07 Jul
07Jul

La inclusión y la accesibilidad son las principales demandas laborales de las personas con discapacidad, según el informe “La inclusión de las personas con discapacidad en un entorno laboral en transformación”, desarrollado por la Cátedra DKV-IE sobre la Salud y el Bienestar del Empleado de la Fundación IE. El estudio, impulsado por los investigadores de IE University, Rocío Bonet, Laura JiménezMarco Minervini, analiza los retos y oportunidades de la inclusión laboral en un entorno organizativo en transformación.

Durante la presentación del informe, Laura González-Molero, presidenta de Ergo DKV, afirmó que "las empresas tenemos la oportunidad y la responsabilidad de crear entornos donde todas las personas se sientan aceptadas, valoradas y parte de un proyecto común, porque las organizaciones inclusivas son también más innovadoras, humanas y sostenibles". En esta misma línea, Silvia Agulló, directora de Sostenibilidad de la aseguradora, destacó que "la inclusión laboral es también una cuestión de salud, bienestar y dignidad. Como compañía comprometida con el cuidado de las personas, este proyecto conecta plenamente con nuestro propósito de crear juntos un futuro más saludable y contribuir a una sociedad en la que nadie quede atrás por motivos de discapacidad".

A nivel global, cerca de 785 millones de personas con discapacidad se encuentran en edad de trabajar, lo que representa aproximadamente el 10% de la población mundial. Sin embargo, el acceso al empleo sigue siendo significativamente inferior al del resto de la población. En España, la tasa de empleo de las personas con discapacidad se sitúa en el 28,9% frente al 69,7% de las personas sin discapacidad, según el INE, reflejando una brecha estructural que se mantiene en el tiempo, a pesar de los avances normativos impulsados en los últimos años para favorecer su contratación e inclusión laboral. Además, cuando acceden al empleado, lo hacen en peores condiciones: salarios más bajos, mayor temporalidad, menos estabilidad.

El informe pone de manifiesto que esta desigualdad no solo tiene un elevado coste social, sino también económico. Según el Banco Mundial, la exclusión de las personas con discapacidad del mercado laboral puede traducirse en pérdidas equivalentes al 3-7% del PIB, como consecuencia del desaprovechamiento del talento, la menor productividad agregada y el incremento del gasto en prestaciones sociales. 

El mercado laboral se ha transformado con nuevas prácticas organizativas como el trabajo híbrido o en remoto, los equipos altamente participativos o los espacios de trabajo compartidos. A partir de un estudio realizado con más de 800 trabajadores y entrevistas a empresas y entidades especializadas, el informe analiza cómo estas nuevas formas de trabajo están afectando a la inclusión laboral de las personas con discapacidad. 

El informe destaca que las nuevas prácticas laborales ofrecen importantes oportunidades para favorecer el acceso al empleo y mejorar las condiciones de trabajo. No obstante, también pueden acarrear efectos no deseados, como un mayor aislamiento o la percepción de desigualdad en el trato dentro de las organizaciones. Constata que los empleados estarían dispuestos a aceptar a pagar por trabajos que les permiten más flexibilidad, sin que se observen diferencias significativas entre las personas con y sin discapacidad en sus preferencias por las nuevas formas de trabajo.

El principal problema para la incorporación de personas con discapacidad al mercado laboral no es técnico, sino cultural y organizativo. Aunque en los últimos años se ha reforzado el marco regulatorio para impulsar la inclusión laboral, el informe concluye que las principales barreras siguen encontrándose dentro de las propias organizaciones. Entre dichas barreras destacan la falta de compromiso estratégico, el desconocimiento sobre la discapacidad y la persistencia de sesgos y estigmas en los procesos de selección y gestión del talento, factores que reducen las oportunidades laborales y empeoran las condiciones de trabajo. 

Los datos del estudio muestran, además, que las personas con discapacidad presentan mayores niveles de discriminación, menores oportunidades laborales y una mayor sensación de aislamiento que las personas sin discapacidad. Las entrevistas realizadas identifican como principales barreras el desconocimiento en las empresas sobre discapacidad, la persistencia de sesgos y estigmas, las expectativas poco realistas en los procesos de selección y la falta de adaptación de puestos y entornos de trabajo. Sin embargo, estos efectos pueden mitigarse cuando las empresas se dejan acompañar por entidades sociales expertas en inclusión, crean entornos laborales verdaderamente inclusivos, en los que las personas con discapacidad se sienten aceptadas e integradas. 

