03Mar

Con un aumento del 50% del precio del petróleo el crecimiento global puede disminuir un 0,2%. El impacto negativo en el PIB en la Eurozona puede ser del 0,4%. El aumento en la inflación global sería del 1,2 %, con más repercusión en EEUU (+1,4 %), Eurozona (+1,1) y Japón (+1,2).

Miguel Ángel Valero

Las hostilidades continúan en el Golfo Pérsico, con Irán amenazando a cualquier barco que atraviese el estrecho de Ormuz y con la mayoría de las aseguradoras retirando las coberturas de guerra para los buques que operan en la zona, lo que supone, en la práctica, un bloqueo del tránsito marítimo. Por otro lado, los ataques estadounidenses e israelíes también prosiguen sobre Irán, mientras los aliados de Washington en la región activan sus sistemas de defensa antiaérea ante los drones y misiles iraníes.

Los mercados de petróleo y gas siguen descontando un escenario de interrupciones en el estrecho de Ormuz. Qatar ha detenido la producción de sus mayores plantas de licuefacción de gas ante ataques militares que han interrumpido su normal funcionamiento. Aun así, la reacción de los precios sigue siendo moderada y se mantiene muy por debajo de los niveles observados tras la invasión rusa de Ucrania. Los analistas de Banca March consideran que "este conflicto no alcanzará aquella magnitud y que, a diferencia del caso ruso, no implica la desaparición estructural de un proveedor, sino más bien una disrupción temporal en los flujos". La diplomacia china está presionando para que ambas partes respeten el tráfico a través de Ormuz, ya que es el principal destino de los hidrocarburos que pasan por la zona.  

Los mercados más penalizados están siendo los europeos y los asiáticos, más dependientes energéticamente. Sin embargo, el conflicto estalla al final del invierno en Europa y en una época de temperaturas más suaves en Asia, lo que implica una demanda estacional más contenida en las próximas semanas. Además, Asia puede absorber interrupciones limitadas gracias a un mix energético que mantiene un peso significativo del carbón y renovables. Europa, por su parte, ha diversificado las fuentes de suministro de gas, apoyándose especialmente en EEUU, el norte de África y Noruega.

No obstante, un cierre prolongado de Ormuz puede generar tensiones severas, especialmente si se extendiera hasta el verano, cuando el consumo eléctrico en el hemisferio norte se acelera.

La renta variable estadounidense actuó como valor refugio, prácticamente ajena al conflicto. Las compañías de defensa destacaron entre las principales ganadoras. En el mercado de renta fija, la parte larga de la curva estadounidense cedió terreno ante el repunte esperado de los costes energéticos, las presiones inflacionistas y los signos de reaceleración de la economía norteamericana.

"Mantenemos la calma y preservamos la estrategia actual. Consideramos que es un conflicto de corta duración, dado que algunos objetivos militares se han alcanzado con rapidez –entre ellos, la eliminación del ayatolá Jameneí y de otros altos mandos–, en contraste con los nueve meses que requirió la captura de Saddam Husein en Irak. Trump, en pleno año electoral, carece de incentivos para involucrarse en una guerra prolongada; de hecho, algunos senadores republicanos ya han manifestado su oposición a un enfrentamiento que no cuente con la autorización del Congreso. Paralelamente, Irán se halla relativamente aislado, como reflejan las tibias reacciones de China".

Las mayores subidas se registraron en el mercado de gas europeo, donde la referencia TTF acumuló un repunte del +74% en dos días. A la amenaza de un cierre de Ormuz por parte de Irán se le sumó la interrupción de la actividad en las instalaciones de Ras Laffan en Catar, uno de los complejos de GNL más relevantes a nivel global. Si bien la dependencia de Europa es limitada en este sentido –solo entre el 7% y el 8% de las importaciones de GNL proceden de Catar–, la fuerte demanda asiática, especialmente de China e India, es la que finalmente determina la formación de precios en el mercado global.

El presidente Emmanuel Macron ha anunciado que ampliará su arsenal nuclear, acompañado del mensaje “para ser libres, debemos ser temidos”. Francia incrementará por primera vez desde 1992 el número de cabezas nucleares de su arsenal –aunque sin especificar la cifra– y avanzará en la construcción de un submarino nuclear para 2036 y un portaaviones para 2038. Además, Francia permitirá el despliegue temporal de sus aviones con armamento nuclear en países europeos, así como la participación de aliados en ejercicios de “disuasión avanzada”, como los describe Macron. Sin embargo, la decisión última sobre el uso del arma nuclear seguirá siendo exclusivamente francesa. 

Francia cuenta con el cuarto arsenal nuclear más grande del mundo, con aproximadamente 300 cabezas, aunque muy por detrás de Rusia y EEUU, que superan las 5.000 cada uno. Francia y Reino Unido son las dos únicas potencias nucleares de Europa Occidental. En este sentido, varias naciones europeas han mostrado interés en integrarse en esta cooperación: Alemania, Polonia, Países Bajos, Bélgica, Grecia, Suecia y Dinamarca participan en conversaciones para acoger despliegues, realizar ejercicios conjuntos o profundizar en la coordinación estratégica.

Por otro lado, Reino Unido ha apoyado a EEUU en las operaciones defensivas, mientras que un dron iraní atacó la base aérea británica en Chipre. El primer ministro británico Starmer rechazó participar en los ataques ofensivos, pero sí autorizó la implicación en acciones expresamente defensivas, como la interceptación de drones iraníes y el uso limitado de algunas bases británicas por parte de EE.UU. Posteriormente, el ataque a las fuerzas aéreas británicas en la base de Akrotiri (Chipre), que causó daños mínimos, fue efectuado por el grupo libanés Hezbolá, aliado de Irán. Esto abre la puerta a una mayor implicación de Reino Unido y, por su parte, Grecia y Francia han mandado cazas y fragatas a Chipre.

Universidad Carlemany: el petróleo puede llegar a los 130$ el barril

Joan Escuer, profesor de geología en la Universidad Carlemany, destaca que el conflicto iraní pone en jaque una de las reservas de hidrocarburos más codiciadas del planeta: el Cinturón Plegado de Zagros, cuyas trampas estructurales albergan el petróleo y el gas confinados durante millones de años bajo potentes sellos de sal. Con el conflicto bélico, el acceso a un espacio que contiene casi el 10% de las reservas probadas globales, se bloquea, forzando al mercado, y especialmente a China, a obtener crudo de formaciones geológicas de extracción más costosa y menos productiva.

El inicio del conflicto en Medio Oriente ha roto las previsiones para 2026, disparando el precio del petróleo y el gas natural debido al riesgo de cierre del Estrecho de Ormuz que amenaza el suministro del 20% del crudo y el gas licuado mundial, encareciendo drásticamente los costes de transporte y la factura energética para la industria y los hogares europeos entre otros.

Esta escasez repentina altera la jerarquía petrolera a nivel mundial. Ante la posible parálisis de los "supercampos" del Golfo Pérsico, la presión se traslada hacia las lutitas del Pérmico en EEUU, cuya explotación mediante fracturación hidráulica es geológicamente más efímera, ambientalmente cuestionable y costosa que el flujo natural procedente de los anticlinales persas y árabes. El mundo puede verse obligado a depender de yacimientos de menor calidad y mayor complejidad técnica, lo que establece un suelo de precios estructuralmente más alto debido a la dificultad de extraer cada barril fuera del paraíso geológico de Oriente Medio. Si el conflicto se dilata lo suficiente la crisis global está servida con precios que pueden llegar superar los 130$ el barril.

OBS: una transición convulsa

Jan Jonckheere, profesor de comercio internacional en OBS Business School, cree que la estabilidad futura dependerá de la evolución del vacío de poder en Teherán. La ausencia de un sucesor claro podría derivar en una guerra civil, el auge del terrorismo internacional por parte de facciones radicales o el colapso de infraestructuras críticas en el Golfo, provocando crisis migratorias y de recursos sin precedentes.

España lidera en renovables y cuenta con una cesta energética diversificada, pero a pesar de ello, el contagio de los precios internacionales es inevitable. Un crudo al alza tensionará de nuevo la inflación, comprometiendo la política de tipos de interés. Por otra parte, la disrupción en los puertos del Golfo obligará a las navieras a rodear África, lo que añade dos semanas a los tiempos de entrega, encareciendo los fletes y generando cuellos de botella en puntos estratégicos como el Estrecho de Gibraltar. 

A nivel financiero, en tiempos de guerra el capital huye hacia activos refugio como el oro, los bonos estadounidenses o el franco suizo. Este endurecimiento de las condiciones financieras podría forzar nuevas subidas de tipos, lastrando la inversión empresarial. Si el conflicto escala, el flujo de petrodólares y el turismo de alto poder adquisitivo hacia Europa podrían evaporarse, y no hay que olvidar que el mercado de Medio Oriente sería difícilmente accesible durante un cierto periodo.

Se abren tres posibles escenarios:

  • El optimista: una resolución rápida. Irán negocia un cambio de régimen tras semanas de conflicto. El suministro de crudo se garantizaría, Ormuz se liberaría y los mercados recuperarían la normalidad de forma gradual.
  • El pesimista: un colapso total. El Estado iraní se desintegra en una guerra civil. El conflicto se regionaliza involucrando a los proxies de Irán y a potencias europeas como Francia, Alemania o el Reino Unido, quienes ya se han pronunciado en potencialmente ayudar a EEUU en este conflicto.  El cierre prolongado de Ormuz y la crisis migratoria arrastrarían a la economía global a una recesión profunda.
  • El realista: una transición convulsa. Una sucesión desordenada, pero sin colapso total. Los efectos negativos persistirían durante meses hasta que el arsenal iraní se agotase. Se negociaría un gobierno de transición bajo supervisión internacional (al estilo de modelos de intervención previa). El daño económico sería significativo pero contenido en el tiempo.

En definitiva, la economía española se enfrenta a una prueba de estrés geopolítico de primer nivel. Aunque nuestra resiliencia energética es mayor que en crisis anteriores, la interconexión de los mercados globales hace que sea imposible salir indemnes de un bloqueo en Ormuz. La "línea gris" que separa el éxito de la catástrofe en este conflicto es extremadamente delgada.

Gescooperativo: los mercados no están en pánico

"Los mercados responden con un movimiento lógico de ciertaaversión al riesgo, pero no están entrando, ni mucho menos, en pánico", señalan Fernando Cano y Alberto Salgado, del Área de Gestión de Carteras de Gescooperativo – Banco Cooperativo. El crudo Brent sube en torno al 20% desde el inicio de la ofensiva, acercándose a los 84 $/barril. Un corte efectivo en el Estrecho Ormuz implicaría una pérdida de unos 8–10 millones de barriles diarios, incluso usando rutas alternativas (oleoductos) por parte de Arabia Saudí y EAU. Aunque la OPEP+ ha anunciado un aumento marginal de producción (+225.000 bep), es insuficiente para compensar una disrupción significativa. El precio del gas natural europeo sube más de un 75%. Catar exporta por Ormuz cerca del 77% de su producción anual de GNL, equivalente a una quinta parte del comercio mundial. Una interrupción temporal tendría impactos inmediatos en Europa y Asia.

En las Bolsas, las pérdidas rondan el 6-8% en los mercados europeos, mientras que los mercados estadounidenses apuntan a un -1-2%. En Asia se producen pérdidas intermedias, pero ha habido algunos festivos que distorsionan. El Nikkei japonés, por ejemplo, se deja un 4%. Sectores beneficiados en el corto plazo: Energía (oil & gas) principalmente. Sectores perjudicados: la mayoría, destacando negativamente aerolíneas, bancos, industria intensiva en energía (químicas, refinerías europeas, metalurgia).

En renta fija, tipos de interés soberanos con repuntes de rentabilidad en plazos largos, junto a diferenciales crediticios al alza, pero los movimientos no son exagerados. La lectura oficial de los inversores es que un “shock energético” puede derivar en aumentos de inflación, penalizando levemente a los tipos de plazos largos. Adicionalmente, los diferenciales crediticios repuntan de forma moderada, en un movimiento de relativa aversión al riesgo, pero no, desde luego, de pánico. Sin embargo, de empeorar significativamente la situación, el efecto sobre las rentabilidades de la deuda pública a largo plazo no sería evidente, pues junto al riesgo de una mayor inflación, existiría demanda importante por su consideración de activo refugio.

El oro y la plata, tras un par de años de comportamiento “anormal” en el sentido histórico de las correlaciones con otros activos, no están ejerciendo de activo refugio, y ceden un 3-6%.

El dólar estadounidense se fortalece. El euro se deprecia casi un 2% frente al dólar, por la absoluta dependencia europea de terceros países en el suministro de materias energéticas, mientras que EEUU es autosuficiente.

Escenarios futuros probables: La duración del conflicto será un elemento clave. También, obviamente, los actores implicados (que, indirectamente, afectarían a la duración del mismo). Un conflicto relativamente corto (menos de un mes), aunque alteraría las rutas de transporte y el aprovisionamiento de crudo y gas, no llegaría a paralizar de manera significativa las industrias, por lo que el impacto agregado, a nivel de crecimiento e inflación, sería marginal. Los movimientos de mercados se revertirían rápidamente. "Es, en estos momentos, nuestro escenario central", señalan.

Por el contrario, un alargamiento del conflicto tendría consecuencias negativas, mayores cuanto más se alargue el conflicto o cuantos más actores intervengan. El impacto en PIB e inflación podrían cobrar cierta relevancia. Y difícilmente podría llegar el auxilio de unos bancos centrales con poco margen para bajar tipos si es que la inflación repunta. 

Pensando en posibles aliados de Irán, cuesta pensar en el auxilio por parte de Rusia, 'entretenida' en su guerra frente a Ucrania. ¿Y China? "Más allá de la retórica condenatoria sobre el ataque, se mantendrá al margen, a pesar de que se ve muy perjudicada por la interrupción del tránsito por Ormuz. Si su posición cambiara, hacia una más activa, hablaríamos de un escenario mucho más imprevisible y peligroso", avisan.

"¿Qué interesa a Trump? Con dudas sobre el interés real de su participación, sabemos qué es lo que no le interesa. Y, por supuesto, no le interesa un conflicto largo que cause bajas importantes entre sus ciudadanos. Con una popularidad menguada, un escenario de este tipo les daría una victoria segura a los demócratas en las elecciones de mitad de mandato. Además, el impacto en la actividad económica sería relevante, con caídas abultadas en las Bolsas (que mermarían la capacidad del consumidor estadounidense). Así que está claro que a Trump le conviene un escenario corto con resolución 'aparentemente' favorable a sus intereses. Le sirve que un nuevo líder iraní (aunque realmente se sostenga el régimen) diga que van a negociar y a dejar de enriquecer uranio. Para ello, van a bombardear masivamente, para doblegar la resistencia lo más rápidamente posible", explican.

"El mundo contempla una nueva guerra de cierto calado. Esto, siempre, es sinónimo de incertidumbre, y los mercados lo recogen con movimientos de aversión al riesgo. La respuesta del lunes fue de relativa calma, si bien en la sesión del martes las pérdidas bursátiles son ya más abultadas. El mercado empieza a dudar que el conflicto sea corto y no deje daños reseñables. Precisamente el aumento de la volatilidad es la reacción habitual en cada escenario de este tipo; si bien todos estos escenarios son diferentes, es el patrón humano el que se repite, con el aumento súbito de su aversión al riesgo. Nuestro escenario central es de una duración relativamente corta. Por ello, en la creencia de que los movimientos de mercado (especialmente las caídas bursátiles) se verían revertidos en un corto plazo de tiempo, hemos decidido no actuar, de momento, en las carteras gestionadas. Como decía San Ignacio de Loyola, “en tiempos de tribulación no hay que hacer mudanza”. La historia demuestra que lo mejor, cuando no se tiene claro el desenlace, es  no salirse del mercado, presa del pánico. Ejemplos claros hemos tenido en estos últimos años (pandemia, guerra en Ucrania...)", concluyen.

Norz: el impacto real dependerá de la duración

“La reacción inicial del mercado responde al shock geopolítico y a la incertidumbre sobre la duración del bloqueo marítimo. La variable clave no es tanto el evento en sí, sino cuánto tiempo se prolongue la alteración del comercio en la región”, explica Jordi Martret, director de Inversiones de Norz Patrimonia.

Irán, con una influencia estratégica en Oriente Próximo y capacidad para tensionar el suministro energético global, ha utilizado históricamente el Estrecho de Ormuz como herramienta de presión. Su cierre práctico está obligando a redirigir rutas comerciales, elevando costes logísticos y aumentando el riesgo de desajustes en la oferta energética.En este contexto, los inversores han buscado refugio en materias primas y divisas consideradas más defensivas, mientras resurgen las preocupaciones sobre un posible repunte inflacionario si los precios energéticos se mantienen elevados. 

“El impacto real dependerá de la duración de las restricciones. La historia demuestra que, en ausencia de una escalada prolongada, los mercados tienden a absorber el choque inicial con relativa rapidez”, añade Martret.

Esta fuerte subida del precio del petróleo ha venido acompañada también de notables subidas de los activos refugio como Oro ($5.404, +3%$), Plata ($95,51, +2,40%$) y otras Materias Primas, así como también del EUR/USD, apreciándose esta mañana un 0,60% colocándose en el rango de 1,1700/1,7500. 

Por otra parte, los mercados de Renta Variable han reaccionado negativamente por las afectaciones que pueda tener en las cadenas de suministros, así como el impacto que puede generar en la economía un precio de energía más elevado, acentuándose en los mercados europeos por la dependencia energética y los temas empresariales de naturaleza más cíclica, y poniendo otra vez el foco en los efectos que estos precios puedan tener en la inflación. 

La clave sobre cómo el conflicto afectará a los mercados financieros será la duración del bloqueo de la economía por parte de Irán, lo que determinará cómo se tensan las cadenas de suministros y, por tanto, lo que será un efecto real en la economía, pero probablemente habrá grandes esfuerzos para controlar y estabilizar la región para poder seguir con el comercio marítimo con cierta normalidad. Desde el punto de vista estratégico, el entorno actual vuelve a poner en valor las carteras diversificadas con exposición a activos reales y sectores menos sensibles al ciclo económico.

Pictet: el impacto se notará a largo plazo

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, considera que la economía global sigue apoyada por los bajos tipos de interés, estímulo fiscal y generoso gasto público. En todo caso el ataque estadounidense es otra razón para sobre ponderar oro y divisas refugio como el franco suizo. Las acciones de emergentes se encuentran entre las clases de activos que deben seguir beneficiándose de la rotación desde mega capitalizaciones tecnológicas estadounidenses. Por sectores sobre pondera industriales, salud y finanzas, siendo selectivo en tecnología -hardware y semiconductores-. El dólar puede seguir debilitándose frente a monedas de mercados emergentes, especialmente de América Latina. 

El asalto militar de EEUU e Israel en Irán puede tener consecuencias de gran alcance para la economía y mercados financieros a largo plazo. El impacto depende de la duración y escala y del efectivo control iraní del envío de petróleo a través del estrecho de Ormuz. En todo caso, involucra un país con influencia en el suministro de petróleo y afecta al precio de éste. 

"Sin embargo, aun con turbulencias, no esperamos un aumento de su precio pueda afectar exageradamente a los mercados financieros. EEUU, Arabia Saudí y Rusia representan conjuntamente alrededor de 40 % de la producción de petróleo, pero Irán -bajo fuertes sanciones internacionales-el 4,5%. Sin embargo, el 20% de la producción mundial se transporta a través del estrecho de Ormuz, unos 20 millones de barriles/día.

Con un aumento del 50% del precio del petróleo el crecimiento global puede disminuir un 0,2%. El impacto negativo en el PIB en la Eurozona podría ser del 0,4%. Algunas economías emergentes podrían verse más afectadas.  El aumento en la inflación global sería del 1,2%, incluyendo el efecto combinado de divisas. En economías avanzadas el mayor efecto inflacionario sería en EEUU (+1,4 %), Eurozona (+1,1) y Japón (+1,2). Los menos afectados serían China (+0,1 %) e India (+0,6), pero las economías asiáticas más afectadas serían Pakistán (+6,6 %), Malasia (+7,8) y Filipinas (+2,9). "Sobre ponderamos renta variable e infra ponderamos renta fija", insiste. La economía global sigue apoyada por bajos tipos de interés, estímulo fiscal y generoso gasto público.  Al mismo tiempo, la inversión relacionada con inteligencia artificial (IA) no muestra signos de desaceleración, habiendo las grandes tecnológicas anunciado planes de más de 600.000 millones€ este año para centros de datos e infraestructura digital.  

La combinación es positiva para los mercados de renta variable. A esto se suman sólidos beneficios empresariales. Así que sobre ponderamos renta variable e infra ponderamos renta fija. En todo caso el ataque estadounidense es otra razón para sobre ponderar oro y divisas refugio como el franco suizo.

El crecimiento en EEUU puede moderarse hasta alrededor de su potencial, 1,8% en 2026.  La tasa de ahorro ha caído a 3,6%, aproximadamente la mitad de su nivel habitual, a medida que el impacto de aranceles y precios de la energía comienza a notarse. El crecimiento del consumo -alrededor de 70 % del PIB-, ha descendido al 1,7%, por debajo de la media de seis años. El aumento de préstamos bancarios y programa de compra de activos de la Reserva Federal añaden liquidez a una economía con estímulo significativo e inversión relacionada con IA -el gasto en capital fijo de las principales tecnológicas está 20 % por encima de la media de seis años previa a COVID- que probablemente contribuya 0,7% al crecimiento de su PIB este año. 

Cuanto más tiempo se prolongue esta situación, mayor riesgo de burbuja y presiones inflacionarias por encima del objetivo de la Reserva Federal. De manera que no esperamos mayor relajación monetaria en 2026 tras recortes de 1,75 % este ciclo, con el tipo de interés en 3,75%, cerca de la neutralidad.

La economía de la Eurozona se beneficia del crecimiento en el sur, orientado al sector servicios y potencial reactivación del sector manufacturero en Alemania e Italia por efectos retardados de la flexibilización monetaria y estímulo fiscal. El estímulo en Alemania y otros países y los planes de infraestructuras deben impulsar las perspectivas de beneficios, aunque hasta el momento el gasto público adicional no se ha reflejado en los datos económicos. En Japón la transición de salida de su entorno estanflacionario continúa a buen ritmo.  Producción industrial, confianza empresarial y un gasto público de 4 % del PIB mejoran sus perspectivas de Pictet espera que estas economías crezcan 4,1 % este año, más del doble que las desarrolladas. Los altos precios de las materias primas, resiliencia del comercio intra emergente y aumento de rentabilidades reales atraen la inversión.   Asia, sin Japón, tiene ventajas competitivas en hardware para IA y semiconductores. Las perspectivas son menos alentadoras en China, donde consumo y sector inmobiliario siguen débiles y la tasa de ahorro se mantiene estructuralmente alta por encima del 30 %.Con todo los beneficios empresariales pueden aumentar el 11% este año, si bien por debajo de la estimación de consenso del 16%

Más de la mitad de los principales bancos centrales están flexibilizando su política monetaria y poco más de un tercio la mantiene, lo que es positivo para las clases de activos de riesgo.  En EEUU, el crecimiento de préstamos bancarios y programa de compras de activos de la Fed agrega liquidez a una economía que ya se beneficia de un importante estímulo gubernamental e inversiones relacionadas con IA. Cuanto más dure esto, mayor riesgo de burbuja de activos y de presiones inflacionarias.  Con esta afluencia de liquidez un récord de 95% de clases de activos cotiza por encima de tendencia a largo plazo. Los indicadores técnicos muestran que el capital global sigue apostando por la renta variable. Sin embargo, la participación de EE. UU. en dichos flujos ha caído a mínimos de 2020, mientras que la compra de acciones japonesas de extranjeros se ha acelerado tras las elecciones generales de febrero y se han convertido en unas de las más caras.

