produce un repunte de rentabilidades en las curvas de deuda soberanas de unos 30-40 pb, con ligeros incrementos de diferenciales crediticios en el caso europeo. Con todo, las pérdidas en el segmento de la renta fija europea rondan el 2%. El VIX (índice de volatilidad) se sitúa en un 25% (tras haber llegado al 35% la semana pasada). El crudo Brent rompe la barrera de los 100 $/barril, situándose hoy en 103 $/barril (llegó a rozar los 118 $/barril la semana pasada). Durante la segunda semana de guerra ha destacado el aumento del precio del petróleo, mientras que las bolsas y los bonos han estado más estables.

El mercado descuenta que el BCE subirá sus tipos en este 2026 entre una y dos veces (entre 25-50 pb). Al mismo tiempo, para el caso de la Fed, se espera, como mucho, una sola reducción de tipos de 25 pb, posponiéndose futuras bajadas adicionales hasta 2027.

El principal daño al crecimiento y la inflación, a escala mundial, vienen de la vertiente energética, tanto en lo que respecta a la potencial escasez de crudo y gas natural (por interrupciones en el Estrecho de Ormuz) como por la subida de sus precios. El petróleo se ha ido muy por encima del nivel alcanzado en 2022, cuando Rusia invadió Urania, porque el cierre del Estrecho de Ormuz realmente compromete el abastecimiento de muchos países, algo por lo que no se llegó a temer entonces. Por el contrario, el precio del gas en Europa se mantiene mucho más contenido que hace cuatro años (pocas importaciones europeas de gas desde Oriente Medio), por la gravedad que se suponía iba a provocar la potencial interrupción de gas ruso hacia los países europeos.

A pesar de que el petróleo sube más de un 50% en el año, es sorprendente que apenas se haya alterado el crecimiento económico en algunas áreas. Respecto al impacto en la inflación, aunque sí se produce un cierto incremento en los niveles esperados a un año vista, las expectativas a medio plazo (medidas por la expectativa del IPC a 5 años) parecen ancladas. La inflación a un año vista podría repuntar hasta el nivel del 3,2%, pero a medio plazo (5 años) no se prevé impacto. Será un efecto pasajero.

"Es importante saber lo que uno sabe, pero también ser conscientes de lo que uno ignora", subrayan estos expertos. "Lo que sabemos: Cuando estalla una guerra inesperada, los mercados reaccionan con un “shock” inicial de ventas en activos de riesgo y una huida hacia activos refugio. Si el conflicto no escala y no llegan noticias especialmente positivas ni negativas, los inversores recalculan el impacto real y la volatilidad empieza a remitir. Con el tiempo, la prima de riesgo geopolítica se diluye y los mercados vuelven gradualmente a centrarse en los fundamentos previos al conflicto", señalan

"Lo que no sabemos: Cuánto durará la guerra y quién la ganará (si es que importa...; lo que parece probable es que ambos bandos se declaren vencedores...). Si habrá más actores que se involucren en la guerra. Cuánto tiempo se interrumpirá el paso por el Estrecho de Ormuz y en qué grado (factor auténticamente clave).

"Pese a las incertidumbres que aún persisten (y que, probablemente, seguirán generando ruido durante los próximos meses), nuestro escenario central es que el conflicto no debería prolongarse más allá de unas pocas semanas", apuntan. El bloque estadounidense‐israelí está intensificando su presión (como los ataques en Kharg), con el objetivo de forzar una rápida cesión o apertura negociadora por parte de los “interlocutores” iraníes. Aunque la eventual declaración del fin de la guerra no implique necesariamente un cierre real del conflicto, para el mercado podría ser más que suficiente para considerarlo como “amortizado”.

"En la creencia de que el impacto será relativamente modesto en el crecimiento económico (continúa siendo nuestro escenario central) y, por ende, en los beneficios previstos para las empresas, decidimos continuar manteniendo la inversión en Bolsa en los niveles donde ya la teníamos. Respecto a la renta fija europea, creyendo que el aumento de inflación que se dará (algunas décimas, quizás hasta un punto) no llevará al BCE a subir tipos, hemos decidido incrementar levemente la duración de nuestras carteras para aprovechar el repunte habido en las curvas de tipos", concluyen estos gestores, que avisan: "existe un amplio consenso entre analistas respecto a que el conflicto debería resolverse en un periodo breve y con un impacto macroeconómico limitado. Esto implica que, si surgieran noticias que cuestionaran ese escenario (por ejemplo, la destrucción permanente de refinerías clave en países productores), los mercados podrían volver a reaccionar con fuertes episodios de aversión al riesgo".

Evli: la guerra terminará cuando la presión de los mercados sobre Trump sea alta

Valtteri Ahti, Estratega Jefe de la gestora nórdica Evli, insiste en que lo más probable es que el conflicto termine pronto, aunque todo dependerá de los mercados. El cierre del estrecho de Ormuz, vital para la economía y los mercados globales porque es la vía de transporta de la quinta parte del petróleo en el mundo, puede ser muy perjudicial para los mercados, provocando una fuerte presión. Ello obligaría a Trump a finalizar las operaciones pronto, con la excusa de que ha ganado la guerra. También podria suceder que Trump o Irán continuasen las hostilidades, en el caso de los mercados permanecieran relativamente tranquilos.

La guerra de Irán difiere de conflictos anteriores en Oriente Medio porque ha llevado al cierre del estrecho de Ormuz. Irán había amenazado con cerrar el estrecho durante cuatro décadas, pero se había abstenido de hacerlo hasta ahora. Oficialmente, un tercio del presupuesto estatal iraní procede del petróleo, y el petróleo representa más de la mitad de los ingresos por exportaciones del país. El cierre también es complicado desde el punto de vista de la política exterior, ya que el aliado más importante de Irán, China, quiere que el petróleo fluya libremente. De hecho, ha habido informes que indican que Irán sigue transportando cantidades limitadas de petróleo a China.

Aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial pasa por este estrecho angosto y, por lo tanto, la importancia para la economía y para el conflicto, vendrá determinada por el tiempo durante el cual permanezca cerrado. Es probable que el conflicto termine relativamente pronto cuando el presidente estadounidense Donald Trump ceda a la presión de los mercados.

Debido a la guerra en Irán, el precio del petróleo subió temporalmente por encima de los 120$ por barril. Las Bolsas europeas cayeron alrededor de un 10 % y, por primera vez en mucho tiempo, el dólar ha actuado como refugio seguro.

Irán había optado por una estrategia de inversión en misiles y drones en lugar de una fuerza aérea. El país dependía de ejércitos proxy —Hamás y Hezbolá— en lugar de sus propias fuerzas armadas. Además, Irán creía estar a salvo de la Fuerza Aérea israelí porque Siria, situada entre ambos países, era un aliado, e Irán había invertido en tecnología rusa de defensa aérea. En los dos últimos años, Israel ha logrado incapacitar tanto a Hamás como a Hezbolá. Con la caída de Siria, Irán quedó solo frente a Israel. La guerra de junio de 2025 dejó claro que las fuerzas armadas iraníes eran ineficaces. Los ataques con misiles iraníes no lograron causar daños significativos en Israel, y su defensa antiaérea fue incapaz de detener a la israelí.

Sin embargo, la capacidad de Irán para cerrar el estrecho de Ormuz seguía siendo tan efectiva como siempre. Irán amenazó con cerrar el estrecho a menos que Israel detuviera sus bombardeos en un plazo de 24 horas. Israel ignoró la amenaza y continuó su campaña de bombardeos. La amenaza de Irán resultó ser un farol. Estados Unidos se unió a Israel en el bombardeo de las instalaciones nucleares iraníes. A pesar de ello, Irán siguió optando por no cerrar el estrecho.

Israel y EEUU probablemente concluyeron que Irán no solo era militarmente débil, sino también reacio a cerrar el estrecho. Irán también pudo haber concluido que había sobreestimado sus propias capacidades y subestimado la fuerza aérea israelí. Irán llegó a la conclusión de que Israel y Estados Unidos tratarían de explotar su debilidad militar y volverían a atacar. Por lo tanto, Irán tendría que cambiar radicalmente su estrategia si quería sobrevivir al resto del mandato de Trump.

El problema estratégico de Irán era su debilidad relativa frente a sus adversarios. La solución fue descentralizar al máximo la toma de decisiones y cerrar el estrecho. Irán atacaría inicialmente con un mayor número de armas, ya que de todos modos serían destruidas en los primeros bombardeos.

