04Jun

En los últimos 2 meses, el S&P 500 ha subido a una velocidad que solo se ha visto en dos ocasiones históricas fuera de recesión: justo antes del crash del Lunes Negro de 1987 y en el peak del Dotcom de 2000.

Miguel Ángel Valero

La fragmentación geoeconómica ya le cuesta a la economía mundial hasta 307.000 millones$ en pérdida de producción anual, según el informe Deepening Divides: The Cost of a More Fragmented Financial System, publicado por el Foro Económico Mundial en colaboración con Oliver Wyman. Impulsada por las tensiones geopolíticas, las preocupaciones en materia de seguridad económica y la transformación de las relaciones comerciales entre las principales economías, la fragmentación se aceleró a lo largo de 2025 y 2026 y afecta de forma creciente a los sistemas de comercio, finanzas e inversión. Estas presiones se manifiestan a través de aranceles crecientes, restricciones a la inversión y medidas de represalia. 

Los aranceles y las restricciones a la inversión afectan cada vez más a economías tradicionalmente alineadas, incluidas las de EEUU, la UE, Canadá, Japón y Corea del Sur, lo que eleva los costes para las empresas e incrementa la incertidumbre en el comercio y la inversión transfronterizos.

A medida que la fragmentación se asienta en los mercados y los sistemas financieros y aumentan las barreras incluso entre aliados, crecen los riesgos de escalada y de disrupción económica a largo plazo. Si las tendencias actuales se intensifican hasta escenarios de fragmentación más severa, las pérdidas globales podrían alcanzar hasta 6,9 billones$, o el 6,4% del PIB mundial. Un impacto económico superior al de cualquier economía del mundo excepto las de EEUU y China. 

En última instancia, la fragmentación afecta tanto a las empresas como a los hogares. Se estima que las políticas de fragmentación actuales añadirán hasta 0,3 puntos a la inflación global, erosionando el poder adquisitivo en la mayoría de las economías. Los efectos más pronunciados sobre los salarios reales se observan en EEUU, donde se estima que los salarios reales serán un 0,33% inferiores para los trabajadores con baja cualificación, un 0,49% inferiores para los de cualificación media y un 0,66% inferiores para los de alta cualificación; presiones similares sobre el poder adquisitivo son visibles en otras grandes economías. 

"En las conversaciones con líderes empresariales de todo el mundo, el mensaje es notablemente consistente. Lo que las empresas más necesitan ahora mismo es previsibilidad, y no la están obteniendo", señala Daniel Tannebaum, socio y líder global de Anti-Financial Crime en Oliver Wyman. "Sin reglas más claras en torno a los aranceles, las sanciones y otras medidas económicas, los riesgos para la inversión, el crecimiento y la estabilidad financiera seguirán creciendo", avisa.

Los mercados emergentes y las economías en desarrollo son los más perjudicados por los efectos de la creciente fragmentación financiera. En el escenario de fragmentación más extremo, los países ajenos a los grandes bloques geopolíticos, la mayoría de los cuales son mercados emergentes o economías en desarrollo, podrían sufrir pérdidas de producción del 10,7%, frente a un descenso global del 6,4%. Factores estructurales como el menor desarrollo de sus mercados de capitales hacen que estas economías dependan más de los flujos internacionales de capital y sean más vulnerables a los efectos negativos de un sistema financiero menos integrado. 

África ilustra tanto los riesgos como las posibles vías de resiliencia. La exposición del continente a los flujos de capital exterior implica que un sistema más fragmentado encarecería y haría menos predecible la financiación para el desarrollo. Al mismo tiempo, la integración regional —a través de iniciativas como la Zona de Libre Comercio Continental Africana y sistemas de pago como el PAPSS— ofrece vías para reforzar la resiliencia de África, que además puede beneficiarse de tendencias de largo plazo como el crecimiento demográfico y la abundancia de materias primas críticas. 

Aunque es improbable que la fragmentación se revierta a corto plazo, sí puede gestionarse. El informe identifica cinco acciones que los responsables políticos pueden adoptar para mitigar la fragmentación:

  • Establecer principios compartidos para proteger el sistema financiero frente a la fragmentación, como la preservación del Estado de derecho y la independencia de la política monetaria, la limitación de la incautación de activos soberanos y la protección de la integridad de los datos gubernamentales.
  • Acordar normas que orienten el uso de instrumentos de acción económica exterior para avanzar en los objetivos de seguridad nacional y resiliencia sin perjudicar el crecimiento global.
  • Garantizar la previsibilidad de las políticas públicas para sostener los flujos de inversión y permitir el funcionamiento continuo de los mercados de capitales y financieros transfronterizos.
  • Mantener la interoperabilidad entre los sistemas de pago y las monedas digitales, y preparar a las empresas para un entorno geoeconómico cada vez más fragmentado. 
  • Impulsar iniciativas de integración regional como la Zona de Libre Comercio Continental Africana y el Sistema Panafricano de Pagos y Liquidación, así como apoyar el desarrollo de mercados de capitales domésticos y regionales, incluida la Unión Europea de Ahorro e Inversión. 

En conjunto, estas medidas pueden contribuir a preservar la estabilidad y la resiliencia financieras incluso a medida que la economía mundial se vuelve más fragmentada.

Impacto en la industria química

El cierre del estrecho de Ormuz y los elevados precios de la energía están teniendo un gran impacto en la industria química. La región del Golfo suministra aproximadamente la mitad de las exportaciones mundiales de etilenglicol y casi el 40% del metanol, ambos esenciales para los plásticos y los productos químicos industriales. Además, una amplia gama de bienes industriales requiere de productos químicos para su fabricación por lo que el aumento de los precios del petróleo y el gas repercuten en los costes de fabricación, los precios al productor y, en última instancia, la inflación al consumo.

Un informe de Crédito y Caución plantea dos escenarios, en función de la duración del conflicto, analizando el impacto en el sector químico en cada uno de ellos. En el escenario base, que contempla la reapertura del estrecho de Ormuz en mayo, la producción mundial aumentaría apenas un 0,6% en 2026. Pero en el escenario pesimista, con el cierre del estrecho hasta septiembre, se reduciría un 1,7%. 

A la guerra del Golfo se suma la continua incertidumbre en materia de política comercial. Aunque los aranceles impuestos por EEUU en 2025 están paralizados por el Tribunal Supremo, las empresas químicas se enfrentan a una renovada incertidumbre en torno a los regímenes arancelarios y a los riesgos legales.  En Europa, Crédito y Caución prevé una caída de la producción del 2,2%. El repetido repunte de los precios del gas en Europa está agravando los problemas de competitividad, especialmente en relación con China y EEUU. Por una parte, los productores chinos dependen cada vez más de materias primas basadas en el carbón. Por otra parte, en EEUU el incremento de los precios del gas ha sido más moderado, lo que beneficia a los competidores estadounidenses.  Además de estos factores perturbadores, las empresas químicas europeas se enfrentan a una presión creciente para invertir en automatización, transformación y digitalización. Las pymes sin cobertura energética y sin capacidad de inversión para la descarbonización corren un riesgo especial. Por todo ello, la Unión Europea está perdiendo cuota de mercado mundial de productos químicos en los últimos años. Mientras en 2014 contaba con una cuota cercana al 20%, en 2024 había descendido al 14%.   En este contexto, Crédito y Caución ha rebajado la perspectiva de rendimiento empresarial y riesgo crediticio para la industria química en Bélgica, Italia, los Países Bajos y el Reino Unido.

Otro importante reto para el sector es el posible desvío de mercancías chinas, que inicialmente iban destinadas a EEUU, hacia otros mercados, en particular Europa. Este cambio podría suponer una acumulación de stock de productos chinos a menor coste impactando en la demanda de productos europeos, lo que reduciría la producción interna y, por extensión, de los productos químicos utilizados en su fabricación.  

La industria química se enfrenta a importantes retos derivados del cierre del estrecho de Ormuz y la volatilidad de los precios de la energía. Junto a ello, las interrupciones en la cadena de suministro causadas por tensiones geopolíticas, el aumento del proteccionismo, desastres naturales o problemas logísticos suponen riesgos a la baja que supondrán un lastre para el crecimiento de la producción en 2026.

Resiliencia de la economía, pero ojo al S&P 500

Mientras, el mercado sigue a la espera del desenredar de las negociaciones que permitan reabrir Ormuz. Si ayer los ataques se recrudecían, hoy parece girar nuevamente hacia un acercamiento de las posturas: surgen noticias que apuntan a que Israel y el Líbano acuerdan un alto el fuego, algo que facilitaría las negociaciones entre EEUU e Irán y que ha permitido que el propio Trump vea factible alcanzar un acuerdo este fin de semana. A ver qué pasa ya camino del cuarto mes de conflicto.

El contexto macroeconómico está mostrando una notable resiliencia, los empresarios siguen viendo una actividad sostenida y apuntan a que seguirán con sus planes de inversión al tiempo que persiste un empleo robusto, especialmente en EEUU. Un factor que apunta a que, liderado por la inversión, seguiremos inmersos en un ciclo de expansión económica que apoyará a las Bolsas, aunque tras las importantes subidas acumuladas, el inversor deberá ser más selectivos y aprovechar oportunidades en sectores y regiones que se han quedado rezagadas.

En EEUU, la confianza de los empresarios de los servicios mejora más de lo esperado y la economía sigue creando empleo. La batería de indicadores es alentadora, con el ISM de los servicios repuntando en mayo hasta 54,5, su primera subida tras el estallido del conflicto en Irán. Este repunte mantiene la confianza de los empresarios estadounidenses en niveles cómodamente acordes con expansión económica. Además, la lectura de los componentes fue especialmente positiva, dado que esta mejora de la confianza vino liderada por la fuerte subida del subíndice de nuevos pedidos (57,3 vs. 53,5 anterior). Por otro lado, siguen las tensiones inflacionistas, con el subíndice de precios pagados subiendo en mayo hasta 71,3, un incremento que, no obstante, fue algo menor de lo esperado.

Crece el empleo privado y, según los datos de la consultora ADP, en mayo se crearon 122.000 puestos de trabajo, su mayor nivel desde enero de 2025 y una aceleración frente a los 105.000 del mes previo. Cifras que apoyan la percepción de resistencia del empleo en estos primeros meses de subidas de los costes energéticos. Por sectores, solamente 2 de los 10 analizados no lograron crear empleo y, además, los más cíclicos como Construcción, Manufacturas y Ocio y hostelería han registraron creación neta positiva.

En cambio, en la zona euro se aceleran las presiones inflacionistas. Los índices de precios industriales repuntaron en abril y registraron un crecimiento de los costes del 4,9% interanual frente al +2% anterior y su mayor incremento desde marzo de 2023. Unas cifras que comienzan a reflejar ya el incremento de los precios de la energía y que apuntan que la inflación continuará presionada al alza en los próximos meses a medida que se van traspasando estos mayores costes a través de las cadenas de producción hasta los precios finales.

En esta corriente de optimismo sobre la economía, pese a la fragmentación, los aranceles y las guerras comerciales, un toque de aviso: en los últimos 2 meses, el S&P 500 ha subido a una velocidad que solo se ha visto en dos ocasiones históricas fuera de recesión: justo antes del crash del Lunes Negro de 1987 y en el peak del Dotcom de 2000. No es una predicción de caída inmediata. Es un patrón histórico. El que avisa no es traidor.

UBS: el oro supera a los bonos del Tesoro de EEUU en los bancos centrales

Según nuevas estimaciones del Banco Central Europeo (BCE), el oro ha superado a los bonos del Tesoro de EEUU en la composición de las reservas de los bancos centrales a nivel mundial, confirmando un cambio significativo en la estructura de las reservas. Aunque podría interpretarse como un desafío a la hegemonía del dólar, "creemos que el mensaje para los inversores globales es más matizado: el dólar estadounidense sigue siendo el principal pilar de las reservas mundiales. El oro se ha consolidado como una cobertura estratégica y práctica.El euro está ganando terreno, aunque de forma gradual", precisan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Interpretamos este aparente cambio en el comportamiento de los bancos centrales como un recordatorio para que los inversores mantengan siempre presente la construcción de sus carteras y aseguren una adecuada diversificación entre clases de activos, geografías y divisas. Seguimos siendo positivos respecto al oro a medio plazo, a pesar del riesgo de una mayor volatilidad en el corto plazo. Prevemos que el precio alcance los 5.500$ por onza durante el primer semestre de 2027. En la práctica, creemos que los inversores deben mantener una cartera diversificada, incluyendo exposición al oro y a otras materias primas, determinados activos denominados en euros y renta fija de alta calidad. Mantenemos un objetivo para el EUR/USD de 1,2 a mediados de 2027, a medida que los precios de la energía se normalicen y la Reserva Federal retome finalmente los recortes de tipos, mientras que el apoyo fiscal en Europa debería seguir respaldando la moneda única”.

“Esperamos que los precios de las viviendas vacacionales en Suiza e Italia sigan aumentando con más fuerza que en Austria y Francia durante los próximos trimestres. Los principales destinos suizos destacan por una moneda estable, políticas fiscales atractivas y altos niveles de seguridad y discreción”, aporta Maciej Skoczek, economista inmobiliario.

“Esperamos que la mayoría de los bancos centrales de los mercados desarrollados —incluida la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y otros— mantengan los tipos de interés sin cambios a corto plazo. El Banco Central Europeo destaca por la probabilidad de nuevas bajadas de tipos en junio y posiblemente también en julio, reflejando respuestas divergentes de política monetaria ante la inflación y la evolución del crecimiento económico”, opina Dean Turner, economista jefe para la Eurozona y el Reino Unido.


03Jun

La Oficina del Representante Comercial (USTR) plantea aranceles de hasta del 12,5% a importaciones procedentes de 60 países, al considerar que éstos no están haciendo lo suficiente para frenar el comercio de bienes producidos con trabajo forzoso.

Miguel Ángel Valero

Por una vez, y sin que sirva de precedente, esta iniciativa no es de Trump. La Oficina del Representante Comercial (USTR), el organismo encargado de ejercer las investigaciones comerciales y recomendar la imposición de tasas arancelarias, plantea aranceles de hasta del 12,5% a importaciones procedentes de 60 países, al considerar que éstos no están haciendo lo suficiente para frenar el comercio de bienes producidos con trabajo forzoso. 

La polémica propuestas contempla la aplicación de un arancel del 10% a la Unión Europea, Reino Unido, México o Canadá, mientras que el tipo del 12,5% afectaría a China, Japón, India y a otros 42 países. Los gravámenes se amparan en la investigación sobre prácticas comerciales desleales de la sección 301. Trump ya recurrió a esta legislación en su primer mandato, cuando inició la guerra comercial con China, tarificando algunos productos hasta el 25%. 

En este contexto, la nueva propuesta ofrecería a la Administración una alternativa al actual arancel global del 10% aplicado bajo la Sección 122 –de carácter temporal y con vencimiento el 24 de julio–, sustituyéndolo por un mecanismo con mayor respaldo jurídico y, previsiblemente, de carácter permanente.

La iniciativa se produce después de que, a comienzos de esta misma semana, la USTR, propusiera un arancel del 25% sobre diversos productos brasileños, también bajo la sección 301. Además, se prevé la publicación de las conclusiones de otra investigación relacionada con el aumento de la capacidad industrial excesiva en 16 países, incluido China.

Mientras, continúa la fortaleza del mercado laboral en EEUU. La encuesta JOLTS superó ampliamente las expectativas y mostró que las ofertas de empleo aumentaron en 731.000 en abril hasta situarse en 7,62 millones, muy por encima de las 6,89 millones del mes previo y de las expectativas, situándose prácticamente en su nivel más alto de los dos últimos años. Con ello, la economía actualmente opera con una ratio de vacantes sobre desempleados de 1,03x frente al 0,95x del mes anterior, volviendo a mostrar que existe un puesto de empleo sin cubrir por cada parado. 9 de los 11 sectores analizados han registrado un incremento de las vacantes, algo no visto desde septiembre de 2022. Pero el fuerte aumento de las vacantes vino muy concentrado, ya que un 91% correspondieron al sector tan heterogéneo como servicios profesionales, mientras que sectores cíclicos, como ocio y hostelería, registraron el tercer mes consecutivo de reducción de las vacantes.

Vuelven las compras de los hedge funds y sufre el consumo

Goldman Sachs subraya que los hedge funds compraron acciones americanas a su ritmo más rápido en seis meses. El S&P 500 encadena nueve semanas seguidas al alza, la racha más larga desde 2023. Y resulta que los hedge funds han vuelto a comprar a lo grande. Goldman Sachs habla de la mayor aceleración de compras institucionales en seis meses. El leverage largo/corto llega al 55,3%. Los financieros lideran el rally con una ratio long/short de 6,5 a 1. El índice rompe techo tras techo. Pero más de la mitadde sus componentes cotiza por debajo de su media de 100 sesiones. La señal es doble. El dinero grande ha vuelto al risk-on. Pero el rally es estrecho. Cuando los hedge funds corren así de rápido, suele quedar menos gasolina para el rally. El S&P en máximos con breadth estrecha es una combinación que históricamente precede a correcciones técnicas.

Mientras, el menor consumo en EEUU pasa factura a algunas empresas. Dollar General eleva previsiones mientras el consumidor americano recorta incluso en comida para ir a tiendas de descuento. La cadena de discount americana facturó 10.780 millones$ en el primer trimestre, un 3,4% más, con el beneficio por acción subiendo a 2$ contra los 1,78 del año pasado, y la previsión es que termina 2026 entre 7,2 y 7.45$.. El tráfico sube un 1,4%. Esto muestra que los consumidores americanos están recortando incluso en comida básica para ir al discount en lugar del supermercado habitual.  Una situación negativa para las marcas premium, y buena para discounters. Si el consumidor americano frena de verdad en el 2º trimestre, el S&P en 7.600 puntos necesita que las expectativas de beneficios corporativos bajen. 

Shake Shack cae un 10% en Bolsa tras revisar a la baja las previsiones de ingresos para el 2º trimestre, y de beneficios para todo 2026. La firma de hamburguesas premium culpa a la "incertidumbre macroeconómica, el entorno competitivo y sus impactos relacionados".

La Eurozona sufre el repunte de la inflación

Por su parte, en la zona euro se confirma el repunte de la inflación impulsado por los mayores costes energéticos. El IPC preliminar repuntó dos décimas en mayo hasta +3,2% interanual, su mayor nivel desde septiembre de 2023 y con un repunte más acusado de la tasa subyacente que se acelera tres décimas hasta el +2,5%. Por componentes, el aumento de la inflación se explicó en gran medida por la mayor aportación de la energía, que explicó 1 punto, a lo que se unieron los precios de los alimentos (que suponen otros 0,4 puntos). 

Por el lado de la tasa subyacente, los precios de los bienes aceleraron su crecimiento una décima hasta +0,9% interanual (aportaron dos décimas al IPC), mientras que hubo un mayor repunte de los servicios, que aceleraron el crecimiento de los precios cinco décimas hasta +3,5% interanual y fueron responsables de la mitad de la inflación. 

Los datos de inflación presionan al Banco Central Europeo (BCE) para elevar tipos oficiales en su reunión del 11 de junio, aunque los indicios de efectos de segunda ronda de este encarecimiento de la energía parecen contenidos. 

UBS ve oportunidades en empresas de la Eurozona

Pero en UBS señalan que "aunque esperamos que el BCE incremente los costes de financiación la próxima semana, consideramos poco probable un endurecimiento monetario significativo como el que actualmente descuentan los mercados, debido a los riesgos para el crecimiento derivados de los elevados precios de la energía. Al mismo tiempo, seguimos viendo oportunidades en determinadas empresas de la Eurozona que se benefician de tendencias estructurales de largo plazo".

Los riesgos para el crecimiento derivados de un shock energético prolongado hacen improbable un endurecimiento monetario significativo. "Es probable que los efectos de segunda ronda sobre la inflación sigan siendo limitados. Una política monetaria más restrictiva no debilita el atractivo de determinadas compañías europeas que se benefician de tendencias estructurales de crecimiento", insisten.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos siendo positivos respecto a la renta fija de calidad, con especial atención a los bonos de corta y media duración, que son menos vulnerables a las preocupaciones sobre el aumento de la carga de la deuda pública. Creemos que el reciente incremento de las rentabilidades ofrece una oportunidad para que los inversores aseguren tipos atractivos, especialmente a través de crédito corporativo defensivo y de alta calidad, donde el carry sigue siendo atractivo y la duración de los diferenciales parece manejable”. Y añade: “También vemos oportunidades en los líderes europeos y en determinadas acciones de la Eurozona expuestas a temáticas de crecimiento estructural. Los datos de inflación refuerzan la justificación para una actuación del BCE a corto plazo, pero no modifican nuestra preferencia por un posicionamiento selectivo, la diversificación y la calidad”.

China: la confianza empresarial, en su nivel más alto desde febrero

Y en China, sorpresa positiva con la mejora de la confianza empresarial, que alcanza su mayor nivel desde febrero. El PMI compuesto repunta en mayo hasta situarse en niveles de 54 desde el 53,1 anterior, impulsado al alza por un dato favorable de confianza de los servicios que escaló hasta el 54,4 desde el 52,6 previo. Cifras que apuntan a una aceleración de la actividad y que sorprenden al ocurrir en un momento en el cual los precios de la energía siguen elevados y el consumo interno no parece estar reactivándose. A pesar de ello, la lectura de los empresarios es positiva, lo que podría estar adelantando un giro de la actividad.