Desde otoño pasado la rotación ha sido tendencia predominante en los mercados bursátiles globales. Los inversores han redirigido capital de tecnológicas estadounidenses a regiones y sectores industriales de valoraciones más atractivas con mejores perspectivas de crecimiento. Todo apunta a que este cambio persistirá, si bien de forma selectiva.  En EE. UU. las valoraciones de las acciones se han vuelto neutrales habiéndose eliminado más de un tercio de la prima excepcional de la renta variable estadounidense. Una continua reasignación desde tecnológicas estadounidenses puede generar periodos de volatilidad bursátil y Pictet sobre pondera acciones suizas, que suelen resistir bien en momentos de crisis. 

Las acciones de mercados emergentes se encuentran entre las clases de activos que deben seguir beneficiándose de la rotación de inversores que abandonan mega capitalizaciones tecnológicas estadounidenses. Las perspectivas de inflación y política monetaria favorables en estas economías y hay renovado interés de los inversores en activos reales, catalizador de estas acciones, que muestran valoraciones más atractivas.

Entre sectores sobre ponderamos industriales, que se benefician de la mejora de la actividad manufacturera, renovación de la inversión en capital fijo y políticas favorables. También sobre ponderamos salud, con un nuevo ciclo de innovación, siendo una protección frente a disrupción de la IA; así como valores financieros dada la perspectiva de márgenes y posible desregulación en EEUU.  A pesar de la volatilidad, la tecnología sigue clave para el crecimiento estructural, si bien  hay que invertir selectivamente. Hemos reducido exposición al ecosistema general de IA, estando neutrales en servicios de comunicación, aunque sobre ponderamos tecnologías de la información -habiendo mejores perspectivas de crecimiento para empresas de hardware y semiconductores que de software, sector más vulnerable a los avances en IA-.  Además, en mercados emergentes la industria tecnológica está más expuesta a semiconductores y menos a software en comparación con EE. UU.

Infra ponderamos bonos del Tesoro de EEUU por valoración y riesgos. Son vulnerables a la frustración de expectativa de relajación monetaria, riesgos políticos y una mayor fortaleza de la economía estadounidense.  Las rentabilidades reales de la deuda en otros mercados desarrollados han aumentado, convergiendo hacia las de la de EEUU, que ha bajado de manera excesivamente.

El resultado es que la rentabilidad real de la deuda de EEUU parece baja. Además, el dólar puede seguir debilitándose frente a monedas de mercados emergentes, en particular de América Latina, el euro y el franco suizo por credibilidad política y diversificación de los inversores. El oro es una cobertura crítica frente a riesgos de devaluación del dólar.

"En renta fija sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes, por rentabilidades reales inusualmente atractivas, una disminución de presiones inflacionarias, ampliación del diferencial de crecimiento respecto a economías desarrolladas y divisas baratas. Por su parte la deuda de alta rentabilidad a corto plazo en euros es una apuesta atractiva respecto a recuperación de crecimiento no inflacionario de Europa", resalta.

DWS: el petróleo se notará en la inflación de marzo

La inflación en la zona euro fue superior a lo esperado en febrero: ¿se han acabado ya los buenos tiempos?, se pregunta Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS. La tasa de inflación subió un inesperado 1,9% en febrero de 2026, frente al 1,7% registrado en enero. Aunque los precios de la energía bajaron un 3,2% y los de los alimentos se mantuvieron estables en el 2,6%, la tasa subyacente subió del 2,2% al 2,4%. Así pues, la tendencia a la baja de los últimos meses llegó a su fin. A pesar de la apreciación del euro y de los menores aumentos salariales, tanto los precios de los bienes de consumo como los de los servicios volvieron a subir ligeramente. No obstante, las tasas de inflación y subyacente se están moviendo casi según lo previsto por el BCE. 

Pero, ¿qué pasará después? A corto plazo, los efectos del aumento de los precios del petróleo podrían hacerse evidentes en la tasa de inflación de marzo. Solo en Alemania, los precios de la gasolina y el diésel han subido entre un 6 % y un 8%, mientras que los del gasóleo de calefacción han subido aún más. Si bien los efectos del importante aumento de los precios del gas solo se están haciendo evidentes con retraso en la mayoría de los países, debido a que los consumidores tienen contratos a largo plazo, el efecto del aumento de los precios del petróleo se refleja inmediatamente en el aumento del coste de la vida. La tasa de inflación podría subir hasta el 2,5% en marzo, con una tendencia al alza. La rapidez de la corrección en los mercados energéticos dependerá en última instancia de la duración de la guerra. Para el Banco Central Europeo, esto significa adoptar por el momento una actitud de espera. Es probable que los riesgos se reevalúen en la reunión de marzo.En nuestra opinión, la valoración del BCE de que se encuentra en una buena posición sigue siendo válida a corto plazo. Sin embargo, los inversores en los mercados de capitales están descontando una mayor probabilidad de subida de los tipos de interés. Esto aún no es un problema para el BCE. Si el BCE no quiere subestimar los riesgos de un aumento de la inflación a largo plazo, esta parece una hipótesis plausible.

UBP: 

En la Perspectiva Semanal de UBP: Tensiones entre EE. UU. e Irán, Michael Lok, CIO del grupo, y Nicolás Laroche, director global de asesoramiento y asignación de activos, destacan que los acontecimientos "marcan una ampliación regional de conflictos previos, lo que incrementa el riesgo de una crisis más prolongada que podría afectar a los precios del petróleo si las tensiones persisten en las próximas semanas. Por el momento, unas políticas de apoyo y unos beneficios empresariales resilientes siguen sustentando el entorno económico global, lo que mantiene intacto nuestro escenario base, aunque no podemos descartar un repunte temporal de la volatilidad si la situación se deteriora aún más”. 

“Un aumento sostenido del precio del crudo amenaza con reajustar las expectativas de tipos de interés para 2026 si los costos energéticos comienzan a impulsar presiones inflacionarias más amplias. Mitigamos el riesgo de disrupción en los mercados protegiendo la exposición a renta variable mediante operaciones tácticas", señalan.

Los tipos de interés en EE. UU. subieron 3 pb, impulsados por el repunte de los precios del petróleo y las preocupaciones sobre un conflicto duradero que podría ejercer presión inflacionaria y afectar la economía si persiste la inestabilidad geopolítica.

"La historia muestra que los precios de los metales preciosos y del petróleo tienden a aumentar en los días posteriores al inicio de un conflicto, reforzando así la trayectoria alcista del oro", añaden.

"Nuestra postura alcista revisada sobre energía tiene como objetivo cubrir los riesgos extremos”. concluyen.

25Feb

El punto clave es que la retirada del paraguas de la IEEPA elimina una parte significativa del margen de maniobra política de Trump. Hasta ahora ha utilizado los aranceles tanto como herramienta económica como de política exterior para imponer sus posiciones frente a otros países.

Miguel Ángel Valero

Más de 1.400 empresas han demandado a la Administración Trump para reclamar la devolución de los pagos efectuados por los aranceles anulados por el Tribunal Supremo de EEUU. Entre los grandes grupos que han presentado esas reclamaciones figuran FedEx, L’Oréal o Dyson. 

Sin embargo, esta avalancha de demandas no es nueva: ya antes de la sentencia, cuando el Tribunal Supremo ya mostraba cierto escepticismo respecto a los aranceles, cientos de compañías habían iniciado procesos similares. En diciembre de 2025, más de 700 empresas —entre ellas el gigante de la distribución Costco— ya habían actuado.

La sentencia del Supremo no aclara si los 175.000 millones de dólares recaudados deberán devolverse. El proceso para determinarlo deberá resolverse en una instancia inferior y podría prolongarse durante meses o incluso años. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya ha señalado que es improbable que esas devoluciones se efectúen pronto: “tengo la sensación de que los americanos no lo verán”.

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, aporta su análisis sobre la cuestión arancelaria tras el fallo del Supremo, que ha declarado ilegal el actual régimen de aranceles aplicado en virtud de la IEEPA. La sentencia confirma los pronunciamientos de dos tribunales inferiores del año anterior y no ha supuesto una sorpresa, a la luz del tono y el alcance de las consideraciones que el propio Supremo ya había anticipado en sus deliberaciones en noviembre de 2025.

Persiste, no obstante, un elevado grado de incertidumbre, ya que el Supremo ha dejado en manos de los tribunales inferiores la determinación del procedimiento para la eventual devolución de los aranceles ya abonados. Esta decisión anticipa un periodo de notable confusión en los próximos meses. El propio Trump ha señalado quela cuestión podría “derivar en cinco años de litigios”.

Dado que la Casa Blanca dispone de múltiples instrumentos alternativos para imponer aranceles, la reacción del Ejecutivo no ha resultado especialmente sorprendente. El presidente ha anunciado formalmente el recurso a la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que autoriza la imposición de un arancel general de hasta el 15% durante un periodo máximo de 150 días. El viernes comunicó un gravamen inicial del 10%, que elevó al 15% apenas 24 horas después, para posteriormente rectificar y dejarlo en el 10%.

El “nuevo” régimen arancelario ha entrado en vigor el martes 24 de febrero y se extenderá durante 150 días, hasta julio. En teoría, podría prorrogarse mediante votación en el Congreso. Sin embargo, con una mayoría muy ajustada y las elecciones de mitad de mandato en el horizonte, no es evidente que los republicanos respalden la aprobación de nuevos aranceles.

Aunque jurídicamente podría ser cuestionable, el presidente de EEUU podría dejar expirar el plazo de 150 días, declarar una nueva emergencia y reimplantar los aranceles por otro periodo equivalente. En la práctica, esto supondría la renovación constante de aranceles.

No obstante, la Administración estadounidense dispone de mecanismos potencialmente más eficaces y, previsiblemente, más sólidos desde el punto de vista jurídico. Entre ellos destaca la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que permite abrir investigaciones sobre sectores específicos, y bajo la cual ya se han impuesto determinados aranceles.

La Sección 301 de esa misma ley se aplica a países concretos y a “prácticas desleales”. Estos aranceles requieren investigaciones que, en promedio, han tardado alrededor de nueve meses. No obstante, ese plazo podría acortarse en el futuro, lo que permitiría a EEUU implantar aranceles más focalizados en lugar de recurrir a un gravamen general del 10%.

Por su parte, la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930 autoriza la imposición de aranceles significativamente más elevados, de hasta el 50%, frente a “prácticas desleales”, y que también requieren de una investigación previa. Con todo, no parece que Trump aspire a un nivel del 50%; un promedio en torno al 15% se perfila como un umbral que los mercados y las empresas podrían asimilar con mayor comodidad.

La eliminación de los aranceles ilegales bajo la IEEPA implica que el tipo efectivo global descenderá ligeramente hasta alrededor del 14%, desde el 15%-16%. 

El punto clave es que la retirada del paraguas de la IEEPA elimina una parte significativa del margen de maniobra política de Trump. Hasta ahora ha utilizado los aranceles tanto como herramienta económica como de política exterior para imponer sus posiciones frente a otros países. 

"Todo indica que entraremos en un régimen arancelario persistente. Éste siempre ha sido nuestro escenario base, aunque la sentencia del Tribunal Supremo añade más confusión a corto plazo. Los aranceles en el entorno del 14%-16% son significativamente más elevados que a comienzos de 2025, pero los mercados y las empresas se han acomodado a estos niveles", señala Willis.

En cuanto a las devoluciones, si finalmente se tramitasen, serán ligeramente positivas para los beneficios empresariales en EE. UU. y para la economía. La contrapartida esque el Gobierno estadounidense percibirá ingresos fiscales algo menores.

Visión muy optimista de la economía

En medio de esta situación, el discurso del Estado de la Unión de Trump -el más largo de la historia de EEUU- se centró en una visión muy optimista de la economía, subrayando la caída de la inflación, el descenso de las hipotecas y del precio de la gasolina, así como el aumento de los ingresos datos que él presentó como prueba de una recuperación contundente. 

Aun así, evitó detallar nuevas medidas sobre el coste de la vida y responsabilizó a los demócratas de los problemas de asequibilidad de la vivienda, lo que generó críticas por minimizar las preocupaciones ciudadanas.

La intervención combinó mensajes económicos con momentos patrióticos y de espectáculo, como el reconocimiento a atletas olímpicos y referencias al Mundial y a los Juegos de 2028. 

Paralelamente, afrontó fuertes tensiones políticas al atacar las políticas migratorias demócratas y provocar reacciones en directo, especialmente en torno al caso de Minnesota y la congresista Ilhan Omar. 

Pese al tono triunfalista, encuestas recientes muestran que amplias mayorías desaprueban su gestión económica, inflacionaria y arancelaria, lo que pone en duda el impacto real de su mensaje en el electorado.

Mientras tanto, sorprende positivamente la confianza de los consumidores en EEUU, con importantes revisiones al alza en las cifras de enero. El índice elaborado por la Conference Board repuntó en febrero hasta el 91,2 desde el 89 previo (dato revisado al alza en 4,5 puntos), batiendo así las previsiones de 87,1. Por componentes, la lectura también fue positiva, con el subíndice de situación actual situándose en niveles de 120 (vs. 115,8 estimado) y el de expectativas posicionándose en 72 (vs. 68,6). 

La lectura del mercado laboral fue mixta, con un 28%señalando que había más puestos de trabajo disponibles (vs. 25,8% registrado en enero), aunque un 20,6% indicó que eran más difíciles de conseguir (vs. 19% anterior). 

Con todo esto, el consumo se mantendrá resiliente y que el deterioro en la confianza observado a comienzos de año estuvo muy afectado por la fecha de cierre de la encuesta en un momento de elevada incertidumbre geopolítica. 

UBP: rotación persistente

En este contexto, la Perspectiva Semanal de UBP: Inflación moderada, rotación persistente apunta que el mercado parece estar lidiando con una contradicción: por un lado, existe la creencia de que la IA va a perturbar significativamente sectores enteros; por otro, hay escepticismo sobre si las empresas que invierten en la infraestructura que respalda la IA lograrán generar rendimientos suficientes. Aunque esto aún no está claro, los resultados corporativos recientes sugieren lo contrario.

.Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años cerraron la semana en el 4,05%, frente al 4,30% de la semana anterior. En Europa, tras la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de mantener los tipos en el 2%, el consenso del mercado sugiere ahora que no habrá más recortes de tipos hasta finales de año. Sin embargo, con una inflación que actualmente ronda el 1,7% en la zona euro, los responsables de la política monetaria han indicado que el BCE está preparado para actuar si la inflación disminuye aún más.

Los datos de EE. UU. fueron mixtos, con cifras de nóminas no agrícolas (NFP) superiores a lo esperado, compensadas por cifras del IPC más débiles de lo previsto.

UBS: garantizar la resiliencia de la cartera

Por su parte, el UBS CIO Daily pone el foco en garantizar la resiliencia de la cartera en un entorno de volatilidad. La renta variable estadounidense recuperó la compostura, con el S&P 500 subiendo un 0,8% y el Nasdaq, con mayor peso tecnológico, avanzando un 1%. "No obstante, reconocemos que la volatilidad probablemente persistirá a corto plazo, ya que los mercados debaten y tratan de valorar los 'valores terminales' de compañías que podrían verse afectadas por la disrupción de la IA, al tiempo que evalúan las implicaciones de los cambiantes objetivos arancelarios de Trump. Para los inversores, esto significa que es clave asegurarse de que sus carteras puedan resistir los riesgos de mercado:

  • Diversificar la exposición a renta variable por sectores y regiones.
  • Considerar inversiones estructuradas con características de preservación de capital.
  • Garantizar asignaciones suficientes a bonos de calidad y activos alternativos".

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que una cartera bien diversificada, con un uso prudente de estrategias estructuradas, puede ayudar a los inversores a resistir la volatilidad al tiempo que se posicionan para futuras ganancias. Aquellos con afinidad por el oro también pueden considerar una asignación de hasta un dígito medio en porcentaje como posible protección frente a riesgos geopolíticos".

30Jan

El crecimiento de las exportaciones está perdiendo impulso, el consumo no avanza, tampoco la inversión privada, y la demografía no ayuda. Pero en I+D reduce distancias con EEUU, y su superávit comercial ha superado por vez primera el billón$.

Miguel Ángel Valero

Reino Unido y China han dado un paso significativo para reforzar su relación política y económica, ignorando las advertencias del presidente estadounidense Donald Trump. Pekín permitirá la entrada sin visado a los ciudadanos británicos durante 30 días y reducirá a la mitad los aranceles aplicados al whisky –del 10% al 5%– mientras que la farmacéutica británica AstraZeneca ha anunciado una inversión de 15.000 millones$ en el país asiático. 

A ello se suma el compromiso del Reino Unido de facilitar un mayor acceso a los mercados chinos para su sector de servicios. Ambas naciones han acordado una nueva “asociación de servicios” que proporcionará a los sectores británicos sanitario, financiero, jurídico, profesional y educativo reglas más claras, un mejor acceso al mercado y apoyo para impulsar sus ventas dentro de China.

En conjunto, estos movimientos evidencian cómo las políticas proteccionistas y el clima de confrontación impulsados por Trump están llevando a los países europeos a diversificar sus alianzas exteriores. Sus socios comerciales en Europa están explorando oportunidades con potencias alternativas o incluso con el propio rival estratégico de EEUU: China. 

Las recientes negociaciones entre China con Reino Unido y Canadá, así como el acuerdo comercial firmado la semana pasada entre la Unión Europea e India, son ejemplos claros de cómo el comercio global busca la readaptación.

Crédito y Caución: desaceleración de la economía china

Crédito y Caución vaticina una desaceleración de la economía china en 2026 y 2027 a medida que se desvanece el impulso de las exportaciones y persisten los retos estructurales. Así, se espera que el crecimiento de su PIB se quede en el 4,4% para este año y el próximo, por debajo de los niveles registrados en 2024 (5%) y 2025 (4,8%).  

Varios factores explican la pérdida de impulso de la economía de China. Por una parte, la inversión privada en infraestructuras de inteligencia artificial (IA) que está impulsando el crecimiento en otros importantes mercados, como EEUU, es sustancialmente menor en el caso del país asiático, dejando un impacto limitado en el PIB local.

Por otra parte, aunque el acuerdo comercial entre EEUU y China alivió un periodo de gran tensión, al revocar una serie de aranceles y controles a la exportación, todavía arroja mucha incertidumbre en el contexto internacional. La relación entre ambos países sigue marcada por la desconfianza y la rivalidad.

Además, el crecimiento de las exportaciones está empezando a perder impulso, fruto de la anticipación de compras que se produjo en el primer trimestre de 2025 para evitar los aranceles. En octubre, las exportaciones disminuyeron un 1,1 % interanual, mientras que las importaciones aumentaron un 1%, según datos de aduanas. En este escenario, se prevé que el crecimiento de las exportaciones se ralentice a lo largo de 2026. 

Por otra parte, el crecimiento del consumo sigue viéndose frenado por el elevado nivel del ahorro preventivo y la corrección del mercado inmobiliario, a pesar del aumento de los ingresos y el incremento del gasto social.

La inversión pública es mucho más sólida que la privada, ya que el Gobierno está acelerando el gasto en infraestructuras, en particular en proyectos estratégicos que refuerzan la resiliencia de China frente a los desastres naturales y los conflictos geopolíticos. Junto a ello, las presiones deflacionistas están llevando a los responsables políticos a intentar reactivar la economía mediante el gasto público y la flexibilización monetaria, previsiblemente a través de medidas como nuevas reducciones del tipo de interés oficial, una menor ratio de reservas mínimas y la concesión de tipos de interés preferenciales

Estas iniciativas, junto con la ampliación y expansión del programa de intercambio para incluir teléfonos inteligentes además de electrodomésticos, beneficiarán principalmente a los grupos de bajos ingresos, que tienen una mayor propensión al consumo.

La economía de China seguirá mostrando un mejor comportamiento que la media global, con una previsión de crecimiento del 4,4% en 2026, frente al 2,8% a nivel mundial. Sin embargo, tendrá que hacer frente a importantes retos que están ralentizando su dinamismo, como el enfriamiento de las exportaciones.

UBP: una plataforma más sólida para competir en el exterior

En un informe sobre la internacionalización del Renminbi Chino, Carlos Casanova, economista jefe de Asia para Union Bancaire Priveé (UBP), señala queEl decimoquinto plan quinquenal de China (2026–2030), que se dará a conocer en marzo por la Asamblea Popular Nacional, apunta a un cambio en la forma en que el Banco Popular de China gestiona el tipo de cambio del renminbi (RMB)". 

"A largo plazo, Pekín parece dispuesto a priorizar la liberalización de la cuenta corriente frente a una política de apreciación controlada. El objetivo es impulsar la demanda global de la moneda, contribuyendo a absorber shocks externos y, al mismo tiempo, ofrecer a los emergentes ‘campeones’ tecnológicos del país, la próxima generación de innovadores globales, una plataforma más sólida para competir en el escenario internacional", explica. 

"A medida que China transita hacia este nuevo paradigma, el reposicionamiento del RMB será clave para abordar los desequilibrios estructurales, apoyar el reequilibrio económico interno y reforzar la competitividad global de las empresas chinas”, subraya este experto.

The Trader: China crece a dos velocidades

China ha vuelto a cumplir su objetivo oficial de crecimiento, ese “alrededor del 5%” que Pekín se ha marcado durante tres años consecutivos. En 2025 el PIB creció exactamente un 5%, igual que en 2024. Sobre el papel, misión cumplida. Pero cuando se rasca un poco, el mensaje es bastante menos tranquilizador. El último trimestre del año deja una señal clara: la economía se está desacelerando. El crecimiento interanual fue del 4,5%, el ritmo más bajo desde la reapertura tras el COVID. Y lo más relevante no es tanto la cifra puntual, sino la tendencia: cada trimestre de 2025 fue más débil que el anterior. Eso apunta a un problema estructural que no se resuelve con titulares. El gran desequilibrio sigue siendo el mismo. 

China crece a dos velocidades. Por un lado, el sector industrial y las exportaciones aguantan sorprendentemente bien. La producción industrial creció un 5,2% en diciembre y las exportaciones aportaron nada menos que un tercio del crecimiento total del año, el mayor peso desde finales de los años 90. En plena guerra comercial y con más proteccionismo global, China ha logrado redirigir sus exportaciones fuera de EEUU y cerrar 2025 con un superávit comercial récord.

Pero por dentro, la economía está claramente gripada. El consumo es débil, la inversión cae y el mercado inmobiliario sigue siendo un lastre enorme. Las ventas minoristas apenas crecieron un 0,9% en diciembre, el peor dato desde 2020. La inversión total cayó un 3,8% en el conjunto del año, la primera caída anual en casi tres décadas, y la inversión inmobiliaria se desplomó más de un 17%. A eso se suma un mercado laboral que no termina de reaccionar y unos salarios que crecen cada vez más despacio. 

Pekín es consciente del problema. El propio Buró Nacional de Estadística reconoce el desequilibrio entre una oferta interna fuerte y una demanda claramente insuficiente. El plan para los próximos años pasa por impulsar el consumo, frenar la caída de la inversión y reducir la guerra de precios entre empresas, la llamada campaña “anti-involución”. Pero todo eso choca con límites muy claros: la deuda de los gobiernos locales, el colapso del sector inmobiliario y la negativa a lanzar un estímulo masivo al estilo del pasado. Además, el contexto demográfico no ayuda. La población total volvió a caer por cuarto año consecutivo y el número de nacimientos bajó a mínimos históricos. Menos población activa, más presión sobre el crecimiento potencial y más difícil alcanzar el objetivo estratégico de convertirse en una economía “moderadamente desarrollada” en 2035, algo que exigiría crecer a más del 4% anual durante la próxima década.

China ha vuelto a demostrar que sabe cumplir objetivos y sostener el crecimiento incluso en un entorno cada vez más hostil. Pero también queda claro que apoyarse casi exclusivamente en el tirón exportador no es una estrategia sostenible en el tiempo. El verdadero debate ya no es si Pekín logrará volver a maquillar el 5% en 2026, sino si será capaz de reactivar su demanda interna sin asumir riesgos financieros mayores. Porque una economía que solo crece hacia fuera acaba encontrando límites, y China empieza a estar peligrosamente cerca de ellos.