Con una toma de decisiones descentralizada, las unidades de menor nivel seguirían operando de forma autónoma incluso si el liderazgo del país pereciera en los ataques. Las unidades de drones y misiles llevarían a cabo ataques contra objetivos preseleccionados durante el mayor tiempo posible sin necesidad de consultar la cadena de mando. En cierto sentido, Irán se ha descentralizado hasta convertirse en una colección de células terroristas para poder seguir combatiendo a EEUU durante el mayor tiempo posible.

Irán hizo el cálculo correcto. El líder supremo del país murió en los ataques iniciales, al igual que un número significativo de otros altos dirigentes. Las fuerzas aéreas de Israel y EEUU están cazando depósitos de misiles y drones.

Irán ha cerrado el estrecho. Las compañías de seguros han aumentado sus primas y las navieras han dejado de transportar petróleo. La fijación de precios en los mercados sigue indicando que el coste económico del conflicto se mantendrá bajo, lo que significa que el estrecho se reabrirá en un futuro próximo. Las declaraciones de Trump sugieren que ya está nervioso por los movimientos del petróleo.

Es muy probable que el conflicto sea de corta duración y termine cuando la presión del mercado sobre Trump sea lo suficientemente grande. Entonces anunciará que EEUU ha logrado sus objetivos y que se ha llevado a cabo una de las campañas militares más exitosas de la historia, y cesarán los bombardeos. Es probable que Irán continúe luchando durante un tiempo para demostrar que es Teherán, y no Trump, quien decide cuándo termina la guerra. Pero también interesa a Irán que el estrecho de Ormuz permanezca abierto.

Israel es la única parte que acogería con agrado un conflicto prolongado. La elección de Trump como presidente quizá no haya sido lo que la mayor parte del mundo deseaba, pero fue maná para el primer ministro de línea dura de Israel, Benjamin Netanyahu.

Irán no quiere la guerra, pero el país no puede volver a mostrar debilidad, como hizo en la guerra de junio. Irán se encuentra en su punto más débil desde la guerra Irán-Irak de la década de 1980. El objetivo del régimen probablemente sea la supervivencia. La forma de mostrar fuerza y disuadir futuros ataques es mantener cerrado el estrecho. Mantener el estrecho cerrado disuadirá ataques durante el resto del mandato de Trump.

Una estrategia alternativa habría sido ceder ante EEUU en las negociaciones y abandonar el programa de armas nucleares. Pero la desconfianza es tan profunda que concibe su seguridad última como dependiente de la posesión de armas nucleares. Al menos el antiguo líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, pensaba así y pagó esa decisión con su vida.

EEUU no desea un conflicto a largo plazo, ya que el tema principal de las elecciones legislativas de noviembre es el alto coste de la vida. Si el estrecho permanece cerrado, los elevados precios del petróleo provocarán aumentos de precios en todos los ámbitos. Además, Trump ha demostrado ser alérgico a la debilidad de los mercados bursátiles.

En el escenario más probable, Trump anunciará que ha alcanzado sus objetivos y que ha llevado a cabo una de las campañas militares más exitosas de la historia, y pondrá fin a los bombardeos. Irán continuará luchando para demostrar que es Teherán, y no Washington, quien decide cuándo termina. Pero Teherán también pondrá fin a las hostilidades y se reanudará el suministro de petróleo.

Existen varios escenarios de riesgo. Irán podría causar daños a Occidente a través de sus redes globales o mediante ciberataques. También es posible que Trump o Teherán tarden mucho más en poner fin a las hostilidades, especialmente si los mercados permanecen relativamente tranquilos. 

UBP: 

En la Perspectiva Semanal de UBP: Los mercados se preparan para las consecuencias económicas de un conflicto en expansiónMichael Lok, CIO del grupo, y Nicolas Laroche, director global de asesoramiento y asignación de activos. avisan que la idea de "un conflicto prolongado en Oriente Medio está inquietando a los mercados financieros, mientras los inversores evalúan las posibles consecuencias macroeconómicas. Las preocupaciones sobre la presión inflacionaria llevaron a la baja a la renta variable global, mientras que la elevada volatilidad y un aumento de la prima de riesgo en activos sensibles a las tasas dentro de la renta fija sugieren adoptar un enfoque más conservador".

Además, el oro cayó a poco más de 5.000$ por onza y el dólar se fortaleció, especialmente frente a las monedas de países importadores de energía, como el euro y el yen. 

Otras claves del informe son que la narrativa de ‘precios del petróleo más altos por más tiempo’ probablemente presionará las ganancias en el sector global de consumo discrecional. Se ha reducido la duración en todas las divisas, mientras que se ha recortado la exposición a bonos en moneda local de mercados emergentes. A corto plazo, los rangos de negociación de divisas probablemente estarán determinados por los términos de intercambio, lo que apunta a una posible debilidad del euro y el yen. Los precios más altos de las materias primas y los márgenes de la refinación deberían conducir a revisiones al alza de las ganancias en el sector.

UBS: la volatilidad persistirá a corto plazo

El UBS CIO Daily espera que la volatilidad persista a corto plazo. Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Para los inversores, seguimos creyendo que garantizar la diversificación de las carteras entre clases de activos, sectores y regiones es clave. Los inversores también pueden considerar coberturas como estrategias de preservación de capital y exposición al oro y a materias primas en general. Ahora esperamos que el crudo Brent cotice en el nivel de 90$ por barril a finales de junio”.

“Nuestro escenario base sigue siendo que este conflicto debería resultar relativamente breve, lo que debería hacer que los precios de la energía retrocedan en las próximas semanas a medida que los combustibles vuelvan a fluir a través del estrecho de Ormuz. Si éste es el caso, esperamos que el Banco de Inglaterra reanude los recortes de los tipos de interés tan pronto como en abril. De lo contrario, es probable que la vigilancia siga siendo la tónica del momento. Pero la vigilancia no significa necesariamente que vaya a apresurarse a subir los tipos de interés”, aporta Dean Turner, economista jefe para la Eurozona y el Reino Unido.

“Los datos de actividad económica de enero y febrero, mejores de lo esperado y con una mejora generalizada, indican un inicio resiliente para la economía china”, resalta Yifan Hu, director de inversiones para la Gran China.

Columbia Threadneedle: notable falta de visibilidad sobre la evolución

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, opina: "Seguimos en un entorno marcado por una elevada incertidumbre. No obstante, y pese a este contexto, los mercados bursátiles han registrado caídas relativamente moderadas. El S&P 500, por ejemplo, acumula un descenso cercano al 5%, una dinámica similar a la observada en el resto de índices globales".

Sobre los acontecimientos en Oriente Medio y, en particular, en el estrecho de Ormuz, persiste una notable falta de visibilidad sobre la evolución de la situación. El presidente Trump ha planteado la posibilidad de establecer convoyes de escolta para reactivar las exportaciones de petróleo, pero incluso en caso de alcanzarse un acuerdo internacional, su implementación requerirá tiempo. En el corto plazo, esto se traduce en claros riesgos al alza tanto para la inflación como para el crecimiento económico, en un contexto en el que los precios del petróleo se mantienen por encima de los 100$ por barril. Este contexto estará muy presente en las decisiones de los bancos centrales en sus reuniones de esta semana. 

La situación evoluciona con rapidez y el contexto podría volver a cambiar. Si, por ejemplo, el precio del petróleo inicia una tendencia a la baja y se alcanza algún tipo de resolución del conflicto, las perspectivas mejorarían. Por ahora, con el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, Irán mantiene la ventaja en el plano económico, mientras que EEUU conserva la superioridad militar.

Por el momento, el tránsito marítimo a través del estrecho es muy limitado, lo que sigue ejerciendo presión alcista sobre los precios del petróleo. El bloqueo también tendrá un impacto en las cadenas de suministro globales, por lo que la reapertura del estrecho al tráfico marítimo continúa siendo un factor crítico para la economía mundial. Cuanto más tiempo se mantenga el petróleo por encima de los 100$ por barril, mayores serán los vientos en contra para la actividad económica. 

Ebury: impacto en las divisas latinoamericanas

Las divisas se continuaron resintiendo frente al dólar a medida que el conflicto se recrudece y prolonga. Desde el comienzo, el real brasileño y el peso colombiano han sido las divisas que mejor se han comportado ya que sus países son exportadores netos de petróleo y tienen una dependencia energética relativamente menor. Esta semana, la atención estará puesta en la reunión de política monetaria del Banco Central de Brasil que podría iniciar su ciclo de recortes recortando el Selic 25 pb, como descuenta el mercado. No obstante, dada la elevada incertidumbre económica actual, probablemente se mantenga cauteloso en sus comunicaciones.

