12Dec

Las empresas señalan como incentivos más efectivos la creación de contratos específicos (75,4%), las bonificaciones en las cuotas a la Seguridad Social (64,6%) y las deducciones en el Impuesto de Sociedades (61,3%).

Miguel Ángel Valero

El Mapa de Talento Sénior, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, cumple cinco años. Buen momento para hacer balance de la situación laboral de los mayores de 55 años en España. Antonio Huertas, presidente de Mapfre y de su Fundación, habla de un "avance silencioso pero imparable", y vaticina que "la evolución demográfica, caracterizada por la mejora de la esperanza de vida y por el consiguiente aumento de la edad media de la población, acabará por debilitar las barreras que suponen los prejuicios culturales, la inercia de las pautas de gestión de los recursos humanos y las limitaciones que a menudo imponen las normas reguladoras del acceso a la jubilación, tres aspectos que hoy siguen frenando una mayor participación de los mayores en la actividad económica de los países".

Recuerda que "el aprovechamiento del talento sénior por parte de las empresas requiere de una adecuación de los criterios de selección y gestión de sus plantillas. Apostar por equipos intergeneracionales que permitan una combinación de experiencia y capacidad innovadora es promover un aumento de la eficiencia en los procesos, superando la idea equivocada de que los trabajadores mayores son necesariamente menos productivos que los más jóvenes. La clave está en un diseño de los puestos de trabajo adaptados a las características concretas de la fuerza laboral, tanto en las grandes como en las medianas y pequeñas empresas, así como en la implantación de carreras laborales que no solo atiendan a las primeras etapas de la vinculación de los empleados, sino también a las finales en la madurez de los trabajadores".

Y reclama "mecanismos que incentiven el mantenimiento de los séniores en la actividad laboral el mayor tiempo posible".

Mejora importante

El V Mapa de Talento Senior.  La evolución en el quinquenio2019-2024 y un ejercicio de prospectiva a 2029 subraya que la situación laboral de los mayores de 55 años "ha mejorado de una manera importante" en estos cinco años, donde ha aumentado en 1,14 millones, hasta los 9,6 millones. En todas las cohortes de edad hay ya más mujeres que hombres.

Esta mejora se basa en diez datos:

  • Han aumentado en más de un millón los activos, los sénior en disposición de trabajar. Prácticamente la misma cifra de aumento de la población sénior, lo que demuestra que se está cerrando la brecha de mayores inactivos.
  • Los sénior representan ya el 20,5% de todos los españoles en activo, frente al 17% en 2019. Un incremento del 27,4%.
  • Las tasas de actividad de los sénior aumentan en todas las cohortes (demostrando lo homogéneo del cambio) hasta situarse la tasa total por encima del 50%, un hito histórico para el colectivo.
  • Crece en un millón el número de empleados sénior y la tasa de empleo aumenta en el quinquenio en todas las cohortes de edad.
  • Disminuye la tasa de desempleo en las cohortes más numerosas de los sénior y exclusivamente aumenta el colectivo de 65- 69 años, pero menos de un punto.
  • Se reduce la brecha de la tasa de actividad con los países europeos.
  • Existen más séniores activos que jóvenes activos (867.000 más) cuando hace cinco años la brecha era menos acentuada (189.700).
  • Hay ya más de un millón de sénior autónomos que suponen el 31% del total de autónomos españoles, al aumentar en más de 147.000 en los últimos cinco años.
  • El trabajo autónomo está pasando por un proceso de envejecimiento clarísimo. Hoy ya hay prácticamente cinco veces más autónomos sénior que jóvenes (16-29 años). Estos últimos apenas representan un 6,85% de todos los autónomos españoles
  • El informe incorpora un estudio realizado a profesionales de recursos humanos de grandes empresas con el objetivo de conocer cómo perciben la contratación de talento mayor de 55 años. Los resultados muestran una aparente apertura hacia este colectivo: el 91,9% afirma que la edad no supone un impedimento para contratar, aunque únicamente el 69,4% asegura haber incorporado al menos un profesional sénior en el último año. El 58,1% considera que actualmente es más frecuente contratar a mayores, y el 82,3% cree será aún más habitual en el futuro. Para impulsar este avance, las empresas señalan como incentivos más efectivos la creación de contratos específicos (75,4%), las bonificaciones en las cuotas a la Seguridad Social (64,6%) y las deducciones en el Impuesto de Sociedades (61,3%).