Por otro lado, si se analiza el gasto en I+D (tanto total como por sectores) la conclusión es inequívoca. China ha reducido de forma drástica la distancia con EEUU. Las empresas chinas invierten ya casi tanto como las estadounidenses, el gasto gubernamental se ha disparado y las universidades destinan recursos que hace solo una década eran impensables. El resultado es un ecosistema científico-tecnológico en rápida expansión: más laboratorios, más patentes, más centros de excelencia y más talento que decide quedarse.

Este viraje no es espontáneo. Es una estrategia de largo plazo cuyo objetivo es claro: dejar de depender de tecnología extranjera y dominar las industrias críticas del futuro. Inteligencia artificial, biotecnología, energías limpias, vehículos eléctricos, computación avanzada, materiales estratégicos… China quiere liderarlo todo. Y la inversión masiva en I+D es el puente que está construyendo hacia ese liderazgo.

Mientras tanto, EEUU conserva fortalezas evidentes: universidades punteras, ecosistemas innovadores únicos y un sector tecnológico de vanguardia. Pero la brecha se estrecha, y lo hace justo en el momento en que la relación entre ambas potencias vive uno de sus periodos más tensos. Ya no se trata solo de quién produce más, sino de quién innova más… y eso es lo que define el poder en el siglo XXI.

"La pregunta clave es cómo responderá Occidente a un competidor que ya no compite por volumen, sino por frontera tecnológica, y que avanza con una determinación difícil de igualar. Porque cuando la innovación se convierte en el terreno de juego, quien marque el ritmo no solo transformará su economía: reescribirá el equilibrio global de poder", opina el analista Pablo Gil en The Trader.

Además, China acaba de superar por primera vez un superávit comercial anual de más de un billón de dólares. Es un hito económico, pero sobre todo una señal de que el mundo entra en una fase mucho más tensa en lo comercial, lo industrial y lo geopolítico. Mientras sus exportaciones a EEUU se hunden (un 29% menos interanual en noviembre), Pekín ha desviado su producción hacia Europa, África y Asia con una rapidez que está alterando el equilibrio global.

Este impulso no se explica únicamente por competitividad: también influye un yuan que, ajustado por inflación, está en su nivel más débil en más de una década. El FMI ya ha señalado que esta depreciación real está amplificando los desequilibrios y reforzando la posición exportadora china. En otras palabras: China vende más porque vende muy barato, y porque su aparato industrial puede escalar a velocidades que Occidente ya no puede igualar.

Europa lo siente especialmente en un sector emblemático: la automoción. La avalancha de vehículos eléctricos chinos está generando un déficit estructural que amenaza a la industria europea. Es un choque frontal entre la mayor potencia manufacturera del mundo y un continente que intenta defender su base industrial con herramientas que llegan tarde.

El movimiento de fondo no se limita a Europa. Incluso aliados tradicionales de China en materia comercial empiezan a virar. México ha introducido nuevos aranceles sobre productos asiáticos para proteger su industria local y evitar convertirse en una vía indirecta de entrada al mercado estadounidense. Es un gesto que muestra cómo la presión de Washington y el rediseño de las cadenas de suministro están reconfigurando el mapa comercial norteamericano.

Pekín, lejos de moderarse, acelera. Está preparando hasta 70.000 millones$ en incentivos para reforzar su industria de chips, una apuesta estratégica en su disputa tecnológica con Estados Unidos. El mensaje es claro: China no piensa renunciar a liderar la próxima fase industrial, ni en vehículos eléctricos, ni en baterías, ni en semiconductores.

"Con un superávit récord, un yuan débil, un aparato industrial respaldado por el Estado y una capacidad extraordinaria para recolocar exportaciones, China no solo resiste la presión estadounidense: está moldeando el nuevo orden económico. La pregunta ya no es si la globalización se fragmenta, sino a qué velocidad va a ocurrir", apunta Pablo Gil.

Lo relevante no es solo que China exporte más, sino que lo haga en un mundo cada vez menos dispuesto a absorberlo sin fricciones. "Mi impresión es que entramos en una fase donde la eficiencia deja paso a la geopolítica. El comercio ya no se decide solo por precios y costes, sino por bloques, seguridad y poder. Y ese cambio tendrá consecuencias profundas para Europa y para el crecimiento global", advierte.

El escaparate de Shanghai

Shanghái no es una excepción dentro de China. Es un adelanto. Un escaparate cuidadosamente construido de lo que el país aspira a ser en el mundo y, sobre todo, de cómo quiere competir por la hegemonía global frente a EEUU. No es una ciudad especializada en un único sector, sino ante un ecosistema completo donde conviven manufactura avanzada, tecnología, comercio, finanzas y servicios a una escala que solo unas pocas metrópolis del planeta pueden igualar. 

Con casi 30 millones de habitantes, Shanghái genera un PIB superior al de muchos países desarrollados y lo hace desde una estructura económica muy reveladora: más del 60 % procede de los servicios, con más de dos billones$ anuales. Exactamente, el mismo patrón que vemos en las grandes ciudades estadounidenses más avanzadas.

El puerto con mayor tráfico de contenedores del mundo la sitúa en el centro de las cadenas globales de suministro. El comercio supera los 195.000 millones de dólares al año, con una clara orientación hacia maquinaria y electrónica. La industria no ha desaparecido, pero ha evolucionado hacia sectores de alto valor añadido: automoción, biomedicina, aeroespacial, inteligencia artificial y semiconductores.

La mega factoría de Tesla produce allí más de un millón de vehículos al año, mientras que SAIC lidera el mercado chino en un país donde se fabrica uno de cada tres coches del mundo.El verdadero salto diferencial está en la tecnología. Software, microelectrónica, circuitos integrados e IA aportan más de 120.000 millones de dólares al PIB de la ciudad. El clúster Shanghái–Suzhou figura entre los cinco mayores nodos tecnológicos del planeta. Cada mes se instalan nuevas sedes de multinacionales y centros de I+D. Cada día nacen cientos de empresas tecnológicas. Es exactamente el tipo de densidad innovadora que se asocia a Silicon Valley, Boston o Seattle. 

Pero nada de esto es improvisado. El punto de inflexión llegó en los años noventa, cuando Pudong fue declarada zona económica especial. Desde entonces, Shanghai funciona como laboratorio: muchas de las políticas que luego se extienden al resto del país se prueban primero aquí. Pero Shanghái no es solo economía. Es también símbolo. Allí nació el Partido Comunista Chino en 1921 y hoy conviven la memoria revolucionaria, el consumo de lujo, la vigilancia tecnológica y una ambición global cada vez más explícita. No es la capital política —ese papel sigue siendo de Pekín—, pero sí la vitrina más sofisticada del poder chino.

Y aquí está la clave. Cuando Xi Jinping habla de modernización, autosuficiencia tecnológica y liderazgo global, Shanghai es el modelo que tiene en mente. Una ciudad capaz de competir de tú a tú con las grandes urbes de Estados Unidos en infraestructura, innovación, servicios financieros y capacidad industrial, sin renunciar al control político ni a una estrategia de largo plazo.

La pugna por la hegemonía mundial no se está librando solo en términos militares o comerciales. Se libra en ciudades como Shanghái. Si China consigue replicar este modelo en otros grandes polos urbanos y sostenerlo en el tiempo, la comparación con Nueva York, San Francisco o Chicago dejará de ser retórica. Será estructural. Y eso demuestra que hay una auténtica batalla por cambiar el equilibrio de poder del mundo que viene.

28Jan

El consumo privado de EEUU seguirá desacelerándose, con un mercado laboral cada vez más estancado.

Miguel Ángel Valero

EEUU ha cerrado 2025 con un crecimiento económico estimado del 2%. Esto demuestra que su dinamismo sigue siendo fuerte, aunque algunos factores alertan de una pérdida de impulso para este año. Un informe de Crédito y Caución contempla que la economía norteamericana avance a dos velocidades en 2026, impulsada por el auge de la inversión en tecnología, pero lastrada por el enfriamiento del mercado laboral. 

La evolución positiva registrada en 2025 se debe, principalmente, al aumento de las importaciones que se realizó en el primer trimestre del año, ya que las empresas y consumidores adelantaron las compras para evitar los aranceles previstos.

Otro de los factores dinamizadores han sido las inversiones relacionadas con inteligencia artificial (IA), que superaron al consumo privado como principal motor del crecimiento del PIB en el primer semestre, representando el 9% del PIB.  La inversión en IA también ha repercutido positivamente en el nivel de importaciones, ya que la mayor parte de los equipos utilizados para el procesamiento de datos se importan del extranjero. Sin embargo, cada vez hay más indicios que avisan de un incremento del coste de las importaciones que podría hacer caer la demanda, como el nivel de inflación de ciertos productos como los bienes duraderos.

El aumento de los costes de los insumos está lastrando las perspectivas del mercado laboral. Según el informe de ADP, tanto las grandes como las pequeñas empresas han estado recortando puestos de trabajo desde junio, especialmente las compañías de menos de 50 empleados. Esto se debe a que el aumento de los precios y la incertidumbre afectan de manera desproporcionada a las empresas más pequeñas.

En este sentido, el informe de la aseguradora de crédito prevé que el mercado laboral continúe con este enfriamiento gradual en 2026, con bajos niveles de contratación y despidos. Todo ello tendrá un efecto negativo en el consumo privado, que seguirá desacelerándose, pasando del 2,6 % en 2025 al 2,2 % en 2026.

Otro factor de preocupación para la economía norteamericana es el nivel de deuda federal y el coste de la misma, que ya representa cerca del 14% del gasto público total, aproximadamente el 3% del PIB. 

Las reducciones fiscales y los incentivos dirigidos a sectores estratégicos, como la inteligencia artificial, están impulsando el mercado bursátil y las inversiones. Sin embargo, los recortes que está llevando a cabo la administración de EEUU en los programas sociales están aumentando aún más la debilidad de los hogares con ingresos más bajos. Este escenario muestra una evolución de la economía en 2026 y 2027 a dos velocidades, con una relativa resistencia, por un lado, pero con una vulnerabilidad cada vez mayor, por otro.

Decepciona la confianza de los consumidores estadounidenses que retrocede a su peor nivel de los últimos 12 años. El índice realizado por la Conference Board cayó en enero hasta 84,5 desde el 94,2 previo. Esta caída vino tanto por un deterioro de la percepción de la situación actual (113,7 vs. 123,6 anterior) como por el debilitamiento de las expectativas (65,1 vs. 74,1 previo, pero todavía por encima del 55,4 visto en abril del año pasado). El cierre de esta encuesta fue el día 16 de enero, un momento de elevada incertidumbre geopolítica y en las respuestas se percibió que la mayor preocupación de los consumidores sigue siendo las presiones inflacionistas, pero se han incrementado las menciones negativas a las tensiones comerciales y riesgos de conflictos armados. 

También han empeorado las expectativas sobre el mercado laboral, con una bajada de los encuestados que esperan un aumento del empleo (13,9% vs. 17,4% anterior) y un aumento de los que anticipan un descenso (28,5% vs. 26% previo). Frente a este deterioro de las expectativas, los indicadores de gasto de los hogares siguen mostrando resiliencia y alejan temores a un parón brusco del consumo a pesar de este descenso de la confianza.

UBP: el ruido geopolítico eclipsa los datos macro positivos

Sin embargo, en la Perspectiva Semanal de UBP: El ruido geopolítico eclipsa los datos macroeconómicos positivos de EEUU, Michael Lok, UBP Group’s CIO, cree que los pedidos industriales de EEUU. y el Índice de Precios al Productor (IPP) de diciembre deberían ser los indicadores estadounidenses más interesantes, mostrando una recuperación en los pedidos industriales y cierta relajación en las presiones inflacionarias. Y Critica que los titulares sobre Groenlandia "han tenido más peso que los datos económicos positivos de EE UU”. 

La Fed mantiene tipos y reivindica su independencia

“El objetivo de la independencia de la Fed no es proteger intereses particulares ni nada por el estilo. Se trata de un acuerdo institucional que ha beneficiado a la población, al establecer una separación, al evitar el control financiero directo por parte de cargos electos sobre la fijación de la política monetaria", asegura Jerome Powell tras la primera reunión de la Fed después del proceso penal abierto contra su presidente. Como se esperaba, los tipos se han quedado igual, pese a las presiones de Trump.

"Creo que si se pierde esa independencia, en primer lugar, sería difícil restaurar la credibilidad de la institución. Si la gente pierde la confianza en que tomamos decisiones basándonos únicamente en nuestra evaluación de lo que es mejor para todos, para el público en general, en lugar de intentar beneficiar a un grupo u otro, si se pierde esa confianza, será difícil recuperarla”, añade. 

“Y no la hemos perdido. No creo que la perdamos. Ciertamente espero que no, pero es muy importante. La razón por la que es importante es que ha permitido a los bancos centrales, en general, no ser perfectos, pero sí servir bien al público”, insiste el presidente de la Fed hasta mayo.

De momento, la decisión de mantener sin cambios los tipos ha sido respaldada por 10 de los 12 gobernadores que integran el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). Stephen Miran, el hombre de Trump en la junta de gobernadores, y Cristopher Waller, uno de los candidatos a sustituir a Powell, votaron por una rebaja 25 puntos básicos.

“Los indicadores disponibles sugieren que la actividad económica se ha expandido a un ritmo sólido. La creación de empleo se ha mantenido baja y la tasa de desempleo ha mostrado indicios de estabilización. La inflación se mantiene algo elevada”, señala el comunicado de la Fed. Los analistas rápidamente ponen el foco en el cambio de adjetivo, de "moderado" crecimiento tras la reunión de diciembre a  “sólido crecimiento”, un mes después.

Pero preocupa el dólar y la venta de activos de EEUU, porque los mercados temen que la pérdida de la independencia de la Fed llevará a procesos inflacionarios a medio plazo que terminarán afectando a la economía. Y los líos geopolíticos de Trump, que con su afán por Groenlandia ha provocado la reacción de Europa. Canadá también planta cara a su vecino. Y el yen supone otra amenaza a EEUU, y no se descarta una acción coordinada entre la Fed y el Banco de Japón. 

Todo esto eleva la incertidumbre, la volatilidad y la debilidad del dólar, que afecta sobre todo a los bonos. 

La carrera por sustituir a Powell en la Fed está muy abierta

Mientras, la carrera por suceder a Jerome Powell al frente de la Reserva Federal está más abierta que nunca. Trump encargó el proceso de selección al secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien analizó una docena de candidatos. Kevin Hasset, el director del Consejo Económico Nacional y asesor económico principal de la Casa Blanca, era el mejor colocado, perro precisamente su lealtad al presidente perjudica sus opciones. Trump teme la reacción de los mercados si interpretan que supone una pérdida de independencia de la Fed.

Las 'quinielas' hablan del gobernador entre 2006 y 2011, Kevin Warsh; Christopher Waller, actual miembro de la junta de gobernadores de la Fed, y el ejecutivo de Blackrock, Rick Rieder, que parece el favorito en las casas de apuestas.

Mirando más hacia adelante, lo que cabe preguntarse es: ¿qué haría que la Fed cambie de parecer acerca de mantener los tipos sin cambios en las próximas reuniones? Básicamente, un deterioro más acusado del empleo o un repunte de las presiones inflacionistas que empiece a reflejarse en los indicadores mensuales. Ambos escenarios parecen improbables en el corto plazo. 

Los analistas coinciden, como ya adelantó Dinero Seguro, en que nuevas bajadas pueden llegar en la segunda mitad del año, orientadas más a acercar los tipos oficiales a un nivel neutral. Por ello, probablemente hasta mayo será más importante seguir de cerca el proceso de sucesión de Powell que la propia política monetaria, especialmente teniendo en cuenta que el relevo no parece que vaya a ser sencillo.

22Jan

Más que tratar de anticipar conflictos geopolíticos, el inversor debe analizar si éstos realmente afectan a la capacidad de las empresas para generar beneficios y, por tanto, al precio de los activos donde ha colocado su dinero.

Miguel Ángel Valero 

Tras las amenazas, incluso en el Foro de Davos, de Donald Trump, una fugaz negociación con la OTAN ha bastado para frenar el ímpetu del presidente estadounidense, que finalmente ha descartado las opciones más contundentes y optará por la vía diplomática para defender sus intereses sobre Groenlandia. El contenido del acuerdo aún está por concretarse, aunque probablemente incluya la reactivación de bases militares norteamericanas en la isla de Dinamarca y un programa conjunto de inversión en infraestructuras—defensa aérea, controles marítimos y otros dispositivos—para garantizar la seguridad de la región ártica.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, asegura que ha recibido garantías de que el principio de acuerdo sobre Groenlandia en el que EEUU trabaja con la OTAN no discute la soberanía de Dinamarca sobre ese territorio autónomo, según le informó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. La integridad territorial y soberanía de la isla ártica ha sido la línea roja marcada no solo por Copenhague, sino por toda la Unión Europea. 

The Trader: Europa parece dispuesta a responder

El analista Pablo Gil aporta su análisis en The TraderGroenlandia ha dejado de ser un asunto periférico para convertirse en el epicentro de un choque mucho más profundo entre EEUU y Europa. Lo que empezó como una presión política de Donald Trump para forzar la anexión de la isla se está transformando rápidamente en un conflicto comercial de gran escala que amenaza con dinamitar décadas de relación transatlántica.

La respuesta de Dinamarca fue internacionalizar el problema y llevarlo al terreno de la OTAN, solicitando una mayor implicación de la Alianza en el Ártico. A esa iniciativa se han sumado Dinamarca, Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, enviando una señal política clara: Groenlandia es un asunto europeo y de seguridad colectiva.

Trump ha interpretado ese movimiento como un desafío directo. Su respuesta ha sido inmediata y previsible: aranceles. A partir del 1 de febrero ha amenazado con imponer un gravamen del 10% a las exportaciones de esos países, que subiría al 25% en junio si no se alcanza un acuerdo para la “compra de Groenlandia”. No es una negociación comercial. Es un ultimátum político respaldado por coerción económica.

La novedad es que, esta vez, Europa parece dispuesta a responder. La Unión Europea estudia reactivar aranceles por valor de 93.000 millones€ sobre productos estadounidenses. Una medida que ya estaba aprobada, pero que nunca entró en vigor al alcanzarse el acuerdo con EEUU, pero que podrían volver a aplicarse de forma inmediata si Trump ejecuta su amenaza. 

Además, Bruselas valora contramedidas adicionales más allá de los aranceles. Francia ha planteado activar el llamado instrumento anti-coerción, la herramienta comercial más potente de la UE y que nunca se ha utilizado. Su diseño no es defensivo, sino disuasorio: permite imponer aranceles, restringir inversiones, limitar el acceso al mercado europeo o vetar a empresas extranjeras en contratos públicos cuando un país utiliza el comercio como arma política. 

Pero la escalada no se queda ahí. Porque la UE ha congelado la ratificación del acuerdo comercial alcanzado con EEUU el pasado verano, un pacto que ya en su momento fue muy criticado en Europa por ser claramente favorable a Washington. El Parlamento Europeo, con el apoyo de los principales grupos políticos, ha dejado claro que no seguirá adelante mientras continúe la amenaza arancelaria. Esta vez el mensaje es inequívoco: no habrá concesiones comerciales bajo chantaje.

Las consecuencias económicas pueden ser relevantes. Si Trump aplica el arancel del 25%, las exportaciones europeas a EEUU pueden caer hasta un 50%, con Alemania, Suecia y Dinamarca entre los países más expuestos. El riesgo llega además en un momento delicado, cuando las Bolsas europeas venían comportándose mejor que las estadounidenses gracias al aumento del gasto fiscal alemán, el impulso del rearme europeo y una política monetaria laxa que ha vuelto a situar los tipos de interés, en términos reales, en el 0%.

Todo esto revela un cambio de fondo. Ya no hablamos de fricciones comerciales clásicas ni de disputas arancelarias sectoriales. Estamos ante el uso explícito del comercio como herramienta de presión geopolítica para forzar decisiones territoriales y estratégicas. Y Europa empieza a asumir que ceder en este punto tendría un coste mucho mayor que responder al agresor.

"Cuando el más fuerte obtiene lo que quiere mediante la simple amenaza, la pregunta no es qué ha ganado hoy, sino qué exigirá mañana. Ese es el verdadero dilema al que se enfrenta Europa, que empieza a asumir que la ambición de Trump va mucho más allá de un conflicto puntual o de una negociación especialmente dura. Su forma de relacionarse con el mundo no distingue entre aliados y rivales, sino entre quienes hablan el lenguaje de la fuerza y quienes no", subraya Pablo Gil.

La paradoja es inquietante. El temor a enfrentarse de tú a tú con EEUU ha colocado a Europa en una posición de debilidad que Trump parece interpretar como una invitación a seguir apretando. Y eso explica por qué respeta a quienes se mantienen firmes (China, Rusia o incluso Corea del Norte) mientras desprecia a quienes confían únicamente en la contención y la diplomacia.

Hasta ahora, solo China se ha atrevido a plantarle cara, mientras que Putin se ha limitado a ganarse su favor con promesas que rara vez se materializan. La incógnita es si Europa será capaz de defender algunas líneas rojas, incluso asumiendo el coste que ello implique. Si lo hace, podrían darse dos efectos relevantes: que Trump empiece a respetar a la Unión Europea como un actor con peso real, y que el resto del mundo comprenda que, cuando se actúa de forma coordinada, aún existe margen para frenar al 'matón del barrio'. Porque no hacerlo suele tener una consecuencia clara: antes o después, el abuso deja de ser esporádico y pasa a ser permanente.

Investors Observer: empresas y consumidores de EEUU no quieren más aranceles

Un análisis de Investors Observer incorpora otro enfoque: Trump apaga, al menos de momento, el incendio provocado en el Foro de Davos y da marcha atrás en sus amenazas de aranceles adicionales a los países que enviaron soldados a Groenlandia ("un trozo de hielo", según el presidente de EEUU) no por la presión de los exportadores europeos, sino de las empresas y los consumidores estadounidenses, que soportarían "miles de millones$ en costos autoinfligidos".

Las empresas y los consumidores estadounidenses habrían soportado el 96 % de la carga arancelaria total: 26.780 millones$ de los 27 900 millones entre aranceles base y los aplicados por Groenlandia combinados.

33 estados de EEUU incluyen a uno o más de los ocho países europeos afectados por los aranceles entre sus cinco principales socios importadores, y habrían tenido que asumir 11.360 millones$ en costos arancelarios adicionales por Groenlandia entre febrero y diciembre de 2026. En estos 33 estados, las empresas y los consumidores estadounidenses habrían tenido que absorber 10.910 millones de dólares en costos arancelarios por Groenlandia en ese mismo período. 

Georgia, Carolina del Norte y Nueva Jersey habrían absorbido 7.000 millones$ en costos arancelarios combinados. 31 estados de EEUU incluyen a Alemania entre sus cinco principales socios importadores, con Maryland y Rhode Island como su número 1. En todo EEUU, la carga arancelaria total de Groenlandia para los estadounidenses habría sido de 31.880 millones de dólares entre febrero y diciembre de 2026.

Esto explicaría que Trump haya tenido que hacer un nuevo TACO (Trump Always Chickens Out, Trump Siempre se Acobarda), un acrónimo que cobró relevancia en mayo de 2025 tras la marcha atrás que hizo el presidente de EEUU tras proclamar en abril el Día de la Liberación Arancelaria.

Inversis: la volatilidad se puede trasladar a energía, inflación, y primas de riesgo

Inversis espera que la economía global crezca un 3,3% este año, en un contexto de estabilidad macroeconómica, pero con un incremento de los riesgos geopolíticos. El análisis de su estratega jefe macroeconómico, Ignacio Muñoz-Alonso, plantea un escenario de continuidad, aunque sin un impulso cíclico claro. 