01Jun

Fernando Ariza, presidente del Instituto de Actuarios de España, avisa que los riesgos emergentes "tienen la característica de alterar de forma rápida y significativa el entorno económico y social al que estábamos acostumbrados". Y "están profundamente interconectados y se propagan en un entorno globalizado entre sectores económicos y geografías".

Miguel Ángel Valero

Fernando Ariza, presidente del Instituto de Actuarios de España, avisa que los riesgos emergentes (los geopolíticos con sus múltiples variantes, los riesgos medioambientales y de sostenibilidad, la inflación y los tipos de interés, la IA y la ciberseguridad, y los energéticos, que son una consecuencia de los riesgos geopolíticos) "tienen la característica de alterar de forma rápida y significativa el entorno económico y social al que estábamos acostumbrados". Y "están profundamente interconectados y se propagan en un entorno globalizado entre sectores económicos y geografías". Además, reivindica el papel del actuario en la anticipación, modelización y gestión de estos escenarios complejos.

Precisamente el último número (el 58) de Actuarios se centra en los riesgos energéticos y su creciente relevancia en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, la transición energética, la inteligencia artificial y los desafíos de sostenibilidad. Expertos nacionales e internacionales, procedentes del ámbito energético, asegurador, regulatorio, científico y académico, analizan desde múltiples perspectivas los principales retos asociados a la seguridad energética, la electrificación, el hidrógeno, la energía nuclear, la inteligencia artificial, los mercados eléctricos y los nuevos riesgos aseguradores.

Mientras tanto, sigue el 'culebrón' del acuerdo entre Irán y EEUU, con una certeza: los precios del petróleo no volverán de forma inmediata a los niveles previos al conflicto: la reparación de las infraestructuras energéticas dañadas llevará tiempo. Así lo refleja la propia curva de futuros, que prevé que las subidas de precios del crudo no se revertirán hasta marzo de 2027. 

Lo que está claro es que la guerra en Oriente Medio pasa factura a la economía de EEUU, con un debilitamiento de la confianza de los consumidores y mayores tensiones inflacionistas. Además, la Reserva Estratégica de Petróleo ha disminuido a un ritmo sin precedentes –más de 9 millones de barriles semanales en las últimas dos semanas–. De continuar esta tendencia, podría caer por debajo del mínimo registrado en 2023 y alcanzar su nivel más bajo desde 1983.

Pero hay más datos:

  • Trump propone el umbral de contenido local para coches más alto jamás visto bajo el USMC: quiere que el 82% sea de origen norteamericano, con al menos la mitad fabricado dentro de EEUU. El plazo de cumplimiento es 2027 y los fabricantes dicen que es físicamente imposible de cumplir. General Motors, Stellantis y Toyota tendrían que redibujar por completo sus cadenas de producción. El coste extra por vehículo podría llegar a los 3.000$.
  • Otra de Trump: los grupos de aerolíneas y empresas americanas advierten que sus propuestas de restricción de vuelos internacionales crearían un caos operativo y económico sin precedentes. Delta, United Airlines y American Airlines están en primera línea. El turismo y los viajes corporativos serían los primeros damnificados, justo cuando el verano arranca a toda máquina.
  • los precios de la carne alcanzan máximos históricos por una escasez estructural de ganado que no tiene solución rápida. El tamaño del rebaño está en mínimos desde los años 50. Más presión sobre el IPC americano justo cuando la Fed considera si subir tipos. El dato es muy malo para cadenas como McDonald's y Yum! Brands (está en negociaciones exclusivas para vender Pizza Hut a LongRange Capital y quedarse con Taco Bell y KFC) aunque muy bueno para los ganaderos.
  • Walmart, el termómetro del consumidor americano de renta media-baja, cierra por debajo de su media de 200 días por primera vez en más de un año. Señal técnica que el mercado no puede ignorar cuando el IPC sigue subiendo y el empleo empieza a flaquear. Walmart es el barómetro. Cuando cae, el consumidor ya ha frenado.
  • Las ejecuciones por hipotecas impagadas se disparan el 26% en el primer trimestre, porque los compradores ya no pueden aguantar el coste del tipo variable. Es uno de los argumentos de Trump para presionar a la Fed sobre una bajada de tipos.
  • El mayor gestor de activos del mundo, BlackRock, reduce su exposición a renta variable, mientras los hedge funds han desmontado coberturas de forma masiva. ¿El resultado? Las acciones con más posiciones cortas se han disparado cerca de un 30% en semanas, y el miedo implícito que medía el mercado de derivados ha caído a mínimos. El rally se retroalimenta porque cada posición corta que se cierra empuja los precios todavía más arriba. El problema es lo que queda cuando se acaban las coberturas. Un mercado sin red de seguridad amplifica cualquier shock. Un dato de inflación malo, un movimiento de la Fed, una escalada en Irán. Lo que antes absorbían los hedges ahora lo absorbería directamente la cartera.

Por su parte, la actividad fabril china retrocede por segundo mes consecutivo en mayo, golpeada por la caída de la demanda global y la guerra arancelaria con EEUU. El PMI manufacturero oficial cae por segundo mes consecutivo en mayo, y ya se sitúa en un 55% la probabilidad de recesión industrial china en el tercer trimestre. El impacto llega directo a las materias primas industriales. El cobre y el hierro ya acusan el frenazo. Y como China exporta deflación al resto del mundo, la situación macroeconómica global no pinta bien. Son malos datos para materias primas y para la energía industrial. Rio Tinto y BHP ya están bajo presión. Las exportadoras europeas con exposición a China acusan el golpe. El lado positivo es que la deflación importada puede aliviar algo al BCE.

Swisscanto: riesgo de sobrecalentamiento

"Los mercados bursátiles ya muestran señales de cierto sobrecalentamiento. Por ello, redujimos ligeramente nuestra exposición a renta variable a mediados de mayo y actualmente solo mantenemos una sobre ponderación en mercados emergentes", explica Roger Rüegg, director de Soluciones Multiactivos de ZKB/Swisscanto:

  • Nasdaq: Toma de beneficios en acciones tecnológicas estadounidenses. No creemos que vaya a producirse una “burbuja puntocom 2.0” y seguimos siendo optimistas respecto a las acciones tecnológicas. Sin embargo, tras el fuerte repunte registrado desde abril (+30%), hemos realizado algunas recogidas de beneficios. En particular, las acciones de semiconductores parecen claramente sobrecompradas, por lo que consideramos probable una rotación sectorial en las próximas semanas.
  • Bonos: subida excesiva de los rendimientos. El estrecho de Ormuz lleva cerrado casi tres meses y el precio del petróleo continúa rondando los 100$ por barril. Además, las cifras de inflación en EEUU han superado las expectativas, lo que ha provocado una fuerte corrección en el mercado de bonos y un repunte generalizado de las rentabilidades a nivel global. Al mismo tiempo, el mercado ya descuenta nuevas subidas de tipos por parte de los bancos centrales. Esto podría ser el caso del BCE, aunque no prevemos nuevas subidas de tipos por parte de la Fed este año y esperamos un cambio de tendencia. Seguimos considerando atractivos los bonos soberanos debido a los elevados rendimientos reales, por ejemplo, superiores al 2 % en el bono del Tesoro estadounidense a 10 años, y mantenemos una sobre ponderación pese a las pérdidas registradas en mayo. Es probable que las rentabilidades de los bonos vuelvan a descender en los próximos meses.
  • Renta variable: perspectivas positivas a pesar de los obstáculos a corto plazo. Los beneficios empresariales siguen mostrando solidez, y el fabricante de chips de IA, Nvidia, ha vuelto a sorprender positivamente. En combinación con la fortaleza de los datos macroeconómicos en EEUU, esto debería seguir respaldando a la renta variable. Sin embargo, tras el fuerte rally de los valores tecnológicos, la renta variable presenta niveles de sobrecompra, y nuestros indicadores de sentimiento apuntan a un entorno de euforia, generando señales de venta. Por ello, hemos vuelto a reducir ligeramente nuestra sobre ponderación en renta variable y actualmente solo mantenemos una posición sobre ponderada en mercados emergentes, que siguen ofreciendo valoraciones atractivas gracias al sólido crecimiento de beneficios del sector tecnológico y al impulso del mercado. La amplitud del mercado en emergentes también sigue siendo débil, lo que nos ha llevado igualmente a realizar algunas recogidas de beneficios en esta área.
  • Inversiones alternativas: actualmente, en su mayoría al margen: Tras haber mantenido una posición relativamente activa en oro y materias primas durante los últimos años, actualmente mantenemos una ponderación neutral en ambas clases de activos. El oro parece haber perdido parte de su impulso y preferimos esperar a un mejor punto de entrada. En cuanto a las materias primas, aunque esperamos una caída en los precios del petróleo, el riesgo sigue siendo elevado debido a la guerra en Irán. La relación rentabilidad-riesgo todavía no resulta lo suficientemente atractiva como para justificar una posición infra ponderada. Por otro lado, los bonos catastróficos (cat bonds) empiezan a resultar interesantes. La temporada de huracanes está a punto de comenzar, lo que marca el periodo más volátil para esta clase de activos. Seguimos considerando atractiva la prima de riesgo.
  • EuroStoxx50: Mantenemos una visión cautelosa sobre el EuroStoxx50. Por un lado, el crecimiento de los beneficios empresariales es menos sólido que en EEUU; por otro, el impacto económico derivado del aumento de los precios de la energía en la zona euro es considerablemente mayor que en Estados Unidos. Los indicadores adelantados ya apuntan a un crecimiento significativamente más débil en la Eurozona. En este contexto, nuevas subidas de tipos por parte del BCE tampoco contribuirían a mejorar el escenario.

UBS: riesgo de concentración en las carteras

El S&P 500 subió un 0,2% hasta alcanzar un nuevo máximo histórico el viernes 29 de mayo, elevando sus ganancias acumuladas en el año por encima del 10%, tras conocerse un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz. "Creemos que las acciones seguirán avanzando a medio plazo, ya que los progresos en Oriente Medio están llevando a los inversores a centrar más su atención en unos sólidos fundamentos económicos y empresariales. Sin embargo, aunque esperamos nuevas subidas en los mercados bursátiles, también consideramos que la reciente fortaleza del mercado representa una oportunidad para que los inversores aumenten la resiliencia de sus carteras", señalan en UBS.

"Las fuertes ganancias de las principales compañías tecnológicas estadounidenses han incrementado los riesgos de concentración en muchas carteras, por lo que resulta prudente considerar una mayor diversificación dentro de la renta variable. La reciente caída de los bonos ha creado, en nuestra opinión, una oportunidad para asegurar rendimientos atractivos. El reciente periodo de volatilidad moderada en los mercados bursátiles hace más atractivo incorporar coberturas a las carteras", añade.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Creemos que la reciente fortaleza del mercado ofrece una buena oportunidad para que los inversores refuercen la resiliencia de sus carteras, con el objetivo de reducir el riesgo de sufrir caídas significativas, al tiempo que mantienen su participación en unos mercados en ascenso”.

"El actual episodio de nerviosismo en los mercados es un recordatorio de que, en un entorno de mayor inflación y rendimientos elevados, las finanzas públicas están siendo objeto de un escrutinio más intenso en todo el mundo", señala Dean Turner, Economista Jefe para la Eurozona y Reino Unido.

"La manufactura en las economías desarrolladas muestra señales claras de estar volviéndose cada vez más regional. Otros mercados, sin embargo, siguen manteniendo un carácter más global", opina Paul Donovan, Economista Jefe.

Ebury: el posible acuerdo impulsa las monedas de los países importadores de petróleo

Los precios del petróleo continúan retrocediendo y se aproximan a sus niveles más bajos desde que comenzó la guerra, ante la expectativa de que el estrecho de Ormuz se reabra en un futuro próximo. Como era previsible, las divisas de los países importadores de energía —especialmente las de la cuenca del Pacífico y Sudáfrica— son las que más se están beneficiando. Sin embargo, las monedas del G10 están cotizando en rangos muy estrechos, a medida que los inversores muestran claros signos de agotamiento y esperan que el conflicto no se recrudezca. En este contexto, destaca la notable resiliencia del dólar ante la reducción de las primas de riesgo y la mejora general de la confianza de los inversores. Aunque los titulares sobre las negociaciones entre Washington y Teherán seguirán dominando la atención de los mercados, esta semana también se publicarán datos económicos de interés tanto en EEUU como en la Eurozona. El martes 2 de junio se conocerá el dato preliminar de inflación de mayo de la zona euro y el informe JOLTS de empleo estadounidense. El viernes 5 de junio se publicará una nueva estimación del PIB de la Eurozona del primer trimestre y el informe de empleo de mayo en Estados Unidos. Hasta el momento, la economía estadounidense parece haber resistido mejor el impacto de la crisis que las europeas, aunque los datos de finales de esta semana aportarán mayor claridad al respecto.

  • EUR: Los miembros del Banco Central Europeo continúan enviando señales claras de que subirán los tipos de interés en la reunión de junio. Los mercados de swaps ya descuentan prácticamente por completo este movimiento. Las expectativas de un endurecimiento adicional a lo largo de 2026 se han reducido notablemente ante la caída de los precios de la energía y los avances en las negociaciones entre EE.UU. e Irán. Aunque esperábamos una recuperación más sólida del euro gracias a la caída del petróleo y a la mejora del apetito por el riesgo, los débiles niveles de confianza y actividad empresarial —reflejados en los PMI— están limitando el rebote de la moneda única. El dato de inflación de mayo del martes será seguido con especial atención. En principio, no creemos que una cifra por debajo de las expectativas pueda poner en peligro la subida de junio, aunque sí podría reducir las probabilidades de nuevos incrementos de tipos posteriores.
  • USD: Los datos económicos publicados la semana pasada, entre ellos los pedidos de bienes duraderos, reforzaron la percepción de que la economía estadounidense se mantiene relativamente aislada del encarecimiento de la energía. La única sorpresa negativa fue una ligera revisión a la baja del crecimiento del PIB del primer trimestre, atribuida a un menor gasto de consumo, mientras que la inversión se mantuvo sólida. La inflación subyacente del PCE, indicador favorito de la Reserva Federal, subió hasta su nivel más alto desde 2023, lo que podría dar argumentos adicionales al FOMC para abandonar su sesgo dovish. El foco esta semana estará puesto en el informe de empleo del viernes. El informe del mes anterior reflejó una fortaleza inesperada en la creación de empleo tras meses de desaceleración. Esperamos una cifra muy similar este mes, mientras el desempleo se mantiene estable y la economía cerca de los niveles de pleno empleo. Los economistas prevén una creación neta de 100.000 puestos de trabajo, lo que sería un dato muy positivo dadas las circunstancias.
  • GBP: La semana pasada transcurrió con relativa calma en el Reino Unido, tanto en el plano económico como político. El principal catalizador para la libra fue la declaración de Andy Burnham, principal aspirante a suceder a Keir Starmer, en la que reafirmó su compromiso con las reglas fiscales actuales. No obstante, las elecciones parciales del 18 de junio —que Burnham debe ganar para poder desafiar formalmente al primer ministro— siguen siendo el evento clave para la libra esterlina. Creemos que una victoria de Burnham no solo fortalecería su posición para llegar al 10 de Downing Street, sino que también abriría un sesgo bajista para la GBP, dada su mayor predisposición a una política fiscal expansiva y, por tanto, a una mayor emisión de deuda pública. Esta semana, la atención se centrará, de forma algo inusual, en las revisiones de los PMI de mayo. Aunque estas revisiones rara vez mueven el mercado, la sorpresa negativa de la lectura anterior hace probable un repunte al alza en esta ocasión.
30May

El Banco Central Europeo teme una carrera desreguladora de los Gobiernos de todo el mundo para evitar que sus bancos puedan quedar en desventaja frente a las entidades estadounidenses.

Miguel Ángel Valero

El 17 de marzo de 2025, Michael Barr dimitió como vicepresidente de Supervisión de la Reserva Federal para no enfrentarse con Donald Trump. El presidente de EEUU eligió para sustituirle a Michelle Bowman, la favorita de todas las quinielas. El sector financiero espera que las exigencias regulatorias sobre los bancos sean más laxas con el control republicano de la Casa Blanca y el Capitolio.

Más de un año después, la gran banca de EEUU, encabezada por JPMorgan, Bank of America, y Goldman Sachs, presionan para consolidar legalmente y hacer irreversible la supervisión más laxa impulsada por Trump. El objetivo es claro: que no pueda ser desmontada con facilidad si tras las elecciones de medio mandato los demócratas ganan peso en la Cámara de Representantes y en el Senado o si en 2028 vuelven a la Casa Blanca.

La banca lleva años reclamando una suavización de las normas introducidas tras la Gran Crisis Financiera de 2008, porque están frenando el crecimiento económico. Y Michelle Bowman se ha puesto, desde el primer momento, al frente de este movimiento como responsable de Supervisión de la Fed.

La Fed flexibiliza requisitos de capital para los grandes bancos, con disminución de los 'colchones' ('buffers') y reduce el alcance efectivo de la supervisión.

Los grandes bancos de EEUU tienen más de 175.000 millones$ en exceso de capital, y una relajación de las exigencias de recargos de éste para absorber pérdidas (especialmente a los GSIB, las entidades consideradas de importancia sistémica global), facilitaría comenzar a liberar ese efectivo a través de préstamos y recompras de acciones.

Los partidarios de la desregulación bancaria se apoyan en otro argumento: la creciente competencia de los criptoactivos, que no tienen ese problema con las normas y requisitos de capital.

Además de la desregulación, Trump ha impuesto en su segundo mandato un drástico adelgazamiento de los organismos reguladores y supervisores, precisamente cuando se dispara la actividad en criptoactivos, fondos cotizados en Bolsa (ETF), crédito privado y plataformas de predicción, y otros mercados. La SEC ha reducido su plantilla en un 18% desde 2024, hasta unos 4.000. La Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC), clave en la arquitectura regulatoria del ecosistema cripto en EEUU, apenas cuenta con 540 empleados. Y se ha debilitado la actividad de la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor  (CFPB), creada tras la Gran Crisis Financiera. 

Esta tendencia preocupa a la banca mundial, y especialmente a los supervisores como el Banco Central Europeo (BCE), que teme una carrera desreguladora de los Gobiernos para evitar que sus bancos puedan quedar en desventaja frente a las entidades estadounidenses.

Pero también preocupa dentro de EEUU, donde se recuerda que la desregulación aplicada por Ronald Reagan ayudó a la crisis de las cajas de ahorro a fines de los ochenta. Y que la Gran Crisis Financiera de 2008 fue, en buena medida, culpa de nuevas desregulaciones, primero con Bill Clinton y luego con George Bush hijo. Más recientemente, la propagación de la crisis del Silicon Valley Bank en 2023 a los bancos estadounidenses de nivel medio se debió en parte a que Trump debilitó los requisitos de capital durante su primer mandato en la Casa Blanca. Y la menor supervisión impuesta por Trump facilita la crisis del crédito privado en EEUU, como ya ha contado Dinero Seguro.

La historia demuestra que cuanto menos expuestos están los bancos a sufrir pérdidas propias, mayor es el incentivo que tienen a correr riesgos con el dinero de los contribuyentes.

Mientras tanto, la gran banca de EEUU sortea el récord de impagos en tarjetas de crédito del 13,1%, el mayor desde 2011, y el líder de JP Morgan, Jamie Dimon, proclama en la última conferencia de inversores que los ingresos por banca de inversión del segundo trimestre van a subir más de un 10% gracias a la reactivación de las fusiones y adquisiciones (M&A), OPA, y emisiones de deuda. Y que el negocio de mercados crece un 11%.

25May

Los impagos en cuentas de tarjeta de crédito con más de 90 días de retraso han subido en EEUU al 13,1%, el nivel más alto desde 2011 y rozando los máximos históricos. Y pueden anticipar descensos en los beneficios de los bancos. Mientras, China frena la inversión minorista en el extranjero.

Miguel Ángel Valero

A punto de cumplirse los tres meses desde el inicio del conflicto con Irán y coincidiendo con la celebración del Memorial Day en EEUU –el Día de los Caídos y una fecha que habitualmente se asocia con el inicio de la temporada de vacaciones de verano en el país–, se abre la puerta a un principio de acuerdo que permitiría reabrir inmediatamente el paso marítimo por Ormuz y con ello, comenzar a descongestionar la oferta global de crudo y gas. 

Por eso la semana da sus primeros pasos con un tono de optimismo, con el precio del crudo bajando con intensidad en los mercados globales –el barril de Brent retrocede más de un 4% y se sitúa por debajo de los 100$, mínimos del último mes– mientras que las Bolsas cotizan con subidas por encima del 1%. 

Ahora bien, pese a los mensajes de optimismo que dan por hecho que el anuncio oficial es cuestión de días, lo cierto es que el acuerdo no está cerrado aún y el propio presidente Trump ha lanzado sus frecuentes mensajes contradictorios este fin de semana: el sábado daba prácticamente por hecho el acuerdo, unas optimistas expectativas que enfrió el domingo, llegando a señalar que el tiempo corría ahora a favor de EEUU.

