Miguel Ángel Valero
Esta semana se reúnen nada menos que 10 de los principales bancos centrales del mundo y por ello tendremos de primera mano las conclusiones iniciales sobre el impacto del conflicto provocado por los ataques de Israel y de EEUU a Irán en la evolución futura de los tipos oficiales. Por orden de comparecencia esta semana tendremos la reunión del Banco Central de Australia, Brasil, Canadá, la Fed, Japón, Inglaterra, el BCE, Suecia, Suiza y se cierra con el Banco de China.
Con la excepción de Australia, que podría subir el precio del dinero (4,1% vs. 3,85% actual) y de Brasil que podría bajarlo (-25 puntos básicos, pb, vs. 15% actual), se espera que las demás autoridades monetarias adopten una postura cauta y mantengan los tipos oficiales sin cambios a la espera de conocer la evolución de los acontecimientos bélicos y su efecto en los precios de la energía.
Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos de Swisscanto, agrupa los bancos centrales en tres categorías:
En general, la experiencia reciente ha demostrado que los bancos centrales no dudan en intervenir para tranquilizar los mercados cuando surgen turbulencias (véase el caso del Silicon Valley Bank en 2023). En la actualidad, se está prestando especial atención a determinados riesgos en el crédito al sector privado que, aunque es poco probable que alteren la trayectoria actual de los tipos de interés, podrían dar lugar a una inyección de liquidez más expansiva.
Banca March: la Fed tratará de ganar tiempo
En la reunión del miércoles 18 de marzo, la Fed tratará de ganar tiempo y que los tipos se mantendrán estables en el intervalo actual (3,5-3,75%). "Aunque consideramos que nuestra senda de bajadas de tipos prevista previa al conflicto (dos recortes para este año) sigue vigente, es previsible que sea ahora más pausada y, sobre todo, que la Fed espere a conocer el desarrollo de los acontecimientos bélicos para actuar", señalan los expertos de Banca March.
Por su parte, el mercado ya solo espera una bajada del precio del dinero este año y la ha pospuesto hasta diciembre, frente al mes de julio que era lo anticipado antes del inicio del conflicto.
Más allá de la decisión de tipos oficiales para la que no se espera novedades, también será importante la actualización que realizará la Fed sobre sus previsiones económicas y también el conocido como dot-plot o gráfico de puntos, que es donde los miembros muestran sus estimaciones sobre la evolución futura a largo plazo de los tipos oficiales. Una reunión, por tanto, que gana atractivo por el mensaje y el tono posterior que adopte la Fed.
Ibercaja Gestión: de dos bajadas a una o a ninguna
Cristina Gavín, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, destaca la expectación ante la reunión de la Reserva Federal de este miércoles, después de que el conflicto bélico iniciado a finales de febrero haya cambiado por completo el escenario geopolítico al que nos enfrentamos. No obstante, en esta reunión no se espera movimiento alguno en materia de tipos de interés.
La guerra con Irán y la consiguiente subida en los precios de las materias primas han revivido los temores inflacionistas en la economía norteamericana y han llevado a que se suavice la senda de bajadas esperada para este 2026. Si a comienzos de año el mercado descontaba dos bajadas de tipos para los próximos doce meses, ahora mismo los inversores se inclinan a que, como máximo, veríamos una bajada, o incluso no se descarta el mantenimiento de tipos en 2026. Obviamente, este escenario puede cambiar en cualquier momento.
La falta de visibilidad en cuanto a la duración del conflicto y sus imprevisibles consecuencias económicas, hace difícil a día de hoy tener visibilidad en cuanto a lo que podemos esperar de cara a la política monetaria de la Reserva Federal. Más aún, teniendo en cuenta la proximidad de cambio de presidente y la diversidad de posturas existente en el FOMC.
DWS: los bancos centrales temen los efectos de segunda ronda
Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU, se pregunta: "¿Sobrevivirá el dot plot al shock del precio del petróleo?". Y se contesta: "Resulta difícil imaginar un escenario distinto a uno en el que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés sin cambios en su próxima reunión. Los datos recientes sugieren que la inflación, aunque todavía elevada, no se ha visto impulsada al alza por los aranceles, y es probable que continúe la narrativa sobre que se trata de un fenómeno 'temporal'". La reciente sentencia del Tribunal Supremo apunta incluso a una menor volatilidad en este ámbito y, posiblemente, a unos aranceles medios algo más bajos en términos generales.
Los mercados laborales, aunque volátiles a comienzos de año, siguen situándose ligeramente por debajo del pleno empleo, con una tasa de paro del 4,4 %, lo que implica presiones inflacionarias limitadas por este canal.