Pero no todo ha sido tan positivo. El V Mapa del Talento Sénior aporta cinco datos más que preocupantes:

  • España tiene el paro sénior —en términos absolutos— más alto de nuestros pares europeos, a pesar de tener una población activa mucho menor que Alemania, Francia o Italia. En cinco años han crecido los desempleados en nuestro país hasta alcanzar la penosa cifra de 513.900 parados.
  • España sigue a 15 y 10 puntos de las tasas de actividad sénior de Suecia o Alemania, respectivamente. 
  • Sigue habiendo menos mujeres activas sénior que hombres a pesar de que en términos de población son más. La brecha de género —medida por la tasa de actividad— es verdad que se reduce, pero no lo suficiente para alcanzar la paridad a corto plazo. Entre 2019 y 2024, los activos de ambos sexos aumentan, aunque las mujeres lo hacen con mayor intensidad, reduciendo la diferencia con los hombres. Esta misma pauta se observa en la ocupación, donde todavía predominan los hombres, pero el crecimiento femenino reduce la brecha en unas 17.000 personas. A pesar de estos avances, la desigualdad en el desempleo afecta con más fuerza a las mujeres: mientras que el paro masculino disminuye ligeramente en este periodo de cinco años, el de las mujeres aumenta en 45.000 personas, elevando la diferencia de 1.900 a casi 50.000 en 2024.
  • La inmensa mayoría de autónomos son autoempleados sin asalariados (678.000 vs. 1.029.000) lo que no ayuda a la competitividad del país por la persistencia de la pequeña escala empresarial. 
  • Aunque los responsables de Recursos Humanos de las empresas aseguren que la edad ya no es un impedimento para contratar, el 30,6% de éstas reconoce que no se plantea contratar a séniores en el marco de sus políticas de selección. Las palabras de apoyo al colectivo sénior no son coherentes con la realidad de las contrataciones de las empresas españolas.

Así estará el talento sénior en 2029

El estudio hace también un interesante ejercicio de prospectiva que define "una tendencia muy positiva en cuanto al avance en la eliminación de la discriminación" de los sénior, pero plantea también la lentitud de este avance. En el siguiente lustro "mejoraremos, no obstante, de una manera que debería ser más rápida, lo que hace que, si no cambiamos la forma de actuar y en especial las políticas públicas y las prácticas empresariales, estaremos condenados a convivir las próximas generaciones con esta lacerante realidad".

Entre 2024 y 2029, la población de 55 a 69 años aumentará en casi 1,2 millones, situando a este grupo en torno al 21% de la población total. España está entrando de lleno en una fase de envejecimiento acelerado, con generaciones numerosas llegando a edades próximas a la jubilación, y plantea desafíos como la sostenibilidad de las pensiones, el aumento de los gastos sanitarios y la mayor dependencia, al tiempo que abre oportunidades en la economía y en un mercado laboral con cada vez menos jóvenes. 

Además, la población sénior activa crecerá casi 1,4 millones de personas, un 27%, con un avance femenino más intenso que reducirá la brecha de género. Este incremento se reflejará en más de un millón de nuevos empleos, mientras que la desocupación crecerá ligeramente. Por su parte, el trabajo por cuenta propia alcanzará 1,2 millones, con 147.000 personas adicionales, aunque su peso relativo podría disminuir frente al empleo asalariado.

Los principales vaticinios son:

  • En los próximos cinco años aumentará otro millón de personas la población sénior (1,18 millones) y algo más los sénior activos (1,39 millones). Un dato para la esperanza porque serán más los nuevos activos que el aumento de la población sénior, lo que indica que cada vez más séniores no activos pasarán a ser activos.
  • Los sénior autónomos seguirán creciendo en el próximo lustro, lo que indica la fortaleza de estas fórmulas para poder tener ocupación cuando se cumplen los 55 años.
  • Incapacidad de las políticas públicas para acabar con el problema de la brecha laboral sénior en el marco de los siguientes cinco años. Esto exige una mayor coordinación entre las actuaciones públicas y privadas.