Por el momento, todo indica a que habría un borrador de acuerdo que incluiría un alto el fuego de 60 días mientras se negocia un acuerdo permanente. Por tanto, es un acuerdo en dos tiempos: de forma inmediata se trata de conseguir liberar el paso de buques por Ormuz y para ello lo primero sería desminarlo, mientras que EEUU levantaría el bloqueo naval y otorgaría un alivio parcial de sanciones sobre las exportaciones de petróleo. La segunda parte y para la que se concederá más tiempo –se habla de entre dos y tres meses– sería conseguir avanzar en las negociaciones más técnicas y, sobre todo, acordar los detalles en torno al programa nuclear iraní, el futuro de su arsenal militar y de los activos iraníes congelados en el extranjero. Cuestiones más complejas en las cuales las posturas todavía estarían alejadas.

Una nueva semana clave para conseguir desbloquear el paso por Ormuz y con ello liberar el flujo de energía global, tratando así de evitar mayores daños de los ya realizados al crecimiento mundial. No obstante, aunque se logre el acuerdo, reparar los activos energéticos dañados durante el conflicto y devolver la producción a los niveles previos no será inmediato, a lo que se une que las aseguradoras y armadores necesitarán confirmar cierta estabilidad en la región antes de retomar con total normalidad sus operaciones. El precio del crudo no volverá a niveles previos a la guerra en el corto plazo, sobre todo teniendo en cuenta que veremos una mayor demanda dada la necesidad de recomponer las reservas de crudo.

Grant Thornton: las empresas temen más encarecimientos de materias primas

En cualquier caso, la guerra en Oriente Medio lastra las perspectivas de las empresas. Tras el impulso registrado a finales de 2025, las empresas medianas afrontan el nuevo ejercicio con un descenso generalizado de sus expectativas y un repunte de las barreras de crecimiento.En este sentido, según la última edición —referente al primer trimestre de 2026— del International Business Report, un informe elaborado por Grant Thornton, el coste de las materias primas se establece la mayor barrera de crecimiento para las empresas españolas.

El 46,1% de los directivos nacionales se muestran preocupados por el encarecimiento de materias primas como el petróleo, que ha pasado del entorno de los 70$ el barril de Brent a los 100 en apenas unos meses. Solo la preocupación por la burocracia alcanza esas cifras. A nivel global, la preocupación por el coste de las materias primas es incluso mayor, y afecta al 51,3% de los empresarios. Desde el punto de vista europeo, este porcentaje se rebaja al 42,1%.

El cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas más importantes para el suministro energético mundial, ha provocado una reacción inmediata en los mercados internacionales, impulsando al alza el precio del petróleo y reavivando las tensiones sobre la seguridad energética global. Un shock energético que ha tenido un impacto directo para las empresas medianas.

La preocupación por los costes energéticos aumenta con fuerza (52%) y el precio de la energía se erige ya como la principal barrera de crecimiento para las empresas medianas.

"El middle-market se enfrenta a un nuevo desafío geopolítico. Factores como los costes energéticos o la parálisis del comercio marítimo son percibidos ya por las empresas medianas como claros frenos a su crecimiento”, destaca Ramón Galcerán, presidente de Grant Thornton España.

Más allá de los costes energéticos, las empresas medianas se muestran preocupadas por el convulso escenario geopolítico que se presenta tras el estallido del conflicto en Oriente Medio. Tras caer con fuerza a finales de 2025, la preocupación geopolítica vuelve a crecer y afecta al 50,9% de los empresarios a nivel mundial. En España, el resultado es más moderado (43,3%), aunque también registra un aumento de más de tres puntos respecto al trimestre anterior. De igual forma, también crece la incertidumbre económica a nivel global (57,4%), mientras que en la UE y España se mantiene estable (50,6% y 45,7%, respectivamente).

Como resultado, la confianza respecto a la evolución de la economía cae con fuerza. El 68,4% (–5,2 puntos) de los empresarios a nivel global se muestran optimistas respecto al futuro económico; en España, el porcentaje es del 58% (–4 puntos); en la UE, del 57,2% (–3,7 puntos).

El middle-market también rebaja sus propias expectativas de crecimiento. Las empresas españolas recortan su previsión de aumentar ingresos (del 61,6% al 56,7%), mejorar su rentabilidad (del 57,6% al 51,8%), ampliar su plantilla (del 51% al 44,9%) e implementar mejoras salariales por encima de la inflación (del 20% al 14,7%).

Las consecuencias del conflicto bélico de Oriente Medio todavía son desconocidas para la empresa española. Por el momento, la economía global muestra cierto aguante. Las previsiones de crecimiento han pasado del 3% al 2,6% por este conflicto. Pero un análisis elaborado por Oxford Economics para Grant Thornton considera que estas previsiones mejorarán en cuanto se abra el tráfico en el Estrecho de Ormuz. La inflación, en cambio, será más resistente. La previsión ahora es una subida global de precios del 4% para 2026, siete décimas más que antes del estallido de la guerra.

Europa será una de las regiones más expuestas al impacto del encarecimiento energético y de las disrupciones logísticas derivadas del conflicto, debido a su elevada dependencia de las importaciones energéticas que transitan por esta ruta estratégica. El escenario contempla un petróleo Brent por encima de los 110$ por barril durante buena parte de 2026, pudiendo no descender hasta los valores anteriores hasta 2028, así como un aumento de los costes del gas, transporte y materias primas, factores que ya están comenzando a trasladarse a las expectativas empresariales. En este contexto, las compañías europeas y españolas afrontan un entorno de mayor cautela, marcado por la volatilidad, el debilitamiento de la demanda y la incertidumbre sobre la evolución del comercio internacional y de las cadenas de suministro.

En este contexto, el 49% de las empresas españolas reconoce que subirá precios durante el próximo año. Y el 39,2% espera ya un frenazo de la demanda en los próximos meses, ocho puntos más respecto al trimestre pasado. En este sentido, instituciones como Funcas ya han advertido de que los carburantes, la electricidad y los alimentos frescos, que aglutinan el 15% de la cesta de la compra de los hogares, son los responsables de la nueva ola inflacionista.

A nivel global, el 49,3% de los directivos esta desaceleración de la demanda. En Europa, este indicador se sitúa en línea con el resultado español, en el 38,4%. El 35,5% de los empresarios españoles se muestra preocupado por esta desaceleración en la actualidad, lo que supone casi dos puntos más que el trimestre anterior.

En paralelo, se observa una pérdida de dinamismo en la internacionalización. Las exportaciones y los ingresos procedentes de mercados exteriores se mantienen estables a nivel global, pero en España vuelven a caer. Las expectativas de aumentar ventas al exterior caen dos puntos, hasta el 41,2%. Además, la previsión de aumentar mercados se desploma hasta el 34%, el peor dato de la serie. Todo ello refleja un entorno internacional más complejo y menos favorable para la expansión empresarial de las empresas españolas.

Pablo Azcona, socio del área Fiscal de Grant Thornton, destaca que “la guerra de Irán representa un nuevo desafío para la internacionalización de las empresas medianas. Sin embargo, nuestras empresas ya han demostrado en el pasado su resiliencia y capacidad para sobreponerse a estos obstáculos”.

KLN: más flujos comerciales con Oceanía y Latinoamérica

Por otra parte, los grandes acuerdos comerciales previstos para 2026 están redefiniendo el mapa logístico global y abriendo nuevas oportunidades para las empresas europeas en un contexto marcado por la incertidumbre arancelaria, las tensiones comerciales internacionales y la necesidad de diversificar mercados. En este escenario, KLN Iberia considera que tanto la reciente culminación del Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Australia como la entrada en vigor del acuerdo UE–Mercosur impulsarán de forma significativa los flujos comerciales entre Europa y las áreas de Oceanía y Latinoamérica.

La compañía señala que el actual entorno de incertidumbre arancelaria ya está elevando los costes de cumplimiento, las revisiones de origen preferencial y la complejidad de la planificación aduanera, obligando a muchas empresas a revisar cadenas de suministro, diversificar mercados y reforzar la clasificación arancelaria para minimizar riesgos fiscales Además, las tensiones comerciales con EEUU están generando un rediseño de rutas de suministro para evitar posibles derechos adicionales, mientras aumentan las reclamaciones vinculadas a devoluciones de aranceles derivadas de errores en clasificación, valoración aduanera, origen declarado o aplicación incorrecta de preferencias arancelarias..

“Las empresas están entendiendo que la logística y la estrategia aduanera ya no son únicamente un soporte operativo, sino un elemento clave de competitividad. Una planificación eficiente impacta directamente en costes fiscales, tiempos de despacho, acceso a mercados y resiliencia operativa”, señalan desde el grupo especialista en logística Integral y transporte internacional de mercancías. Los sectores más expuestos a este nuevo escenario son automoción, agroalimentario, acero, tecnología industrial y bienes de consumo, especialmente por su dependencia de cadenas globales y su sensibilidad a cambios regulatorios, normas de origen y medidas antidumping.

Uno de los hitos comerciales más relevantes de 2026 ha sido la culminación del Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Australia, anunciada en marzo tras casi una década de negociaciones. El acuerdo elimina prácticamente el 100% de los aranceles sobre las exportaciones europeas hacia Australia y reduce significativamente las barreras comerciales, facilitando el acceso a un mercado estable y estratégico para compañías europeas de sectores como maquinaria, automoción, productos químicos, bienes de consumo y alimentación. KLN considera que este nuevo escenario generará un incremento de las necesidades logísticas entre Europa y Australia, especialmente para empresas que buscan equilibrar rapidez, sostenibilidad y control de costes.

El acuerdo UE–Mercosur acelerará el comercio con Latinoamérica. Junto a Australia, Latinoamérica será otro de los principales focos comerciales para las empresas europeas en 2026. La entrada en vigor provisional del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, el 1 de mayo, abrirá una de las mayores zonas de libre comercio del mundo y reducirá progresivamente los aranceles sobre numerosas exportaciones europeas. Países como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se consolidarán, así como mercados estratégicos para sectores europeos como industria, automoción, farmacéutico, alimentación y bienes de equipo. No obstante, KLN advierte de que, pese a la reducción arancelaria, seguirán existiendo barreras logísticas relevantes relacionadas con infraestructuras desiguales, burocracia aduanera, requisitos sanitarios y diferencias regulatorias locales.

La combinación entre acuerdos comerciales, optimización aduanera y planificación logística avanzada será decisiva para que las empresas europeas puedan aprovechar el nuevo ciclo de expansión internacional que comenzará a consolidarse a partir de 2026.

EEUU: impagos en tarjetas de crédito, en el nivel más alto desde 2011

Mientras tanto, la Fed de Kevin Warsh mira el S&P 500 con inquietud: la Bolsa sube pero los datos empeoran. La guerra en Oriente Medio oscurece el horizonte macro, el consumidor americano acumula impagos en máximos históricos y el mercado inmobiliario se congela otra vez con las hipotecas por encima del 7%. Pero el S&P 500 cotiza en máximos. Algo no cuadra. Y en la Fed lo saben.

Además, el S&P 500 supera al S&P Equal Weight por el mayor margen en 24 años. Solo 7 u 8 acciones están tirando del índice. El 99% del mercado va mucho más lento. Cuando los índices igual ponderados se quedan tan rezagados, suele ser señal de vulnerabilidad del rally. Si los grandes valores empiezan a fallar, no hay colchón debajo.

El dato que más preocupa es que los impagos en cuentas de tarjeta de crédito con más de 90 días de retraso han subido al 13,1%, el nivel más alto desde 2011 y rozando los máximos históricos. Los tipos de interés siguen al 5,25%, con la Fed sin mover ficha y la inflación presionando al alza. Una combinación que "es veneno puro para el consumo", subrayan en Zumitow. Las hipotecas por encima del 7% cierran el mercado inmobiliario. Las tarjetas con intereses del 22% se convierten en trampas. Los salarios reales crecen, sí, pero no lo suficiente para compensar dos años de inflación acumulada y tipos altos. El consumidor que sostuvo el ciclo 2023-2025 ya no tiene munición.

Negativo para JPMorgan (NYSE:JPM), Bank of America (NYSE:BAC), Capital One (NYSE:COF) y Synchrony (NYSE:SYF); alerta para retailers que dependen del crédito al consumo como Target (NYSE:TGT) y Kohl's (NYSE:KSS); señal adelantada de deterioro del ciclo que puede anticipar una revisión a la baja de beneficios en el sector financiero para el segundo semestre.

China endurece la inversión minorista en el exterior

Otro dato que suscita inquietud es que China endurece los controles de capital sobre el trading transfronterizo justo cuando el el inversor minorista del país empezaba a llegar masivamente a Occidente. Desde Europa hasta el Nasdaq, había flujos crecientes de inversores minoristas chinos saltándose los controles de capital a través de brokers que miraban para otro lado. Pekín ha decidido que se acabó.  Las autoridades han penalizado a varios brokers que permitían a sus clientes operar en mercados extranjeros sin cumplir los controles de capital vigentes. El grifo se cierra de forma repentina y sin avisar. La medida coincide con un momento delicado: el dinero chino se había convertido en un flujo comprador no desdeñable para acciones europeas y americanas. Menos presión compradora desde China sobre acciones europeas y americanas a corto plazo; señal de que el régimen chino prioriza el capital doméstico sobre la liberalización financiera.

UBP revisa a la baja las previsiones sobre el oro

Las previsiones a corto plazo para el oro han sido revisadas por UBP a la baja, reflejando el reajuste de las expectativas sobre la Reserva Federal y el aumento de los tipos de interés a corto y largo plazo observado en las últimas semanas. Se espera que el oro cotice hacia la parte baja de los rangos recientes en el corto plazo, a la espera de una mayor claridad sobre el desenlace del conflicto en Oriente Medio. Aunque las entradas de capital en ETF se han desacelerado de forma significativa, las compras por parte de los bancos centrales continúan a un ritmo subyacente sólido.

Buenos días, Envíamos adjunto el último análisis sobre el oro de UBP.  Oro – Cambio en las previsiones• Las previsiones a corto plazo para el oro han sido revisadas a la baja, reflejando el reajuste de las expectativas sobre la Federal Reserve y el aumento de los tipos de interés a corto y largo plazo observado en las últimas semanas.• Se espera que el oro cotice hacia la parte baja de los rangos recientes en el corto plazo, a la espera de una mayor claridad sobre el desenlace del conflicto en Oriente Medio.• Aunque las entradas de capital en ETFs se han desacelerado de forma significativa, las compras por parte de los bancos centrales continúan a un ritmo subyacente sólido.
22May

Mientras el presidente de EEUU reclama bajadas de tipos, las actas de la última reunión de la Fed revelan que una mayoría de sus gobernadores considera que podrían ser necesarias subidas.

Miguel Ángel Valero 

Kevin Warsh acaba de tomar posesión de su despacho como presidente de la Reserva Federal, y ya aparece la primera señal de que Donald Trump manda en el banco central de EEUU. Ha firmado una orden ejecutiva que obliga a la Fed a revisar si las empresas de criptoactivos pueden acceder a sus cuentas maestras, lo que supone que podrán recurrir a su liquidez.

Las cuentas maestras de la Fed son el núcleo del sistema financiero americano. Quien tiene una, puede liquidar directamente contra la Fed sin pasar por un banco intermediario. Las cripto llevan años intentando conseguirlas. La Reserva Federal las había denegado sistemáticamente. Hasta ahora. 

La orden ejecutiva de Trump obliga a la Fed a revisar los criterios de acceso a las cuentas maestras. El mensaje que lanza el presidente de EEUU es evidente: las empresas de activos digitales (muchas de ellas financiaron su campaña a la Casa Blanca, y su familia está en ese negocio con su propia memecoin, Official Trump) no pueden seguir siendo ciudadanos de segunda clase del sistema bancario americano.

De hecho, USDC, la stablecoin de Circle respaldada en dólares, puede convertirse en el primer activo digital con acceso directo a la Fed.

Por otra parte, el pacto de Hyperliquid con Coinbase y Circle redirige hacia el exchange parte de los ingresos por intereses del USDC con un coste estimado de 60-80 millones de EBITDA para las dos firmas. Wall Street empieza a revalorarla como plataforma de infraestructura financiera y de IA en lugar de exchange de especulación, lo que cambia el múltiplo. 

La orden ejecutiva de Trump para que la Fed revise el acceso de empresas cripto a cuentas maestras beneficia claramente a estas firmas. Si Coinbase, Circle o Kraken consiguen 'master accounts', se convierten en actores bancarios de pleno derecho. El modelo de negocio de los bancos custodios de cripto cambia radicalmente.

Coinbase lleva meses construyendo el exchange. El 8 de junio da otro paso y lanza tres contratos de futuros perpetuos temáticos regulados por la CFTC. El AI10 agrupa las grandes empresas de IA americanas. El China10 mete los principales ADRs chinos El Defense10, defensa y seguridad americana.

Se suman al contrato Tech100 ya en marcha. Son productos CFTC regulados, lo que abre la puerta al inversor institucional, cada vez más presente en el ecosistema cripto. Coinbase se convierte así en el primer exchange regulado en EEUU en ofrecer acceso apalancado temático a acciones tradicionales desde una plataforma cripto. Las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Esto es alcista directo para Coinbase: más productos, más volumen, más ingresos. Pero también para las empresas del AI10 (Nvidia, Microsoft,  Palantir Technologies), ya que significa que habrá más flujo especulativo apalancado sobre sus acciones desde el mundo cripto.

Trump quiere bajadas de tipos, pero los gobernadores de la Fed reclaman subidas

El acceso cripto a las cuentas maestras (y a la liquidez) de la Fed plantea de nuevo la duda sobre qué independencia tiene el nuevo presidente de la Reserva Federal respecto a quien le ha nombrado, Trump. Porque el presidente de EEUU quiere bajadas de tipos, pero las actas de la última reunión de la Fed revelan que una mayoría de sus gobernadores considera que podrían ser necesarias subidas.

Durante la pasada reunión del 28 y 29 de abril, el tipo de referencia se mantuvo en el rango 3,5%-3,75%, aunque la decisión puso de manifiesto un inusual grado de discrepancia interna. Ocho gobernadores respaldaron no solo el mantenimiento de los tipos, sino también un comunicado con un sesgo abierto a recortes como posible próximo movimiento. Por su parte, tres miembros también votaron a favor de mantener los tipos, pero mostraron su desacuerdo con el lenguaje, al preferir un tono más restrictivo que no apuntara explícitamente a futuras bajadas. El cuarto voto disidente fue el de Stephen Miran, que se pronunció directamente a favor de un recorte de tipos.

Según reflejan las actas, “muchos” miembros defendieron eliminar el sesgo acomodaticio en su comunicación, sugiriendo que el próximo movimiento podría ser al alza, lo que indica que el apoyo a endurecer el mensaje fue más amplio que el representado por los votos disidentes. 

En este contexto, resulta especialmente relevante la terminología empleada en el documento para medir el grado de consenso dentro del comité: por ejemplo, solo “varios” miembros consideraron apropiado contemplar recortes cuando existan señales claras de moderación en la inflación o aparezcan indicios sólidos de debilitamiento del mercado laboral. Esto supone un retroceso frente a marzo, cuando “muchos” defendían posibles recortes si la inflación bajaba según lo previsto. 

Por otro lado, la “mayoría” coincidió en que los datos recientes del mercado laboral –incluyendo desempleo, despidos, contratación y crecimiento de la población activa– apuntan a una estabilización, lo que reduce la urgencia de relajar la política monetaria a corto plazo, aunque persisten riesgos a la baja en el empleo.

20May

Casi cuatro de cada cinco empresas de Europa occidental informan de retrasos en los pagos, y una de cada cuatro señala pérdidas de hasta el 5%, un nivel que erosiona de forma constante el capital circulante y la rentabilidad.

Miguel Ángel Valero

La Unión Europea (UE) ha finalizado el texto del acuerdo comercial con EEUU, y se espera que cumpla el límite del 4 de julio planteado por Trump. Aunque ambas partes alcanzaron un acuerdo inicial en julio de 2025, su entrada en vigor requería un proceso de validación dentro de la UE que se ha visto retrasado en varias ocasiones. Primero, por las tensiones derivadas de las amenazas de Trump de anexionar Groenlandia y, posteriormente, por la anulación por parte del Tribunal Supremo estadounidense de los aranceles recíprocos.

En este contexto, Trump advirtió que, si el acuerdo no entra en vigor antes del 4 de julio, impondrá un incremento de los aranceles sobre los automóviles europeos, elevándolos del 15% actual al 25%. Aún queda pendiente la ratificación formal por parte del Parlamento Europeo, prevista para el 16 de junio, así como la aprobación posterior por parte de los Estados miembros.

El texto definitivo incorpora varias modificaciones: el acuerdo tendrá vigencia hasta marzo de 2029 y contempla la posibilidad de suspender su aplicación si EEUU incumple sus compromisos o si los aranceles sobre productos vinculados al acero y al aluminio –actualmente en el 50%– continúan superando el umbral del 15% a partir de 2026.

Este avance en las negociaciones coincide, además, con la mayor caída registrada desde 2003 en las exportaciones de la UE hacia Estados Unidos: -37,1% interanual, debido en parte a un efecto base, dado que en marzo de 2025 se adelantaron envíos para evitar la imposición de aranceles.

Por otra parte, la OTAN está valorando la posibilidad de escoltar a los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz en caso de que el bloqueo se prolongue hasta julio. Sin embargo, los miembros de la organización aún no cuentan con el consenso necesario para adoptar esta medida, por lo que volverán a reunirse los días 7 y 8 de julio. No obstante, se trata de una iniciativa que llega con cierto retraso, ya que se espera que el conflicto se resuelva antes. De no ser así, su implementación podría resultar insuficiente para evitar un deterioro significativo de las economías. Los últimos datos indican que actualmente solo transita por el estrecho aproximadamente el 1% del tráfico marítimo habitual.