  • Real brasileño (BRL): es una de las divisas de Latinoamérica que mejor está resistiendo la sacudida que han sufrido los mercados emergentes en las últimas semanas. Como exportador neto de petróleo, Brasil debería ser capaz de absorber mejor un posible repunte inflacionario derivado del conflicto. Aún así, el mercado está revisando al alza sus pronósticos para la inflación y descontando un ciclo de recortes menos profundo(125 pb de recortes frente a los 300 previos al estallido del conflicto). Tras la caída de la inflación en enero al 3,8%, el mercado de futuros sigue esperando que el Banco Central de Brasil recorte tipos esta semana 25 pb, si bien las comunicaciones probablemente sean considerablemente hawkish para calmar a los mercados.
  • Peso chileno (CLP): es la divisa latinoamericana que más se ha depreciado frente al dólar en el último mes, únicamente por detrás del bolívar venezolano. El impacto desmedido que ha sufrido el peso a raíz del conflicto lo atribuimos a la elevada exposición que tiene Chile a las importaciones energéticas, que en términos de porcentaje del PIB nacional es superior al del resto de países. De ahí que hayamos observado un ajuste al alza de las expectativas para los tipos de interés tan considerable. Los mercados han pasado de descontar un último recorte de tipos a anticipar una subida antes de que acabe el año. Mientras persista el conflicto y la aversión al riesgo actual, el peso chileno continuará resintiéndose. Esta semana, el dato de crecimiento del PIB chileno del cuarto trimestre podría verse eclipsado por los acontecimientos en Medio Oriente.
  • Peso colombiano (COP): Como exportador neto de petróleo, el peso colombiano está siendo una de las divisas más resilientes a las caídas en los mercados emergentes. Con independencia del conflicto, la economía colombiana ya se enfrentaba a unas presiones inflacionarias elevadas derivadas de las subidas agresivas al salario mínimo. Ante el desanclaje de las expectativas inflacionarias, BanRep subió los tipos 100 pb en la reunión de enero y cabe esperar una política monetaria aún más restrictiva en lo que queda de año. En el ámbito político, la candidata Paloma Valencia está subiendo como la espuma en las encuestas, posicionándose como una alternativa seria a De la Espriella para liderar la derecha. Según algunos mercados de apuestas como Polymarket, la probabilidad de que el próximo presidente de Colombia sea Cepeda es del 40%, mientras que Valencia cuenta con un 38% y De la Espriella con un 20%. Independientemente de quien gane las elecciones demayo y junio, la siguiente administración deberá encarrilar un déficit fiscal desbocado si quiere evitar una potencial crisis de confianza inversora.
  • Peso mexicano (MXN): cerró otra semana al alza la semana pasada, rozando la cota de 18 frente al dólar. El repunte de la inflación en febrero parece que justifica una pausa hawkish de Banxico en su próxima reunión. En línea con el resto de bancos centrales de Latinoamérica, el mercado ha ajustado sus expectativas de tipos al alza, descontando al menos 3 subidas de 25 pb en los próximos doce meses. A pesar de ser un exportador neto de crudo, México está más expuesto a las importaciones de gasolina que Brasil y Colombia, dada su falta de capacidad refinadora que se ha intentado corregir en los últimos tiempos.
  • Sol peruano (PEN): recuperó algo de terreno perdido la semana pasada, aproximándose de nuevo a la cota de 3,42. Se especula que el BCRP podría haber intervenido para frenar una apreciación aún más agresiva del dólar. En su reunión de política monetaria, el banco mantuvo las tasas en el 4,25% y señaló que la inflación podría repuntar, ubicándose temporalmente en el tramo superior del rango objetivo del 2% ±1% en los próximos meses. Tanto la ruptura de uno de los principales gasoductos del país, que desde la semana pasada ya está arreglada y operativa, como el conflicto de Irán y las condiciones climatológicas adversas contribuirán a este repunte transitorio en los precios. De momento, es probable que el BCRP se mantenga en modo “esperar y ver” en las próximas reuniones.
28Jan

La cuota de China en la minería y extracción mundial de tierras raras es de aproximadamente el 70%, posición que utilizó contra EEUU durante la segunda guerra comercial de 2025. Groenlandia es fuente de 31 de los 34 minerales críticos.

Miguel Ángel Valero

Anthony Willis, Senior Economist en Columbia Threadneedle Investments, avisa: "Si echamos la mirada atrás desde la década de 1950 hasta 2018, cuando el presidente de EEUU, Donald Trump, empezó a hablar por primera vez de impulsar medidas relacionadas con el comercio, la tasa arancelaria efectiva media de EEUU se situaba en torno al 4%. De hecho, entramos en 2025 con una tasa arancelaria efectiva del 2,5%, pero terminamos el año en el 14,4%. A pesar del ruido en torno a “TACO”(Trump Always Chickens Out) y la sugerencia de que estas políticas realmente no llegan a término, el mundo opera ahora en el régimen arancelario más elevado de los últimos 70 años".

"Esperamos que los aranceles sigan vigentes durante un periodo prolongado", pero al mismo tiempo este experto recuerda que alrededor de dos tercios de estos gravámenes se imponen en virtud de la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA). Esta ley suele reservarse para acontecimientos de seguridad nacional. Si se eliminasen los aranceles de la IEEPA, la tasa arancelaria efectiva de EEUU caería a alrededor del 8%. Los ingresos del Gobierno estadounidense caerían de unos 2,3 billones$ a 1,2 billones. Para los hogares, el impacto negativo de algo más de 1.200 dólares se reduciría a alrededor de600 dólares y el lastre arancelario sobre el PIB de aproximadamente el 0,4% se convertiría en un impulso positivo del 0,1%. 

Incluso si el Tribunal Supremo acabase dictaminando que los aranceles son ilegales bajo la IEEPA, la Administración Trump todavía dispondría de otras opciones para imponer estas medidas a sus socios comerciales.

Entonces, ¿qué aprendimos con la marcha atrás de EEUU sobre las amenazas arancelarias a Groenlandia? Hay tres maneras de responder o hacer frente a los aranceles:

  • En primer lugar, aceptarlos: una postura que apacigua a la Administración. Lo vimos el año pasado cuando la UE aceptó una tasa arancelaria del15% sobre la base de que continuaría el apoyo estadounidense a Ucrania.
  • La segunda respuesta es contraatacar, una estrategia adoptada por China, que fue la única gran potencia económica en imponer sus propios aranceles de represalia. Esos movimientos acabaron dando lugar a un acuerdo, pero solo después de una breve - aunque significativa - guerra comercial. 
  • una reacción importante de los mercados financieros que frene ,la medida, como sucedió con Groenlandia

Desde el punto de vista político, el resultado de estos acontecimientos es una nueva pérdida de confianza entre EEUU y Europa. En el lado positivo, sin embargo, la OTAN permanece intacta y quizá desde la perspectiva estadounidense se haya producido una toma de conciencia de que la estabilidad de la OTAN es más importante para la seguridad nacional que adquirir Groenlandia.

El ánimo en los mercados financieros está algo alterado, y se ve reflejado en el oro cotizando en o cerca de máximos históricos. Las amenazas arancelarias no han desaparecido y Trump amenazó con un arancel del 100% a Canadá; el tiempo dirá si esa retórica gana tracción.

"A pesar de una geopolítica inquietante, el telón de fondo económico sigue siendo sólido, con un repunte cíclico impulsado por el estímulo fiscal y una política monetaria favorable", concluye.

Evli: el apaciguamiento europeo fracasa con Trump

Para Valtteri Ahti, Chief Investment Strategist y Head of Investment Research de la gestora nórdica Evli, Groenlandia ha demostrado que la política de apaciguamiento que ha practicado Europa hasta la fecha ha resultado un fracaso, y que Trump sin duda obtendrá las ventajas en recursos y seguridad de persigue: "Los acontecimientos recientes relacionados con Groenlandia demuestran que la política exterior europea de apaciguar, en lugar de enfrentarse al presidente de EEUU, Donald Trump, puede haber resultado contraproducente. En un mundo dominado por Trump, Putin y Xi, los débiles son presa fácil, a pesar de los valores e historia compartidos. Europa es vista como débil en Washington y, por tanto, sujeta a nuevas exigencias. La crisis de Groenlandia es una crisis de identidad europea.

Trump ha insistido repetidamente en que EEUU debería poseer Groenlandia y ha dejado claro su disposición a comprar o adquirir la isla por otros medios. Trump ya hizo propuestas en su anterior administración en 2019, pero esta vez el tono ha cambiado claramente. Dinamarca y Groenlandia han dejado claro que Groenlandia no está en venta y que están dispuestos a satisfacer las demandas estadounidenses de seguridad o recursos estratégicos.

En un giro irónico, ocho naciones europeas—Dinamarca, Finlandia, Suecia, Noruega, Alemania, Francia, Reino Unido y Países Bajos—desplegaron tropas en Groenlandia bajo la operación “Resistencia Ártica”. Sobre el papel, la medida pretendía abordar una preocupación clave de EEUU: que Europa no era capaz de garantizar la seguridad de Groenlandia. 