Colaboración intergeneracional

En la presentación del V Mapa de Talento Sénior han acompañado a Antonio Huertas Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones del Gobierno de España; Luis Carlos Cueto, vocal asesor del Gabinete Técnico del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico; Mikel Torres, vicelehendakari del Gobierno Vasco; Cristina Ayala, alcaldesa de Burgos; Carlos Velázquez, alcalde de Toledo; Elvira Vega, directora general de Fundación Mapfre; y Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics, y los autores del informe, Rafael Puyol, Alfonso Jiménez, e Iñaki Ortega

Elma Saiz subraya que “reconocer el talento más allá de estereotipos es más justo e inclusivo, pero, además, es beneficioso para la actividad productiva y el mercado laboral", y aplaude iniciativas como el Mapa. “Hemos entendido la importancia de aprovechar la colaboración intergeneracional. Sabemos que el talento no tiene edad y es una de las razones por las que hemos flexibilizado el acceso a la prestación de jubilación y su compatibilidad con el trabajo. Queremos cuidar a las personas que quieren trabajar más allá de la edad legal de jubilación y hemos diseñado ventajas para incentivar esa opción. Es una decisión muy positiva para todos: la propia persona, el mercado laboral, el sistema de pensiones y las propias organizaciones, que impulsan su innovación y productividad gracias a esa colaboración entre jóvenes y menos jóvenes”, añade.

Por su parte, Antonio Huertas insiste en a importancia del “potencial de la generación sénior”, que “mantiene una capacidad y unas condiciones que permite a sus integrantes seguir siendo protagonistas dela actividad económica como demandantes, pero también como productores, especialmente en un contexto de escasa capacidad de renovación del mercado laboral por la baja natalidad y de efecto de la IA sobre el empleo”.

Luis Carlos Cueto asegura que “las competencias y programas de la Secretaría General para el Reto Demográfico no se limitan a paliar los efectos del reto demográfico, sino que lo transforman en una oportunidad para activar el talento sénior, impulsar la innovación social y garantizar la sostenibilidad de los territorios. La clave está en integrar cuidados, tecnología y participación, convirtiendo la longevidad en un motor de desarrollo económico y cohesión territorial”.

“Aprovechar la experiencia y el potencial de las personas mayores es clave para afrontar los retos demográficos, económicos y sociales de la próxima década”, aporta Mikel Torres. Aunque "el mercado laboral vasco está demostrando fortaleza y dinamismo, también afronta retos estructurales y demográficos, por lo que la incorporación del talento sénior no es solo una cuestión de justicia social y derechos humanos, sino una necesidad estratégica para la competitividad, la innovación y la sostenibilidad del mercado laboral y del sistema de protección social”. 

Ante la persistencia del edadismo, reclama "combatir estereotipos, implementar programas deformación y mentoría, flexibilizar la jubilación, promover equipos intergeneracionales o adaptar entornos laborales para favorecer la permanencia del talento sénior".

“El talento sénior es un activo decisivo para el desarrollo económico y social”, apunta Cristina Ayala. “La nueva edición del ‘Mapa del Talento Sénior’ nos recuerda que existen experiencias internacionales que ya están marcando el camino. Desde las Administraciones públicas debemos aprender, adaptar y liderar políticas que permitan a los profesionales sénior seguir aportando todo su valor. Burgos quiere ser parte activa de esa transformación y, para ello, es imprescindible construir políticas públicas que favorezcan trayectorias laborales largas, diversas y adaptadas a los nuevos retos”.

1,2 millones de conductoras con más de 65 años

Los cambios sociológicos se ven también en la carretera. En España había, a cierre del año pasado, 1,2 millones de mujeres de más de 65 años con un vehículo (y un seguro del automóvil) a su nombre. En 2011, eran poco más de 383.000. En 14 años se ha triplicado el volumen de conductoras sénior, según datos recabados por Unespa.

Cerca de 8,7 millones de mujeres de todas las edades figuraban en 2024 como titulares del contrato de seguro de un vehículo en el país. Hay 12,2 millones de mujeres con permiso de conducir. Y constituyen un 43,4% del total de los conductores.

Los datos del seguro son reflejo de los cambios socioeconómicos vividos por España en las últimas décadas. Las conductoras sénior de hoy son mujeres que han trabajado, han tenido sus propios ingresos y el deseo o la necesidad de contar con un vehículo a su nombre. 