En EEUU, el debate sobre una posible recesión continúa presente, pero sin materializarse en los datos. La economía muestra signos de desaceleración, pero no de contracción. El Fondo Monetario Internacional mejora sus previsiones de crecimiento desde un 2,1% en 2025 a un 2,4% este año, lo que apunta a un escenario de crecimiento moderado. Observa que el mercado laboral se está ajustando de forma gradual y heterogénea, sin los patrones típicos de una recesión clásica. El aumento del desempleo es contenido y se concentra en colectivos concretos, mientras que el empleo cualificado muestra mayor resiliencia. Este comportamiento es coherente con una economía que pierde impulso, pero que sigue siendo capaz de absorber el ajuste. La confianza del consumidor, tras tocar mínimos a lo largo de 2024, experimentó una mejoría a finales de 2025, lo que contribuye a estabilizar el escenario económico. Por tanto, la economía estadounidense se mueve en una fase de fragilidad contenida, lejos de una recesión profunda.

En Europa, el crecimiento sigue siendo más débil que en EEUU, aunque presenta señales de estabilización. El comportamiento entre países es muy desigual. Mientras que naciones periféricas como España mantienen ritmos de crecimiento cercanos al 2,3% y algunos países del Este como Polonia superan el 3%, las grandes economías del núcleo europeo avanzan con mayor dificultad. En el caso de Alemania, la aprobación de un paquete fiscal expansivo en marzo podría traducirse en una mejora del crecimiento a partir de 2026, en torno al 1,2%,actuando como posible catalizador para el conjunto de la región.

La geopolítica se consolida como la principal fuente de riesgo para el escenario macroeconómico. Los principales focos de fricción están puestos en Venezuela, Irán y Groenlandia, manteniendo elevado el riesgo de episodios de volatilidad que podrían trasladarse a precios de la energía, inflación y primas de riesgo financieras. En el caso venezolano, una eventual reintegración parcial en los mercados energéticos internacionales podría tener efectos limitados sobre el equilibrio de éstos por la capacidad productiva real del país. Respecto a Irán, destacan que el riesgo es de disrupción, con escenarios que podrían elevar de forma estructural las primas de riesgo.

Los bancos centrales han dejado atrás la fase más intensa de lucha contra la inflación y entran ahora en una etapa de gestión de riesgos. El fuerte aumento del gasto por intereses y las tensiones fiscales limitan el margen para mantener tipos elevados durante mucho tiempo. El escenario base de Inversis contempla hasta dos recortes de tipos por parte de la Fed a lo largo de este año; y un entorno de tipos relativamente estable hasta mediados de 2027 en el BCE.

En renta fija, Inversis sobre pondera crédito de calidad y evita los tramos más largos de la curva, donde el riesgo fiscal es mayor. El foco se sitúa en duraciones medias, donde el binomio rentabilidad-riesgo resulta más atractivo. En cuanto a renta variable, la entidad mantiene una exposición alineada con el benchmark, con una clara preferencia por sectores defensivos y estructuralmente favorecidos como salud, industria y defensa, mientras infra pondera consumo discrecional, inmobiliario y utilities. La inteligencia artificial deja de ser tratada como un bloque homogéneo y pasa a analizarse deforma más selectiva, diferenciando claramente entre ganadores y perdedores.

Lombard Odier: el miedo geopolítico es más rápido que su impacto real

El último Global CIO Viewpoint – The Intelligent Allocator, 'Geopolitical fear travels faster than capital', elaborado por Michael Strobaek (Global Chief Investment Officer) y Clément Dumur (Portfolio Manager) de Lombard Odier, se centra en cómo la creciente fragmentación geopolítica y el auge de la “geoeconomía” influyen en los mercados financieros, y por qué el miedo geopolítico suele transmitirse más rápido que su impacto económico real.

El modelo internacional basado en reglas propio de la era de la globalización ha evolucionado hacia un nuevo orden marcado por la geoeconomía y la autonomía estratégica. Pero, salvo que se produzcan disrupciones en los mercados energéticos o en las cadenas de suministro, el estrés geopolítico tiende a tener un impacto limitado y de corta duración en los precios de los activos.

Los inversores deben evaluar si los eventos geopolíticos generan restricciones económicas o de recursos relevantes y si afectan a la capacidad de las empresas para generar beneficios. En lugar de intentar anticipar shocks geopolíticos, la clave está en construir carteras resilientes, apoyadas en una asignación estratégica de activos robusta y de largo plazo.

UBP: cambios geopolíticos y carrera por dominar la IA, claves

El UBP Investment Outlook 2026 se centra en un contexto marcado por los cambios geopolíticos y la carrera estratégica por el liderazgo en inteligencia artificial (IA). Michaël Lok, Group CIO and Co-CEO de Union Bancaire Privée, señala:Para nuestra perspectiva de inversión en 2026, hemos desarrollado nuestras convicciones en torno a dos fuerzas principales que están transformando la economía global. La reestructuración en curso del orden geopolítico mundial, junto con la carrera estratégica por el dominio de la IA, constituye la piedra angular de nuestro enfoque para la construcción de carteras este año. A medida que avanza 2026, la economía global entra en una transición clave, pasando de una resiliencia fragmentada a un crecimiento sincronizado, mientras la inflación retorna a un camino más normalizado y moderado”. Entre las cuestiones clave para este año:

  • Los ganadores a largo plazo de la inteligencia artificial
  • Una nueva era para la tecnología china
  • El auge de la demanda de energía
  • El acaparamiento de metales y minerales impulsa su demanda
  • Argumentos a favor de la deuda de los mercados emergentes
  • El mercado alcista del oro continuará

Espera que la economía global crezca a un ritmo constante del 3,2% en 2026, con EEUU liderando con un crecimiento superior al 2%, respaldado por la actividad resiliente en Asia y una recuperación gradual en China. El inicio del año será más lento, con la actividad del primer trimestre todavía afectada por los efectos persistentes de los aranceles estadounidenses y los ajustes en las cadenas de suministro. No obstante, se espera que la actividad global se acelere a medida que avance el año. Alemania se encamina hacia una recuperación, mientras que se espera que Reino Unido y Japón registren un crecimiento moderado de alrededor del 1%. La zona euro, proyectada para crecer un 1,1% en 2026, se beneficiará de las medidas de estímulo económico en Alemania y del buen desempeño de sus países periféricos. "Nuestra perspectiva sobre la renta variable sigue siendo positiva, ya que se espera que las ganancias globales se aceleren y se expandan a lo largo de la cadena de valor de la IA, en particular a través del aumento de la demanda de electricidad, pero también en otros sectores tras tres años de un crecimiento deslucido fuera del sector tecnológico estadounidense. Sin embargo, en un contexto de valoraciones elevadas, se requiere una mayor diversificación y una gestión de riesgos más disciplinada, incluyendo oportunidades tácticas", subraya.

Es probable que los bancos centrales mantengan políticas monetarias acomodaticias para sostener la actividad económica. En 2026, se espera que las reducciones de tipos de interés sean más significativas en las economías desarrolladas. Los bancos centrales de EEUU y Reino Unido podrían seguir una estrategia agresiva sobre los tipos clave, justificada por la debilidad de sus respectivos mercados laborales y una fuerte caída de la inflación. La mejora general de los fundamentales también favorece a la deuda de alto rendimiento y de mercados emergentes, cuyo rendimiento superior debería mantenerse durante todo el año. "Mientras tanto, es probable que la trayectoria del oro se modere tras un repunte excepcional en 2025. No obstante, mantenemos una visión positiva de su tendencia secular al alza y su papel como componente fundamental de la diversificación de carteras”, añade.

20Jan

Columbia Threadneedle, UBP, DWS, UBS, Banor, Ofi Invest, y Gescooperativo ofrecen sus recomendaciones basadas en que las políticas fiscales expansivas y unas monetarias más acomodaticias apoyarán el crecimiento económico e impulsarán los beneficios empresariales.

Miguel Ángel Valero

El comienzo del año está siendo trepidante, para lo bueno y para lo malo: Venezuela, Groenlandia, Irán. Y no parece que se vaya a calmar. Sin embargo, las Bolsas continúan con una tendencia alcista y el nivel de volatilidad es bajo. El motivo de esta tranquilidad reside en los buenos resultados empresariales que se esperan, que cotizan más que los conflictos geopolíticos.

De momento, comienza el Foro de Davos, bajo un lema que invita al diálogo en un mundo cada vez más polarizado. En un contexto geopolítico agitado, esta reunión adquiere una relevancia especial al convertirse en punto de encuentro entre los líderes europeos y Donald Trump para abordar la tensión, nuevamente autogenerada, en torno a Groenlandia. Los representantes de la Unión Europea inician las negociaciones bajo la amenaza de nuevos aranceles, que afectarían a países que representan cerca de tres cuartas partes de las importaciones europeas hacia Estados Unidos. No obstante, también están dispuestos a aplicar contramedidas que, en el peor escenario, podrían impactar aproximadamente 93.000 millones€ en exportaciones estadounidenses. 

Las tenencias de activos financieros americanos por parte de países europeos —alrededor de 3,6 billones$ en bonos del Tesoro y 6 billones en acciones— pueden convertirse en herramienta de presión, aunque su ejecución sería más compleja, dado que buena parte de estos activos está en manos privadas.

Otro punto débil en la postura estadounidense proviene del ámbito interno, con las críticas de miembros relevantes del Partido Republicano, especialmente sensibles en un año electoral.

Por ahora, los mercados se muestran escépticos por el rumbo de las negociaciones. Sin embargo, Trump ha declarado haber mantenido una conversación productiva con Mark Rutte, secretario general de la OTAN, lo que aporta cierto alivio al tenso ambiente. 

La vuelta de las vacaciones en EEUU ha traído números rojos en la Bolsa, retrocesos en el precio de los bonos —con el bono a 10 años ofreciendo rentabilidades cercanas al 4,3%, niveles no vistos desde agosto— y un dólar debilitado, que vuelve a situarse en 1,17 EUR/USD. El refugio, como viene siendo habitual en los últimos años, ha sido el oro, que continúa marcando máximos históricos. De momento, seguimos en una fase de tensión, aunque el año pasado también hubo episodios de elevada tirantez comercial que terminaron en escenarios menos agresivos de lo previsto. Por tanto, el regreso de la volatilidad a los mercados puede representar una oportunidad para comprar más barato.

Columbia Threadneedle: el apaciguamiento de Trump ya no sirve

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, matiza que el anuncio de Trump "no se trata de una orden ejecutiva; sino únicamente, por ahora, de una publicación en redes sociales. De hecho, la semana pasada pudimos ver un mensaje similar en el que Trump amenazaba con aranceles del 25% a los países que continuaran comerciando con Irán. Ese anuncio fue prácticamente ignorado por los mercados financieros. Otro factor a considerar es que estos aranceles entrarían en vigor en virtud de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, y sigue existiendo una gran incógnita sobre la legalidad de estas medidas. Esta cuestión deberá ser resuelta por el Tribunal Supremo".

Los líderes europeos cuentan con un amplio margen de opciones de represalias para responder desde la UE a estas nuevas medidas arancelarias. Pueden negarse a ratificar el acuerdo comercial alcanzado en 2025 y también podrían impulsar aranceles sobre 93.000 millones en bienes estadounidenses, que se propusieron el año pasado antes de que se cerrara el acuerdo comercial, pero nunca llegaron a aplicarse. 

La UE cuenta con un instrumento contra la coerción, una medida establecida pero nunca utilizada. De aplicarla, la Unión podría ir mucho más lejos en términos de restricciones comerciales, propiedad intelectual y otros ámbitos, aunque llevaría tiempo y es considerada una opción de último recurso. Aún no estamos en ese punto. La cuestión ahora para Trump —pero sobre todo para los líderes europeos— es cómo se producirá la “coerción” para lograr que los aliados acepten las ambiciones territoriales del presidente estadounidense

.Los mercados han retrocedido ligeramente, pero los movimientos no han sido demasiado pronunciados. Parece que todavía existe cierto escepticismo sobre si estos anuncios llegarán a materializarse. Un arancel del 25% —como el propuesto para junio—equivaldría aproximadamente al 0,2% del PIB de la UE. Las cifras no son especialmente dramáticas desde el punto de vista económico, pero lo más relevante es el hecho de que EEUU esté dispuesto a ejercer una presión real de este tipo sobre aliados políticos y militares.

En este contexto, la pregunta para EEUU es: ¿Vale la pena la compra o anexión de Groenlandia a costa de poner en riesgo la estabilidad continuada de la OTAN, una organización mucho más importante para la seguridad nacional? Existe un acuerdo entre EEUU y Dinamarca que data de 1951 y que permite estacionar tantas tropas como desee en Groenlandia. Actualmente, cuenta con unos 200 efectivos allí, aunque en el pasado esa cifra llegó a ser de hasta 10.000.

El punto clave desde la perspectiva europea es que la política que vimos en 2025—esencialmente, el apaciguamiento de la Administración estadounidense— puede estar llegando a su fin. Se espera una respuesta más firme frente a algunas de las ambiciones de Trump. Se entiende por qué se recurrió al apaciguamiento en 2025: se trataba de mantener a EEUU de parte europea en relación con el posible acuerdo de paz en Ucrania, con las correspondientes garantías de seguridad estadounidenses y el apoyo al país invadido por Rusia en un sentido más amplio.

Lo que suceda es incierto, pero por ahora estamos viendo claramente importantes grietas en la alianza transatlántica. Esto podría convertirse en una amenaza existencial para la OTAN. EEUU está poniendo a prueba la soberanía de un país de la UE, por lo que la respuesta es inevitable. Una situación que va a generar más incertidumbre en los mercados financieros, aunque los aranceles anunciados no están definitivamente fijados.

UBP

En la última Perspectiva Semanal de UBP: La geopolítica domina los titulares, Michael Lok, UBP Group’s CIO, subraya: Las tensiones geopolíticas se han intensificado desde principios de año, afectando a Venezuela, Groenlandia e Irán. Al mismo tiempo, el nacionalismo de los recursos está en auge, con las grandes potencias compitiendo cada vez más por el control de materias primas estratégicamente cruciales. Si bien este contexto respalda al oro, los mercados de valores se mantuvieron prácticamente indemnes la semana pasada: las empresas de pequeña capitalización superaron sus expectativas, ya que el impulso de las ganancias se extiende más allá del sector tecnológico. Esta semana, la cumbre de Davos arrojará más luz sobre la geopolítica, ya que la preocupación por Groenlandia está aumentando”.

DWS: la importancia de la diversificación

“2026 será un año prometedor para la renta variable, pero la diversificación sigue siendo importante. Las perspectivas para la renta variable mundial en 2026 son positivas. Esperamos un entorno que favorezca a los activos de riesgo, como la renta variable y los bonos corporativos”, afirma el director de inversiones de DWS, Vincenzo Vedda. Cita el crecimiento económico moderado, las condiciones de financiación favorables y una política monetaria en general neutral o acomodaticia, especialmente en EEUU. 

Vedda también espera unas condiciones marco estables para Europa, que se verían respaldadas por los programas de inversión gubernamentales, especialmente en Alemania. Es probable que la ralentización del aumento de los precios también resulte beneficiosa. Además de Europa y EEUU, Vedda también ve una evolución positiva en Asia: las principales economías apuestan cada vez más por la tecnología como motor de crecimiento, los ingresos están aumentando y crece la voluntad de reformar. “Vemos oportunidades de rentabilidad de dos dígitos para la renta variable en general”, afirma Vedda.

Sin embargo, la alta concentración en algunas acciones en EEUU merece precaución. “La diversificación global sigue siendo, por tanto, un elemento clave que debe tenerse en cuenta en cualquier estrategia de inversión”, afirma. A corto plazo, el estratega de inversiones de DWS ve otros dos posibles riesgos: las ratios de efectivo de los gestores de fondos han caído a un nivel históricamente bajo. Además, el optimismo en el mercado es extremadamente alto, ambos indicadores contrarios clásicos. Pero a lo largo del año, Vedda cree que las tasas de crecimiento previstas en los beneficios empresariales —más del 10% para EEUU— deberían crear un entorno positivo.

Si se producen los retrocesos que se han debatido acaloradamente durante varios meses en relación con los principales beneficiarios del auge de la inteligencia artificial, por ejemplo, debido al exceso de capacidad o al gasto excesivo en inversiones, los considera más como oportunidades de entrada tácticas que como una señal de salida permanente.

Entre los temas que impulsan los mercados de capitales, cita:

  • Economía: Los consumidores apoyan la economía estadounidense con una fuerza sorprendente. La disposición de los estadounidenses a gastar impulsó el crecimiento de EEUU en el tercer trimestre hasta un sorprendentemente alto 4,3%. Las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial y los nuevos recortes de los tipos de interés probablemente también respaldarán el crecimiento en 2026. En Europa, es poco probable que las consecuencias del conflicto comercial con EEUU sean tan graves como se temía inicialmente, pero las perspectivas de crecimiento para 2026 son solo la mitad de sólidas que en EEUU. Los conflictos comerciales impulsan los precios en EEUU y hacen que la disminución de la tasa de inflación en resulte difícil. Es probable que el objetivo del 2% tampoco se alcance en 2026, con una tasa de inflación del 2,9%. En Alemania, el objetivo del 2% no se alcanzó por primera vez en diciembre. Los factores que impulsan los precios siguen siendo el aumento significativo de los precios de los servicios.
  • Bancos centrales: se espera una mayor flexibilización en EEUU. Es probable que la Reserva Federal continúe con cautela su política de recortes de tipos de interés. Esperamos dos recortes más antes de diciembre de 2026. Es probable que el Banco Central Europeo mantenga su camino firme. Por el momento, no hay motivos para que las autoridades monetarias modifiquen los tipos de interés en 2026.
  • Riesgos: conflictos comerciales y posible sobreinversión en inteligencia artificial. Si los numerosos conflictos comerciales se intensifican de nuevo, esto podría limitar el margen de maniobra de la Reserva Federal para estimular la economía mediante la reducción de los tipos de interés.
  • Para los mercados bursátiles, especialmente en EEUU, un factor clave será si los elevados niveles de inversión en inteligencia artificial se reflejarán también en las correspondientes ganancias de productividad. 

En este contexto el posicionamiento de DWS es:

  • Renta variable: 
    • Nuevos máximos para el índice alemán Dax: el 7 de enero superó por primera vez la marca de los 25.000 puntos. En los últimos doce meses, el aumento de precios asciende así al 24%. ¿Cuánto potencial queda aún? “Sigo viendo un potencial de precios significativo, a pesar de las considerables subidas de precios que hemos visto recientemente”, afirma la gestora de carteras y experta en acciones alemanas, Sabrina Reeh. Las subidas de precios del año pasado se caracterizaron por unas pocas acciones, al igual que en 2024. “También tenemos una visión positiva de la renta variable alemana en 2026. Entre otras cosas, porque esperamos una mayor amplitud y profundidad del mercado, especialmente si se produce una recuperación económica”, afirma Reeh. Un factor decisivo: el aumento previsto de la rentabilidad. El consenso del mercado espera un crecimiento de los beneficios de alrededor del 16% para las empresas del Dax en el año fiscal 2026. Es probable que la mayor contribución provenga del sector automovilístico, seguido del sector industrial. Gran parte de los beneficios previstos se verán respaldados por las medidas de reducción de costes que ya se han puesto en marcha.
    • “También vemos oportunidades en las empresas que se benefician directamente de los estímulos alemanes y del gasto de la OTAN. Es probable que las acciones industriales y las empresas de construcción se beneficien del paquete de estímulos del Gobierno, la caída de los precios de la energía y la esperada recuperación económica”, afirma Reeh.
    • El sector financiero también sigue siendo prometedor. La valoración del Dax ya no es favorable, con una relación precio-beneficio de 16. No obstante, la valoración relativa sigue siendo atractiva, ya que otros índices europeos también han subido. “Además, hay que tener en cuenta que la valoración media histórica más baja, de 13, se debe al cambio en la participación en el índice de las empresas tecnológicas, que hoy es mayor, mientras que los sectores clásicos y menos valorados, como el químico y el automovilístico, han perdido peso”, afirma Reeh. Si los múltiplos de valoración se mantienen estables y se cumplen las previsiones de beneficios, los beneficios empresariales podrían justificar fundamentalmente un nivel de precios superior a los 30.000 puntos en solo dos años. A pesar de todas las perspectivas positivas, también existen riesgos: retrasos en la aplicación del paquete de infraestructuras, un deterioro significativo de la economía estadounidense y un nuevo empeoramiento de la situación geopolítica.
  • Bonos corporativos con buenas calificaciones crediticias: una posible incorporación sensata a la cartera . "Son actualmente una adición sensata a una cartera desde el punto de vista del riesgo-rendimiento”, afirma la gestora de carteras Tanja Siegrist. Esto se aplica en particular a los bonos corporativos en euros con buenas calificaciones crediticias. Aunque las primas de los préstamos se encuentran en niveles históricamente bajos y no se espera una nueva reducción. El amplio mercado de bonos corporativos en euros ofrece, no obstante, rendimientos interesantes de alrededor del 3,2%. En comparación, el tipo de depósito del Banco Central Europeo es actualmente del 2%. Se espera un aumento de las nuevas emisiones en 2026, especialmente debido a la necesidad de financiar inversiones en inteligencia artificial. Esto podría ofrecer a los inversores una mayor diversificación en el segmento de bonos corporativos con muy buenas calificaciones crediticias. En general, un mayor volumen de emisión va acompañado del riesgo de un aumento de los rendimientos y, por lo tanto, de pérdidas de precio, ya que los rendimientos y los precios de los bonos evolucionan en direcciones opuestas. Sin embargo, Siegrist da aquí luz verde en gran medida: “la demanda de bonos corporativos debería seguir siendo alta debido a los niveles de rendimiento aún atractivos, y los balances de las empresas parecen en gran medida sólidos. Por eso no esperamos que los precios se vean sometidos a una mayor presión”. Los altos rendimientos actuales también podrían mitigar, al menos parcialmente, el impacto de una posible ampliación de los diferenciales de crédito.
  • Bonos de alto rendimiento: oportunidades selectivas con alto riesgo. En el caso de los bonos de alto rendimiento más arriesgados, las primas de riesgo también se encuentran en un nivel muy bajo. Esto podría plantear la pregunta, para los emisores individuales, de si los riesgos seguirían estando suficientemente compensados por los rendimientos. Sin embargo, Siegrist no ve un problema general en el mercado. Hasta ahora, los impagos de préstamos no se han evaluado como riesgos sistémicos, sino como casos individuales. El mercado ha evolucionado de forma muy diferente últimamente. Siegrist ve oportunidades selectivas en los bonos de alto rendimiento con una calificación más baja (B e inferior), ya que las primas de riesgo siguen estando aquí. Sin embargo, el mayor riesgo de impago requiere un análisis fundamental exhaustivo de las empresas. En el caso de los emisores de mayor calidad con una calificación BB, por el contrario, las primas de riesgo suelen ser demasiado bajas.
     

UBS: los riesgos nunca pueden eliminarse por completo

El rally de la renta variable china debería reanudarse gracias al apoyo de las políticas públicas y a factores estructurales favorables. Las acciones chinas cayeron a comienzos de esta semana en un contexto de cautela por parte de los inversores. "No obstante, seguimos favoreciendo la renta variable china en nuestras carteras globales y vemos oportunidades especialmente atractivas en el sector tecnológico. Creemos que el apoyo selectivo de las políticas públicas, la innovación tecnológica continua y la demanda de diversificación por parte de los inversores globales deberían respaldar el próximo tramo alcista del mercado", señala un análisis de UBS, que coloca el foco en tres claves:

  • El apoyo político centrado en la innovación y el consumo debería sostener el impulso del crecimiento.
  • Nuevos catalizadores en innovación en IA podrían sentar las bases para un nuevo rally.
  • Un repunte del interés de los inversores globales podría reforzar el movimiento al alza.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, señala: “Con valoraciones que siguen siendo atractivas, mantenemos nuestra calificación de Attractive sobre la renta variable china, con preferencia por las principales plataformas tecnológicas, especialmente aquellas con una sólida monetización de la IA, liderazgo en cloud y planes de expansión internacional. También vemos oportunidades de rentabilidad y crecimiento en los sectores financiero y sanitario, así como en beneficiarios de la ‘anti-involution’ y de la transición verde, como los metales básicos y los líderes en equipamiento eléctrico”.

