21 Apr
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Las empresas españolas gastan unos 28.500 millones€ al año en tiempo de personal dedicado a reclamar pagos, según el Informe Europeo de Pagos (European Payment Report - EPR) 2026 de Intrum. Una cifra que demuestra que la gestión del cobro se ha convertido en una cuestión estructural de eficiencia, liquidez y crecimiento. El informe añade, además, que la inteligencia artificial (IA)ya está ayudando a aliviar parte de esa carga, con un ahorro superior al 33% en la gestión de pagos, en un contexto en el que las compañías buscan crecer, pero siguen operando bajo un entorno de volatilidad, retrasos en los cobros y cautela financiera.

El informe destaca que las empresas en España mantienen una clara ambición de crecimiento pese a la incertidumbre del contexto internacional. El 64% sitúa el crecimiento como su principal prioridad para 2026, el porcentaje más alto registrado por Intrum en los últimos cinco años, y el 40% asegura haber superado sus previsiones de ingresos en 2025, frente al 34% del año anterior. Ese impulso, sin embargo, convive con una percepción más prudente del entorno: el 48% prevé que la economía se mantenga plana o se contraiga este año y el 60% expresa preocupación por la incertidumbre económica. A ello se suma que la regulación aparece como la principal inquietud para el 64% de las empresas, mientras que el coste de la financiación y las obligaciones fiscales preocupan al 63% en ambos casos.

Las tensiones comerciales siguen pesando sobre la confianza empresarial. En España, el 29 de las empresas considera que el actual régimen arancelario supone una amenaza seria para su supervivencia en los próximos doce meses. El 46% cree que aún no se ha alcanzado el pico de la disrupción económica derivada de estas tensiones, una percepción que asciende al 50% entre las pymes. 

En paralelo, el 61% de las compañías reconoce estar preocupada por la capacidad de pago de sus clientes, lo que anticipa un vínculo cada vez más estrecho entre entorno macroeconómico y presión sobre el flujo de caja. En este contexto, el informe advierte de que este escenario arancelario podría poner en riesgo a 917.000 empresas y 4,9 millones de empleos en España.

El 57% de los directivos españoles afirma estar más preocupado que nunca por la capacidad de sus clientes para pagar a tiempo. Además, la brecha entre los plazos concedidos y los reales de cobro sigue ampliándose. En consumo, las empresas conceden 22 días para pagar y cobran de media a 32; entre compañías, el plazo pasa de 44 a 62 días; y en el sector público, de 54 a 60. Como apunta el informe, los plazos formales apenas han cambiado, pero los clientes tardan cada vez más en pagar.

Esta tensión ya tiene efectos directos sobre la actividad. El 52% de las empresas afirma que no ha alcanzado sus objetivos de crecimiento por culpa de los pagos tardíos o los impagos, el 54% asegura haber afrontado dificultades para contratar y el 28% señala que esta situación ha frenado sus inversiones estratégicas en los últimos doce meses. Los retrasos en los pagos han dejado de ser una fricción administrativa para convertirse en un freno real al crecimiento.

El informe de Intrum añade que este problema genera un efecto arrastre sobre toda la cadena de pagos. El 57% de las empresas españolas reconoce que los retrasos en los cobros también las han llevado a pagar tarde a sus propios proveedores. Intrum advierte también de que las empresas operan ya al límite del volumen de ingresos retrasados que consideran asumible. En España, el porcentaje actual de ingresos cobrados tarde se sitúa en el 11,26%, prácticamente en línea con el umbral máximo que las compañías consideran sostenible, fijado en el 11,27%. Además, el 55% espera que el riesgo de pagos atrasados o impagos aumente durante los próximos doce meses.

La IA se afianza como palanca para optimizar los pagos

Frente a este escenario, el Informe Europeo de Pagos 2026 señala que la inteligencia artificial gana peso como herramienta para mejorar la gestión de pagos. En España, su uso en esta función ha pasado del 60% al 70% en un año, y el 58% de las empresas prevé aumentarlo aún más. Esta tecnología ya está generando resultados tangibles, con un ahorro superior al 33% y mejoras en eficiencia, reducción de retrasos y relación con los clientes.

No obstante, el estudio advierte de que la adopción sigue siendo desigual. Entre las pymes, el 39% aún no ha utilizado ninguna herramienta de IA en la gestión de pagos, frente al 10% de las grandes empresas. Además, Intrum identifica dos frenos principales para acelerar este proceso: la falta de capacidades internas y la incertidumbre regulatoria. El 56% de las empresas reconoce no contar con las competencias necesarias para extraer valor real de la IA y solo el 40% afirma entender cómo cumplir con la Ley de IA de la UE.

El informe apunta también a una oportunidad todavía poco aprovechada en la relación con los clientes. Mientras solo el 19% de las empresas cree que los clientes son más honestos cuando interactúan con chatbots, el 30% de los consumidores asegura que estaría más dispuesto a hablar con sinceridad sobre su situación financiera con una herramienta de IA que con una persona.

El Informe Europeo de Pagos 2026 concluye que el crecimiento empresarial dependerá cada vez más de la capacidad de las compañías para proteger su liquidez, reforzar la disciplina financiera y modernizar su gestión de cobros. En España, el 55% de las empresas asegura que se está volviendo más cauta con sus planes de endeudamiento y gasto, mientras que el 75% afirma estar invirtiendo en mejorar sus interfaces de pago y el 73% trabaja para adaptarse a las preferencias de pago de sus clientes. Además, el 62% ya está introduciendo herramientas de IA para gestionar y automatizar recordatorios de pago.

En este contexto, el informe subraya que crecer y cobrar mejor ya no son dos retos separados. Según apunta Intrum, las empresas que combinen una mayor visibilidad sobre su flujo de caja, medidas más activas de prevención frente a la morosidad y una adopción práctica de la inteligencia artificial estarán mejor preparadas para competir en un entorno incierto. La gestión de pagos gana así peso dentro de la estrategia de negocio.

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