La Estadística Mercantil del Colegio de Registradores muestra que en mayo se constituyeron 11.312 empresas, el 14,9% menos que el mismo mes del año anterior. A pesar de este retroceso, el comportamiento de los últimos doce meses muestra una tendencia general positiva, aunque irregular, en la que sobresale el notable impulso de comienzos de año, especialmente el incremento del 40,6% experimentado en febrero. Por su parte, los descensos consecutivos de los dos últimos meses sugieren una fase de moderación que podría estar vinculada a un ajuste coyuntural tras los máximos previos o a la actual incertidumbre del entorno geopolítico y económico.
Los resultados por Comunidades Autónomas muestran con más claridad esta tendencia a la baja, con una mayoría de ellas en descenso. Sólo se registran incrementos en las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, La Rioja y Navarra, regiones con menor peso relativo en el conjunto y una menor incidencia en el balance global. En cambio, los retrocesos en las quince comunidades restantes, incluidas las de mayor importancia, explican este descenso a nivel nacional. Las Comunidades de Andalucía, Cataluña y Madrid concentran de forma conjunta cerca del 60 % de las nuevas empresas constituidas en España.
Como reflejo de las expectativas de crecimiento y la confianza de las compañías en la sostenibilidad de sus proyectos a medio y largo plazo, las ampliaciones de capital volvieron a mostrar resistencia en mayo con un incremento interanual del 1 %. Aunque esta cifra evidencia una ralentización frente al 8,1% registrado en abril, el indicador logra mantenerse en valores positivos, marcando un claro contraste con el retroceso experimentado en la constitución de sociedades. El análisis interanual de los últimos doce meses muestra una tendencia positiva durante todo el periodo. Pese a los descensos marginales registrados, como los observados en octubre (-0,2 %) y en febrero (-1,3 %), la dinámica positiva general no se vio apenas afectada. En conjunto, el comportamiento del indicador refleja una fase de estabilidad, que se definirá con mayor claridad en periodos posteriores.
A nivel de Comunidades Autónomas, Madrid vuelve a encabezar el número de operaciones, con 606 ampliaciones registradas en mayo, lo que supone un ligero descenso del 1,1 % frente al mismo periodo del año anterior. Le sigue de cerca Cataluña con 492 ampliaciones, un 2,7 % más. En el conjunto del territorio crecen más en La Rioja, Andalucía, Canarias y Navarra, mientras Illes Balears, Ceuta y Melilla y Asturias muestran los descensos más acusados.
El 61% de las empresas sufre retrasos en los pagos por problemas de liquidez
Por otra parte, el Barómetro de Prácticas de Pago de España, elaborado por Crédito y Caución, refleja que el 61% de las compañías asegura sufrir retrasos en los pagos, principalmente por problemas de liquidez de sus clientes (41%), y cifra en el 2% de la facturación las pérdidas derivadas de los impagos.
Actualmente, el 47% de las operaciones comerciales B2B se realizan a crédito en España. Los plazos de pago siguen siendo cortos, lo que indica la necesidad de las empresas de convertir las facturas en efectivo para disponer de flujo de caja. De hecho, entre los principales efectos de los impagos, las compañías identifican la reducción del margen de liquidez (33%), junto con dificultades para planificar su tesorería (20%).
En este contexto, la mayoría de las empresas se muestra pesimista en cuanto a la evolución de las insolvencias en los próximos meses. El 70% prevé que los niveles de impagos se mantengan elevados y el 16% anticipa un empeoramiento, como consecuencia del aumento de los costes y del endurecimiento del acceso a la financiación.
Ante esta situación, las compañías españolas suelen contar con estrategias de prevención frente a los impagos, ya sea a través de provisiones internas o mediante herramientas como el seguro de crédito.
En cuanto a las previsiones para el próximo año, las perspectivas económicas de España siguen siendo relativamente sólidas, respaldadas por el consumo privado y la actividad del sector servicios, pero el crecimiento se está desacelerando y los costes de financiación siguen siendo altos. Estos factores perturbadores podrían afectar a la liquidez empresarial a corto plazo, especialmente en el caso de las pymes. En conclusión, el Barómetro de Prácticas de Pago de las empresas españolas refleja una tesorería ajustada y una creciente preocupación por la evolución de los impagos.