En cambio, hay la mitad de conductoras de entre 25 y 35 años que en 2011., por la caída de la natalidad, y por el auge de otras alternativas de movilidad. La red de transporte público es extensa en todos los grandes núcleos urbanos de España y existen varias alternativas de movilidad privadas (taxis, vehículos de transporte con conductor, bicicletas...). Y también porque los más jóvenes no otorgan al coche la misma importancia cultural que le dieron generaciones anteriores o, simplemente, prefieren no incurrir enlos gastos que conlleva tener un vehículo propio.

Aunque en términos absolutos desciende la cantidad de conductoras jóvenes y de mediana edad,este siguen siendo el tramo de edad donde las mujeres de edad constituyen una mayor proporción de los conductores. Ellas son el 33% de todos los titulares de un seguro del automóvil de entre 18 y 30 años. A pesar de todo, esta ratio se encuentra lejos del 45% de los conductores que llegaron a representar las mujeres jóvenes en el año 2010.U

Las mujeres son titulares del 26,6% de todos los seguros para vehículos a motor. El 31% de los turismos en España pertenece a una mujer. Le siguen en importancia los ciclomotores (20%) y los escúteres (19%). Muy pocas mujeres son titulares de un vehículo pesado o de trabajo (maquinaria industrial, tractores, autobuses, camiones, remolques...). También es poco frecuente que figuren como propietarias de motocicletas.

El peso de las mujeres entre los conductores habituales es mayor en las provincias insulares: en Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas, Islas Baleares y Pontevedra superan el 30%. En cambio, en Jaén, Cuenca, Zamora y Teruel la proporción no alcanza el 20% de titulares de un seguro del automóvil. 

Las mujeres muestran una mayor inclinación que los hombres a contratar coberturas voluntarias en el seguro del automóvil. Esta tendencia se observa en todas las protecciones: asistencia en viaje, daños propios, defensa jurídica, incendio, lunas, ocupantes, robo y retirada de carnet. Los turismos (donde la presencia femenina es mayor) suelen asegurarse frente a más riesgos que otros vehículos, en especial los de uso empresarial.

18Nov

Un 26% de los mayores de 55 años reconoce que estaría dispuesto a vender o hipotecar su casa siempre que pudiera seguir utilizándola de forma vitalicia.

Miguel Ángel Valero

Durante años, el legado de la vivienda era una prioridad indiscutible para muchas familias. Sin embargo, ahora, una parte creciente de la población mayor empieza a valorar su bienestar y calidad de vida y no solo la conservación del inmueble como herencia. Así lo refleja el ‘V Barómetro del Consumidor Sénior’, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, que muestra que apenas el 34% de los mayores de 55 años con vivienda en propiedad prioriza dejarla a sus hijos o familiares. Y que un 35% no descarta destinarla a mantener o mejorar su propia calidad de vida en caso de necesitarlo.

Esto supone que baja del 40% al 34% el porcentaje de mayores de 55 años que piensan en dejar la vivienda a sus hijos, lo que confirma un cambio de mentalidad: el valor simbólico del legado familiar pierde peso frente a una visión más práctica y vitalista de la etapa sénior.

La prioridad creciente por el bienestar y la autonomía también se refleja en el interés por fórmulas como la licuación patrimonial, que permiten complementar las pensiones mediante ingresos adicionales procedentes de la vivienda, manteniendo al mismo tiempo el derecho a residir en ella. Así, un 26% de los mayores señala que estaría dispuesto a vender o hipotecar su casa siempre que pudiera seguir utilizándola de forma vitalicia, evidenciando una transformación en el papel de la vivienda.

Sin embargo, a la hora de preguntar a los propietarios qué opción les generaría más seguridad para obtener ingresos sin dejar de residir en su hogar, la confianza en las fórmulas de licuación patrimonial disponibles sigue siendo muy baja. El 76% señala que no confía en ninguna de ellas, reflejando la desconfianza generalizada hacia este tipo de alternativas, que puede deberse en parte al desconocimiento sobre cómo funcionan o qué garantías ofrecen las entidades que hasta ahora han provisto este tipo de operaciones.