Por otro lado, una coalición encabezada por Francia y el Reino Unido está desarrollando un plan alternativo para garantizar la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz, siempre condicionado al cese de los combates. 

Crédito y Caución: 4 de cada 5 empresas europeas sufren retrasos en los pagos

En este contexto, el Barómetro de Prácticas de Pago de Europa Occidental muestra que el acceso restringido a la financiación bancaria está provocando un cambio estructural en los hábitos de pago entre empresas (B2B). Cada vez más empresas recurren al crédito comercial para financiar sus ventas, que ya representa el 52% del total de operaciones. Como resultado, los proveedores están asumiendo un mayor riesgo de impago a medida que empeoran los hábitos de pago.

Silvia Ungaro, asesora sénior sobre tendencias de pago B2B en Atradius Crédito y Caución, afirma que “el acceso reducido a la financiación bancaria obliga a las empresas a explorar fuentes de financiación alternativas, en particular el crédito comercial. Este cambio, sin embargo, se produce en un momento en el que la liquidez ya se encuentra bajo presión, principalmente debido a los pagos atrasados que inmovilizan el capital circulante”. 

Las empresas de Europa Occidental se enfrentan a mayores costes de los insumos y a una presión creciente sobre la rentabilidad, impulsados por la inflación y la volatilidad de los precios de la energía, vinculada a las tensiones geopolíticas. Al mismo tiempo, los tipos de interés siguen siendo elevados, ya que los bancos mantienen una postura cautelosa, reflejo de una mayor percepción del riesgo, y han endurecido el acceso al crédito para las empresas.

La presión sobre el capital circulante viene determinada, principalmente, por la frecuencia de los retrasos en los pagos, más que por el tiempo que tarda en recuperarse. Muchas empresas apuntan que disponen de menos efectivo para las operaciones diarias. La dependencia de la financiación externa está aumentando, a menudo a un coste más elevado, mientras que las restricciones a la inversión se hacen cada vez más evidentes. A medida que los retrasos se vuelven más frecuentes, el riesgo de impago se propaga a lo largo de las cadenas de suministro, lo que aumenta la presión financiera en todo el sistema empresarial.

Casi cuatro de cada cinco empresas informan de retrasos en los pagos, y una de cada cuatro señala pérdidas de hasta el 5%, un nivel que erosiona de forma constante el capital circulante y la rentabilidad.

De cara al futuro, la confianza empresarial sigue siendo frágil. Más de la mitad de las empresas no esperan una mejora significativa en el comportamiento de pago B2B a corto plazo, y alrededor de un tercio de las compañías trabaja ahora sobre múltiples escenarios en lugar de basarse en una única perspectiva. Aquellas que contemplan esta incertidumbre y gestionan el riesgo de pago están mejor preparadas para mantener su posición. El reto consiste en equilibrar la flexibilidad y, al mismo tiempo, reforzar los controles allí donde la presión va en aumento.

Ebury: claves para mejorar la gestión del circulante

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, ha identificado seis palancas clave para mejorar la gestión del capital circulante y reforzar la capacidad de adaptación financiera de las empresas con actividad exterior. La gestión del capital circulante se ha convertido en uno de los principales retos para las empresas con actividad internacional, en especial en un contexto como el actual, marcado por la incertidumbre geopolítica, la volatilidad de las divisas y la creciente complejidad de las cadenas de suministro.

“Muchas compañías se enfrentan a la paradoja de crecer en ventas al tiempo que experimentan tensiones de liquidez, y este desequilibrio, lejos de detectarse en fases tempranas, se hace evidente cuando el negocio ya está en marcha, las carteras de pedidos son sólidas y, sin embargo, el efectivo no fluye con la misma agilidad”, explica Luis Merino, director general de Ebury en España. “Para las pymes que operan en distintos mercados, las diferencias en los plazos de pago, los ciclos de caja más largos, la exposición a múltiples divisas y la fragmentación de los sistemas financieros amplifican estas tensiones”, advierte.

Ebury recomienda a las empresas gestionar seis aspectos clave para mejorar la gestión de su capital circulante:

  • 1. Reducir el ciclo de conversión de efectivo donde realmente se pierde liquidez. Muchas empresas priorizan el crecimiento de ingresos sin analizar cuánto tiempo permanece inmovilizado el efectivo tras una venta. Al expandirse a nuevos mercados, es habitual ofrecer condiciones de pago más flexibles, lo que alarga los plazos de cobro. Sin embargo, el problema no está tanto en esas condiciones como en su gestión. Optimizar los procesos de facturación, adaptarse a los métodos de pago locales y reducir fricciones en la liquidación puede acortar significativamente los plazos sin necesidad de renegociar contratos comerciales.
  • 2. Ampliar los plazos de pago sin deteriorar la relación con proveedores. Extender los plazos de pago puede mejorar la liquidez, pero aplicado de forma indiscriminada puede generar tensiones en la cadena de suministro. En este sentido, una alternativa más eficiente consiste en desacoplar las necesidades de liquidez del proveedor del balance del comprador. A través de soluciones de financiación de pagos, el proveedor puede cobrar de forma anticipada mientras la empresa mantiene plazos más amplios, logrando un equilibrio entre liquidez y estabilidad operativa.
  • 3. Integrar la gestión de divisas en el capital circulante. El impacto del tipo de cambio no se limita al margen; afecta también directamente a la liquidez. Las empresas que operan en varias monedas suelen mantener colchones de seguridad para protegerse de la volatilidad, lo que inmoviliza recursos. Una alternativa para reducir esa necesidad sería alinear las monedas de cobro, pago y financiación. En este sentido, herramientas como los contratos a plazo o las cuentas multidivisa no solo actúan como mecanismos de cobertura, sino también como instrumentos de optimización del balance.
  • 4. Priorizar la previsibilidad frente al coste de la financiación. A la hora de evaluar opciones de financiación, muchas empresas se centran en el precio. Sin embargo, en la gestión del capital circulante, la previsibilidad suele ser más determinante que el coste. Estructuras con condiciones claras y comportamiento estable a lo largo del tiempo permiten gestionar mejor los ciclos operativos que soluciones aparentemente más baratas, pero con comisiones ocultas, rigideces o penalizaciones.
  • 5. Adaptar la financiación al ritmo real del negocio. El comercio internacional no sigue ciclos lineales. Los flujos de mercancías, documentos y pagos se producen a distintas velocidades, lo que exige estructuras de financiación flexibles. Las soluciones vinculadas al volumen de transacciones, como las líneas rotativas asociadas a cuentas a pagar o a cobrar, permiten que el capital se ajuste de forma dinámica a la actividad, reduciendo tanto el exceso de liquidez como la necesidad de financiación urgente.
  • 6. Mejorar la visibilidad financiera en entornos diversos. En muchas empresas, el problema no es la falta de efectivo, sino su dispersión. La existencia de múltiples cuentas, monedas y jurisdicciones dificulta la visibilidad y el acceso al capital. Contar con una visión centralizada de la liquidez, incluso sin necesidad de agrupar físicamente los fondos, permite optimizar su uso y compensar excedentes y déficits entre mercados.

Desde el punto de vista de Ebury, la mejora del capital circulante no es una cuestión de aplicar una única solución, sino de reducir fricciones, alinear incentivos entre clientes y proveedores y adaptar la gestión financiera a la realidad de operar en múltiples mercados. “Las empresas que gestionan con éxito su liquidez no dependen de una sola palanca, sino que combinan diferentes herramientas de forma continua. En un entorno internacional cada vez más exigente, esta capacidad de ajuste se ha convertido en un factor clave para sostener el crecimiento y mejorar la competitividad”, reconoce Luis Merino, director general de Ebury España.

UBP: de la tensión a la transición energética

UBP recomienda aprovechar las oportunidades en el sector energético. El panorama energético global está atravesando una rápida transformación. Con el aumento de las tensiones geopolíticas, la creciente preocupación por la seguridad energética y la aceleración de los compromisos climáticos, la descarbonización está ganando un impulso sin precedentes, abriendo atractivas oportunidades de inversión a largo plazo. La seguridad y la independencia energética se han convertido en prioridades estratégicas en distintas regiones. Los gobiernos están acelerando las inversiones en energías renovables, infraestructuras y resiliencia industrial. La electrificación y la eficiencia están transformando sectores enteros, desde el transporte hasta el sector inmobiliario. El capital fluye cada vez más hacia soluciones que hacen posible una economía baja en carbono.

UBS: Suiza tiene capacidad para absorber shocks externos en el corto plazo

La economía de Suiza creció más de lo esperado en el primer trimestre de 2026, con un aumento del PIB del 0,5% trimestral, por encima de la previsión de UBS (0,3%). La inflación también aumentó de forma moderada, alcanzando el 0,6% interanual en abril, frente al 0,1% registrado a comienzos de año, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía. Esta combinación de crecimiento resiliente y baja inflación pone de manifiesto la capacidad del país para absorber shocks externos en el corto plazo. Aunque los datos mejores de lo esperado reflejan solidez, seguimos considerando que la economía suiza crecerá por debajo de su tendencia, lo que dará lugar a un periodo prolongado de tipos de interés cercanos a cero, con implicaciones importantes para los inversores. La resiliencia de Suiza refleja características estructurales de su economía. Aun así, se espera que el crecimiento permanezca por debajo de la tendencia debido a los factores externos adversos que afectan a la actividad. Este entorno apunta a un periodo prolongado de tipos de interés cercanos a 0 en Suiza.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos manteniendo una visión positiva sobre la renta variable suiza, con preferencia por los sectores defensivos y con pago de dividendos, ya que el entorno de bajos tipos reduce el atractivo de la renta fija. Las rentabilidades por dividendo de alrededor del 3% en el mercado suizo ofrecen una fuente de ingresos relativamente atractiva frente a los rendimientos casi nulos de los bonos. Al mismo tiempo, sectores como el sanitario ofrecen características defensivas y son menos vulnerables a los shocks energéticos, debido a su menor intensidad energética y a la estabilidad de sus beneficios. Esta combinación de resiliencia estructural y generación de ingresos hace que la renta variable suiza esté bien posicionada en un entorno de crecimiento por debajo de la tendencia”.

Lombard Odier ve al oro en 5.400$

Por su parte, Kiran Kowshik, Estratega Global de Divisas de Lombard Odier, reconoce que el oro ha quedado por debajo de lo que los inversores podrían haber esperado de un activo refugio durante un período de tensión geopolítica. Pero cree que "la reciente consolidación del precio del oro no socava el argumento a medio plazo a favor de precios más altos. El respaldo estructural se mantiene intacto, con una demanda resiliente tanto de los bancos centrales como de los inversores privados, reflejo de la amplia incertidumbre fiscal y de las preocupaciones sobre las divisas. Los principales riesgos a vigilar serían un giro hacia políticas más restrictivas por parte de los bancos centrales que impulse los rendimientos reales al alza durante más tiempo, o un deterioro de los flujos hacia fondos pasivos. Mantenemos una visión constructiva sobre el oro, conservamos nuestra sobre ponderación en las carteras y mantenemos nuestro objetivo de precio a 12 meses en 5.400$/onza. 

 Eastspring detecta oportunidades en Asia

Vis Nayar, Chief Investment Officer de Eastspring Investments, asegura que Asia está llena de oportunidades de inversión, ya que ofrece la posibiilidad de diseñar carteras muy resilientes, y con la capacidad de generar ingresos constantes, estables y atractivos. La profundidad y variedad de tejido empresarial asiático permite una elevada diversificación y un acceso inigualable a oportunidades de crecimiento en el largo plazo, ya sea a través de una inversión multipaís o a través de inversiones más focalizadas en paises concretos que presentan elevado potencial de desarrollo.

"Cuando confluyen en un mismo período los acontecimientos geopolíticos, la divergencia de políticas monetarias y la evolución de las dinámicas de crecimiento e inflación, crece la dispersión de rentabilidades entre mercados y estilos de inversión. En este contexto, las potentes temáticas estructurales de Asia, tales como la inteligencia artificial y la tecnología, el auge del consumo interno, y las reformas corporativas, configuran un universo de oportunidades de inversión amplio y diferenciado. Al mismo tiempo, la diversidad de la región asiática ofrece a los inversores múltiples vías para alcanzar los objetivos de inversión a medida de sus objetivos". 

Las acciones asiáticas presentan uno de los universos más fértiles y atractivos, a nivel global, para la construcción de carteras con alta generación de dividendos e ingresos. Asia Pacífico (sin Japón) concentra el mayor número de compañías (376) con rentabilidades por dividendo superiores al 3%, lo que muestra el claro enfoque hacia una satisfactoria retribución al accionista.

Aumentar la ponderación de valores tecnológicos asiáticos que gozan de una alta rentabilidad por dividendos puede permitir a los inversores no sólo mantener una corriente estable de ingresos sino mantener el perfil de crecimiento deseado para su capital.

Los bonos asiáticos han mostrado una mayor resiliencia que los mercados desarrollados, incluso en un contexto en el que los déficits persistentes y el aumento de los niveles de endeudamiento público han elevado el nivel de volatilidad de la renta fija a nivel global. Y los bonos asiáticos no solo han mostrado una mayor resiliencia, sino que además han ofrecido históricamente retornos totales más competitivos a largo plazo. Así, incorporar bonos asiáticos a una cartera de bonos EEUU o globales puede mejorar el binomio rentabilidad-riesgo.

Las estrategias flexibles de renta fija -con acceso tanto al mercado de bonos asiáticos en dólares estadounidenses como en divisa local-, y con capacidad de gestionar dinámicamente la exposición a divisas, están mejor posicionadas para capturar las oportunidades de inversión en el universo de bonos asiáticos, y generar retornos totales atractivos. 

Si bien una estrategia asiática más diversificada puede constituir una asignación de activos básica para las carteras, las estrategias que invierten en un único país pueden resultar atractivas para aquellos inversores que buscan una exposición más concentrada, y desean aprovechar un ciclo macroeconómico o de beneficios específico en un país.

En ese sentido, destaca Japón, por un mayor apoyo gubernamental a las industrias de construcción naval y semiconductores, e India, donde tras registrar un peor comportamiento en 2025, las valoraciones actuales ofrecen a los inversores un punto de entrada atractivo.

19May

Cada día que pasa con el Estrecho de Ormuz cerrado, se acerca el escenario alternativo peor para la economía: la aparición de efectos de segunda ronda en la inflación, que extenderían la inflación a otros bienes y servicios, debilitando el consumo y por tanto el crecimiento.

Miguel Ángel Valero

Trump eleva la presión dialéctica sobre Irán al señalar que pospone un ataque conjunto de Estados Unidos con las monarquías del Golfo —Arabia Saudí, Catar y Emiratos Árabes Unidos— que, según sus palabras, estaba previsto para hoy. Sin concretar plazos, se habla ahora de una ventana de dos o tres días para alcanzar un acuerdo. Las negociaciones, aunque alejadas del foco mediático, continúan, con una propuesta iraní presentada durante el fin de semana que sigue sin satisfacer las expectativas de Washington. 

En paralelo, tras el golpe sufrido por los bonos, los mensajes cambiantes en torno al conflicto ayudaron a contener las ventas e incluso permitieron avances en el tramo largo de la curva alemana. La renta variable, por su parte, continúa disfrutando de su luna de miel con la inteligencia artificial. Los contundentes resultados del primer trimestre respaldan que el S&P 500 se mantenga cerca de máximos, a la espera de que mañana los resultados de Nvidia pongan el broche de oro a la temporada. A estas alturas, las ambiciosas cifras que Jensen Huang daba el año pasado –cuando hablaba de una inversión acumulada en infraestructuras de IA de entre tres billones y cuatro billones$ al final de la década– ya no parecen tan lejanas.

Trump regresa, así, a un entorno en el que el mercado percibe como más tangible el despliegue masivo de capital en infraestructura de IA que la probabilidad de un conflicto prolongado con Irán. Además, tras dos meses y medio de interrupciones en el estrecho, la resiliencia de la economía global –y, en particular, de la estadounidense– sigue sorprendiendo. Las Bolsas continúan premiando la escasez, mientras que los bonos y las materias primas la observan desde un prisma más cauteloso.

Ampliación de TrumpRx

Por otra parte, Trump ha anunciado la ampliación de su plataforma de venta directa de medicamentos, TrumpRx, que incorporará más de 600 fármacos genéricos a precios reducidos. La iniciativa se desarrollará en colaboración con el empresario Mark Cuban y su compañía Cost Plus Drugs, especializada en la venta directa de medicamentos por correo al consumidor. Sus descuentos se integrarán en la plataforma TrumpRx junto con ofertas de GoodRx y la división farmacéutica de Amazon. Según el presidente de EEUU, la medida multiplicará por casi siete el catálogo disponible. Con ello, la administración busca aliviar el impacto al creciente coste de vida en los hogares, en un contexto marcado por la proximidad de las elecciones legislativas.

Pero la medida adoptada por Trump tiene mucho que ver con una decisión del Tribunal Supremo, que rechaza por unanimidad el recurso de cinco grandes farmacéuticas (Bristol Myers, Novo Nordisk, AstraZeneca, Merck y Novartis) contra el programa de negociación de precios de Medicare. Estas empresas llevaban meses recurriendo el programa de negociación de precios de Medicare de la Ley de Reducción de la Inflación de Biden. Lo que hace especialmente duro el golpe es que Trump mantiene la ley en vigor. La industria farmacéutica esperaba que el cambio de Administración les diera oxígeno. No ha sido así. El programa de negociación de precios de Medicare es ya una realidad permanente del mercado americano, y los diez primeros medicamentos en la lista son solo el principio.

Las implicaciones son directas y duraderas. Cualquier empresa con un medicamento de alto precio en la lista de Medicare tiene que modelar un descuento forzado en sus proyecciones de ingresos. Los márgenes de toda la gran farma con exposición a Medicare se comprimen de forma estructural. Y eso lo están pagando en Bolsa.

Mientras, Vladimir Putin llegar a Pekín para reunirse con Xi Jinping con el objetivo de impulsar el proyecto del gasoducto Power of Siberia 2, que conectaría Siberia con China a través de Mongolia. En el actual contexto de inestabilidad en Oriente Medio, Pekín tiene un incentivo evidente en garantizar su suministro energético –el 30% de su gas importado pasa por el estrecho de Ormuz–, mientras que Moscú, presionado por las sanciones occidentales derivadas de la guerra tras la invasión de Ucrania, busca reforzar una relación comercial de la que depende cada vez más.

Ebury: El dólar gana tracción en LatAm

Tras la caída generalizada de los bonos soberanos y la falta de avances en las negociaciones con Irán, los inversores buscaron refugio en el dólar, que se fortaleció frente a todas las divisas latinoamericanas. Además algunos factores domésticos lastraron especialmente a determinadas divisas como el real o el peso chileno. En Brasil, un escándalo que ha salpicado a Bolsonaro ha generado preocupación entre los inversores de cara a las elecciones electorales de octubre, mientras que la corrección sufrida del cobre ha impactado sobre las divisas chilenas y peruanas.

  • Real brasileño (BRL): fue la divisa latinoamericana que peor desempeño mostró la semana pasada, habiéndose depreciado más de un 2 % frente al dólat. A los factores globales que provocaron una huida hacia el dólar, se sumaron los domésticos que presionaron al real a la baja. Entre ellos destacamos los audios que vinculan a Flavio Bolsonaro con el banquero Daniel Vorcaro, acusado de fraude. El coste electoral de este escándalo está por determinar, aunque ya ha provocado un sorpasso en las probabilidades implícitas de Polymarket (45% de Lula vs 32% de Bolsonaro).  Contrarrestando a estos factores bajistas, el real debería continuar viéndose respaldado por unos precios del crudo elevados con respecto a los niveles previos al conflicto y un carry trade aún atractivo, a pesar de las bajadas que anticipamos a lo largo de este año.  
  • Peso chileno (CLP): continúa cotizando casi un 6% por encima de los niveles previos al conflicto de Irán, sin atisbo alguno de una resolución del mismo. El peso se vio lastrado, además, por una caída del cobre del 2,5% en la última semana. Tras el rally experimentado en el último mes, el cobre perdió algunas de sus ganancias dadas las perspectivas de un desaceleración de la actividad económica por la guerra de Irán y unos datos económicos de China que apuntan a un menor dinamismo en este segundo trimestre del año. Como guinda del pastel, los datos de PIB del primer trimestre confirmaron la desaceleración que venían anunciando las últimas publicaciones del Imacec, habiéndose producido una contracción interanual del 0,5 %. En este contexto, el listón para que el banco central suba tipos ahora está un peldaño más alto. 
  • Peso colombiano (COP): ha sufrido un mes desastroso, habiendo caído más de un 6% frente al dólar y perdido todas sus ganancias desde la guerra de Irán. A las preocupaciones por la independencia del banco central y la incertidumbre electoral, se suma la mayor emisión de bonos soberanos por el Ministerio de Hacienda para financiar un total return swap, que está presionado los rendimientos al alza. A dos semanas de las elecciones presidenciales, se espera que la incertidumbre y la volatilidad se mantengan elevadas. Las encuestas apuntan de forma consistente a una victoria de Cepeda en primera ronda. En segunda, sin embargo, existe menos claridad y parece que podría darse un resultado ajustado. A día de hoy, Polymarket daría por ganador al candidato de derechas, Abelardo de la Espriella, pero las probabilidad implícitas podrían continuar variando en las próximas semanas. 
  • Peso mexicano (MXN): también perdió algo de terreno la semana pasada, aunque sigue cotizando en torno a los niveles previos al estallido del conflicto en Irán. El inicio de conversaciones con EEUU en marzo en torno a la renegociación del T-MEC es una señal positiva. No obstante, la volatilidad podría intensificarse si la administración de Trump empieza a lanzar amenazas como herramienta de negociación. De momento, el gobierno de Sheinbaum está adoptando una posición bastante conciliadora, permitiendo cierta estabilidad en el cruce USD/MXN. Esta semana estaremos atentos a las últimas minutas de Banxico y a la publicación de múltiples datos económicos este viernes, de los cuales destacamos el PIB del T1 y la inflación de mitad de mes. Se espera una confirmación de que Banxico ha dado por cerrado el ciclo de recortes, lo cual evitará un estrechamiento mayor del diferencial de tipos con otras regiones económicas. 
  • Sol peruano (PEN) El cruce USD/PEN parece haberse estabilizado en torno a la cota de 3.43 en la última semana, tras la confirmación de una segunda vuelta electoral que se disputarán Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. El candidato preferido de los inversores es la primera y los mercados de apuestas apuntan a una victoria suya con una probabilidad implícita del 64% frente al 36% de Sánchez. De confirmarse, vemos margen para una mayor recuperación del sol peruano. En cuanto a política monetaria, el banco central mantuvo las tasas intactas la semana pasada, habiendo adoptado claramente una postura de 'esperar y ver'. Seguimos pensando queprolongará la pausa en el futuro inmediato, pero dados los riesgos inflacionarios y el buen comportamiento de la economía, no se debe descartar por completo un posible ajuste al alza este año.