"Sea lo que sea lo que depare el año, como inversores debemos recordar que los riesgos nunca pueden eliminarse por completo, pero sí pueden cubrirse. La forma más eficaz de proteger y hacer crecer el patrimonio, independientemente de lo que traiga el futuro, es contar con un plan a largo plazo que sirva de guía en momentos de incertidumbre y, por supuesto, ceñirse a él”, añade Dean Turner, Chief Eurozone and UK Economist.

“De cara a los próximos meses, seguimos viendo un dólar más débil y un EURUSD avanzando gradualmente hacia 1,2 antes de estabilizarse en ese nivel”, apuntan Constantin Bolz y Clémence Dumoncel, Strategists.ç

“Mantenemos una visión constructiva sobre los bonos corporativos franceses y una postura Attractive sobre la renta variable de la Eurozona, con preferencia por bancos, IT, industriales, utilities, inmobiliario y Alemania”, aporta Claudia Panseri, Chief Investment Officer France en UBS Global Wealth Management

Banor: los mercados no están en medio de una tormenta

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable europea integrado en Banor SICAV, cree que, pese a los dramáticos acontecimientos geopolíticos que suceden en el mundo actualmente, las Bolsas continúan con una tendencia alcista y el nivel de volatilidad es bajo. El motivo de esta tranquilidad es los buenos resultados empresariales que se esperan. “Los mercados financieros no están en medio de una tormenta.  De hecho, el índice VIX ha estado oscilando entre 13 y 15 durante un par de semanas, en sus niveles más bajos en 18 meses, lo que indica una fase de relajación y baja demanda de protección y cobertura por parte de los inversores”

Además de los graves acontecimientos geopolíticos, otro de los factores que preocupan a los mercados es la continua subida de los tipos de interés a largo plazo .Por primera vez en la historia, el rendimiento a 10 años del bono de Japón ha superado al de China, y el mercado laboral en Estados Unidos se muestra cada vez más débil. No faltan motivos de preocupación. Entonces, ¿por qué las Bolsas siguen subiendo? ¿Por qué persiste la baja volatilidad y una tendencia alcista, aunque menos fuerte que en los últimos meses? 

La respuesta, según Angelo Meda, se encuentra en los beneficios empresariales. El mercado siempre mira hacia adelante y, pese a los factores de riesgo, a corto plazo los resultados siguen siendo muy sólidos. Se estima que los beneficios del S&P 500 en el cuarto trimestre de 2025 aumentarán un 7%, desglosados en un crecimiento del 20% para los Siete Magníficos y un 3% para las otras 493 empresas. 

Teniendo en cuenta que los beneficios del índice crecieron más de un 10% en cada uno de los tres trimestres anteriores de 2025, esta estimación “parece conservadora y deja margen para superar expectativas y tranquilizar a los inversores sobre el desempeño corporativo”, en opinión del gestor de Banor Mistral.

Uno de los factores relevantes a tener en cuenta es comprobar si la tendencia en las inversiones de las grandes tecnológicas de EEUU, que se espera que pasen de un crecimiento interanual del 75% al 54%, y después bajen a cerca del 25–30% en 2026, continuará o no.

La cifra de beneficios que se conozca este año dará una pauta importante sobre si el fuerte gasto en infraestructuras relacionadas con la IA va a continuar, ya que se espera que el porcentaje disminuya, pero en términos absolutos el aumento seguirá siendo significativo.

“Mientras los beneficios sigan siendo sólidos, especialmente los de las tecnológicas, todas las narrativas geopolíticas se ven de forma positiva”, insiste Meda. Así, Venezuela se convierte en una oportunidad para repatriar inversiones y aumentar la producción de petróleo; la desaceleración del mercado laboral en EEUU se interpreta como una causa para bajar tipos; y las tensiones internas se entienden como una vía para que Trump estimule la demanda, quizá con medidas a favor de la clase media.

Sin embargo, según el gestor de Banor Mistral, aunque las tendencias de fondo siguen siendo las mismas que en 2025, empiezan a surgir algunas diferencias. Los Siete Magníficos siguen impulsando el mercado, pero sólo Amazon y Google están en positivo en lo que va de año, compensando ligeras caídas en los otros cinco. El índice Euro Stoxx Banks sube desde principios de año, pero su rendimiento está por debajo del resto del mercado. Y la temática de Defensa continúa y, a principios de 2026, también ha involucrado a empresas estadounidenses que el año pasado se mantuvieron planas.

En los primeros días de 2026, los índices bursátiles superaron las pequeñas pérdidas de los últimos días de 2025, teniendo en cuenta que el rally navideño no se produjo, gracias a las expectativas de buenos resultados empresariales. A la espera de la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos sobre los aranceles, que parece darán su aprobación a la política arancelaria de Trump, las Bolsas se encuentran en compás de espera hasta los resultados de las tecnológicas.

Si las inversiones de los Siete Magníficos aumentan, se planteará la cuestión de la devolución de capital; por el contrario, si disminuyen, podría ser señal de menores expectativas para las aplicaciones de IA. Por tanto, podrían suceder escenarios diferentes al esperado: resultados por encima de lo esperado y previsiones futuras que impulsan las acciones al alza.

Es un momento de calma, a la espera del desenlace de los resultados de las mayores empresas del mundo por capitalización bursátil, que influirán en las Bolsas más que las tendencias del PIB o la geopolítica.

Ofi Invest: optimista en Bolsa, precavido en renta fija

En la gestora francesa Ofi Invest AM creen que 2026 va a ser un año positivo para la renta variable. Una perspectiva favorable que apoya en la buena salud de la economía y el crecimiento, las medidas de apoyo fiscal en los principales países del mundo, las políticas monetarias acomodaticias, los buenos resultados empresariales en muchos sectores, y el cada vez menor impacto de la incertidumbre provocada por la guerra arancelaria. 

En la renta fija, Ofi Invest AM es algo más precavido y se muestra neutral respecto a la deuda pública, dada la estabilidad en tipos del BCE y los escasos recortes que la Fed va a llevar a cabo este año. En todo caso, la gestora francesa recomienda aprovechar el efecto carry en este activo.

En Crédito, Ofi Invest AM es algo más optimista, porque la buena salud de las empresas favorece a los bonos tanto Investment Grade como High Yield y a la deuda emergente en moneda local,que se beneficia de la debilidad del dólar. En todo caso, recomienda al inversor ser selectivo, dado el fuerte estrechamiento de los diferenciales. 

Ombretta Signori, Head of Macroeconomic Strategy and Research de Ofi Invest AM, piensa que el crecimiento global posiblemente se acerque al 3% en 2026, favorecido por políticas monetarias más laxas y un impulso fiscal positivo en EEUU, China, Alemania y Japón.

EEUU crecerá el 2,3% gracias al estímulo fiscal de la reforma fiscal de Trump (One Big Beautiful Bill), una política monetaria algo más acomodaticia que en 2025., y una menor incertidumbre comercial. Respecto al consumo, debería evolucionar favorablemente, dado que las ventajas fiscales a principios de 2026 serán superiores a lo normal, y la reforma fiscal incluye recortes de impuestos sobre la renta de 2025. Este programa también contempla incentivos a la inversión, la mitad destinados al sector manufacturero. 

En cuanto a la incertidumbre comercial, los aranceles siguen siendo la moneda de cambio favorita de EEUU Son esenciales para evitar un exceso presupuestario, pero suponen un riesgo inflacionista. Y la administración Trump tiene claro que controlar la inflación es relevante para las elecciones de mitad de mandato. Además, en 2026 el Tribunal Supremo se pronunciará sobre la legalidad de los aranceles recíprocos, y puede producirse un fallo desfavorable, lo que obligaría al gobierno de Trump a poner en marcha nuevas alternativas.

En cuanto a la inflación, la mayor parte del impacto inflacionario de los aranceles ya ha pasado, y las presiones inflacionarias subyacentes son poco probables, sobre todo por la debilidad del mercado laboral. Un mercado laboral que no ha mostrado signos de debilidad desde el verano,, y cuya estabilidad sigue siendo crucial para el crecimiento. El escenario está preparado para nuevos recortes de tipos de la Fed en 2026, año en que Jerome Powell cederá la presidencia a su sucesor.

En la zona euro, el escenario de crecimiento seguirá siendo favorable para España y Portugal. Ambos países han sido motor de la economía europea en los últimos años. En cuanto a Alemania, el reto estructural es la implementación del plan de estímulo en infraestructuras, aunque el impulso económico de este plan, y el plan de rearme alemán y europeo, deberían ser suficientes para reactivar la economía alemana y europea en 2026. Signori espera un crecimiento del 1,4% en la zona Euro en 2026, lo que, combinado con una inflación media inferior al 2,0%, debería favorecer un escenario de mantenimiento de tipos clave del BCE en el 2%.

Los expertos de la gestora francesa añaden que en 2026, habrá que estar pendientes de acontecimientos de índole geopolítica por su influencia en el crecimiento: la visita de Donald Trump a China en la primavera, la cumbre del G7 de junio en Francia y la del G20 en diciembre en Florida. También será necesario estar pendientes de la evolución de las tensiones entre China y Japón y entre EEUU y Venezuela, así como del resultado de las conversaciones de paz sobre Ucrania entre EEUU y Rusia.

Geoffrey Lenoir, Co-CIO Mutual Funds de Ofi Invest AM, afirma que los bancos centrales han dejado claras sus intenciones para los próximos meses: no habrá cambios en el BCE a corto plazo, que podría mantener el nivel del 2% en el tipo de depósito todo el año, y cuyo próximo movimiento podría ser al alza o a la baja, dependiendo de la evolución del ciclo. Respecto a la Fed, probablemente esperará también antes de volver a bajar sus tipos. Comparte las expectativas del mercado, dos recortes adicionales de tipos en 2026 en EEUU que llevarían a un entorno de neutralidad, estabilizándose en el 3,25%. No habría más bajadas de tipos por la resiliencia de la economía estadounidense y por una inflación que, sin duda, se mantendrá ligeramente por encima del 2,0%. El reemplazo de Jerome Powell como presidente de la Fed podría suponer algunos riesgos. El Banco de Japón probablemente suba sus tipos una vez más este año, pero de forma muy cautelosa, como suele hacer.

La gestora se mantiene neutral en los bonos EEUU a 10 años, pero continúa invertida en este activo. Porque en los próximos meses, el activo cotizará a niveles objetivo de finales de año, lo que hace recomendable una estrategia de carry (mantener el bono hasta vencimiento porque el precio va subiendo).  

Después de alcanzar el 2,9%, Ofi Invest AM cree que el Bund podría negociarse dentro de un rango entre el 2,6% y el 3,1% en TIR, lo que hará a la gestora ajustar la duración al alza o a la baja. Los elevados volúmenes de deuda que se colocarán en los mercados parecen haberse descontado ya, pero en la gestora francesa seguirán muy de cerca las emisiones en el primario a principios de 2026.

Mientras tanto, aunque la reforma de las pensiones en Holanda que entró en vigor el 1 de enero de 2026 ya ha sido descontada por los mercados, podría haber consecuencias técnicas en el tramo largo de la curva de tipos. 

Algo parecido sucede con los bonos del Tesoro estadounidense (T-Note) cuyos riesgos al alza son ligeramente superiores a los de hace unas semanas. Este escenario lleva a la gestora francesa a ser ligeramente positivos con una estrategia de carry este año, aunque en caso de rally, debería reducirse. Los riesgos políticos y geopolíticos tuvieron un impacto leve en los tipos en 2025, aunque habrá que seguir pendiente de dichos riesgos en 2026.

Teniendo en cuenta que los riesgos de mercado en su conjunto  han disminuido en los últimos meses; que los bancos centrales siguen atentos y preparados para bajar sus tipos; que el impacto de los aranceles en su mayor parte ya ha pasado; y que las empresas han logrado refinanciarse correctamente durante el año con fuertes flujos hacia el crédito, Ofi Invest AM se muestra neutral en los diferenciales de crédito, mientras ve un entorno favorable tanto para Investment Grade como High Yield, siendo selectivos en la elección de activos.  Se muestran positivo en High Yield a medio plazo, aunque todavìa piensan que los diferenciales de crédito podrian ampliarse en escenarios adversos. 

Eric Turjeman, Co-CIO Mutual Funds de Ofi Invest AM, afirma que el consenso del mercado coincide en prever una subida de +13% para el MSCI World en 2026, tras las grandes alzas de los últimos años. Los catailizadores para esta tendencia alcista en 2026 serán

  • Políticas monetarias que probablemente serán más acomodaticias en 2026, excepto en Japón.
  • Planes de estímulo fiscal casi a nivel mundial.
  • Empresas en buena salud financiera que deberían reanudar el gasto este año;
  • Importante excedente de ahorro que busca dónde invertir.

Sin embargo, el principal catalizador de las ganancias en las Bolsas serán los resultados empresariales, recalca este experto. En la actualidad, ningún mercado bursátil está infravalorado hasta el punto de que ello justifique una potencial revalorización; algunos, incluso cotizan con primas cómodas respecto a sus rendimientos históricos. 

EEUU seguirá siendo el centro de atención, de los inversores en renta variable, que estarán pendientes de si las compañías monetizan las grandes inversiones en IA. Cualquier contratiempo provocaría fuertes caídas, porque es probable que la volatilidad regrese en 2026. Las previsiones apuntan hacia un mejor reparto del crecimiento de los beneficios este año. Por lo tanto, es probable que surjan oportunidades en una serie de acciones rezagadas que podrían beneficiarse de una mayor visibilidad en el entorno económico, que ya se apunta en los datos iniciales del indicador ISM. Y es muy probable que la Fed no haya terminado los recortes de tipos, y que las rebajas fiscales para los hogares que pronto entrarán en vigor deberían apoyar el consumo.

Los mercados bursátiles en otras regiones del mundo presentan niveles de valoración más asequibles que en EEUU. Es el caso de Europa, que puede beneficiarse del efecto contagio de la expansión fiscal alemana, así como de la reactivación de la inversión empresarial. 

En Japón, el presupuesto aprobado el 26 de diciembre quiere impulsar la demanda, que sigue contenida por una inflación aún elevada. Mientras tanto, es probable que los tipos de interés a corto plazo sigan volviendo lentamente a la normalidad.

La renovada confianza en la renta variable china debería propiciar la vuelta al crecimiento de los beneficios para impulsar el mercado bursátil al alza. Para lo cual hará falta en parte que se recupere el consumo, que todavía no tiene el apoyo político. Al igual que sucede en EEUU, la evolución de la IA será crucial para las tendencias de renta variable china en 2026.

Las políticas fiscales expansivas a nivel mundial y unas políticas monetarias más acomodaticias, probablemente apoyen el crecimiento económico e impulsen los beneficios empresariales. Aunque los múltiplos de valoración están por encima de sus medias históricas, especialmente en EEUU, Ofi Invest AM mejora su perspectiva sobre la bolsa USA y europea, porque los factores que apoyan estos mercados es probable que superen a los riesgos. En el resto de geografías, la gestora mantiene sus posiciones. Aunque las valoraciones dejan poco margen para contratiempos, el entorno es favorable para que continúe el crecimiento de los beneficios en todos los mercados en 2026, lo que beneficiará a las Bolsas, que  por cuarto año consecutivo terminarán con ganancias. 

El nivel de los tipos clave del BCE y las expectativas del mercado sobre los tipos de la Fed parecen adecuados para los próximos meses. La rentabilidad del bono alemán a 10 años subió al 2,9% y el T-Note estadounidense se acercó al 4,2%. Unos niveles que, según Ofi Invest AM, reflejan bien los fundamentos económicos. Por ello, la gestora rebaja la visión sobre tipos EEUU a neutralidad, considerando que los riesgos ahora son simétricos, mientras el crecimiento es saludable en el país. Y rebaja la asignación a mercados monetarios, porque no se esperan bajadas de tipos del BCE. 

Respecto al crédito, pese a los diferenciales estrechos puede beneficiarse de tipos aún atractivos. La postura de la gestora francesa es neutral en Investment Grade a 12 meses y sobre pondera High Yield y deuda emergente en moneda local, que pueden hacerlo bien con una perspectiva “buy & hold”, siendo selectivos.

Ofi Invest AM reitera su postura neutral sobre el tipo de cambio euro-dólar. Las expectativas de política monetaria están correctamente descontadas en ambos lados del Atlántico, lo que hace que las divisas están justamente valoradas. Mientras tanto, aunque el dólar podría seguir presionado por la injerencia sin precedentes de la administración Trump en las instituciones, los inversores ya están muy cortos en dólar. Situación que puede llevar a una apreciación del dólar.

Gescooperativo: analizar si el nivel de riesgo asumido es el correcto

Por su parte, Gescooperativo, la sociedad de inversión colectiva del Grupo Caja Rural, dentro de su iniciativa de fomento de la cultura financiera, ofrece una serie de pautas que pueden servir a los inversores en fondos para revisar y planificar sus estrategias coincidiendo con el inicio de año. El momento es idóneo, al coincidir con el cierre fiscal del ejercicio anterior, con la publicación de previsiones macroeconómicas y de mercado por parte de las grandes instituciones financieras. Y esta coyuntura debería ser aprovechada también por el inversor para llevar a cabo una reflexión más amplia sobre su situación personal, profesional y vital. 

“El arranque del año es un momento apropiado para evaluar la cartera, detectar posibles desajustes y definir una hoja de ruta coherente”, explican. A su juicio, el cierre fiscal permite realizar una lectura completa del comportamiento de los fondos durante el año anterior y comprobar si la cartera sigue siendo adecuada a su perfil inversor. “No se trata solo de analizar la rentabilidad, sino de entender lo que ha funcionado y lo que no, y si el nivel de riesgo asumido ha sido el correcto”, aclaran. A ello se suma un factor menos técnico, pero igualmente relevante, como es el examen de los cambios previstos en los ingresos, gastos o proyectos personales. “Son elementos que también deben incorporarse a la planificación financiera y que, por lo general, suelen conocerse en los primeros compases del año”, señalan.

A la hora de diseñar la estrategia para el nuevo ejercicio, los expertos de Gescooperativo citan varios factores de mercado que conviene tener en cuenta. Entre ellos, las expectativas de crecimiento económico global y por regiones, la evolución de la inflación -que marca la rentabilidad mínima exigible a cualquier inversión- y las decisiones de política monetaria de los bancos centrales, que siguen condicionando el comportamiento de los mercados. A este entorno se añade la incertidumbre geopolítica y la importancia de identificar tendencias sectoriales, como ocurrió en su momento con las energías renovables o, más recientemente, con la IA.

En este marco, los expertos de Gescooperativo explican que el modelo clásico “60/40” puede ser un buen punto de partida para la planificación a largo plazo de las inversiones en fondos, con el objetivo de aprovechar oportunidades de rentabilidad dentro de un contexto de control del riesgo. Este enfoque se basa en una asignación aproximada del 60% a renta variable, como motor de crecimiento, y del 40% a renta fija, como elemento estabilizador. “Históricamente ha sido una de las fórmulas más utilizadas porque ofrecía un equilibrio razonable entre rentabilidad y riesgo, apoyado en una correlación negativa entre ambos activos”, recuerdan desde la entidad.

Sin embargo, los últimos años han demostrado que no se trata de una regla inmutable. Entre 2022 y 2023, la rápida subida de los tipos de interés provocó caídas simultáneas en renta fija y renta variable, rompiendo esa correlación tradicional y poniendo en cuestión la eficacia del modelo en su forma más rígida. No obstante, de cara a 2026, los expertos de Gescooperativo consideran que el “60/40” vuelve a tener sentido como punto de partida, en un contexto de tipos aún positivos y con margen para recortes adicionales, lo que permitiría a la renta fija recuperar su papel amortiguador dentro de la cartera. Eso sí, insisten en que el modelo debe entenderse como una referencia, no como una fórmula cerrada y siempre teniendo en cuenta el horizonte temporal de inversión y el perfil de riesgo de cada inversor. 

El entorno actual, con múltiples focos geopolíticos abiertos y la aparición de nuevos activos, invita a introducir ajustes. La clave está en invertir a través de carteras diversificadas ajustadas al horizonte y perfil de riesgo de cada inversor. Para un inversor conservador, una exposición elevada a renta variable puede resultar excesiva, por lo que tendría más sentido una distribución cercana al 20% en renta variable y 80% en renta fija de alta calidad. En perfiles moderados, el equilibrio podría situarse en torno a un 40/60, mientras que en inversores decididos o de riesgo medio-ato encajaría mejor el 60/40. Enel extremo más arriesgado, la renta variable podría alcanzar el 80%, con una renta fija más orientada a emisiones de crédito corporativo. El horizonte temporal y la edad son factores determinantes en esta ecuación. Un inversor joven tiene más margen para asumir volatilidad y aprovechar el potencial de la renta variable a largo plazo, mientras que quien se aproxima a la jubilación debe priorizar la preservación del capital y la estabilidad de los flujos.

En lo que se refiere a la selección de fondos, la entidad pone el acento en la diversificación y en el valor añadido de la gestión activa, tanto en renta variable como en renta fija. “En renta variable, en entornos volátiles es donde la gestión activa puede marcar la diferencia, identificando ineficiencias y ajustando la exposición por sectores, geografías o compañías”, señalan los expertos de Gescooperativo. Y añaden que en renta fija no todos los bonos se comportan igual, por lo que combinar deuda pública y corporativa, y distintos rating, ya sea investment grade o high yield, puede ayudar a mejorar el binomio rentabilidad-riesgo y a batir la inflación

Ahora bien, la gestión del riesgo no termina con la construcción inicial de la cartera. Desde Gescooperativo se destaca la importancia del rebalanceo periódico para mantener la coherencia con el perfil elegido. En condiciones normales, una revisión anual puede ser suficiente, aunque los expertos también recomiendan establecer umbrales de desviación -por ejemplo, del 5% o 10%- que activen una revisión extraordinaria. “Si la renta variable ha tenido un comportamiento muy positivo y ha ganado peso en la cartera, el rebalanceo permite volver a la proporción objetivo mediante traspasos, sin impacto fiscal y sin alterar el perfil de riesgo”, explican.

Las expectativas de los expertos de Gescooperativo apuntan a un entorno moderadamente favorable, aunque con cautela. La renta fija vuelve a ofrecer rendimientos reales atractivos y podría beneficiarse de nuevos recortes de tipos, especialmente en EEUU. En renta variable, las previsiones apuntan a un crecimiento moderado en Europa y EEUU apoyado por la mejora de los resultados empresariales y por el impulso de la IA, aunque siempre bajo la sombra de posibles eventos geopolíticos inesperados. Subrayan que no existe una proporción mágica ni una cartera universal y, aunque el modelo” 60/40” es una herramienta útil para simplificar y ordenarla toma de decisiones, la inversión debe partir de una autoevaluación realista del riesgo, los objetivos y el horizonte temporal. “La consistencia, la diversificación y el asesoramiento personalizado son los pilares para construir una estrategia de inversión sólida y sostenible en el tiempo”, concluyen.

08Jan

Banca March, The Trader, Norz Patrimonia, Pictet, Mintos, UBS y UBP ofrecen sus recomendaciones sobre dónde y cómo realizar las inversiones en 2026.

Miguel Ángel Valero

¿Qué depararán los mercados en 2026? Es la pregunta que todos se hacen. Tras un 2025 lleno de sobresaltos, desde avances tecnológicos disruptivos hasta tensiones comerciales y una macroeconomía sorprendentemente resistente, el inicio de 2026 también llega marcado por la incertidumbre, con el asalto de Trump a Venezuela o la obsesión del presidente de EEUU por Groenlandia, entre otros 'cisnes negros'. El principal mensaje de las firmas de análisis y de asesoramiento financiero es que invertir es la mejor recomendación, y dejar de hacerlo por miedo o por no arriesgar el dinero, la peor decisión.

