Miguel Ángel Valero
Tras un fin de semana marcado por la retórica política y el ruido mediático —con los habituales mensajes de Trump y de Irán insinuando que el estrecho de Ormuz continúa cerrado—, los datos evidencian que la actividad en la zona sigue incrementándose desde la firma del memorándum. El día de la firma, con datos actualizados a 22 de junio, más de 20 buques atravesaron el estrecho, y en los días posteriores la cifra se ha mantenido cerca de la decena. Estas cifras reflejan solo los navíos que mantienen el transpondedor activado durante el tránsito, las travesías “en la sombra” podrían conocerse con cierto retraso en los próximos días. Al mismo tiempo, países como Emiratos Árabes Unidos, Catar y Kuwait ya están indicando a sus clientes que envíen buques a los centros de carga del Golfo. A lo largo de la semana seguiremos atentos a nuevos episodios de esta fase negociadora. No obstante, lo más relevante es que esta tragicomedia política no parece estar afectando al proceso de normalización del tráfico en el estrecho. Es probable que surjan nuevos episodios y que la reapertura no sea lineal, pero la tendencia hacia la normalización se consolida.
De cara a los próximos meses, la evolución de la inflación dependerá de una rápida normalización del tráfico energético, condición necesaria para evitar efectos de segunda ronda. En este contexto, el flujo de crudo comienza a normalizarse, con un repunte del tránsito marítimo y la reactivación operativa en puertos del golfo Pérsico: a mediados de semana, más de 10 millones de barriles diarios de petróleo atravesaban la zona, mientras que los datos de transpondedores estimaban que el jueves 23 embarcaciones cruzaron el estrecho –máximo desde comienzos de marzo–. En paralelo, algunas aseguradoras han comenzado a reducir primas para ganar cuota ante la reapertura.
En este contexto, la recuperación del tránsito vendrá acompañada de una progresiva normalización de la producción. Catar ya ha iniciado este proceso y, pese a algunos incidentes operativos recientes, asegura que puede alcanzar el 80% de su capacidad en apenas dos meses. Kuwait, por su parte, ya está en condiciones de reanudar la carga de refinado en sus puertos y prevé recuperar su producción en unas semanas. En términos generales, las estimaciones sitúan el retorno a niveles normales de producción en un horizonte de dos a tres meses. Mientras tanto, el mercado seguirá abasteciéndose de las reservas existentes, que superan los 140 millones de barriles en almacenamiento flotante en el Golfo. En este sentido, las últimas cifras indican que este fin de semana han salido al mercado 7 millones de barriles iraníes, lo que supone el primer movimiento desde el inicio del bloqueo estadounidense.
Ebury: la nueva Fed de Kevin Warsh impulsa al dólar
Casi la mitad de los miembros del FOMC anticipan al menos una subida de tipos de interés en 2026, en línea con las expectativas actuales del mercado. El resultado inmediato fue un repunte de los tipos a corto plazo y una apreciación generalizada del dólar frente a las principales divisas del mundo. El mercado bursátil estadounidense registró cierta volatilidad tras la reunión de la Fed, aunque recuperó la mayor parte de las pérdidas antes de que terminara la semana. Las monedas de la región del Pacífico obtuvieron un mejor comportamiento relativo, favorecidas por la caída de los precios dela energía tras el anuncio del acuerdo de paz con Irán.
Con las grandes reuniones de bancos centrales ya cerradas, la atención se desplaza esta semana hacia los datos macroeconómicos. El foco principal recaerá en los índices PMI de actividad empresarial - los indicadores adelantados más fiables para medir el impacto del acuerdo de paz en la confianza de las empresas-, que se publicarán el martes 23 de junio. También será especialmente relevante el dato de inflación PCE de junio en EEUU, dada la renovada prioridad que la Reserva Federal parece otorgar ahora a la estabilidad de precios. Además, seguiremos de cerca las posibles consecuencias para los activos británicos tras la dimisión de Keir Starmer.