En estos contextos, la posibilidad de interactuar con otros en el lugar de trabajo adquiere un valor especial. “Hay varios resultados que nos han sorprendido. El primero es que las personas con discapacidad no tienen preferencias laborales notablemente diferentes a las del resto de trabajadores, algo que contradice muchas ideas preconcebidas. El segundo es que el teletrabajo, que últimamente se presenta como la panacea para favorecer su inclusión, es sólo una práctica preferida cuando el lugar de trabajo no es atractivo para estas personas. Nuestros resultados sugieren que la pregunta correcta no es cómo adaptar el trabajo a las personas con discapacidad, sino cómo adaptar las organizaciones para que las personas con discapacidad quieran formar parte de ellas. Cuando el clima laboral es verdaderamente inclusivo, el lugar de trabajo deja de ser una barrera y se convierte en un espacio donde las personas desean realmente estar,” según Rocío Bonet, profesora de IE University y directora de la Cátedra.

El informe concluye que las nuevas formas de trabajo no son inclusivas por sí mismas y que la preferencia por estos nuevos entornos laborales depende del grado de inclusión de la empresa, así como de las necesidades y características de cada persona con discapacidad. Para avanzar hacia una inclusión efectiva y hacer de las empresas un entorno más atractivo para las personas con discapacidad, el estudio propone siete líneas de actuación:

  • Impulsar una cultura organizativa inclusiva, liderada desde la alta dirección 
  • Realizar un análisis global del coste-beneficio de las nuevas prácticas laborales 
  • Apostar por la adaptación individualizada de las condiciones de trabajo 
  • Diseñar puestos más flexibles y ajustados a capacidades diversas 
  • Reforzar el acompañamiento y la formación continua 
  • Establecer mecanismos de seguimiento del impacto 
  • Dejarse acompañar por entidades sociales expertas en inclusión

Fundación Adecco: Tecnología y discapacidad

En el marco del Día Internacional de las Tecnologías Apropiadas, que se celebra el 15 de julio, el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, con el apoyo de Keysight Technologies Sales Spain, presenta el 15º informe Tecnología y Discapacidad. La IA se percibe más como oportunidad que como amenaza: el 60,2% de las personas con discapacidad cree que puede mejorar su empleabilidad al facilitar tareas como la elaboración del currículum, la preparación de candidaturas o el entrenamiento para entrevistas de trabajo. Un 30,3% percibe la IA como una amenaza, al considerar que podría sustituir algunos de los puestos de trabajo que tradicionalmente desempeñan las personas con discapacidad mediante procesos de automatización. Además, expresan preocupación por los posibles sesgos presentes en los sistemas de selección basados en IA.

Las evidencias disponibles hasta el momento no muestran que la automatización asociada a la IA esté generando un impacto diferencialmente negativo en el empleo de las personas con discapacidad, aunque sí resulta imprescindible vigilar el uso de la IA en los procesos de selección, para evitar que posibles sesgos algorítmicos descarten o penalicen a éstas.

Los mayores impactos de la IA se están observando en actividades intensivas en información y conocimiento, como la programación, el análisis de datos, la generación de contenidos o determinadas tareas administrativas y de atención al cliente. Por el contrario, muchas ocupaciones que requieren interacción física, movilidad, manipulación de objetos, contacto con las personas o presencia en entornos cambiantes siguen siendo más difíciles de automatizar: cocinero, mecánico, socorrista, auxiliar de cocina o personal de vestuarios.

Entre las personas con discapacidad que en estos momentos están buscando empleo a través de la Fundación Adecco predominan sectores como servicios auxiliares (recepción, control de accesos, conserjería, tareas administrativas básicas), logística y transporte (preparación de pedidos, gestión de almacén, envíos o reparto), comercio y ventas (atención al público, reposición, caja o apoyo comercial), limpieza y mantenimiento(instalaciones, mantenimiento básico o servicios generales) u hostelería (cocina, office, servicio desala o apoyo en alojamientos). Se trata, en términos generales, de ocupaciones que actualmente presentan una exposición menor a la automatización que los empleos más cualificados basados en el procesamiento de información.