Entre quienes sí consideran alguna alternativa, el 24%, las más citadas son: 

  • la hipoteca inversa (12%), que permite obtener ingresos utilizando la vivienda como garantía sin perder su propiedad; 
  • la nuda propiedad (9%), que consiste en vender la propiedad manteniendo el derecho a residir en ella; 
  • y la vivienda inversa (7%), que permite vender el inmueble y seguir usándolo mediante el pago de un alquiler.

Con el objetivo de dar a conocer las posibilidades que ofrece la vivienda como recurso para reforzar la seguridad económica en la jubilación, el Centro de Investigación Ageingnomics elaboró la guía “Vivienda y Pensión. Guía para monetizar la vivienda y mejorar tu pensión”, que explica cómo las diferentes alternativas de monetización pueden complementar la pensión media. 

Para ello, clasifica las opciones en dos grupos: las que implican la transferencia en vida de la propiedad, como la venta de la nuda propiedad, la vivienda inversa o las rentas vitalicias inmobiliarias; y las que retienen la propiedad, como la hipoteca inversa o el anticipo de alquileres.

Para el director del Centro de Investigación Ageingnomics, Juan Fernández Palacios, “para los sénior, la vivienda ya no es solo un legado para las próximas generaciones, sino una herramienta que les permite ganar flexibilidad y seguridad económica en la jubilación. Cada vez más buscan aprovechar su patrimonio de manera activa, explorando alternativas financieras sin perder la tranquilidad de seguir disfrutando de su hogar. Al mismo tiempo, lad esconfianza sobre estas fórmulas sigue siendo un obstáculo, lo que evidencia la necesidad de informar y acompañar a los mayores para que puedan tomar decisiones seguras y adecuadas a sus necesidades que realmente les aporten autonomía y bienestar.”

17Nov

Asia sufre la mayor brecha de protección aseguradora de las pérdidas por catástrofes naturales: 82,8%. América Latina está en el 81%. Europa, en el 75%; Y América del Norte, en el 43,2%.

Miguel Ángel Valero

El estudio Cambio climático, riesgos extraordinarios, y políticas públicas, elaborado por Mapfre Economics y publicado por Fundación Mapfre con motivo de la celebración de la COP30 en Brasil, subraya que, desde el año 1850, vienen registrándose anomalías en la temperatura media terrestre y de los océanos, con un calentamiento global significativamente superior a su media de largo plazo, que se tienden a vincular con las revoluciones industriales, en virtud del impacto en la atmósfera de la emisión de gases de efecto invernadero que está acelerando el aumento de la temperatura media del planeta. 

El calentamiento global está jugando un papel determinante en la intensificación y frecuencia de los eventos catastróficos, particularmente de los llamados "riesgos secundarios", ya que generan la mitad de los daños. Los riesgos primarios son huracanes, tifones y ciclones tropicales de gran intensidad (junto con fenómenos geológicos como terremotos, maremotos o erupciones volcánicas), y los secundarios, aquellos sucesos climáticos de menor intensidad y mayor frecuencia que vienen causando impactos cada vez mayores en términos de vidas humanas y pérdidas económicas, con daños extraordinarios en infraestructuras y ecosistemas. 

La variedad de los riesgos secundarios relacionados con el clima es muy amplia. Incluyen eventos climáticos como los vendavales, tornados, granizo, incendios forestales, sequías, olas de calor, tormentas eléctricas severas, olas de frío, tormentas de nieve, tormentas de hielo, heladas, ciclón bomba, ciclones extratropicales (sistemas de baja presión con fuertes vientos, lluvias intensas, inundaciones y nevadas), ríos atmosféricos (que pueden descargar grandes cantidades de lluvia sobre áreas específicas causando inundaciones severas), ráfagas convectivas, frío extremo, tormentas de nieve, marejadas ciclónicas, avalanchas de nieve, y las depresiones aisladas en niveles altos con inundaciones repentinas debido a lluvias intensas en un corto período (DANA), entre otros. 

Brechas de protección de aseguramiento de los desastres naturales

En ocasiones, los desastres naturales catastróficos son demasiado grandes y potencialmente sistémicos para que el mercado privado o el sector público los aborden por sí solos, dando lugar a brechas de cobertura aseguradora o déficits de aseguramiento por catástrofes naturales (“CatNat Gap”). 

