Miguel Ángel Valero
La apertura permanente del estrecho de Ormuz condiciona las previsiones de crecimiento económico mundial, admite Mariano Arenillas, responsable para Iberia de DWS. Al mismo tiempo, en la presentación de las perspectivas de mercado y estrategias de inversión para el 2º semestre, destaca la "sorprendente resiliencia de las economías globales respecto al petróleo" gracias a la menor dependencia del crudo en Europa y al uso de las reservas estratégicas.
Para Arenillas, los mercados "se acostumbran a la volatilidad". También "han aprendido a gestionar la geopolítica y la variabilidad de la administración Trump". "Los inversores muestran una mayor capacidad de adaptación: los impactos geopolíticos son cada vez más limitados en el corto plazo, permitiendo al mercado mirar más allá y centrarse en las tendencias estructurales de largo plazo", explica.
DWS revisa a la baja su previsión de crecimiento de Europa, del 1% previsto a principios de 2026 se pasa al 0,8%-0,9%. El Banco Central Europeo volverá a a subir los tipos otros 25 pb, hasta el 2,5%, tras haberlo hecho el 11 de junio. En cambio, la Fed no subirá tipos, "en contra de lo que piensa el mercado", y el siguiente movimiento será de bajada, hasta el 3%-3,25%. Una deuda del 121% del PIB "sin senda creíble de consolidación, con más gasto en defensa, expansión fiscal, y devolución de aranceles", explica "la obsesión de Trump por bajar tipos, quiere financiar el crecimiento sin endeudarse más". Incluso puede haber una segunda bajada de tipos en EEUU, para abaratar la refinanciación de su deuda (que le cuesta un billón$ solo en intereses, prácticamente el PIB de España).
En este escenario, DWS sobre pondera a Europa frente a EEUU, porque "es más estable y predecible" por el peso que tienen las grandes tecnológicas en los índices norteamericanos y por su susceptibilidad a la volatilidad de la IA. Prefiere sector financiero, tecnológico e industrial. En renta fija, recomienda evitar la deuda soberana con plazos superiores a 4 años porque las subidas de tipos encarecerán aún más los costes de financiación de los países, que ya presentan niveles de deuda inéditos. Y muestra una mayor preferencia por la deuda corporativa con grado de inversión "que ofrezca rentabilidad por encima de la inflación sin asumir riesgos": utilities, energía, industria. Reduce exposición a consumo, "da hasta miedo".
Sobre la IA, cree que es "un disruptor, pero los cambios no serán tan rápidos como se espera", por lo que es preferible una gestión activa "para diferenciar sectores y compañías". Mariano Arenillas recomienda "bajar expectativas con la IA, hay demasiada euforia", cuando una inversión en centros de datos tarda, como mínimo, dos años en empezar a rendir; "no está definido todavía quiénes serán los ganadores y los perdedores de la IA"; preocupan los niveles de deuda de esas empresas, mientras otras dedicadas a la traducción o al software pueden desaparecer; y hay casos de uso de la IA rechazados porque no generan el retorno esperado; la IA provoca que al sector financiero le sobre capacidad, mientras tendrá un efecto más positivo en la industria. "En compañías de crecimiento rápido prefiero invertir como accionista que como bonista", subraya.
Recomienda mercados emergentes, "es otra forma de comprar tecnología, más barata".
"Hay que evitar que el inversor conservador abandone porque luego tarda mucho en volver", recalca, al tiempo que asegura que "la única manera de batir a la inflación es invertir en Bolsa".