Esto no significa que estos puestos de trabajo permanezcan al margen de la transformación tecnológica. La IA también puede modificar tareas, procesos y competencias en estos ámbitos, pero, por el momento, no parece estar generando en ellos un efecto de sustitución tan intenso como en otras ocupaciones. 

Riesgos para jóvenes que buscan su primer empleo y para mujeres

En el caso de los jóvenes con discapacidad que buscan su primer empleo, éstos afrontan una doble barrera: además de los prejuicios a los que aún tienen que enfrentarse, derivados de la discapacidad, no cuentan con experiencia profesional y han tenido menos oportunidades de desarrollar competencias estratégicas como el criterio, la toma de decisiones o el liderazgo. En muchas profesiones, los primeros puestos de trabajo consisten en tareas relativamente rutinarias: preparar informes preliminares, recopilar información, realizar análisis básicos o atender consultas sencillas. Estas tareas, que hoy puede desempeñar de forma muy solvente la IA, forman parte del proceso de aprendizaje que permite a los profesionales jóvenes adquirir experiencia y avanzar en su carrera.

La contratación de profesionales entre 22 y 25 años en ocupaciones altamente expuestas a la IA podría estar ralentizándose. De hecho, la probabilidad de que un joven consiga un nuevo empleo en estas profesiones ha caído aproximadamente un 14% en comparación con 2022. Esto no implica necesariamente que el desempleo juvenil esté aumentando, pero sí puede indicar que las oportunidades de entrada en determinadas profesiones podrían estar reduciéndose, una realidad que merece especial atención en el caso de los jóvenes con discapacidad, que ya afrontan mayores barreras para acceder a sus primeras experiencias laborales.

Las mujeres con discapacidad también pueden verse más expuestas al posible reemplazo por automatización. Por un lado, porque continúan afrontando desigualdades derivadas de la intersección entre género y discapacidad; por otro, porque tienen una presencia significativa en actividades administrativas, de atención al cliente, gestión de información o apoyo comercial, ámbitos donde la IA sí está transformando procesos y tareas con especial intensidad.

"En todo caso, el desafío no debe abordarse desde el alarmismo, sino desde la anticipación", subraya el informe de Fundación Adecco. La clave está en reforzar la formación digital, facilitar itinerarios de recualificación, garantizar herramientas accesibles, acompañar a las empresas en la adaptación y asegurar que los sistemas automatizados de selección no reproduzcan sesgos por edad, género o discapacidad.

Además, conviene evitar una visión exclusivamente centrada en la vulnerabilidad. La transformación tecnológica también está poniendo en valor competencias que muchas personas con discapacidad han desarrollado a lo largo de su trayectoria vital y profesional, como la capacidad de adaptación, la resiliencia, la resolución creativa de problemas o una especial sensibilidad hacia la accesibilidad y el diseño inclusivo. Estos atributos podrían marcar la diferencia y convertirse en un valor añadido en su interacción con los sistemas inteligentes.

Como señala Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “Una mayor exposición al a automatización no debe interpretarse automáticamente como desaparición del empleo, sino como una transformación de tareas, procesos y competencias. La clave es que nadie se quede atrás en esa transición, especialmente las personas con discapacidad, que ya afrontan mayores barreras de acceso al mercado laboral. Para ello, debemos preparar a todas las personas y organizaciones para aprovechar el potencial de la IA desde criterios de accesibilidad e inclusión. Hoy más que nunca, es necesario reforzarlas competencias digitales, pero también aquellas habilidades humanas que complementan a la IA como el criterio, la toma de decisiones o la adaptación”.

Cuando la tecnología se diseña para incluir

Los resultados del informe confirman que, cuando se diseñan desde criterios inclusivos, las Nuevas Tecnologías (NT) y la IA pueden contribuir significativamente a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad, favoreciendo su autonomía, salud y bienestar, acceso a la formación y al empleo, así como su participación en la vida social, cultural y de ocio.

El 94,8% considera que estas herramientas contribuyen, en mayor o menor medida, a aumentar su independencia en la vida cotidiana, mientras que solo un 5,2% estima que su influencia es escasa o inexistente. Entre los beneficios destacan el acceso a la información, señalado por el 76,8% de las personas con discapacidad, y la comunicación con otras personas (67%). En este ámbito, la evolución tecnológica ha supuesto una auténtica transformación para muchas personas con discapacidad. Un ejemplo paradigmático es el impacto que tuvieron aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp para las personas con discapacidad auditiva usuarias de lengua de signos.