Las elevadas brechas de aseguramiento por catástrofes naturales (gap CatNat) en muchas regiones se deben principalmente a una baja penetración de los seguros en muchas economías emergentes, así como a una mayor concentración de la población en ciudades y áreas de alto riesgo, y a una mayor frecuencia y severidad de eventos extremos por efecto del cambio climático.

Asia es la región del mundo que mayor brecha de protección aseguradora presenta, quedando cubiertos por contratos de seguros tan solo el 17,2% de las pérdidas totales por riesgos relacionados con las catástrofes naturales, tomando la media de la última década (2015-2024), lo que supone una brecha o déficit de cobertura aseguradora del 82,8%. Le sigue América Latina, la cual presenta una brecha media del 81,0%. Esto contrasta con la región de América del Norte, que es la que menor brecha de protección presenta, con una media del 43,2% de pérdidas no cubiertas por los contratos de seguros. 

En el caso particular de la Unión Europea, el Banco Central Europeo(BCE), juntamente con la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones (Eiopa), han realizado un estudio conjunto en el que destacan que solo una cuarta parte de las pérdidas económicas en la Unión Europea estaban aseguradas, y que esta proporción era inferior al 5% en algunos Estados miembros, tomando la media de una serie histórica de largo plazo. En España, según el estudio del BCE e Eiopa, la mitad de las pérdidas están cubiertas gracias al Consorcio.

Cerrar la brecha de protección aseguradora para los riesgos catastróficos es, sin duda, un desafío de política pública. Se trata de un reto que debe abordarse desde una perspectiva múltiple, requiriendo de una acción coordinada de las entidades aseguradoras y otras partes interesadas con todos los niveles de gobierno, tanto locales, como a nivel nacional e internacional. 

Cerrar la brecha de protección aseguradora para los riesgos catastróficos es un reto que requiere la acción coordinada de las entidades aseguradoras con todos los niveles de gobierno, ya que, sin las medidas y mecanismos de protección y compensación necesarios, los riesgos climáticos se convierten en no asegurables o inasequibles.

En este sentido, el informe destaca la importancia del desarrollo de marcos de colaboración entre las administraciones públicas y el sector asegurador para gestionar y compartir riesgos de desastres, como por ejemplo a través de entidades que existen en países como España, como el Consorcio de Compensación de Seguros, que indemniza siniestros extraordinarios. 

También hace referencia a la importancia de promover incentivos para la prevención y reducción de riesgos por fenómenos climáticos adversos, como los sistemas de alertas tempranas, que proporcionan datos en tiempo real para estimar la intensidad y trayectoria de tormentas, inundaciones, olas de calor o incendios forestales; y a incrementar las medidas orientadas a ampliar la cobertura aseguradora, como por ejemplo, a través de soluciones paramétricas, que ofrecen una respuesta rápida y eficiente ante desastres climáticos al realizar pagos automáticos basados en parámetros medibles y predefinidos, como la velocidad del viento, la cantidad de lluvia o la intensidad de una sequía.

La experiencia internacional confirma que las entidades aseguradoras y reaseguradoras pueden contribuir sustancialmente a la gestión de los impactos de los desastres naturales, al proporcionar fondos oportunos para la recuperación e incentivar la reducción de riesgos. No obstante, en ausencia de las medidas y mecanismos de protección y compensación necesarios, los riesgos climáticos se convierten en no asegurables o inasequibles, por lo que la brecha de aseguramiento no solo no se reduce, sino que, en ocasiones, tiende a ampliarse. 

En este sentido, las administraciones públicas deben colaborar, e incluso tomar la iniciativa, para adoptar políticas públicas proactivas para mantener la viabilidad de los mercados de seguros y, al mismo tiempo, aprovechar los mecanismos de seguros para promover la adaptación climática y la prevención de pérdidas en aras de la protección de la población y de la continuidad de la actividad económica. 