Sin embargo, Trump interpretó el movimiento como un desafío y lo utilizó como pretexto para aumentar la presión. Un Trump enfurecido impuso aranceles crecientes a estos ocho países europeos hasta que se firme un acuerdo para la adquisición total de Groenlandia. Los aranceles comienzan en un 10% el 1 de febrero de 2026 y aumentan automáticamente al 25% el 1 de junio de 2026 si no se alcanza un “acuerdo de compra”.

No es la primera vez que Groenlandia está en el centro de disputas geopolíticas. Tras la Segunda Guerra Mundial, EEUU, bajo el presidente Harry S. Truman, comprendió que, en caso de guerra nuclear con la Unión Soviética, la distancia más corta entre ambas potencias era sobrevolando Groenlandia con bombarderos. Por ello, EEUU necesitaba Groenlandia para apoyar su flota de bombarderos y como medio para detectar y derribar bombarderos soviéticos.

EEUU ofreció en secreto a Dinamarca 100 millones$ en lingotes de oro por la isla. Entonces, como ahora, Dinamarca rechazó rotundamente la compra. También entonces, Dinamarca estaba dispuesta a atender las preocupaciones militares estadounidenses. El Acuerdo de Defensa de Groenlandia de 1951 permitió a EEUU establecer “áreas de defensa”, especialmente la Base Aérea de Thule (ahora Base Espacial Pituffik), y tener acceso militar permanente y control de seguridad.

En su apogeo, a finales de los años 50 y 60, tras la construcción de Thule, había entre 10.000 y 12.000 soldados estadounidenses en Groenlandia operando 17 bases principales. Groenlandia servía como punto principal de repostaje y escala para bombarderos B-52 armados con armas nucleares. La tecnología y los misiles intercontinentales acabaron reemplazando a las flotas de bombarderos; hoy en día, hay aproximadamente 150–200 efectivos estadounidenses en Groenlandia.

El interés de EEUU por Groenlandia es doble: seguridad y recursos estratégicos. En cuanto a seguridad, el papel de Groenlandia ha pasado de ser una base flotante de bombarderos a un nodo vital del sistema de defensa antimisiles. Al igual que Dinamarca atendió las necesidades de defensa de Truman, está claro que Dinamarca y Groenlandia están dispuestos a atender las necesidades de Trump. De hecho, la economía estancada de Groenlandia probablemente agradecería el impulso de infraestructuras que supondría la construcción de estaciones de radar y silos de interceptores por parte de EEUU.

Trump también quiere Groenlandia por sus recursos estratégicos. La cuota de China en la minería y extracción mundial de tierras raras es de aproximadamente el 70%, posición que utilizó contra EEUU durante la segunda guerra comercial de 2025. Groenlandia es fuente de 31 de los 34 minerales críticos. EEUU insiste en que quiere impedir que China desarrolle minerales de tierras raras en Groenlandia. Actualmente hay dos grandes yacimientos mineros no operativos: Tanbreez, respaldado por EEUU, y Kvanefjeld, vinculado a China. Sin embargo, EEUU ya ha conseguido bloquear el proyecto chino haciendo que Groenlandia lo detenga alegando que el yacimiento es rico en uranio. Groenlandia ya ha demostrado que EE. UU. puede obstaculizar a sus rivales si así lo desea.

En el caso de Groenlandia, es difícil encontrar algún electorado relevante que apoye una toma de control, especialmente si implica el uso de la fuerza. En encuestas de Quinnipiac, ABC News e Ipsos, entre el 86 y el 91 % de los estadounidenses se oponen al uso de la fuerza militar para tomar Groenlandia. Dentro del movimiento MAGA, la mayoría apoya “America First”, que tradicionalmente significa no involucrarse en aventuras extranjeras. La única parte interesada en tomar Groenlandia sea el propio Trump. Dado que las demandas de seguridad y recursos estratégicos de EE. UU. ya pueden ser satisfechas, su motivo podría ser simplemente el legado. Quiere dejar su huella en la historia añadiendo un gran territorio a EEUU. Como no ha conseguido atraer a Canadá, Groenlandia podría ser la siguiente mejor opción.

La política europea de apaciguar a Trump parece haber fracasado. Europa estaba dispuesta a acomodar a Trump y evitar una guerra comercial por temor a que EEUU retirara su apoyo a Ucrania. Ahora Europa podría estar pagando el precio por parecer débil, y Trump ha vuelto a por más. Los europeos están más que dispuestos a ofrecer a EEUU un acuerdo que satisfaga sus demandas de seguridad y recursos.

Natixis: India, la mejor oportunidad para la UE

India y la Unión Europeahan cerrado al fin un ambicioso acuerdo de libre comercio que redefine el mapa de las alianzas económicas globales. Llamado “la madre de todos los acuerdos” por sus enormes cifras, podría duplicar las exportaciones de la UE para 2032 y recortar 4.000 millones€ anuales en aranceles. En este contexto, Alicia García Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico en Natixis CIB, considera que “India no es solo una alternativa, sino que es la mejor oportunidad de Europa para liberarse de la dependencia excesiva de China, especialmente ahora que el mercado de Pekín se vuelve más arriesgado con guerras comerciales y disrupciones en las cadenas de suministro”. Además, también argumenta importantes implicaciones del TLC para España como: 

  • Este acuerdo podría potenciar las exportaciones españolas en sectores como el aceite de oliva, el vino y la maquinaria, donde ya hemos visto un crecimiento del 30% en el comercio bilateral desde 2020, posicionando a Madrid como una puerta de entrada clave de la UE a Asia del Sur y reduciendo la vulnerabilidad ante la coerción económica china.
  • Nuestros gigantes automovilísticos como SEAT y las empresas de energías renovables podrían inundar el mercado indio, creando empleos en casa y compensando nuestra desaceleración doméstica, todo mientras forjamos un bloque comercial que rivaliza con el duopolio EE.UU.-China.
  • Es una jugada geopolítica audaz para contrarrestar el dominio de China en Asia, de la que Europa, incluida España, no puede quedarse al margen. Para los españoles, significa fortalecer nuestras rutas comerciales mediterráneas y atraer inversión directa india en turismo e infraestructuras, convirtiendo amenazas potenciales como los aranceles estadounidenses en oportunidades para una postura de la UE más independiente.
  • Para 2030, la economía india podría eclipsar a la alemana, ofreciendo un motor de crecimiento que se alinea con nuestros objetivos de transición verde. España podría aprovechar esto para crear un puente trilateral -UE-India-Latam- que amplifique nuestra influencia global y asegure una prosperidad sostenible en medio del proteccionismo creciente.

 Unido a esto, García Herrero explica que, aunque el Acuerdo de Libre Comercio UE-India es un cambio de juego, “está lejos de ser perfecto”. Denuncia la falta de protecciones sólidas para los inversores europeos y españoles y, en su opinión, “expone a las empresas de la UE a los caprichos regulatorios impredecibles de India, potencialmente ahuyentando a compañías españolas en telecomunicaciones, renovables o infraestructuras que necesitan garantías férreas para comprometerse a largo plazo y expandir sus operaciones en un mercado con tanto potencial”. 

También critica que se excluya a sectores clave como agricultura y lácteos, ya que para España significa “ganancias limitadas en la exportación de productos sensibles donde los aranceles siguen siendo una barrera” y argumenta que “es una oportunidad perdida para inundar el mercado de la clase media india”. Además, lamenta la ausencia de estándares laborales y ambientales ejecutables, un compromiso que “socava la agenda comercial basada en valores de Europa”. 

Así, para la experta, este TLC “es una espada de doble filo que promete un renacimiento económico, pero exige vigilancia en la implementación”. Una razón por la que “Madrid debería presionar a Bruselas para un cierre rápido de los pactos de inversión para salvaguardar las inversiones españolas en India, ya que, de lo contrario, corremos el riesgo de un acuerdo desequilibrado que favorezca el proteccionismo indio sobre nuestro ethos de mercado abierto”.

11Nov

En el entorno actual, muchos inversores buscan una rentabilidad relativamente estable sin asumir un gran riesgo de tipos de interés.

Miguel Ángel Valero

Juhamatti Pukka, gestor de Evli Short Corporate Bond y Jefe de Renta Fija de Evli, comenta que en el entorno actual, muchos inversores buscan una rentabilidad relativamente estable a través del carry sin asumir un gran riesgo de tipos de interés. El carry o rendimiento esperable por mantener un bono es clave para obtener resultados a largo plazo y ofrece cierta protección frente a la volatilidad del precio de éste. No debe confundirse con el riesgo de crédito, ya que el carry incorpora también otros riesgos como la duración, la curva de tipos, la liquidez y las divisas.

