Han dejado atrás la sincronía observada tras la pandemia y durante el episodio inflacionista derivado de la invasión de Ucrania por Rusia. Todo ello en un entorno donde la política fiscal parece más alineada, con un impulso previsto en EEUU, Japón y Alemania.

La moneda única podría experimentar un nuevo impulso alcista cuando el crecimiento en Europa mejore claramente o la Fed aplique una política monetaria más expansiva.

Lo que está en juego con la moción de confianza planteada por Bayrou va mucho más allá de la supervivencia de un gobierno: se trata de la capacidad de Francia para controlar el mayor déficit presupuestario de la Eurozona y sostener su credibilidad financiera.

La UE crecerá un 1,2% este 2025, según las previsiones de Coface, y un 1,5% el próximo año. Similar estimación que la de la zona euro, cuyo PIB podría aumentar un 1% en 2025 y un 1,3% en 2026.

El dólar sigue siendo, sin duda, la piedra angular del sistema financiero global. Sin embargo, su reputación se ha visto empañada desde principios de año, en particular por las acciones de la nueva administración Trump.

Mientras empeora las expectativas para la Eurozona y para la UE, la Comisión Europea sube tres décimas, hasta el 2,6%, las de España, que volverá a ser la gran economía que más crezca en Europa en 2025.

La moderación del IPC parece suficiente para que el Banco Central Europeo baje los tipos de intervención el 12 de septiembre.