UBS: más volatilidad y riesgos para el crecimiento

Las Bolsas globales han caído en medio de una venta masiva de bonos gubernamentales. "Creemos que la volatilidad de los rendimientos podría aumentar aún más a corto plazo a medida que se intensifican los riesgos inflacionarios, aunque también esperamos que los riesgos para el crecimiento cobren protagonismo. No creemos que unos rendimientos más altos vayan a frenar el actual rally bursátil. Los riesgos para el crecimiento siguen siendo un factor a tener en cuenta para los bancos centrales. Probablemente habrá suficiente demanda de bonos para estabilizar los rendimientos. Los mercados bursátiles deberían resistir unos rendimientos más altos gracias a un crecimiento sólido", señalan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Si bien la volatilidad de los rendimientos a corto plazo puede mantener a los mercados en tensión, los niveles actuales de rentabilidad y los riesgos para el crecimiento apuntan, en nuestra opinión, a una atractiva relación riesgo-retorno para los bonos de calidad con vencimientos cortos y medios. También mantenemos una visión positiva sobre la renta variable global y recomendamos a los inversores mantener una exposición diversificada entre sectores y regiones”.

“Nuestra visión sigue siendo que los inversores deben mantenerse invertidos, al tiempo que rebalancean posiciones concentradas desde una posición de fortaleza y aumentan la exposición a bonos de calidad”, insiste.

“El resultado más probable de las elecciones de medio mandato de 2026 es un gobierno dividido, poniendo fin a dos años de control unificado y redefiniendo el proceso legislativo. Sin embargo, los principales impulsores del comportamiento de los mercados —los beneficios empresariales, la política monetaria y el crecimiento económico— seguirán siendo determinantes”, aporta Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas y Global Head of Equities.

“Tras el fuerte rally de los mercados durante las últimas siete semanas, no sería inusual ver un período de consolidación, y ahora esto podría ser incluso más probable. Sin embargo, esperamos que esta fase sea más bien una ‘pausa para tomar impulso’ y no una debilidad prolongada. En última instancia, los fundamentales de crecimiento y beneficios deberían prevalecer, a medida que los apoyos y errores de política queden atrás”, cree Jason Draho, Head Asset Allocation Americas.

Columbia  Threadneedle: tipos más altos durante más tiempo

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, señala que, al observar los mercados bursátiles estadounidenses, cabría esperar que todo fuera bien en la economía del país. Sin embargo, el panorama inflacionario es cada vez más preocupante. Se constató que los precios de los productos al salir de fábrica estaban subiendo en torno al 6%.Estas tendencias ponen de manifiesto que la inflación está empezando a repuntar de verdad, y todo ello en un momento en el que las expectativas apuntaban a que se moderaría a lo largo de 2026.

La subida repentina de los precios de la energía es el factor determinante de este cambio de tendencia, con el petróleo situándose en torno a los 110$ por barril. A más largo plazo, se espera que los precios se mantengan en torno a los 90$l, un nivel significativamente más alto que el registrado antes de que estallara el conflicto. Este cambio en los precios significa que la situación actual no es tanto un repunte puntual del precio del petróleo como un aumento sostenido de los costes energéticos. Esto, a su vez, aumenta los riesgos en torno a los datos de inflación a largo plazo y eleva las
posibilidades de que los bancos centrales tengan que subir los tipos de interés en algún momento.

Las condiciones financieras ya se han endurecido, una situación que se hace patente en los mercados de bonos mundiales, donde los rendimientos están subiendo considerablemente. Aunque el Reino Unido ha acaparado los titulares debido a los problemas políticos asociados, los rendimientos de los bonos tienden al alza en muchos mercados desarrollados. Esto refleja la expectativa de que la inflación probablemente se mantenga más alta durante más tiempo debido a los elevados costes energéticos. Y, por supuesto, el estrecho de Ormuz sigue cerrado. La situación allí sigue siendo incierta y hay pocas expectativas de que se alcance una solución a corto plazo, pero cualquier acuerdo sería acogido con gran satisfacción por los mercados

Estaremos muy atentos a las cifras de inflación del Reino Unido, cuya publicación está prevista para finales de esta semana. Se espera que la cifra supere el 3%, por lo que, al igual que en EEUU, los datos van en la dirección equivocada y existe margen para que sigan subiendo durante el verano. Prevemos algunas subidas de los tipos de interés en los próximos meses, y es probable que el Banco Central Europeo sea el primero en actuar en su próxima reunión. El Banco de Inglaterra podría esperar un poco más, pero esperamos que suba los tipos en julio. En cuanto a la Fed, las expectativas han cambiado mucho a lo largo del año, pasando de recortes agresivos bajo el nuevo liderazgo a que los mercados descuenten ahora subidas de tipos en los próximos 12-18 meses. En este contexto, no es de extrañar que los rendimientos de los bonos tiendan al alza, una situación que probablemente no cambiará hasta que lleguen mejores noticias de Oriente Medio.

UBP: la renta variable se toma un respiro

Por su parte, la última Perspectiva Semanal de UBP: El rally bursátil se detiene mientras los rendimientos se ajustan por la inflación, destaca que los mercados mundiales están entrando en una fase más equilibrada, en la que los tipos de interés elevados durante más tiempo, las renovadas presiones energéticas y la inflación persistente están empezando a poner a prueba el repunte bursátil impulsado por la IA, en lugar de revertirlo de forma abrupta. La renta variable se está tomando un respiro tras las fuertes ganancias, los rendimientos de los bonos han subido hasta máximos de un año y las divisas cíclicas, como el euro y la libra esterlina, parecen más vulnerables en el margen, mientras que el oro se ha corregido ante el aumento de los rendimientos, pero sigue beneficiándose de unos factores de demanda intactos y de la continua incertidumbre geopolítica.

Franklin Templeton: más optimistas sobre EEUU que la Fed y Wall Street

Un análisis de Chris Galipeau, Senior Market Strategist de Franklin Templeton Institute, señala que su previsión de crecimiento del PIB real para 2026 es del 2,5%, frente al 2,3% previsto por la Federal Reserve y al consenso de Wall Street, situado en torno al 2%. Los principales motores de esa previsión de PIB son la continuidad de las inversiones en capital (capex) por parte de las grandes compañías tecnológicas para desarrollar infraestructura de IA, la resiliencia del consumidor y el estímulo fiscal vinculado a la One Big Beautiful Bill Act of 2025. "La duración del conflicto entre EEUU e Irán constituye el principal riesgo para nuestra previsión. Los precios más altos del petróleo actúan como un impuesto para el consumidor, y los impactos negativos de unos mayores precios del petróleo y del gas se ampliarán con el tiempo. No obstante, creemos que la economía estadounidense se encuentra en una posición sólida para afrontar esta situación", subraya.

"Mantenemos una visión constructiva sobre la renta variable estadounidense y hemos establecido un rango objetivo de cierre de año de entre 7.000 y 7.400 puntos para el S&P 500, impulsado por un crecimiento del beneficio por acción (BPA) de entre el 8% y el 13% interanual", añade, aunque matiza: "Esperaría cierta consolidación del movimiento del mercado, ya sea en términos de precio (movimientos más reducidos), de tiempo (movimientos más lentos), o ambos. Esperamos que la volatilidad persista hasta que el estrecho de Ormuz vuelva a estar completamente abierto al tráfico marítimo".

"Esperamos que la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se mueva en un rango de entre el 4% y el 4,25% durante el año. Las rentabilidades han superado la parte alta de nuestro rango y actualmente se sitúan en el 4,58%"

Ofi Invest: la Eurozona se asoma a la estanflación

La francesa Ofi Invest AM cree que la prolongación del cierre del Estrecho de Ormuz acerca un escenario negativo para la economía como es la estanflación, especialmente en la zona Euro, que podría no alcanzar el 1% de crecimiento en 2026. En este escenario, la gestora francesa mantiene esencialmente su posicionamiento inversor tanto en renta fija como en renta variable, vigilando posibles caídas de TIR en deuda pública, lo que les llevaría a vender posiciones dados los riesgos de inflación. En bonos corporativos, mantiene sus posiciones por los buenos fundamentales, algo similar a lo que sucede con la renta variable, activo en el que los inversores todavía conservan su apetito por el riesgo apoyado en los atractivos fundamentales, a la espera de lo que suceda con el crecimiento de la economía.

Según Ombretta Signori, Head of Strategy de Ofi Invest AM, cada día que pasa con el Estrecho de Ormuz cerrado, se acerca el escenario alternativo peor para la economía: la aparición de efectos de segunda ronda en la inflación, que extenderían la inflación a otros bienes y servicios, debilitando el consumo y por tanto el crecimiento de las economías globales. Los datos de crecimiento muestran, una mayor exposición de la economía europea al conflicto de Irán que en Estados Unidos. En el primer trimestre, el crecimiento fue débil (+0,1% trimestral, o 0,4% anualizado), con una demanda interna que seguía siendo sólida solo en España (entre las cuatro mayores economías de la zona euro). La prolongación del conflicto podría debilitar el crecimiento de la zona Euro ya en esta primavera, y ahora es probable que no supere el 1% en 2026.

Sin embargo, en EEUU el crecimiento se ha mantenido sólido, un 2% anualizado en el primer trimestre, gracias a la resistencia del consumo y a las inversiones en tecnología. Los analistas de  explican que la inteligencia artificial aportó solamente 0,8 puntos al crecimiento del primer trimestre, porque el extraordinario incremento de las importaciones en IA debe restarse de las inversiones en tecnología. Para el segundo trimestre, es probable que las devoluciones fiscales, un 17% superiores a las de cierre de abril 2025, puedan compensar  la pérdida de poder adquisitivo provocada por la subida de la gasolina, preservando de esta forma el consumo. Pero si los precios del petróleo se mantienen elevados más allá del segundo trimestre, el gasto de los consumidores norteamericanos podría verse afectado.

18May

Los mercados consideran cada vez más que el actual impulso inversor en torno a la inteligencia artificial se prolongará durante un periodo más largo, ya que los cinco grandes hiperescaladores han revisado nuevamente al alza sus estimaciones de gasto en capital.

Miguel Ángel Valero

Las perspectivas para el sector tecnológico estadounidense siguen siendo, en términos generales, positivas, con algunas áreas mostrando un impulso especialmente sólido. Los analistas han revisado significativamente al alza sus estimaciones de gasto en capital (capex) de los “Big 5” hyperscalers —Alphabet (Google), Amazon, Microsoft, Meta y Oracle— durante los últimos doce meses. La magnitud de estas revisiones ha sido más pronunciada que la observada en las previsiones de ingresos o beneficios. Esto resulta especialmente evidente al analizar horizontes más largos: mientras que los ajustes para 2026 ya son relevantes, los de 2027 son aún más significativos. En conjunto, esto sugiere que los mercados consideran cada vez más que el actual impulso inversor se prolongará durante un periodo más largo.

Mirar atrás ayuda a contextualizar los desarrollos recientes. Al igual que ocurrió en el verano y otoño de 2025, los mercados están reaccionando actualmente de forma intensa ante novedades y, en algunos casos, desarrollos inesperados, especialmente el renovado aumento de los planes de inversión anunciados por las grandes compañías tecnológicas. Las reiteradas revisiones al alza indican que los planes reales de gasto han superado con frecuencia las expectativas iniciales. Actualmente, se espera que las inversiones aumenten alrededor de un 70% en 2026. Como destaca Tobias Rommel, gestor de renta variable global de DWS, el gasto en infraestructura de inteligencia artificial se aproxima este año a los 800.000 millones$.

Uno de los principales motores de esta evolución es la continua expansión de la infraestructura de IA. Una gran parte de las inversiones parece dirigirse a capacidad computacional —incluyendo servidores, unidades de procesamiento gráfico (GPU) y almacenamiento—, mientras que el resto se destina a edificios, suministro energético y sistemas de refrigeración. Al mismo tiempo, los elevados volúmenes de pedidos pendientes entre los proveedores cloud apuntan a una demanda estructuralmente robusta. En este contexto, las compañías podrían seguir enfrentándose a presión para aumentar sus niveles de inversión con el fin de mantener su competitividad.

Esta dinámica inversora empieza a reflejarse en la evolución de los beneficios de aquellas compañías que suministran componentes de la infraestructura de IA. En particular, los segmentos de semiconductores y memoria están mostrando un fuerte crecimiento. Tobias Rommel señala: “Esperamos un crecimiento de beneficios de alrededor del 60% para las acciones tecnológicas este año”. Al mismo tiempo, las valoraciones en muchos segmentos vinculados a la IA se han normalizado respecto a los máximos anteriores. Como resultado, el foco se está desplazando gradualmente desde expectativas puramente futuras hacia la capacidad real de generación de beneficios.

Además, está emergiendo una mayor dispersión entre compañías. Aquellas más directamente expuestas a las tendencias de inversión relacionadas con la IA están, en general, superando el comportamiento del resto. Esto podría generar oportunidades adicionales con el tiempo, especialmente para las empresas que logren integrar con éxito la IA en sus modelos de negocio.

Para los inversores, esto dibuja un panorama más diferenciado. Aunque el mercado refleja claramente una fuerte confianza en el potencial a largo plazo del sector, la cuestión clave sigue siendo la velocidad a la que las inversiones se traducen en beneficios. Las primeras señales de monetización comienzan a hacerse visibles, respaldadas por el aumento de los ingresos relacionados con IA y por un fuerte incremento de los pedidos pendientes en servicios cloud, lo que apunta a un fortalecimiento del vínculo entre inversión y comercialización.

Banca March: fuerte caída de los precios de los bonos soberanos

Las negociaciones con Irán no avanzan, Ormuz sigue cerrado e iniciamos la semana con el precio del crudo nuevamente por encima de los 110$ el barril. La fragilidad del alto el fuego en Oriente Medio, evidenciada por ataques con drones registrados en los Emiratos Árabes Unidos y un nuevo cambio en la retórica del presidente Trump, que insta a que Irán se “mueva rápido”, vuelven a tensionar el tablero geopolítico. A ello, se unen las advertencias de la semana pasada de la Agencia Internacional de la Energía sobre los riesgos a un desabastecimiento de crudo si el estrecho de Ormuz continúa bloqueado.

En Irán las evidencias apuntan a que la capacidad de almacenamiento está alcanzando sus límites. Las imágenes satelitales reflejan que el almacenamiento visible se encuentra prácticamente lleno y, la Isla de Jark, principal centro logístico de exportación de petróleo para el país persa no ha registrado salidas de buques en seis días. Por su parte, Reino Unido y Francia anunciaron su compromiso para salvaguardar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, condicionado a la consecución de un alto al fuego “estable”. 

Con este telón de fondo, se endurecen las condiciones financieras. La preocupación por la inflación y los niveles de deuda pública han provocado una fuerte caída en los precios de los bonos soberanos a nivel mundial y el promedio de los tipos de interés a 10 años de los países del G-7 alcanzan su tasa más alta de las últimas dos décadas. Escalan con mayor celeridad las rentabilidades exigidas a la deuda de largo plazo, llevando a que la tasa a 30 años del bono estadounidense se acerque al 5,15% (máximos desde 2007), los de Alemania al 3,69% (máximo desde 2011) y de manera similar, los bonos japoneses han saltado a niveles no vistos desde 1996. 

Un impacto que se está viendo reflejado también en las expectativas de política monetaria y que han llevado a que el mercado, en apenas dos meses, ha pasado de descontar dos bajadas de tipos por parte de la Fed a considerar ahora una subida de tipos antes del final del año. Este agresivo giro pone mayor presión para lograr desbloquear el paso de buques por Ormuz, dado que el tensionamiento de las condiciones financieras va claramente en contra de los intereses del presidente Trump, que siempre ha defendido la necesidad de rebajar los costes de financiación a los hogares estadounidenses. 

Los datos macro de EEUU muestran una tendencia al alza en los precios y resiliencia del crecimiento, tanto por el lado de la oferta (producción industrial) como de la demanda (ventas minoristas). En primer lugar, el IPC de abril registró un fuerte repunte impulsado por el encarecimiento de la energía. El índice general aumentó un 3,8% interanual (frente al +2,4% de febrero, previo al conflicto con Irán). Esta aceleración se debió principalmente al componente energético, que creció un +8% interanual, con especial incidencia de la gasolina (+28%). En términos de contribución, la energía pasó de tener un impacto prácticamente nulo a aportar 0,8 puntos en marzo y 1,1 puntos en abril. Por su parte, el avance del índice subyacente (+2,8% frente al +2,5% de febrero) respondió en gran medida a un factor técnico puntual en la medición de los alquileres. Además, se observan presiones al alza en los precios de servicios discrecionales, como las tarifas aéreas y los servicios recreativos.

En cuanto a las ventas minoristas, encadenan su tercer mes al alza en términos nominales (+0,5% mensual), reflejando cierta resiliencia del consumo. No obstante, este comportamiento se ve explicado por el aumento de precios en gasolina y alimentos, apoyados por factores como las devoluciones fiscales y el efecto riqueza derivado del buen comportamiento bursátil. 

Por su parte, la producción industrial creció un +0,7%, impulsada principalmente por el repunte en los bienes duraderos –especialmente la producción de vehículos–, junto con el incremento en metales, minerales, maquinaria agrícola y electrónica, lo que apunta a que continúa la mejora de la actividad manufacturera.

Aunque la caída de los precios de los bonos contagia a las Bolsas, la renta variable sigue soportada por una favorable temporada de publicación de resultados empresariales. El miércoles 20 de mayo se conocerán las cifras trimestrales de Nvidia, la principal protagonista del actual auge de la inversión en IA. Las expectativas de la compañía apuntan a un crecimiento de los ingresos de nada menos que del 78% hasta superar los 78.000 millones$, lo que debería permitir alcanzar un beneficio por acción de 1,77$. La vigilancia del mercado estará también centrada en la evolución de los márgenes donde se espera confirmar que la transición desde la arquitectura de sus chips de Blackwell a Vera Rubin no esté suponiendo una compresión de los márgenes de la empresa, así como el impacto del incremento en los costes de fabricación. Los comentarios de Jensen Huang (CEO) sobre la inversión en capital (capex) de los hiperescaladores será otro de los puntos de atención principal: el gasto en IA de Amazon, Microsoft, Meta, Alphabet y Oracle (713.000 millones para este año) sigue siendo el motor fundamental de la tesis de crecimiento de Nvidia para la segunda mitad de 2026. 

Una vez más, los resultados de la mayor empresa por capitalización del S&P 500 serán una prueba de fuego para la demanda de chips y la inversión en la construcción de infraestructura relacionada con la IA. Unas cifras que llegan tras el fuerte avance de las Bolsas, donde las acciones de Nvidia se han anotado un +36% desde mínimos de marzo, mientras que el índice de semiconductores de Filadelfia (el conocido como SOX) se anota una subida de más del 60% en el mismo periodo. Además, en esta ocasión la publicación de estas cifras coincidirá con la realización de la principal conferencia de desarrolladores de Google, un evento que ofrece las últimas novedades de la empresa en inteligencia artificial y herramientas de programación.

Más allá de la tecnología, saldrán a escena empresas minoristas estadounidenses que permitirán medir la verdadera temperatura del consumo: destacarán el jueves 21 de mayo los resultados de Walmart, que ofrecerá detalles sobre cómo están afrontando los consumidores los altos precios de la energía. Home Depot y Target ya han recortado sus perspectivas de beneficios debido a la débil demanda de mejoras para el hogar y una menor afluencia en las tiendas, y los resultados que publicarán esta semana mostrarán si la tendencia continúa o comienza a estabilizarse.

Por el lado macro, está la reunión de los ministros de finanzas del G7, en un momento en el cual el tensionamiento de los tipos de interés y la crisis energética por el conflicto con Irán centrarán los debates, y que sigue el martes 19 de mayo. Por otro lado, la Fed publicará las actas de su última reunión (realizada en abril), una referencia que pierde algo de relevancia dado el reciente cambio de presidente (Warsh está al frente desde el 15 de mayo). Entre el 21 y 22 de mayo se conocerán los indicadores de confianza de los empresarios y de los consumidores a ambos lados del Atlántico.