Mantener una asignación diversificada en carry permite aprovechar esta rentabilidad aunque el precio del bono no suba, y es especialmente útil en escenarios donde los tipos de interés son altos o se mantienen elevados durante más tiempo. El carry puede actuar como un 'bastión' que favorece la rentabilidad total de la renta fija, compensando otros factores que podrían ser negativos como la caída de precios o la compresión de diferenciales de crédito. El carry es esencial en la estrategia de inversión en esta clase de activos para mejorar la rentabilidad y diversificar riesgos.

Aunque los tipos han bajado, los bonos corporativos europeos en particular todavía ofrecen rentabilidades atractivas. Además, la desaceleración de la economía global y la incertidumbre geopolítica han llevado a los inversores a centrar su atención en el mercado de bonos, activos que les pueden aportar seguridad y preservación del capital hasta que se despejen las incertidumbres del entorno. 

Según el experto de Evli, el momento actual puede favorecer a los bonos corporativos europeos, porque el crecimiento en Europa es ligeramente positivo. En este entorno, los bancos centrales han relajado la política monetaria, y los gobiernos europeos, además, han implementado medidas de estímulo fiscal.  Estas medidas impulsan la competitividad a largo plazo de las empresas en toda Europa.

Según Pukka, los bonos corporativos europeos consiguen buenos rendimientos en el escenario actual, porque las empresas europeas están enfocadas en mejorar sus operaciones, reducir costos y fortalecer sus balances. Cuando las empresas gestionan bien sus negocios, el riesgo crediticio asumido por los inversores también disminuye, y al fin y al cabo, los fundamentos crediticios son lo más importante en el mundo de los bonos corporativos.

Evli Short Corporate Bond supera los 2.300 millones€

En este contexto, Evli Short Corporate Bond, el fondo 'flagship' o bandera de la gestora nórdica que este año cumple 40 años, ha superado los 2.300 millones€ en activos bajo gestión, convirtiéndose en uno de los de mayor tamaño en Europa en su categoría. Es uno de los fondos más antiguos de Evli, lanzado como nueva estrategia en junio 2012.

Se trata de un fondo de renta fija corporativa europea que invierte en bonos corporativos, sobre todo del segmento crossover (con rating crediticio BBB-BB). La duración máxima del fondo (sensibilidad del precio de los bonos a los cambios en tipos de interés) es 2,5 años. El fondo, además, proporciona acceso a los mercados nórdicos, en los que invierte aproximadamente el 40% de la cartera, y que aportan retorno extra a la cartera. 

El benchmark del fondo es el ICE BofA 1-3 Year Euro Corporate Index. En los últimos 10 años, el fondo ha alcanzado una rentabilidad acumulada de 19,45%, comparada con el 11.4% del índice. Desde el lanzamiento en junio 2012, el fondo ha logrado una rentabilidad del 35,4%, comparada con el 21,7% del benchmark. 

Los gestores del fondo invierten fundamentalmente en bonos denominados en euros emitidos por compañías de diferentes sectores. Las inversiones denominadas en divisas diferentes al euro están totalmente cubiertas frente al riesgo divisa. La cartera del fondo está ampliamente diversificada, e incorpora controles para limitar riesgos tanto en los vencimientos máximos de los bonos, como en la inversión en sectores. Así, la concentración máxima de cada sector es el 25%, mientras que el 90% de la cartera no puede superar vencimientos a 5 años, y el 10% restante no puede superar vencimientos a 8 años. El límite de vencimiento se basa en la fecha de vencimiento legal final y no, por ejemplo, en la siguiente fecha de rescate. El indicador de riesgo del fondo es de nivel 2 sobre 7, lo que significa que los inversores asumen un riesgo bajo.

El objetivo del fondo es superar el índice de referencia a largo plazo. La rentabilidad esperada y el riesgo de los fondos que invierten en bonos corporativos suelen ser superiores a la rentabilidad esperada y al riesgo de los fondos que invierten exclusivamente en bonos del Estado.
El fondo no exige que sus inversiones tengan calificación crediticia, lo que significa que las inversiones del fondo están sujetas a un riesgo crediticio medio o alto. El riesgo crediticio derivado de emisores individuales se reduce diversificando las inversiones entre varios emisores. 

06Nov

Ya no basta con anunciar más gasto en inteligencia artificial; los inversores quieren saber cuánto se gana con cada dólar invertido. Es la primera vez desde que comenzó el auge de la IA que el incremento del gasto no garantiza una respuesta positiva en Bolsa.

Miguel Ángel Valero

La última temporada de resultados de las grandes tecnológicas ha vuelto a girar en torno a la inteligencia artificial (IA). Pero, a diferencia de trimestres anteriores, el mercado ha empezado a distinguir entre promesas y resultados. La narrativa del 'todo vale' para la IA comienza a perder fuerza, y los inversores ahora exigen algo más que planes ambiciosos: quieren ver beneficios tangibles. 

Las grandes compañías del sector (Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta, Apple y Tesla) superaron las expectativas, con un crecimiento de beneficios cercano al 27%, muy por encima del 15% previsto antes del inicio de la temporada. Pero el comportamiento en Bolsa mostró un cambio importante: la recompensa ya no es automática. Las empresas que lograron demostrar que sus inversiones en IA generan ingresos reales fueron premiadas, mientras que aquellas cuyos proyectos aún no se traducen en resultados fueron castigadas con dureza. 

Amazon fue la gran ganadora de la semana. Su división de servicios en la nube, AWS, volvió a acelerar el crecimiento y sus acciones subieron casi un 10%, pese al fuerte aumento de la inversión en infraestructura. Alphabet también convenció al mercado al anunciar que los ingresos derivados de sus productos basados en IA generativa se triplicaron respecto al año anterior, y que las ventas de Google Cloud crecieron un 34%, superando las previsiones. En ambos casos, el mensaje fue claro: el gasto en inteligencia artificial empieza a dar frutos. 

En cambio, Meta se llevó el golpe más severo con sus acciones, registrando la mayor caída diaria de los últimos tres años después de que los inversores reaccionaran con escepticismo ante sus planes de gasto. Aunque la compañía destacó las mejoras en sus sistemas de anuncios y la eficiencia impulsada por la IA, la falta de ingresos visibles relacionados con esas inversiones encendió las alarmas. Microsoft tampoco escapó al escrutinio: su crecimiento en la nube no impresionó al mercado, y las acciones retrocedieron más de un 4% en dos días.

Los analistas coinciden en que se ha producido un punto de inflexión: el mercado empieza a aplicar una “disciplina de retorno” a la euforia inversora. Ya no basta con anunciar más gasto en inteligencia artificial; los inversores quieren saber cuánto se gana con cada dólar invertido. Es la primera vez desde que comenzó el auge de la IA que el incremento del gasto en capital no garantiza una respuesta positiva en Bolsa. 

Aun así, la revolución tecnológica no se detiene. Los compromisos de inversión por parte de los grandes actores siguen actuando como motor del mercado y arrastran a todo el ecosistema asociado. Nvidia volvió a ser la gran beneficiada, con una subida cercana al 9% y una valoración que superó por primera vez los cinco billones de dólares, un hito histórico. También se vieron impulsadas otras empresas vinculadas a la cadena de suministro de la IA, como fabricantes de chips, proveedores de almacenamiento o constructoras de centros de datos. Incluso compañías industriales como Caterpillar, favorecidas por el auge de la infraestructura tecnológica, registraron alzas notables.

En conjunto, la inteligencia artificial sigue siendo el epicentro del crecimiento corporativo estadounidense. Los índices Nasdaq 100 y S&P 500 se mantienen cerca de máximos históricos, apoyados por el empuje de este sector que sigue concentrando la mayor parte de las ganancias del mercado. Sin embargo, el gran examen aún no ha llegado. Nvidia, el termómetro indiscutible del ciclo de la inteligencia artificial, presentará resultados el 19 de noviembre. Las expectativas son altísimas, y cualquier decepción, aunque no es habitual que se produzca, podría generar un impacto en cadena en todo el sector.

"La lección que deja esta temporada de resultados es clara: la inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa incuestionable a un proyecto que debe rendir cuentas. Los inversores ya no se conforman con visiones de futuro; ahora exigen evidencias de rentabilidad. El entusiasmo sigue vivo, pero la paciencia basada en promesas futuras podría estar empezando a agotarse", advierte el analista Pablo Gil en The Trader.