Banca March: de Trump 1.0 a 2.0

"Dejamos atrás un 2025 marcado por la importancia de mantenerse invertidos bajo el esquema mental del 'Trump 1.0' como referencia", señalan los expertos de Banca March. Un mandato presidencial estadounidense que comenzó con la imposición de aranceles en niveles no vistos en los últimos cien años. La primera mitad del año, especialmente tras el Liberation Day, estuvo caracterizada por las idas y venidas en materia arancelaria, principal fuente de volatilidad durante ese periodo. Sin embargo, la búsqueda de diálogo y la marcha atrás en los planes más agresivos dieron paso a una segunda mitad muy positiva para las Bolsas globales, que impulsadas por la tecnología y la inteligencia artificial (IA) cerraron el ejercicio con un retorno cercano al +20%.

En renta fija, el activo continuó siendo refugio y fuente de rentabilidad gracias a la compresión de diferenciales y al cupón, especialmente en el crédito europeo de alta calidad, que terminó con una rentabilidad del 3%, superando tanto la liquidez como la inflación europea, ambas en torno al 2%. Esta comparación es clave, ya que optar por mayor exposición a renta fija en lugar de liquidez fue la única manera de obtener rentabilidades reales positivas sin asumir riesgos excesivos.

"Mirando a 2026, las lecciones aprendidas en 2025 seguirán siendo útiles en un ejercicio que estará marcado por las elecciones legislativas en Estados Unidos. No obstante, lo importante estará, como siempre, en la evolución del ciclo económico", insisten en la entidad. En este sentido, el crecimiento en EEUU gana tracción. Antes de las vacaciones navideñas, la Fed elevaba sus previsiones de crecimiento para 2026 en 5 décimas hasta el +2,3%. 

Además, la nueva inversión en inteligencia artificial en EEUU y en defensa en Europa serán motores de crecimiento, junto con los estímulos fiscales en EEUU y en Alemania, que comenzarán a llegar a la economía. Todo ello se complementa con un consumidor americano resiliente, que no muestra signos de fatiga pese a unas cifras de empleo menos boyantes.

"En este contexto, recomendamos mantener una visión constructiva sobre los activos de riesgo y no bajarse del tren en este inicio de 2026. A nivel sectorial, seguimos favoreciendo tecnología, salud y defensa, a las que recientemente hemos añadido infraestructuras, con especial atención a las relacionadas con generación y transmisión eléctrica ante las enormes necesidades derivadas del despliegue de centros de datos. Como novedad, cerramos el año con un cambio de sesgo en nuestra visión sobre la renta fija. Tras dos ejercicios de buen comportamiento, acumulando retornos del +3,8% anualizado en crédito europeo de calidad —nuestra principal apuesta—, consideramos que la normalización de tipos y unos diferenciales más ajustados limitan su potencial en los próximos años. Por ello, optamos por neutralizar la sobre ponderación y, en un entorno de tipos más bajos, vuelven a ganar atractivo los activos alternativos líquidos", subrayan en Banca March

The Trader: la diversificación nunca es sencilla

En The Trader, el analista Pablo Gil subraya que Wall Street comienza 2026 como terminó 2025: con subidas y confianza. Pero el punto de partida no es el habitual. Venimos del mejor comportamiento conjunto de los mercados desde 2009, con bolsas, bonos, crédito y materias primas avanzando al mismo tiempo. Un 'everything rally' poco frecuente que ha reforzado la sensación de que asumir riesgo ha sido, casi sin matices, la decisión correcta. Lo verdaderamente llamativo no ha sido solo la magnitud de las subidas, sino su amplitud. Las acciones estadounidenses encadenan tres años consecutivos de rentabilidades de doble dígito. Los bonos gubernamentales han vuelto a ofrecer retornos positivos gracias a los recortes de tipos de la Reserva Federal. Los diferenciales de crédito se han estrechado hasta niveles históricamente bajos y las materias primas han acompañado, con el oro y la plata marcando máximos impulsados por la demanda de los bancos centrales y un dólar más débil.

"Este alineamiento ha transmitido una idea peligrosa: que la diversificación vuelve a ser sencilla. Cuando activos que deberían comportarse de forma distinta suben al mismo tiempo, las carteras parecen más robustas de lo que realmente son. El retorno se acumula, pero la protección implícita disminuye. Es la clásica ilusión de diversificación que suele aparecer en las fases finales de los ciclos más complacientes", advierte.

El motor de este movimiento es conocido. Políticas fiscales expansivas, inflación moderándose, bancos centrales más flexibles y una enorme confianza en que la inteligencia artificial acabará justificando las valoraciones actuales. El problema es que gran parte de ese escenario ideal ya está descontado en precios. Las previsiones para 2026 descansan sobre los mismos pilares que impulsaron 2025: crecimiento resiliente, beneficios sólidos y una IA que transforme productividad y márgenes. Eso deja muy poco margen para errores. Un repunte en la energía, una decisión política mal-calibrada o una lectura demasiado optimista del ciclo pueden cambiar rápidamente el equilibrio actual. En un entorno de valoraciones exigentes y volatilidad contenida, las sorpresas suelen amplificarse.

Europa y, en particular, la Bolsa española se beneficia de este clima global. 2025 ha sido un año histórico para el Ibex 35, con subidas cercanas al 50% y tres ejercicios consecutivos de rentabilidades de doble dígito cuando casi nadie apostaba por él. Las principales casas de análisis sitúan a España entre sus mercados favoritos para 2026, apoyadas en un contexto de inflación más controlada, tipos cercanos a la neutralidad y políticas fiscales que empiezan a acompañar al ciclo, con Alemania como principal catalizador.

El crecimiento de beneficios sigue siendo el verdadero soporte del mercado. Las estimaciones apuntan a avances cercanos al 10% en 2026 y, en el caso español, el peso del sector financiero continúa siendo clave, con bancos bien posicionados en un entorno de tipos todavía relativamente elevados. A esto se suma un factor estructural común a todos los mercados desarrollados: una enorme masa de liquidez acumulada durante años que sigue buscando rentabilidad y termina filtrándose hacia la renta variable. La gestión pasiva, cada vez más dominante, amplifica estos movimientos y concentra flujos en los grandes ganadores del ciclo.

"2026 arranca con mucha confianza y expectativas muy elevadas. Tras un periodo en el que casi todo ha salido bien, el mercado necesita que las cosas sigan saliendo muy bien para justificar las valoraciones actuales. Cuando el listón está tan alto, el riesgo no está en una mala noticia, sino en que la realidad sea simplemente normal. Y ahí es donde el inversor debe volver a separar con claridad rentabilidad pasada y riesgo futuro", advierte este experto

Norz: el reto es la capacidad de ejecutar inversiones estratégicas

Los expertos de Norz Patrimonia dibujan un escenario constructivo para los mercados, con oportunidades claras en Europa y en sectores vinculados a la innovación tecnológica, gracias a la recuperación del crecimiento europeo, la estabilización del dólar y la traducción de la inversión masiva en inteligencia artificial en productividad real, pero también alertan sobre riesgos que podrían condicionar la dinámica económica global, como la inflación, la evolución del mercado laboral y la ejecución de planes de inversión estratégicos.

“El ciclo económico continúa siendo sorprendentemente resistente. No vemos una recesión en el horizonte, pero sí el fin del periodo de desinflación que ha acompañado a Europa y que está en fase terminal en Estados Unidos. El reto no será el crecimiento, sino la inflación y la capacidad de ejecutar inversiones estratégicas”, señala Jordi Martret, director de inversiones de Norz Patrimonia.

El informe desarrolla cinco bloques de análisis:

  • Europa, ante su último tren: Norz Patrimonia sitúa a Europa como potencial protagonista del año. El giro histórico de Alemania, que ha flexibilizado su estricto techo de deuda para desplegar un ambicioso plan de inversión en transición energética y nuevas infraestructuras, marca un antes y un después. “Europa puede convertirse en uno de los motores de rentabilidad del 2026, pero también en la mayor decepción si Alemania o la Unión Europea fallan en la ejecución. No basta con ajustar valoraciones; hacen falta beneficios empresariales reales”, afirma Martret. Este impulso público debe traducirse en crecimiento medible para que Europa deje atrás más de una década de divergencia frente a EE. UU. Sectores ligados a activos reales (infraestructuras, materiales básicos, inmobiliario) aparecen claramente infravalorados.
  • EEUU, liderazgo intacto pero pendiente del CAPEX en IA: Norz Patrimonia rechaza que estemos ante una burbuja tecnológica similar al año 2000. Las grandes compañías mantienen balances sólidos y sus beneficios siguen superando al resto de regiones desarrolladas. El riesgo, señala la firma, no está tanto en una corrección inminente como en la necesidad de que las enormes inversiones en inteligencia artificial, concentradas en las llamadas 7 Magníficas, empiecen a materializarse en productividad transversal. “El gran interrogante para 2026 es si el CAPEX destinado a IA será realmente monetizado. La sostenibilidad del mercado dependerá de que las mejoras lleguen al resto de compañías y no solo a siete nombres”, explica Martret.
  • Dólar, estabilización tras un año de ajuste: Después de doce meses de fuerte retroceso, impulsado por dudas sobre la deuda estadounidense y el papel del dólar como divisa de reserva, se anticipa un comportamiento lateral para 2026. El rango estimado a corto plazo se sitúa entre 1,20 y 1,22 frente al euro. La aprobación en EEUU del GENIUS Act, que exige que las stablecoins estén respaldadas por bonos del Tesoro, introduce un factor adicional de demanda estructural. “El mercado puede haber sobrerreaccionado sobre la debilidad del dólar. Las alternativas no son más sólidas. Una vez finalice el ciclo de bajadas de tipos en EE. UU., esperamos estabilidad e incluso una sorpresa alcista”, apunta Martret.
  • Tipos de interés: margen limitado para los bancos centrales. La firma advierte que la capacidad de la Reserva Federal para recortar tipos está cerca de agotarse, especialmente si el fenómeno de 'no laying, not firing' (empresas que ni contratan ni despiden) presiona al mercado laboral. En Europa, el BCE podría incluso enfrentarse al dilema opuesto: subir tipos si las grandes inversiones alemanas generan presiones inflacionistas. En renta fija, Norz Patrimonia no ve valor en los tramos largos de la curva, ni en Europa ni en EEUU, y favorece crédito corporativo de duración media, deuda subordinada e híbridos de emisores de calidad. La deuda emergente en moneda local se perfila como otra oportunidad ante la debilidad relativa del dólar.
  • Asia y emergentes: innovación al alza, China en incógnita. India seguirá siendo la región con mayor crecimiento económico del mundo y Asia, en general, continúa liderando la innovación tecnológica junto a EEUU. China mantiene un ritmo económico débil por su demanda interna, pero posee amplio margen para aplicar nuevas políticas fiscales y monetarias.

Además, el informe elaborado por los expertos de Norz Patrimonia señala tres grandes focos de riesgo que podrían marcar el rumbo económico de 2026 y condicionar la evolución de los mercados:

  • El primero es un posible repunte de las expectativas de inflación, consecuencia de políticas fiscales más expansivas tanto en Europa como en EEUU. Este escenario presionaría a los bancos centrales a mantener tipos altos durante más tiempo, retrasando la recuperación económica y elevando el coste de financiación para familias y empresas.
  • El segundo riesgo está ligado al deterioro del mercado laboral, especialmente en las economías más industrializadas de la Eurozona. Un aumento del desempleo o una ralentización en la creación de empleo tendría un impacto directo en el consumo, debilitando la demanda interna y poniendo freno a la actividad económica en un momento clave.
  • El tercer foco de vulnerabilidad es la ejecución del plan de inversiones europeo, con especial atención al papel de Alemania. El éxito, o el fracaso, de esta agenda inversora es decisivo para impulsar la modernización industrial, acelerar la transición energética y sostener la competitividad europea frente a EEUU y China. Una ejecución incompleta dejaría a Europa estructuralmente rezagada en innovación, productividad y atracción de capital. “En definitiva, Europa se juega mucho en 2026. La capacidad de Alemania para ejecutar su bazuca inversor puede determinar no solo la competitividad del continente, sino su papel económico en las próximas décadas”, concluye Martret.

Pictet: "seguimos sobre ponderando renta variable"

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, considera que el entorno global favorece las estrategias pro-riesgo. En 2025 las acciones globales han subido un 23% en dólares, a doble dígito por tercer año Las europeas, 25% arriba en moneda local, han superado a las estadounidenses. América Latina se ha comportado especialmente bien y las acciones coreanas, con fuerte ponderación tecnológica y mejoras de gobernanza, han subido cerca del 100 %.  Servicios de comunicación y tecnologías de la información han estado entre los líderes, a pesar de titubeos de finales de año. También ha habido avance en materiales e industriales. Pero los sectores de consumo han quedado rezagados. Los metales industriales, con fuerte inversión relacionada con IA, han llegado a máximos y el oro subido un 65% en medio de la incertidumbre geopolítica y macroeconómica, su mayor ganancia anual desde 1979. 

El petróleo ha tenido el peor año desde 2020. Las mayores ganancias en deuda se han dado en emergentes. En la Eurozona ha habido un fuerte estrechamiento de diferencial de rentabilidad de países periféricos respecto a Alemania. El dólar se ha desacoplado de los bonos del Tesoro de EEUU con caída del 9% frente a la cesta de divisas.

Los inversores comienzan 2026 con una economía global respaldada por el estímulo monetario generalizado -dos tercios de los principales bancos centrales recortando tipos de interés- y crecimiento robusto en mercados emergentes. Persisten focos de estanflación y preocupaciones geopolíticas, pero el entorno favorece las estrategias pro-riesgo, incluso tras el derrocamiento de EEUU. del presidente venezolano Maduro. Aunque la intervención probablemente tenga implicaciones geopolíticas a medio plazo, a corto plazo no mueve la aguja de los mercados, salvo impulso al oro. Por ello, mantenemos sobre ponderación en renta variable e infra ponderación en bonos.

Estimamos que EEUU crecerá el 1,5% en 2026 -más si el gasto de capital impulsado por IA sigue fuerte-, por debajo de la estimación del consenso del 2%, por una desaceleración de gasto de los hogares. En los últimos dos años los consumidores han incrementado su gasto a tasa anual del 2,9 % pero sus ingresos disponibles al 1,8%, retirando ahorros. Pero en los próximos meses es probable que se reduzca el gasto por el impacto de los aranceles y recortes de programas de bienestar, a pesar de posibles rebajas fiscales, estimadas por la administración Trump en 200.000 millones$. También esperamos desaceleración de la inversión en infraestructuras de inteligencia artificial. Esperamos que la inflación en EEUU se mantenga por encima del objetivo, de media alrededor del 3% este año.

Sin embargo, es probable que la economía de la Eurozona se recupere, dado el exceso de ahorro. Su manufactura se recupera, aunque con retraso tras los recortes de tipos de interés. La Eurozona se ha beneficiado de ocho recortes de tipos desde mediados de 2024, creando condiciones favorables. Sin embargo, el impacto de la flexibilización fiscal, especialmente en Alemania, tardará en materializarse.

Por su parte la economía japonesa puede crecer moderadamente, a ritmo más lento. El sentimiento de sus consumidores y empresas ha mejorado y un paquete fiscal -el mayor desde COVID, equivalente a 3 % del PIB- debe apoyar a hogares y sectores estratégicos, como semiconductores e IA.

China también está ayudando a los hogares con medidas que representan 0,5 % del PIB. Esperamos que crezca alrededor de su potencial, 4,6 %. Otras economías emergentes muestran crecimiento con baja inflación, flexibilización monetaria y aumento de las exportaciones globales. Deben beneficiarse de los mayores precios de las materias primas.

La Reserva Federal ha completado en gran medida su ciclo monetario tras recortes acumulados de tipos de interés de 1,75 %. Puede bajarlos más si los problemas en el mercado de crédito privado limitan la concesión de préstamos o la presión política. Hay cierto riesgo de que la independencia de la Reserva Federal se erosione tras los cambios en su composición, pero no vemos una probabilidad significativa. Pero los mercados están sobreestimando dos o tres recortes adicionales de 0,25%. Por nuestra parte esperamos que se limite a compras de bonos del Tesoro.

Esperamos que el BCE reduzca tipos una vez más y ralentice el ritmo de ventas de bonos en su balance para evitar que los prestatarios privados se vean desplazados por el aumento del endeudamiento soberano. Además, las condiciones de liquidez de China son positivas, contrarrestando la débil demanda interna con políticas monetarias moderadamente laxas, así como fiscales. Sin embargo, es probable que el Banco de Japón suba sus tipos de interés dos veces en 2026 y amplíe su endurecimiento cuantitativo.

Para 2026 prevemos rentabilidades en renta variable de un solo dígito medio, gracias a un sólido crecimiento de los beneficios, aunque modesta contracción de los múltiplos de valoración. Las acciones estadounidenses parecen al límite, con el índice S&P 500 en 22 veces beneficios, frente a una media histórica cercana a 16 y ratios precio-ventas que han superado el máximo de la burbuja punto.com. Su prima de riesgo frente a los bonos se mantiene en el 2%, históricamente baja, aunque no tanto para infra ponderar. En conjunto estamos neutrales en acciones estadounidenses por valoración y perspectivas económicas. 

En Japón las valoraciones parecen ajustadas tras un repunte de doble dígito del índice Nikkei en 2025. Estamos neutrales en acciones de Europa, con preferencia por sectores que pueden beneficiarse de una recuperación cíclica y gasto fiscal en defensa e infraestructuras, como industriales, finanzas y empresas de mediana capitalización -que han superado al mercado estadounidense los últimos años-. Además, sobre ponderamos acciones suizas, de valoraciones muy atractivas por características defensivas, fundamentales empresariales y su gran sector farmacéutico.

Las acciones relacionadas con IA han impulsado a los mercados en todo el mundo. Siguen con valoraciones muy ajustadas incluso tras haber corregido algo los últimos meses, con cierta racionalidad en medio de preocupaciones sobre calidad de beneficios y creciente dependencia de la deuda para financiar inversiones. Los inversores están siendo más exigentes y hay considerable dispersión de valoraciones, así como caída de múltiplos precio-beneficios esperados. Por ahora, sobre ponderamos acciones de tecnología y servicios de comunicación por la fortaleza de los beneficios, pero la especialización se ha vuelto importante al invertir en IA.

La reducción de incertidumbre política respecto al sector y una sólida recuperación de las fusiones y adquisiciones abren la puerta a un valor considerable, con protección frente a corrección en acciones de IA. Además, sobre ponderamos finanzas, que probablemente se beneficie de la desregulación de la administración Trump. Los riesgos de inflación deben ayudar a mantener la curva de rentabilidades a vencimiento de la deuda relativamente empinada, con aumento de los márgenes de los préstamos bancarios.

Cualquier sorpresa al alza del crecimiento o estancamiento de la desinflación puede hacer aumentar la rentabilidad a vencimiento de los bonos del Tesoro estadounidenses, que infra ponderamos. La relación inflación/crecimiento parece más favorable en Europa y justifica nuestra preferencia por deuda europea de alta rentabilidad frente a la estadounidense, que está cara.

Por otra parte, los indicadores técnicos y de sentimiento apuntan a un fuerte apetito por activos de mercados emergentes. Estas economías muestran abundante liquidez y flexibilización monetaria. Se benefician de un dólar más débil, unas exportaciones globales que superan las tendencias previas a la pandemia y perspectiva de aumento de precios de las materias primas. De manera que sobre ponderamos acciones de China y de mercados emergentes. También sobre ponderamos bonos soberanos en moneda local y deuda empresarial de mercados emergentes, que se benefician de tipos de interés reales relativamente altos y flujos de inversión. La inflación está contenida y muchos bancos centrales de mercados emergentes están relajando su política monetaria. Esperamos que su brecha de crecimiento respecto a las economías desarrolladas se amplíe a 2,7 % en 2026, lo que históricamente genera apreciación de sus monedas.

A pesar de sus máximos históricos, sus valoraciones no son extremas. Las tendencias macroeconómicas son favorables a su demanda, incluyendo menor rentabilidad real de la deuda, dólar más débil y altos riesgos geopolíticos. Hay demanda de bancos centrales de mercados emergentes y fuertes entradas en fondos ETF de oro, con posible aumento en las carteras de inversión estadounidenses.

Mintos: más protagonismo para los activos ligados a la economía real

Tras años de tipos de interés cercanos a cero, 2026 marcará un punto de inflexión para los inversores particulares en Europa. Estrategias de inversión que históricamente solo estaban al alcance de inversores institucionales como la gestión activa en renta fija, una diversificación geográfica sofisticada o la exposición a activos vinculados a la economía real; no solo se están volviendo accesibles, sino también esenciales, en un contexto en el que cada mercado y región sigue su propio ciclo económico. Mintos, plataforma europea de inversión, identifica cuatro grandes tendencias que marcarán las carteras de los inversores particulares este año

  • La era de la renta fija “activa” para el inversor particular: Según un análisis de BNP Paribas, 2026 marca el regreso de la renta fija como una oportunidad de inversión relevante para los inversores minoristas, aunque bajo un paradigma completamente distinto al del pasado. Tras años de rentabilidades mínimas, las previsiones de bajadas de tipos en EEUU y Europa están revitalizando los mercados de crédito, según los especialistas del banco. Los expertos de Mintos coinciden con esta visión y advierten de que la clave no es volver a las estrategias pasivas tradicionales. “La renta fija en 2026 no es la misma que hace una década. Los inversores particulares ya no pueden limitarse a comprar un único bono y olvidarse de él. Necesitan una exposición diversificada a distintos tipos de crédito, un enfoque en la calidad y en la generación de ingresos recurrentes, en lugar de perseguir la rentabilidad nominal más alta”, explica Martins Sulte, CEO y cofundador de Mintos. 
  • La diversificación se vuelve esencial en un mercado global fragmentado. Mintos identifica la diversificación geográfica como una necesidad estratégica, y no como una estrategia opcional avanzada. Las previsiones del FMI y la OCDE para 2025–2026 dibujan una economía global “resiliente pero divergente”, en la que las distintas regiones siguen políticas y ciclos económicos propios, en lugar de evolucionar de forma sincronizada. Para el inversor particular, la implicación es clara: concentrar toda la cartera en una sola región conlleva más riesgo de lo habitual, mientras que las carteras diversificadas por geografías y sectores están mejor posicionadas. “La fragmentación geográfica ya no es un concepto abstracto de los informes macroeconómicos; es algo que los inversores particulares deben integrar en sus carteras”, añade Sulte. 
  • Los activos ligados a la economía real ganan protagonismo. Se espera un cambio significativo en las preferencias de los inversores particulares hacia activos que generan rentabilidad directamente vinculada a la actividad económica real: préstamos, crédito respaldado por activos inmobiliarios, infraestructuras, entre otros, tal y como señalan varios gestores de activos, incluido BlackRock. El reto está en acceder a estos activos en un entorno regulado, transparente y con suficiente diversificación para gestionar el riesgo.
  • Preferencia por plataformas digitales y automatización. Para los expertos de Mintos, y en línea con otros gestores como Amundi, la cuarta gran tendencia de 2026 no se centra en una clase de activo concreta, sino en la forma de gestionar las carteras. A medida que las estrategias de inversión se vuelven más sofisticadas (gestión activa, diversificación geográfica, exposición multiactivo), la necesidad de herramientas digitales que ayuden a los inversores a manejar esa complejidad se vuelve crítica. “La verdadera democratización de las estrategias de nivel institucional no consiste solo en dar acceso a productos complejos, sino en proporcionar las herramientas necesarias para gestionarlos de forma eficaz sin requerir conocimientos expertos”, concluye Sulte.

UBS: la Eurozona seguirá resiliente

El Chief Investment Office (GWM CIO) de UBS Global Wealth Management ha publicado un informe sobre sus perspectivas para la economía de la Eurozona en 2026. Dean Turner, Chief Eurozone and UK Economist en el Chief Investment Office de UBS Global Wealth Management, lo resume: “Esperamos que la economía de la Eurozona se mantenga resiliente en 2026, con un crecimiento que se acelerará a lo largo del año, desde el 1% en 2025 hasta el 1,5% en 2026 en términos intertrimestrales (4º trimestre sobre 4º trimestre), apoyado en la solidez de los balances de los hogares, un mercado laboral robusto y el gasto fiscal, principalmente procedente de Alemania. Además, prevemos que los vientos en contra del comercio global se reduzcan, lo que debería aliviar en parte la presión sobre el castigado sector exportador europeo”.