UBS: IA, pero también longevidad

Los sólidos resultados empresariales y la sostenida demanda de inteligencia artificial han respaldado el rally tecnológico durante las últimas siete semana, con el Nasdaq subiendo más de un 26 % desde finales de marzo. "Mantenemos nuestra convicción en el crecimiento a largo plazo de las oportunidades vinculadas a la inteligencia artificial, pero también esperamos que la tendencia estructural de la longevidad genere oportunidades de varios billones$ durante la próxima década. Desde un punto de vista fundamental, los recientes resultados empresariales y los próximos catalizadores sugieren que la temática de la longevidad cuenta con el respaldo tanto de una fuerte demanda como de un ecosistema de innovación cada vez más sólido en distintas regiones. Los próximos resultados de ensayos clínicos deberían impulsar las perspectivas de crecimiento a largo plazo. La oportunidad de ingresos a largo plazo en el mercado de la obesidad resulta atractiva. La creciente capacidad de innovación en China ofrece nuevas oportunidades", apuntan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos viendo oportunidades atractivas en el sector sanitario a nivel global, no solo porque ofrece características defensivas en medio de la actual incertidumbre geopolítica, sino también por el crecimiento a largo plazo asociado a la tendencia estructural de la longevidad”. Y añade: “Los inversores pueden considerar complementar sus posiciones actuales en inteligencia artificial con una exposición selectiva al sector sanitario, invirtiendo directamente en nuestra selección en evolución de compañías vinculadas a la longevidad o mediante enfoques diversificados y modulares que combinen líderes del sector salud con empresas ajenas al ámbito sanitario, a medida que madura la cadena de valor”.

“Los tipos de interés más altos no descarrilan los mercados alcistas cuando el crecimiento económico se mantiene sólido. Aunque puede haber correcciones bursátiles de corta duración mientras el mercado se ajusta a un entorno de tipos más elevados antes de retomar su tendencia alcista”, aporta Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones para las Américas y responsable global de renta variable.

Natixis: EEUU y China siguen sin resolver los conflictos de fondo

Tras la visita de Donald Trump a China, Alicia García Herrero, economista jefe para Asia Pacífico en Natixis CIB, subraya en un análisis que la cumbre en Pekín mostró públicamente un clima de cooperación económica y nuevos acuerdos comerciales, pero el verdadero objetivo fue reducir temporalmente las tensiones estratégicas entre EEUU y China. Detrás de los anuncios sobre inversiones y comercio, ambos países negociaron límites en la guerra tecnológica ligada a la inteligencia artificial y los semiconductores. 

EEUU mantiene el control sobre los chips avanzados y China domina minerales críticos y tierras raras, “por lo que ambos poseen herramientas capaces de dañar seriamente al otro”. La reunión sirvió para frenar momentáneamente esta escalada, aunque sin resolver los conflictos de fondo. “Washington exige que China deje de apoyar militarmente a Irán, mientras Pekín insiste en que EEUU reduzca su apoyo armamentístico a Taiwán. Ninguna de las dos partes cedió realmente en estos temas.” En conclusión, la cumbre no representa una reconciliación duradera, sino una tregua táctica para evitar una confrontación económica y tecnológica más peligrosa mientras continúa la competencia estratégica entre ambas potencias.

En el encuentro predominó el marketing político sobre la materialización de avances sustanciales. Se pactó que China adquiera al menos 17.000 millones$ anuales en productos agrícolas hasta 2028. También acordaron reducir aranceles sobre algunos productos –aún sin especificar– y la compra por parte de China de aviones estadounidenses Boeing (200 según declaraciones de Trump). En cuanto a cuestiones de mayor calado, los comunicados incluyeron referencias generales, pero sin detalles ni planes de acción concretos sobre la escasez de suministro de tierras raras y otros minerales críticos (China no se pronunció), sobre que Irán no puede tener un arma nuclear, y sobre la reapertura del estrecho de Ormuz (donde acordaron que ningún país u organización debe poder cobrar peajes).

Ebury: la caída del mercado de bonos empuja a los inversores hacia al dólar

Las noticias económicas estuvieron marcadas por la fuerte caída registrada en los mercados de bonos de todo el mundo. Se han acumulado varios factores que han generado inquietud entre los tenedores de bonos: la perspectiva de que los precios de la energía se mantengan elevados durante más tiempo, los indicios de efectos inflacionarios de segunda ronda y la inestabilidad política en países como el Reino Unido. Aunque resulta difícil de cuantificar, todos los inversores son conscientes de la falta de progreso en la reducción de los déficits públicos y de la perspectiva de una emisión continua de deuda pública. Estas tendencias se ven agravadas por las dinámicas demográficas en todo el mundo. Las Bolsas han mostrado cierta resiliencia a la fuerte subida de los rendimientos de bonos, "aunque no podemos decir lo mismo sobre el mercado de divisas", apuntan en Ebury. Todas las principales monedas perdieron terreno frente al dólar, con un comportamiento especialmente débil de la libra esterlina y el real brasileño por la agitación política doméstica.

  • EUR: La fuerte venta de bonos se ha extendido ya al tramo corto de la curva estadounidense, lo que ha impedido que el diferencial de tipos entre la Eurozona y Estados Unidos se haya estrechado aún más en las últimas dos semanas. Consideramos que este movimiento ha sido uno de los principales impulsores de la reciente depreciación del euro frente al dólar. Los otros dos factores clave han sido la búsqueda natural de refugio provocada por el conflicto en Irán y el mayor impacto negativo que el encarecimiento de la energía está teniendo sobre la economía europea en comparación con la estadounidense. Esta semana seguiremos con atención los PMI preliminares de mayo para evaluar si la subida de los precios energéticos sigue lastrando la actividad empresarial en la Eurozona. Los economistas esperan un ligero repunte del índice compuesto, aunque desde niveles consistentes con una clara contracción económica. Nuestra hipótesis base es un periodo de estancamiento económico en el segundo trimestre en la eurozona, si bien no puede descartarse un escenario de crecimiento negativo.
  • USD: Un par de sorpresas alcistas en los datos de inflación de abril avivaron la oleada de ventas en el mercado de bonos americano. Tanto la inflación general como la subyacente superaron las previsiones, con las presiones de precios extendiéndose desde el sector energético al resto de la economía. Los precios de producción también superaron ampliamente las expectativas, señal de que las tensiones inflacionistas se están propagando a lo largo de la cadena de suministro. En este contexto, los rumores sobre recortes de tipos han desaparecido prácticamente por completo. El mercado descuenta ahora que el próximo movimiento de la Reserva Federal será al alza, y la principal incógnita ahora es el momento exacto en el que se producirá. Un dato especialmente preocupante es que la inflación a largo plazo descontada por el mercado ha comenzado a repuntar, lo que genera inquietud en la Fed. La semana pasada se confirmó oficialmente el nombramiento de Kevin Warsh como nuevo presidente del FOMC. La reunión de junio será la primera que presida. Creemos que le resultará complicado conseguir el apoyo de los 'halcones', por lo que la principal preocupación de los inversores será que reduzca las orientaciones prospectivas (forward guidance, en inglés) de la Fed.
  • GBP: Las caídas en los mercados de bonos de la semana pasada se iniciaron en el Reino Unido por el temor a que Keir Starmer sea sustituido por un Gobierno aún más irresponsable desde el punto de vista fiscal, tras el mal resultado del Partido Laborista en las elecciones locales. La presión se extendió rápidamente al resto de países del G10. La libra se vio afectada por ello y cedió terreno frente a todas las principales divisas. El único punto positivo es que los datos económicos británicos han resistido razonablemente bien últimamente: el PIB creció un sólido 0,6% en el primer trimestre y los PMI recientes sugieren que el impacto del conflicto de Irán ha sido, hasta ahora, moderado. La avalancha de datos de esta semana pondrá a prueba esa resiliencia. Prestaremos especial atención a los datos de confianza empresarial ante la inestabilidad política actual. Aunque la libra ya descuenta un alto grado de incertidumbre política, un giro adicional hacia la izquierda en el Gobierno probablemente desencadenaría nuevas caídas de la divisa. El alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham —que primero deberá ganarlas elecciones parciales en Makerfield—, es actualmente el favorito de las casas de apuestas para suceder a Starmer. Consideramos que Burnham representaría el peor escenario posible para los bonos soberanos británicos y la libra, dada su clara preferencia por un mayor endeudamiento público, impuestos más altos y sus declaraciones que han pretendido quitar peso al mercado de bonos.
16May

A menos de seis meses de las elecciones legislativas de medio mandato en noviembre, el presidente republicano debería centrarse en revertir el signo de unas encuestas que, tras el inicio de la guerra, anticipan su pérdida de control de las dos cámaras.

Miguel Ángel Valero

A pesar de la enorme diferencia de fuerzas que existe entre EEUU. e Irán, a lo largo de la historia ha quedado probado que la hegemonía de los grandes imperios no viene exclusivamente determinada por su supremacía militar. Hay ocasiones en las que la humildad y la estrategia para abordar las contiendas puede llegar a condicionar enormemente su resultado. Bien lo saben los iraníes, que son conocedores del salvaje final de Ciro II, el gran fundador del imperio persa. Este colosal rey guerrero se apoderó de Babilonia y de Lidia, conquistó Mesopotamia y llevó la frontera de su imperio hasta las costas del mar Egeo. Nada se le resistía hasta que se adentró en la inmensidad de las estepas de Asia Central –el actual Uzbekistán– y batalló contra los masagetas de la reina Tomiris, cuyo hijo apresó. 

Tomiris juró ante su dios Sol que si los persas no le devolvían a su vástago sano y salvo se vengaría hasta que quedara saciada su sed de sangre. Ciro, como Trump en nuestros días, convencido de su extrema superioridad ignoró la amenaza, se rio de la reina de la tribu bárbara y liquidó a su hijo. A pesar de la enorme desigualdad de fuerzas Tomiris logró apresar a Ciro el Grande y cumplió con su promesa decapitándolo y enterrando su cabeza en un odre de vino. 

Aunque dos milenios y medio más tarde, el pescuezo de Trump no parece estar en juego, el presidente norteamericano se ha metido en un buen lío. Debe encontrar una salida rápida y el memorando de entendimiento que está sobre la mesa puede ser una buena alternativa para proclamar ante los suyos una “victoria suficiente” y reabrir el pulmón energético del Golfo Pérsico. Trump no puede empecinarse en alargar un conflicto que no es prioritario para EEUU, ni obcecarse en resolver un complicado pacto nuclear mientras sus ciudadanos comienzan a sufrir las consecuencias económicas del bloqueo de Ormuz con el encarecimiento de la gasolina (+50%), de los vuelos (+15%), o hipotecas al 6,4%.

A menos de seis meses de las elecciones legislativas de medio mandato en noviembre, el presidente republicano debería centrarse en revertir el signo de unas encuestas que, tras el inicio de la guerra, anticipan su pérdida de control de las dos cámaras. La disputa en el Senado está tan reñida que la victoria se dirimirá entre apenas siete Estados bisagra –principalmente Michigan, Maine y Ohio–. El tiempo corre y, mientras se intensifica la presión económica, la cumbre de Pekín con Xi Jinping no ha generado ningún avance en el conflicto, ni en la guerra comercial entre EEUU y China, ni en el frente geopolítico. 

Trump debe buscar un acuerdo antes de que se agote el poco margen adicional que le concede la Resolución de Poderes de Guerra para mantener la intervención en Irán sin la aprobación del Congreso, que concluye el 28 de mayo.

Irán, por su parte, también está sometido a gran presión. Aunque, a diferencia de lo que le ocurrió a Ciro II, la subsistencia de su régimen teocrático parece garantizada por el momento, éste ha sufrido enormes daños militares y el bloqueo de las fuerzas norteamericanas no solo limita la exportación del 98% de sus recursos energéticos, sino que, con una capacidad de almacenamiento ya al 92%, le obligará a frenar la producción energética en el plazo aproximado de una semana. De alargarse esta situación, complicaría de forma muy significativa el rearranque de sus pozos más antiguos, lo que supondría la pérdida permanente de aproximadamente el 13% de su capacidad productiva actual. Por este motivo, desde hace varias semanas y tras el alto el fuego, el país se ha mostrado dispuesto a negociar y ha presentado diversas propuestas concretas de acuerdo. 

En cuanto a las Bolsas, tras más de dos meses de conflicto, se ha demostrado válida la estrategia de mantener exposición y no dejarse arrastrar por los titulares alarmistas, confiando en la superioridad de los incentivos electorales frente a las ansias trumpistas de “imperializar” Irán. 

Las Bolsas 'pasan' del conflicto y suben por la IA y los resultados empresariales

El mercado sigue la pauta de que la revalorización mediana del S&P 500, tras un año del inicio de los principales conflictos bélicos, es del +7,8%. A pesar de las subidas y los nuevos máximos, EEUU y algunos mercados emergentes cotizan incluso a múltiplos más atractivos que a comienzos de año –un 8% y 13% respectivamente–, gracias gracias a la publicación de unos sólidos resultados empresariales.

Los beneficios del primer trimestre, favorecidos por la tecnología, han sorprendido de forma muy positiva y crecen al 29% frente al 14% que esperaba el consenso. Sin duda la inversión en inteligencia artificial (IA) se mantiene firme y la oleada de destrucción creativa continúa superando estimaciones con fuerza.

Como referencia, solo el capex que este año llevarán a cabo los cinco principales hiperescaladores –Amazon, Google, Meta, Microsoft y Oracle–, que se cifra en 800.000 millones$, es equivalente a todo lo que se gastaron el año pasado la totalidad de empresas no tecnológicas del S&P 500, y supone el doble de la inversión que llevaron a cabo en 2025, y el triple de 2024. Un contexto que sigue ofreciendo potencial a la renta variable de cara al extraordinario ciclo de inversión actual y que no tiene pinta de que vaya a desfallecer.

14May

Conviene no perder de vista que el bloqueo en Ormuz persiste desde hace más de dos meses y que el tiempo se acaba tanto para Irán como para EEUU.

Miguel Ángel Valero

Las bombas han dejado de caer en Irán, pero el estrecho de Ormuz sigue cerrado desde hace más de dos meses. El conflicto ha dado paso al bloqueo naval. EEUU ha cambiado las reglas: ahora Irán también tiene prisa. Todo dependerá de quien parpadee primero. De momento, ninguno de los dos parece querer dar su brazo a torcer, "aunque suponemos que lo que se filtra dista mucho de lo que realmente se está negociando", señala el equipo de Ibercaja Gestión. Los escenarios para acabar con el conflicto se centran cada vez más en una solución parcial del mismo, en el que la prima de riesgo implícita en el precio del petróleo se mantenga elevada. "Nuestro escenario base es el de un acuerdo de mínimos, de difícil cumplimiento y que no satisfaga a ninguna de las partes. Hemos subido también nuestra previsión de precios del crudo para lo que queda de año en todos los casos por la oferta que se ha perdido ya y que no se va a poder recuperar". añade.

Este shock del precio del petróleo ya pasa factura a las principales economías mundiales. Los datos del PIB del primer trimestre son robustos en EEUU y China, y más flojos en la Zona Euro. "A perro flaco, todo son pulgas", apunta. Las encuestas de confianza empresarial muestran que esta debilidad de la economía europea puede continuar. Los índices de manufacturas mejoran, pero no es suficiente para compensar la pérdida de visibilidad en el sector servicios tras el alza del coste energético.

La encuesta de confianza del consumidor del BCE muestra un importante repunte de las previsiones de inflación a medio y largo plazo. "Gasolina para los halcones del BCE", subraya.

La temporada de presentación de resultados del primer trimestre está siendo espectacular, sobre todo en EEUU. Con la mitad de las cuentas publicada, las compañías americanas sorprenden con un 18% al alza en beneficios y un 2% en ventas. Cifras que no veíamos hace mucho tiempo y que se están viendo reflejadas en las previsiones de crecimiento de beneficios para el conjunto de 2026, que ya se sitúan en el 20%, 4 puntos por encima de como empezaron el año. Toda esta mejora viene explicada por la revisión al alza en el sector de tecnología, con energía como único otro sector con aportación significativa aunque a bastante distancia. En Europa, los resultados tan solo cumplen con las expectativas, por ahora; pero las previsiones para el conjunto del año mejoran en casi 4 puntos, tanto como en EE.UU. En este caso, no obstante, es el sector de energía es el que más aporta a estas revisiones.

Hemos tenido el rebote de alivio sin reapertura del estrecho, con lo que debería haber algo de consolidación. No obstante, este rebote ha estado muy concentrado en tecnología y en servicios de comunicación, con otros sectores “descansando”. Si se llega finalmente a un acuerdo de paz, éstos pueden tomar el relevo. Por áreas geográficas, pasa parecido con EEUU como la zona más estresada técnicamente. Europa y China podrían recuperar algo de terreno.

A corto plazo, la niebla de la guerra sigue pero, de fondo, a largo plazo, lo que importa son los beneficios y las tendencias son robustas. "Todavía no podemos dar por concluida esta crisis y, posiblemente, no podamos hacerlo de una manera definitiva a corto plazo. Sin embargo, de nuevo se ha demostrado que mantener la calma en los momentos de nerviosismo es fundamental para obtener mejores resultados en el largo plazo. Las crisis generan oportunidades y hay que estar preparados para aprovecharlas", resaltan en la gestora de Ibercaja.

Tras las ampliaciones vividas en marzo junto a la mejora de sentimiento de abril, la TIR de los fondos de Ibercaja Gestión sigue en niveles atractivos y eso "nos lleva a estimar que la recuperación de los liquidativos de los fondos de renta fija llegará en los próximos dos meses para los fondos de corto plazo y 6 para los de mayor duración". Importante revalorización en abril, acompañada por una relajación de la volatilidad, favoreciendo especialmente a los mercados emergentes y también a los norteamericanos.

No obstante, "consideramos establecer ciertas coberturas parciales en nuestras carteras, pero sin que nos afectara a posibles movimientos alcistas en caso de que la solución del conflicto se produjera de forma rápida". Con las subidas de mercado el sentimiento se ha tornado bastante más optimista, mientras las noticias sobre la guerra cada vez dejan detener menos efecto. Las ratios de flujos se están estabilizando después de las fuertes salidas vistas en abril. El posicionamiento de los fondos de control de riesgo se ha incrementado conforme la volatilidad se iba relajando. Se está corrigiendo parcialmente el fuerte posicionamiento en commodities y están volviendo parcialmente los flujos a Treasury americano. Los niveles de valoración están lejos de extremos.

DWS: la inversión en IA impulsa las Bolsas de EEUU

El aumento de dos dígitos registrado en lo que va de año en el índice tecnológico estadounidense Nasdaq, frente al estancamiento del índice de referencia alemán Dax, ofrece una imagen clara de las diferencias en la forma en que las distintas regiones se están viendo afectadas por las repercusiones del conflicto en Oriente Medio. La aparente resistencia de los mercados bursátiles estadounidenses no es una coincidencia.

“El crecimiento de los beneficios de las empresas estadounidenses en el primer trimestre fue sorprendentemente sólido”, afirma el director de inversiones de DWS, Vincenzo Vedda. Los mercados dan por hecho actualmente que esta tendencia podría continuar. Los principales motores del rendimiento de la renta variable estadounidense son los de siempre. “El auge aparentemente imparable de la inversión en inteligencia artificial es actualmente la fuerza clave detrás de las fuertes subidas de precios en el mercado estadounidense”, señala Vedda. 

Europa, por el contrario, está mucho más expuesta a las consecuencias de la guerra con Irán, sobre todo en lo que respecta al suministro. “Por lo tanto, hemos rebajado la calificación de Europa a neutral y hemos elevado la de EEUU a neutral”, explica Vedda. Además de unas perspectivas de beneficios más favorables, la renta variable estadounidense también se ve respaldada por la posibilidad de recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, aunque estas medidas quizá no se materialicen hasta 2027. En la zona del euro, por el contrario, ahora parece más probable que se produzcan subidas de tipos de interés.

Pero el optimismo no está del todo libre de nubarrones. Esto se hace evidente en los mercados de bonos, que han sufrido mucho más por el conflicto de Oriente Medio que las acciones. Los rendimientos han subido bruscamente, mientras que los precios han caído en consecuencia. Si los rendimientos se mantuvieran en estos niveles elevados, podrían ejercer presión sobre las altas valoraciones observadas en los mercados de renta variable. Los precios de la energía representan otro factor de riesgo. “Es probable que se mantengan altos, ya que más del 10% de la producción mundial de petróleo sigue sin estar disponible para el mercado”, afirma Vedda. Además, la capacidad de refino mundial ha disminuido.