Crecimiento sin empleo

Por otra parte, la economía estadounidense está mostrando un fenómeno inquietante: el PIB crece mientras la contratación se frena. Algunos lo llaman “crecimiento sin empleo”. ¿Es la inteligencia artificial la culpable? Todo apunta a que la IA está elevando la productividad en tareas concretas, pero su efecto neto sobre el empleo dependerá de cómo las empresas rediseñen el trabajo y de si los gobiernos acompañan con formación, reglas de competencia y políticas de adaptación real.

Según el Fondo Monetario Internacional, cerca del 40% de los empleos del planeta están altamente expuestos a la IA generativa. Pero exposición no equivale a despido, sino a transformación: cambio de tareas, reasignación de tiempo y nuevas combinaciones de habilidades. El riesgo surge cuando esa transición no se gestiona bien. Si los beneficios del capital tecnológico se concentran, la desigualdad aumenta y el dividendo de la IA no se traduce en empleo de calidad. En ese escenario, la tecnología amplifica brechas y deja atrás a quienes no reciben formación o tiempo para adaptarse.

Estamos, sin duda, ante una de las revoluciones tecnológicas más importantes de la historia de la humanidad. La inteligencia artificial no es una moda: es un cambio estructural que reconfigurará el sistema productivo y las reglas sociales con las que hemos convivido durante décadas. Nadie puede prever con certeza el futuro, pero todo indica que en una década el mercado laboral será irreconocible. Para quienes se adapten, aprendan y se reciclen, las oportunidades serán enormes. Pero para otros (por edad, falta de conocimientos o simplemente desinterés) esta ola puede convertirse en una sentencia de exclusión. Cada revolución ha tenido ganadores y perdedores; la diferencia es que esta avanza a una velocidad sin precedentes.

"Yo no tengo la respuesta, pero sí una convicción: debemos evitar los extremos. Ni el apocalipsis ni la promesa fácil. La evidencia sugiere un futuro de trabajo transformado, no eliminado, con claros avances de productividad y riesgos manejables… siempre que hagamos bien nuestra parte. El problema es que no confío en quienes deberían pilotar este cambio. Miro a la casta política que gobierna el mundo y veo con espanto que hace tiempo dejaron de hacerlo para los ciudadanos. Hoy solo buscan preservar un sistema del que se benefician. Pensar que serán capaces de anticiparse y preparar a la sociedad para esta disrupción es, siendo realistas, un acto de fe. Basta observar los debates a los que dedican su tiempo: irrelevantes frente al desafío histórico que enfrentamos. Pedirles que piensen en las próximas décadas es como pedirle a un niño que se preocupe por su vejez", apunta Pablo Gil.

"Algunos visionarios ya defienden como solución una renta mínima universal para quienes no trabajen. Es un debate legítimo, pero personalmente tengo mis dudas. El ser humano siempre se ha movido por metas, desafíos y logros. Trabajar (en el sentido amplio de crear, aportar o mejorar algo) forma parte de nuestra naturaleza. No creo que estemos preparados para vivir sin propósito, ni que una renta garantizada sustituya la satisfacción de sentirse útil. Porque sobrevivir no es lo mismo que vivir", reflexiona este experto.

La guerra del cómputo

En medio de este debate, algo enorme está ocurriendo en el mundo de la inteligencia artificial, pero fuera del foco mediático. No tiene que ver con los modelos ni con los algoritmos, sino con la infraestructura invisible que los alimenta. Durante años, las grandes tecnológicas compraban capacidad en la nube a gigantes como Amazon, Google o Microsoft. Pero ahora estamos entrando en una nueva fase: la economía de guerra del cómputo. 

Microsoft y otras compañías ya no se limitan a contratar servidores: están creando y financiando un ejército de empresas (las llamadas NeoClouds) dedicadas exclusivamente a generar potencia de cálculo para la IA.

Son una nueva especie dentro del ecosistema tecnológico: proveedores privados de cómputo a gran escala, que funcionan casi como extensiones de los gigantes tecnológicos. No ofrecen servicios al público, sino que construyen centros de datos enteros solo para un cliente y mueven por detrás los hilos. 

  • IREN, una antigua minera de bitcoin, acaba de firmar un acuerdo de 9.700 millones$ con Microsoft, transformándose en proveedor de IA de la noche a la mañana.
  • Nebius, con un acuerdo de 17.400 millones, ha pasado a ser una especie de anexo de infraestructura privada.
  • CoreWeave, pionera del modelo, consiguió un contrato multimillonario con Microsoft, lo usó como aval para pedir préstamos a Blackstone y empezó a acumular GPU como si fueran reservas estratégicas.

Montar un centro de datos de alta capacidad cuesta miles de millones, y las NeoClouds no tienen ese capital, así que utilizan un mecanismo clásico de apalancamiento:

  1. Firman un contrato a largo plazo por ejemplo con Microsoft (que garantiza ingresos futuros).
  2. Usan ese contrato como garantía ante fondos de inversión o bancos.
  3. Obtienen créditos masivos para comprar GPUs y construir más infraestructura.

El resultado es que crecen a toda velocidad, pero a base de deuda. Y mientras, los reguladores y las redes eléctricas intentan alcanzar el ritmo, estas empresas hipotecan el futuro para sostener el apetito de cómputo de la IA. Así que ojo, porque lo que se presenta como “innovación” empieza a parecerse a una política industrial privada, movida por deuda, chips y contratos exclusivos.

En cualquier caso, lo que queda claro es que la IA no es solo una revolución tecnológica; es una carrera por el territorio computacional respaldad por deuda, donde el poder se mide en GPU, capacidad eléctrica y acceso al crédito. 

Evli: las valoraciones no están al nivel de burbuja

Las acciones tecnológicas se han convertido en el núcleo del mercado bursátil y, por tanto, las narrativas sobre su futuro son críticas para el rendimiento de todo el mercado. Las tecnológicas representan cerca del 60% de la capitalización bursátil estadounidense y más del 20% de los mercados emergentes. Las acciones europeas tienen la menor exposición. Una corrección brusca en las tecnológicas y, por tanto, en las Bolsas globales erosionaría la riqueza de los hogares y debilitaría el consumo, perjudicando el crecimiento económico.

La narrativa principal respecto a las tecnológicas es el auge de la inteligencia artificial, señala Valtteri Ahti, Chief Investment Strategist and Head of Investment Research de la gestora nórdica Evli. Hay temores generalizados de que la IA se haya convertido en una burbuja y existen síntomas inconfundibles de burbuja. Hay un gran bombo sobre semanas laborales de tres días a medida que los robots sustituyen a los humanos.

El meteórico ascenso de acciones ligadas a la IA sin ingresos recuerda mucho a la burbuja puntocom. Hay financiación de proveedores: Nvidia invertirá hasta 100.000 millones$ en OpenAI, parte de los cuales vuelven a Nvidia en compras de GPU.

Existen diferencias significativas entre la burbuja puntocom y el auge actual de la IA. Durante la burbuja puntocom, las tecnológicas construyeron vastas redes de fibra esperando una demanda que no llegó. Un año después del estallido, el 85% de la capacidad de fibra estaba sin usar. El auge de la IA es diferente, ya que la oferta de centros de datos no puede cubrir la demanda existente por la escasez de chips, energía y mano de obra cualificada.

Sin embargo, la verdadera prueba de una burbuja es la valoración, o más concretamente, las valoraciones infladas. Al fin y al cabo, una burbuja consiste en que los inversores están dispuestos a pagar una prima significativa sobre los fundamentales porque las perspectivas de futuro son excepcionalmente brillantes.

Como grupo, las principales tecnológicas actuales —Nvidia, Microsoft, Amazon, Google y Meta— cotizan a valoraciones significativamente más bajas que los líderes de la burbuja puntocom: Cisco, Nortel, IBM, Intel y Microsoft.

La razón principal es que los líderes tecnológicos actuales son mucho más rentables y tienen balances mucho más sólidos que los de la era puntocom. La característica clave de una burbuja son las valoraciones extremadamente altas, que aún no se observan en el mercado actual.

Otra característica clave de una burbuja es que muchos inversores participan en el mercado no porque crean en el futuro, sino porque esperan que otros sigan haciéndolo. La dinámica de burbuja y auge está intrínsecamente ligada a las expectativas y, por tanto, a las noticias sobre si la historia sigue intacta.

Esto implica que el auge se pone a prueba de vez en cuando, lo que significa volatilidad. Por tanto, las valoraciones no están en niveles de burbuja, pero pueden producirse correcciones a medida que se ponga a prueba la narrativa de la inteligencia artificial.