“Esperamos que el BCE mantenga los tipos de interés oficiales sin cambios durante 2026. A corto plazo, los riesgos apuntan a nuevos recortes, aunque el equilibrio podría cambiar a medida que los impulsos desinflacionistas se vayan diluyendo a partir de mediados de año”, añade.

UBP: panorama constructivo

La última Perspectiva Semanal de UBP: Entrando al 2026 señala que a pesar de la turbulencia geopolítica, los mercados de renta variable cerraron 2025 con el tercer año consecutivo de rentabilidades de doble dígito. Las rotaciones tácticas recientes a corto plazo refuerzan la conveniencia de ampliar la exposición hacia temáticas de crecimiento estructural. El sector energético global tuvo un rendimiento superior (+2,8%), impulsado por el aumento de las tensiones geopolíticas, mientras que las empresas de servicios públicos también se beneficiaron del cambio de posicionamiento (+1,2%).

El oro y la renta fija también registraron sólidos retornos anuales, con el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años subiendo 6 puntos básicos hasta el 4,19 %. Tras los acontecimientos en Venezuela, el oro se disparó a niveles superiores a los 4.400$ por onza.

Sobre 2026, el consenso apunta a un panorama constructivo.

07Jan

Una onza de plata compra más de un barril de petróleo por primera vez desde 1975, destaca Pictet. Y UBP ve probable que el oro llegue a los 5.000$ la onza.

Miguel Ángel Valero

Comienza la nueva etapa de Venezuela bajo control de EEUU. Donald Trump, a través de su red social Truth, anuncia que "las Autoridades Provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad". Como la industria petrolera venezolana apenas produce un millón de barriles diarios, la cifra anunciada por el presidente de EEUU representa unos 50 días. 

“Este petróleo se venderá a su precio de mercado, y yo, como Presidente de los EEUU, controlaré ese dinero para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo venezolano y de EEUU”, añade Trump. A los precios actuales del West Texas Intermediate (WTI), supone unos 2.800 millones$.

Sin inversiones que incrementen su capacidad de producción, Venezuela deberá reducir lo que vende a China, a Rusia, y a Cuba, entre otros, para satisfacer la demanda de Trump. Porque la parte que vende a EEUU a través de Chevron se supone intocable. La petrolera de EEUU lleva un siglo haciendo negocios en Venezuela y ya está aumentando significativamente su actividad allí.

La administración Trump ha comunicado a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que su gobierno debe asociarse exclusivamente con EEUU en la producción de petróleo y dar preferencia a este país en la venta de crudo pesado. También exige que reduzca sus vínculos con China, Rusia, Irán y Cuba, lo que tendría un impacto significativo en Pekín, principal destino de las exportaciones venezolanas desde que Washington impuso sanciones al sector petrolero en 2019. El crudo venezolano es particularmente idóneo para las refinerías chinas, que dependen de materias primas pesadas para procesos de conversión. A finales de 2025, más del 80% de las exportaciones venezolanas se dirigían a China, a menudo mediante intermediarios.

Además, Trump convocará, previsiblemente la semana que viene, una reunión con los responsables de Energía de su Administración para diseñar una estrategia que atraiga inversiones de empresas petroleras occidentales en Venezuela. El secretario de Energía, Chris Wright, a quien Trump ha ordenado que ejecute "de inmediato" el plan de envío a EEUU de los 50 millones de barriles de petróleo venezolano, será también el encargado de esa estrategia.

Pictet: efectos positivos para los metales preciosos

Por otra parte, ya llegan los primeros análisis de la situación creada por los ataques de EEUU a Venezuela. César Pérez, director global de inversiones en Pictet WM, estima efectos positivos para los metales preciosos -que ya en 2025 ha subido muy por encima de la renta variable-; aunque relativamente negativos para el precio del petróleo. 

2025 ha sido positivo para la renta variable, con el índice mundial MSCI All Countries habiendo subido el 22,9% en dólares. Peo se ha visto superado por los metales preciosos, favorecidos por los aranceles, las tensiones geopolíticas y las preocupaciones fiscales. Oro, plata y platino han subido el 65, 147 y 125% respectivamente en el año. Actualmente una onza de plata compra más de un barril de petróleo por primera vez desde 1975.

El caso es que el riesgo geopolítico ha aumentado con la situación en Venezuela y los metales preciosos, incluso tras su histórico repunte en 2025, son claros ganadores, pues los inversores los consideran una cobertura vital frente a la volatilidad y la incertidumbre económica.

En cuanto los mercados petroleros globales el impacto depende del grado de implicación de EEUU. Los precios pueden caer si se levantan las sanciones estadounidenses. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, casi el 17%, 304.000 millones de barriles, pero, debido a las sanciones, contribuye con menos del 1% a la producción global. Solo produce 0,96 millones de barriles/día, cuando en 1998 alcanzó casi tres millones/día. Si las compañías petroleras estadounidenses comienzan a reparar la infraestructura la producción petrolera de Venezuela puede aumentar en dos a cinco años. A largo plazo, puede ser positivo para las empresas con activos en el país o que fueron confiscados o alterados.

Unos menores precios del petróleo pueden reducir la rentabilidad de la deuda soberna, si bien el efecto puede ser de corto plazo. En cuanto a renta variable, al posible efecto positivo de una ligera menor rentabilidad a vencimiento de la deuda soberana se opone el aumento del riesgo geopolítico.

UBP: el oro puede llegar a los 5.000$ onza

 Peter Kinsella, jefe global de estrategia de divisas en UBP, destaca que tras los acontecimientos en Venezuela, los precios del oro subieron con fuerza, marcando nuevos máximos por encima de 4.430$ por onza. Se trata de un aumento notable, especialmente si se tiene en cuenta que la semana pasada los precios habían caído a niveles apenas superiores a 4.300. Este repunte es un claro recordatorio de que el oro sigue viéndose favorecido por un telón de fondo de tensiones geopolíticas, y que puede subir en cualquier momento —o cuando menos se espera. 

Algunos inversores podrían considerar que la situación en Venezuela es un hecho aislado, pero es poco probable que así sea. Existen otros regímenes donde las grandes potencias tienen intereses enfrentados (como Cuba e Irán, por ejemplo), lo que implica que el oro seguirá ofreciendo una cobertura excepcional frente a las tensiones geopolíticas actuales y futuras. 

El principal evento para el oro esta semana vendrá desde el lado macroeconómico de EEUU. La publicación de los datos del mercado laboral será crucial, con varias referencias clave: JOLTS, ADP y las nóminas no agrícolas (NFP). El informe JOLTS puede arrojar luz sobre las perspectivas de contratación, en particular sobre las intenciones de las empresas a la hora de contratar. Una caída en la tasa de renuncias (quit rate) sería favorable para el oro, ya que indicaría que los trabajadores estadounidenses están perdiendo confianza y optan por permanecer en sus empleos en lugar de cambiar. 

Cualquier desaceleración en los salarios medios por hora reflejados en el informe NFP también beneficiaría al oro, pues podría empujar a la Reserva Federal a adoptar una postura más acomodaticia a corto plazo. 

La principal advertencia a nuestra visión constructiva sobre el oro se encuentra en su perfil de volatilidad. Las volatilidades implícitas a un mes cotizan actualmente en torno al 21%, un nivel extremadamente elevado tanto en términos absolutos como relativos. En los últimos meses, el oro ha tendido a corregir cuando la volatilidad supera el 20%, ya que los asesores de trading de materias primas (CTA) aprovechan los picos de volatilidad para reducir exposición al contado. 

Tanto el precio al contado como la volatilidad se encuentran en niveles altos, y resulta interesante que la previsión de los analistas para el 4º trimestre de 2026 se sitúe en 4.600$ por onza, "exactamente igual que nuestra propia estimación. Creemos que existen riesgos alcistas más allá de ese nivel, con potencial para alcanzar los 5.000$ por onza", avisa.

Natixis: un rápido repunte de la producción de petróleo es poco realista

El equipo de análisis de Natixis CIB ha realizado el seminario virtual ‘Venezuela, ¿qué vendrá después?’, con Benito Berber, economista jefe para América; Bernard Dahdah, analista de metales y minería; Joel Hancock, analista de energía; y Christopher Hodge, economista jefe para Estados Unidos. Subrayan que, a pesar de poseer las mayores reservas de crudo del mundo, Venezuela está produciendo actualmente muy por debajo de sus máximos históricos. Por eso, las expectativas a corto plazo de un rápido repunte de la producción son poco realistas. Por el contrario, las sanciones, las restricciones logísticas, los límites de almacenamiento y la incertidumbre política apuntan a un mayor riesgo de perturbaciones a corto plazo.

En lo referente a metales y minería, destacaron: “Venezuela cuenta con importantes recursos minerales, entre los que se incluyen mineral de hierro, bauxita, níquel, oro, cobre, zinc y elementos de tierras raras. Sin embargo, es fundamental distinguir entre recursos geológicos y reservas comercialmente viables. La actividad actual está dominada por operaciones artesanales, muchas de ellas asociadas a grupos vinculados al régimen, con una producción de oro estimada entre 50 y 70 toneladas anuales”. 

Una expansión significativa en el sector de los minerales estratégicos requeriría inversiones a gran escala en minería y refinación,  acceso a financiación, un marco jurídico y judicial predecible e infraestructuras de transporte, energía y puertos.

División sobre Groenlandia

En relación con el deseo de Trump por anexionar Groenlandia, existen discrepancias en el seno de su propia Administración respecto a la estrategia a seguir. El secretario de Estado, Marco Rubio, resta importancia a la posibilidad de una acción militar y asegura que el objetivo es comprar la isla a Dinamarca. Por el contrario, la portavoz de la Casa Blanca afirma que el uso de la fuerza militar sigue siendo una opción y subraya que adquirir Groenlandia constituye una prioridad de seguridad nacional. 

Mientras tanto, los líderes europeos emitieron una declaración conjunta advirtiendo que EEUU debe respetar la integridad territorial de Groenlandia y de Dinamarca y recuerda que la región está bajo el paraguas de defensa colectiva de la OTAN.

05Dec

Deterioro de las expectativas netas de perder el empleo en un plazo de 12 meses, frente a las expectativas de volver a encontrar trabajo en un plazo de 3 meses, si se perdiera el empleo actual hoy mismo.

Miguel Ángel Valero

A la espera de la reunión de la Fed del 10 de diciembre, la incertidumbre sobre las valoraciones en el sector tecnológico parece quedar en segundo plano. El VIX, indicador de volatilidad en el mercado, desciende hasta niveles de 15, su nivel mínimo desde finales de octubre.

Y eso que los datos sobre el mercado laboral estadounidense no son para tirar cohetes. Por el lado positivo, las cifras oficiales de pedidos de subsidio por desempleo registraron un fuerte descenso en la semana de Acción de Gracias y bajaron hasta 191.000 desde las 218.000 previas y se situaron en su menor nivel desde septiembre de 2022, lo que apunta a un dinamismo del empleo y sobre todo a que los despidos siguen contenidos. 

Frente a ello, los datos privados realizados por Challenger, Gray & Christmas mostraron que los despidos anunciados en noviembre fueron la mitad del mes anterior, pero también los mayores para un mes de noviembre en los últimos tres años. Los despidos anunciados se situaron en 71.321 personas, lejos del 153.074 de octubre, pero un +23,5% superiores a los registrados el mismo mes del año pasado. El 99% de los despidos de este mes vinieron del sector privado (99%). El mercado laboral americano continúa dando señales de una menor contratación, pero también que los despidos siguen contenidos.

DWS: "incertidumbre sobre lo que vendrá después"

"Las transiciones impulsadas por la tecnología o el comercio casi nunca son fáciles. ¿Será diferente con la Inteligencia Artificial (IA)? A primera vista, la tasa de desempleo en EEUU, que se mantiene estable en el 4,4%, debería resultar un elemento tranquilizador. Pero si lo miramos más de cerca, encontramos un panorama es más ambiguo", señala un análisis de DWS. 

El gráfico indica que el paro apenas ha variado desde 2021. El crecimiento del empleo se ha ralentizado desde las elecciones presidenciales de 2024, pero la mayoría de los indicadores apuntan a un deterioro gradual, no brusco. Sin embargo, con el endurecimiento de los controles de inmigración, las tasas de desempleo revelan menos de lo habitual. Los cambios simultáneos en la política comercial y migratoria, aplicados sin previo aviso, entrañan el riesgo de desajustes estructurales y de que se amplíen las diferencias salariales entre sectores.

Curiosamente, estas divergencias sectoriales aún no son lo más relevante. En cambio, las expectativas de los estadounidenses en edad laboral parecen más pesimistas. La segunda curva del gráfico de DWS muestra las expectativas netas de perder el empleo en un plazo de 12 meses, frente a las expectativas de volver a encontrar trabajo en un plazo de 3 meses, si se perdiera el empleo actual hoy mismo. Históricamente, esta medida de las expectativas de los trabajadores ha reflejado la tasa de paro. Ahora, sin embargo, los trabajadores parecen cada vez más preocupados por sus perspectivas, incluso aunque la tasa de desempleo general siga siendo baja.

"Esto apunta a algo más profundo. La IA puede ser la palabra de moda del año, pero hasta ahora, las pruebas de su impacto económico en los lugares de trabajo típicos de EEUU —por no hablar de la productividad agregada— siguen siendo difíciles de encontrar. Por el contrario, la incertidumbre sobre la IA, más que los propios algoritmos, puede estar ya influyendo en la confianza. La mera perspectiva del cambio tecnológico, agravada por los despidos de alto perfil y la persistente incertidumbre macroeconómica, ha alimentado una sensación de fragilidad", argumentan los expertos de DWS. 

El reciente cierre del Gobierno estadounidense, el más largo de la historia de EEUU y que retrasó el informe de empleo de septiembre (ya publicado), no ha hecho más que aumentar la confusión. Aunque las cifras retrasadas mostraban pocos cambios en el desempleo, las medidas subjetivas de la ansiedad de los trabajadores han seguido aumentando. Esto podría tener implicaciones para las políticas públicas. 

Como señaló hace tres décadas el historiador económico y reciente ganador del Premio Nobel de Economía, Joel Mokyr, “el progreso tecnológico reduce la riqueza de quienes poseen capital (real o humano) específico para la tecnología antigua que no puede convertirse fácilmente a la nueva”. A menudo, son las expectativas sobre lo que las nuevas tecnologías podrían hacer, y no su impacto real, las que impulsan el comportamiento.

“No son las cifras lo que quita el sueño a la gente, sino la incertidumbre sobre lo que vendrá después”, advierte Christian Scherrmann, Economista Jefe de DWS para EEUU. En 2026 y más adelante, el impacto real de la IA puede que no sea tanto los puestos de trabajo que sustituye hoy en día, sino más bien la incertidumbre que siembra para el mañana. La brecha entre la percepción y la realidad es en sí misma una fuerza que puede condicionar las respuestas tanto de los responsables políticos como de las empresas.

UBS: hay oportunidades atractivas al margen de las tecnológicas

Las acciones tecnológicas han tenido un rendimiento inferior al del mercado estadounidense en general, a pesar del reciente repunte. La creciente confianza en el camino de relajación de la Reserva Federal ha impulsado al S&P 500 a estar solo un 0,5% por debajo de su máximo histórico, mientras que el Nasdaq sigue un 1,9% por debajo de su pico.

Es probable que el sector tecnológico de EEUU siga siendo un motor clave para el próximo impulso del mercado, pero su reciente desempeño inferior también señala otras oportunidades atractivas en todo el mercado.

Las empresas innovadoras centradas en promover la longevidad y la buena salud deberían ganar más impulso. 

“Las utilities eléctricas están experimentando otra fase significativa de crecimiento, esta vez para alimentar la inteligencia artificial (IA) y las necesidades energéticas de la fabricación reubicada y la electrificación. Los inversores deben reconsiderar ahora el sector de las utilities eléctricas, ya que su perfil de rendimiento parece ser algo menos defensivo y está siendo impulsado por un crecimiento estructural en los ingresos y beneficios derivados de la electrificación y la IA”, apunta Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas y Global Head of Equities de UBS Global Wealth Management.

Un entorno macroeconómico resiliente hace que los bancos sean inversiones atractivas a las valoraciones actuales.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: “Esperamos que la renta variable estadounidense siga creciendo hasta 2026, por lo que creemos que los inversores infraasignados deberían aumentar su exposición. Más allá del sector tecnológico, anticipamos un buen rendimiento de los sectores de salud, utilities y banca, lo que ampliará la base para más ganancias”.

UBP: deterioro del empleo y de la confianza del consumidor

Por su parte, la Perspectiva Semanal de UBP: Aumenta la probabilidad de recorte de tipos, subraya que las expectativas del mercado sobre la Reserva Federal se volvieron más flexibles durante la última semana de noviembre. Los comentarios recientes de los funcionarios de la Fed han llevado a los inversores a descontar un recorte de 25 puntos básicos (pb) en diciembre, "lo cual coincide con nuestro escenario".

Este giro refleja crecientes preocupaciones sobre el mercado laboral: la medida acumulada de cuatro semanas del informe de empleo nacional (ADP, por sus siglas en inglés), muestra pérdidas de empleo de alrededor de 54.000 hasta principios de noviembre, consistente con el Libro Beige de la Fed, que reportó que el empleo había “disminuido ligeramente”. 

A esto se suma el deterioro de la confianza del consumidor en noviembre, tanto en las condiciones actuales, como en las expectativas, dado que las condiciones laborales se perciben como más difíciles.

La renta variable global se recuperó tras la caída de la semana anterior, liderada por EE.UU e impulsada por la fortaleza de los 7 Magníficos. El optimismo del mercado aumentó ante las crecientes expectativas de un recorte de tipos por parte de la Reserva Federal en diciembre, con una probabilidad que ahora se sitúa en el 87%, frente a menos del 40 % a comienzos de la semana pasada.

27Nov

Los datos sobre la economía de EEUU, tras el cierre de Gobierno más largo de su historia, elevan las expectativas de un recorte de tipos de la Fed en diciembre, pero también la fragilidad del sentimiento de los inversores, centrados en la preservación de la rentabilidad.

Miguel Ángel Valero

Se acerca el Golden Quarter, la época clave del consumo en EEUU, que comienza el jueves 27 de noviembre con el Dia de Acción de Gracias, y sigue el viernes con el Black Friday, que marcará el pistoletazo de salida de las compras navideñas. Diciembre se estrena con el Cyber Monday, y así hasta el final de año y las celebraciones de los primeros pasos de 2026.

Pero las perspectivas para este tramo final de 2025 están siendo poco optimistas, con varias empresas minoristas americanas apuntando a que el gasto de los hogares de mayores ingresos se mantuvo sostenido, pero el consumo discrecional se está viendo frenado entre los segmentos con menores ingresos. Grupos como Home Depot o Target han decepcionado y revisado a la baja sus perspectivas de beneficios. Más positivos fueron los números de Lowe´s y, sobre todo, de Walmart, que ha logrado un crecimiento del 4,5% de sus ventas y ha mejorado sus perspectivas sobre ventas. 

También hay una preocupante dispersión en las estimaciones sobre la campaña navideña. Por una parte, la Federación de Minoristas estadounidense (NRF) vaticina que, por vez primera en la historia de EEUU, las ventas acumuladas en este periodo superarán el billón$s, lo que significaría un crecimiento frente al mismo periodo del año pasado de entre el 3,7% y el 4,2%. Pero como la inflación avanzó un 3% interanual en septiembre, tampoco parece un crecimiento de las ventas como para tirar cohetes.

Por otro, la consultora PwC, en su habitual encuesta sobre las intenciones de gasto de los hogares estadounidenses, sorprendió negativamente al señalar que, por primera vez desde 2020, los consumidores reducirían su gasto en la temporada hasta un 5%.

La realidad es que las cifras relativas al consumo quedan por debajo de lo esperado, pero siguen siendo coherentes con un gasto de los hogares sostenido en la parte final del año. Por el lado negativo, la confianza de los consumidores volvió a retroceder en noviembre y según el índice realizado por la Conference Board se situó en 88,7 desde el 95,5 previo, retrocediendo a su peor nivel desde abril tras el Liberation Day proclamado por Donald Trump

Además, también bajó considerablemente el componente de expectativas, que descendió hasta el 63,2 desde el 71,8 anterior. Sin embargo, los datos de esta encuesta a los consumidores fueron recolectados en la primera quincena de noviembre, coincidiendo con el cierre del Gobierno, lo que probablemente explicó en parte este deterioro de la confianza y permitiría una cierta recuperación en diciembre una vez que ya se han reabierto las actividades públicas. 

En cuanto a las cifras de actividad, se publicaron las ventas minoristas de septiembre que estaban aplazadas por el cierre del Gobierno. Este indicador mostró una desaceleración en la tasa general que avanzó un +0,2% mensual desde el +0,6% previo. Ahora bien, este freno del consumo viene tras unos datos más fuertes de lo habitual durante el verano, lo que apunta a una normalización y no tanto a un freno brusco del consumo. 

Las ventas de automóviles y sus componentes pesaron negativamente al caer un -0,3% mensual, pero esto se debió a un adelanto de las compras (en agosto y en julio crecieron +1,2% y +1,6%, respectivamente) dado que en septiembre finalizaron las ayudas fiscales a las compras de vehículos eléctricos. Por otro lado, se aceleró el gasto en restaurantes, uno de los pocos componentes de este indicador relacionado con el consumo de servicios y que muestra que el consumidor americano sigue gastando en ocio, lo que apunta a que se mantiene sostenido el consumo.

El Libro Beige de la Reserva Federal refleja una creciente divergencia en el comportamiento de los consumidores. Insiste en que los hogares con menores ingresos están reduciendo su gasto discrecional (restaurantes, ocio, etc.), mientras que los de mayor poder adquisitivo se mantienen resilientes. A pesar de esta brecha, el elevado peso de los consumidores de altos ingresos en el agregado del consumo –el 20% en los tramos más altos explica el 40% del total del consumo– permite sostener tasas de crecimiento razonables, como muestran indicadores como el índice Redbook de ventas minoristas, que crece un 6,1%, acelerándose desde el 5% de finales de octubre. 

Pasando a la inflación, el índice de precios de producción industrial repitió el crecimiento de 2,7% interanual, pero registró una moderación de la tasa subyacente que avanzó en septiembre a ritmos del 2,6% desde el +2,9% anterior y una décima por debajo de lo esperado. Cifras que no apunta a mayores tensiones inflacionistas. 

El déficit fiscal de octubre siguió elevado a pesar del cierre de actividades públicas este mes: 284.000 millones$ (+10% frente al año pasado), pero si se ajusta por efectos de calendario se hubiera situado en 180.000 millones$, un descenso del 29% frente al mismo mes del año pasado (este año el 1 de noviembre cayó un domingo, por lo que se adelantaron pagos de ese mes a octubre). Por el lado de los ingresos, la recaudación por aranceles siguió elevándose y creció un 5,7% mensual hasta los 31.354 millones$ en octubre.

Por otra parte, los despidos siguen contenidos y la inversión empresarial da señales de reactivación. Las peticiones de subsidio por desempleo semanales volvieron a bajar en la última semana (216.000 peticiones vs. 222.000 previas y por debajo del promedio de este año que es 227.000) y muestran que en noviembre los despidos siguen contenidos. Por el lado de la inversión, los pedidos de bienes duraderos se aceleraron más de lo esperado en septiembre y aumentaron un 0,5% mensual. Si se retiran los componentes más volátiles como el gasto en defensa y aviones, se registró un crecimiento del 0,9%, similar al mes previo, un dato que fue también revisado al alza desde el +0,4% publicado anteriormente.