Más de la mitad de las personas destaca el papel de las nuevas tecnologías para realizar gestiones económicas y bancarias de forma autónoma (52,2%) y para efectuar compras y/o trámites online sin necesidad de desplazarse (50%). Por otra parte, un 47,2% afirma que estas herramientas les ayudan a organizar su día a día mediante la programación de tareas, citas y recordatorios, mientras que un 44% señala que las tecnologías de asistencia, la geolocalización o la robótica asistencial han mejorado sus posibilidades de desplazamiento autónomo.

Además de favorecer la autonomía, las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial están contribuyendo a mejorar- colateralmente- la salud y el bienestar de muchas personas con discapacidad (89,9%). La digitalización de los servicios sanitarios facilita un seguimiento más continuo de la salud, mejora el acceso a la atención médica y reduce algunas de las barreras físicas y geográficas que tradicionalmente han dificultado el acceso a determinados recursos.

La formación es otro de los ámbitos en los que las personas con discapacidad perciben un impacto especialmente positivo de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. Un 78,8%considera que estas herramientas favorecen un acceso más igualitario al aprendizaje, contribuyendo a reducir barreras que tradicionalmente han limitado las oportunidades formativas. La principal ventaja es la eliminación de barreras físicas y temporales, destacada por el 75%. Un 59,9% valora la posibilidad de adaptar los contenidos y formatos de aprendizaje a las necesidades y preferencias de cada persona. La combinación de texto, audio, vídeo, subtitulado, lectura automática o herramientas de apoyo basadas en IA facilita experiencias formativas más accesibles y personalizadas, permitiendo avanzar a diferentes ritmos y estilos de aprendizaje. El 55% considera que las nuevas tecnologías amplían su acceso a oportunidades laborales, ya que les permiten acceder a una oferta formativa más amplia y adquirir competencias cada vez más demandadas por las empresas. Un 35% destaca que las nuevas tecnologías facilitan la resolución de dudas y la interacción con docentes y tutores, favoreciendo un acompañamiento más continuo durante el proceso formativo.

Las nuevas tecnologías y la IA se han convertido en importantes aliadas para la inclusión laboral de las personas con discapacidad, actuando desde una doble vertiente: facilitando la búsqueda de empleo y favoreciendo el desempeño profesional una vez incorporadas a las empresas. Un 93,6% considera que la digitalización facilita la búsqueda de empleo en sí misma. Entre las ventajas más destacadas se encuentra la posibilidad de enviar currículums en formato digital (83%), acceder a plataformas de empleo especializadas en discapacidad (67%) o realizar entrevistas online sin necesidad de desplazarse (53,3%). El 50% destaca el potencial de la IA para optimizar su candidatura, mediante herramientas que ayudan a redactar currículums, preparar entrevistas o identificar ofertas ajustadas a su perfil.

Pero el impacto de las nuevas tecnologías no termina en el acceso al empleo. Un 75,6% considera que también facilitan el desempeño profesional. En este sentido, el teletrabajo es uno de los avances más valorados (63%), al permitir que muchas personas puedan desarrollar su actividad profesional y demostrar su talento sin desplazamientos ni barreras físicas. Un 72,8% destaca la importancia de las herramientas adaptadas a sus necesidades, que permiten desarrollar tareas con mayor autonomía y eficacia. Entre ellas se encuentran los lectores y magnificadores de pantalla para personas con discapacidad visual, los sistemas de subtitulado automático y transcripción en tiempo real para personas con discapacidad auditiva, los asistentes virtuales activados por voz, los teclados adaptados frecuentes entre personas con discapacidad física, los programas de reconocimiento de voz o las herramientas de IA capaces de simplificar textos o resumir información.

“Cuando acompañamos a personas con discapacidad en su búsqueda de empleo, vemos que no todas tienen las mismas necesidades. Hay personas para las que una entrevista online evita un desplazamiento complicado; otras que gracias a una herramienta de lectura, subtitulado o adaptación de textos pueden demostrar mejor sus capacidades; y otras que necesitan apoyo para perder el miedo a la IA y aprender a utilizarla con confianza. Por eso, la clave no está solo en que existan nuevas herramientas, sino en quesean accesibles, comprensibles y estén acompañadas de formación. La tecnología puede abrir muchas puertas, pero tenemos que asegurarnos de que todas las personas tengan la llave”, señala Begoña Bravo, directora de Inclusión de la Fundación Adecco.