Por otra parte, Japón considera incluir 6.500 millones$ anuales de los Presupuestos ordinarios a inversiones en IA y semiconductores. La clave está en que, hasta la fecha, estos fondos se canalizaban a través de Presupuestos extraordinarios, por lo que no ofrecían la estabilidad que proporciona el regular. En el último ejercicio final, se destinaron aproximadamente 9.700 millones a este propósito y, desde 2021, la cantidad acumulada asciende a unos 37.140 millones.

22Oct

El fondo busca acciones con una capitalización bursátil sustancialmente inferior a la que su situación financiera, sus activos o su capacidad de generación de ingresos, tanto histórica como actual, harían creer.

Evli Hannibal, recientemente registrado en España pero existente desde el 30 de marzo de 2007 y con un volumen gestionado de 126,8 millones€ es un fondo deep value europeo que busca compañías con valoración extremadamente barata, con el apoyo de una herramienta cuantitativa denominada Zenostock.

No se basa en previsiones ni en ratios convencionales como el P/E actual. Su objetivo es identificar empresas que el mercado ha castigado en exceso, pero que conservan activos tangibles y una capacidad probada de generar beneficios. Petter Langenskiöld, gestor del fondo, deja muy claro que "no se trata de adivinar el futuro, sino de comprar compañías que ya han demostrado su capacidad, pero que hoy cotizan como si no valieran nada".

Este fondo de renta variable europea tiene una estrategia de inversión basada en la tendencia constante de los mercados a reaccionar exageradamente y, finalmente, a volver a la media. Sigue una estrategia de valor profundo/contraria sin concesiones y comienza su proceso de selección con acciones que, por el motivo que sea, tienen una valoración notablemente baja, claramente inferior a la anterior.

El fondo ha seguido la misma estrategia desde su creación en 2007, sin ninguna desviación de estilo, superando claramente el rendimiento del mercado europeo y de su clase de fondo. Desde el inicio, acumula una rentabilidad del 206%, con una cartera que hoy cotiza, de media, un 57% por debajo de sus valoraciones históricas. A cinco años, Hannibal supera ampliamente a su índice de referencia.

La composición de la cartera del fondo difiere completamente de los índices europeos generales y de los índices de estrategias de inversión/factoriales más comunes (crecimiento, dividendo, valor, calidad). 

El proceso de inversión parte de un universo de más de 4.500 compañías europeas, filtradas con Zenostock, una herramienta desarrollada por el propio equipo gestor. Se basa en tres criterios:

  • Valoración de activos: se buscan compañías con bajo P/B, idealmente en mínimos históricos, y con alto potencial de reversión hacia su media histórica.
  • Capacidad de generar beneficios: se analiza el valor de mercado frente a beneficios normalizados y dividendos históricos. El P/E actual o estimado no se considera.
  • Estructura de deuda: se penaliza el endeudamiento elevado y se premia el exceso de caja.

El resultado es una cartera concentrada (40–50 posiciones), con elevada gestión activa, fuerte sesgo cíclico, y una clara vocación 'contrarian'. El gestor lo resume así: “No necesitamos que las compañías estén funcionando bien para invertir; necesitamos que estén baratas en relación con su historia".

Durante la presentación, se destacó el caso de VolkswagenPorsche, que históricamente cotizaban a 0,8-0,9 veces su valor contable y hoy se compran a 0,3x. Otros ejemplos: conglomerados industriales suizos con divisiones que valen más que su capitalización bursátil completa o compañías de satélites, químicas y papeleras con activos no core infravalorados.

El gestor insistió en que “la calidad, tal como la define el mercado, no es un criterio útil para esta estrategia”. Muchas de las compañías en cartera tienen ratings bajos, pero eso no impide que generen valor cuando el mercado corrige su percepción: “Invertimos cuando el mercado ha perdido la fe, pero los activos y la historia siguen hablando.”

Más allá de lass ratios, lo que destaca es la lógica detrás de cada posición. Hannibal no necesita que las compañías “mejoren” para que la inversión funcione. Basta con que el mercado reconozca que ha exagerado el castigo. En muchos casos, los activos no core o las divisiones industriales valen más que la capitalización bursátil completa. Y eso, en un entorno de normalización, puede traducirse en revalorizaciones muy significativas.

La selección final de las acciones que cumplen con los criterios de valoración del fondo se realiza mediante el análisis tradicional de empresas y estados financieros (con especial énfasis en los activos ocultos/suma de partes, desglose, liquidación, valores de reposición/balances generales). El fondo utiliza Zenostock como su principal herramienta de selección e investigación. Zenostock ha sido desarrollado por esta gestora para la búsqueda de acciones y carteras de acciones baratas.

El núcleo de la estrategia de Evli Hannibal se resume en:

  • “Un precio de adquisición bajo es lo primero” 
  • Buscar solo empresas cuyos activos se vendan a precios bajos
  • Buscar solo empresas cuyos activos se vendan muy por debajo de la norma histórica
  • Buscar solo empresas cuya capacidad histórica de ganancias demostrada se venda a múltiplos bajos
  • Buscar solo empresas para las que el mercado tenga expectativas pesimistas sobre el futuro que contrasten claramente con los logros históricos

La condición principal para la selección de acciones es un precio bajo. El fondo busca acciones con una capitalización bursátil sustancialmente inferior a la que su situación financiera, sus activos o su capacidad de generación de ingresos, tanto histórica como actual, harían creer. El fondo no tiene preferencias por sector ni tamaño.

Los grupos más grandes son: 

  • 1. Automoción (principalmente el sector de Volkswagen), 
  • 2. Siderurgia, 
  • 3. Telecomunicación y Satélite, 
  • 4. Empresas en la fase anterior de la cadena de valor de semiconductores a un tercio de su valoración normal, 
  • 5. Industria química, 
  • 6. Una cesta de empresas suizas que, aunque han sufrido un desplome, son líderes, 
  • y 7. Papel y cartón.

 Los grupos se mantienen sin cambios, pero el número de miembros y el orden de tamaño de los grupos han cambiado. Las mayores compras netas se realizaron en el grupo "Crisis de semiconductores", que también incorporó a un nuevo miembro. Claramente, más de la mitad de las inversiones actuales del Evli Hannibal (30 acciones) aún no han contribuido en absoluto a la rentabilidad del fondo. Al cierre del mes, los activos ascendían a 127,5 millones€, y la participación en el capital de las empresas era de 248 millones. Esta ratio (127/248) es inferior a la mitad de la mediana de 10 años de las inversiones actuales. Los precios tendrían que multiplicarse por 2,5 para alcanzar el "nivel normal" a largo plazo.

El número 1 del mes fue el fabricante de obleas de silicio Siltronic AG, con un aumento del 31%, tras lo cual la capitalización bursátil de la compañía se situó en 1.400 millones. Hace cinco años, la compañía recibió una oferta de 4.200 millones. Siltronic ha logrado en dos ocasiones a lo largo de su historia un beneficio anual antes de impuestos de 500 millones€, un PER de aproximadamente 2.

 La cartera de Hannibal incluye 20 empresas (y el 52% de sus activos bajo gestión) con un PER calculado de esta manera, comenzando con los números 3, 2 o 1. El fondo es adecuado para inversores que deseen invertir en una cartera diversificada y de gestión activa de acciones europeas. que deseen beneficiarse de la posible apreciación futura del precio con grandes descuentos.

29Sep

Threelogic, empresa asturiana que ofrece servicios de analítica avanzada, visión por computador, procesamiento de lenguaje natural y protección de sistemas y datos frente a ciberamenazas, cotizará en BME Growth.

Miguel Ángel Valero

Valtteri Ahti, Chief Investment Strategist y Head of Investment Research de la gestora nórdica Evli, asegura que los ganadores de la carrera de la inteligencia artificial (IA) serán aquellas compañías que sepan entender a largo plazo los avances en robótica, automatización, y autonomía que se están produciendo, y que hayan construido modelos de negocio rentables.

La inteligencia artificial está impulsando una inversión récord. A diferencia de lo que sucedió durante la burbuja de internet, la capacidad no se está desplegando antes que la demanda, sino en respuesta a la demanda -la escasez de chips, energía e instalaciones son las principales limitaciones-.

El boom continuará porque las empresas tecnológicas más grandes no tienen otra opción que comprometerse; si no lo hacen, corren el riesgo de quedarse atrás el día de mañana. Y dado que la IA se entiende mejor como una evolución paso a paso que como una revolución, el boom de internet y su disrupción a gran escala no son el modelo en el que fijarse para lo que se avecina.

Nueve de las diez empresas más grandes del S&P 500 son firmas tecnológicas. Por  orden de su valor de mercado, son Nvidia, Microsoft, Apple, Alphabet, Amazon, Meta, Broadcom, Tesla Oracle. Juntas, representan alrededor del 40% del índice.