Temas que impulsan los mercados:

  • Economía: es probable que el crecimiento se ralentice en los mercados desarrollados, pero no en China. Se espera que el crecimiento económico en EEUU se modere ligeramente este año, debido en gran medida al aumento de los precios de la energía. Sin embargo, la actividad inversora y el gasto de los consumidores deberían seguir proporcionando apoyo. En Europa, los elevados precios de la energía están lastrando más la demanda. A diferencia de la mayoría de las economías desarrolladas, es probable que el crecimiento en China repunte ligeramente.
  • Inflación: los precios han subido considerablemente, sin que se vislumbre un final
    El aumento de los precios de la energía también ha contribuido a una mayor inflación en EEUU, donde la tasa se situó recientemente en el 3,5%. En 2026, se espera que la inflación se mantenga elevada, en torno al 3,2%. En Alemania, el coste de la vida subió un 2,9 % en abril, frente al 2,7 % de marzo. Los precios de la energía fueron el principal factor impulsor, con un aumento del 10,1 %. La evolución de la inflación a partir de ahora dependerá fundamentalmente de si se reabre el estrecho de Ormuz y de cuándo se haga.
  • Bancos centrales: es probable que EEUU y Europa sigan trayectorias divergentes en materia de tipos de interés. "Esperamos una subida de tipos en la zona del euro en los próximos meses", señala.
  • Riesgos: Nuevas subidas de los precios del petróleo, la inflación y los rendimientos de los bonos. Si los precios del petróleo se mantuvieran por encima de los 110$ por barril durante un periodo prolongado, esto podría obligar a los bancos centrales a adoptar una política monetaria más restrictiva, incluso en un contexto de desaceleración del crecimiento económico. Nuevas subidas de los rendimientos de los bonos podrían ejercer presión sobre las elevadas valoraciones observadas en los mercados de renta variable. 

Durante un breve periodo de tiempo, los mercados de renta variable parecieron adoptar una visión más crítica de la inteligencia artificial (IA). Pero ese escepticismo no duró más de unas pocas semanas. Las acciones de IA están impulsando de nuevo los mercados estadounidenses hacia máximos históricos cada vez más altos. ¿Siguen estando justificadas estas valoraciones? ¿Y existen paralelismos con la burbuja puntocom, el auge especulativo de las acciones de Internet y tecnología a finales de la década de 1990, que terminó de estallar en marzo de 2000? 

El estratega de inversiones Dirk Schlüter recurre al denominado enfoque CROCI, una metodología diseñada para hacer más comparable la creación de valor de diferentes empresas. CROCI son las siglas de Cash Return on Capital Invested (rendimiento en efectivo del capital invertido). Según Schlüter, la cuestión de si se está formando una burbuja no tiene una respuesta clara:“Una diferencia clave entre la situación actual y la era de las puntocom es el nivel significativamente más alto de rentabilidad empresarial. Las grandes empresas estadounidenses son hoy mucho más rentables de lo que lo eran hace 25 años”. Sin embargo, el lado negativo es el crecimiento de los ingresos entre las empresas que invierten fuertemente en IA. Tanto entonces como ahora, el gasto en inversión ha aumentado una media de alrededor del 20 %. En aquel entonces, los ingresos siguieron el mismo ritmo. Hoy, por el contrario, solo han aumentado una media de alrededor del 10 %. 

“Lo que estamos viendo en este momento es una apuesta por el futuro”, afirma Schlüter. Existe el riesgo de que la rentabilidad del capital invertido pueda disminuir en las empresas con una fuerte exposición a la inversión en IA. Como era de esperar, esto se aplica casi exclusivamente a EEUU, donde los volúmenes de inversión son muchas veces superiores a los de Europa. Otro factor de riesgo es la menor vida económica de las inversiones en la actualidad. La vida útil de los servidores, por ejemplo, oscila actualmente entre tres y seis años.

En el pasado, las inversiones a gran escala, como las centrales eléctricas, solían tener una vida útil de entre 20 y 30 años. Por lo tanto, las empresas disponían de mucho más tiempo para obtener rentabilidad de su capital. En el lado positivo, hasta ahora las empresas han financiado la mayor parte de sus inversiones con su propio flujo de caja. Quedan muchas preguntas sin respuesta, entre ellas si los gigantes actuales de la IA seguirán liderando el sector a medio plazo o si los verdaderos ganadores serán los futuros usuarios de la tecnología.

The Trader: Trump y Xi Jinping miden la voluntad de un equilibrio

El analista Pablo Gil asegura en The Trader que la reunión entre Trump y Xi Jinping en Pekín probablemente será una de las más importantes de los últimos años. No porque vaya a resolver los enormes problemas existentes entre ambas potencias, sino porque servirá para medir hasta qué punto todavía existe voluntad de mantener cierto equilibrio global o si, por el contrario, el mundo sigue avanzando hacia una etapa de bloques cada vez más enfrentados. Porque esto hace tiempo que dejó de ser una simple guerra comercial.

Durante décadas, la globalización se apoyó sobre una idea muy concreta: cuanto más comercio y más interdependencia económica existiera entre países, menor sería el riesgo de conflicto. Pero esa lógica empieza a romperse. Tanto EEUU como China han comenzado a asumir que la dependencia mutua ya no es una garantía de estabilidad, sino una vulnerabilidad estratégica.

Washington intenta mantener su liderazgo tecnológico, financiero y militar global. Pekín, por su parte, acelera su independencia estratégica para reducir su exposición al enorme poder económico y financiero estadounidense. Y esa rivalidad ya no afecta únicamente a los aranceles. Se extiende a la inteligencia artificial, los semiconductores, la energía, las materias primas críticas, las cadenas de suministro e incluso el sistema financiero internacional.

EEUU ha endurecido las restricciones sobre tecnología avanzada y chips para frenar el avance chino. Pero al mismo tiempo empieza a preocuparse seriamente por otra dependencia mucho más incómoda: las tierras raras y minerales estratégicos que China domina a nivel mundial. Son recursos esenciales para fabricar baterías, vehículos eléctricos, satélites, equipamiento militar o centros de datos ligados a la inteligencia artificial. Precisamente por eso Washington ha impulsado el “Project Vault”, un ambicioso programa destinado a reforzar sus reservas estratégicas de minerales críticos. EEUU ha comprendido que depender de Pekín para recursos esenciales puede convertirse en un enorme problema si la tensión geopolítica continúa aumentando.

La IA añade además una dimensión todavía más importante a esta disputa. Ya no hablamos únicamente de productividad o crecimiento económico. Hablamos de soberanía tecnológica, ciberseguridad y control del poder económico global durante las próximas décadas. Tanto Washington como Pekín consideran que quien domine la IA tendrá una ventaja estratégica decisiva en el siglo XXI.

Y en medio de todo esto aparece Oriente Medio. El rechazo por parte de Donald Trump al plan de paz planteado desde Teherán deja claro que Washington no busca únicamente una desescalada militar en la región. El mensaje también va dirigido a China. Pekín continúa comprando petróleo iraní pese a las sanciones occidentales y eso proporciona al régimen iraní una fuente de financiación esencial. Para EEUU, parte de la capacidad de resistencia económica y militar de Irán depende precisamente de esa relación energética con China, en una dinámica muy similar a la que ha permitido a Rusia amortiguar buena parte del impacto de las sanciones occidentales durante los últimos años.

Además, tanto Trump como Xi llegan a esta reunión con importantes problemas internos. En EEUU crecen las dudas sobre la sostenibilidad fiscal, el aumento de la deuda y el desgaste político derivado de la guerra en Oriente Medio. China, por su parte, sigue lidiando con un consumo interno débil, la crisis inmobiliaria y una enorme dependencia energética de Oriente Próximo.

Y mientras tanto, Taiwán continúa siendo probablemente el punto más peligroso de toda esta rivalidad. Pekín considera la isla una línea roja absoluta, mientras Washington mantiene su apoyo militar y estratégico. El temor es que cualquier error de cálculo pueda desencadenar una crisis mucho más seria de lo que actualmente descuentan los mercados.

Todo esto empieza a recordar cada vez más a otros momentos históricos de transición hegemónica. Cuando una potencia dominante percibe el ascenso acelerado de otra, la rivalidad deja de ser únicamente económica. Se vuelve tecnológica, política, militar e incluso ideológica.

"Estamos entrando en un mundo muy distinto al que hemos conocido durante las últimas décadas. Un mundo donde la estabilidad ya no dependerá tanto de la cooperación económica como de la capacidad de cada bloque para asegurar recursos, tecnología, energía y poder estratégico. Y eso probablemente implica más volatilidad, más fragmentación y también más incertidumbre para la economía global y los mercados", subraya Pablo Gil.

Por eso esta reunión entre Trump y Xi es mucho más importante de lo que parece. Porque detrás de las fotografías, los discursos diplomáticos y los posibles acuerdos comerciales, lo que realmente estamos viendo es a las dos mayores potencias del planeta preparándose para competir por el liderazgo del siglo XXI en un entorno de creciente desconfianza geopolítica.

Trump en China, entre malos datos macro, Taiwán e Irán

Por otra parte, el recibimiento de Xi Jinping a Donald Trump en el Gran Salón del Pueblo de Pekín muestra un despliegue colorido y cargado de simbolismo. Hay reuniones conjuntas de la delegación estadounidense, que incluye a varios de los principales empresarios del país con intereses comerciales en China. Entre ellos destacan figuras del sector financiero como David Solomon (Goldman Sachs) o Larry Fink (BlackRock), así como Elon Musk –que se vuelve a acercar a Trump tras su efímero paso por la Casa Blanca– y representantes industriales y tecnológicos de primer nivel, como Kelly Ortberg (Boeing), Jensen Huang (Nvidia) o Tim Cook (Apple). Cualquier anuncio de nuevos vínculos comerciales sería recibido con entusiasmo por los mercados, especialmente si se produjera algún avance en el acceso a chips de última generación, lo que abriría de nuevo la puerta de China a Nvidia. No obstante, más allá de declaraciones conciliadoras y de potenciales acuerdos favorables para las grandes cotizadas, no se esperan resultados extraordinarios de las reuniones que se celebrarán durante estos dos días.

Persisten, además, dos puntos especialmente incómodos. Por un lado, Taiwán, respecto al cual Xi Jinping dejó entrever la conveniencia de no tensar la cuerda. Por otro, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, señaló que uno de los objetivos de las conversaciones será solicitar a China una mayor implicación en el conflicto con Irán y una presión diplomática más intensa para facilitar la apertura del estrecho de Ormuz.

Mientras tanto, el régimen de los ayatolás parece estar aprovechando el alto el fuego para reconstruir sus capacidades militares. 

En este escenario, las Bolsas lograron sobreponerse a un dato de inflación superior a lo esperado y a un entorno de tipos más elevados, alcanzando nuevos máximos en el S&P 500. La fiesta en China está otorgando cierto margen a la renta variable, que continúa dando validez a que "la gasolina está en los beneficios" y que los mercados encuentran petróleo en los resultados de las empresas.

Pero  conviene no perder de vista que el bloqueo en Ormuz persiste y el tiempo se acaba tanto para Irán como para EEUU.

Porque los costes de producción (la inflación mayorista) en EEUUse aceleró en abril por encima de lo previsto, marcando su ritmo de avance más rápido desde 2022. El Índice de Precios de Producción (IPP) registró una variación mensual del +1,4%, elevando su tasa de crecimiento hasta el +6% interanual. Ambas cifras se sitúan sustancialmente por encima del +0,5% y del +4,8% esperados, respectivamente. Este tensionamiento no se limitó a los componentes más volátiles, ya que la tasa subyacente —que excluye alimentos y energía— también mostró una notable aceleración hasta el +5,2% interanual, su mayor avance en más de tres años.

El principal catalizador de esta escalada ha sido el encarecimiento de la energía, con un alza del +7,8% en abril. Este impacto se ha trasladado de forma directa a los costes de transporte y logística, como evidencia el avance del 5% en los precios de esos servicios. Es particularmente significativo el incremento del 8,1% en los costes del transporte de mercancías por carretera, el mayor desde 2009. Esta dinámica confirma la propagación de las presiones energéticas al resto de la estructura de precios. En consecuencia, estos datos añaden presión sobre la Reserva Federal y alejan la posibilidad de recortes de tipos en el corto plazo.

La Fed inicia nueva etapa

Precisamente, Kevin Warsh ha sido confirmado como nuevo presidente de la Reserva Federal con el margen más estrecho registrado hasta la fecha en una votación de este tipo. Tradicionalmente, los nombramientos al frente de la Fed han contado con un amplio respaldo bipartidista –como ocurrió en el año 2000, cuando Alan Greenspan fue ratificado por unanimidad–. Sin embargo, en esta ocasión la votación se ha saldado con 54 votos a favor y 45 en contra, reflejando una fuerte división política. El resultado pone de manifiesto la preocupación entre los demócratas, que temen que Warsh pueda ceder a las presiones de Trump. De hecho, solo un senador demócrata respaldó su candidatura.

Tras la ratificación del presidente de EEUU, se espera que Warsh asuma el cargo la próxima semana. El nuevo presidente de la Fed iniciará su mandato en un contexto económico complejo, marcado por un repunte significativo de la inflación e incertidumbres geopolíticas. Durante su audiencia de confirmación, subrayó que la política monetaria se mantendría “estrictamente independiente”, tratando de disipar dudas sobre posibles “interferencias” políticas en las decisiones de la Reserva Federal. También ha planteado la necesidad de reducir de forma progresiva el balance de la Fed, que actualmente se sitúa en 6,7 billones$.

Desaceleración de la actividad en Europa

Mientras, en la zona euro la primera revisión del PIB del primer trimestre confirmó la desaceleración de la actividad, manteniendo el crecimiento en el +0,1% trimestral (frente al +0,2% previo), el menor avance desde el segundo trimestre de 2024. Con ello, la tasa interanual se modera hasta un débil +0,8%, sin que se aprecien señales de reactivación. 

Por su parte, la producción industrial de marzo reflejó el impacto de los mayores costes energéticos, con un crecimiento mensual de solo el +0,2%. Este dato débil no impidió que la contracción interanual se intensificara hasta el -2,1% (frente al -0,8% del mes previo), confirmando la atonía del sector industrial en la región.

Ebury mejora sus previsiones sobre el yuan

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, señala en su informe de previsión sobre monedas asiáticas correspondiente a mayo que el yuan chino ha sido la divisa de la región que mejor ha resistido el impacto derivado de la guerra en Irán y del repunte de los precios del petróleo. Según explican los analistas de la compañía, “el yuan ha actuado como un pilar de estabilidad durante la crisis gracias a unos fundamentales sólidos, la gestión activa del Banco Popular de China (PBOC) mediante ajustes diarios y las importantes reservas estratégicas de crudo del país”. 

Ebury asegura además que está revisando al alza sus previsiones para la moneda china debido “al amplio superávit por cuenta corriente de China, su menor exposición directa al conflicto iraní y la aparente comodidad de las autoridades con una apreciación gradual del yuan como señal de confianza económica y mensaje político hacia sus socios comerciales”. 

La fintech considera que el auge de la inteligencia artificial constituye “un factor estructuralmente positivo tanto para el yuan como para el won surcoreano”, debido al fuerte posicionamiento de ambas economías en sectores vinculados a los semiconductores y al hardware asociado a la IA. 

En contraste, la exposición estructural de Asia como región importadora neta de energía ha penalizado a buena parte de las divisas asiáticas desde el inicio del conflicto. “Desde nuestra última actualización, tanto la rupia india como la rupia indonesia han caído hasta mínimos históricos. El won surcoreano también se ha debilitado hasta niveles próximos a mínimos de dos décadas por su elevada sensibilidad al apetito global por el riesgo y su dependencia energética del Estrecho de Ormuz”, explican los analistas. Ebury advierte de que un conflicto prolongado podría deteriorar las balanzas por cuenta corriente de varias economías asiáticas, aumentar las presiones inflacionistas y obligar a los bancos centrales de la región a mantener políticas monetarias más restrictivas.


13May

El mercado parece haber alcanzado un nuevo equilibrio, una opinión respaldada por las primas de riesgo de inflación a largo plazo estables, a pesar del reciente repunte de los precios de la energía.

Miguel Ángel Valero

Donald Trump está en China. en el primer viaje de un mandatario estadounidense en casi una década, desde la visita del propio Trump en 2017. Este desplazamiento de tres días servirá, sobre todo, como ejercicio de marketing político para un presidente desgastado en el frente interno. El primer encuentro cara a cara tendrá lugar el jueves 14 de mayo, mientras que el viernes 15 ambos líderes compartirán una comida conjunta.

EEUU acude con una amplia comitiva de empresarios, interesados también en cerrar nuevos acuerdos comerciales. Paralelamente, la delegación estadounidense buscará que Pekín incremente la presión sobre Irán, uno de sus principales proveedores energéticos. A cambio, China intentará negociar la eliminación de las sanciones impuestas por Washington a varias de sus compañías petroleras por la compra de crudo iraní. 

Trump, además, se ha comprometido a poner sobre la mesa la situación de Taiwán, especialmente tras la reciente venta de armamento a la isla 'rebelde' por valor de unos 11.000 millones$. 

Mientras tanto, al otro lado del continente, el estrecho de Ormuz continúa sometido a un doble bloqueo, y comienzan a aparecer las primeras evidencias de que la capacidad de almacenamiento iraní está alcanzando sus límites. Imágenes satelitales muestran que la isla de Jark, principal centro de exportación de crudo iraní y con una capacidad de almacenaje de unos 35 millones de barriles, no ha recibido ningún buque durante tres días consecutivos, algo inédito desde el inicio del conflicto. Esto podría indicar una saturación de las instalaciones o problemas en la infraestructura de carga, especialmente después de que el pasado 6 de mayo se informara de una posible fuga de petróleo. Las mismas imágenes sugieren, además, que el almacenamiento visible se encuentra prácticamente lleno. Se trata de las primeras señales tangibles del impacto del bloqueo sobre las exportaciones de crudo iraní.

No obstante, las informaciones internas más recientes no apuntan a una moderación de la postura iraní. Se ha comunicado el nombramiento de Mehdi Khamoushi como jefe del equipo asesor del líder supremo, una figura estrechamente vinculada a la Guardia Revolucionaria que ocupa un puesto de elevado peso político. Kuwait ha denunciado que seis miembros de la Guardia Revolucionaria se han intentado infiltrar en la isla kuwaití de Bubiyan, y se han registrado ejercicios militares en las proximidades de Teherán, lo que podría indicar que Irán está preparando una reactivación de las hostilidades.

Reino Unido y Francia han anunciado su compromiso para salvaguardar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, condicionado a la consecución de un alto el fuego “estable”. Este anuncio se produjo en la cumbre de ministros de Defensa de 44 países, aunque no se han concretado qué socios participarán finalmente en la operación.

HelpMyCash: ¿vuelve la guerra por el ahorro?

Durante años, el dinero de millones de españoles ha permanecido inmóvil. Quieto en cuentas corrientes que no pagan intereses, atrapado en depósitos que apenas compensan la inflación y protegido bajo una idea profundamente arraigada en el país: más vale no arriesgar. Pero algo empieza a moverse en los escaparates bancarios. Y lo hace deprisa. “En apenas cuatro días, cuatro entidades financieras han elevado la remuneración de sus cuentas y depósitos hasta rozar —o alcanzar directamente— el 3% TAE”, explica Andrea Morales, experta del comparador HelpMyCash

Un movimiento inusual que ha devuelto al mercado una pregunta que parecía enterrada desde las últimas subidas de tipos del BCE: ¿vuelve la guerra por el ahorro? La escena recuerda, aunque todavía de forma más tímida, a la batalla comercial que vivió el mercado hipotecario el año pasado. Entonces, los bancos competían por captar a los clientes con mejores perfiles. Ahora el objetivo es otro: atraer liquidez. Captar ahorro. Conseguir clientes con dinero en cuenta a los que después poder vender otros productos financieros.

“Estamos ante el inicio de una nueva guerra de rentabilidad sin riesgo. Los bancos buscan nuevos clientes con pasivo, vinculables. Y para atraerlos están utilizando el gancho más efectivo para el ahorrador conservador: pagar más por su dinero”, añade.

La señal más visible llegó de la mano de Trade Republic, el neobanco alemán que el 12 de mayo elevó del 2% al 3,04%TAE la remuneración de su cuenta para nuevos clientes. No fue un movimiento aislado. Las subidas arrancaron el viernes de la semana pasada con la entidad lituana SME Bank, que llegó al 2,96%TAE; a inicios de esta semana el letón BluOr Bank subió al 3%TAE y solo un día después Mano Bank subió su plazo fijo a 12 meses al 3,05% TAE. 

“En HelpMyCash llevamos la cuenta y desde finales de abril, al menos ocho bancos han revisado al alza sus productos de ahorro”, detalla Morales. El dato tiene relevancia porque llega en un momento inesperado. El BCE dejó los tipos de interés en el 2% en su reunión del pasado 30 de abril, lo que en teoría reducía los incentivos delas entidades para seguir mejorando sus ofertas. Sin embargo, los neobancos y varias entidades europeas han decidido ir en dirección contraria. Y eso ha cambiado el tablero. La rentabilidad media de los mejores depósitos a un año vuelve a superar ya el 2,5%, después de meses estancada en torno al 2%. Puede parecer un movimiento pequeño, pero psicológicamente supone una frontera importante en un país donde la mayoría del ahorro sigue atrapado en productos que apenas generan rendimiento.

Porque España sigue siendo, por encima de todo, un país de ahorradores conservadores. Los hogares acumulan más de 1,1 billones€ entre cuentas corrientes y depósitos que prácticamente no dan nada, según los últimos datos del Banco de España. La remuneración media de los depósitos a la vista apenas alcanza el 0,26%, y a plazo ofrecen de media un 1,86%. Todo ello con una inflación que en abril se situó en el 3,2%, según el indicador adelantado del INE.