Mapfre Economics coloca el foco en cuatro aspectos clave de las medidas de política pública para abordar la brecha de protección del seguro en materia de desastres climáticos:

  • Asociaciones público-privadas de seguros para desastres climáticos. Desarrollo de marcos de colaboración entre las administraciones públicas y el sector asegurador para gestionar y compartir riesgos de desastres. 
  • Incentivos para la prevención y reducción de riesgos por fenómenos climáticos adversos. Uso de los seguros como herramienta para incentivar la reducción de riesgos, e integración de los seguros en esfuerzos más amplios de adaptación climática y gestión del riesgo de desastres, sistemas de alertas tempranas y su transferencia al mercado de capitales.
  • Medidas relativas a la obtención y gestión de datos de siniestralidad catastrófica. Mejora de los datos de riesgo, los modelos y las estrategias de precios. •
  • Medidas orientadas a ampliar la cobertura a través de soluciones paramétricas. Ampliar la cobertura a través de combinaciones de soluciones aseguradoras paramétricas (basadas en índices), junto con los seguros convencionales.

Todos los esfuerzos destinados a la prevención y reducción de riesgos por fenómenos climáticos adversos, incluida la lucha contra el deterioro del medio ambiente y el cambio climático, pueden ser de gran ayuda para el sector asegurador, el cual se encuentra doblemente expuesto. De una parte, por los riesgos asegurados suscritos en las pólizas de seguros (riesgos físicos) y, de otra, a través de las carteras de inversiones por los riesgos de transición y los riesgos legales. 

Dentro de estos esfuerzos se encuentra la creación y desarrollo de los mercados de derechos de emisión de CO2, subraya el informe de Mapfre Economics.

Lanzamiento del Bioseguro de Mapfre en COP30

En la presentación del informe ha participado Mónica Zuleta, directora corporativa de Sostenibilidad de Mapfre: “El cambio climático representa uno de los principales retos para la estabilidad social y económica y es un desafío de primera magnitud para la actividad aseguradora, que debe ser un actor clave a la hora de elevar los niveles de protección y bienestar de la sociedad”. 

Además de objetivos internos como alcanzar convertirse en una compañía neutra en 2030 en todos los países y NetZero en 2050 en sus carteras de seguros e inversión, Mapfre se compromete a promover la transición energética justa, con el fin de acompañar a las empresas a que se transformen y sigan creando riqueza de una manera cada vez más respetuosa con el medio ambiente; y a desarrollar soluciones innovadoras que apoyen la descarbonización y se adapten a las nuevas exigencias climáticas, con coberturas para apoyar las energías renovables, la movilidad eléctrica y la agricultura regenerativa, entre otras.

Mónica Zulueta destaca los seguros paramétricos, que Mapfre impulsa gracias a la inversión en Blue Marble; el desarrollo de bonos catastróficos, que funcionan como un seguro y que permiten transferir el riesgo de catástrofes naturales a los inversores del mercado de capitales; el fondo Mapfre Energías Renovables II, un proyecto innovador en Europa que invierte en biometano, un biocombustible 100% verde; y con el Bioseguro, que la compañía presenta en la COP30 con el objetivo de impulsar proyectos de reforestación y regeneración natural tras eventos extremos y mantener su capacidad de generar créditos de carbono.

Ricardo González, director de Análisis, Estudios Sectoriales y Regulación de Mapfre Economics, avisa que “las pérdidas aseguradas derivadas de fenómenos catastróficos han mostrado una tendencia ascendente sostenida a largo plazo, situándose, según del Swiss RE Institute, en un rango de crecimiento anual del 5% al 7% desde 1992”. “Aunque este incremento suele atribuirse al impacto del cambio climático, también influyen otros factores como el crecimiento económico y demográfico, la expansión de zonas vulnerables con sistemas de alertas tempranas o planes de evacuación y prevención poco desarrollados, y el alza en los valores inmobiliarios”.

“Las pérdidas económicas por fenómenos meteorológicos y climáticos extremos están aumentando y se prevé que sigan haciéndolo debido a la mayor frecuencia y gravedad de las catástrofes causadas, entre otros factores, por el calentamiento global”, insiste. Según apunta la investigación de Mapfre, en 2024 este tipo de catástrofes provocaron pérdidas económicas que superaros los 300.000$ por novena vez consecutiva, un 14% más, de los cuales cerca de 145.000 millones estaban asegurados.

Ricardo González cree que el seguro debe trabajar más en prevención, no sólo en reconstrucción , y subraya la importancia de las alertas tempranas para reducir los daños, sobre todo el número de víctimas. También debe incrementarse la transferencia de riesgos a los mercados de capitales mediante el reaseguro y los bonos catastróficos, que "tienen una rentabilidad elevada, del 17% si no sucede nada".