La tasa de actividad de las personas con discapacidad se sitúa en el 35,4% y su tasa de empleo en el 28,9%. El 64,6% de las personas con discapacidad en edad de trabajar no tienen empleo ni lo busca, mientras que solo el 28,9% de ellas tiene empleo. En este contexto, la transformación digital representa una oportunidad sin precedentes para reducir esta brecha, siempre que se desarrolle desde criterios de accesibilidad, equidad e inclusión.

“Las Nuevas Tecnologías y la inteligencia artificial pueden ser una gran palanca para aumentar la participación laboral de las personas con discapacidad, porque actúan justo donde muchas veces aparecen las barreras: en el acceso al empleo y en el desempeño del puesto de trabajo. Hoy, una entrevista online puede evitar un desplazamiento complejo; una herramienta de IA -como el CV Maker del grupo Adecco y su Fundación- puede ayudar a preparar mejor un currículum o una candidatura; y una solución adaptada puede permitir que una persona desarrolle sus tareas con más autonomía. Pero la tecnología, por sí sola, no garantiza la inclusión. Para que realmente contribuya a reducir la brecha laboral, tiene que ser accesible, fácil de utilizar, asequible y estar acompañada de formación. Solo así conseguiremos que la IA no sea un privilegio para unos pocos, sino una herramienta al servicio de todas las personas”, señala Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.

Vida social y ocio

Las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial también están desempeñando un papel clave en la mejora de la vida social de las personas con discapacidad. Así lo manifiesta el 93,2%, que considera que estas herramientas contribuyen a fortalecer sus relaciones sociales y su participación en la comunidad. Además, las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial también están ampliando las oportunidades de acceso al ocio, la cultura y la participación comunitaria de las personas con discapacidad y así lo consideran el 79,6% .

Pero el 84% afirma encontrar algún tipo de barrera en su interacción con el entorno digital. Este dato matiza el impacto positivo de la tecnología y recuerda que su potencial inclusivo no se materializa plenamente si persisten obstáculos de acceso, uso o accesibilidad. Las barreras más frecuentes son aquellas formativas y de usabilidad, señaladas por el 49,3%. En este sentido, casi la mitad de las personas con discapacidad considera que el uso de determinadas herramientas tecnológicas resulta complejo o avanzado, especialmente cuando no han recibido formación específica. Esta falta de conocimiento puede generar inseguridad, desconfianza, rechazo o miedo a equivocarse.

En segundo lugar, un 34,9% identifica barreras económicas, relacionadas con la falta de recursos para acceder a dispositivos, conexión o herramientas tecnológicas adecuadas, como smartphones, ordenadores u otros apoyos digitales. Un 15,2% señala barreras de accesibilidad, al no estar todas las tecnologías diseñadas o adaptadas para responder a los distintos tipos de discapacidad.

“Para que las Nuevas Tecnologías y la IA sean verdaderas aliadas del empleo de las personas con discapacidad, debe desarrollarse desde criterios de accesibilidad, formación, acompañamiento y supervisión ética. Esto implica diseñar herramientas accesibles desde el origen, garantizar que su coste no se convierta en barrera, preparar a las empresas para adaptar puestos de trabajo, reforzar habilidades humanas complementarias a los sistemas inteligentes e incorporar la experiencia de las personas con discapacidad en el diseño y evaluación de las soluciones tecnológicas”, insiste el director general de la Fundación Adecco.

En el marco de la colaboración internacional entre The Adecco Group y Microsoft, la Fundación Adecco, Microsoft Ibérica y Gadesoft mantienen una colaboración para capacitar en IA a personas en situación de vulnerabilidad, entre ellas las que tienen discapacidad. Esta colaboración facilita, gratuitamente, el acceso a conocimientos y herramientas de IA, dotando a las personas beneficiarias de competencias clave para la empleabilidad y el desarrollo profesional. Hasta la fecha, este programa ya ha formado a 150 personas beneficiarias de la Fundación Adecco.

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