La consecuencia es sencilla, aunque muchas veces invisible para el ahorrador. El dinero no desaparece de la cuenta, pero pierde valor cada día. Un hogar que mantenga 50.000€ inmovilizados en una cuenta sin remuneración pierde alrededor de 1.500 de poder adquisitivo al año con una inflación del 3%. “No es que el ahorrador español quiera perder dinero. El problema es que muchas veces no es consciente de que lo está perdiendo”, señala Morales.

Esa preferencia por la seguridad explica también la enorme distancia entre el dinero depositado en cuentas y el invertido en productos financieros. Mientras los depósitos a la vista —este concepto comprende plazos fijos y cuentas bancarias— superan el billón€, el patrimonio en fondos de inversión ronda los 500.000 millones, según Inverco. Menos de la mitad. Y buena parte de ese crecimiento se explica por las fuertes subidas bursátiles de los últimos años.

Una batalla que aún no han liderado los grandes bancos. El resultado es un mercado profundamente desequilibrado. Los grandes bancos españoles—Santander, BBVA o CaixaBank— apenas necesitan captar liquidez porque ya cuentan con exceso de depósitos. Por eso no ofrecen remuneración salvo campañas concretas en las que ofrecen dinero a cambio de mayor vinculación. Son, sobre todo, los neobancos y las entidades europeas quienes están agitando el mercado. Ahí aparecen nombres como Trade Republic, Bankinter, Banca March, Deutsche Bank, EBN Banco, Wizink Arquia. Algunas entidades ofrecen cuentas remuneradas con liquidez inmediata; otras apuestan por depósitos a plazo fijo que exigen inmovilizar el dinero durante varios meses a cambio de asegurar un interés mayor.

Bankinter mantiene una cuenta remunerada que alcanza el 2,5% hasta 100.000€. Deutsche Bank, por su parte, arranca con su depósito a 12 meses a 2,25%TAE y bonifica progresivamente la rentabilidad si el cliente domicilia nómina o utiliza la tarjeta. Son fórmulas distintas para un mismo objetivo: atraer ahorro en un momento en el que el cliente empieza, por fin, a mirar cuánto le paga realmente su banco.

La cuestión es si este movimiento acabará convirtiéndose en una guerra abierta como la vivida entre 2022 y 2023, cuando las subidas constantes de tipos del BCE obligaban a las entidades a competir agresivamente por el pasivo. De momento, el fenómeno sigue siendo parcial y protagonizado sobre todo por actores digitales y bancos extranjeros. Pero la tendencia parece clara. Para el ahorrador, el mensaje también lo es. “Por primera vez en muchos meses vuelven a existir opciones conservadoras capaces, al menos parcialmente, de acercarse a la inflación y reducir la pérdida de poder adquisitivo. No se trata de construir grandes patrimonios ni de duplicar el capital. Para eso sigue siendo necesario asumir riesgo e invertir. Pero sí de evitar que el dinero permanezca completamente dormido”, puntualiza Morales.

Crédito y Caución: el bloqueo de Ormuz daña a la industria química

El cierre del estrecho de Ormuz y los elevados precios de la energía están teniendo un gran impacto en la industria química. La región del Golfo suministra aproximadamente la mitad de las exportaciones mundiales de etilenglicol y casi el 40% del metanol, ambos esenciales para los plásticos y los productos químicos industriales. Además, una amplia gama de bienes industriales requiere de productos químicos para su fabricación por lo que el aumento de los precios del petróleo y el gas repercuten en los costes de fabricación, los precios al productor y, en última instancia, la inflación al consumo. 

Crédito y Caución trabaja en dos escenarios, en función de la duración del conflicto. En el escenario base, que contempla la reapertura del estrecho de Ormuz en mayo, la producción mundial aumentaría apenas un 0,6% en 2026. Pero en el escenario pesimista, con el cierre del estrecho hasta septiembre, se reduciría un 1,7%. 

A la guerra del Golfo se suma la continua incertidumbre en materia de política comercial. Aunque los aranceles impuestos por EEUU en 2025 están paralizados por el Tribunal Supremo, las empresas químicas se enfrentan a una renovada incertidumbre en torno a los regímenes arancelarios y a los riesgos legales. 

En Europa, el informe de Crédito y Caución prevé una caída de la producción del 2,2%. El repetido repunte de los precios del gas en Europa está agravando los problemas de competitividad, especialmente en relación con China y EEUU. Por una parte, los productores chinos dependen cada vez más de materias primas basadas en el carbón. Por otra parte, en Estados Unidos el incremento de los precios del gas ha sido más moderado, lo que beneficia a los competidores estadounidenses. 

Además de estos factores perturbadores, las empresas químicas europeas se enfrentan a una presión creciente para invertir en automatización, transformación y digitalización. Las pymes sin cobertura energética y sin capacidad de inversión para la descarbonización corren un riesgo especial. Por todo ello, la Unión Europea está perdiendo cuota de mercado mundial de productos químicos en los últimos años. Mientras en 2014 contaba con una cuota cercana al 20%, en 2024 había descendido al 14%. En este contexto, Crédito y Caución ha rebajado la perspectiva de rendimiento empresarial y riesgo crediticio para la industria química en Bélgica, Italia, los Países Bajos y el Reino Unido. 

Otro importante reto para el sector es el posible desvío de mercancías chinas, que inicialmente iban destinadas a EEUU hacia otros mercados, en particular Europa. Este cambio podría suponer una acumulación de stock de productos chinos a menor coste impactando en la demanda de productos europeos, lo que reduciría la producción interna y, por extensión, de los productos químicos utilizados en su fabricación. 

En conclusión, la industria química se enfrenta a retos derivados del cierre del estrecho de Ormuz y la volatilidad de los precios de la energía. Junto a ello, las interrupciones en la cadena de suministro causadas por tensiones geopolíticas, el aumento del proteccionismo, desastres naturales o problemas logísticos suponen riesgos que supondrán un lastre para el crecimiento de la producción en 2026.

Coface: más insolvencias de empresas en EEUU

Desde que Donald Trump inició la guerra comercial en 2025, el debate sobre quién asume realmente el coste final de los aranceles sigue abierto. El presidente estadounidense afirma que son las empresas extranjeras las que, para preservar su acceso al mercado estadounidense, bajarían sus precios y, por lo tanto, absorberían la mayor parte del impacto. Sin embargo, tarde o temprano, es el consumidor quien lo termina pagando en forma de mayor inflación, según indican los economistas de Coface en un nuevo análisis sobre el coste arancelario y la resiliencia del comercio global, tras un año de la imposición de los aranceles de Trump.

Salvo algunas excepciones, los márgenes de los exportadores extranjeros se han mantenido prácticamente intactos y no se observa una tendencia generalizada de las empresas extranjeras a bajar sus precios para preservar su cuota de mercado en EEUU. 

Además, si bien se observa un aumento de la inflación al consumidor, por el momento es significativamente más moderada de lo estimado. De hecho, 2025 finalizó con una tasa de inflación anual promedio del 2,8 %, manteniéndose muy por debajo del 3,5-4% previsto, con aranceles promedio de alrededor del 15 %. Aunque es cierto que, de no haber existido una guerra comercial, lo más probable es que la tasa hubiera sido del 2%, estas cifras, por el momento, no sugieren un alto grado de repercusión de los costes en el consumidor. 

En conjunto, estas dos observaciones indican que, en esta etapa, son las empresas estadounidenses las que están absorbiendo la mayor parte de los costes. Asimismo, existen otros datos corroboran esta evaluación. Tal es el caso del índice de precios de importación, que aumentó un 0,7% en 2025 (una tasa muy cercana a su incremento anual promedio del 0,5% desde 2010). A pesar de esto, algunas categorías de productos registraron excepcionalmente caídas de precios significativas, en particular, bebidas alcohólicas, madera, cosméticos, acero y textiles.

Se ha producido un fuerte aumento en los costes de los insumos entre las empresas más expuestas a aranceles. Para finales de 2025, la inflación de los insumos se sitúa en el 20% en la industria metalúrgica, el 9% en electrodomésticos, el 8% en el sector automotriz, el 6% en maquinaria industrial y textiles, y el 5% en electrónica. En la mayoría de estos sectores, los márgenes brutos se encuentran estancados o, incluso, se contraen.

A primera vista, estos hallazgos pueden parecer contradictorios dada la resiliencia mostrada por la economía estadounidense. Sin embargo, aunque el PIB está creciendo, esto no significa que todas las empresas estén prosperando.  El aumento de las insolvencias lo confirma. La guerra comercial ha coincidido con un rápido incremento en las solicitudes de quiebra: actualmente, se sitúa un 15% por encima de la media de 2019, y esto se ha mantenido durante tres trimestres consecutivos por primera vez desde la pandemia. A pesar de que la mayoría de las empresas aún logran resistir este entorno adverso recurriendo a sus reservas de efectivo o compensando el impacto mediante mejoras en la productividad, un número creciente de ellas se encuentra en una posición vulnerable. 

También parece que los consumidores estadounidenses están ahora menos dispuestos a aceptar nuevas subidas de precios significativas tras el repunte inflacionario que siguió a la pandemia de la COVID-19. La sensación de que el coste de la vida se ha vuelto inaceptablemente alto está dando lugar a un discurso sobre una "crisis de asequibilidad" que podría costarles caro a los republicanos en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

La ofensiva arancelaria estadounidense ha provocado una importante turbulencia en el comercio mundial. Inicialmente, avivó la volatilidad en el flujo de mercancías: las importaciones estadounidenses aumentaron un 25 % en volumen en el primer trimestre de 2025, en comparación con el mismo período de 2024, ya que las empresas anticiparon la entrada en vigor de los aranceles. En abril, el anuncio de una tregua de 90 días desencadenó una nueva oleada de compras. Este repunte de la actividad afectó negativamente a las importaciones estadounidenses, lo que provocó un descenso en la segunda mitad del año. Finalmente, EEUU mantuvo un fuerte dinamismo en sus importaciones durante 2025.  Los precios subieron un 4,2 % durante el año, lo que supone una desaceleración moderada en comparación con el crecimiento del 5,2 % registrado en 2024. Este impulso contribuyó a la persistencia del déficit comercial estadounidense, a pesar de que reducirlo era uno de los objetivos declarados de la administración estadounidense a través de su política arancelaria.

Esta inestabilidad ha repercutido en el coste del transporte marítimo. Las tarifas de flete no se vieron afectadas en el primer trimestre, ya que las navieras habían previsto un aumento de mercancías antes de la imposición de aranceles. Sin embargo, no se había previsto la segunda oleada de demanda. Mientras tanto, las empresas habían reducido la capacidad en las rutas transpacíficas, anticipando una desaceleración sostenida. El resultado: las tarifas de flete de contenedores se dispararon un 70% en cuatro semanas desde principios de mayo, con un aumento espectacular de casi el 120 % en la ruta Shanghái-Los Ángeles.

También han propiciado una reconfiguración del comercio mundial, o más bien, la aceleración de este fenómeno. Y es que, los aranceles han vuelto a poner de relieve la importancia de los países 'puente', un concepto que surgió en el contexto de la guerra comercial entre China y EEUU que comenzó en 2018. Estos países actúan como nexos comerciales entre Estados Unidos y China, principal objetivo de la ofensiva arancelaria. No obstante, a diferencia de años anteriores, la elección de estos países puente también ha estado condicionada por la dinámica arancelaria relativa. En consecuencia, los países que ya actuaban como puente han visto cómo su papel adquiría una nueva dimensión, beneficiándose de aranceles más favorables que los aplicados a China. 

Vietnam es el ejemplo más llamativo. Entre 2017 y 2024, la participación de este país en las importaciones estadounidenses aumentó en un promedio de 0,3 puntos anuales, pasando del 2 % al 4,2 %. Solo en 2025, el aumento fue de 1,5 puntos, una aceleración de cinco veces más que en años anteriores. Las importaciones estadounidenses procedentes de Vietnam se dispararon un 42% en valor, lo que representa el 44% de la disminución de las importaciones procedentes de China. Al mismo tiempo, las exportaciones chinas a Vietnam aumentaron en una cantidad similar, lo que sugiere su papel como centro de intermediación. 

Si bien el aumento de las importaciones estadounidenses procedentes de Tailandia fue la mitad en valor, coincidió con el incremento de las exportaciones chinas a ese país. En cuanto a México, a menudo citado como país de conexión, el caso es más ambiguo: sus exportaciones a su vecino estadounidense aumentaron en 2025. Sin embargo, este incremento es cuatro veces mayor que el de las exportaciones chinas a México, lo que pone en perspectiva su papel como intermediario.

De los 272.000 millones$ recaudados en aranceles desde marzo de 2025, cerca de 166.000 millones —recaudados en virtud de la IEEPA— podrían ser reembolsados a las empresas estadounidenses que los pagaron.

En este contexto, se desprenden tres lecciones principales:

  • En primer lugar, la administración estadounidense sigue decidida a defender un régimen arancelario agresivo. Por lo tanto, una rápida flexibilización de las restricciones destinadas a amortiguar el posible impacto de la inflación energética tras la crisis del estrecho de Ormuz representaría un giro radical e incompatible con la línea política declarada. La hipótesis de que Trump “siempre se acobarde” parece, por consiguiente, muy improbable en este sentido.
  • En segundo lugar, al basarse en argumentos legales endebles, la administración Trump contribuye a aumentar la incertidumbre en torno al comercio. Si incluso los aranceles vigentes desde hace casi un año pueden revocarse, ¿cuándo podrán los agentes económicos considerar estable el régimen arancelario? Además, los nuevos aranceles anunciados tras la decisión de la Corte Suprema son, en sí mismos, impugnables legalmente, lo que alimenta aún más la incertidumbre.
  • En tercer lugar, no hay garantía de que las empresas sigan absorbiendo los costes indefinidamente sin trasladar una proporción cada vez mayor a los consumidores. La capacidad de reducir márgenes o depender de aumentos de productividad tiene sus límites. Tras la fase inicial de aranceles de 2025, la guerra comercial podría entrar ahora en una fase de "maratón": más lenta, más prolongada y potencialmente más inflacionaria.

Swisscanto: puede exigirse una prima de riesgo al bono de EEUU

Thomas Kirchmair, Senior Portfolio manager Global Fixed Income de Zürcher Kantonalbank / Swisscanto, comenta: "Hace solo unas semanas, el mercado anticipaba en gran medida que los principales bancos centrales relajarían sus tipos de interés de referencia o, al menos, los mantendrían estables. La Reserva Federal ya había bajado los tipos tres veces en 2025, y los inversores descontaban nuevas bajadas para 2026. Mientras tanto, la tasa de inflación estadounidense parecía acercarse gradualmente al objetivo del 2%. Se observaron tendencias similares en el BCE y el Banco de Inglaterra.  Pero entonces, el 28 de febrero, estalló el conflicto con Irán, lo que trastocó el panorama mundial de los tipos de interés en muy poco tiempo".

Desde entonces, la fuerte subida de los precios de la energía provocada por el conflicto armado en Oriente Próximo ha reavivado los temores inflacionistas y ha modificado radicalmente las expectativas del mercado. La esperanza de una bajada de los tipos ha dado paso a la preocupación de que los bancos centrales se vean obligados a aplicar una política monetaria más restrictiva, con el fin de contener la inflación impulsada por los precios de la energía. La reacción de los inversores fue clara: en el mercado de bonos se produjo lo que se conoce como 'bear flattening'. Esto significa que los rendimientos aumentan en todos los plazos, pero especialmente en el extremo corto de la curva de tipos. Los bonos del Estado británico (los Gilts) fueron los más afectados por esta evolución. Pero también en EEUU y en la zona del euro los costes de refinanciación aumentaron considerablemente. Para EEUU, esta evolución llega en un momento de lo más inoportuno. El 17 de marzo de 2026, la deuda bruta del país superó por primera vez la barrera de los 39 billones$. El aumento de los tipos de interés intensifica la presión sobre una situación presupuestaria ya de por sí tensa, ya que una parte cada vez mayor del presupuesto debe destinarse al servicio de la deuda. En este contexto, resurge una y otra vez el debate sobre la condición de los bonos del Estado estadounidense, los Treasuries, como valor refugio.

Si bien el elevado endeudamiento de EEUU constituye un problema estructural, no debe sobrevalorarse, no desempeña un papel significativo en las decisiones a corto plazo sobre los tipos de interés del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). Sin embargo, podría ser necesaria una prima de riesgo más elevada para los bonos estadounidenses, lo que a largo plazo se reflejaría sobre todo en el extremo largo de la curva de tipos.

La valoración actual de las subidas de tipos nos sugiere que el mercado podría haber alcanzado un nuevo equilibrio, una opinión respaldada por las primas de riesgo de inflación a largo plazo estables, a pesar del reciente repunte de los precios de la energía.   

Los bonos en USD a corto plazo siguen ofreciendo oportunidades de inversión interesantes. Los bonos del Tesoro, por su parte, se encuentran entre los activos más líquidos del universo de la renta fija, y esta liquidez puede resultar muy valiosa, especialmente en un entorno volátil. Permite actuar con rapidez cuando surgen oportunidades. Además, el nivel actual de los tipos de interés, especialmente en el extremo corto de la curva, es atractivo. "Vemos aquí potencial para beneficiarnos del aumento de los rendimientos corrientes", señala.

Es probable que los bonos europeos también alcancen sus máximos de rendimiento, a pesar de que el BCE mantendrá una postura cautelosa durante más tiempo debido al efecto retardado de la crisis energética en las cifras de inflación. En el caso de los bonos periféricos, "volvemos a ver algo más de valor, aunque en euros nos mantendríamos cerca de la duración del índice de referencia. Además, hemos abierto posiciones más pequeñas en CHF y CAD, que representan una beta más baja. En Europa, por el contrario, estamos reduciendo lentamente las posiciones en bonos indexados a la inflación, los llamados 'linkers'. Al mismo tiempo, seguimos aumentando las posiciones en linkers a más largo plazo en EEUU", explica.

Si, en este contexto, la Fed prestara mayor atención al mercado laboral, las expectativas de inflación a largo plazo en EEUU también podrían aumentar. Los linkers reflejan las expectativas de inflación y no la inflación actual, un aspecto que hace que la Fed parezca menos restrictiva que el BCE. 

Incluir bonos de mercados emergentes en las carteras también puede resultar interesante para los inversores con mayor apetito de riesgo. Los rendimientos reales, por lo general más elevados, y la estabilidad de las divisas deberían permitirles obtener un rendimiento superior al de los mercados desarrollados. Sin embargo, sigue existiendo cierta reserva: "nuestra estrategia se basa en la hipótesis de que los mercados de materias primas se estabilizarán en las próximas semanas y alcanzarán una 'nueva normalidad'. No obstante, si el conflicto se intensificara de nuevo y los precios de las materias primas provocaran también efectos de segunda ronda, reevaluaremos la situación rápidamente".

UBS: los bonos de calidad ofrecen una atractiva relación riesgo-recompensa

Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense subieron tras la publicación del índice de precios al consumo (IPC) de abril en EE. UU., y el rendimiento del bono a 10 años cerró en el 4,46 %, su nivel más alto en 10 meses. Los rendimientos de los bonos gubernamentales de referencia denominados en euros también aumentaron, con el rendimiento del bund alemán a 30 años situándose en su nivel más alto desde 2011 en medio del continuo cierre del estrecho de Ormuz. "Sin embargo, seguimos creyendo que el umbral para una subida de tipos por parte de la Fed continúa siendo elevado, y esperamos que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense caigan en los próximos meses a medida que la inflación en EEUU se modere y los inversores reajusten sus expectativas sobre la política monetaria de la Fed. Los rendimientos de los bonos gubernamentales de referencia en euros también deberían alejarse de sus recientes máximos debido a las preocupaciones sobre el crecimiento económico", apuntan en UBS. El BCE sigue atento a los riesgos para el crecimiento. La inflación en EE. UU. debería moderarse en los próximos meses. Los signos de debilidad en el mercado laboral estadounidense también deberían respaldar el argumento a favor de una mayor flexibilización monetaria.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos pensando que la valoración actual de los mercados de tipos es demasiado agresiva en términos de expectativas de endurecimiento monetario. Esto significa que los bonos de calidad ofrecen una atractiva relación riesgo-recompensa en el entorno actual, ya que los rendimientos deberían caer tanto si los inversores reducen sus expectativas de subidas de tipos como si los riesgos de recesión y los recortes de tipos pasan a ocupar el centro de atención. Favorecemos los bonos de calidad con vencimientos cortos y medios, así como una exposición selectiva a segmentos de mayor beta, como mercados emergentes, high yield o deuda subordinada”.

Banor: las grandes tecnológicas dejan las recompras de acciones

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, cree que el hecho de que grandes tecnológicas como Alphabet o Meta hayan dejado de recomprar acciones durante el primer trimestre de 2026 es una señal de que el “motor” de la renta variable global está empezando a desinflarse. Hasta la fecha, los mecanismos que han impulsado a la renta variable han sido el crecimiento de los beneficios, los dividendos y las recompras. Pero éstas dejan de ser uno de los impulsores de la renta variable, porque se están desinflando, e incluso desapareciendo, en algunas compañías muy relevantes en los índices. 

La ausencia de recompras de acciones significa que no hay exceso de caja disponible para devolver a los accionistas y, como la compañía no quiere aumentar su deuda bruta, se ve obligada a recortar de la forma más sencilla el gasto discrecional: eliminando las recompras de acciones. 

Todo esto significa que los inversores necesitarán evaluar la rentabilidad sobre el capital de las inversiones realizadas por estas compañías, y comprobar si otros sectores van sustituyendo a las grandes tecnológicas como impulsores de los mercados globales de renta variable.