Estas empresas están ahora profundamente involucradas en el despliegue de la Inteligencia Artificial que está impulsando los mercados de valores. La escala de las inversiones para facilitar la adopción de la IA es histórica, aunque no sin precedentes. Este año, Microsoft, Amazon, Google y Meta se han comprometido a gastar cerca de 350.000 millones$ para la construcción de centros de datos en todo el mundo.

Actualmente, la inversión en centros de datos en EEUU ronda los 200.000 millones$ al año, lo que equivale a alrededor del 0,7% del PIB. Aunque considerable, sigue siendo inferior al de etapas anteriores de gasto en infraestructura transformadora.

Durante la gran expansión de las redes ferroviarias en el siglo XIX, la inversión anual alcanzó entre el 2% y el 3% del PIB en EEUU. La expansión de la electricidad en las décadas de 1920 y 1930 requirió un nivel similar de gasto en servicios públicos. Incluso el boom de internet y de las telecomunicaciones a finales del milenio pasado, generó un pico de gasto que se situó cerca del 1,2% del PIB.

En comparación, el actual boom de los centros de datos impulsado por la Inteligencia Artificial, es menor en términos relativos, pero está acelerándose. Dada la velocidad con la que tanto los consumidores como las empresas están incorporando el uso de la IA es razonable esperar que la inversión siga creciendo.

La demanda está superando a la oferta

Existen algunas preocupaciones respecto a la sobreinversión en centros de datos, tal y como ocurrió durante el boom de internet a finales de la década de 1990. En el apogeo del boom de las puntocom, se gastaron sumas enormes en la instalación de cables de fibra óptica para anticiparse a una fuerte subida del tráfico en el futuro. Algunas estimaciones sugerían que a principios de la década de 2000, hasta el 85% de la capacidad de fibra óptica instalada en EEUU no se utilizaba.

La diferencia clave es que esta vez las empresas no están desplegando capacidades para satisfacer anticipadamente la demanda futura; más bien, no pueden satisfacer la demanda actual. Amazon, Microsoft y Google señalan que la demanda para la computación está superando lo que pueden suministrar, porque se ve frenada por cuellos de botella en los chips, la energía y las instalaciones físicas.

La creciente demanda de IA se refleja perfectamente en OpenAI, que dice que tiene más de 700 millones de usuarios semanales, el crecimiento más rápido jamás registrado por una aplicación. La directora financiera de OpenAI, Sarah Friar, explicó con cierta sorna en la conferencia anual de tecnología de Goldman Sachs lo que piensa:  cada lunes, en la llamada regular con Microsoft, reitera la misma petición: más computación.

Algunos inversores están preocupados porque los precios actuales estén muy por debajo del costo de computación, lo que podría provocar que los modelos de negocio de empresas como OpenAI no fueran rentables. La compañía cobra solo 20$ al mes por el uso de ChatGPT, muy por debajo de los costos actuales de computación. Como muchas empresas en crecimiento, está dispuesta a quemar efectivo en busca de escalar, asumiendo que los beneficios pueden alcanzarse una vez que el ritmo de crecimiento se vaya acortando. 

Los costos de la Inteligencia Artificial bajarán. La ley de Moore -el número de transistores se dobla cada dos años aproximadamente-, ha reducido a la mitad el coste de la potencia de computación, aunque es más una tendencia empírica  que una ley de la física.

El dilema del prisionero

La carrera para la construcción de centros de datos entre Microsoft, Amazon, Google y Meta está impulsada no sólo por razones comerciales, sino también por consideraciones estratégicas. En teoría, las empresas estarían en mejor situación si moderasen el gasto en IA pero en la práctica, el miedo a ser superadas en gasto -y por tanto, en el ritmo de crecimiento- hace que ninguna está dispuesta a retroceder.

El resultado es una sobreinversión por parte de las empresas desde una perspectiva a corto plazo, pero que es racional en términos estratégicos. Ningún líder tecnológico quiere ser recordado como el que desperdició el boom de la IA. Esta trampa competitiva puede ser la razón más sólida por la que el boom de la inteligencia artificial continuará.

¿Quién captura el valor en la transición tecnológica?

Los cambios tecnológicos crean ganadores y perdedores. Durante el boom de internet, las empresas que venden "picos y palas" como Cisco, no fueron las ganadoras. Los proveedores de infraestructura como las empresas de telecomunicaciones tuvieron aún peor suerte. El verdadero valor se acumuló en lel ámbito de las aplicaciones: Microsoft para las empresas, Google y Amazon en el lado del consumidor.

Muchos de los ganadores ni siquiera estaban presentes durante la llegada de internet. El iPhone facilitó nuevas aplicaciones como Facebook y Uber. La computación en la nube generó más disrupción en el lado de las empresas, con ganadores como Salesforce, Adobe y Microsoft.

La transición de la IA no seguirá exactamente el modelo del despliegue de internet en la década de 1990. En esencia, la IA es un modelo estadístico aplicado a conjuntos de datos muy grandes. En términos generales, sus avances recientes se deben a dos factores: el uso de procesadores gráficos, que son muy eficientes en la multiplicación de matrices, y los enormes conjuntos de datos acumulados durante tres décadas de uso de Internet. La combinación de ambos factores ha permitido que los modelos se vuelvan muy sofisticados, como se puede ver en ChatGPT.

A la hora de la práctica, muchos problemas pueden resolverse mediante modelizaciones estadísticos. ¿Qué vídeo es más probable que vea un usuario a continuación? ¿Cómo debería reaccionar un coche sin conductor en una situación determinada? ¿Cuál es la trayectoria probable de un dron, dados sus parámetros de lanzamiento? La IA es muy adecuada para resolver este tipo de preguntas.

A corto plazo, la tecnología se aplicará a los problemas más fáciles y más rentables. Esto significa que la publicidad estará más ajustada al target, feeds de redes sociales más atractivos, y servicios digitales más eficientes. Con el tiempo, los modelos se extenderán a retos más complejos, desde la robótica hasta los sistemas autónomos.

La IA es resultado más de una evolución que una revolución. El nacimiento de internet fue transformador y destruyó industrias enteras: periódicos, cadenas de alquiler de videos y otras, reemplazándolas por empresas tecnológicas. La IA es evolutiva más que revolucionaria. Es por ello más probable que las empresas grandes se adapten, antes de que se las lleve la corriente.

Uber podría acabar beneficiándose de los robotaxis; empresas SaaS como Salesforce podrían aprovechar la IA agencial en lugar de ser sustituidas por una codificación de IA más sencilla; Google ya ha modificado su buscador para que cuente con asistencia de IA, y la publicidad de Meta se ha visto reforzada gracias a una mejor segmentación.

Los protagonistas de la era de Internet eran las tiendas de alquiler de vídeos; los de la era de la IA son gigantes tecnológicos globales que están impulsando el cambio. Los modelos Gemini de Google encabezan las descargas de la Apple Store, Microsoft tiene una participación en OpenAI,  y Amazon desarrolla hardware personalizado a través de Annapurna Labs en colaboración con Anthropic.

A largo plazo, solo los paranoicos sobreviven

Esto no significa que los líderes de hoy sean invulnerables. Intel parecía inexpugnable en la década de 1990, capturando la mayor parte de las ganancias de la industria de PC junto con Microsoft, pero luego flaqueó ante Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC). Los errores estratégicos y los cambios tecnológicos aún pueden reordenar la jerarquía.

A corto plazo, la IA provocará crecientes cambios. A largo plazo, facilitará avances más imaginativos en robótica, autonomía y computación cuántica. La gente tiende a sobrestimar el cambio a corto plazo y subestimarlo a largo plazo.

Quizás esto refleje simplemente nuestra dificultad para comprender el poder del interés compuesto: pequeños cambios se van acumulando hasta convertirse en maravillas. Como se dice que Albert Einstein bromeó: "El interés compuesto es la octava maravilla del mundo. Quien lo entiende, lo gana... quien no lo entiende, lo paga".

Treelogic debutará en BME Growth

Por otra parte, Treelogic, con sede en Asturias, es una empresa tecnológica especializada en el desarrollo de soluciones avanzadas para la transformación digital de empresas e instituciones. Fundada en 2018, su actividad se centra en áreas clave como la IA, la ciberseguridad y la salud digital. 

La compañía ofrece servicios en analítica avanzada, visión por computador, procesamiento de lenguaje natural y protección de sistemas y datos frente a ciberamenazas. Además, desarrolla herramientas propias para el ámbito sanitario, como sistemas de triaje estructurado para urgencias, y soluciones IT personalizadas que mejoran la eficiencia operativa. Con un fuerte compromiso con la I+D, participa en proyectos europeos aplicando tecnologías disruptivas como Big Data e IA en sectores como la salud, la industria y la energía.