Relevo en la Fed antes de Navidades

Por otra parte, la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) anunció que no habrá informe de IPC de octubre y que el de noviembre se publicará el 18 de diciembre. Por tanto, la Fed no contará con nuevos datos de inflación y tampoco de empleo oficiales antes de su próxima reunión de política monetaria del día 10. Esta ausencia de nuevas referencias sigue elevando la incertidumbre sobre la posibilidad de nuevos recortes de tipos. 

En este contexto, la Fed también se enfrenta a un dilema. Los discursos de sus miembros han sido variados, pero el reciente giro de Daly y Williams sugiere que la balanza se inclina hacia un nuevo recorte de tipos en diciembre, algo que los mercados ya descuentan con una probabilidad estimada del 82%.

La ceguera de datos sobre la inflación y crecimiento en los meses octubre y noviembre sigue pesando en la mente de Powell, consciente de que tomar decisiones sin información completa no es lo ideal. Ante tanta división interna, es probable que la decisión final recaiga sobre él, aunque no estará clara hasta que se publiquen una nueva ola de datos macroeconómicos retrasados en la primera semana de diciembre.

Además, Kevin Hassett se perfila como el principal candidato para asumir la presidencia de la Reserva Federal una vez que venza el mandato de Jerome Powell. Actualmente dirige el Consejo Económico Nacional, lo que lo convierte en una persona muy cercana a Trump. Las estimaciones del mercado le otorgan un 57% de probabilidades de ser el elegido. 

Según el secretario de Estado del Tesoro, Scott Bessent, existe una alta posibilidad de que antes de Navidad se anuncie quién será el seleccionado por Trump para presidir la Fed

UBS: más expectativas de recorte de tipos

En este contexto, los analistas de UBS consideran que los datos de EEUU fortalecen las expectativas de recortes de la Fed. Las expectativas del mercado de un recorte de tipos por parte de la Reserva Federal en diciembre aumentaron aún más después de que los últimos datos mostraran cierta desaceleración en la economía estadounidense.

"Seguimos esperando dos recortes adicionales hasta el primer trimestre de 2026, lo que debería proporcionar un entorno favorable para la renta variable, los bonos de calidad y el oro", argumentan. 

Los expertos de UBS destacan tres datos:

  • Históricamente, la Bolsa estadounidense suele comportarse bien cuando la Fed recorta tipos y la economía no está en recesión.
  • La caída de los rendimientos favorece ganancias de capital en bonos de calidad.
  • La bajada de los tipos reales aumenta el atractivo del oro.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: “con más relajación monetaria por delante, los inversores deberían asegurarse de tener una exposición adecuada a estas clases de activos, de acuerdo con su plan financiero. También deberían revisar sus asignaciones en divisas, ya que el atractivo del dólar se está reduciendo. Seguimos prefiriendo el euro y el dólar australiano frente al dólar estadounidense”.

UBP: el sentimiento de los inversores sigue siendo frágil

Por su parte, la Perspectiva Semanal de UBP: Múltiples factores influyen en el sentimiento del inversor señala que: 

  • A pesar de los resultados de Nvidia, mejores de lo esperado, y de sus previsiones optimistas, el sentimiento de los inversores siguió siendo frágil, impulsado por dudas sobre la inteligencia artificial y la fatiga del mercado.
  • Además, la probabilidad implícita de que la Fed recorte los tipos en diciembre osciló de forma significativa debido al retraso en la publicación de datos de EEUU, lo que ha contribuido a que los inversores se centren en la preservación de la rentabilidad.
  • La aversión al riesgo respaldó al dólar estadounidense frente a la mayoría de las principales monedas del G10, mientras que los mercados bursátiles registraron fuertes oscilaciones debido a la combinación de expectativas sobre la Fed y de los rendimientos japoneses al alza a largo plazo.
17Nov

Más allá de las elevadas valoraciones, la creciente interdependencia entre las compañías del sector de la IA podría convertirse en un problema. Cada vez resulta más complejo identificar si una empresa actúa como cliente, socio estratégico, inversor o competidor. El sector de la IA parece haberse vuelto casi autosuficiente.

Miguel Ángel Valero

Con la montaña rusa arancelaria de Trump en marcha, y saliendo del cierre del gobierno más prolongado de la historia de EEUU,, el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial (IA) continúa impulsando las cotizaciones bursátiles cada vez más alto. Desde el lanzamiento de ChatGPT, tan solo 41 valores vinculados a la IA explican el 75% de las ganancias en el índice S&P 500. “Las valoraciones de la renta variable estadounidense han alcanzado máximos históricos, la concentración es extraordinariamente elevada. Y, a corto plazo, parece que aún existe margen para nuevas subidas”, afirma Vincenzo Vedda, director de Inversiones de DWS.

Más allá de las elevadas valoraciones, la creciente interdependencia entre las compañías del sector de la IA podría convertirse en un problema. Cada vez resulta más complejo identificar si una empresa actúa como cliente, socio estratégico, inversor o competidor. El sector de la IA parece haberse vuelto casi autosuficiente. 

Vedda considera que la diversificación es imprescindible, incluso dentro del propio segmento de renta variable: “Ahora volvemos a mostrarnos más constructivos respecto a la renta variable alemana, que apenas se ha movido desde finales de mayo”. Los efectos positivos de los ambiciosos programas públicos de gasto en defensa e infraestructuras deberían notarse el próximo año, lo que pondría fin a la actual etapa de estancamiento de precios.

En cuanto a los bonos corporativos europeos Investment Grade, se han realizado ligeros ajustes a la baja en la valoración de DWS. Los diferenciales frente a los bonos soberanos se han reducido considerablemente, situándose actualmente en apenas 76 puntos básicos (pb). Esto implica que el margen de protección frente a posibles sorpresas negativas es limitado. No obstante, esta clase de activo continúa respaldado por un entorno favorable, y con una demanda que se mantiene en niveles sólidos.

Los expertos de DWS citan los asuntos que están marcando la evolución de los mercados de capitales:

  • Economía: 
    • el crecimiento de la zona euro supera las expectativas, aunque Alemania sigue estancada. Los datos sobre el crecimiento económico de la zona euro en el tercer trimestre de 2025 sorprendieron positivamente: un avance del 0,2%, frente a la expectativa del 0,1%. Más destacable aún fue el comportamiento de la economía francesa, que creció un 0,5%. Y, como era previsible, la economía alemana se mantuvo estancada. 
    • En EEUU, la confianza del consumidor ha disminuido ligeramente. Se observa una visión cada vez más crítica sobre las perspectivas laborales y de ingresos.
  • Inflación:
    • la zona euro se aproxima al objetivo del 2%. En Alemania, la tasa de inflación descendió ligeramente hasta el 2,3% en octubre (tras el 2,4% registrado en septiembre), debido principalmente al descenso de los precios de la energía. La inflación se mantuvo alta, en el 3,5%, en el sector servicios. En general, la zona euro va por buen camino para alcanzar su objetivo de inflación del 2%. 
    • En EEUU, los riesgos de inflación siguen siendo elevados. Es demasiado pronto para afirmar si los aranceles provocarán un aumento generalizado de los precios o si los fabricantes se conformarán con márgenes más bajos.
  • Bancos centrales: 
    • se esperan nuevos recortes de tipos en EEUU. No fue una gran sorpresa que la Reserva Federal de Estados Unidos recortara sus tipos de interés oficiales en 0,25 puntos porcentuales, situándolos en el rango del 3,75% al 4%. Sin embargo, si llamó la atención que su presidente, Jerome Powell, subrayara explícitamente que un nuevo recorte en diciembre no está garantizado. 
    • Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo sin cambios sus tipos de interés de referencia en el 2,0%.
  • Riesgos: 
    • Si la Reserva Federal no recorta los tipos de interés como se espera, o si las fuertes inversiones en inteligencia artificial no generan los retornos superiores que se anticipan, los mercados bursátiles estadounidenses, que cotizan a precios muy elevados, podrían verse bajo presión. 
    • La inestabilidad política en Francia, unida a un elevado nivel de deuda pública, conforma una combinación explosiva tanto para el país como para el conjunto de la Unión Europea. 

“Todavía hay numerosos valores con dividendos atractivos”

“Y los ganadores siguen siendo los valores tecnológicos. Igual que el equipo de fútbol alemán Bayern de Múnich en los últimos años: aunque hay muchos competidores, al final siempre gana el mismo. Ser exitoso con una estrategia basada en dividendos en un entorno así resulta bastante complicado”, afirma Thomas Schüßler, gestor del mayor fondo value de Europa. Aun así, se muestra satisfecho con los resultados obtenidos en lo que va de año. Su estrategia se centra en seleccionar valores infravalorados, con rentabilidades por dividendo superiores a la media, balances sólidos y beneficios consistentes. Y todavía hay muchos que cumplen con estos criterios. Actualmente, muestra preferencia por el sector financiero, de bienes de consumo, farmacéutico y también el petrolero.

A diferencia del MSCI World, donde las acciones estadounidenses representan aproximadamente el 74%, solo cerca del 30% de la cartera de Schüßler está invertida en EEUU. Debido a las elevadas valoraciones de la renta variable estadounidense, las rentabilidades por dividendo han caído del 2% a una media del 1,1%. En este sentido, las acciones europeas siguen en mejor posición. Schüßler concluye: “Aunque las rentabilidades por dividendo también han disminuido en Europa, siguen situándose en un nivel interesante, en torno al 3%”.

Hay numerosas empresas consolidadas y no excesivamente caras que deberían beneficiarse, tanto del crecimiento de la economía mundial como del de EEUU. Schüßler apenas puede aprovechar el auge de la inteligencia artificial, ya que las compañías del sector suelen ofrecer dividendos poco relevantes. Sin embargo, observa con cautela sus elevadas valoraciones: “El componente especulativo de los valores tecnológicos estadounidenses es, hablando con franqueza, muy elevado. La especulación en sí no es necesariamente un problema, pero cuando se generaliza, el riesgo de correcciones aumenta de forma considerable”. Lo que Schüßler considera especialmente llamativo es el bajo nivel de confianza del consumidor estadounidense —actualmente tan reducido como en 2009—, un dato que, sin embargo, no parece frenar la euforia de los inversores.

Schüßler centra ahora su atención en valores europeos y también asiáticos. Y en el oro. “Este fuerte repunte del oro, que lo ha convertido en un activo con una rentabilidad tan notable, me ha sorprendido. Para mí, el oro es sobre todo un instrumento de diversificación”, explica. En el pasado, la correlación entre el precio del oro y el mercado bursátil ha sido con frecuencia negativa. Otro elemento de diversificación del riesgo que actualmente favorece son los bonos alemanes a corto plazo. 

Sin embargo, los bitcoins, que cada vez se negocian más en el debate público como “oro digital”, no constituyen, a su juicio, un instrumento de diversificación adecuado. Se negocian como las acciones tecnológicas: si las acciones tecnológicas caen, el bitcoin también lo hará. 

La conclusión de Schüßler es clara: “No hay motivo para rehuir los mercados de bursátiles, pero sí hay muy buenas razones para centrarse más en la diversificación”.

UBP: "No hay indicios inmediatos de una burbuja"

En el 'House View' Bien situados en un mercado en niveles elevados, de UBP correspondiente a noviembre, Michaël Lok, Group CIO and Co-CEO, afirma que “con un sólido aumento del 28% en los beneficios trimestrales, el sector tecnológico evidencia que no hay indicios inmediatos de una burbuja en el mercado”.

El informe destaca cuatro conclusiones:

  • La revisión al alza de nuestra previsión de crecimiento para EEUU en 2026 refleja una mayor inversión corporativa, un gasto resiliente en los hogares y un esperado relajamiento de la política monetaria.
  • En línea con un entorno económico favorable en EE.UU., hemos elevado la calificación del high yield corporativo a un rating de 4/5.
  • La temporada de resultados en EEUU ha transmitido un mensaje tranquilizador, con el crecimiento de los beneficios reafirmando nuestra preferencia por el mercado estadounidense.
  • Aunque las perspectivas para los mercados privados siguen siendo en general favorables, el aumento de las preocupaciones crediticias nos ha llevado a reducir nuestra calificación a 3/5.

“Invertir en un entorno en el que la mayoría de las clases de activos cotizan en niveles de valoración récord presenta desafíos. Normalmente, ello se traduce en menores rendimientos esperados a largo plazo y en una mayor volatilidad a corto plazo, especialmente ante posibles shocks externos. Para proteger los resultados acumulados en lo que va de año, hemos incrementado de forma proactiva las coberturas de las carteras", explica. 

UBP ha revisado al alza nuestra previsión de crecimiento económico de EE. UU. para 2026, desde un rango del 1–1,5% hasta un nivel más cercano al 2,%. Esta mejora responde a varios factores, entre ellos el aumento de las inversiones en IA, la resiliencia del gasto de los consumidores y el impacto anticipado del futuro relajamiento monetario por parte de la Reserva Federal. A escala global, se espera que el crecimiento se vea impulsado por importantes medidas de estímulo fiscal en EEUU, Alemania, Japón y, potencialmente, China.

En el plano corporativo, la temporada global de resultados se acerca a su fin, con las compañías presentando, una vez más, sólidos resultados que han superado las expectativas de los analistas. En renta variable, la temporada de resultados del tercer trimestre en EEUU ha sido tranquilizadora, con un crecimiento de beneficios que alcanza un impresionante 15% interanual, muy por encima de la estimación inicial del 7,6%. Esta fortaleza se debe en gran parte al dominio de la IA en los mercados bursátiles, con el sector tecnológico registrando un notable crecimiento de beneficios del 28% (excluyendo Nvidia, que aún no ha presentado resultados). 

La sólida inversión en semiconductores, infraestructura en la nube y hardware relacionado con la IA ha seguido impulsando el crecimiento de los beneficios del sector tecnológico, reforzando la confianza de los inversores en tendencias estructurales a largo plazo. Resulta alentador que  el crecimiento de los beneficios también se está ampliando más allá de la tecnología, con las compañías no tecnológicas registrando un sólido crecimiento del 10,0% en el trimestre. 

Si bien los fundamentales siguen siendo sólidos, las valoraciones están elevadas. "En consecuencia, hemos decidido mantener nuestra asignación actual a renta variable, pero incrementar la protección de las carteras para mitigar riesgos potenciales. En renta fija, hemos elevado la calificación del high yield corporativo a 4/5 (desde 3/5), reflejando el entorno económico positivo en EE. UU.; además, hemos redistribuido parte de la exposición desde préstamos sénior hacia este segmento. La duración de la cartera también se ha ampliado hasta 4,5 años para las carteras en USD y GBP, dado que anticipamos tipos de interés más bajos de cara a 2026. Esta previsión cuenta con el apoyo de la presión de la Administración estadounidense y de la esperada conclusión del endurecimiento cuantitativo. En cuanto a los mercados privados, aunque las perspectivas generales siguen siendo favorables, están aumentando las preocupaciones sobre la calidad crediticia tanto de entidades privadas como cotizadas. Para reflejar mejor estos riesgos, hemos rebajado la calificación de esta subclase de activos a 3/5 (desde 4/5)", subraya.

Putnam: "la IA generará enormes oportunidades e importantes riesgos"

Andy O'Brien, gestor de carteras en las estrategias de Investigación de EEUU de Putnam Investments, ofrece su visión: "Creemos que la IA es la innovación tecnológica definitoria de esta generación, una que transformará de manera fundamental la forma en que las personas viven y trabajan en los próximos años y décadas. Al igual que en ciclos transformadores anteriores, como el auge de Internet, esta ola generará enormes oportunidades de inversión. Sin embargo, también traerá importantes riesgos, ya que muchos de los primeros participantes probablemente no alcanzarán sus ambiciosos objetivos y muchas empresas consolidadas enfrentarán nuevas disrupciones".

Los casi 500.000 millones$ previstos en gasto de infraestructura a gran escala para 2025 se citan con frecuencia como evidencia de un comportamiento similar a una burbuja. Aunque cualquier expansión de gran envergadura conlleva el riesgo de un exceso de oferta temporal, "nuestra opinión es que los niveles elevados de inversión pueden variar de un año a otro, pero en última instancia se mantendrán hasta finales de la década. Esto estará respaldado por tres factores que perduran en el tiempo: la validación continua de las leyes de escalado de la IA y las mejoras de rendimiento con mayor capacidad de cálculo; la adopción creciente de la IA tanto en los mercados de consumo como en los empresariales; y la creciente intensidad de cálculo requerida por modelos cada vez más complejos y capaces de procesar múltiples tipos de datos (multimodales)".

"Seguimos siendo propietarios de beneficiarios líderes de infraestructura de gran capitalización como Nvidia y AVGO, que han capturado gran parte de la creación de valor temprana en la infraestructura de IA. Sin embargo, también nos enfocamos en la ampliación del conjunto de oportunidades, tanto dentro de las capas físicas de la IA (memoria, almacenamiento y energía) como en la capa de implementación (software, servicios y videojuegos), donde esperamos que surja la próxima etapa de creación de valor", añade.

Ebury: los mercados de divisas, escépticos

La inestabilidad de la semana pasada en los mercados bursátiles y las acciones tecnológicas no se trasladó a los mercados de divisas. Las divisas del G10 cotizaron en rangos estrechos, con la excepción del franco suizo, que se recuperó con fuerza tras la noticia del acuerdo comercial con EEUU que reduce los aranceles suizos al nivel europeo, y el yen japonés, que cayó debido a las preocupaciones sobre el despilfarro fiscal y monetario. 

Aunque el cierre del Gobierno estadounidense ha terminado, sigue habiendo incertidumbre sobre qué informes económicos se publicarán y cuándo. La decisión de la Fed en diciembre dependerá totalmente de estos datos, por lo que los mercados de divisas se están manteniendo escépticos hasta que se despejen las dudas sobre el estado de la economía estadounidense. Esta semana, la atención se centrará en la reanudación de las publicaciones económicas estadounidenses. El jueves 20 de noviembre se publicará el informe de empleo de septiembre, que probablemente será el dato que más mueva a los mercados esta semana. También se seguirán de cerca las actas de la reunión de octubre de la Reserva Federal y los datos de inflación del Reino Unido, que se publicarán el miércoles 19, así como la publicación de los índices de gestores de compras (PMI) el viernes 21. A finales de esta semana deberíamos tener una idea más clara con respecto a los próximos pasos de la Fed y del Banco de Inglaterra. La reacción del mercado de bonos soberanos a los últimos titulares sobre el presupuesto será clave para la libra esterlina. 

  • EUR El BCE se encuentra en una situación más fácil que el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal. Ya ha completado en gran medida su ciclo de recortes, la inflación está cerca del objetivo y no muestra una tendencia al alza. El mercado laboral está mostrando resiliencia y sigue creando empleo, en general, aunque con grandes variaciones entre países. En nuestra opinión, los temores sobre el déficit fiscal francés se ven compensados en gran medida por la relajación fiscal en Alemania, y seguimos pronosticando una suave tendencia ligeramente al alza del euro en los próximos meses. Esta semana no hay muchas noticias económicas de primer orden procedentes de la zona euro. Las cifras de inflación de octubre se publicarán el miércoles, aunque se trata simplemente de estimaciones revisadas, por lo que es poco probable que tengan un impacto significativo en el euro. En cambio, prestaremos mayor atención a las cifras preliminares del PMI de noviembre, que se publicarán el viernes y que se espera que muestren otro mes de sólido crecimiento de la actividad empresarial. La presidenta del BCE, Lagarde, también hablará a finales de la semana, pero dudamos que vaya a causar demasiado revuelo.
  • USD El cierre del Gobierno estadounidense finalizó la semana pasada, tras alcanzarse un acuerdo entre demócratas y republicanos para financiar el Gobierno federal al menos hasta enero. Los escasos datos privados publicados en las últimas dos semanas sugieren que la creación neta de empleo se ha agotado recientemente, aunque todavía no existen demasiados indicios de despidos masivos. Sin embargo, el dólar se ha mostrado resiliente, ignorando tanto la incertidumbre como los indicios de una posible desaceleración debido al giro hawkish de la Reserva Federal. Otro acontecimiento destacable es la disposición de Trump a reducir los aranceles para intentar bajar el coste de vida de los estadounidenses, lo que supone un reconocimiento implícito de que los aranceles son inflacionistas y de que es más probable que el nivel medio de los aranceles baje a medio plazo y no suba. Como hemos mencionado, esta semana todas las miradas estarán puestas en la publicación del informe de empleo de septiembre, que se dará a conocer el jueves, en vez del viernes como suele ser habitual. 
  • GBP El cambio radical del Gobierno laborista la semana pasada con respecto al aumento del impuesto sobre la renta intensificó el nerviosismo en el mercado de bonos del Reino Unido. Los bonos soberanos se vendieron durante todo el viernes tras el anuncio, y el Reino Unido vuelve a liderar este último episodio de subida de rendimientos entre los países del G10. Las acciones británicas también se resintieron. Los datos sobre el empleo de septiembre y octubre publicados la semana pasada confirmaron la tendencia a la baja del mercado laboral, con un aumento del desempleo y recortes de plantilla por parte de las empresas. Las débiles cifras del PIB coronaron una semana sombría para el Reino Unido y la libra esterlina. La venta masiva en el mercado de bonos del Estado y la inflación obstinadamente alta complican lo que debería ser la respuesta obvia del Banco de Inglaterra ante este debilitamiento de la economía: la reducción de los tipos de interés. 
05Nov

Las negociaciones comienzan a acelerarse a medida que se hacen más evidentes las consecuencias del cierre gubernamental.

Miguel Ángel Valero

Día 36 (ya camino del 37) de cierre del Gobierno en EEUU, convirtiéndose en el más largo de la historia. Las presiones se incrementan con el programa de ayuda alimentaria (SNAP, por sus siglas en inglés), en el limbo jurídico; retrasos aeroportuarios acumulándose ante la falta de controladores aéreos –el secretario del Departamento de Transporte ha señalado que la semana que viene se podrían ver obligados a cerrar zonas del espacio aéreo ante la incapacidad de gestionar todo el tráfico– y las derrotas electorales en las recientes elecciones a Gobernador en Virginia y Nueva Jersey y la alcaldía de Nueva York (ganada por Zohran Mamdani, el primer regidor musulmán de la ciudad y el de menor edad en un siglo).

Los demócratas buscan que el daño causado por el cierre de Gobierno fuerce a los republicanos a hacer concesiones. Pero en la última votación se rechazó un paquete de leyes especiales que pretendía financiar parcialmente algunas agencias y programas federales. 

Para desbloquear la situación hacen falta 60 senadores votando a favor y que la última votación fue 54–44, con ningún demócrata cambiando de bando. Actualmente, la principal vía de negociación entre los sectores moderados de ambos partidos se centra en encontrar fórmulas para compensar el aumento del gasto sanitario que supondrá el fin de las ayudas del Obamacare. Una línea de acuerdo que ha generado optimismo en los republicanos incluso llevándolos a señalar que podría desbloquear la situación esta semana. 

Por su parte, Trump ha insinuado la posibilidad de eliminar la regla de los 60 votos en el Senado, lo cual también requeriría una mayoría cualificada para su aprobación. Esta medida permitiría reabrir el Gobierno con una mayoría simple, aunque podría volverse en contra de los republicanos si los demócratas recuperan el control de la cámara en el futuro.

Las presiones siguen aumentando para el lado republicano, aunque la maquinaria de la culpa siga funcionando –la Casa Blanca tiene una web con los efectos del cierre de Gobierno provocado por los demócratas–, las negociaciones comienzan a acelerarse a medida que se hacen más evidentes las consecuencias del cierre gubernamental.

En este contexto, la última Perspectiva Semanal de UBP: La cautela de la Fed y la resiliencia de los beneficios económicos destaca que, aunque la Reserva Federal recortó los tipos de interés en 25 puntos básicos, pero el tono prudente de Jerome Powell sobre posibles reducciones adicionales en diciembre provocó reacciones mixtas en los mercados.

Los sólidos resultados empresariales, especialmente en el sector tecnológico, respaldaron a la renta variable, mientras que los rendimientos de los bonos repuntaron.

El dólar estadounidense se fortaleció ante la debilidad del yen japonés y el oro se consolidó en torno a los 4.000$ onza.