De cara al futuro, el panorama se vuelve más complejo, debido a la escalada en Oriente Medio y al rápido aumento de los precios del petróleo. Este tipo de shocks en los precios de la energía suelen ser interpretados por los bancos centrales como un impulso temporal a la inflación general. Históricamente, estos shocks tienden a ser de corta duración y altamente volátiles; en algunos casos, incluso atenúan las presiones inflacionarias subyacentes, ya que unos mayores costes energéticos restringen los presupuestos de los hogares y reducen la demanda de otros bienes y servicios.
No obstante, los riesgos aumentan si los elevados precios de la energía resultan persistentes, ya que los hogares y las empresas pueden comenzar a anticipar niveles de precios más altos de forma generalizada. Es entonces cuando aumentan las preocupaciones de los bancos centrales, ya que los costes energéticos pueden trasladarse a la inflación subyacente, a través de "efectos de segunda ronda", como mayores demandas salariales, incremento de los costes de transporte y cambios más amplios en el comportamiento de fijación de precios.
La referencia histórica más dolorosa es la de los años setenta y principios de los ochenta, cuando repetidos shocks petroleros contribuyeron a unas expectativas de inflación arraigadas y finalmente obligaron a la Fed, bajo el liderazgo de Volcker, a endurecer agresivamente la política monetaria, al coste de profundas recesiones.
La economía actual es mucho menos dependiente del petróleo de lo que era en aquel periodo, lo que reduce la probabilidad de que los shocks en los precios de la energía se traduzcan rápidamente en una inflación sostenida. Desde luego, todavía no estamos en el punto en el que se estén materializando "efectos de segunda ronda", y cualquier respuesta de política monetaria este mes haría poco por alterar los acontecimientos en Oriente Medio. En consecuencia, esperamos que la Fed mantenga su postura sin cambios.
Más interesante será la actualización del Summary of Economic Projections, en particular lo relacionado con las previsiones de inflación. Es probable que veamos un patrón familiar: una inflación general más alta, pero pocos o ningún cambio en las proyecciones de inflación subyacente, mercado laboral o crecimiento económico. Por ahora, el dot plot sugiere solo un recorte de tipos este año, y los mercados observarán de cerca si los responsables de política monetaria eliminan o no ese recorte.
UBP: atención al tono de la Fed
"Aunque se espera ampliamente que los tipos se mantengan sin cambios, los inversores prestarán mucha atención al tono del banco central, buscando cualquier indicio de que los responsables de la política monetaria estén reconsiderando su postura ante el último choque en el suministro de energía”, señalan Michael Lok, CIO del grupo UBP, y Nicolas Laroche, director global de asesoramiento y asignación de activos, en la Perspectiva Semanal de UBP: Los mercados se preparan para las consecuencias económicas de un conflicto en expansión.
Ebury: "esperar y ver"
Ebury espera que la Reserva Federal mantenga una postura prudente en su reunión del miércoles, sin urgencia por modificar los tipos de interés. “La menor exposición de EEUU a la inflación energética y la estabilidad del gas respaldan un enfoque de 'esperar y ver'”, explican sus analistas. Consideran también que, aunque el debilitamiento del mercado laboral genera cierta cautela, la Fed priorizará vigilar los riesgos inflacionarios al alza. Los analistas de la fintech anticipan un sesgo algo más hawkish en las previsiones de tipos, con posibles revisiones al alza y menos recortes de lo esperado.
Pictet: "habrá relajación monetaria este año"
Xiao Cui, la economista para EEUU de Pictet WM, asegura que “habrá relajación monetaria este año". "Esperamos que la Reserva Federal mantenga sus tipos de interés en 3,5 a 3,75% este miércoles, aunque es probable que los gobernadores Miran y Waller estén a favor de un recorte. De todas formas, la declaración puede reconocer riesgos de inflación y crecimiento con el conflicto en Oriente Medio. Hay riesgo de que las previsiones de la institución monetaria muestren una mediana sin recortes de tipos en lugar de un recorte en 2026 y otro en 2027 o que el presidente Powell plantee la posibilidad de subidas de tipos si persiste la inflación por los aranceles o el petróleo", argumenta.
Los datos recientes muestran una elevada inflación PCE subyacente -precios del gasto en consumo personal-, la medida favorita de la Reserva Federal. Así que es probable que el aumento de precios del petróleo retrase la desinflación que se esperaba para mediados de este año. Al mismo tiempo, los últimos datos de empleo reavivan las preocupaciones respecto al mercado laboral. "Así que algunos gobernadores pueden prever menos recortes de tipos de interés por preocupaciones inflacionarias y otros más recortes por los datos del mercado laboral", añade.
En conjunto las proyecciones económicas probablemente muestren mayor inflación, general y subyacente, menor crecimiento y mayor desempleo. Con todo, dada la inflación a corto plazo por el conflicto, aunque de momento limitado freno al crecimiento, es previsible un retraso en los recortes de tipos que se estimaban para este junio y septiembre. "Pero consideramos que aun así habrá relajación monetaria este año dadas las preocupaciones persistentes respecto al mercado laboral", concluye.